El Beato Juan Pablo II hace feliz al mundo católico.


El Beato Juan Pablo II hace feliz al mundo católico.
Publicado en web el 28 de Abril, 2011
fuente:www.semanario.com.mx
Camino de santidad, Juan Pablo II labró paso a paso su plenitud cristiana

Pbro. Francisco Javier Sánchez Camacho
Comisión Diocesana para las Causas de los Santos

El 22 de febrero de 2005 fue presentado en Roma el quinto y último libro de Juan Pablo II: “Memoria e identidad”. El libro surgió de una larga conversación que mantuvo el Papa en 1993 con dos Profesores de Filosofía polacos, Josef Tishner y Krystof Michalski, en su residencia veraniega de Castelgandolfo. La conversación fue grabada y luego transcrita. El manuscrito se guardó varios años, hasta que el Pontífice volvió a leerlo y decidió convertirlo en libro, tras hacer algunas correcciones. Luego, en 1994, publicó “Cruzando el umbral de la esperanza”; en 1996, “Don y misterio”; en 2003, el libro de poesías “Tríptico Romano”, y en 2004, “¡Levantáos, vamos!”.

Juan Pablo II no reflexiona sobre el mal cósmico (catástrofes o tragedias), sino sobre el mal que deriva del comportamiento humano. Es un libro de Teología de la Historia. No quiere intuir o determinar el lugar que ocupan los eventos en el plan divino, y ni siquiera descifrar los caminos de la Providencia. Cuando escribe sobre las ideologías del mal, el nacionalsocialismo y el comunismo; busca las raíces de las mismas y de los regímenes a los que dieron origen. Hace una reflexión teológica y filosófica acerca de cómo la presencia del mal, muchas veces, termina siendo una invitación a hacer el bien.

En las últimas páginas, describe el atentado del 13 de mayo de 1981 con el tono de quien habla de una experiencia vivida. Abre su corazón y explica cómo ha vivido y cómo vive este mal. En un diálogo con su Secretario Particular, el arzobispo Stanislaw Dziwisz, recuerda todos los momentos, desde que le dispararon hasta que fue llevado al Policlínico Gemelli, de Roma; su recuperación y su visita a Agca en la cárcel, así como su decisión de perdonarlo.

El Santo Padre recuerda los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos; el del 11 de marzo de 2004 en Madrid y la matanza de Beslan, en Osetia (Rusia), en septiembre de 2004. Dice: “En este último período se han extendido las llamadas ‘redes del terror’, que constituyen una amenaza constante para la vida de millones de inocentes”. Y se pregunta: “¿A dónde nos llevarán estas nuevas erupciones de violencia?”

Algunos datos acerca de Juan Pablo II

Un significativo número de los Cardenales reunidos en Roma con motivo de los funerales del Papa Juan Pablo II, firmó una carta dirigida al nuevo Papa, con la petición de que Juan Pablo II fuese canonizado prontamente.
Dicha carta fue entregada por el Cardenal Camarlengo, Eduardo Martínez Somalo, al Cardenal Decano de los Cardenales, Joseph Ratzinger.

En ese momento, la opinión era que parecía imposible que el nuevo Papa facilitara la inmediata Canonización, por ser ya necesario un proceso normal de documentación y verificación de milagros, pero que podría procederse como lo hizo el Papa Juan Pablo con la Madre Teresa de Calcuta, al autorizar el inicio de la investigación antes de los cinco años que se espera en estos casos, después de la muerte de la persona a quien se desea beatificar. El Papa tiene la autoridad para eximir del cumplimiento de las leyes de estos Procesos.

El 28 de abril de 2005, en la Congregación para las Causas de los Santos, sostuvo Su Santidad Benedicto XVI una audiencia privada con el Cardenal Camilo Ruini, y se concedió la dispensa de la norma canónica de los cinco años después de la muerte de Karol Wojtyla para iniciar el Proceso de su Causa de Beatificación y Canonización.

El 13 de mayo de 2005, en la Catedral de San Juan de Letrán, ocurrió el encuentro del Santo Padre con el Clero Romano, ante el cual hizo el anuncio oficial y lectura del Rescripto de la dispensa para el inmediato inicio de su Causa de Beatificación y Canonización.

