Quieres ser una Buena Mamá??


De Rosario Prieto

Si quieres ser buena mamá, se una mamá feliz

Este título es verdaderamente impactante y revelador… He de confesar que no es de mi autoría… lo leí en una de aquellas interminables visitas a la dentista de mi hija de seis años…  en la espera, rodeada de chicos y chicas aburridos esperando su turno, con revistas del año del caldo y con todo el tiempo del mundo…  ya que por las prisas para llegar olvidé mi libro, mi computadora, el ipod y hasta el celular;  me senté por fin y respiré profundamente… no de tan buen humor, sé que más de una me comprenderá…  ya descansando del estrés  para llegar a tiempo…  ya saben…  el tráfico del colegio a casa, comer rápidamente, cambiarse,  lavarse los dientes  y muy bien lavados eh… no sólo una, sino dos veces porque la visita lo ameritaba… le iban a revisar los dientes a la pequeña…

Mientras tomaba aire, en esa peculiar sala de espera, me imaginé la carita de mi muñeca, la inocente casi ni habló de tan ajetreada que la traía y todo para que fuera la primera cita de la tarde y no tuviéramos que esperar…  Recordarla me dio una ternura que ganas no me faltaron de ir a abrazarla… Me remordía la conciencia, reflexionando que mal momento le hice pasar al grado de alzar la voz para que se apurara, hasta le dije “Si no te apuras no te dará tiempo de comer”, “Si no te alistas no vamos a llegar”, “Si no te lavas bien los dientes la dentista te va a regañar”…  Me la traje amenaza, tras amenaza, perseguida y apurada… Y así, pensando en ella, en lo alegre y vivaz, en lo tierna y hermosa que es y en lo obediente y prudente que fue… ante mi estrés (Cabe aclarar que no soy histérica o neurótica, aunque tengo mi carácter y simplemente fue el momento de la prisa) me sentí culpable y concluí que puedo esforzarme para ser una mejor mamá.

Después de todo esto y agradeciendo el espacio para mi catarsis, no me quedó más que observar el lugar por enésima vez… y cuál fue mi sorpresa que vi un cuadro amarillo, medio mal pintado para mi gusto, pero con un letrero que se grabó en mi mente y se tatuó en mi corazón: ¿Quieres ser una buena mamá? Sé una mamá feliz.

Sé una mamá feliz

Suena tan sencillo, es tan cortita la fórmula.  Pero más de una estará de acuerdo conmigo… ¿Feliz? ¿Qué es ser una mamá feliz? En estos tiempos que todo es exigencia, competencia, materialismo, individualismo, hedonismo…

Podríamos empezar por decir que ser una mamá feliz es ser una mamá capaz de sonreír, de valorarse y valorar a las personas que tiene a su lado, empezando por su esposo, por sus hijos; ser una mamá feliz es ser una mamá que sabe priorizar y que no se deja guiar por el qué dirán, ni por la moda del momento, que sabe disfrutar a su familia y pasar tiempo juntos, es ser una mamá capaz de encarnar el sacrificio en su vida y no enfocarlo como lo peor que puede suceder sino como parte de su tarea en la vida, aunque ello implicara renunciar a ciertas aspiraciones profesionales y económicas, ser una mamá feliz es aceptar a cada quien como es con sus defectos y virtudes sin la terrible comparación, ser una mamá feliz es ser una mamá orgullosa de serlo y de dedicarse a ello, estando segura de estar cumpliendo con su llamado a dar vida en plenitud cada día.

Ser una mamá feliz es ser una mamá que reconoce en los hijos la dignidad que tienen.  Y les trata de acuerdo a esa dignidad, siendo capaz de poner límites con amor cuando es necesario y siendo capaz de corregir, ser una mamá feliz es ser una mamá sin miedo que se abandona en los brazos de Dios y que sabe rezar por sus hijos.

Ser una mamá feliz es ser una mamá capaz de Amar.

