Monición para el Domingo XIX del Tiempo Ordinario Ciclo B


MONICION PARA EL DOMINGO XIX DEL TIEMPO ORDINARIO  CICLO B

La Eucaristía, vida y fuerza de lo alto

M.R. Pág. 247  /  Lecc. II Pág. 145

MONICION DE ENTRADA

(Saludo) Hoy en ésta santa misa demos gracias y alabanzas a Dios Padre que nos abre los ojos para reconocerle en las cosas sencillas. Llenémonos de gozo porque el Señor está con nosotros presente en la Eucaristía.

LITURGIA DE LA PALABRA

Primera Lectura: 1 Rey 19, 4-8

Salmo: 33

Segunda Lectura: Ef 4, 30-5,2

Evangelio: Jn 6, 41-51

MONICION A LAS LECTURAS (Única)

Esta semana seguimos escuchando a Jesús que nos dice que él es el verdadero pan de vida. Pan que nos alimenta y fortalece para vivir de acuerdo al amor.

MONICION A LAS LECTURAS (Individual)

Primera Lectura:

El profeta Elías, se siente cansado y desanimado pero un ángel de Dios lo asiste y alimenta al para que tenga fortaleza de seguir adelante.

Segunda Lectura:

San Pablo nos exhorta a vivir como hermanos en la comunidad siguiendo el camino del amor.

Evangelio:

El mensaje eucarístico de Jesús no lo comprenden los  judíos y  murmuran entre ellos.

MONICION AL OFERTORIO

Unidos a Cristo, presentemos al Señor los dones de la tierra y los frutos de nuestro trabajo diario. Que aprendamos a ser agradecidos por los muchos favores recibidos.

o

Unidos a Cristo, presentemos al Señor los dones que Dios nos da y son fruto de nuestro trabajo diario. Seamos agradecidos por las gracias y bendiciones que a diario recibimos.

MONICION A LA COMUNION

Sólo en el encuentro personal y perseverante con Cristo podremos salir enriquecidos con los frutos de su redención. Vayamos a recibir el Pan de vida, que nos hace gustar ya desde ahora de la dicha futura del  cielo.

MONICION DE DESPEDIDA

Que la participación en esta Eucaristía nos anime a seguir el ejemplo de Jesús. Demostremos nuestro compromiso cristiano, compartiendo nuestros bienes con los que pasan necesidad.

ORACION UNIVERSAL  /  ORACION DE LOS FIELES

Oremos a nuestro Señor Jesucristo, para que escuche la oración de los que nos hemos reunido en su nombre.

A cada invocación responderemos: Escúchanos, Señor.

1.- Por la paz que desciende del Cielo, por la unión de las iglesias y por la salvación de nuestras almas, roguemos al Señor

2.- Por los que trabajan por el bien de los pobres, por los que ayudan a los ancianos y por los que cuidan a niños y desvalidos, roguemos al Señor

3.- Por los que están sometidos a una prueba, por los que están en peligro, por el retorno de los extraviados y por la libertad de los encarcelados, roguemos al Señor

4.- Por los que están orando con nosotros, por los que han pedido nuestras oraciones y por el reposo eterno de nuestros hermanos difuntos, roguemos al Señor

Guía, Señor, a tu Iglesia peregrina en el mundo y sostenla con el alimento que da la vida eterna, para que llegue a contemplar el resplandor de tu rostro. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Monicion Domingo XIX del Tiempo Ordinario Ciclo A


Actualizado 08-ags-2017

MONICION DOMINGO XIX DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A

Fatigando Frente a vientos contrarios

Video de la liturgia de este domingo

 

MONICION DE ENTRADA

(Saludo) Con gozo nos reunimos hoy a celebrar la Eucaristía, teniendo en cuenta que nuestra  fe y confianza en Dios han de ser  firmes. Pidamos al Señor en esta santa misa nos enseñe a confiar decididamente en Él. Iniciemos nuestra celebración.

o

(Saludo) Con gozo nos reunimos hoy  a celebrar la Santa Eucaristía recordando que nuestra confianza en Dios debe permanecer  firme. Pidamos al Señor en esta santa misa que aumente nuestra fe en Él. Iniciemos nuestra celebración.