Apertura del proceso diocesano

El martes 28 de junio de 2005, en la Basílica de San Juan de Letrán, en presencia del Cardenal Ruini, Obispo Vicario para la Diócesis de Roma, tuvo lugar la solemne sesión de apertura de la investigación diocesana sobre la vida, virtudes y fama de santidad de Juan Pablo II. Fue el primer acto de la Causa de Beatificación y Canonización de Karol Wojtyla. Tras el canto de las Vísperas de la Solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, se estableció el Tribunal que tiene la tarea de dirigir la investigación y se presentó la petición del Postulador de la Causa, Monseñor Slawomir Oder.

Acto seguido, el Cardenal Ruini, los dos Delegados Episcopales, el Promotor de Justicia y los Notarios que componen el Tribunal, nombrado por el mismo purpurado, prestaron juramento. Se comprometieron a “cumplir fiel y diligentemente el encargo” y a “mantener secreto sobre las deposiciones de los testigos”. Un juramento similar fue prestado por Monseñor Oder, quien se comprometió además a “no atentar contra la verdad o a la justicia, o limitar la libertad de los testigos”, a quienes tendrá que interrogar.

A todos los presentes en la Catedral de Roma, se les invitó a “implorar gracias por la intercesión del Siervo de Dios, el Papa Juan Pablo II”, con la siguiente oración:

“Oh, Trinidad Santa, te damos gracias por haber concedido a la Iglesia al Papa Juan Pablo II y porque en él has reflejado la ternura de tu paternidad, la gloria de la Cruz de Cristo y el esplendor del Espíritu de amor.

Él, confiando totalmente en tu infinita misericordia y en la maternal intercesión de María, nos ha mostrado una imagen viva de Jesús Buen Pastor, indicándonos la santidad, alto grado de la vida cristiana ordinaria, como camino para alcanzar la comunión eterna contigo. Concédenos, por su intercesión, y si es tu voluntad, el favor que imploramos, con la esperanza de que sea pronto incluido en el número de tus Santos.”

El Cardenal Ruini aseguró que es “unánime y universal el convencimiento de la santidad” del difunto Papa y sintetizó el legado de Juan Pablo II a través de “su amor por la Humanidad, que llevó a una obra incansable para evitar las guerras y restablecer la paz; para asegurar, a los pueblos más pobres, a los últimos de la Tierra, una esperanza de vida y de desarrollo; para defender la dignidad de la persona, desde su concepción hasta su muerte natural”. Precisó que hasta el último momento de su vida, sus dolores fueron un testimonio para la Humanidad sobre el significado cristiano del sufrimiento y la muerte.

La Comisión Investigadora es responsable de la primera fase del Proceso (análisis de la vida y de los escritos del Siervo de Dios, audiencia a los testigos). Si el veredicto es positivo, el sumario pasa a la Congregación para las Causas de los Santos y, tras un nuevo examen del material relativo a la Causa, se analizan, con la ayuda de médicos y expertos, los favores extraordinarios que podrían ser milagros. Tras la certificación de un milagro, el Papa puede disponer la Beatificación”.

Avance acelerado; testimonios coincidentes

Su Causa de Canonización, según opinión de algunos canonistas, podría ser una de las más ágiles desde San Antonio de Padua, canonizado en 1232, en menos de un año. Juan Pablo II murió el 2 de abril y fue enterrado en El Vaticano ante más de un millón de fieles, que lo despidieron con pancartas que decían: “¡Santo ya!” El 13 de mayo, el Papa Benedicto XVI anunció durante la celebración de un encuentro con el Clero romano la apertura de la Causa, dispensando de los cinco años de espera que deben transcurrir tras la muerte del Siervo de Dios y el inicio del Proceso. La investigación sobre la vida, virtudes y fama de santidad comenzó a sólo 87 días de su muerte; un récord en la época moderna.

El Sitio oficial es (postulazione.giovannipaoloII@vicariatusurbis.org), y desde que se abrió, la avalancha de testimonios sobre la fama de santidad no ha cesado. Se han recibido varias indicaciones de posibles milagros. Más conocidas son las supuestas curaciones milagrosas realizadas por Juan Pablo II en vida, que, aunque no se toman en cuenta para su Beatificación, sí refuerzan su fama de santidad.

