El milagro diario


Publicado en web el 1 de agosto, 2013

La Iglesia ofrece verdades bien sustentadas

El Milagro Eucarístico ocurre todos los días, y a él no sólo estamos invitados como testigos, sino también como partícipes del Cuerpo y la Sangre de Cristo mediante las especies consagradas, afirman Autoridades Eclesiásticas.

Sonia Gabriela Ceja Ramírez

La doctrina jurídica de la Iglesia Católica manifiesta que cuando haya un hecho extraordinario, fuera de lo común, se tomen las debidas precauciones para conocer si éste puede explicarse con causas naturales o si es necesario investigar más a fondo, a fin de conocer si excede lo natural y se constata como un verdadero hecho milagroso”, afirmó Monseñor Ramiro Valdés Sánchez, Vicario General de la Arquidiócesis de Guadalajara, quien ha sido instruido por el Cardenal José Francisco Robles Ortega, Arzobispo Metropolitano y máxima Autoridad de esta Iglesia local, para que encabece la correspondiente investigación sobre un supuesto milagro Eucarístico.

Qué dice Santo Tomás

Los teólogos medievales profundizaron el tema de los Milagros Eucarísticos (muy frecuentes en aquellos tiempos), de los que han dado diversas interpretaciones. Una de las más fundadas y razonables podría ser la del “Doctor eucarístico” por excelencia, es decir, Santo Tomás de Aquino (Cf. Summa Teologica III, q. 6, a. 8).
Él dice que el Cuerpo y la Sangre que aparecen luego del milagro se deben a la transformación de las especies eucarísticas, es decir, de los accidentes, y no tocan la verdadera sustancia del Cuerpo y de la Sangre de Jesús. Es decir, la especie del pan y del vino vienen transformadas milagrosamente en especie de carne y sangre; sin embargo, el verdadero Cuerpo y la verdadera Sangre no son aquello que aparece, sino aquello que, aun antes del milagro, estaban escondidos bajo la especie del pan y del vino.
Si la carne y la sangre que aparecen fuesen verdaderamente la Carne y la Sangre de Jesús tendríamos que decir que Jesús Resucitado, que reina impasible a la derecha del Padre, pierde una parte de su Carne o de su sangre. Ésta sería una afirmación inadmisible.
(FUENTE: “Los Milagros Eucarísticos”, Padre Roberto Coggi, O.P.).

Una presencia milenaria

Mons“El Evangelio nos dice que el Señor Jesús prometió darnos su Cuerpo y su Sangre como alimento en el Pan consagrado y en el Vino bendecido. Lo dice claramente el Evangelio y también la Carta de San Pablo a los Corintios, en una narración de la Cena del Señor en la que promete dar, hasta el final de los tiempos, su Cuerpo como alimento y su Sangre como bebida.
“Sabemos, por la Fe, que en el Pan consagrado y el Vino bendecido está el Señor Jesús con su Cuerpo, su Sangre, su Alma y su Divinidad. Sin embargo, algunas veces, como ya ha acontecido a lo largo de la Historia, hay hechos portentosos a los que se les ha llamado Milagros Eucarísticos”, señaló el Vicario General.

Lo ocurrido en Guadalajara

“El miércoles 24 de julio, un Sacerdote, el señor Cura José Dolores Castellanos Gudiño, Párroco de la comunidad de María Madre de la Iglesia, señaló haber recibido un mensaje en el que se le ordenaba que abriese el Sagrario (un Sagrario de su devoción personal), en el que encontraría algo extraordinario.
“Él lo abrió, y en un pequeño relicario donde tenía una Hostia Consagrada, vio que en su color, ordinariamente blanco, aparecía una porción en blanco, como tejido humano; otra porción en un color semejante al carmesí, como el color de la carne; y otra porción con un color rojo encendido, como la sangre.
“Según lo dicho por este Padre, la voz que le habló le indicó que publicase este hallazgo y que repicase las campanas a las 3 de la tarde para que la gente concurriera; y que a las 7 de la tarde, en la Misa que habría de celebrar, se lo comunicara a la Asamblea.
“Entonces la gente, al conocer esta noticia, acudió multitudinariamente con curiosidad, y quizá algunos también con devoción, pero más bien atraída por lo extraordinario del acontecimiento”, narró Monseñor Valdés.

¿Qué se hace en estos casos?

“Hasta el momento, la Autoridad Eclesiástica de la Arquidiócesis tapatía, cuyo máximo representante es el Arzobispo, tiene que investigar este fenómeno; es decir, si en realidad se trata de una Hostia sangrante.
“Primero, debe recabar el testimonio de tres personas que estuvieron en el acto; obviamente, en este caso, el Párroco, en primer lugar; quienes deben manifestarlo por escrito.
“Después, se ha de integrar un Equipo Técnico de Peritos: Médicos, Químicos, Biólogos, personas especializadas en técnicas científicas modernas, quienes deben de investigar a qué se debe el colorido de la Hostia, y si es que esto tiene una explicación racional o si es inexplicable.
“Mientras esto ocurre, añadió el Canónigo Ramiro Valdés, la Iglesia de Guadalajara, a través de su Arzobispo Cardenal, ha indicado que no se exponga a la mirada del pueblo esa Hostia y que se reserve en un lugar seguro, en un sagrario”.
Informó, asimismo, que los estudios correspondientes se harán en Guadalajara, dado que nuestra ciudad cuenta con científicos especializados que pueden dar respuestas acertadas y convincentes.

“El Evangelio nos dice que el Señor Jesús prometió darnos su Cuerpo y su Sangre como alimento en el Pan consagrado y en el Vino bendecido.”

La Santa Sede no ha sido notificada

2013-07-24 16.00El Vicario General aclaró que, si bien no está permitido que los Sacerdotes tengan un Sagrario “personal”, sí puede otorgarse el permiso de que el Sagrario esté en un Oratorio o Capilla particular, que puede pertenecer, por ejemplo, a una comunidad religiosa. El Sacerdote también podrá tenerlo, si lo requiere, para Grupos de Retiros Espirituales o alguna otra actividad grupal que requiera distribuir la Sagrada Comunión; pero para eso se necesita previa autorización.
Ante el cuestionamiento de si debe darse conocimiento a la Santa Sede de lo ocurrido en la Parroquia María Madre de la Iglesia, nuestro entrevistado apuntó: “De momento, no. Hasta que se haga la investigación, entonces el Arzobispo sabrá qué reportar. De momento, la Arquidiócesis de Guadalajara tiene la competencia para hacer las investigaciones pertinentes”.
Si bien existen registros de Milagros Eucarísticos ocurridos desde el Siglo II de la Historia de la Iglesia, no son hechos que sucedan de manera frecuente. “Hace como 700 años, en Orvieto, Italia, sucedió algo semejante.

No se sabe cuándo volverá a ser expuesta

Monseñor Valdés Sánchez, también Párroco de El Sagrario Metropolitano, reconoció que estos sucesos son algo muy inusual en la Iglesia, y que él tiene más experiencia sobre milagros referentes a Procesos de Beatificación y Canonización de los Santos.
“En esos casos, se constituye un Tribunal integrado por un Delegado Episcopal, un Promotor de Justicia, un Notario y un grupo de testigos para tomarles sus declaraciones. Una vez hecho eso, se consulta a Médicos peritos para que hagan sus observaciones y proporcionen un dictamen.
“En las Causas de Canonización y de Beatificación sí deben remitirse, los milagros ocurridos, a la Congregación de Causas de los Santos, en Roma, para que allá también hagan las investigaciones necesarias y los certifiquen.
“Igualmente, en lo que respecta a Beatificaciones y Canonizaciones, el Código de Derecho Canónico señala que se deben dejar pasar cinco años después de que la persona fallece, para iniciar el Proceso, pero en el caso como el de esta Hostia que supuestamente sangra, no hay un lapso determinado, sino que las investigaciones tomarán el tiempo que sea necesario”.
El alto dignatario de la Arquidiócesis dejó en claro que, por el momento, la Hostia no se volverá a exponer al público: “Se ha dado la orden de que se guarde, con el debido respeto, mientras se investiga, y así se ha hecho”.

Reavivemos nuestro amor a Jesús Eucaristía

“Si quieren ustedes ver un prodigio y un milagro todos los días, acudan al templo más cercano, porque ahí el Señor se hace presente”, afirmó Monseñor José Leopoldo González González, Obispo Auxiliar de Guadalajara.
Respecto al supuesto Milagro Eucarístico que está siendo analizado y que tuvo lugar en la Parroquia María Madre de la Iglesia, en la Colonia Jardines de la Paz, el Prelado enfatizó que la Iglesia es prudente, escrupulosa y cautelosa, y pretende estudiar muy bien este hecho que, sin duda, nos recuerda que Dios está acompañándonos de modo sacramental, y será una ocasión también para que reavivemos este don de la Fe, particularmente en este Año de la Fe que concluirá el 24 de noviembre.
Monseñor Leopoldo González advirtió: “En Guadalajara tuvimos la fortuna de que en 2004 se celebrara el 48° Congreso Eucarístico Internacional; fueron días de reflexión en torno al Misterio de la Eucaristía, en torno al Misterio de Cristo real, presente y vivo en las especies Eucarísticas.
“También tuvimos la oportunidad de adorar al Señor en distintos templos y luego a través de la Solemne Procesión que, como recordarán, se llevó a cabo del Templo Expiatorio hacia la Catedral. Con estos actos, el Pueblo de Dios mostró su agradecimiento por la Institución de la Eucaristía, del Sacerdocio; y junto con la Eucaristía se nos hizo un llamado a la Caridad. Con todo esto, nos dimos cuenta de que el pueblo católico de México es un pueblo Eucarístico.
A partir de este Congreso se abrieron en nuestros templos varias Capillas para la Adoración Eucarística; actualmente, son numerosas las Parroquias que tienen Adoración Perpetua en nuestra Diócesis. Hay una enorme cantidad de personas que están acompañando al Señor día y noche, pues todos tenemos la certeza y la seguridad de la presencia viva del Señor en las especies Eucarísticas. Tenemos que reconocer que todos los días se realiza el mayor milagro en cada Altar.
“El sacrificio de Jesucristo se actualiza en el Misterio de la Eucaristía, en cada Misa. Y Cristo vivo nos acompaña en nuestro caminar a través de su palabra y a través de los Sacramentos. Por eso tenemos que sorprendernos del Milagro Eucarístico, de la presencia viva, todos los días, en cada lugar en que el Sacerdote, a nombre de Cristo, consagra las especies Eucarísticas; ahí está la presencia viva de Cristo Jesús”, concluyó el Prelado.

La Eucaristía, un milagro cotidiano al alcance de todos

“Los Milagros Eucarísticos son intervenciones prodigiosas de Dios, que tienen como fin confirmar la Fe en la presencia real del Cuerpo y la Sangre del Señor en la Eucaristía”.

Sonia Gabriela Ceja Ramírez

custodia“La Doctrina Católica nos habla de la presencia real de Cristo en la Eucaristía. Con las palabras de la Consagración: ‘Éste es mi Cuerpo, ésta es mi Sangre’, la sustancia del pan se convierte en el Cuerpo de Cristo, y la sustancia del vino en su Sangre.
“Esta maravillosa transformación toma el nombre de Transubstanciación, la cual no puede ser experimentada en absoluto por los sentidos; sólo la Fe nos asegura esta maravillosa transformación”, afirma el Documento difundido por Ediciones San Clemente, ‘Los Milagros Eucarísticos en el Mundo’.
En la presentación que hace el Padre Roberto Coggi, Religioso Dominico de la Orden de Predicadores, explica que “el fin de estos milagros es el demostrar que no debemos buscar la apariencia externa (pan y vino), sino la sustancia, la verdadera realidad, que es la Carne y la Sangre.
“Bajo las apariencias de la Carne y la Sangre de Jesús, añade, está verdadera y sustancialmente contenido como lo era antes del milagro. Por eso mismo, nosotros podemos adorar a Jesús realmente presente bajo las especies de la Carne y de la Sangre”.

1) Para reflexionar detenidamente

• Nuestra Fe no está fundada sobre los Milagros Eucarísticos, sino sobre el Anuncio del Señor Jesucristo, contenido en la Fe, gracias a la acción del Espíritu Santo.
• No existe una obligación, para el cristiano, de creer en los Milagros Eucarísticos. Éstos no comprometen obligatoriamente la Fe de los fieles, así sean reconocidos oficialmente por la Iglesia.
Cada fiel conserva la libertad de opinión: Ningún cristiano está obligado a creer en alguna de las revelaciones privadas.
• Sin embargo, el creyente no debe excluir que Dios puede intervenir en un modo extraordinario en cualquier momento, lugar, acontecimiento o persona. Lo difícil es discernir si en este hecho singular se ha verificado la intervención auténtica extraordinaria de Dios.
• La prudencia de la Iglesia frente a fenómenos extraordinarios (como los Milagros Eucarísticos) está plenamente justificada.
Se puede caer en riesgos como: atribuir excesiva importancia al aspecto milagroso, extraordinario, teniendo como consecuencia la desvalorización de lo cotidiano en la vida del creyente y de la Iglesia.

2) Aspectos positivos

Los Milagros Eucarísticos pueden constituir un útil y fructuoso apoyo en nuestra vida de Fe. Por ejemplo, ellos pueden:
• Ayudar a trascender lo visible, lo sensible. Justamente porque es reconocido como un hecho extraordinario, el Milagro Eucarístico va a la razón humana e interpela al hombre haciéndolo “ir más allá” de lo sensible, de lo visible, de lo humano; es decir, lo hace aceptar que hay alguna cosa que es incomprensible, inexplicable humanamente con la sola razón, científicamente no demostrable.
• Los Milagros Eucarísticos pueden ayudar a conocer y a vivir la Fe, que tiene su centro en Cristo, y en Cristo-Eucaristía. Son realmente útiles porque están íntimamente orientados a Cristo y no son autónomos; pueden fortalecer la Fe personal de los creyentes y también de los no creyentes. Son, entonces, una ayuda para la Fe porque nos conducen a la Eucaristía instituida por Cristo y celebrada en la Iglesia. Ellos deben servir a la Fe. No deben ni pueden añadir nada al único y definitivo don de Cristo-Eucaristía, pero pueden convertirse en un humilde llamado de atención.
• Los Milagros Eucarísticos pueden invitar a conocer, a apreciar y a amar la Eucaristía. Como dice el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, aprobado y publicado en junio de 2005 por el Papa Benedicto XVI: “Es fuente y culmen de toda la vida cristiana. En ella alcanzan su cumbre la acción santificante de Dios sobre nosotros y nuestro culto a Él. La Eucaristía contiene todo el bien espiritual de la Iglesia: el mismo Cristo, nuestra Pascua. Expresa y produce la comunión en la vida divina y la unidad del Pueblo de Dios. Mediante la Celebración Eucarística nos unimos a la Liturgia del Cielo y anticipamos la vida eterna” (No. 274).
• No podemos, jamás, olvidar ni omitir que la Eucaristía es el verdadero y grande Milagro cotidiano inagotable.
Es un Sacramento: los Sacramentos son signos sensibles y eficaces de la Gracia, instituidos por Cristo y confiados a la Iglesia, a través de los cuales se nos otorga la vida divina (…) Son eficaces, porque es Cristo quien actúa en ellos y quien da la Gracia que significan, independientemente de la santidad personal del Ministro. (COMPENDIO del CIC, Números 224-229).
(FUENTE: Monseñor Raffaello Martinelli, Oficial de la Congregación para la Doctrina de la Fe).

Milagros en América Latina
Muestras que fortalecen la Fe

Han sido pocos los casos extraordinarios de Milagros Eucarísticos comprobados en el mundo, y tan sólo en América se encuentran dos; uno de ellos en el Estado de Guerrero, en México.

Dulce Natalia Romero Cruz

Milagro en tixtlaEl 25 de mayo de 2013, Monseñor Alejo Zavala Castro, Obispo de la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa, Guerrero, declaró oficialmente que, después de los estudios y análisis científicos realizados a la Hostia Sangrante de la Parroquia de San Martín de Tours, en la Ciudad de Tix-tla, encabezados por un grupo de científicos de diversas partes del mundo, quedó plenamente comprobado y demostrado que la sangre que contiene la Hostia (oblea de trigo) Consagrada, es real y auténtica.
Tal se dio a conocer después de siete años de investigación, ante miles de personas, creyentes y no creyentes, congregadas en el Auditorio “Sentimientos de la Nación”, cuando se inauguró el “Simposio Internacional DIMI, Hacia un Diálogo Entre la Ciencia y la Fe”.
Fueron los Científicos Ricardo Castañón Gómez, de Bolivia, Presidente e Investigador del “Grupo Internacional para la Paz”; Eduardo Sánchez Loza, de México, Director de la División Científica de Medicina Legal y Forense del Corporativo Médico Legal; y Carlos Parellada, de Guatemala, Médico Cirujano Consultante del Hospital Centro Médico de Guatemala, quienes dieron su veredicto.
Aseguraron que la sustancia rojiza que contiene la Hostia de Tixtla corresponde a sangre con presencia de hemoglobina y ADN humano que pertenece al grupo sanguíneo AB, peculiaridad que coincide con la de la Sábana Santa que se encuentra en Turín.