LITURGIA DE LA PALABRA

Primera Lectura: 1Re 19, 9.11-13

Salmo: 84,9ab-10.11-12.13-14

Segunda Lectura: Rom 9, 1-5

Evangelio: Mt 14, 22-33

MONICION A LAS LECTURAS(UNICA)

Sólo quien confía en el Señor y se abandona del todo en sus manos encuentra la paz y vive con serenidad aun en medio de la tribulación, escuchemos

 

MONICION A LAS LECTURAS(INDIVIDUAL)

 

Primera Lectura:

Esta Primera lectura nos enseña que a Dios lo podemos encontrar en las cosas sencillas e inesperadas, mismas que nos reconfortan.

Segunda Lectura:

San Pablo nos manifiesta lo grande que son sus ansias porque sus hermanos de raza lleguen a aceptar en sus vidas el Evangelio de Jesucristo

Evangelio:

Jesús se revela a sus discípulos como el único salvador que puede auxiliarlos eficazmente en los momentos de prueba.

MONICION AL  OFERTORIO

Presentemos al Señor los signos humildes del pan y del vino, mediante los cuales Cristo nos comunicará la riqueza infinita de su divinidad.

MONICION AL PADRE NUESTRO

Con la confianza que nos da el ser hijos de Dios elevemos nuestra plegaria al Padre, asi como Cristo nos ha enseñado: Padre Nuestro….

MONICION A LA COMUNION

Acerquémonos a recibir al Señor en la comunión, sabiendo que Él nos libera de nuestros temores y angustias, a fin de caminar decididamente a su encuentro.

MONICION DE DESPEDIDA

Que la participación en esta Eucaristía nos llene de fortaleza, para que demos testimonio de Cristo ante todos aquellos que vacilan en su fe.

ORACION DE LOS FIELES

Oremos a nuestro Señor Jesucristo, para que escuche la oración de los que nos hemos reunido en su nombre:

A cada invocación responderemos: Escúchanos , Señor

1.- Por la paz de nuestros pueblos, por la unión de las iglesias y por la salvación de nuestras almas, roguemos al Señor

2.- Por los que trabajan por el bien de los pobres, por los que ayudan a los ancianos y por los que cuidan a los desvalidos, roguemos al Señor

3.- Por los que están sometidos a una prueba, por el retorno de los extraviados y por la libertad de los encarcelados, roguemos al Señor

4.- Por los que están orando con nosotros, por los que han pedido nuestras oraciones y por el reposo eterno de nuestros difuntos, roguemos al Señor

Señor Dios nuestro, que con tu poder dominas la creación entera, haz que te reconozcamos presente en todos los acontecimientos de nuestra historia, para que sepamos así afrontar las pruebas con serenidad y avancemos hacia la paz de tu Reino. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Con la Cabeza en el Cielo


Día 8 XIX Domingo del Tiempo Ordinario
        Evangelio: Lc 12, 32-48 Tened ceñidas vuestras cinturas y encendidas las lámparas, y estad como quienes aguardan a su amo cuando vuelve de las nupcias, para abrirle al instante en cuanto venga y llame. Dichosos aquellos siervos a los que al volver su amo los encuentre vigilando. En verdad os digo que se ceñirá la cintura, les hará sentar a la mesa y acercándose les servirá. Y si viniese en la segunda vigilia o en la tercera, y los encontrase así, dichosos ellos. Sabed esto: si el dueño de la casa conociera a qué hora va a llegar el ladrón, no permitiría que se horadase su casa. Vosotros estad también preparados, porque a la hora que menos penséis vendrá el Hijo del Hombre.
        Y le preguntó Pedro:
        —Señor, ¿dices esta parábola por nosotros o por todos?
        El Señor respondió:
        —¿Quién es, pues, el administrador fiel y prudente a quien el amo pondrá al frente de la casa para dar la ración adecuada a la hora debida? Dichoso aquel siervo a quien su amo cuando vuelva encuentre obrando así. En verdad os digo que le pondrá al frente de toda su hacienda. Pero si ese siervo dijera en sus adentros: «Mi amo tarda en venir», y comenzase a golpear a los criados y criadas, a comer, a beber y a emborracharse, llegará el amo de aquel siervo el día menos pensado, a una hora imprevista, lo castigará duramente y le dará el pago de los que no son fieles. El siervo que, conociendo la voluntad de su amo, no fue previsor ni actuó conforme a la voluntad de aquél, recibirá muchos azotes; en cambio, el que sin saberlo hizo algo digno de castigo, recibirá pocos azotes. A todo el que se le ha dado mucho, mucho se le exigirá, y al que le encomendaron mucho, mucho le pedirán. 
Con la cabeza en el Cielo

La primera afirmación de Nuestro Señor que nos ofrece hoy la Iglesia con este pasaje de san Lucas, plantea –en su admirable sencillez, que no admite discusión ni interpretaciones ajenas a su sentido literal– todo un enfoque de la vida humana: Vuestro Padre ha tenido a bien daros el Reino, dice el Señor a los suyos. Y todo el resto del pasaje que leemos a continuación, son una serie de consejos prácticos razonables, teniendo en cuenta que ese Reino es el deseo de Dios, nuestro Creador, Señor y Padre para sus hijos los hombres.