Ser una mamá feliz es haber descubierto en su ser la misión trascendente para la cual fue creada y asumirla con el alma para cada día traducirla en la esperanza que sus hijos necesitan para llenar su corazón sabiendo que se puede y se debe vivir en el mundo de un modo específico para alcanzar la eternidad.

Es vivir en el día a día tomando conciencia  de la maravilla de ser mamá.

¿Tratarla peor para que sea mejor?

A veces con las obligaciones de cada día y el estrés de vivir de prisa no nos detenemos a pensar en cómo estamos tratando a nuestros hijos. ¿Estamos siendo nosotras un ejemplo de amor, de paciencia,  de tolerancia, de caridad, de generosidad, en una palabra de virtud…? O al contrario, de cualquier cosa gritamos, refunfuñamos, nos desesperamos porque se nos hace tarde, o porque algún hijo derramó el agua sobre la alfombra o porque se le olvidó el suéter, o porque la tarea no sale…

Pensemos realmente como podemos educar o mal educar con nuestra actitud, con nuestro lenguaje  verbal (aquellas palabras y tonos de voz) y el no verbal (aquellas miradas que nos dicen tanto… aquellos gestos…) ante cualquier suceso de la vida.

Tú como mujer eres esencialmente bella y formadora de virtudes, así que debes comportarte a la altura y asumir esta difícil pero hermosa tarea.

Las mujeres, como madres estamos llamadas a dar vida en todo momento, también en el ámbito de la educación, de la afectividad, en el modo de tratar a nuestros hijos… que hermoso que cada situación, cada incidente lo aprovechemos para formar y no para gritar… Necesitamos ser dueñas de nosotras mismas, de nuestros pensamientos  de nuestras emociones y no dejarnos llevar: ni por el cansancio, ni por la falta de virtud.

Que…¡Qué fácil es decirlo! (bueno, en este caso ¡escribirlo!) Si, así es, pero lo tarea de la vida es ésta: ser consciente de nosotros mismos para con nuestra inteligencia conocer el bien y con nuestra libertad elegir lo mejor ordenando nuestra voluntad hacia ese bien que descubrimos. Entonces, de acuerdo estamos, en que vivir de acuerdo a nuestra dignidad no es fácil, pero es nuestra misión particular y personal. Si te esfuerzas, te garantizo que tan solo con ese extraordinario ejemplo tus hijos aprenderán lo más importante en la vida y se esforzarán también por cada día ser mejores.

Los hijos no traen instructivo

¡Qué enorme responsabilidad!

Ver a tu hijo o hija por primera vez, tan chiquitín, tan frágil, tan dependiente… que pareciera que se va a romper…

Pero no, no se rompe, al contrario se va fortaleciendo en el cuerpo y en el alma con los cuidados de mamá y los cuidados de papá; y todo el amor que le dan.

A veces no sabemos ni como, pero los hijos van creciendo… eso es porque tal vez no somos los más doctos, nadie nos enseña a ser padres y aunque hoy más que nunca es preciso informarse y formarse, lo que nunca falla es el amor.

Maternidad

Palabra que evoca dulzura, ternura, bondad, respeto, entrega, espera, milagro… Es un estado que debe permanecer a lo largo de la vida de toda madre, no solo los nueve meses en los que la nueva persona inicia su vida desde la concepción hasta que está completamente formado y preparado para vivir fuera del vientre de mamá.

La maternidad una vez entendida por la mujer se extiende y amplía al modo de ser mujer, es decir, a llevar vida a cada rincón de la tierra. Mujer no dejes de ser mujer y busca dentro de tu alma el secreto de la maternidad que te desvelará el secreto de la vida, el sentido de la existencia misma y te llevará a decidir entregar tu vida a favor de la humanidad, desde tu casa, tu lugar de trabajo, tu comunidad, la sociedad, el mundo entero.