Aquel momento

tixtla guerreroEl 22 de septiembre de 1996, el Padre Leopoldo Roque, Párroco de San Martín de Tours, invitó al Padre Raymundo Reyna Esteban a dirigir un Retiro Espiritual. Durante la Misa, a la hora de la Comunión, una de las Religiosas de la Comunidad “Misioneros de Jesús y de María” se dirigió hacia el Padre con el copón que contenía las Hostias Consagradas y se arrodilló entregándole el copón al ver cómo, por encima de todas, había una Hostia Consagrada, sangrante.
La Hostia Sangrante con líquido rojizo fue conservada y protegida con singular cuidado durante tres años, hasta que el Obispo Zavala Castro invitó al Doctor Ricardo Castañón Gómez a que se hiciera cargo de la investigación científica, la cual comenzó el 27 de octubre de 2009 y concluyó el 25 de febrero de 2013.
La ejecución de estos estudios incluyó una metodología llamada “A ciegas”, porque los Técnicos de Laboratorio no sabían que la materia, objeto del análisis, provenía de una Hostia Consagrada.
En la Historia se habían presentado diez casos similares, pero nunca en México, donde esta Hostia, después de siete años, permanece incorrupta.

Buenos Aires, Argentina

A las 7 de la tarde del 18 de agosto de 1996, el Padre Alejandro Pezet celebraba Misa en la Parroquia de Santa María, de Buenos Aires. Cuando estaba terminando la distribución de la Sagrada Comunión, una mujer se acercó para decirle que había encontrado una Hostia separada en un candelabro en la parte posterior del Templo. Al ir al lugar indicado, el Padre Alejandro vio la Hostia, y puesto que él era incapaz de consumirla, la colocó en un recipiente con agua y la guardó en el Sagrario de la Capilla del Santísimo Sacramento.
El lunes, 26 de agosto, al abrir el Sagrario, contempló con asombro que la Hostia se había convertido en una sustancia sanguinolenta. Inmediatamente informó al Cardenal Jorge Mario Bergoglio, en aquel entonces Arzobispo de Buenos Aires (ahora Papa Francisco), quien dio instrucciones para que la Hostia fuera fotografiada de manera profesional. Las imágenes fueron tomadas el 6 de septiembre, y en ellas se muestra claramente que la Hostia, que se había convertido en un trozo de carne ensangrentada, había aumentado considerablemente de tamaño.

Análisis Clínicos

ARGENTINA MARZO 2010-32Por varios años, la Hostia se mantuvo en el tabernáculo, y todo lo referente al tema se mantuvo en estricto secreto. Dado que la Hostia no sufría descomposición visible, el Cardenal Bergoglio decidió hacerla analizar científicamente.
Una muestra del tejido fue enviada a un Laboratorio en Buenos Aires, el cual reportó el hallazgo de células humanas rojas y blancas de sangre y de tejido de un corazón humano. Además, se informó que la muestra de tejido parecía estar aún con vida, ya que las células se movían o latían como lo harían en un corazón humano vivo.
En 1999, el Doctor Ricardo Castañón Gómez fue solicitado para la realización de algunas pruebas adicionales; tomó una muestra del fragmento ensangrentado y lo envió a Nueva York. El Laboratorio de la ciudad norteamericana informó que la muestra recibida era de tejido muscular de corazón humano vivo.
Cinco años más tarde, en 2004, el Doctor Gómez se puso en contacto con el Doctor Frederick Zugibe y le pidió evaluar la muestra, una vez más sin decirle el origen, y el Cardiólogo determinó que la sustancia analizada era de carne y sangre que contenían el ADN humano.
Los estudios, una vez más, mostraron que era una parte del ventrículo izquierdo del músculo del corazón, de una persona de aproximadamente 30 años, sangre grupo AB, y que había muerto bajo estrés severo.

Fuente:semanario.com.mx

Benedicto XVI realiza su Cuaresma dolorosa


Publicado en web el 14 de febrero, 2013

semanario.com.mx

El Papa da un paso al costado
A Benedicto XVI no lo mueve el poder

En Rueda de Prensa, ante la dimisión del Santo Padre, el Cardenal Francisco Robles dijo sentirse emocionado por la honestidad y coherencia del Sumo Pontífice: “El Papa no ama el poder; es un trabajador humilde y sencillo de la Viña del Señor”.

Sonia Gabriela Ceja Ramírez

El Cardenal José Francisco Robles Ortega, Arzobispo de Guadalajara, durante una Conferencia de Información se refirió, la mañana del lunes 11 de febrero, a la dimisión al pontificado que el Santo Padre Benedicto XVI diera a conocer durante la celebración del Consistorio para las Causas de Canonización que se verificó en Roma.
El Arzobispo dijo que la noticia “ha causado gran impacto, sorprendiendo a la Iglesia y a la Sociedad, dado que es un acontecimiento que, por siglos, no había vivido la Iglesia”.
Luego invitó a los fieles católicos, y en general a las personas de buena voluntad, a “acoger esta decisión del Papa Benedicto en el espíritu con que él la tomó y nos la participó; es decir, en espíritu de Fe, de un grande amor y lealtad a la Iglesia, en conciencia plena de una decisión madurada en estos ocho años de fructífero pontificado”.

Una determinación de acuerdo a la Fe

semanario 021Si bien la decisión sorprende, “se da en la coherencia y verdad con la que el Papa ha ejercido el servicio petrino. Su pontificado se ha caracterizado por querer servir a la Iglesia con toda transparencia y en toda verdad”.
Nuestro Pastor Diocesano recordó las palabras con las que Benedicto XVI saludó a la multitud congregada en la Plaza de San Pedro el día en que asumió el pontificado, cuando se definió a sí mismo como “un humilde trabajador en la Viña del Señor. En esa conciencia, el Papa ha percibido con toda honestidad que le faltan las fuerzas, ya que su edad es avanzada para seguir trabajando en este encargo de ser el Sucesor de San Pedro”.
Explicó, asimismo, que pese a todo, Benedicto XVI seguirá laborando en su condición de hombre consagrado a la oración, para que la Iglesia siga adelante.
Enseguida, el también Presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, CEM, afirmó que personalmente acoge la noticia “con mucho agradecimiento al Papa por su generosidad en estos años de pontificado. Agradeciéndole a Dios porque lo eligió para este momento crucial de su Iglesia, y le pedimos a Nuestro Señor que le premie como Él lo sabe hacer con los trabajadores de su Viña. Que lo premie con mucha fortaleza y mucha paz interior; con grande alegría de haber servido a su Iglesia en tiempos difíciles”.
El Cardenal Robles Ortega consideró que el hecho de que este acontecimiento se dé en el Año de la Fe, decretado por el propio Papa Benedicto XVI, es muestra de “una Fe profunda y sincera del Santo Padre”.

Nuevo Pontífice, antes de la Semana Santa

semanario 011Rememoró también la visita que el Vicario de Cristo hiciera a México en marzo de 2012, y dijo que seguramente llevará a nuestro país en su recuerdo y en su oración.
Por otra parte, dejó en claro que la Iglesia es guiada por Dios con “la fuerza de su Espíritu, y sólo por la mediación de sus Pastores. La Iglesia no quedará a la deriva. La Iglesia tiene prevista incluso la posibilidad de que el Papa renuncie -según está estipulado en su legislación-, y también está pronosticado que en un corto tiempo se elegirá al nuevo Sumo Pontífice.
De igual modo, está previsto que no pasen 20 días después de que queda la Sede vacante para que, el que está revestido de autoridad, convoque al Colegio Cardenalicio al Cónclave”. El Cardenal Robles prevé que probablemente conoceremos al nuevo Santo Padre antes de la Semana Santa.
Hizo notar que, por su investidura como Cardenal, es su derecho y obligación asistir al Cónclave, aunque no ha sido oficialmente convocado, y adelantó que, seguramente, los Cardenales electores (todos los menores de 80 años) se darán tiempo para “afinar el perfil del nuevo Pontífice de acuerdo al momento que está viviendo la Iglesia Universal, a la que sirve el Papa.
“Si el Cónclave se realiza en marzo, el Cardenal Juan Sandoval Íñiguez, el Cardenal Norberto Rivera y su servidor, los tres mexicanos, podríamos participar”. Una vez que el señor Sandoval cumpla los 80 años, el 28 de marzo, ya no podría concurrir como votante.
El Cardenal Francisco Robles detalló que los Cardenales entran en un período de mayor oración e invocación al Espíritu Santo para elegir a quien Dios, en sus designios, ya tendrá escogido.

Los temas difíciles afrontados

12760Nuestro Arzobispo Metropolitano aseveró que el Papa Benedicto XVI ha actuado a fondo en los problemas o temas cruciales o escabrosos de la Iglesia: “Él ha servido a la Iglesia en un esquema de absoluta claridad, nitidez, verdad y coherencia”.
Dijo que los Obispos mexicanos fueron los primeros en ser recibidos en Visita Ad Limina por el Santo Padre una vez que asumió el pontificado en el año 2005: “Apenas en el presente año cerró el ciclo de haber recibido a todas las Conferencias Episcopales del mundo, con retraso, pues se prevé que el ciclo sea de cinco años, así que había la esperanza de que si él hubiera continuado pudiéramos ser los siguientes; pero, merced a este cambio, esperaremos a que haya nuevo Pontífice y las indicaciones que nos dé”.
El Cónclave será convocado por el Decano del Colegio Cardenalicio, que en este momento es el Cardenal italiano Angelo Sodano. “Para otros asuntos de la conducción de la Iglesia lo hará el Camarlengo, que es el Cardenal Tarcisio Bertone, también Secretario de Estado de la Santa Sede”.
El Cardenal Robles Ortega admitió sentirse emocionado al conocer la grandeza de espíritu del Papa Benedicto XVI, y que esta decisión, en lo personal, le da una lección de vida.

“Benedicto XVI nos da un mensaje: ¡No es el poder! El que ama el poder se aferra a él a como dé lugar. El Papa no ama el poder; es un trabajador humilde y sencillo de la Viña del Señor, y lo está demostrando. Bendigo al Señor porque nos ha dado un Pontífice como él en este momento de la Iglesia”, resumió el Arzobispo de Guadalajara.

Noticia que conmociona y entristece
Un proceso inédito que aún no se ha definido del todo

Ante un acto heroico, como se ha calificado la dimisión del Papa Benedicto XVI, se nos pide, como Iglesia, rezar, ahora más que nunca, por nuestros Sumos Pontífices.

Dulce Natalia Romero Cruz

image content medium 207381 20130211151825El Santo Padre anunció su renuncia, y lo hizo libremente; esto quiere decir que él, cómo Sumo Pontífice, renunció al cargo en plena libertad y en pleno uso de sus facultades mentales. Así lo comunicó recientemente, pero se hará efectivo, según lo dijo, hasta el 28 de febrero a las 20 horas. A partir de ese momento, la Iglesia estará en Sede vacante.
“Esto lo indica el Código de Derecho Canónico; pero el tema de la dimisión también se rige por una Ley particular, que es la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis”, conforme explicó el Presbítero Miguel Ángel Rodríguez Díaz, Vicario Judicial Adjunto del Tribunal Eclesiástico de la Arquidiócesis de Guadalajara.
Y abundó: “En esta Constitución, promulgada por el Papa Juan Pablo II, se estableció en 1996 la dimisión de los Sumos Pontífices, aunque al final del Documento se motiva a que se mantengan lo más sacrificados que sea posible hasta que Dios los llame. Sin embargo, ahora el Papa presenta su dimisión porque considera que sus capacidades físicas le impiden seguir con el pontificado, y no porque no quiera seguir. Y una vez que se cumpla el plazo, a no ser que antes Dios llame al Santo Padre, estaría la Iglesia Universal en Sede vacante”.

¿Qué sigue?

“Pasada la fecha que dio el Obispo de Roma para hacer efectiva su dimisión, el Colegio Cardenalicio tomará el mando (por decirlo de alguna manera) -manifestó el Padre Rodríguez Díaz-, pero sin modificar nada; no pueden emitirse nuevas Leyes ni pueden nombrarse nuevos Obispos; todo eso se queda estacionado. Se respetan las Leyes que existen, aunque esté vacante la Sede”.
Entre el mismo Colegio de Cardenales hay un Decano, y otro es el Camarlengo, quien ahora es el Cardenal Tarsicio Bertone; éste desempeñará el cargo de Jefe de Estado, en funciones, de la Ciudad del Vaticano, mas no como un Pontífice. “Él se hará cargo de la organización del Cónclave, siguiendo con la misma estructura y ejerciendo este nombramiento de forma temporal, solamente para encabezar y llevar a cabo esta encomienda.
“El hecho de que la Iglesia Universal esté, después del 28 de febrero, en Sede vacante, no quiere decir que no tengamos cabeza, porque está al frente el Colegio Cardenalicio; teológicamente hablando, la cabeza eclesial la conforma la comunión de los Obispos.
“Después del 28 de febrero, una vez validada la renuncia del Papa Benedicto XVI, se convocará al Cónclave sin que haya fecha específica en la que se deba tener el nombre del siguiente Papa, aunque la Universi Dominici Gregis señala que esta elección no debe prolongarse demasiado. A este respecto, parece ser que el Papa Benedicto XVI, previó un tiempo prudente (casi toda la Cuaresma) como suficiente para que se elija un nuevo Papa antes de la Pascua de Resurrección”, finalizó diciendo el Vicario Judicial Adjunto.

Colegio Cardenalicio

El Sacro Colegio de Cardenales fue instituido en su forma actual en el año de 1150, y lo encabezan un Decano y un Camarlengo, quienes administran los bienes de la Iglesia cuando la Sede de Pedro está acéfala. El Decano se elige de entre los Cardenales del Orden Episcopal que tienen el Título de una Iglesia Suburbicaria (Canon 352, Párr. 2) -de las siete Diócesis más cercanas de Roma: Albano, Frascati, Ostia, Palestrina, Porto-Santa Ruffina y Velletri-Segni.
Desde 1059, los Cardenales han sido los únicos electores del Papa, a quien eligen en Cónclave secreto, siguiendo hoy las últimas orientaciones de la mencionada Constitución Apostólica de Juan Pablo II, Universi Dominici Gregis.
Durante el período de “Sede vacante”, el Colegio Cardenalicio desempeña una importante función en el Gobierno general de la Iglesia y, tras los Pactos Lateranenses de 1929, también en el Gobierno del Estado de la Ciudad del Vaticano.

Fuente: ACI Prensa

Cartón Benedicto

Inicio del ritual para elegir nuevo Pontífice

Comienza con la destrucción del anillo del Papa, tal como indica la Constitución Apostólica de la Iglesia Católica conocida como Universi Dominici Gregis.
Según el Portal Lainformacion.com, que recoge información de Rome Reports, una vez que el Papa se convierta en el Cardenal Joseph Aloisius Ratzinger, el 28 de febrero, el protagonismo recaerá en el purpurado Tarcisio Bertone, nombrado Cardenal Camarlengo (Funcionario de la Corte Papal), que tiene como primera labor destruir el anillo del Papa con un martillo, así como su sello oficial. Sin embargo, todavía no se resuelve qué se hará con el anillo de Benedicto XVI.
La siguiente tarea del Cardenal con oficio de Camarlengo será cerrar las puertas que dan acceso a los aposentos privados del Papa, ante los Cardenales Prefectos y el Secretario de Estado.
Posteriormente, comunicará la noticia de que ya no hay Papa. A partir de este momento, comienza el período denominado Sede vacante, en que tendrá que definirse la fecha del Cónclave que determinará la elección de una nueva autoridad papal.