Según el Postulador Oder, Juan Pablo II será Patrono de la Esperanza. “El mensaje de Su Santidad es muy vasto. Lo que impresiona mucho es su amor por la vida y su grandísima esperanza en el hombre. Era un pastor, una persona cercana a todos nosotros que predicó la humanidad hasta consumirse delante de la mirada del mundo entero”, explicó.

De los 264 Sucesores del Apóstol Pedro, 78 han sido declarados Santos. A la mayoría se le canonizó por aclamación popular, hasta el Siglo VI. Los primeros 53 murieron Mártires. Tres llevan el título de Magno, y son conocidos como los Doctores de la Iglesia: León I (440-461), Gregorio I (590-604) y Nicolás I (858-867). El último Pontífice canonizado fue Pío X (1903-1914), elevado a los altares en 1954.

En un comunicado de la Conferencia del Episcopado Mexicano, el entonces Presidente de la CEM, Mons. J. Guadalupe Martín Rábago, Arzobispo de León, señalaba al Papa Juan Pablo II como “un santo moderno; nos mostró con su ejemplo cómo vivir en esta época enamorados de Dios y, por Él y en Él, de las personas” (…) “es un testimonio hermoso porque se trata de un ‘amigo entrañable del alma’, cercano y querido, que nos descubrió con cariño especial el rumbo de nuestro paso por la historia”.

Cuando fue declarado “Venerable”

El sábado 19 de diciembre de 2009, el Papa Benedicto XVI recibió en audiencia privada al Arzobispo Angelo Amato, Salesiano de Don Bosco, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, y autorizó a esa instancia vaticana a promulgar Decretos que reconocen las virtudes heroicas del Papa Juan Pablo II, que de este modo pasan a ser reconocidos como “Venerables”. Para ser elevados al honor de los altares, se necesitará el reconocimiento de un milagro atribuido a su intercesión, y para ser declarados Santos, se requerirá el reconocimiento de otro milagro.

Revelaciones sobre el Proceso de Beatificación de Juan Pablo II

El Cardenal portugués José Saraiva Martins, a la sazón Titular de la Congregación para las Causas de los Santos, aclaró algunos aspectos suscitados por el libro publicado por el Postulador de la Causa de Juan Pablo II, “Perché è santo” (“Por qué es santo”, Editorial Rizzoli).
En el libro, el sacerdote polaco Slawomir Oder, junto con el periodista Saverio Gaeta, Director de la Revista “Famiglia Cristiana”, da a conocer algunas revelaciones sobre la vida de Karol Wojtyla. El libro se divide en tres Capítulos: 1) “El hombre”, que comparte sus rasgos más humanos; 2) “El Papa”, que destaca los momentos más importantes de su pontificado; 3) “El místico”, que resalta su intensa vida espiritual y su amor a la Eucaristía y a la Virgen María.
Diferentes Medios de Comunicación, al comentar el libro, se han centrado básicamente en tres temas: 1) la supuesta flagelación de Wojtyla; 2) una carta escrita en 1994, en la que el Pontífice asegura que podría renunciar en caso de “enfermedad incurable” o de un impedimento para “ejercer (suficientemente) las funciones del ministerio petrino”; 3) una carta abierta, dirigida al hombre que atentó contra su vida en 1981, Alí Agca.

La flagelación

En una de las últimas páginas del libro hay un párrafo que indica que, según algunos testigos consultados por el Postulador, el Papa Juan Pablo II “se flagelaba”. Un hecho que aún continúa siendo hipotético, pues hasta ahora nadie ha dado fe de haberlo visto.

“En su armario, entre las sotanas, tenía colgado un particular cinturón para los pantalones, que utilizaba como una fusta, y que hacía que lo llevaran siempre también a Castel Gandolfo”. El autor no entra en más detalles. Esa es toda la descripción sobre el polémico tema, dentro de las 192 páginas del libro.

Algunos periodistas habían dicho que la supuesta flagelación de Juan Pablo II “podría detener el Proceso de Beatificación”. Otros, que las rigurosas penitencias del Papa eran consecuencia de un “desequilibrio mental”.

Frente a estas afirmaciones, el Cardenal Saraiva explicó que la flagelación “no es más que la expresión más hermosa del espíritu cristiano, de la fe vivida por esa persona que quiere asemejarse a Cristo, que fue flagelado”.
Entonces, ¿es necesario este tipo de prácticas para alcanzar la santidad? El cardenal Saraiva respondió que un Santo debe “flagelarse espiritualmente”; es decir, tener siempre un espíritu de penitencia y de sacrificio. Saber ofrecer el dolor físico y espiritual.

