San José nos muestra el camino a seguir


Autor: Rodrigo Fernández de Castro De León | Fuente: Catholic.net
San José nos muestra el camino a seguir
Mateo 1, 16. 18-21. 24. Solemnidad de san José. Del ejemplo de San José llega a todos nosotros una invitación a desarrollar con fidelidad, sencillez nuestra misión.
San José nos muestra el camino a seguir

Del santo Evangelio según san Mateo 1, 16. 18-21. 24

Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo. Cristo vino al mundo de la siguiente manera: Su madre, María, estaba desposada con José y, antes de que vivieran juntos, sucedió que ella, por obra del Espíritu Santo, estaba esperando un hijo. José, su esposo, como era justo, no queriendo ponerla en evidencia, resolvió repudiarla en secreto. Mientras pensaba en estas cosas, un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no dudes en recibir en tu casa a María, tu esposa, porque ella ha concebido del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados». Despertado José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado.

Oración introductoria

Vengo ante Ti, Señor, para aprender lo que me quieres decir a través del Evangelio. Gracias por este día, por el don de la vida, de tu amor, de tu misericordia…

Petición

Señor, que a ejemplo de san José, sepa descubrir cuál es el camino para cumplir lo que me pides y ser feliz.

Meditación del Papa

Del ejemplo de San José llega a todos nosotros una fuerte invitación a desarrollar con fidelidad, sencillez y modestia la tarea que la Providencia nos ha asignado. Pienso ante todo en los padres y madres de familia, y ruego para que sepan siempre apreciar la belleza de una vida sencilla y laboriosa, cultivando con atención la relación conyugal y cumpliendo con entusiasmo la grande y no fácil misión educadora. A los sacerdotes, que ejercen la paternidad respecto a las comunidades eclesiales, les obtenga San José amar a la Iglesia con afecto y plena dedicación, y sostenga a las personas consagradas en su gozosa y fiel observancia de los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia. Que proteja a los trabajadores de todo el mundo para que contribuyan con sus distintas profesiones al progreso de toda la humanidad, y que ayude a todo cristiano a realizar con confianza y amor la voluntad de Dios, cooperando así al cumplimiento de la obra de la salvación.(Benedicto XVI, 19 de marzo de 2006).

Reflexión 

La vida de san José cambió tras escuchar el mensaje del ángel. ¿En qué actitud escuchó ese mensaje? En el silencio. José dormía: sus sentidos exteriores estaban descansando, pero a la vez estaba en disposición de oír al ángel. ¡Qué lección para la humanidad, que vive envuelta en el ruido y ajetreo de todos los días!

Si queremos ser santos, vivir en paz, felices, debemos imitar a José, reservando en nuestro día momentos de silencio, para escuchar y dialogar con el Señor. Un silencio exterior, sí, pero también un silencio interior, haciendo a un lado los pendientes, preocupaciones y compromisos, para dialogar con el Señor. ¿Decimos que Dios no nos habla? ¿Nos quejamos de que no sentimos su ayuda?… ¡¿No será que no hemos vivido ese silencio necesario para hablar con Dios?!

Este pasaje es uno de los pocos que nos habla de san José. Su vida, como la de tantos cristianos, se llevará a cabo en medio de la sencillez, del trabajo diario, de las relaciones familiares… Una vida humilde, lejos de los faros de luz… De esta forma, con esta Solemnidad, la Iglesia quiere recordarnos que todos estamos llamados a la santidad, en medio de la vida ordinaria. La santidad no es sólo para los sacerdotes, religiosos, consagrados… ¡la santidad es para todos!

Propósito

Ofreceré un sacrificio por mi familia, para que todos sepamos estar atentos a la voz de Dios que nos habla en medio del silencio.

Diálogo con Cristo

Gracias, Señor, por dar a tu Iglesia la figura de San José, el santo de la vida ordinaria. Gracias porque me enseñas que la fe, la obediencia, el silencio y el trabajo, no son virtudes difíciles de conseguir, o sólo destinadas a los sacerdotes, sino que son virtudes que todos podemos alcanzar, con tu gracia y con nuestro esfuerzo. Ayúdame a que, en medio de las actividades del día, pueda encontrar un momento para unirme a ti y escuchar cuál es tu voluntad.