Abdicaciones papales

Pbro. Tomás de Híjar Ornelas
Cronista de la Arquidiócesis de Guadalajara

Papa CelestinoEl 16 de abril de 1927 nace Jo-seph Aloisius (José Luis) Ratzinger en la Región de Baviera, Alemania. El 19 de abril de 2005, el Cardenal Joseph Ratzinger se convierte en Benedicto XVI. El 28 de abril de 2009, en la Basílica de Nuestra Señora de Collemaggio, en L’Aquila, el Papa coloca sobre la urna donde se veneran las reliquias de su predecesor San Celestino V (1215-1296) -el único Pontífice Romano de la Historia que ha renunciado-, el palio que recibió junto con su encomienda como Supremo Pastor. El 4 de julio de 2012, de Visita Apostólica en Sulmona, también en los Abruzzos, en el marco de la ceremonia denominada “El perdón de Celestino V”, recuerda este gesto. El 11 de febrero de 2013, Benedicto XVI, en un Consistorio Cardenalicio (donde da a conocer, entre otras cosas, la fecha de la Canonización de la beata María Guadalupe García Zavala, jalisciense), da lectura al breve y claro texto a través del cual renuncia a seguir ciñendo la mitra de Obispo de Roma. Su decisión es irrevocable a partir del 28 de febrero siguiente.

Sobre aviso no hay engaño

Aunque el estupor y el impacto de la medida sean muy grandes, el Código de Derecho Canónico prevé esta posibilidad en el Canon 332 § 2: “Si el Romano Pontífice renunciase a su oficio, se requiere, para la validez, que la renuncia sea libre y se manifieste formalmente, pero no que sea aceptada por nadie”.
En repetidas ocasiones, su Santidad Benedicto XVI ha manifestado su deseo de renunciar o abdicar -según se lea en términos meramente canónicos o estrictamente jurídicos- a su cargo de Sumo Pontífice, Vicario de Cristo, Sucesor de Pedro, Patriarca de Occidente, Obispo de Roma, Siervo de los siervos de Dios…
Otro tanto hizo su antecesor inmediato, Juan Pablo II, pero sin llevarlo a cabo. A consecuencia de ello, los últimos cinco años de vida sostuvo un entramado en el que se cumplió cabalmente lo dicho por el Señor en el Evangelio de San Juan: “Cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero cuando llegues a viejo, extenderás tus manos y otro te ceñirá y te llevará adonde tú no quieras” (21,18).
Si alguien vivió de cerca el doloroso epílogo del largo pontificado del hoy Beato, fue el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Si algún Cardenal tenía indicios de quién sucedería a Juan Pablo II, era Joseph Ratzinger. Si alguien calculaba la trayectoria y el fin de su pontificado, eran sólo Dios y él.
No ha querido el Santo Padre dejar al mero decurso del tiempo que haga en él y en la delicada tarea a su cargo los estragos que suelen sobrevenir en la última parte de gestiones dilatadas. La suya ha sido fecunda y concisa: claridad de pensamiento, firmeza en las medidas disciplinares, humildad para reconocer y poner remedio a las situaciones escabrosas y acumuladas de un período largo, en el que se omitió ventilar, arguyendo ‘razones de Estado’, lo tocante a la aceptación de abominables desórdenes consumados por ministros sagrados, metamorfoseados en lobos. En los últimos meses ha sobrellevado de pie la tormenta desatada por la infidencia de algunos colaboradores estrechos, en el caso Vatileaks.
Se retira cuando, según los cálculos de la Prefectura de la Casa Pontificia, en los ocho años de Pontificado, 20’544,970 personas han participado en encuentros con él: Audiencias generales y particulares, Celebraciones litúrgicas, Ángelus y Regina Coeli en El Vaticano y en Castel Gandolfo, Visitas Apostólicas a Roma, Italia y el mundo.

¿Qué sigue?

En tanto baja la marea que la noticia supone, y llega el 28 de febrero, principio de la Sede vacante, a partir de la cual el Cardenal Camarlengo deberá convocar al Cónclave a los electores, los bautizados tendremos la oportunidad de repasar, a grandes zancadas, el ayer y el hoy de una institución divina a cargo de los humanos.
Para ello disponemos de sobrados ejemplos, comenzando por el del único Papa de la Historia que ha renunciado a la tiara: San Celestino V, quien el 13 de diciembre de 1294, cinco meses después de su elección, volvió a ser lo que originalmente era: un Monje y, sin mengua de ello, un fecundo Pastor, toda vez que, “aun llevando una vida de eremita, no se encerró en sí mismo, sino que estaba cogido por la pasión de aportar la Buena Noticia del Evangelio a sus hermanos”, ha dicho Benedicto XVI. Y ahora él mismo, por lo visto, lo pondrá en práctica.
Una circunstancia peculiar resalta para Guadalajara en la elección del nuevo Papa: nunca en la Historia de dos mil años de la Iglesia se había dado el caso de que dos electores y elegibles provinieran de la misma Sede: de los tres Cardenales mexicanos que podrán participar en el Cónclave -pues el cuarto, don Javier Lozano Barragán, radicado en Roma, acaba de cumplir 80 años, edad que lo excluye–, dos son de esta Sede: el Arzobispo don José Francisco Robles Ortega, y el Emérito don Juan Sandoval Íñiguez, a escasas semanas de alcanzar la edad canónica de 80 años que le impediría ser elector.

CEM reconoce la renuncia de Benedicto XVI

Sergio Estrada González
México, D.F.

En el seno de la Conferencia del Episcopado Mexicano, así como para el Nuncio Apostólico, el Arzobispo Christhope Pierre, la renuncia del Papa Benedicto XVI al ministerio petrino fue una sorpresa, luego de haber reflexionado ante Dios y considerando que los últimos meses ha experimentado una reducción en sus fuerzas, por lo que ha determinado libremente su renuncia, según expresó Mons. Eugenio Lira Rugarcía, Secretario General de la CEM, en Conferencia de Medios de Comunicación.
Ante los representantes de los Medios, el Vocero de los Obispos mexicanos explicó que la renuncia entrará en vigor el 28 de febrero a las 20 horas, tiempo local, “cuando se iniciará lo que se denomina ‘Sede vacante’, para que los Cardenales preparen todo para la elección del nuevo Papa”.
“En el Año de la Fe, es muy significativo este anuncio -sostuvo el Prelado- y esta renuncia viene a confirmarnos en la Fe redescubriendo la belleza y la alegría de la Fe en Dios, que ha venido a nosotros a través de Jesucristo”.
Luego exhortó a todos los católicos, así como a los hombres y mujeres de buena voluntad, a que reciban esta decisión del Papa con un espíritu de Fe, y a que nos pongamos en oración para que Dios ilumine a los Cardenales electores y puedan descubrir al que Dios ha elegido como Sucesor de San Pedro y de Benedicto XVI.

Gracias, Papa Benedicto

Mons. Eugenio Lira agradeció a Dios lo que nos ha regalado en estos ochos años del ministerio de Benedicto XVI a través de su rico y valioso magisterio, de sus viajes pastorales y del testimonio de su propia vida cristiana como testigo de la Fe. Resaltó que uno de sus últimos viajes fue a México, en donde vino a confirmarnos en la Fe, en la Esperanza y la Caridad, y a recordarnos que el poder de la Fe y el Amor son fuerza que necesitamos para mejorar este mundo.
Externó que, luego de consultar al Cardenal Francisco Robles Ortega, Arzobispo de Guadalajara y Presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, y al Nuncio Apostólico, se concluyó que lo que dijo el Papa es lo que ha motivado su renuncia al Supremo Pontificado: sentir que las fuerzas físicas han disminuido con el paso de los años.
Mons. Lira calificó a Benedicto XVI como una persona lúcida espiritual, psicológica, mental e intelectualmente; pero que físicamente ya tiene más dificultades. “Más aún, en su Libro ‘La luz del mundo’, el Papa dejó de manifiesto que si un Pontífice ya no se encontraba en plenitud de su capacidad para ejercer el ministerio, debería renunciar.
“Ante esto, concluyó, el Papa posee la plena potestad universal sobre la Iglesia y él es el legislador y tiene toda la autoridad para renunciar sin requerir la aceptación de nadie, para que la renuncia sea válida, como lo marca el Código de Derecho Canónico”.

Hacia los nuevos tiempos

Pbro. Armando González Escoto
Director de Pensamiento Estratégico de la UNIVA

Santo PadreEl Papa Benedicto XVI ha renunciado a su cargo por motivos de edad. El anuncio fue del todo sorpresivo, pues al parecer nadie había dicho nada ni existían rumores ni se observaban signos evidentes de enfermedad o de incapacidad por parte del Sumo Pontífice.
Como es natural, una noticia de esta magnitud ha causado un enorme impacto mundial, pues desde 1415 no acaecía algo semejante. También, como suele ocurrir en nuestro tiempo, los comentarios e interpretaciones de todo tipo de personas no se hicieron esperar, pero todos éstos pueden resumirse en cuestiones como las siguientes:
“Un Sumo Pontífice no debe renunciar”.
“El Papa renuncia porque no pudo con el cargo”.
“La crisis de la Iglesia es la causa de fondo de esta renuncia”.
En verdad no es lo mismo decir que la Iglesia enfrenta situaciones críticas, serias, a decir que toda ella está en crisis y que por esa misma razón el Pontífice prefirió renunciar. Todas las situaciones críticas que se han dado en la Iglesia actual estaban ya presentes desde el pontificado anterior; el Papa Benedicto XVI las conocía a la perfección, y aceptando su elección a la Sede de Pedro con valor y confianza cristiana, durante ocho años estableció bases muy firmes para ofrecer solución a todos los retos que enfrentó. Adicionalmente, si dividimos la Cristiandad en tres sectores: el mundo católico, el mundo protestante y el mundo de la Iglesia Ortodoxa, resulta que donde hay menos crisis es precisamente en el sector católico.
Por lo mismo, no es que no pudiera con la responsabilidad de gobernar la Iglesia en un tiempo difícil; por el contrario, demostró, a lo largo de estos fructíferos años, que sí podía hacerlo no obstante su avanzada edad, pues recordemos que asumió la sucesión del Apóstol Pedro a los 78 años.
Por ende, su decisión inesperada y sorprendente se constituye en este momento como un extraordinario ejemplo de honestidad, de responsabilidad y humildad, que cuestiona y tiene que obligar a reflexionar a un sinnúmero de líderes políticos y sociales que no siempre desarrollan la capacidad de advertir sus limitaciones a la hora de desempeñar su cargo. Un conocido escritor local dijo que los políticos se dividían en dos clases: los que no saben cuándo renunciar, y los que sí lo saben, pero de todos modos no renuncian.

Cuestión de prudencia y coherencia

escudo papal benedicto 16Los argumentos de la edad avanzada son motivos bastante importantes. Cuando el proceso de envejecimiento amenaza con limitar la movilidad, debilitar la capacidad intelectual, afectar la concentración, reducir la capacidad de comprensión y de respuesta, el hombre sensato y honesto lo reconoce; y si además es responsable, advierte las consecuencias que puede traer para una Institución este tipo de limitantes, y sobre todo, prevé el riesgo de que otras personas, aun con la mejor voluntad, acaben por suplir, de hecho, a quien tiene la autoridad de derecho, pero ya no la capacidad para ejercerla plenamente. Entonces, se requiere de verdadera humildad para poder decir, como lo ha dicho Benedicto XVI: “Renuncio”.
Él ya lo había insinuado en una entrevista que le hizo un periódico alemán en 2010: “Si el Papa llega a reconocer con claridad que física, psíquica y mentalmente no puede ya con el encargo de su oficio, tiene el derecho y, en ciertas circunstancias, también el deber, de renunciar”.
No ha sido costumbre que los Papas dejen el cargo. Muchos Pontífices de los primeros tiempos fueron martirizados o exiliados. Posteriormente, otros efectivamente renunciaron, al menos en dos casos, y fueron raras las veces en que un Santo Padre llegara a una edad en que la decrepitud le privara por completo de ejercer sus funciones, con consecuencias devastadoras para la vida de la Iglesia, y abundante provecho para sus detractores.
El Derecho Canónico (que estatuye la normatividad de la vida de la Iglesia Católica), de por sí, admite la renuncia del Papa en diversos casos, y uno de ellos es justamente el que ha presentado el Obispo de Roma como causa de su dimisión.
Por otra parte, esta previsión permite ahora a la Iglesia prepararse con mayor serenidad para el próximo Cónclave, disponiendo la humana naturaleza de la mejor manera posible, para que la Gracia del Espíritu Santo actúe en quienes serán electores del siguiente Sucesor del Apóstol Pedro.

El Adviento es recordatorio y espera


Publicado en web el 29 de Noviembre, 2012

Comienza el Adviento
¡Dios está aquí!

Como señalara el Papa Benedicto XVI al inicio del Adviento de 2009, al comienzo del Año litúrgico vale la pena recordar que “Dios no se ha retirado del mundo, no nos ha dejado solos. Aunque no podamos verlo o tocarlo, como sucede con las realidades sensibles, Él está aquí y viene a visitarnos de múltiples maneras”. Debemos estar preparados, pues, para su venida.

Sonia Gabriela Ceja Ramírez

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¿Qué es el Adviento?

RELOJ de BOLSILLO R-AR-010501El Adviento es el inicio del Año Litúrgico; empieza el domingo más próximo al 30 de noviembre, en este caso el domingo 2 de diciembre, y termina el día 24, Día de la Nochebuena. Son los cuatro domingos anteriores a la Fiesta de la Natividad de Jesús, y forman una unidad con la Navidad y la Epifanía.
El término “Adviento” viene del latín adventus, que significa venida, llegada.
El color usado en la Liturgia de la Iglesia durante este tiempo es el morado. Con el Adviento comienza un Nuevo Año Litúrgico en la Iglesia.
El sentido del Adviento es avivar en los creyentes la espera del Señor.
Las Lecturas bíblicas de este período están tomadas, sobre todo, del Profeta Isaías (Primera Lectura), aunque también se recogen los pasajes más proféticos del Antiguo Testamento, señalando la llegada del Mesías. Isaías, Juan Bautista y María de Nazareth son los modelos de creyentes que la Iglesia ofrece a los fieles para preparar la venida del Señor Jesús.
Se puede hablar de dos partes del Adviento: Desde el primer domingo al día 16 de diciembre, con marcado carácter escatológico, mirando a la venida del Señor al final de los tiempos. Del 17 al 24 de diciembre es la llamada “Semana Santa” de la Navidad, y se orienta a preparar más explícitamente la venida de Jesucristo en la Historia.

Los personajes del Adviento: Esperanza, Conversión y Fe

Las grandes figuras del Adviento son: Isaías, Juan el Bautista y María. Isaías nos llena de esperanza en la venida de Cristo, que nos traerá la Paz y la Salvación. San Juan Bautista nos invita a la penitencia y al cambio de vida para poder recibir en el alma, ya purificada y limpia, al Salvador. Y María, que espera, prepara y realiza el Adviento, y es para nosotros ejemplo de esa Fe, Esperanza y disponibilidad al Plan de Dios en la vida.

Recordar, vivir y preparar

La finalidad del Adviento tiene una temporalidad muy marcada:
– Recordar el pasado: Celebrar y contemplar el Nacimiento de Jesús en Belén. Ésta fue su venida en la carne, lleno de humildad y pobreza. Fue su primera venida.
– Vivir el presente: Se trata de vivir, en el día a día, la “presencia de Jesucristo” en nosotros y, por nosotros, en el mundo. Vivir siempre vigilantes, caminando por los caminos del Señor, en la justicia y en el amor.
– Preparar el futuro: Se trata de prepararnos para la Parusía o segunda venida de Jesucristo “en la Majestad de su Gloria”. Entonces vendrá como Señor y como Juez de todas las Naciones, y premiará con el Cielo a los que han creído en Él. Esperamos su venida gloriosa, que nos traerá la salvación y la vida eterna sin sufrimientos.
En el Evangelio, varias veces nos habla Jesucristo de la Parusía y nos dice que nadie sabe el día ni la hora. Por esta razón, la Iglesia nos invita en el Adviento a prepararnos para este momento.
Revisión: Aprovechando este tiempo para pensar en qué tan buenos hemos sido hasta ahora y lo que vamos a hacer para ser mejores que antes. Es importante saber hacer un Alto en la vida para reflexionar acerca de nuestra vida espiritual y nuestra relación con Dios y con el prójimo. Todos los días podemos y debemos ser mejores.
Proyección: Durante el Adviento debemos hacer un plan para que no sólo seamos buenos en esta temporada, sino siempre. Analizar qué es lo que más trabajo nos cuesta y formular serios propósitos para evitar caer de nuevo en lo mismo.

La Virgen de la espera

Adviento es el tiempo litúrgico mariano por excelencia.

