Y a ti… ¿Qué te sostiene?


Sheila Morataya-Fleishman

Hay tanto que escribir sobre las cosas que a las mujeres nos gustan. En lo personal me gusta mucho salir de compras. Puedo pasarme horas de horas comprando los zapatos de última moda, los trajes de dos piezas y las carteras Lauren o Coach. También mi resistencia se viene abajo cuando entro al departamento de joyería. Las perlas ¡ay, como me gustan las perlas! Tengo que controlarme muchísimo para no comprarme la tienda entera…

Hace algunos días fuimos a caminar a un lugar divino, un lugar del que se dice, mucha gente acude para hacer meditación u oración. Mis amigas y yo hablábamos de la liposucción. De los mejores cirujanos que hay en cada país para disminuir el estómago, los brazos, y todas esas partes delatoras de nuestro cuerpo. Otra decía que ya había ido al primer chequeo para hacerse los ojos. Pues la mejor edad para empezar a operarse es al llegar a los cuarenta. -¡No puede ser que ya vaya a cumplir cuarenta años!- expresaba una de ellas con espanto. Pero hermana, -decía otra- hoy no hay que preocuparse por envejecer con tanta crema y cirugía que puedes hacerte…. yo ya le dije a mi marido que vaya reservando los fondos para la primera que me voy hacer yo…

Entre esos miedos también están los kilos de más. -Realmente yo no he nacido para hacer dietas- mencionaba Julia. Eso de los sacrificios con las comidas no es para mí. Es mucho más práctico y fácil pagar una masajista….. ¿Porqué no hacer ejercicios? -decía yo- ¡No! saltaba Dalia, -¡imagínate tanto sacrificio! Además, es un esclavizarse a hacerlo diariamente y yo para esas disciplinas no sirvo.

Y así, se nos fueron las horas. Hablando de los miedos y la vanidad femenina. Mujeres ¿Y esas somos las que hemos nacido para ser la savia de la sociedad, el alimento espiritual? Esas que hablamos de vanidades y superficialidades ¿Somos el fermento del mundo? ¿Esas somos la sal de la tierra?

Las mujeres seguimos los pasos de la moda. Pero hoy en día no es fácil ser católica, porque no es lo que está de moda. Lo que esta de moda es practicar la meditación trascendental, hacer yoga, “curarte con cristales”, “sanar tu auto-estima” y asistir a innumerables cursos de superación personal.

Si hoy el Dalai Lama dice en las noticias “El amor es la llave de la felicidad” millones dicen “ohhh, el Dalai Lama, ese hombre tan perseguido, tan bueno, tan iluminado, él dice que el amor es la llave de la felicidad”. ¡Ah! Pero si el Papa dice “El amor es la llave de la felicidad” parece como si su mensaje pasara desapercibido.

Hay mucha sed y hambre de verdad, y las mujeres somos evidentemente seres con una dirección natural, innata, muy propia de nuestro sexo hacia la espiritualidad. Nosotras intuimos con más precisión que hay un mundo que va más allá de nuestros ojos. Y tampoco es raro que seamos las mujeres las que tomemos con mayor frecuencia (especialmente en este tiempo) los caminos equivocados en busca de la verdad, por medio de la espiritualidad. Tenemos hambre de seguridad, de confianza, de valor, y tenemos una gran desesperación por encontrar eso que llene nuestro vacío.

Además el mundo donde vivimos está sacudido por diferentes crisis, entre ellas, una de las más peligrosas es la pérdida del sentido de la vida. Muchas de nuestras contemporáneas han perdido el verdadero sentido de la vida y lo buscan en sucedáneos, como el desenfrenado consumismo, la droga, el alcohol o el abuso de la sexualidad y el erotismo. Buscan la felicidad, pero el resultado es siempre una profunda tristeza, un vacío del corazón y muchas veces la desesperación. ¿Cómo vivir la propia vida para no perderla? ¿Sobre qué fundamento edificar el propio proyecto de existencia?

Yo creo que a veces nos complicamos la vida innecesariamente, y por otro lado no tenemos la fuerza necesaria para seguir lo que verdaderamente nos hace crecer. Estamos muy mal acostumbradas a un mundo en el que se quiere todo fácil, rápido, sin dolor, sin esfuerzo. Y la fe que nos enseñaron nuestros padres, con la que crecimos puede serlo todo, excepto fácil, rápida o sin esfuerzo.