“La santidad supone un gran heroísmo en vida, supone muchas renuncias, supone una fuerza de voluntad extraordinaria para poder imitar a Cristo. Supone una gran valentía. Exige una preparación espiritual y una renuncia a muchas cosas, vivir su vida según los principios del Evangelio”, aclaró el purpurado.

Subrayó que en el caso de los Santos que voluntariamente se han sometido a una rigurosa penitencia, estas prácticas no han tenido nada qué ver con un desequilibrio psicológico: “Los Santos son, en primer lugar, personas normalísimas. De no ser así, no podrían ser Santos. Hay muchos Santos que hacían penitencia y veían esto como un modo de dominar el propio cuerpo; nada tiene qué ver con la Psicología”.

Entre la renuncia y el perdón al terrorista

En uno de los subtítulos del Capítulo dedicado a “El Papa”, el Padre Oder asienta: “En la Iglesia no hay puesto para un Papa emérito”. En esta parte del libro, cuenta que Juan Pablo II decía que si dejaba el pontificado sería solamente por voluntad de Dios.

“No quiero ser yo quien ponga fin a esta tarea. El Señor me ha traído hasta aquí. Dejo que sea Él quien juzgue o disponga cuándo este servicio deba terminar”, decía el Papa, según cuenta el libro.

Además, presenta una carta, hasta ahora inédita, escrita por Juan Pablo II en 1994, cuando estaba a punto de cumplir 75 años, edad en la que los Obispos y Cardenales deben presentar la renuncia, y en la que afirma la posibilidad de dimitir al cargo en un caso de extremo impedimento físico y mental; pero siempre en sintonía con la voluntad de Dios.

Sobre este tema, el Cardenal Saraiva aseguró que el libro no presenta “nada nuevo”. Se trata solamente de “seguir las disposiciones de Paulo VI”, quien dijo que no podría dejar su cargo, a menos que sufriera de una ‘enfermedad incurable’, que impidiera física y psicológicamente seguir con esta responsabilidad. De ser así, el Papa debería renunciar ante el Decano del Colegio Cardenalicio.

En cuanto a la carta abierta a Alí Agca, que aparece en el libro con fecha del 11 de septiembre de 1981, el purpurado afirmó que en ella está escrito “lo que todos ya conocemos. El Papa lo perdonó, aunque él [Agca] no pidió perdón”.

Testimonios
Incontables son los relatos, debidamente documentados, de personas que aseveran haber experimentado milagros o recibido grandes favores de Dios, por mediación de Juan Pablo II. No pocos de ellos, incluso, se han recibido, analizado y preparado en la Comisión Diocesana para las Causas de los Santos, de la Arquidiócesis de Guadalajara, a fin de remitirlos a la respectiva Congregación, en Roma, y de integrarlos al voluminoso expediente del Proceso, ahora con miras al siguiente paso: el de su Canonización.

¡México, siempre fiel!

Cinco visitas dejaron la huella de Karol Wojtyla en el pueblo azteca. El grito de “¡Juan Pablo, hermano, ya eres mexicano!”, todavía enchina la piel de quienes le siguieron de cerca, y los espejos que salieron a despedirle desde las azoteas, ahora le saludan hasta el Cielo, donde seguramente mora el Papa que en cinco ocasiones visitó México para convertirlo en un pueblo siempre fiel.

Sonia Gabriela Ceja Ramírez

Juan Pablo II ejerció su ministerio petrino con incansable espíritu misionero, dedicando todas sus energías, movido por la “Sollicitudo omnium Ecclesiarum” (se puede traducir como la preocupación por todas las Iglesias y se refiere a las Diócesis o Iglesias Particulares) y por la caridad abierta a toda la Humanidad. Realizó 104 viajes apostólicos fuera de Italia, y 146 por el interior de ese país. Además, como Obispo de Roma, visitó 317 de las 333 Parroquias romanas.

Juan Pablo II y México, un amor temprano

El romance de Juan Pablo II con México nació a primera vista, en los albores de su pontificado. El Papa viajero tomó la determinación de venir a México para participar en la III Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe (CELAM), a celebrarse en Puebla.