Virgen expectacionHistóricamente, la Memoria de María en la Liturgia ha surgido con la lectura del Evangelio de La Anunciación antes de la Navidad, en el que, con razón, ha sido llamado el “domingo mariano prenatalicio”.
Hoy, el Adviento ha recuperado de lleno este sentido con una serie de elementos marianos de la Liturgia, que podemos sintetizar de la siguiente manera:
– Desde los primeros días del Adviento, hay elementos que recuerdan la espera y la acogida del Misterio de Cristo por parte de la Virgen de Nazareth.
– La Solemnidad de La Inmaculada Concepción (8 de diciembre) se celebra como “preparación radical a la venida del Salvador y feliz principio de la Iglesia, sin mancha ni arruga (“Marialis Cultus”, 3).
– En las Ferias del 17 al 24, el protagonismo litúrgico de la Virgen es muy característico en las Lecturas bíblicas.
En su ejemplaridad hacia la Iglesia, María es plenamente la Virgen del Adviento en la doble dimensión que tiene siempre en la Liturgia su Memoria: presencia y ejemplaridad. Presencia litúrgica en la palabra y en la oración, para una memoria grata de Aquélla que ha transformado la espera en presencia, la promesa en don. Memoria de ejemplaridad para una Iglesia que quiere vivir, como María, la nueva presencia de Cristo con el Adviento y la Navidad en el mundo de hoy.

Un buen Libro para preparar la Navidad

Recuadro 1El martes 20 de noviembre fue presentado, en Roma, “La Infancia de Jesús”, el más reciente Libro de la autoría del Papa Benedicto XVI, último de la trilogía “La vida de Jesús”.
El Cardenal Gianfranco Ravasi, Presidente del Consejo Pontificio para la Cultura, explicó que se basa, ante todo, en 180 Versículos de los Evangelios de San Mateo y de San Lucas.
La obra, detalló el purpurado, tiene varios hilos conductores: los binomios de la Historia y Fe; Historia y Profecía, así como autor y lector; claridad y humildad.
Subrayó que el texto es particularmente accesible y puede ser leído por todos. Y, “no porque se trata de un Niño, quiere decir que es retórica sentimental”.
La Teóloga brasileña María Clara Bingemer, consideró que este Tomo es un don para los creyentes y no creyentes, pues “el Papa, a través de su Libro, nos invita a abrir un espacio preparándonos para celebrar la gran Fiesta de la Navidad”, de manera que el Salvador pueda nacer y manifestarse en un mundo como el nuestro, que tiene tanta necesidad de su Evangelio”.
Los evangelistas Mateo y Lucas narran, al inicio de los Evangelios, la infancia de Jesús, ante lo que el Pontífice se pregunta: “¿Es verdad lo que ha sido escrito? ¿Quién es Jesús? ¿De dónde viene?; o sea, ¿qué querían decir?, y ¿en qué modo me atañe?
En algunos trascendidos del Libro, que cubre la vida desde el Nacimiento de Jesús hasta su comparecencia en el Templo a los 12 años, el Santo Padre, en el apartado “Virgen María, ¿mito o verdad histórica?, reivindica que Jesús nació de una mujer virgen, lo que es una verdad inequívoca de la Fe.
A lo largo de sus páginas explica, además, que no se trata de un mito: “Jesús nació en una época determinada con precisión. Al inicio de la actividad pública de Jesús, Lucas ofrece, una vez más, una fecha detallada y cuidada de aquel momento: es el 15º año del Imperio de Tiberio César”. (ZENIT).

El Adviento, en palabras del Papa

Recuadro 2El Adviento, este tiempo litúrgico fuerte que estamos comenzando, nos convida a detenernos, en silencio, para captar una presencia. Es una invitación a comprender que los acontecimientos de cada día son gestos que Dios nos dirige, signos de su atención por cada uno de nosotros. ¡Cuán a menudo nos hace percibir Dios un poco de su Amor! Escribir -por decirlo así- un “diario interior” de este Amor, sería una tarea hermosa y saludable para nuestra vida.
El Adviento nos invita y nos estimula a contemplar al Señor presente. La certeza de su presencia, ¿no debería ayudarnos a ver el mundo de otra manera?, ¿no debería ayudarnos a considerar toda nuestra existencia como “visita”, como un modo en que Él puede venir a nosotros y estar cerca de nosotros, en cualquier situación? (BENEDICTO XVI, 28 de noviembre de 2009).
El significado de la expresión “Adviento” comprende también el de visitatio, que simplemente quiere decir “visita”. En este caso, se trata de una visita de Dios: Él entra en mi vida y quiere dirigirse a mí. En la vida cotidiana, todos experimentamos que tenemos poco tiempo para el Señor y también poco tiempo para nosotros. Acabamos dejándonos absorber por el “hacer”. ¿No es verdad que con frecuencia es precisamente la actividad lo que nos domina; la Sociedad con sus múltiples intereses lo que monopoliza nuestra atención? ¿No es verdad que se dedica mucho tiempo al ocio y a todo tipo de diversiones? A veces, las cosas nos “arrollan” (BENEDICTO XVI, 28 de noviembre de 2009).

SE ACERCA LA NAVIDAD

¡Ven, Jesús!

ColumnaLa tentación que tengo ahora es pedirte que vengas:
a embrocar a los violentos, a tumbar a los poderosos,
a pisotear a los corruptos,
a cortarles las manos a los que roban,
a ponerles nariz de Pinocho a quienes mienten,
a llevar, hacinados en un tren,
a los que trafican con migrantes y con blancas,
a sabotear los planes de quienes envenenan
el ambiente de nuestro Planeta Azul,
a ventanear a quienes usan los Medios de Comunicación
para socavar los santuarios de la vida…
a desbarrancar a los injustos,
a quemar en el fuego de la duda a los engreídos incrédulos…
a desparramar la ambición
de los que arrejuntan para sí todos los derechos de los pobres…
a quitarles la máscara a los hipócritas,
a echar al mar, con una piedra de molino al cuello,
a los que, con el sexo y las drogas,
inducen al Mal a tus pequeños…

Pero no…
Yo sé que nunca me cumples mis deseos.
Tú vienes a encarnarte,
a asumir nuestra debilidad,
nuestra inconsistencia y levedad,
a traspasar la frágil línea de tu esencia divina
para vestirte de humildad,
a sembrar en nosotros semillas de esperanza
para que florezca una nueva Humanidad.
Por eso, por todo eso, ven, pues.
¡Ven pronto; ven, Jesús,
en esta Navidad!

Pbro. Cándido Ojeda Robles.

 

semanario.com.mx

La Fe es un desafío a la muerte


Publicado en web el 25 de Octubre, 2012

Día de los Fieles Difuntos
Siempre es necesario prepararse para la muerte

Mónica Livier Alcalá Gómez

andrea1Enterrar a los difuntos ha sido considerado siempre un acto de caridad y civilidad humana. Con el paso del tiempo, el hombre dedicó espacios concretos para sepultar a sus muertos.
Con la llegada del Cristianismo, en los pueblos y ciudades se acondicionaron los panteones en el atrio de los templos. En aquella época se tenía la costumbre de enterrar a los muertos en un lugar “santo”; estos sitios eran los atrios e incluso el interior de las iglesias. Tras varias centurias, las Autoridades Eclesiásticas consideraron que sepultar los cadáveres en el interior del templo no era digno, por ser un lugar sagrado y reservado al culto, así como impropio, debido al proceso natural de descomposición.
Fue así que se crearon los primeros cementerios fuera de las poblaciones, aunque hoy en día son prácticamente insuficientes; por esta situación, curiosamente, se ha regresado a los templos como lugar de última morada para muchos difuntos, ya que en algunas comunidades, han venido adaptándose nichos para el alojamiento de restos áridos y cenizas.
Con todo, no es una situación sencilla, pues se trata de todo un procedimiento legal para que un templo logre los permisos correspondientes, aseguró el Padre Daniel Hernández Rosales, Auxiliar de Economía de la Curia Diocesana y Capellán de Santa María de Gracia: “El nombre legal de esos espacios es: ‘Columbarios para Nichos para Depósitos de Huesos Áridos y Cenizas’, aunque en la realidad, en los templos sólo se admiten las cenizas de los fieles difuntos”.
El Sacerdote aclaró que, por ser muchos de los templos Propiedad Federal, se otorga un “Derecho de uso” a quien adquiera un nicho, aunque no es como tal el dueño de la propiedad, pues ésta pertenece al Gobierno: “El mismo caso es en los templos que no son Propiedad Federal, sino de la Iglesia Diocesana. Como tal, la Iglesia no puede vender parte de su propia estructura, así que también proporciona Derechos de Uso, aunque pueden ser a perpetuidad”.

No entorpecer la dignidad del templo

CIMG1083Si bien no se dispone del dato exacto de las comunidades que cuentan con nichos, cada vez son más, por la necesidad de sitios para sepultar a sus difuntos: “Sin embargo, es importante mencionar que todo templo que quiera construir nichos en su espacio, debe tener el aval de la Comisión Diocesana de Arte Sacro, la cual da la garantía de la construcción, pues también se busca la estética del lugar”.
Ante el hecho de que dentro de muchos espacios consagrados se edifican los columbarios, el Padre Daniel dejó en claro que debe buscarse siempre que sea un lugar que no interrumpa ni distraiga la atención de lo central, es decir el Altar: “Los templos están hechos para la celebración litúrgica, no para llenarlos de restos humanos; por ello es importante buscar un espacio que no entorpezca la celebración digna de la Eucaristía”.
Al momento se trabaja ya en un proyecto de reglamentación para estas construcciones desde la Comisión de Arte Sacro y la Curia Diocesana: “Las razones que aduce la gente para desear estos lugares en los templos son, específicamente, para tener más cerca al familiar y porque los panteones ya están saturados o resultan lejanos”.

Preparación a bien morir

Los servicios funerarios son cada vez más caros, y si se adquieren en el último momento, el importe se eleva. El costo aproximado oscila entre los 15 mil pesos y los 25 mil pesos o más. Por tanto, en algunas Parroquias se ha implementado una obra social llamada Mutual Parroquial de Difuntos, que pretende ofrecer estos servicios con calidad y a bajo costo: “En la Arquidiócesis este proyecto tiene ya bastantes años. Conozco, por ejemplo, una Parroquia que tiene más de 60 años proporcionando este servicio”.
El Padre Ecónomo recomendó, finalmente, que la mejor preparación a la muerte es llevar una vida recta en el amor a Dios y al prójimo, y esperar un final digno, lleno de esperanza: “Sabemos que la muerte nos llevará a la vida eterna en paz y tranquilidad con Dios. Una vida de Gracia es una buena preparación para la muerte”.
Por su parte, el Vicario General de la Arquidiócesis, Monseñor José Guadalupe Ramiro Valdés Sánchez, opinó que debe tenerse cuidado con las estructuras propias de los templos a la hora de construir nichos: “En el templo se da culto a la vida, no a la muerte. Hay incluso algunas Parroquias de gran belleza arquitectónica que han desmerecido por la construcción de los columbarios; debemos tener mucho cuidado con eso”.

Un ejemplo para otras mutuales

Estamos viviendo tiempos económicos difíciles y, ante esto, la Iglesia ha tratado de despertar conciencia en el aspecto social; en este caso, promoviendo una acción de caridad que cada día crece y se consolida en algunas comunidades de la Arquidiócesis de Guadalajara: las mencionadas Mutuales de Difuntos.
“Al comenzar el proyecto de la Mutual, quisimos basarnos en experiencias de otras Parroquias, por lo que revisamos muchos proyectos y estructuras. Con todo, nos dimos cuenta de que la mayoría son muy restringidas, tienen muchos ‘peros’. Por lo tanto, planeamos que por 500 pesos al año podríamos cubrir el funeral de una familia. Para ello logramos hacer un convenio con una empresa funeraria que tiene muy buena voluntad de servir, y que nos proporciona los servicios; de hecho, podríamos decir que la ganancia para esa empresa es poca, pero lo hace de todo corazón, como una manera de ayudar”, aseguró para Semanario, el señor Cura Ramón Gutiérrez Flores, Párroco de San Alfonso María de Ligorio, en San Pedro Tlaquepaque, quien a pesar de que apenas comienza este proyecto, ha obtenido buena respuesta y pretende ampliar la cobertura del servicio.
“La Iglesia ha promovido siempre las Mutuales de Difuntos; es una de sus obras sociales, y ojalá todas las Parroquias pudiéramos promoverla”.

Una oportunidad para la caridad

Para lograr un buen servicio, el Párroco ha sugerido algunos requisitos básicos; por ejemplo, que la familia sea católica, formada por personas con buena actitud y buena voluntad; que tenga presente que ellos también, por medio de la Mutual, están haciendo una obra de caridad: “Un aspecto importante es que nos hemos ampliado a toda la ciudad. Habíamos pensado que sólo fuera en el territorio parroquial, pero vemos que la funeraria que nos hace el servicio está abierta a extenderlo. Obviamente, para esto vamos a tener reuniones anuales, y por supuesto, cuentas claras con quienes se asocien”.
El Padre Gutiérrez expresó que desearía que la Mutual de Difuntos de San Alfonso fuera un modelo de cómo promover la acción social en la comunidad, ayudando, sobre todo, a los más pobres:“Incluso en el espacio de columbarios tenemos algunos reservados para difuntos que no tienen quién se haga cargo de ellos. Desde la Mutual, también diseñamos su estructura para que sea una obra de caridad, por lo que dentro de la reglamentación se menciona que a las personas desamparadas que mueran en territorio de la Parroquia, se les proporcionará todo el servicio funerario gratuito”.

La última morada, cerca del templo

“Que los panteones están repletos es una realidad. Desde que yo llegué a San Alfonso, la gente me preguntaba si no haríamos nosotros nichos, ya que los templos de los alrededores los tenían. Además de la insistencia de la gente, vi que era también una necesidad. Y así, con el Equipo Básico, decidimos el mejor lugar para hacer los columbarios.
“Creo que es importante tener este servicio en la Parroquia, y nosotros lo manejamos de una forma sencilla: la familia tiene el derecho sobre ese lugar, pero la administración está a cargo de la Parroquia. Para muchos parroquianos es una oportunidad de venir más seguido a visitar a sus difuntos y, además, tener la gracia de ‘quedar’ en un espacio cerca del templo, donde continuamente se está ofreciendo el Santo Sacrificio del Altar”.

Es mejor prevenir

Finalmente, el Párroco hizo hincapié en la importancia de la prevención: “Quizás los ricos no necesitan de una Mutual de Difuntos ni tienen que preocuparse por los gastos funerarios que sufragará su familia -aunque muchos lo hacen-, pero los pobres o los que no tenemos tanto dinero debemos prever, no dejar estas cargas a la familia tras nuestro fallecimiento.
“Además, quiero invitar a toda la comunidad cristiana a no tener miedo de tratar el tema de la muerte; finalmente, es algo por lo que todos vamos a pasar; estemos, pues, preparados, sobre todo espiritualmente. En mi comunidad siempre insisto en que lo primero es estar en todo momento en gracia de Dios, porque no sabemos si el día de mañana viviremos. Segundo, debemos prevenir algunas cosas terrenales para no dejar problemas en la familia; por ejemplo, el testamento y, por supuesto, el servicio funerario y el lugar de nuestra última morada terrenal”.

El respeto a los muertos
(Catecismo de la Iglesia Católica)

2299 A los moribundos se han de prestar todas las atenciones necesarias para ayudarles a vivir sus últimos momentos en la dignidad y la paz. Serán ayudados por la oración de sus parientes, los cuales velarán para que los enfermos reciban a tiempo los Sacramentos que preparan para el encuentro con el Dios vivo.

2300 Los cuerpos de los difuntos deben ser tratados con respeto y caridad en la fe y la esperanza de la resurrección. Enterrar a los muertos es una obra de misericordia corporal (Cf Tb 1,16-18) que honra a los hijos de Dios, templos del Espíritu Santo.

2301 La autopsia de los cadáveres es admisible moralmente cuando hay razones de orden legal o de investigación científica. El don gratuito de órganos después de la muerte es legítimo y puede ser meritorio.
La Iglesia permite la incineración cuando con ella no se cuestiona la fe en la resurrección del cuerpo (Cf CIC, Can. 1176,3).

Si en Cristo la vida humana es un paso “de este mundo al Padre”, la hora de la muerte es el momento en el que este paso tiene lugar de manera concreta y definitiva… No hay que tener miedo de la muerte del cuerpo, pues es un sueño del que nos despertaremos un día… La auténtica muerte, de la que hay que tener miedo, es la del alma, llamada por el Apocalipsis “segunda muerte”. Quien muere en pecado mortal, sin arrepentimiento, cerrado en el orgulloso rechazo del amor de Dios, se autoexcluye del reino de la vida». -Benedicto XVI, 5 Noviembre, 2006

La dignidad del cuerpo del fallecido

cripta“El cuerpo es sagrado porque es templo del Espíritu Santo, y como tal, se le debe respeto, aun en el momento de su muerte”, afirmó Monseñor Ramiro Valdés Sánchez, Vicario General de la Arquidiócesis.
La Iglesia cree en la resurrección de los muertos y en la santidad del cuerpo humano, y lo demuestra en el cuidado que pone en preparar el cuerpo del fallecido para enterrarlo.
Es recomendación de la Iglesia que, si el cuerpo del difunto va a ser cremado, esto ocurra después de la Misa de Difunto, aunque también admite que, si por alguna causa especial el cuerpo del fenecido fue cremado justamente después de su fallecimiento, sus cenizas puedan ser llevadas al templo para la celebración de la liturgia del funeral.