        Quiere Jesucristo salir al paso de algunas corruptelas que se nos pueden introducir y serían obstáculos, no poco importantes, para alcanzar ese Reino que tenemos como singular destino, y es la razón de la gran dignidad y grandeza humanas. Comienza su discurso el Señor refiriéndose a los medios materiales –en los que erroneamente podríamos poner el objeto último de nuestras inquietudes– que, por más que nos demos cuenta de que son necesariamente, son sólo medios perecederos. Sin embargo, la falta de fe y el consentimiento en el apego a las riquezas, nos inducen más y más al engaño. En el fondo, de sobra sabemos que los medios materiales deben ser sólo “medios”, meros instrumentos que, en definitiva, nos sirven para alcanzar nuestro único verdadero fin: la Vida Eterna. Ponerlos en la práctica en lugar de la Eterna Bienaventuranza, amándolos en sí mismos, equivale a errar en el sentido y destino de la vida: el fracaso existencial del hombre. Pidamos, pues, la luz del Espíritu Santo, para no dejarnos engañar apreciando un desmedido atractivo –falso– de los bienes de este mundo. Que veamos la realidad tal como es: los medios, no como fines, pues no pasan de ser instrumentos y, en cambio, la Eterna Bienaventuranza, con su inapreciable y único valor: esa maravillosa perla escondida, que da sentido a la vida del hombre, con todo el trabajo que reclama su posesión.

        Anima Jesús a la vigilancia: cualquier día, en cualquier circunstancia, tal vez cuando no esperamos, nos puede sobrevenir la muerte, el definitivo ingreso en la eternidad. Sabemos, por experiencia, que se nos puede hacer justicia de lo vivido sin previo aviso: “¡Quién nos lo iba a decir…, si ayer mismo habíamos comentado…, y hoy, un accidente de verdadera mala suerte…, ese proceso incurable y fulminante…: no somos nadie!”. Así solemos comemntar. Vosotros estad también preparados, porque a la hora que menos penséis vendrá el Hijo del Hombre. El consejo del Señor es de sensata amistad, de verdadero amor a quienes se quiere, a quienes se desea lo mejor aún a costa de exigirles. Más fácil sería –mucho más fácil también de aconsejar– consentir en una conducta despreocupada y cómoda, aunque irresponsable. Pero no sería manifestación de amor, sino posiblemente de secreta complicidad en el fracaso que se avecina.

        Alaba finalmente Jesús la conducta del siervo que se comporta de acuerdo con lo que se le indicó: Dichosos aquellos siervos a los que al volver su amo los encuentre vigilando. Porque actuar como Dios espera no es cosa del último momento. No podemos pensar astutamente: “cuando prevea próximo mi final, entonces…, que aún soy muy joven…, y no debo preocuparme por el momento”. El amor de Dios por los hombres se manifiesta de continuo: cada día de nuestra vida y durante generaciones con la humanidad. La vigilancia, pues, que nos pide Dios, es una actitud permanente –las veinticuatro horas del día– de atención a ese amor de Padre que nos dispensa. ¿No debemos acaso devolver amor por amor? ¿No es lógico, y propio de personas agradecidas que valoran los dones recibidos, intentar comportarnos como los mejores hijos con semejante Padre?

        Nuestra Madre Inmaculada, la mejor de las hijas de Dios, nos dará, si se lo pedimos, un corazón para amar a Dios a la medida del corazón de Jesucristo, su Hijo.

Luis de Moya

Monicion para el Domingo XIX del Tiempo Ordinario Ciclo C


Domingo 19 del Tiempo Ordinario Ciclo C

“Esten Preparados”

video con sugerencia de moniciones

MONICIÓN DE ENTRADA

En Esta Santa Eucaristía demos gracias a Dios por el don de la vida, y pidámosle que nos ayude a estar preparados para recibirle el día de nuestro encuentro personal con Él.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA: Sab 18, 6-9

SALMO 32

SEGUNDA LECTURA: Heb 11, 1-2.8-19

EVANGELIO: Lc 12, 32-48

MONICION A LAS LECTURAS (Unica)

Como Cristianos nos ha de mover la fe, la esperanza y la confianza en Dios, para permanecer atentos y fieles a sus designios.

