El Valor de una Madre


A todas las mamis del mundo… Gracias!

no necesitas un día en especial para agradecer a tu mamá todo lo que ha hecho por ti, cada día agradécele, porque ella cada día se levanta para hacerte tu desayuno, te prepara tu comida y tu cena, cada día te espera, cada día te ama… cada día ella pide a Dios por ti, no sólo el 10 de mayo… Emoticón heart Valoremos a nuestras mamis SIEMPRE….

 

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el valor de una madre

La experiencia de la vida


Aprovecha lo que la vida te ofrece para llegar alto, llegar lejos… para llegar a Dios.

Nadie camina la vida sin haber pisado en falso muchas veces.

Nadie alcanza la meta con un solo intento, ni perfecciona la vida con una sola rectificación, ni alcanza altura con un solo vuelo.

Nadie mira la vida sin acobardarse en muchas ocasiones, ni se mete en el barco sin temerle a la tempestad, ni llega al puerto sin remar muchas veces.

Nadie llega a la otra orilla sin haber ido haciendo puentes para pasar.

Nadie puede juzgar sin conocer primero su propia debilidad.

Nadie siente el amor sin probar sus lágrimas, ni recoge rosas sin sentir sus espinas.

Nadie recoge cosechas sin probar muchos sabores, enterrar muchas semillas y abonar mucha tierra.

Nadie reconoce la oportunidad hasta que ésta pasa por su lado y la deja ir.

Nadie consigue su ideal sin haber pensado muchas veces que perseguía un imposible.

Nadie deja el alma lustrosa sin el pulimento diario de Dios.

Nadie hace obras sin martillar sobre su edificio, ni cultiva amistad sin renunciar a sí mismo, ni se hace hombre sin sentir a Dios.

Nadie encuentra el pozo de DIOS hasta caminar por la sed del desierto.

Nadie deja de llegar, cuando se tiene la claridad de un don, el crecimiento de su voluntad, la abundancia de la vida, el poder para realizarse y el impulso de DIOS.

Nadie deja de llegar cuando de verdad se lo propone. Si sacas todo lo que tienes y estas con DIOS…!Vas a llegar!

Concédeme Padre, un corazón dócil


Autor: SS Benedicto XVI | Fuente: Catholic.net
Concedeme Padre, un corazón dócil
Tener la grandeza de alma de Salomón: él no pide una larga vida, ni riquezas, ni la eliminación de sus enemigos.
Concedeme Padre,  un corazón dócil

Palabras que el Papa Benedicto XVI el domingo 24 de julio de 2011 durante el rezo del Ángelus.

Queridos hermanos y hermanas

La Lectura del Antiguo Testamento nos presenta la figura del rey Salomón, hijo y sucesor de David. Nos lo presenta al principio de su reinado, cuando era aún jovencísimo. Salomón heredó una tarea muy comprometida, y la responsabilidad que pesaba sobre sus hombros era grande para un joven soberano.

En primer lugar, él ofreció a Dios un solemne sacrificio – “mil holocaustos”, dice la Biblia. Entonces el Señor se le apareció en visión nocturna y prometió concederle lo que pidiera en la oración. Y aquí se ve la grandeza de alma de Salomón: él no pide una larga vida, ni riquezas, ni la eliminación de sus enemigos: dice en cambio al Señor:“Concede entonces a tu servidor un corazón dócil, para juzgar a tu pueblo, para discernir entre el bien y el mal” (1 Re 3,9). Y el Señor se lo concedió, de modo que Salomón llegó a ser célebre en todo el mundo por su sabiduría y sus rectos juicios.

Él, por tanto, pidió a Dios que le concediera “un corazón dócil” ¿Qué significa esta expresión? Sabemos que el “corazón” en la Biblia no indica solo una parte del cuerpo, sino el centro de la persona, la sede se sus intenciones y de sus juicios. Podríamos decir: la conciencia.

“Corazón dócil” entonces significa una conciencia que sabe escuchar, que es sensible a la voz de la verdad, y por esto es capaz de discernir el bien del mal.

En el caso de Salomón, la petición está motivada por la responsabilidad de guiar una nación, Israel, el pueblo que Dios eligió para manifestar al mundo su designio de salvación. El rey de Israel, por tanto, debe buscar estar siempre en sintonía con Dios, a la escucha de su Palabra, para guiar a su pueblo por los caminos del Señor, el camino de la justicia y de la paz.