Disposición final del cuerpo y las cenizas

Seguido de la Misa de Difunto, los restos mortales del fallecido tienen que ser reverentemente enterrados en una tumba o puestos en un mausoleo. La Iglesia enfatiza que lo que queda del cadáver cremado debe ser tratado con el mismo respeto dado al cuerpo; por tanto, las cenizas también tienen que ser enterradas o puestas en un nicho.
Si bien en México no existe una normativa particular sobre el esparcir las cenizas, por ejemplo en el mar, o incluirlas en joyería, pinturas, etc., sí hay recomendaciones al respecto, señalando como uso inapropiado de los restos mortales de un fiel católico esta práctica que podría considerarse más bien pagana, por lo que debe exhortarse a los fieles a no conservar en su casa las cenizas de los familiares, sino darles la sepultura acostumbrada, hasta que Dios haga resurgir de la tierra a aquellos que reposan allí y el mar restituya a los muertos” (Cfr. Ap 20, 13).

Tradición y convicción
Respeto a los restos humanos, en honor a lo que fueron

Cuerpos y cenizas deben ser tratados con dignidad y reposar en un lugar decoroso. Para recordarlos no necesitamos tener las cenizas a nuestro lado. Lo mejor que podemos hacer por nuestros fieles difuntos es orar por ellos.

Sonia Gabriela Ceja Ramírez

3106imagen-6494488-1“Cuando una persona fallece, sus restos mortales deben ser tratados con dignidad, señaló el Padre José Carmen Toriz Rentería, Moralista y Formador del Seminario de Guadalajara, porque, a nivel terrenal, el cuerpo es la manifestación de la persona, y el Concilio Vaticano II nos dice que la persona es una unidad de cuerpo y alma; cuando la persona muere, viene la separación total del alma y el cuerpo. En la tierra queda lo material y el alma se va al Cielo. En el Juicio Final, aun cuando uno haya sido juzgado particularmente, se va a ver claramente que los que ya están salvados van a quedar a la derecha, y los que no, a la izquierda. Así lo señala el Evangelio de San Mateo, en el que Jesús nos ilumina sobre cómo será el día del Juicio Final”.

Vivos y muertos, merecemos respeto

Respecto a la en ocasiones necesaria exhumación de cadáveres, el Padre Toriz señaló que cuando esto se requiere para alguna investigación o estudio, debe hacerse de manera respetuosa: “De igual manera, los cuerpos que no son reclamados, cuya identidad se desconoce y van a parar a la fosa común, también deben ser respetados porque todos somos dignos de ello”.
Una vez que los restos son exhumados, bien sea para un estudio o para colocar los restos áridos o cenizas en una urna, la Iglesia Católica no contempla que se lleve a cabo algún rito específico, pues éste “ya se realizó en el momento en que la persona fue sepultada”.
Incluso hombres y mujeres de Iglesia y que murieron en fama de santidad han tenido que ser exhumados, y en muchos casos, los cuerpos han sido encontrados incorruptos. “Cuando la Iglesia realiza una exhumación, existe todo un rito ante Autoridades Civiles y Eclesiásticas; cuando se encuentra un cuerpo que ha permanecido incorrupto por mucho tiempo y que va a ser exhibido para su veneración, se le debe dar un tratamiento científico especial a fin de que el aire y el medio ambiente no lo descompongan”.

¿Sepultar o incinerar?

IMG 8275“En una época se pensó que era mejor inhumar el cuerpo; es decir, enterrarlo, pero con el tiempo y a través de la reflexión teológica, se ha concluido que no existe un porqué, ya que nosotros mismos, en el Miércoles de Ceniza, cuando se inicia la Cuaresma, afirmamos que polvo somos y en polvo nos convertiremos, y la incineración es precisamente eso, convertir un cuerpo en polvo. Por otra parte, las cenizas ocupan un espacio menor al ser depositadas en columbarios o criptas; sin embargo, también hay que darles el debido cuidado; esto es, darles ‘cristiana sepultura’ y no arrojarlas al mar o esparcirlas sobre la tierra, sino depositarlas en un lugar especial. Tampoco deben permanecer en casa, porque el espíritu no ocupa un espacio y los restos merecen un lugar decoroso.
“En los templos, abundó el Padre Toriz, también Director Espiritual en el Seminario Mayor, se han construido criptas para darles a los difuntos ese lugar digno, y una vez que se depositan, ahí deben permanecer. No deben sacarse, y menos trasladar de un lugar a otro”.
Esto puede ser distinto cuando se trata de un Beato o Santo: “Una vez que se inicia el Proceso de Canonización, los restos son extraídos y colocados en un lugar accesible en el que cada quien, de manera privada, pueda ir a rezarles mientras son Siervos de Dios, y una vez que alcancen el reconocimiento de la santidad, podrán ser venerados públicamente”.
Cabe señalar que mediante la veneración de las reliquias se hace un reconocimiento de la santidad de vida, de la entrega de estos hombres y mujeres al ejercicio de las virtudes: “Esa pequeña parte del cuerpo de la persona debe recordarnos las virtudes, la sinceridad, la honestidad, la congruencia con que esa persona vivió entregada de manera total a Dios”.
Obviamente, no significa que como cristianos “adoremos” a los muertos, pues la Iglesia lo que conmemora el 2 de noviembre es a los Fieles Difuntos; es decir, a los cristianos que ya han fallecido.

El sentido cristiano del Altar de Muertos

Respecto a nuestras tradiciones sobre el culto a los muertos, el Padre Toriz Rentería explicó que es una costumbre prehispánica, pues para los pueblos indígenas, en la Luna Llena de noviembre concluía el ciclo de la cosecha del maíz; por tanto, ellos creían que en esa fecha los difuntos tenían permiso de volver a la Tierra, y por eso se les preparaba un recibimiento “con sus comidas favoritas y las cosas que a ellos les gustaban”.
Pese a ser una costumbre de origen pagano, los primeros evangelizadores en América buscaron darle un sentido cristiano. “Por ejemplo, las velas forman el camino que conduce hacia el encuentro con Dios y lo iluminan para que no se pierda. El agua nos recuerda el Bautismo y la Fe; la sal, es purificación y preservación del mal. Se pueden revisar los signos a la luz de la Fe. No debemos quedarnos con la idea de que vienen los difuntos, sino que debemos orar por su purificación. Podemos ir a Misa, ofrecer Rosarios, oraciones, para pedir que lleguen más pronto a Dios”.

Conmemoración de los Fieles Difuntos
Los elementos constitutivos de su Liturgia

Dr. Alberto Gutiérrez T. Formoso

Misa Exequial“En este día, dos de noviembre (dice el Martirologio Romano), la Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos (nótense las mayúsculas), en la cual nuestra común y piadosa Madre, la Iglesia, después de haber honrado, con dignos loores, a todos los hijos suyos que tiene ya gozando en el Cielo, se esfuerza hoy por ayudar, con poderosos Sufragios, cerca de Cristo, su Esposo y Señor, a todos los que gimen en el Purgatorio, a fin de que cuanto antes se sumen a la sociedad de los moradores en la Ciudad Celestial” (Cfr. Dom Gaspar Lefebvre, O.S. B., ‘Misal Diario y Vesperal’, Pág. 1847)
Con motivo de la invitación especial para consignar la Conmemoración de los Fieles Difuntos, fecha que tan a pecho vive nuestro Pueblo de Dios en su piedad y actos cultuales, y con la información litúrgica específica que el Misal Diario y Vesperal del Padre Gaspar Lefebvre, Religioso Benedictino de insigne memoria como liturgista, y su acendrada piedad inmersa en la liturgia eclesial, nos permitimos redactar algunas ideas.
Dividiremos nuestras indicaciones en siete breves apartados que, espero, nutran, por su contenido bíblico y su estructura litúrgica, nuestra celebración.

Secuencia de los apartados

 Misas del Día de Difuntos, 2 de Noviembre: la Primera Misa cita el clásico: ‘Dales, Señor, el eterno descanso, alúmbreles la Luz eterna…’ Y cita al Salmo 64. / Sigue la Primera Epístola de San Pablo a los Corintios (V. 51-57) “Voy a proponeros un Misterio…” sobre la resurrección de los muertos. / Continúa el Evangelio de San Juan, Cap. V., 25-29.
La Segunda Misa se inspira en el Segundo Libro de los Macabeos, Cap. 12, y en el Evangelio de San Juan, en su Cap. VI, sobre el Pan de Vida.
La Tercera Misa nos presenta el texto del Apocalipsis y su visión 24, 13. Y cita también el Cap. VI de San Juan. ¡Luminoso!

 Los Salmos del Oficio de Entierro: Muy aleccionadores y de fuerte hondura teológica y aun lírica: ‘De profundis clamavi ad te, Domine…’ (Desde lo profundo clamé a Ti, Señor). Y el Salmo 50: ‘Miserere mei, Deus…’ (Ten misericordia de mí, Dios), más el Cántico del ‘Benedictus’ en boca de Zacarías, papá de San Juan Bautista.

 La Vigilia por los Difuntos: Se centra en los Salmos de los Nocturnos: el Quinto, el alma suspira por ver a Dios. El Sexto, el alma, turbada, pide perdón. El Séptimo, el alma espera en Dios porque Él es Justo… Las Lecturas son tomadas del Libro de Job: Cap. VII, 16-21 y Cap. X, 1-12.

 La Misa de Entierro: Toma la Primera Lectura de la Primera Epístola de San Pablo a los Tesalonicenses, Cap. IV, 13-18: ‘Respecto a los difuntos, no queremos dejarlos en ignorancia…’ E incluye la fuerte Secuencia del ‘Dies irae, dies illa…’, (Día de ira, día tremendo aquel), que convendría reflexionar con fe, esperanza y santo temor de Dios, don del Espíritu Santo. Y toma el Evangelio de San Juan, Cap. XI, cuando la resurrección de Lázaro. V. 21-27.

 La Misa ‘de Aniversario’: Retoma el Cap. 12 del Segundo Libro de los Macabeos: ‘pues si no esperase que los muertos habían de resucitar…” (Texto primordial en el Antiguo Testamento). Y el Evangelio de San Juan, Cap. VI, 37-40: ‘Todo lo que el Padre me da, vendrá a Mí. Y el que viene a Mí, no lo desecharé…’

 Misa cotidiana sobre difuntos especiales: Papas, Obispos, Sacerdotes; hermanos, parientes y bienhechores difuntos. Por los papás y mamás ya difuntos. Por un difunto citado.

 Los funerales de niños, infantes. (Con ornamento significativamente blanco): Escoge los Salmos 118, 149; el 23 y el 148. Llenos de alegría y esperanza. Se celebra la Misa de los Santos Ángeles, con Gloria.

—–Esperamos haber cumplido nuestra comisión, que se nutre e ilumina con los textos litúrgicos. Ojalá este espíritu de oración impregne nuestras manifestaciones, tan sentidas.

Cartón Exequias

Memorias del Cardenal Juan Sandoval Íñiguez


semanario.com.mx

 

Publicado en web el 26 de Enero, 2012

Un diálogo amable

De carácter recio, pero con un corazón enorme, el 9º Arzobispo de Guadalajara desde pequeño tuvo clara su vocación sacerdotal. Sus años de entrega al servicio de Dios y de la Iglesia le han dado satisfacciones, pero también tragos amargos y dificultades qué superar.

4Sonia Gabriela Ceja Ramírez

Desde hace algunos meses, al aproximarse la sucesión episcopal en Guadalajara, se le solicitó al Cardenal Juan Sandoval Íñiguez una serie de entrevistas que permitieran, a los Medios de Comunicación Arquidiocesanos, narrar de viva voz la vida de quien ha sido el noveno Arzobispo de Guadalajara.

En esta primera parte, Don Juan Sandoval Íñiguez, ya muy pronto Arzobispo Emérito, narra recuerdos de su infancia y de cómo llegó al Episcopado al convertirse en Obispo Coadjutor de Ciudad Juárez, Chihuahua.

Memorias de Yahualica

Hacia 1933, cuando nació el ahora Cardenal Juan Sandoval Íñiguez, Yahualica era una población de apenas unos 3,000 habitantes, bastante tranquila, a pesar de que habían transcurrido pocos años desde la persecución religiosa.

“Las pláticas en casa de mi abuelo materno siempre eran sobre los episodios recientes. Incluso se comentaba que por ahí habían pasado los villistas y los carrancistas. En cuanto a lo religioso, estaba muy fresca la memoria del Padre Adame, que fue sacrificado ahí en Yahualica y que era el mayor de los Mártires. Él era Párroco de Nochistlán; lo llevaron a Yahualica y lo fusilaron en el panteón. Lo que más impresionaba a la gente era la deslealtad de un tal Quiñones, el que comandaba la tropa, y que les dijo: ‘Si me dan cinco mil pesos en plata, se lo entrego’. Entre los habitantes de Nochistlán y Yahualica juntaron los cinco mil pesos y se los dieron. Les dijo: ‘Vayan por su Padre, pues, ahí está’. Ya lo habían fusilado, y el tal Quiñones se fue con los centavos. Esa deslealtad tenía muy indignada a la gente”, explica el señor Cardenal.

“Yo crecí en un ambiente más tranquilo. Era un pueblo conservador y que estaba a la palabra del señor Cura. El era la autoridad. Llegó por ese entonces un Profesor que nos enseñó a los niños la teoría de Darwin, y regresamos a nuestra casa diciendo que los seres humanos proveníamos del chango, y cuando el señor Cura se enteró, les dijo a los padres de familia que por qué lo estaban permitiendo, y el Profesor fue sacado de Yahualica a punta de pistola.

“Luego, para contrarrestar la dizque imprudencia de la escuela oficial, a las 12 que terminaban las clases, estaban las catequistas, y como si estuvieran arriando borreguitos, nos mandaban a todos a la iglesia para la catequesis”.

El transcurso del tiempo, al ritmo del pueblo

“Crecí en el ambiente de un pueblo bastante religioso. A pesar de la pobreza, en Yahualica las fiestas son espléndidas. Hay fiesta del 15 al 30 de septiembre. Existe una serie de Santos que se celebran desde el día 25: El Santo Niño de Flamacordis; el 26, Señor San José; el 27, el Señor del Encino; el 28, la Virgen del Rosario; el 29, San Miguel, y el 30 es el Día de los hijos ausentes. Yo suelo asistir el día 27, que es la fiesta principal. El Patrono oficial es San Miguel; sin embargo, el Patrono efectivo, el que se lleva toda la devoción y el amor, es la imagen de un Cristo Crucificado, el Señor del Encino, que es llevado de su Santuario, ubicado en un rancho llamado Ocotes, donde se le hizo una ‘Catedral’ de cantera bellísima; por la madrugada se inicia su peregrinaje, y en la mañana entra triunfalmente a Yahualica. Es una fiesta religiosa muy piadosa y concurrida”.

5 (2)La influencia de la imagen sacerdotal en su vida

“El señor Cura Ignacio Íñiguez, al ser del mismo rancho que mi familia, el rancho El Potrero, que está en la ceja del Río Verde, mantenía una relación muy cercana con mi familia. Era un hombre totalmente dedicado a su ministerio; quizá hasta parco en su trato.

“Cuando yo era Rector, allá por los años 75-80, me invitaba a las Fiestas de San Miguel y yo me quedaba en el Curato para por la mañana decir la Misa de 6 y regresarme al Seminario.

“Cuando yo me levantaba, él, a sus 90 o 95 años, ya estaba en el confesionario. Era un hombre sumamente apostólico, trabajador; se echó a cuestas construir un templo, que es hoy la Parroquia de Yahualica, colonial, de tres naves y todo de cantera.

“Duró 40 años haciéndolo. Él salía todos los días con su canastita en la mano, le echaban algunos centavitos y les pedía a las mujeres que los huevos que pusieran las gallinas todos los miércoles, fueran para el templo. Así, los huevos que se recogían de los gallineros, eran vendidos, y el domingo se le entregaba al señor Cura el dinero.