Nuestras hijas y nuestros hijos merecen una mamá feliz

Si, así de simple; solo piénsalo. No es que por voluntad nos fijemos esa meta y punto. Es realmente descubrir la esencia de ser mujer. La vida solo se vive una vez y la historia de cada uno de nosotros inicia en el corazón y en el seno de una mujer.

Afortunados  quienes tenemos la seguridad de una madre que nos ama, que nos amó desde el principio y nos amará por toda la eternidad.


Hijos sin instructivo, Mamás con un gran ejemplo: María ejemplo de amor

Retomando aquello de que los hijos no traen instructivo, quisiera terminar este artículo dando gracias a Dios por la Madre que nos ha dado a todos, tenemos en ella el ejemplo de lo que la mujer está llamada a ser. Conozcamos Su Vida, la entrega amorosa a su Hijo Amado y pidamos parecernos cada día más a ella en virtud y en la búsqueda constante por hacer vida aquellas palabras: Hágase en mí según Tu Voluntad.

35 Actos de AutoEstima


Sheila Morataya-Fleishman

¿Has tenido alguna vez la oportunidad, amiga, de maltratarte tu sola frente al espejo…?

¿Cuántas veces antes de salir a una fiesta te has mirado y repetido: “ Si tan sólo tuviera las piernas más finas…
si mi cabello fuera más lacio, si no fuera tan crespo…
si mis manos no fueran tan huesudas…
si mi pecho más grande…
si mi derriere más firme, si mi nariz no tan grande…?
¡Qué fea me veo!
Y así, sintiéndote disgustada has salido a la calle envuelta en una seguridad que es falsa, que por dentro más bien esta frustrada porque desea ser mejor de lo que es y se pelea constantemente con ella misma. “Hay tantas mujeres mucho más bonitas que yo allá fuera y con una personalidad mucho más interesante…”
He conocido muchas jóvenes así, mujeres que llegan a los 50 y siguen peleándose con el color de su cabello, con las formas de sus cuerpos, con sus piernas, con su pecho, con su nariz, con sus ojos, con su propio temperamento, “si tan sólo luciera y fuera diferente” – suspiran-. ¿Sabes que es lo peor que puede sucederle a una mujer que no se gusta, acepta y ama ella misma? Que vive cada día de su vida queriendo ser otra aunque ella misma no sea consciente de ello.
Por supuesto que no todas las mujeres tenemos problemas de auto-estima y en lo personal admiro muchísimo a aquellas que siempre han estado contentas con su apariencia y sus talentos. Sobre todo, admiro la auto-estima de aquellas que se sienten muy hijas de Dios y caminan con una seguridad que no tiene nada de artificial y postizo pues nace de la conciencia absoluta de saberse amada y creada por amor, para vivirse a sí misma como una mujer única, inteligente e irrepetible.
Sin embargo, hay muchas que necesitamos un re-encuentro con el amor y los sentimientos de ternura hacia la propia y personal belleza–temperamento, por eso quiero compartir contigo estos 35 actos de auto-estima para que te ejercites en su conquista y vivas contenta de ser como eres diciéndole adiós a los miedos y complejos.
1- Mírate todos los días como un verdadero milagro.
2- Recuerda que eres hermosa, aunque muchas veces tengas que ahogar una voz interior que te dice: no, no lo eres. Recuerda que eres hija del Amor de Dios
3- Ama profundamente tu identidad única y conoce que lo que haces nunca podrá reproducirse.
4- Tú verdadera belleza saldrá a la luz cuando ames con sinceridad a la mujer en ti y contribuyas con tu vida a la sanación del mundo.
5- Debes confiar en que sí puedes tomar decisiones por ti misma.
6- No le tengas miedo a fracasar o fallar. Recuerda que si nunca fracasas no tendrás la oportunidad de descubrir la fortaleza y el valor que residen en ti.
7- Cuando las cosas no vayan como tu las tenías planeadas, permítete sentirte defraudada pero nunca inferior o ridiculizada.