Pero el ejemplo de Salomón vale para cada hombre. Cada uno de nosotros tiene una conciencia para ser en un cierto sentido “rey”, es decir, para ejercitar la gran dignidad humana de actuar según la recta conciencia, obrando el bien y evitando el mal. La conciencia moral presupone la capacidad de escuchar la voz de la verdad, de ser dóciles a sus indicaciones. Las personas llamadas a tareas de gobierno tienen, naturalmente, una responsabilidad ulterior, y por tanto – como enseña Salomón – tienen aún más necesidad de la ayuda de Dios. Pero cada uno tiene que hacer su propia parte, en la situación concreta en la que se encuentra.

Una mentalidad equivocada nos sugiere pedir a Dios cosas o condiciones favorables; en realidad, la verdadera calidad de nuestra vida y de la vida social depende de la recta conciencia de cada uno, de la capacidad de cada uno y de todos de reconocer el bien, separándolo del mal, y de buscar llevarlo a cabo con paciencia.

Pidamos por esto la ayuda de la Virgen María , Sede de la Sabiduría. Su “corazón” es perfectamente “dócil” a la voluntad del Señor. Aun siendo una persona humilde y sencilla, María es una reina a los ojos de Dios, y como tal la veneramos nosotros. Que la Virgen Santa nos ayude también a nosotros a formarnos, con la gracia de Dios, una conciencia siempre abierta a la verdad y sensible a la justicia, para servir al reino de Dios.

Una Luz en la Noche


Autor: Ma Esther de Ariño | Fuente: Catholic.net
Una luz en la noche
Hoy es jueves, Señor, y vengo con el alma en sombras, sombras que se llegan a convertir en oscuridad si nos falta la virtud de la esperanza.
 
Una luz en la noche

Hoy es jueves, Señor, y vengo con el alma en sombras, sombras que se llegan a convertir en oscuridad si nos falta la virtud de la Esperanza….

Cuando eso sucede hay noches en las que parece que el tiempo se ha detenido y jamás veremos el amanecer… en ellas oímos el palpitar de nuestro corazón y cada latido nos duele….

Noches de negrura espiritual en las que todo parece agrandarse, nuestra pena, nuestra angustia y nuestro malestar. Nos pesa la vida y en el silencio de esa noches nos parece que no hay pena como nuestra pena.

Pero…si hay un poco de esperanza en nuestro corazón, estamos salvados.

Sabemos de casos que esa gran “desesperanza” ha llegado a tal límite, a tal profundidad que no se ha encontrado otra solución que el buscar la “puerta falsa”. Es el escape, el terminar con algo que pesa demasiado y el sentirse sumergido en las tinieblas de una noche “sin mañana”… sin esperanza. ¡Eso fue lo que les faltó a esas vidas: LA ESPERANZA.

La Esperanza es un mañana mejor, la Esperanza es la luz que puede romper las negras sombras cuando parece que todo está perdido.

Sin Esperanza no se puede vivir.

Cuando hay Esperanza a pesar de la desilusión y del dolor, siempre habrá otro camino que no sea el de la desesperación y el total aniquilamiento del verdadero yo.

Es cierto que hay situaciones en la vida que son como la más oscura de las noches, noches en que las horas parecen no pasar… pero cuando hay fe, cuando sabemos que tenemos un Dios que sabe de nuestro sufrimiento, cuando nos sabemos amados por El, a pesar de que nuestro sentimiento de soledad sea inmenso, si nos dejamos arropar y abandonar en sus brazos y en los de nuestra Madre María Santísima, la Esperanza, de saber que Dios nos ama, llegará con su luz que sabe consolar.

Quien se siente amado no puede caer en la desesperación y Dios nos ama.

La ESPERANZA, es una virtud que tenemos que cultivar como la flor más delicada y valiosa. Tres son las virtudes teologales: Fe, Esperanza y Caridad, cuyo objeto directo es Dios Sin ellas es muy difícil caminar por la vida y no podemos olvidar que la Esperanza siempre será la luz en nuestras noches cuando las penas y las dificultades las hagan muy oscuras.