“Había un albañil que se llamaba Fabián, que la hacía de arquitecto, de ingeniero, y que con dos o tres peones hizo el templo, poniendo piedra por piedra. La construcción del templo significaba que era un pueblo lleno de fe y de piedad, con una vida cristiana muy vivida. En ese tiempo no había tanta descomposición social”.

En cuanto a la familia como primera evangelizadora

“Yo tuve la suerte de que mi madre, desde antes de casarse, fuera catequista. Tenía excelente memoria, y siempre nos contaba las historias de la Biblia. Cuando hacíamos alguna travesura o nos peleábamos entre hermanos, mi mamá siempre sacaba algún pasaje de la Sagrada Escritura; por ejemplo la historia de José vendido por sus hermanos. O cuando nos burlábamos de alguna persona mayor, la historia de Eliseo y aquellos niños que le gritaron ‘sube, viejo calvo’, y luego vinieron los zorros y se los comieron. Mi madre conocía el Antiguo Testamento y lo contaba de manera amena. Aparte, siempre nos mandaban al Catecismo.

“Desde muy chico, desde los seis años, yo he trabajado, y a la fecha no he dejado de hacerlo; pero, aun así, tenía como obligación el Catecismo y la Misa los domingos. En la noche, después de jugar a la roña, a los encantados, al vaso escondido, siempre mi madre nos llamaba a rezar el Rosario. En ese momento nos entraba el sopor, pero con pellizcos en el brazo nos mantenía despiertos. Los dos primeros Misterios los rezábamos de rodillas, y los otros tres, sentados; y de las Letanías en delante, hincados y en cruz. Se vivía un ambiente de fe en mi casa, y un ambiente cristiano, sobre todo por parte de mi madre”.

6 (3)La recia personalidad del pequeño Juan

“Yo era travieso. En la escuela, cuando estaba en 5º de Primaria, que tenía 10 u 11 años, teníamos la costumbre, los viernes en la tarde, de ir a bañarnos a la Presa El Estribón, que hizo el Gobernador González Gallo arriba de Yahualica, con agua colorada del cerro, profunda y siempre fría. Las clases, entonces, eran de 9 a 12 y de 3 a 5; el viernes no íbamos a clases y nos íbamos a nadar. Decíamos: ‘al cabo para el lunes ya no se acuerda el maestro’. Un día, el maestro me agarró platicando en la clase y me mandó a mi casa. Me dijo que no volviera hasta que llevara a mi papá.

Vi la hora, eran las 4, y pensé: ‘ahorita traigo a mi mamá; al cabo los golpes de mujer no duelen’.

“Llegué y le dije a mi mamá: ‘le habla el Profesor’. Y me contestó: ‘quién sabe qué harías; ahí está tu padre’. De pura casualidad estaba mi papá en casa a esa hora. Así que ahí va a la escuela. El Profesor era Juan Manuel Ruvalcaba de la Mora, quien después fue Alcalde de Zapopan. Le ofreció disculpas a mi papá, pero le dijo que ya no me aguantaba, que le hacía esto y aquello. Mi papá le dijo: ‘No, profesor, el muchacho está aquí para que lo eduquen, así que péguele.

Mire, vamos a hacer una cosa, usted aquí le da una buena, y llegando a la casa yo lo emparejo y le doy otra’. Así que después de ese acuerdo se despidieron.

“Cuando se fue mi papá, el Profesor me dijo: ‘Tu padre es muy duro contigo, así que yo te la perdono; siéntate’. Cuando llegué a mi casa, a las 5, la hora de la ordeña, pensé que, seguramente con los piales, mi papá me iba a ajusticiar, así que me fui directo al corral, y mi padre me preguntó: ‘¿Cómo te fue?’, y le dije: ‘Ese viejo ya me mataba a palos’, y me contestó: ‘Pues eso que te valga; si no, yo te daba otra’.

“Así me quedé, calladito, calladito. A los 4 ó 5 años, cuando ya era seminarista y me tenían grande respeto, platicando con mi papá le conté lo que había pasado, y me dijo: ‘Está bueno, mijo, que no sea tonto’. Y así por el estilo, recuerdo varias travesuras”.

5Los inicios de la vida cristiana

“El Bautismo lo recibí del señor Cura Ignacio Íñiguez. La Confirmación, del señor Obispo Auxiliar José Garibi, porque el entonces Arzobispo, Monseñor Orozco y Jiménez, estaba desterrado. La Primera Comunión la recibí en la Iglesia de San Antonio. Había una Escuela de monjitas franciscanas de Nuestra Señora del Refugio, donde estudié hasta 3º de Primaria e hice mi Primera Comunión.

“Es un recuerdo que llevo muy profundo: la certeza de sentir que tienes a Dios contigo. Yo estaba tan contento con Dios en mi corazón, que ni siquiera quise el chocolate con pan que las monjitas nos ofrecían para celebrar.
“Recuerdo los Ejercicios Espirituales. Una vez fue a Misión Fray Felipe de Jesús Cueto González, que después fue el primer Obispo de Tlalnepantla”.

El Cardenal Sandoval admite que ya conoce a poca gente en Yahualica: “Muchos se han ido muriendo, pero tengo dos o tres amistades de mi tiempo, compañeros de escuela o parientes, que son con los que más trato. Allá en Yahualica la gente me conoce y a las personas mayores yo las conozco y me hablan de tú, con toda la confianza.

“Yo salí de Yahualica a los 12 años, y después volvía para ir de vacaciones. Luego, en 1952, me fui a Roma y después ya no volví, así que a los que nacieron después del 52, ya no los conocí”.

¿Soñó alguna vez ser Obispo?

“Hay que ser sinceros. Yo era Rector del Seminario, así que pensé que si hacía más o menos bien las cosas, había posibilidades de que me hicieran Obispo. Hasta mí, había una conseja de que a los Rectores del Seminario a uno lo hacían Obispo y a otro no, pero como el Padre Francisco Villalobos, que fue mi antecesor, sí fue Obispo (de Saltillo), a mí me tocaría no ser. Contemplaba esa posibilidad, pero nunca lo tuve claro.

“Yo estaba trabajando cuando me llegó la noticia; no fue una sorpresa. Dios ha querido que yo sepa mis cargos antes, no sé por qué caminos. El señor Juan Jesús Posadas llegó a Guadalajara el 7 de julio de 1987, y por el camino venía sentado en el avión con el señor Prigione, Delegado Apostólico, mientras que el Padre Chayo Ramírez venía atrás. Yo, como representante del Seminario, fui a recibir al aeropuerto al señor Posadas. Ahí, Chayo me apartó, y cuando veníamos de regreso, me contó que había escuchado al señor Prigione comentarle al señor Posadas: ‘Sandoval se va a Ciudad Juárez’.

“Lo supe desde esa fecha, y cuando empecé a tratar con el señor Posadas no me daba mucha entrada porque sabía que yo ya me iba. Ya cuando me dieron la noticia oficial, fue una cosa muy divertida en el Seminario: Había una portera que se llamaba Chayo. Yo acostumbraba irme a la capilla a rezar, después de la siesta. Eran como las 4 de la tarde, y Chayo atraviesa el patio y grita: ‘Al señor Rector le habla el Nuncio’. Así que todo el Seminario se enteró. Fui al teléfono y me dijo el Nuncio: ‘Aquí lo espero mañana a las 12’.

“El señor Prigione me recibió y me explicó que el Santo Padre quería que me fuera a Ciudad Juárez como Coadjutor, etcétera. Me dijo: ‘Vaya y piénselo delante del Santísimo’. Me fui un rato a rezar, y a la media hora me preguntó cuál era mi respuesta. Le dije: ‘Si el Santo Padre quiere, a mí me parece bien’. Me dijo cuándo se iba a avisar públicamente y toda la cosa. Cuando volví al Seminario, aquello era un secreto a voces”.

6 (1)Una difícil llegada a Ciudad Juárez

“Fui Consagrado el 30 de abril de 1988. Como no era muy bien recibido en Ciudad Juárez, nadie vino a saludarme antes de la Consagración y, de hecho, ni siquiera fueron a recibirme, sino que me dijeron que llegara directo. Me dieron un cuartito de mala muerte arriba de la Parroquia de Nuestra Señora, porque todavía no estaba preparada la casa que iba a habitar. Al día siguiente, después del desayuno, llegaron por mí. Nos fuimos al Gimnasio Universitario, donde sería la Consagración.

“Ya estaban ahí el señor Prigione y varios Obispos. Al término, había que saludar al pueblo, y la gente se me acercaba. A las 3 de la tarde terminé de saludar y ya no había nadie. Había un hombre que me sostuvo el báculo mientras yo saludaba, y le dije: ‘¿Dónde están todos?’; no sabía. ‘¿Dónde va a ser la comida?’, le pregunté, y tampoco sabía, así que me regresé a donde estaba hospedado y el ama de llaves me dijo que no había nadie. Abrió el refrigerador y había una cerveza y pan blanco, así que me tomé la cerveza y dos rebanadas de pan y me fui a dormir. Ya como a las 7 llegaron por mí porque iba a haber una cena en el Seminario. Así fue el día de mi Ordenación Episcopal”.

6 (2)El tiempo de preparación para lo que vendría

“Cuando llegué a Ciudad Juárez, yo estaba acostumbrado a las responsabilidades y al trabajo. Imagínate mi experiencia como Rector del Seminario de Guadalajara. Mas, llegué allá como Coadjutor y no me encomendaron nada. Nada de nada. Lo que yo hacía era leer, en un salón en el Obispado. Me puse a repasar la Teología, la Filosofía, el Derecho Canónico, la Historia y todo lo que pude; leí y leí.

“Poco a poco, fui tomando confianza con los Sacerdotes, hice amistad con algunos y a veces me invitaban a Parroquias. Así pasaron cuatro años y dos meses. Fue un período muy largo, pero también de eso se aprende. Cuando llegué aquí y pedí Obispos Auxiliares, el mismo día que se consagraban les decía sus obligaciones. Tuve mucho tiempo de pensar y de preparar el momento en que yo tomara posesión. El Seminario andaba muy mal allá, y conseguí que me prestaran Padres de Aguascalientes; con los Religiosos de la Divina Infantita, en San Luis Potosí, y renové el Seminario.
A los que estaban ahí les di Parroquia; cerré el Seminario, mandé a los alumnos que había, a otros Seminarios, y volví a abrirlo desde Preparatoria. De 15 alumnos que había, en dos años dejé 115.

“Tuve tiempo de pensar cómo se fundaba un periódico, y lo fundé: Presencia, que es el antecedente de Semanario. Sólo se aprovechó la estructura parroquial para la difusión, siguiendo el ritmo dominical, que es el ritmo de la Parroquia. En Juárez establecí la Fiesta del Corpus, que no se acostumbraba. El Rosario viviente, el 7 de octubre en un estadio, que todavía sigue realizándose. En un año y 10 meses como Titular, pude dejar algunas cosas porque tuve tiempo de planear”.

6 (4)Iniciando una empresa difícil

“Ciudad Juárez siempre ha tenido problemas por su situación geográfica; es un lugar de paso. Su población es flotante y está dispuesta a todo. Es para pasar a Estados Unidos, irse a los Estados del Norte, a Denver. Están los que quieren pasar y los que regresa la migra, así que siempre es población flotante, difícil, propicia para el crimen. El narcotráfico estaba muy presente con capos importantes como Amado Carrillo, ‘El señor de los cielos’. Desde entonces había violencia, pero no en el grado de ahora”.

Como Pastor de Ciudad Juárez, don Juan Sandoval participó en reuniones de Obispos transfronterizos, cuyo propósito era hacer conciencia y poder ayudar a los migrantes. “Hicimos varias reuniones de Obispos de las fronteras de México y Estados Unidos para ver cómo ayudábamos a los migrantes. En Estados Unidos implementaron un programa para en los templos acoger a los migrantes, defenderlos y ayudarlos, ya sea a arreglar papeles o a volver a su tierra. A esta acción se le llamó Operación Santuario, siguiendo la tradición de la Edad Media, de que si un perseguido se metía a un templo o a un convento, nadie podía tocarlo.

“Nosotros, con la colaboración de los Padres Escalabrinianos, cuyo carisma es la atención a los migrantes, establecimos centros de apoyo en Juárez, Tijuana, Mexicali. Ahí permanecían hasta dos o tres meses, sobre todo los que regresaban de allá para acá y venían con las alas caídas. Había que restablecerlos espiritualmente, consolarlos, enseñarles que en México también se podía vivir y trabajar.

“Mi primera experiencia de carácter mundial fue mi participación en el Sínodo sobre la Formación Sacerdotal. Fue el 8º Sínodo Ordinario General de los Obispos y duró cuatro semanas. Fue en octubre de 1990, bajo la Presidencia del Papa Juan Pablo II. Aprendí mucho de las participaciones de los Cardenales y Obispos. Se habló de la formación sacerdotal que se da durante toda la vida, desde la familia, el Seminario y el ministerio sacerdotal. Ahí se planteó como programa para toda la Iglesia la formación permanente de todos los Sacerdotes en todos los campos, humanamente, pastoralmente y espiritualmente”.

El servicio del Cardenal Juan Sandoval Íñiguez
Profeta en su tierra

El Cardenal Juan Sandoval Íñiguez, ahora Administrador Apostólico de la Arquidiócesis de Guadalajara, llegó a Guadalajara en un ambiente difícil, ya que recién habían ocurrido las trágicas explosiones del 22 de abril en el Sector Reforma de la Ciudad, así como el asesinato del Cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo; sin embargo, arribó como un Pastor que permanece cerca de sus ovejas.

7Dulce Natalia Romero Cruz

La notificación del nombramiento como Arzobispo de Guadalajara, el Cardenal Juan Sandoval Íñiguez, entonces Obispo de Ciudad Juárez, la recibió a través del Nuncio Apostólico Jerónimo Prigione, en la Asamblea del Episcopado Mexicano efectuada en abril de 1994, según lo recordó: “Me mandó llamar el Nuncio, y primero me preguntó por Ciudad Juárez.

Después me dijo, ‘¿Y cómo está Guadalajara? ¿Ya le hace falta Obispo, verdad? Pues el Papa Juan Pablo II quiere que usted vaya a Guadalajara, ¿acepta?’ Le contesté que si era lo que él disponía para mí, aceptaba. Terminándose la reunión, me regresé a Ciudad Juárez, y no acudí a las vacaciones que tenía acordadas con mis compañeros Sacerdotes a la playa, lo cual ellos, al enterarse de la noticia, entendieron. Unos días después, el 21 de abril, salió la noticia. Ese día fue muy largo, estuvo lleno de audiencias con la Prensa, ya que había causado mucha impresión porque Guadalajara es una Iglesia importante y también por ser el sustituto del Cardenal Posadas, que había sido asesinado”.

Su llegada

En la jerarquía eclesiástica, después del Papa, es el Cardenal, “pero como cargo importante y de gran responsabilidad es el de Arzobispo, que implica trabajo, responsabilidad y hasta sufrimiento y dolor”, recordó el Cardenal Juan Sandoval, y mencionó lo que pensó cuando iba llegando: “Yo, con una conciencia muy clara de lo que era Guadalajara, le pedí a Dios que conservara esta cristiandad; que no perdiera o disminuyera la fe de sus habitantes; que el Seminario siguiera dando frutos y que no faltaran Sacerdotes. Pedía a Dios con insistencia que el tesoro que iban a confiarme lo trabajara y lo entregara completo. Me aboqué a trabajar y rezar mucho. Ahora sí que me dieron cinco denarios, y no sé cuantos voy a regresarle al Señor; pero sí los he trabajado”.

El Presbiterio, en gran parte, recibió muy bien al nuevo Arzobispo, al que conocía porque algunos eran compañeros, contemporáneos, y otros tantos, alumnos. Sin embargo, él señaló que el Pueblo de Dios no lo conocía porque había estado 27 años en el Seminario, antes de que lo mandaran a Ciudad Juárez. “El reclamo de la muerte del señor Posadas Ocampo hizo que la Prensa reaccionara de una manera malévola, creándome una imagen errónea y negativa, por lo que a muchas personas se les quedó impresa. Pienso que, conforme fueron conociéndome, esa imagen ha ido atenuándose.

Al principio me daba un poco de risa cuando asistía a alguna Parroquia a celebrar Confirmaciones o a la Fiesta Patronal y las personas se me quedaban viendo con miedo. Ya después, cuando comenzaba a hablar, en la homilía, la expresión de sus caras cambiaba. Al final, ya todos se acercaban a saludarme y se daban cuenta de que no era el malo que decían los Medios de Comunicación”.