8- Procura no ponerte a la defensiva cuando seas criticada o se te llame la atención por algo que esta mal.
9- No pierdas tu tiempo pensando si eres lo suficientemente buena para esta o aquella tarea. Haz lo mejor que puedas hacer y siéntete satisfecha.
10- Ese pensamiento que te hace pensar que no puedes pasar una materia, aprender un instrumento o conquistar un paso de baile. ¡Elimínalo!
11- Nunca pienses que tu valor radica en tu belleza o títulos. Si has perdido tu trabajo no permitas que te haga sentir que eres una fracasada. Trabaja en recuperarte emocionalmente cuanto antes y sigue adelante.
12- Si en tu lugar de trabajo te hacen la vida de cuadritos por algún motivo, no dejes que nazca la maleza de la inseguridad.
13- Si aspiras a un puesto mejor dentro de tu organización y no aplicas porque no sientes que puedes ser elegida, date cuenta que tu misma te bloqueas. Actúa sin temor.
14- Si fuiste a una entrevista de empleo y no lo conseguiste no pienses que es el fin del mundo. Recrea en tu mente el proceso y descubre en dónde pudiste haber fallado.
15- Si las modelos que ves en la revistas te inquietan, no las mires más.
16- Si tuviste alguna experiencia traumática de niña que te dejo con la seguridad de ser fea, gorda, o poco inteligente, identifica eso que te molesta y trabaja diligentemente para sanar tu trauma.
17- Si has identificado que te inhibes o retraes en situaciones sociales diversas, rétate a ti misma a comportarte de la manera opuesta.
18- No temas a los cambios, confía que estos siempre serán para beneficio del desarrollo de tu personalidad.
19- Si te comparas constantemente con alguien, empieza a observar un poco más tus propios logros.
20- Si piensas que la suerte no está de tu lado porque tuviste una niñez dolorosa, es hora de que lo superes. La fuerza del espíritu humano puede todo.
21- Pensar bien sobre ti misma quiere decir aceptar el regalo de la vida que Dios Padre te dio al crearte. Agradécelo.
22- Cuando hagas algo mal no te insultes a ti misma con expresiones como tonta o inútil. El inconsciente tiene una capacidad enorme para creérselo. Corrígete.
23- Si el chico que te gusta no se fija en ti no pienses que es porque no eres suficientemente atractiva. Algo mejor te espera. Sé paciente.
24- ¿No te ríes de tus propios errores? Aprende a hacerlo y verás que libertad sientes.
25- Es bueno estar rodeada de gente que te aprecie y respete, pero si alguna vez no lo hacen no pienses que eso disminuye tu valor.
26- Tu cuerpo es el instrumento para la acción. Respétalo y cuídalo.
27- Maya Angelo la escritora afroamericana, tuvo la más cruel de las infancias. Lo superó escribiendo. Sus libros son muy populares.
28- Hay un tipo de hambre más fuerte que la de pan. Es el hambre por amor, solía decir la Madre Teresa. Ama quien eres para poder darlo a cantaradas y sin complejos.
29- La primera responsabilidad del ser humano, expresaba Henry Winkler, es darse la mano el mismo. Hazlo.
30- Si eres madre, tu hija aprenderá a relacionarse de acuerdo a lo que vea en tu propio desarrollo.
31- La auto-estima es una de las fundaciones humanas más importantes. Es amor incondicional. Que tus hijos sean testigos de ello.
32- Disciplina a tus hijos, pero así mismo elógialos cuando hagan las cosas bien.
33- Los primeros 3 años para un niño sirven para asegurar la seguridad de ser amado, acogido y respetado. Descansa bien por la noche para que estés viva el siguiente día para ellos.
34- Si tu hijo no va bien en el colegio, antes de sentirte defraudada, indaga las causas de su rendimiento y entonces actúa.
35- Enseña a tus hijos que está bien que fracasen, porque sin el fracaso no podrías saber qué es el triunfo.