La Ventana


Había un niño que visitaba a sus abuelos en su granja. Le dieron una gomera para que jugara afuera en el campo.
Practicó en el campo, pero nunca pudo darle a su objetivo. Ya un poco desanimado regresó a la casa para la cena.
Mientras caminaba de regreso vio el pato más querido por su abuela.
Y como un impulso, le dejo ir un golpe con la gomera, le pegó al pato
en la cabeza y lo mató.
Estaba impresionado y consternado. En un momento de pánico,…  escondió
el pato muerto entre una pila de madera, en ese momento vio que su hermana lo estaba observando.
Sally lo había visto todo, pero no dijo nada.
Después del almuerzo del siguiente día, la abuela dijo,
“Sally vamos a lavar los platos”.
Pero Sally dijo “Abuela, Johnny me dijo que él quería ayudarte en la cocina. Luego le susurro a él ¿”Recuerdas el Pato?” Así que Johnny lavó los platos.
Mas tarde ese día, el Abuelo les preguntó a los niños si querían ir a pescar,
y la Abuela dijo, “Lo siento pero necesito que Sally me ayude hacer las compras”
Sally solo sonrió y dijo “Bueno, no hay problema porque Johnny me dijo
que quería ayudar.
Ella susurró nuevamente ¿”Recuerdas el Pato?”
Así que, Sally se fue a pescar y Johnny se quedó ayudando.
Después de varios días en los cuales Johnny hacia tanto sus tareas como
las de Sally, el finalmente no pudo soportarlo mas.
El le confeso a su Abuela que había matado el pato. La Abuela se arrodillo,
le dió un abrazo y dijo.
“Corazón, Yo lo se”. Sabes, yo estaba parada en la ventana y vi todo lo
que pasó.
Pero porque te Amo, yo te perdono. Solo me preguntaba cuanto tiempo
más permitirías que Sally te hiciera su esclavo.”
Así que para este día y los que están por venir: Lo que sea, que hayas
hecho en tu pasado, – y el Diablo continúe restregándotelo en tu cara (mentiras, miedos, odios, ira, falta de perdón, etc.) lo que sea,
tu necesitas saber que J E S U S estaba parado en la ventana y el vió
todo lo sucedido.
El ha visto tu vida completa, El quiere que sepas que te Ama y que estas perdonado
Así que para este día y los que están por venir: Lo que sea, que hayas
hecho en tu pasado, – y el Diablo continúe restregándotelo en tu cara (mentiras, miedos, odios, ira, falta de perdón, etc.) lo que sea,
tu necesitas saber que J E S U S estaba parado en la ventana y el vió
todo lo sucedido.
El ha visto tu vida completa, El quiere que sepas que te Ama y que estas perdonado
El solo se está preguntando cuanto tiempo dejaras que el Diablo te haga un esclavo.
Lo maravilloso de Jesús es que cuando tú pides perdón…
El no solo te perdona sino que tambien olvida
– Porque somos salvos por medio de la Gracia Misericordiosa de Jesús.
Anda y haz la diferencia en la vida de alguien este día,

Dios es un Niño Grande


Autor: P. Eusebio Gómez Navarro OCD | Fuente: Catholic.net
Dios es un niño grande
Nos cuesta mucho sonreír, hemos perdido la capacidad de maravillarnos por cosas pequeñas, de gozar cada momento presente.
 
Dios es un niño grande

Una madre, para dar ánimo a su hijo, lo llevó a un concierto de Paderewski. El hijo entró en el escenario y empezó a tocar el piano. Cuando las cortinas se abrieron, el niño estaba interpretando las notas de “Mambrú se fue a la guerra”. En aquel momento, el maestro hizo su entrada, fue al piano y susurró al oído del niño: “No pares, continúa tocando”. Entonces Paderewski extendió su mano izquierda y empezó a llenar la parte del bajo. Luego, puso su mano derecha alrededor del niño y agregó un bello arreglo de la melodía. Fue una experiencia creativa. El público estaba entusiasmado.

Dios es el gran maestro que nos enseña y nos dirige con sus manos divinas. Con su presencia inunda de vida toda nuestra existencia. “El Señor exulta de gozo por ti, te renueva con su amor, danza por ti con gritos de júbilo como en los días de fiesta” (So 3,17-18).

Dios es alegre y joven. La Escritura nos habla así de Dios: crea la vida “entre el clamor de las estrellas del alba” (Jb 38,7), la hizo con sabiduría (Pr 8,30). Dios disfruta y no sólo en su intimidad; salta de satisfacción al ver a los suyos, a su amado pueblo: “Me regocijaré en mi pueblo” (Is 65,18).

A nosotros, los adultos, nos cuesta mucho sonreír. Las preocupaciones nos arrancan el gozo de poder disfrutar. Necesitamos hacernos como niños para entrar en el reino de los cielos (Mt 18,3), para gozar cada momento presente, para deleitarnos con todo lo bello de la vida, como si lo contempláramos por primera vez.

El adulto ha perdido la capacidad de maravillarse, de asombrase por los grandes y pequeños acontecimientos. El adulto ha aprendido a pensar y actuar de una forma autómata y rígida. Y ha aprendido también a preocuparse de los negocios, de lo que los demás pensarán y dirán de él. Se reciben aplausos si se actúa de acuerdo a las expectativas de los otros.

El adulto funciona a base de normas. Se hace serio y competitivo. Ha cifrado su importancia en el trabajo duro, en la ocupación, en tener cosas… Éstas son sus metas, aunque para ello tenga que dejar de sonreír, vivir amargado y, a veces, hasta enfermar.