“Me fui en 1988 a Ciudad Juárez, y Guadalajara era una ciudad tranquila, provinciana, contenta y pacífica. Seis años después que volví, me di cuenta de que era otra, muy crispada, en parte angustiada y con rebeldía, por los hechos que estaban sin resolverse. Ésa fue mi impresión de esta ciudad, que era otra Sociedad, muy lastimada”.

Una sede especial

La Iglesia de Guadalajara es una sede cardenalicia por la importancia que tiene a nivel nacional. El primer Cardenal para México fue de aquí, José Garibi Rivera, y de ahí en adelante todos los Arzobispos han sido Cardenales. “Creo que a mí me nombró el Papa Cardenal tan rápido, seis meses después del nombramiento como Arzobispo, porque quería consolar a esta Iglesia, por los acontecimientos catastróficos tan recientes”.

Los Cardenales, que datan del Siglo III o IV, eran como los acólitos y el Clero del Papa, y a los que estaban cerca de él se les asignaba una Basílica. Después, los Cardenales se hicieron un grupo internacional, y para que no se perdiera el recuerdo de ser el Clero de Roma, simbólicamente se les sigue asignando una Basílica Titular. Al Cardenal Juan Sandoval, por ser mexicano, le dieron el Título de Santa María de Guadalupe y San Felipe de Jesús, y también porque era el que tenía el Cardenal Posadas. La Basílica de la Virgen de Guadalupe, en la Vía Aurelia, de Roma, estaba casi nueva porque la habían construido los Padres Legionarios de Cristo en los años 50’s ó 60’s. Él, acostumbra visitar su Basílica en Roma de vez en cuando y celebrar ahí la Eucaristía. Con los Padres Legionarios, que administran esa iglesia, dice tener muy buena relación. Ellos son los que lo llaman para preguntarle qué día va a presidir la Misa. Es una Eucaristía concelebrada, por lo regular a las 19 horas, y dependiendo de la audiencia de fieles, la celebran en italiano o en español.

Sus encomiendas en Roma

El Cardenal Juan Sandoval siempre ha pertenecido a algunas Comisiones y Consejos Pontificios diferentes, ya que el período de los Dicasterios es de cinco años. Puede ratificarse el nombramiento, pero después de dos períodos se retiran. Perteneció a la Pontificia Comisión para los Bienes Culturales de la Iglesia (durante 10 años); a la Congregación para la de la Educación Católica (10 años); ahora pertenece a la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica; a la Pontificia Comisión para América Latina; Pontificio Consejo de la Cultura; a la Comisión Pastoral de América, y es Presidente de la Fundación Populorum Progressio; estos cargos van a cesar cuando cumpla 80 años de edad. (El próximo 28 de marzo cumplirá 79).

Éstos no son sólo nombramientos de palabra o de papel, sino que requieren presencia y actuancia. Los Cardenales son los Consejeros del Papa, y todos pertenecen a algún Consejo Pontificio y son citados de vez en cuando y se les pide participación con opiniones e incluso ponencias.

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“El Papa Juan Pablo II es el que me acompañó en mi vida de Obispo y Arzobispo de Guadalajara; es al que le debo mis nombramientos.

Sus relaciones

9 (2)“El Papa Juan Pablo II es el que me acompañó en mi vida de Obispo y Arzobispo de Guadalajara; es al que le debo mis nombramientos. Yo lo conocí en su primera visita a Jalisco, el 30 de enero de 1979. Me tocó recibirlo en el Seminario, donde yo era Rector. Después, en 1990, cuando era Obispo de Ciudad Juárez, me eligieron los Obispos mexicanos como representante al Sínodo sobre la Formación Sacerdotal, y el Papa nos invitó a comer a su casa. En mayo del mismo año, cuando volvió a visitar México, tuve la oportunidad de estar con él en todos los lugares que visitó y en ocasiones hasta comer juntos. Ahí fue cuando ya tuve más acercamiento. En 1992 tomé las riendas de la Diócesis de Juárez y recibí la invitación del Pontífice para asistir a Santo Domingo. Participé en muchas reuniones internacionales”, relató el entrevistado. En el contexto del CELAM, asistió a Santo Domingo en 1992, y también a Aparecida, en 2005. En Sínodos Universales, en el de 1990, 1997 (como Relator General), 2001 y 2005 (como Presidente Delegado).

En cuanto a sus predecesores: “Traté y conocí muy de cerca al señor José Salazar López, pues cuando entré al Seminario, él era Vicerrector. Me sorprendió mucho que, siendo Rector de una Casa de Formación con tantos alumnos, cuando terminé la Preparatoria (que antes era el Quinto Grado de Latín), me encontró en un corredor y me dijo: ‘Ya está bueno de descansar tanto; ya póngase a estudiar porque ya va a entrar a Filosofía’. Me sorprendió porque él bien sabía que yo andaba de vago, por lo que llegué a Filosofía con esas palabras muy presentes y me puse a estudiar mucho. A los dos años, me llamó el señor Salazar para reprenderme en cosas que no eran ciertas. No se enojó porque lo contradije, pero me mandó con el Padre Espiritual, que en aquel tiempo era un Jesuita, Tomasito Ramírez, para que le preguntara si tenía vocación, por lo que pensé que ya quería correrme del Seminario. Me dijo que el motivo era porque me iban a mandar a Roma a estudiar, e inmediatamente comenzó a darme consejos.

“En ese tiempo tenía 19 años, y para mí fue un gran salto, ya que, viniendo de un rancho, ahora iría becado a estudiar a Italia, donde estuve ocho años. Fue la época más feliz de mi vida, por muchas razones. El Colegio Pío Latinoamericano estaba en el corazón de Roma; todo quedaba muy cerca; éramos 200 alumnos, y de ésos, 100 mexicanos, y 12 de Guadalajara. Todos los Formadores eran Jesuitas, y todos los alumnos estábamos estudiando para Sacerdotes o Religiosos, lo cual hacía un ambiente muy especial. Fui una esponja para aprender todo lo que me enseñaban, y cuando terminé me regresé a Guadalajara”.

8 (1)Su admiración

“El señor Salazar hizo un trabajo doble como Arzobispo: por una parte, hacia el Presbiterio, porque lo cuidó mucho, aunque evitó los contactos con la Sociedad, pues era claro que no le gustaba. El otro, fue poner a la Diócesis en camino de la renovación conciliar. El señor Garibi Rivera asistió al Concilio, pero ya estaba muy grande de edad, por lo que el señor Salazar llegó con una visión muy amplia del Concilio; trajo a un Canónigo de Francia para que diera conferencias a los Sacerdotes, lo cual les motivó a renovarse. También cuidó mucho el Seminario. Después de dos años de haber llegado de Zamora, ya como Arzobispo, me nombró Rector, por lo que trabajamos muy de cerca. Cada ocho días comíamos juntos en la Casa de Formación para hablar del Seminario, y cuando enfermó, yo iba a la Casa del Sacerdote o al Trinitario a visitarlo”.

Con el señor Juan Jesús Posadas Ocampo, aseguró que no tuvo mucho contacto porque llegó un 7 de julio de 1987 y él se fue a Juárez seis meses después. “Pero sé que era un hombre muy magnánimo, positivo, tranquilo; sin embargo, lo jalaban mucho para la Ciudad de México, por lo que cuando llegué me percaté de que la gente tenía muchas ganas de ver a su Obispo de cerca, y me di a la tarea de andar de Parroquia en Parroquia, visitándolas”.

9 (1)Una experiencia diferente

En el Cónclave, que es la reunión del Colegio Cardenalicio para elegir a un nuevo Papa, hay muchas experiencias que pueden contarse, y hay otras que no. “Pero es un momento muy importante en la vida de todo Cardenal, porque es cuando va a tomar una de las decisiones de más alto nivel al emitir su voto para escoger al líder de la cristiandad. Es por eso que todos asistimos con mucha ilusión, porque no es algo que se haga seguido, y quizás sólo una vez en la vida.

“Cuando falleció Juan Pablo II, los Cardenales fuimos a Roma, asistimos a las exequias y después, para que comenzara el Cónclave faltaban 15 días. En ese tiempo se celebraron las Congregaciones donde nos reunimos todos los Cardenales, también los mayores de 80 años, en una asamblea extraordinaria, y discutimos la situación de la Iglesia en el mundo, sus principales problemas y el perfil del nuevo Papa, sin hablar de nombres. Con esa preparación, entramos al Conclave. Éste se inició con una Misa de invocación al Espíritu Santo, que presidió el Cardenal Joseph Ratzinger, quien era el Decano. Él siempre demostró ser un gran teólogo, ser una persona muy inteligente y fiel a la Iglesia.

“Hubo un momento muy solemne: cuando hicimos el juramento frente a un Crucifijo y con la Biblia. Después pasamos a las votaciones, que en total se realizaron cuatro. Me tocó una vez, el segundo día de las votaciones, ser Escrutador, junto con otros dos Cardenales. Recogimos las boletas, las contamos y las cantamos. Todos se admiraron de que en la Capilla Sixtina yo no necesité micrófono cuando canté las boletas. Ese mismo día, por la tarde, fue cuando salió electo el Cardenal Ratzinger con mayoría cualificada (dos terceras partes a su favor).

“Ese mismo día, el Papa nos pidió que no nos fuéramos porque quería cenar con nosotros, los Cardenales, por lo que el Cónclave se prolongó. Al siguiente día íbamos a asistir a la primera Misa del Pontífice con los Cardenales en la Capilla Sixtina. Yo me tardé un poco haciendo mi maleta, y al llegar al comedor me encontré al Santo Padre solo con su Secretario, y le pedí permiso para sentarme con él y duramos conversando media hora”, refirió el Cardenal Sandoval.

También comentó que él ya conocía al nuevo Pontífice porque cuando vino a Guadalajara a la reunión de los Presidentes de las Comisiones de la Doctrina de la Fe, de América Latina, en mayo de 1996, lo recibió, y como anfitrión su trato fue muy cercano. Ahora como Papa le ha tocado saludarlo en reuniones o audiencias de alguna Comisión. En 2005, en la Visita ad limina, comentó que estuvo platicando con él en particular.

Adviento, tiempo de sobriedad y de esperanza


Publicado en web el 25 de Noviembre, 2010

Ven, Señor, te estamos esperando

El Reino de Dios está cerca y debemos estar listos, pues juzgará la totalidad de nuestra vida, no sólo los últimos momentos

4Sonia Gabriela Ceja Ramírez

Preparar la Navidad, para muchos cristianos, puede significar decorar la casa, comprar los regalos, anotarse en el intercambio, repartir las responsabilidades para las Posadas y la Cena de la Noche Buena, entre otras actividades que rompen el ritmo cotidiano de la vida familiar y social, y que pueden producir cierta frustración si no se tiene esta posibilidad, pues para muchas personas la Navidad es como el arbolito natural que llega a alumbrar un poco la gris existencia, pero que, al paso de las semanas, termina en la basura, junto con los propósitos de Año Nuevo.
Para la Iglesia, la preparación de la Navidad va en dos sentidos: la Conmemoración del Nacimiento de Dios en la Tierra, y el anuncio de Cristo Resucitado, que vendrá para, en definitiva, juzgar a vivos y muertos, y su Reino no tendrá fin (dimensión escatológica).
El Adviento es una invitación a abrirnos con alegría a la presencia del Señor y conmemorar el hecho inaudito de la Encarnación de Jesucristo en nuestra Historia por obra del Espíritu Santo.
Adviento se traduce “venida”. Para los romanos, significaba la venida de la divinidad y su presencia teofánica en el templo.
La venida histórica de Cristo es el comienzo de una venida continua del Salvador hasta que se realice en toda su plenitud la venida total.
En las Iglesias de Francia y España, del Siglo IV, el Adviento tiene un tinte ascético; es preparación al bautismo de la Navidad-Epifanía.
El Adviento consta de cuatro domingos y se desdobla en dos etapas: del primer domingo hasta el 16 de diciembre (sentido escatológico), y del 17 al 24 de diciembre (preparación para la Navidad).

Figuras del Adviento

Isaías – Esperanza

Durante el Adviento, tiempo de esperanza y preparación, es tradicional la lectura del Libro de Isaías, citado en varios momentos importantes de la vida de Jesús.
Isaías muestra una gran experiencia de la justicia de Dios y de la injusticia cometida por los poderosos. Mantiene la esperanza del pueblo al anunciar que vendrá un reinado de paz, de justicia y felicidad. Su lenguaje es directo, incisivo, lleno de imágenes originales y de interpelaciones personales.

Juan Bautista – Conversión

En los Evangelios de los domingos segundo y tercero, aparece Juan Bautista invitando al cambio de conducta y a la vigilancia de la espera. Fortalecido por el Espíritu, Juan vive en el desierto hasta el día del Adviento de Yahvé a Israel. Continuador del mensaje profético de Isaías, es el “precursor” que prepara los caminos al Señor, anuncia la llegada de la salvación y señala la presencia de Cristo en medio del pueblo.
Su misión es preceder al Señor, dar testimonio de la luz a un mundo en tinieblas. El hecho de ser hijo de un mudo que habla y de una estéril que da a luz, significa que los tiempos mesiánicos han llegado.
Isaías nos dice cómo será el Mesías; Juan Bautista señala quién es.

María – Discípula

El último domingo de Adviento presenta a María, la Madre de Jesús, que vivió intensamente el primer adviento cristiano por los nueve meses de gestación del Salvador en su seno.
Isaías señala, ocho siglos antes, el Nacimiento del Salvador; el Bautista lo señala, pero María lo concibe y lo entrega. Es bendita por ser madre y lo es “entre todas las mujeres” por aceptar plenamente el Espíritu de Dios.
A la luz del Nuevo Testamento, María personifica simbólicamente las características de la nueva Humanidad y del discipulado cristiano. Oye la palabra y la pone en práctica.
Como figura del Adviento nos enseña a escuchar la Palabra de Dios, a ser fecundados por el Espíritu Santo y a vivir con esperanza. La Fiesta de la Inmaculada, celebrada al comienzo del adviento (8 de diciembre), forma parte de este tiempo litúrgico.

 

Actitudes cristianas en Adviento

– Anunciar la llegada del Salvador
El cometido de la vida cristiana es dejarse fecundar por el Espíritu, escuchando la Palabra de Dios, que llega por medio de mensajeros, teniendo en cuenta nuestra situación y nuestras fuerzas, pero respondiendo a Dios con confianza y entereza, como lo hicieron José y María al responder ante el anuncio del Ángel.
– Ejercer el profetismo cristiano
El adviento hace inminente la venida del Salvador. El pueblo, la gente sencilla, los pobres y marginados, continúan viviendo consciente o inconscientemente la esperanza de un Mesías, como lo esperó Israel. El Salvador mesiánico no viene a alienar al pueblo ni a eximirlo de sus responsabilidades, sino a hacerle tomar conciencia de que él mismo puede liberarse de las cadenas de los poderosos, de las guerras fratricidas, de las desigualdades injustas. Lo que importa es que todos confíen en la fuerza que Dios da para la lucha.
– Estar despiertos y vigilantes
Adviento es tiempo propicio para anunciar la liberación de acuerdo con las promesas de libertad y justicia hechas por Dios, pero todavía no cumplidas. Es tiempo, además, de vigilancia ante lo que esperamos, que es la llegada de Dios en la plenitud de su Reino. En sentido figurado, velar es estar preparado o en vigilia para combatir la negligencia o el egoísmo, con el objeto de recibir al Señor, que llega con su reinado.
A veces sólo nos fijamos en la muerte y en el juicio último, sin tener en cuenta que Dios juzga constantemente y que nos juzgará en la plenitud por la totalidad de la vida.
– Soñar con la utopía del Reino de Dios
Utopía significa algo fantástico, pero no realizado. A una persona utópica se le califica equivocadamente de ingenua e irreal. Simbólicamente, utopía anticipa un mundo en estado de justicia, libertad y paz, sin pecado ni muerte.
El mensaje cristiano -el Reino de Dios- es utópico en su raíz. Se concentra en la Persona de Jesús, en su Obra, su Muerte y Resurrección.

 

Agradecemos el material proporcionado por el Padre Daniel Águila Santos, Vicario Parroquial de Jesús Nuestra Pascua y Catedrático de Historia de la Iglesia en la Facultad de Teología del Seminario Diocesano Mayor de Guadalajara.

El origen de la Navidad

Que esta vez no pase en vano

Estamos en el tiempo de preparación para celebrar el Nacimiento de Jesucristo, y especialmente se nos invita a dejarlo entrar en nuestro corazón, escucharlo y hacerlo nuestro. Conozcamos la historia de esta Festividad.