Ser católica no está de moda. Tampoco está de moda el decir que debemos cuidar nuestro corazón y nuestro cuerpo preservando nuestra intimidad en lugar de lanzarnos con una micro falda y una blusa con escotes que quitan la respiración para embriagarnos en una discoteca. No es fácil darse cuenta de que los hijos son un don de Dios y que no debemos obstruir Su Voluntad utilizando anticonceptivos. No está de moda el sacrificarse por amor a los demás. Vivimos una época de un feroz individualismo. Todo es yo, yo, yo y al final, ese “yo” se queda solo.

Ser católica, amiga mía no es fácil. Pero estoy convencida de que en nuestra fe, en la que nos enseñaron nuestros padres, está la verdad. Nuestros problemas no van a desaparecer por el hecho de ir a misa, o por confesarnos o por comulgar. Los problemas seguirán ahí, pero el corazón de nuestra fe está en la resurrección de Jesucristo, el hijo de Dios que se hizo hombre, al que crucificaron por nuestra culpa pero que resucitó. Él nos enseñó que todas nuestras penas, nuestras ansiedades y nuestros dolores tienen un significado, más que un “por qué” tienen un “para qué”. Para los católicos los problemas, el dolor y la enfermedad son una oportunidad de seguir a Jesucristo en su cruz. Lo que a veces olvidamos es que la cruz tiene su significado de sacrificio pero siempre ante la perspectiva de la Resurrección. Ser católico no es fácil. Comulgar, confesarse o ir a misa no desaparecerán nuestros problemas, pero nos darán la fortaleza interior para poder afrontar esos problemas con una actitud diferente. No son los problemas los que desaparecen, es la Gracia de Dios la que los hace distintos.

Estos sacramentos tienen un valor incalculable en nuestras vidas. Confesarse con frecuencia nos fortalece para luchar contra nuestra debilidad, ir a misa cada domingo es participar de la vida de la Iglesia, de nuestra comunidad (de nuestra común unidad), comulgar es nada menos que comer el pan vivo, estar en la unión más íntima con Jesús mismo. No, estos sacramentos no desaparecen los problemas. Los sacramentos nos dan la fuerza de Dios para que aún en nuestra imposibilidad seamos capaces de lograr grandes cosas, a pesar de las dificultades.

Jesucristo no necesita estar de moda. Él es el mismo ayer, hoy y siempre. Jesús se nos presenta como la respuesta de Dios a nuestra búsqueda, a nuestras angustias. Él dice: “Yo soy el pan de la vida, capaz de saciar toda hambre; Yo soy la luz del mundo, capaz de orientar el camino de todo hombre; Yo soy la resurrección y la vida, capaz de abrir la esperanza del hombre a la eternidad.”(2)

Ciertamente no es fácil seguir a Cristo, en estos días en que la palabra “oración” ha sido substituida por la expresión “meditación trascendental”. Hoy tenemos el mayor peligro de alejarnos de la verdad y convertirnos en mujeres arrancadas por lo superficial, lo egoísta, lo vanidoso, lo falaz, lo falso. Pero las mujeres, a la luz de nuestra fe católica, podemos dar paso a la verdadera naturaleza femenina que es robusta, profunda, inspiradora y sólida. Una naturaleza que es “madre”. ¿No es acaso la Santísima Virgen la más santa? Más que ella, solo Dios. Y era mujer, como tú y como yo.

Amiga mía, no busques la verdad en los libros de astrología, ni en que te lean las cartas, tampoco la busques en la “meditación trascendental”, olvídate de tu aromaterapia, tu “cuarzo de la buena suerte” puedes ir tirándolo a la basura. Este es un tiempo de decisión. Esta es la ocasión para aceptar a Cristo. No como una fanática que se la pase el día entero en la Iglesia, sino como una mujer que verdaderamente necesita acercarse a Jesucristo para aceptar su amistad y su amor, aceptar la verdad de su palabra y creer en sus promesas; reconocer que su enseñanza nos conducirá a la felicidad y finalmente a la vida eterna.(1)

Vamos reconociéndolo, las mujeres de hoy no queremos comprometernos, todo lo queremos fácil. Estamos en la época de la “fast food” y la vida sin sacrificio. Pero también estamos en la época del vacío, del hastío, de la depresión, del abuso sexual, de la violencia, del alcoholismo, de la desunión familiar, de la ansiedad, de la drogadicción, de las relaciones superficiales, de la manipulación. Ese es el precio de nuestra vida “light”, y lo estamos pagando ya mismo.

Pero, ante todo, este es un tiempo de decisión. La decisión de atreverse a no tener miedo a seguir rescatando esos valores de mujer y conocer de verdad lo que puede hacer en nuestro corazón, la comunicación diaria con Jesucristo. La mujer que desarrolla su interioridad y tiene esa comunión amorosa con su creador está mejor preparada para salir al encuentro del amor siendo hija, hermana, amiga, religiosa, esposa, madre, profesional, servidora.