Según el pasaje evangélico de Mc 10,13-16, los discípulos actúan como “el adulto” y no permiten que los niños, la alegría personificada, se acerquen a Jesús. Sin embargo, él, que era libre, acogía a los niños y destacaba su forma de actuar.

El adulto que redescubre el niño interior aprende “lo que ha de tomarse en serio para reírse de lo demás” (Herman Hesse). Esto crea una armonía profunda de espíritu y de unidad con el Creador.

Descubrir el niño interior que llevamos dentro nos puede ayudar mucho a despertar a la vida, a contemplar con sorpresa las maravillas que nos topamos cada día, a valorar más el ser que el hacer. Necesitarnos volver a la niñez para darnos mayor cuenta de todo, para vivir sin prisas, para invertir tiempo en el descanso y el juego. Quizá debamos orar con las manos juntas y los ojos cerrados como los niños, pidiendo al Amigo que nos enseñe a disfrutar con lo que tenemos; que nos haga más plenamente conscientes de lo que vemos, tocamos, gustamos y olemos; que nos dé ojos para descubrir los grandes tesoros diarios y vivir en alegría y gratitud; que nos dé el coraje de ser nosotros mismos para no dejarnos llevar por una vida de normas ni por el qué dirán; que nos devuelva el alma de niño para disfrutar de todo y con todo.

Acercarnos a los niños nos puede ayudar a ser como ellos: tener sus ojos, pensar como ellos, sonreír y disfrutar la vida como ellos.

Dale un Sentido, un Objetivo a tu Vida


Autor: Ma Esther De Ariño | Fuente: Catholic.net
Dale un sentido, un objetivo a tu vida
Somos amados por Dios desde la eternidad y creyendo y pensando en esto es como podemos dar sentido a nuestra vida.
 
Dale un sentido, un objetivo a tu vida

Es de profunda importancia, ya que estamos en este mundo, saber a donde vamos y de donde venimos. A veces no sabemos ni qué hacemos aquí ni por qué estamos. Nos falta objetivo en la vida. Esa es la causa principal de la neurosis de nuestro tiempo.

No le damos a nuestra existencia ningún sentido. Al morir quizá nuestro epitafio pueda decir así: “Aquí yace una persona que nunca supo por qué ni para qué vivía”.

Esa forma de pasar por la vida es como estar en un aeropuerto y no tomar ningún avión. Necesitamos una dirección y ver si es la correcta. Somos un llamado de Dios. Dios existe y El nos escogió. Las probabilidades de que existamos son un auténtico milagro.

Nuestra madre nos llevó, -y quiso llevarnos-nueve meses en su seno y nos cuidó. Dios pensó en nosotros desde el principio y no solo nos escogió sino que veló por nosotros, conoce todos nuestros sentimientos, voluntades, debilidades y pecados.

Se compadece y comparte todas nuestras emociones.

Se da cuenta de nuestro semblante tanto si reímos como si lloramos y nos ama más que nosotros mismos nos amamos.

Rehúsa lastimarnos tanto como lo hacemos nosotros. Somos su obra y al ponernos en este mundo ha volcado en nosotros las capacidades para que tengamos una experiencia de su amor, donde entre nuestra inteligencia y voluntad.

Somos criaturas amadas por El desde la eternidad y creyendo y pensando en esto es como podemos dar sentido a nuestra vida.

Y por todo esto le debemos a Dios una respuesta. Todos estamos en su dirección aunque no lo queramos. El no nos va a presionar, respeta nuestra libertad, pero sí espera nuestra respuesta. Y en nosotros está el dársela o no. Somos sus hijos, El es nuestro Padre. San Ignacio decía: “El hombre fue creado para alabar a Dios” y San Agustín: “El corazón del hombre anda angustiado hasta encontrar a Dios”

¿Cual es el sentido que nosotros le damos a nuestra vida?

Tenemos unos “talentos” que nos han sido entregados y de ellos se nos pedirá cuenta. Ahora es el momento de hacerlos rendir.

La santidad no es llegar a los altares sino al cielo. Hay santos canonizados pero hay otros muchos que no. Pero el que llega al cielo es santo. Venimos de Dios y a Dios volvemos. Este pensamiento nos dará paz en medio del dolor y del sufrimiento y sobre todo nos dará una respuesta a esa gran interrogante que los hombres de todos los tiempo se han hecho y nos hacemos más que nunca en los actuales, plenos de desorientación e incredulidad.

Aceptemos esta respuesta diáfana, sencilla e inconmensurablemente hermosa. A sí ya sabemos por qué llegamos aquí, para qué estamos aquí y a donde vamos después de aquí. Hagamos un proyecto de vida, vale la pena.