5En el uso corriente de los romanos, dies natalis significaba el día de aniversario del nacimiento de una persona. Pero el término adquiría un sentido peculiar en el lenguaje de la Corte porque designaba el día y aniversario de la glorificación del Emperador, de su elevación a la púrpura y de su apoteosis. Desde el punto de vista cultural, se refería preferentemente a la fiesta del nacimiento del Sol invencible y de su divinidad, con fecha del 25 de diciembre (dies natalis Solis invicti): fecha que se consideraba como la victoria de la luz sobre la noche más larga del año.
Entre los primeros cristianos se aplica el nombre de dies natalis al día en que los bautizados, por su muerte terrena, entran plenamente en la eternidad. De un modo excepcional lo emplearon para indicar el día del nacimiento en el mundo de Jesucristo y, por extensión, el de la Santísima Virgen y de San Juan Bautista. El término aplicado al día y aniversario del Nacimiento de Jesucristo es correlativo a los de Adviento, Aparición, Teofanía, Epifanía y Parusía.

El origen

Los Evangelios nos hablan del año, pero no del día en que nació el Redentor. Siguiendo criterios simbólicos, más que científicos, en la antigüedad se propusieron diversas hipótesis que pretendían determinar ese día. Es lógico que los primeros cristianos quisieran ya celebrar ese día. El primer testimonio que ha llegado hasta nosotros de una Fiesta de Navidad nos lo proporciona el calendario litúrgico filocaliano del año 354. Hasta el momento, los historiadores piensan que la creación de la Fiesta de Navidad es contemporánea a la de la Epifanía; al menos se celebraba litúrgicamente en Roma dentro de la primera mitad del Siglo IV.
La elección de la fecha ha hecho afirmar que la Iglesia Romana quiso sustituir la fiesta pagana que se celebraba en honor del nacimiento del Sol invencible. Corrobora esa conclusión la insistente relación que, tanto la liturgia de Navidad como los Padres de la época, establecen entre el Nacimiento de Jesucristo y las figuras aplicadas a Él de <sol de justicia> (Mal. 4, 2) y de <luz del mundo> (lo 1, 4 y siguientes.)
Quizá también fue una razón de peso para la fijación del día, el resultado obtenido de las consideraciones simbólico-astronómicas, según las cuales lo mismo la creación del mundo que la concepción de Jesucristo y su muerte corresponden con el equinoccio de primavera, y más en concreto con el 25 de marzo: lógicamente, después de nueve meses, tendría lugar su Nacimiento; es decir, el 25 de diciembre.
Durante el Siglo IV hay datos de cómo la Fiesta de Navidad se extiende por Occidente y toma cuerpo en Oriente, aunque no todas las Iglesias la admiten con la misma facilidad. En el Siglo V, los testimonios indican que la Navidad es una festividad casi universal.
Parece ser que los ritos orientales, en general, han conservado en sus liturgias el primer estrato de la formación de la fiesta: en efecto, en este día, junto con la “memoria” del Nacimiento de Jesucristo, se hace presente el hecho de la Adoración de los Magos, de acuerdo con la primitiva tradición occidental. Hasta la admisión de la fiesta oriental de la Epifanía por Occidente, no se trasladó la conmemoración de la Adoración de los Magos al 6 de enero.

La vigilia
El tiempo de preparación a la Festividad de la Navidad llega a su punto culminante en la Vigilia, existente por lo menos desde el Siglo VI. Todos los textos del oficio Divino y de la Misa de ese día están centrados en el anuncio de la inminente venida del Señor, deseada cada vez más ardientemente durante el Adviento. Al mencionar los principales datos cronológicos de la historia humana, se quiere subrayar que Jesucristo vino al mundo en la plenitud de los tiempos.
Esta idea queda completada y muy bien reflejada en las Lecturas de la Misa de la Vigilia de Navidad en el Misal Romano, de San Pío V: la Epístola y el Evangelio se refieren a la genealogía humana del Salvador. San Pablo habla del cumplimiento de las profecías del Antiguo Testamento en la Encarnación del Hijo de Dios, nacido del linaje de David según la carne (Rom 1, 1-6); San Mateo explica que José, hijo de David, recibe el anuncio del ángel, de que María concebiría un hijo por obra del Espíritu Santo, según las predicciones de los Profetas, al que deberá imponerle el nombre de Jesús, de Dios entre nosotros (Mt 1, 18-21). En el nuevo orden de Lecturas del Leccionario publicado a raíz del Misal de 1970, la idea en la vigilia de Navidad no se ha perdido; aparece tanto en el texto de Isaías (Is 62, 1-5) como el de los Hechos de los Apóstoles (Act 13, 16-17. 22-25) y en el del Evangelio de San Mateo (Mt 1, 18-25), que comienza con la genealogía humana de Jesús y concluye con el anuncio del ángel a San José.
Las otras liturgias occidentales proponen para esta vigilia una gran variedad de lecturas. Cabe destacar las que selecciona el Misal de Bobbio (manuscrito del Siglo VII, que representa tradiciones litúrgicas galicano-irlandesas); lo mismo la Epístola que el Evangelio ponen de relieve el sentido escatológico de la Navidad: Alegráos porque el Señor esta próximo (Philp 4, 4-9); sed como siervos que esperan a su amo que regrese de las bodas (Lc 12, 3537).

El Adviento en el Año litúrgico

Preparación para recibir al Mesías

SUMARIO: El Calendario con el que se inicia la Liturgia de la Iglesia Católica da principio con el Adviento, tiempo de preparación para la venida del Señor -escatológica- y la Navidad, que recuerda su venida física

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Mónica Livier Alcalá Gómez

El Adviento es un período de cuatro semanas antes de la Navidad, en el que los cristianos preparamos nuestro corazón para la venida de Jesús. Adviento significa “venida, llegada”. Y lo que se desea es celebrar la triple venida de Jesús, pues Jesús es el que vino (nacido de la Virgen María), el que viene (hoy, en los signos de los tiempos), el que vendrá (con Gloria, al final de la Historia). Es el Jesús de ayer, de hoy y de siempre.
El Adviento es un tiempo de alegre espera; la espera de la llegada del Señor. Por eso los cristianos escuchamos, en los textos y cantos propios de esta época, palabras alusivas a la venida del Señor.
Las grandes figuras que la Liturgia cristiana presenta en este período son:
” El Profeta Isaías.
” Juan Bautista.
” La Virgen María que espera, prepara y realiza el advenimiento del Señor.
En el Adviento se usa el color morado, pero en el Tercer Domingo de Adviento, llamado “Gaudete”, es decir, Alégrense, se utiliza el color rosado, indicando el gozo que se experimenta con la cercanía del Nacimiento del Señor. (Cf. Flp. 4, 4-5). Y es usado como antífona propia de ese día este texto: “Estad alegres en el señor; os lo repito, estad alegres. Que vuestra mesura la conozca todo el mundo. El Señor está cerca”). Además, durante este tiempo no se dice ni se canta el Gloria in excelsis, pero sigue entonándose el Aleluya antes de la proclamación (“lectura”) del Evangelio.

Tiempo de Navidad

La Navidad es el final y la coronación del Adviento. El tiempo de Navidad da inicio en las vísperas del 25 de diciembre y culmina con la fiesta del Bautismo de Jesucristo. Es un tiempo alegre, durante el cual los cristianos alaban al Señor que ha nacido; se utiliza el color blanco, símbolo de la alegría y gozo de la venida del Salvador.
Durante este tiempo, la Iglesia celebra también la fiesta de la Sagrada Familia de Jesús, María y José (el domingo entre el 25 de diciembre y el 1º de enero, y si no existe, el 30 de diciembre), que es un ejemplo para las familias.
El Día de los Reyes Magos o Fiesta de la Epifanía, que se celebra el 6 de enero, conmemora la manifestación y revelación de Dios: Cristo es la luz de todos los pueblos.
El tiempo de Navidad, como queda dicho, termina con la celebración del Bautismo de Jesús por parte de Juan el Bautista. El Bautismo del Señor se celebra un domingo después de la Epifanía.

Prepara tu corona de Adviento

Actualmente hay inquietud por reavivar una costumbre muy significativa y de gran ayuda para vivir este tiempo: la Corona o Guirnalda de Adviento, que es el primer anuncio de la Navidad.
La corona es un círculo de follaje verde. La forma simboliza la eternidad, y el color la esperanza y la vida. Va enrollada con un listón rojo, símbolo del amor de Dios que nos envuelve, y también de nuestro amor que espera con ansiedad el Nacimiento del Hijo de Dios. En el centro del círculo se colocan las cuatro velas (pueden ser tres moradas y una rosa, o bien todas blancas) para encenderse una en cada domingo de Adviento. La luz de la vela simboliza nuestra fe.
El conjunto se sitúa cerca del altar o del ambón de la Palabra, si es en la Iglesia, o en un lugar adecuado si se utiliza en un ámbito familiar o escolar.
En la Navidad puede añadirse una quinta vela blanca, hasta el final del tiempo de Navidad y, si se quiere, puede colocarse la imagen del Niño Dios para hacer ver que la Navidad es más importante que la espera del Adviento.
La Corona, que procede del Norte (países escandinavos, Alemania), tiene raíces simbólicas universales: la luz como salvación, el verde como vida, la forma redonda como eternidad. Estos simbolismos, originalmente paganos, pero que se vieron muy coherentes con el Misterio de la Navidad cristiana, pasaron fácilmente a los países del Sur y se convirtieron rápidamente en un elemento complementario de pedagogía cristiana para expresar la espera de Cristo Jesús como Luz y Vida, junto a otros elementos ciertamente más importantes, como son las lecturas bíblicas, los textos de oración y el repertorio de cantos propios de esta época de esperanza.

7ESQUEMA SENCILLO PARA ORAR AL ENCENDER LA VELA DE ADVIENTO

PRIMER DOMINGO, LLAMADA A LA VIGILANCIA

Entrada: Se entona algún canto. Saludo.
Guía: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Acto de Contrición.
Guía: Reconozcamos ante Dios que somos pecadores.
Todos: Yo confieso, ante Dios Todopoderoso…

Liturgia de la Palabra. Lectura del Santo Evangelio según San Marcos 13,33: “Estén preparados y vigilando, ya que nos saben cuál será el momento”. Palabra del Señor. (Breve pausa para meditar) Reflexión.
Guía: Vigilar significa estar atentos, salir al encuentro del Señor, que quiere entrar, en este año más que el pasado, en nuestra existencia, para darle sentido total y salvarnos.

Encendido de la vela. Oración.
Guía: Encendemos, Señor, esta luz, como aquél que enciende su lámpara para salir en la noche al encuentro del amigo que ya viene. En esta primera semana de Adviento queremos levantarnos para esperarte preparados, para recibirte con alegría. Muchas sombras nos envuelven. Muchos halagos nos adormecen.
Queremos estar despiertos y vigilantes, porque Tú traes la luz más clara, la paz más profunda y la alegría más verdadera. ¡Ven, Señor Jesús! ¡Ven, Señor Jesús!

Padrenuestro
Guía: Unidos en una sola voz, digamos: Padre Nuestro…

Conclusión
Guía: Ven, Señor, haz resplandecer tu rostro sobre nosotros.
Todos: Y seremos salvos. Amén.

SEGUNDO DOMINGO

Entrada: Se entona algún canto. Saludo.
Guía: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Acto de Contrición.
Guía: Reconozcamos ante Dios que somos pecadores.
Todos: Yo confieso, ante Dios Todopoderoso…

Liturgia de la Palabra. Lectura de la II Carta de San Pedro 3,13-14: “Nosotros esperamos, según la promesa de Dios, cielos nuevos y tierra nueva; un mundo en que reinará la justicia. Por eso, queridos hermanos, durante esta espera, esfuércense para que Dios los halle sin mancha ni culpa, viviendo en paz”. Palabra de Dios.
Breve pausa para meditar.

Reflexión
Guía: ¿Qué va a cambiar en mí, en nosotros durante este Adviento? ¿Se notará que creemos de veras en Cristo?

Encendido de la vela. Oración.
Guía: Los Profetas mantenían encendida la esperanza de Israel. Nosotros, como un símbolo, encendemos estas dos velas. El viejo tronco está rebrotando; se estremece porque Dios se ha sembrado en nuestra carne…
Que cada uno de nosotros, Señor, te abra su vida para que brotes, para que florezcas, para que nazcas y mantengas en nuestro corazón encendida la esperanza. ¡Ven pronto, Señor! ¡Ven, Salvador!

Padrenuestro
Guía: Unidos en una sola voz, digamos: Padre nuestro…

Conclusión
Guía: Ven, Señor, haz resplandecer tu rostro sobre nosotros.
Todos: Y seremos salvos. Amén.

TERCER DOMINGO

Entrada: Se entona algún canto. Saludo.
Guía: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Acto de Contrición.
Guía: Reconozcamos ante Dios que somos pecadores.
Todos: Yo confieso, ante Dios Todopoderoso…

Liturgia de la Palabra. Lectura de la Primera Carta del Apóstol San Pablo a los Tesalonicenses 5,23: “Que el propio Dios de la paz los santifique, llevándolos a la perfección. Guárdense enteramente, sin mancha, en todo su espíritu, su alma y su cuerpo, hasta la venida de Cristo Jesús, nuestro Señor”. Palabra de Dios.
Breve pausa para meditar. Reflexión.

Guía: Los hombres de hoy no verán en persona a Cristo en esta Navidad; pero sí verán a la Iglesia, nos verán a nosotros. ¿Habrá más luz, más amor, más esperanza reflejada en nuestra vida para que puedan creer en Él?

Encendido de la vela. Oración
Guía: En las tinieblas se encendió una luz, en el desierto clamó una voz. Se anuncia la buena noticia: ¡El Señor va a llegar! ¡Preparen sus caminos, porque ya se acerca! Adornen su alma como una novia se engalana el día de su boda. ¡Ya llega el mensajero! Juan Bautista no es la luz, sino el que nos anuncia la luz.
Cuando encendemos estas tres velas, cada uno de nosotros quiere ser antorcha tuya para que brilles, llama para que calientes. ¡Ven, Señor, a salvarnos, envuélvenos en tu luz, caliéntanos en tu amor!

Padrenuestro
Guía: Unidos en una sola voz, digamos: Padre nuestro…
Conclusión
Guía: Ven, Señor, haz resplandecer tu rostro sobre nosotros.
Todos: Y seremos salvados. Amén

CUARTO DOMINGO

Entrada: Se entona algún canto. Saludo.
Guía: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Acto de Contrición.
Guía: “Nuestro auxilio está en el nombre del Señor”
Todos: “Que hizo el Cielo y la Tierra”

Liturgia de la Palabra. Primera Lectura, de la Carta del Apóstol San Pablo a los Romanos (Rm 13,13-14): “Conduzcámonos como en pleno día, con dignidad. Nada de comilonas y borracheras, nada de lujuria ni desenfreno, nada de riñas ni pendencias. Vestíos del Señor Jesucristo”. “Palabra de Dios”
Todos: “Te alabamos, Señor”.

Segunda Lectura, de la Carta del Apóstol San Pablo a los Tesalonicenses (2 Tes. 1,6-7): “Es justo a los ojos de Dios pagar con alivio a vosotros, los afligidos, y a nosotros, cuando el Señor Jesús se revele, viniendo del Cielo acompañado de sus poderosos ángeles, entre las aclamaciones de su pueblo santo y la admiración de todos los creyentes.” -”Palabra de Dios”.
Todos: “Te alabamos, Señor”.
Guía: “Ven, Señor, y no tardes.
Todos: “Perdona los pecados de tu pueblo”.

Se encienden las cuatro velas
Guía: “Bendigamos al Señor”
Todos hacen la señal de la Cruz, mientras dicen: “Demos gracias a Dios”.

Humildad y Gloria, El Nacimiento de Jesús
Guía: Lectura del Evangelio según San Lucas (2:6-7): “Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento, y dio a luz a su Hijo Primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento.”
“Palabra de Dios”.
Todos: “Te alabamos, Señor”.
Meditación:
La Virgen y San José, con su fe, esperanza y caridad, salen victoriosos en la prueba. No hay rechazo ni frío ni oscuridad ni incomodidad que les pueda separar del amor de Cristo que nace. Ellos son los Benditos de Dios que le reciben. Dios no encuentra lugar mejor que aquel pesebre, porque allí estaba el amor inmaculado que lo recibe.
Nos unimos a La Virgen y a San José con un sincero deseo de renunciar a todo lo que impide que Jesús nazca en nuestro corazón.
Tiempo de silencio / Tiempo de intercesión
Padre Nuestro / Ave María.

Oración final
Derrama, Señor, tu Gracia sobre nosotros, que por el anuncio del Ángel hemos conocido la Encarnación de tu Hijo, para que lleguemos, por su Pasión y su Cruz, a la Gloria de la Resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo.
Todos: “Amén”.