Amiga, cada alma viviente ha tenido o tendrá que tener alguna experiencia dolorosa en su pasado o futuro, pero es a través de ellas como vas desarrollando tu personalidad y conquistando un corazón grande para amar.

Recuerda siempre que tu dignidad y valor no proceden de todo lo material que te rodea, la belleza que tengas, lo popular que seas o lo alto que hayas llegado en tu carrera. Su fuente es divina, eterna, hinchada de amor, eres una Hija de Dios y por eso como ninguna otra obra de la creación.

¡TÚ VALES!

Encuentra.com

Porque Eres una Gran Mujer


Porque eres una mujer fenomenal…

Siempre ten presente que la piel se arruga,
el pelo se vuelve blanco, los días se convierten en años….
Pero lo importante no cambia; tu fuerza y tu convicción no tienen edad.

Tu espíritu es el plumero de cualquier tela de araña.
Detrás de cada línea de llegada, hay una de partida.
Detrás de cada logro, hay otro desafío.
Mientras estés viva, siéntete viva.

Si extrañas lo que hacías, vuelve a hacerlo.
No vivas de fotos amarillas… Sigue aunque todos esperen que
abandones.
No dejes que se oxide el hierro que hay en ti.
Haz que en vez de lástima, te tengan respeto

Cuando por los años no puedas correr, trota.
Cuando no puedas trotar, camina.
Cuando no puedas caminar, usa el bastón.
¡¡¡Pero nunca te detengas!!!

Madre Teresa de Calcuta

Oracion por la Mujer


Gracias, Dios Padre Bueno, por el amor que nos tienes;
porque nos has creado a tu imagen y semejanza
en la condición de varón y mujer;
para que, reconociéndonos diferentes,
busquemos complementarnos:
el varón como apoyo de la mujer
y la mujer como apoyo del varón.
Gracias, Padre Bueno, por la mujer y su misión en la comunidad humana.
Te pedimos por la mujer que es hija:
que sea acogida y amada por sus padres,
tratada con ternura y delicadeza.
Te pedimos por la mujer que es hermana:
que sea respetada y defendida por sus hermanos.
Te pedimos por la mujer que es esposa:
que sea reconocida, valorada y ayudada por su esposo,
compañero fiel en la vida conyugal;
que ella se respete y se dé a respetar,
para vivir ambos la comunión de corazones y anhelos
que se prolongan en la fecundidad de una nueva vida humana,
participando así en la máxima obra de la creación: el ser humano.
Te pedimos por la mujer que es madre:
que reconozca en la maternidad el florecimiento de su feminidad.
Creada para la relación,
sea sensible, tierna y abnegada en la educación de cada hijo;
con la dulzura y la fortaleza,
la serenidad y la valentía,
la fe y la esperanza
que van forjando la persona, el ciudadano, el hijo de Dios.
Te pedimos por las mujeres buenas y generosas
que han entregado su vida para realizar la nuestra.
Te pedimos por las mujeres que se sienten solas,
por las que no encuentran sentido a su vida;
por las marginadas y usadas como objeto de placer y de consumo;
por las que han sido maltratadas y asesinadas.
Te pedimos, Padre Bueno, por todos nosotros,
varones o mujeres;
que nos sepamos comprender, valorar y ayudar mutuamente,
para que en la relación, amable y positiva,
colaboremos juntos al servicio de la familia y de la vida.
Te lo pedimos por intercesión de la siempre Virgen María de Guadalupe,
Mujer, Esposa y Madre Buena,
llena de fe humilde y valiente,
que nos acompaña, sostiene y conduce
a tu Hijo Cristo Jesús,
el cual vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Autor:

+ Rodrigo Aguilar Martínez, Obispo de Matehuala, Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Familiar