MONICION A LAS LECTURAS (Individual)

Primera Lectura

Esta Lectura nos invita a tener confianza en Dios que es nuestro Salvador, al igual que lo fue para los Israelitas que confiaron en su bondad.

Salmo 32

Expresemos nuestra alegria por tener un Padre bondadoso con todos nosotros. Respondamos unidos: DICHOSO EL PUEBLO ESCOGIDO POR DIOS

Segunda Lectura

San Pablo nos recuerda la importancia de la Fe. Esa Fe que todos hemos de profesar a Dios como respuesta a su infinito amor.

Evangelio

Jesus nos invita a estar siempre vigilantes en la espera del Señor, a comprometernos con todo lo que implica ser seguidor suyo.

ORACION UNIVERSAL

Oremos, hermanos, a nuestro Señor Jesucristo, para que, acordándose de su promesa, escuche la oración de los que nos hemos reunido en su nombre:  Respondemos todos: Escuchanos, Señor.

1.- Por la paz que desciende del cielo, por la union de la Iglesia y por la salvación de nuestras almas, Roguemos al Señor

2.- Por los que trabajan por el bien de los pobres, por los que ayudan a los ancianos y por los que cuidan a niños y desvalidos, Roguemos al Señor

3.- Por los que están abatidos o sometidos a una prueba, por los están en peligro, por el retorno de los extraviados y por la libertad de los encarcelados, Roguemos al Señor

4.- Por los que en este momento están orando con nosotros, por los que han pedido nuestras oraciones y por el reposo eterno de nuestros hermanos difuntos, Roguemos al Señor.

Escucha, Señor, nuestras oraciones y haz que los corazones de tus fieles se inflamen en la fe que impulsó a nuestro padre Abraham a vivir como extranjero en la tierra que le prometiste, y que también esperemos el regreso de tu Hijo, como el criado a quien el Señor encuentra en vela, en el momento de su llegada, para que podamos así ser acogidos por Cristo en el banquete eterno. Por Jesucristo Nuestro Señor.

PRESENTACION DE OFRENDAS

Al ofrecer estos dones de pan y vino, ofrezcamos también nuestro ser lleno de defectos y virtudes que el Señor nos transformara en una ofrenda agradable a sus ojos.

MONICION AL PADRE NUESTRO:

Como Cristianos que somos profesamos a Dios nuestra confianza, creemos en El, esperamos en Él, y deseamos formar parte de su reino, por eso todos unidos elevamos nuestra oración diciendo: Padre Nuestro…..

MONICION A LA COMUNION

El Cuerpo y Sangre de Cristo, son alimento y fortaleza del cristiano, acerquémonos a recibirle con fe y confianza.

PARA DESPUES DE LA COMUNION

Te alabamos, Padre nuestro del cielo,
porque Jesús es el camino, la verdad y la vida.
Te damos gracias de todo corazón,
porque Jesús nos enseñó el camino de la felicidad verdadera,
la felicidad que sacia sin saciar, que llena sin sobrar.
Te bendecimos con la lengua, con el cuerpo y con el alma,
porque Cristo es el  tesoro que, solo debido a Ti, podemos alcanzar.
 
No permitas, Padre, que prefiramos tener cosas a ser personas.
Más que bienes, necesitamos razones para vivir, amar,
y compartir con los hermanos lo poco o lo mucho que tengamos.
 
Enséñanos, por tu Espíritu, la sabiduría de la vida,
y ayúdanos a elegir con alegría ser pobres con Cristo y por Cristo.
Que no caigamos en la tentación  de amontonar bienes perecederos,
que defraudan nuestro corazón, porque se cae en la idolatría.
Que, cuando tú vengas, nos encuentres con las manos ocupadas
en la tarea de amarte a ti y, por amor, servir a nuestros hermanos.
Escucha esta oración, Padre nuestro del cielo.
Amén.

MONICION DE DESPEDIDA

Vayamos a continuar nuestro caminar hacia Dios en nuestras ocupaciones diarias. Dando testimonio de lo que aquí hemos vivido.