El justo, de hecho, es una persona que reza, vive de fe, y trata de hacer el bien en toda circunstancia concreta de su vida.
(Beato Juan Pablo II)

El Silencio de Dios


Autor: Miguel Esponda Sada | Fuente: Catholic.net
El silencio de Dios
Mateo 1, 16. 18-21. 24. Solemnidad de San José. ¿Por qué Dios guarda silencio? José vivió, junto con María y Jesús, el misterio del silencio de Dios.
 
El silencio de Dios

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo 1, 16. 18-21. 24

Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo. Cristo vino al mundo de la siguiente manera: Su madre, María, estaba desposada con José y, antes de que vivieran juntos, sucedió que ella, por obra del Espíritu Santo, estaba esperando un hijo. José, su esposo, como era justo, no queriendo ponerla en evidencia, resolvió repudiarla en secreto. Mientras pensaba en estas cosas, un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no dudes en recibir en tu casa a María, tu esposa, porque ella ha concebido del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados». Despertado José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado.

Oración introductoria

Dios mío, yo he sido pensado, querido y amado por ti. Tengo un papel personal en tu plan de salvación, que no quiero defraudar. Por eso, cuando me asalte el desánimo, que piense en la fe de José; cuando me invada la inquietud, que piense en la esperanza de José; y cuando la desgana o el odio me embarguen, que piense en el amor de José, que fue tan grande testigo de tu amor por nosotros.

Petición

Padre, te pido la gracia de ver siempre tu Voluntad como la expresión de tu Amor.

Meditación

Nos lo acaba de recordar el Evangelio. El Ángel le había dicho a José: «No tengas reparo en llevarte a María, tu mujer» (Mt 1,20); y es exactamente lo que realizó: «hizo lo que le había mandado el Ángel del Señor» (Mt 1,24). ¿Por qué motivo señala San Mateo la fidelidad a las palabras recibidas del mensajero de Dios, sino es para invitarnos a imitar esa fidelidad llena de amor? (…)
En la historia, José es el hombre que ha dado a Dios la mayor prueba de confianza, incluso ante un anuncio tan sorprendente. (Benedicto XVI, 19 de marzo de 2009)

Reflexión apostólica

¿No pudo Dios tomarse la molestia de aclarar a José todas las pruebas en que metería a la Sagrada Familia? ¿Por qué Dios no habla en ese desierto de dudas y confusiones que pretende hundir todas las seguridades y esperanzas de José? Él era un hombre justo, que había dedicado a Dios lo mejor de su vida, que había obedecido a todo lo que el ángel le pedía, ¿no merecería, entonces, una respuesta de Dios, una palabra que lo aclarara todo? ¿Por qué Dios guarda silencio?
José vivió, junto con María y Jesús, el misterio del silencio de Dios. Algo que alguna vez también nosotros hemos experimentado. ¡Cuánto nos facilitaría la existencia que Dios nos revelara desde el principio los caminos que Él ha trazado para nosotros! Pensamos que si tan sólo pudiéramos saber el fin de tal prueba o dificultad, seríamos fieles a todo lo que Dios no pidiera y podríamos- ahora sí- dejar que él dispusiera de nuestra vida con mano libre.
Pero si profundizamos en esto, ¿no llegaremos a advertir de que es una plena falta de confianza en Dios? ¿Por qué esa mezquindad nuestra de querer siempre explicaciones pormenorizadas para cumplir esos designios de su amor inmenso? ¿Por qué nos es difícil abandonarnos en las manos de Dios que está más empeñado en nuestra felicidad que nosotros mismos?

Propósito

Rezaré la oración del “Padre nuestro” con pausa y actuación, profundizando en el sentido de cada una de las palabras. Especialmente la frase “Hágase su voluntad” y me encomendaré a San José sobre todo en este día que lo celebramos.

Diálogo con Cristo

Jesucristo, Tú sabes lo difícil es ver con fe ciertas circunstancias de la vida, Tú mismo lo experimentaste en carne propia. Fortalece mi fe para seguir el camino de felicidad y salvación que has escogido para mí, y que pueda repetir como tú: ¡Hágase tu voluntad!

“Adheridos a Cristo, podemos llegar a ser un solo espíritu con Él, y así cumplir su voluntad: de esta forma ésta se hará tanto en la tierra como en el cielo” (Orígenes, or.26).