Era el 25 de enero de 1979. Juan Pablo II llegó a México y fue recibido por el entonces Presidente José López Portillo y Pacheco; llegaba a un país que no sostenía relaciones diplomáticas con la Santa Sede, pero que le recibía con enorme entusiasmo. Cinco millones de personas formaron una valla en el recorrido desde el Aeropuerto hasta la Catedral Primada de México.

El Papa conoció la Basílica de Guadalupe, en El Tepeyac, y después viajó a Puebla, para estar presente durante los trabajos del CELAM; días después, llegó a Guadalajara, donde sería recibido por el Arzobispo y Cardenal José Salazar López y por dos millones de fieles dispuestos a seguirle por las calles tapatías. Posteriormente, se trasladó a Monterrey y a Oaxaca. Cálculos conservadores señalan que en aquella visita, 15 millones de mexicanos siguieron el paso de sus trayectorias por las calles mexicanas. Con porras, cánticos, gritos y vivas manifestaban su entusiasmo y afecto.

500 años de vida cristiana en América

En el marco del V Centenario de la Evangelización del Continente Americano, Juan Pablo II volvió a México en mayo de 1990. En esa ocasión, y bajo la organización del octavo Arzobispo de Guadalajara, Juan Jesús Posadas Ocampo, el Santo Padre visitó el Distrito Federal, recorrió Veracruz, Aguascalientes, Durango, y pisó tierra jalisciense en San Juan de los Lagos; estuvo en Chihuahua, Nuevo León, Chiapas, Tabasco, Zacatecas y el Estado de México.

En aquella ocasión, sus mensajes fueron dirigidos a las familias, a los pobres y a los jóvenes.

En su segundo viaje apostólico a México, Juan Pablo II se dirigió a los campesinos, maestros, obreros, inmigrantes, indígenas, mineros, intelectuales y presidiarios.

El acto central de la gira fue la Beatificación, en la Basílica Nacional de Santa María de Guadalupe, de Juan Diego Cuauhtlatoatzin, del Padre José María de Yermo y Parres, y de tres niños mártires tlaxcaltecas.

Recibido con los brazos abiertos como Jefe de Estado

La tercera ocasión ocurrió el 11 de agosto de 1993. Esta visita tuvo un tinte especial, pues por primera ocasión el Papa Juan Pablo II fue recibido como Jefe de Estado, y es que a partir de 1992 México había restablecido sus rotas relaciones diplomáticas con El Vaticano.

La estancia de Juan Pablo II fue breve: voló a Mérida, visitó Izamal, habló con y de los indígenas, e hizo un llamado al mundo para que se diera solución a la problemática que enfrentan las etnias alrededor del orbe.

Todo hacía pensar que ésta sería la última visita del Papa polaco a tierras mexicanas; sin embargo, afortunadamente, no fue así.

Guiando los pasos del Continente hacia el Tercer Milenio

En enero de 1999, regresó a nuestra Patria con el propósito de firmar las Conclusiones del Sínodo para América y postrarse de nuevo ante la Virgen del Tepeyac para nombrarla Emperatriz de América.

Las líneas de acción que marcaba el Documento del Sínodo para los Cristianos de América rumbo al Tercer Milenio, eran:

1.La enseñanza auténtica de la Doctrina de la Iglesia y una catequesis fiel al Evangelio, adaptada a las necesidades de nuestro tiempo.

2.La realización de las tareas y la interacción de las diferentes vocaciones y de los diversos ministerios de la Iglesia.

3.La defensa de la vida, desde la concepción hasta su término natural.

4.La relevancia del papel de la Familia en la Sociedad.

5.El señalamiento de que la Sociedad, con sus leyes e instituciones, debe estar en armonía con la Doctrina de Cristo.

6.La dignificación del trabajo humano, mediante el cual la persona coopera con la actividad creadora de Dios.

7.La necesidad de evangelizar el mundo de la cultura en sus diferentes aspectos.

En esta visita, surgió el inolvidable y emocionante grito: ¡Juan Pablo, hermano, ya eres mexicano”.

Un adiós, abocado a resaltar la dignidad de los pueblos indígenas

La última vez que Juan Pablo II tocó suelo mexicano fue en julio de 2002. Llegó a México la tarde del martes 30 para canonizar, el día siguiente, miércoles 31 de julio, a Juan Diego Cuauhtlatoatzin, y beatificar, el 1º de agosto, a los Mártires Juan Bautista y Jacinto de los Ángeles, ambos originarios de Oaxaca.

Fue una visita breve, pero que siguió la línea de los viajes anteriores: el acercamiento del Papa con las etnias autóctonas y la lucha de Juan Pablo II en pro de la dignidad de los pueblos aborígenes de todo el mundo.
La Canonización fue una fiesta indígena, y con el sonido de caracoles se anunció a los cuatro puntos cardinales la felicidad por el ascenso, a los altares, de Juan Diego, el vidente de la Virgen de Guadalupe.

Las muestras de afecto no se hicieron esperar, y el pueblo se volcó a las calles capitalinas para ver pasar a Juan Pablo II en lo que serían sus últimos recorridos por suelo mexicano

(FUENTES: Edición Especial Semanario, 28 de julio de 2002 y Edición 287 de Semanario).

Recomendaciones para la Velada en Guadalajara

A las personas que asistirán al Monumental Estadio Jalisco a participar en la Velada de Oración previa a la Beatificación del Papa Juan Pablo II, se les invita a asistir con ropa y calzado cómodos.

Se recomienda que los niños lleven un gafete de identificación con su nombre completo, el nombre de sus padres, domicilio y teléfono.
Se informa que al ingreso al Estadio las personas serán registradas para verificar que no porten los siguientes objetos que serán restringidos y que no podrán ingresar, independientemente de que el llevar algunos de ellos puede constituir un delito:

• Armas de fuego
• Armas punzocortantes
• Drogas
• Mascotas
• Hebillas de cinturón grandes o con figuras que puedan ser usadas como objetos contundentes o punzocortantes.
• Botellas de vidrio (incluyendo frascos de perfume, desodorantes, pintura de uñas, etc).
• Paraguas (se recomienda llevar impermeables)
• Cualquier objeto que pueda ser utilizado como proyectil o contundente (tales como frutas, banderas, carteles o mantas con asta, etc.)
• Radios y grabadoras de pilas
• Juegos pirotécnicos
• Solventes
• Bebidas embriagantes ni personas que se encuentren en evidente estado de ebriedad.

Se invita a la población a guardar estas medidas para que la ceremonia se realice en un clima de orden y seguridad.

Vigilia de Oración por la Paz
Beatificación de Juan Pablo II
Estadio Jalisco – Sábado 30 de abril al Domingo 1° de Mayo de 2011

22 a 23 hrs.
• El Papa en Jalisco (videos).
• Participación de Paco Padilla y Tonito.
• Recepción de la Imagen de Ntra. Sra. de Zapopan.
• Participación, con cantos marianos populares, de Esther María y Juan Pablo González.

23 a 00 hrs.
• El Papa viajero. El Papa en México (videos).
• Participación de la Hna. Fabiola Torrero.
• Participación de los Pequeños Gigantes, con el canto “Alguien como tú”, interpretación creada para esta ocasión, dedicada a la persona de Juan Pablo II.
• Entrevista con Mons. Ramiro Valdés, Vicario General de la Arquidiócesis de Guadalajara, sobre el proceso para llegar a ser Beato y Santo.

0:00 a 2:00 hrs.
• Concelebración Eucarística presidida por Mons. J. Trinidad González Rodríguez, Obispo Auxiliar de Guadalajara, y concelebrada por los Obispos Auxiliares Mons. Juan H. Gutiérrez Valencia, José Francisco González González, Miguel Romano Gómez y Rafael Martínez Sáinz, así como por todos los Presbíteros presentes en la ceremonia.
• Hora Santa (Adoración al Santísimo), que dirigirá Mons. José Francisco González González, Obispo Auxiliar de Guadalajara. Acompañarán el canto los músicos católicos Marco López (Chile) y Cristy Villaseñor (México).

2:00 a 2:50 hrs.
• Mensaje del Cardenal Juan Sandoval Íñiguez, desde la Ciudad del Vaticano.
• Semblanza y Doctrina de Juan Pablo II (videos)
• Participación de Mariano Barba.
• Participación de los grupos musicales católicos “Fuego Nuevo” y “Tesalónica”, así como de Zenaida y Saraí.

2:50 a 4:55 hrs.
• Enlace con la ceremonia de Beatificación de Juan Pablo II, en El Vaticano, que presidirá Benedicto XVI.

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