Somos seres de encuentro y como mujeres somos las que debemos tomar la iniciativa. Pero esa iniciativa nunca podrá tomarse o verse con la enorme y trascendental importancia que tiene mientras sigamos siendo superficiales, materialista y egoístas. Estos son los obstáculos que debemos de vencer para poder poner la esencia de lo verdaderamente femenino en el mundo y de esta forma cristianizarlo con profundidad y no a medias. Por eso se requiere mujeres que estén dispuestas a vivir el compromiso.

Ser una católica de pies a cabeza, implica dificultad y sacrificio. ¿Acaso no te sacrificas en tus gustos o decisiones por lo que le gusta a tu pareja? Ese sacrificio significa un cambio, un convertir el “yo” en “tu”.

Cuando hay vida interior hay un cambio en la conducta. Se crece humanamente y se vuelve frondosa la vocación específica de mujer. ¡Hay que acercarse a Jesucristo con la oración! Porque con la práctica diaria de la oración se trabaja directamente sobre el corazón, y se van cayendo las costras del egoísmo y la malicia y pasa a plantarse firmemente la madurez y serenidad de la generosidad y el significado de ser un lazo, un eslabón, un clavo en la cruz. Sujetar, acompañar, solidarizarse con Cristo que pasa, estar atenta. Labor de mujer, misión femenina.

Cuando hay vida interior dispuesta a la revelación de las propias miserias, se puede ver lo que hace el materialismo y la excesiva preocupación por los años y el cuerpo al alma. Se visualiza claramente que todo eso no deja crecer y no permite despojarse del estar pensando solo en una misma. Por eso la oración es el trabajo más exquisito, fino y delicado que el Espíritu Santo descubre al alma de una mujer cuando está entra desnuda con su propia verdad y con la docilidad de ser transformada. La mujer con esa actitud entonces, sale a la calle liberada, fuerte y segura para la batalla y puede ser una influencia poderosísima en todos los ambientes y con las otras mujeres a las que desde esa dimensión ve como hermanas.

La mujer con vida interior es un sistema totalmente abierto, es la que descubre lo inmenso de su propia inteligencia y puede entonces poner el motor de la voluntad en marcha. Se convierte así en esa Mujer Ejemplar que no es fácil de hallar (2). En la que se puede confiar y reposar porque desde el lugar que en la vida le corresponde coloca a Cristo siempre, siempre en la cumbre. De todas sus actividades humanas (3).

¿Querrá todo esto decir que renunciaré a los placeres del mundo, a la moda, a las fiestas, a la aspiración profesional? ¿No será esto enajenación, idealismo? No. No te pierdas. No es renunciar a la moda, ni a las aspiraciones profesionales. No es enajenación ni es idealismo. Es el descubrimiento de tu propia inteligencia, de tu nombre y de tu fuerza. Es encontrar lo denso del valor de lo femenino, vivirse intensamente gozosa de ser una mujer. Es vivir con valentía un tiempo de decisión en el que yo te pregunto: Y a ti, ¿qué te sostiene?

1. Juan Pablo II

2. Proverbios 31,10

3. José María Escriva de Balaguer.

Culto a la figura, sexualidad femenina y moda


Sheila Morataya-Fleishman

Dicen las revistas de moda que dentro de sus páginas se puede encontrar todo lo que se necesita para lograr la figura ideal que cada mujer quiere tener. Los artículos y anuncios nos hablan de cremas que queman la grasa, pastillas para acelerar el metabolismo y, hasta la famosa dieta de repollo. Claro, las revistas promueven el culto a la figura. ¿En qué te hace pensar esto? Yo pienso en mujeres delgadas, mujeres jóvenes, mujeres sin una gota de grasa en sus cuerpos y vestidas a la última moda. Se me vienen también a la cabeza cinturas de avispa a fuerza de mucha ensalada, manos que no envejecen y, mujeres que sacrifican todo por la belleza volviéndose anoréxicas, bulímicas y compulsivas. A la cabeza de esta lista están las modelos y los modelos, pues ellos también padecen y son quizá los dioses de este culto. “De hecho yo fui modelo”.

El culto a la figura inunda rabiosamente todos los medios de comunicación, la prensa, la radio y la televisión. Nadie se ha salvado. El culto a la figura ha llegado a nuestras madres jóvenes y no tan jóvenes y a nuestras hijas de 8 años y un poco más. Créame, le estoy diciendo la verdad. En nuestro tiempo no es la muñeca Barbie el modelo, hoy es la muñeca Bratz que, con la misma delgadez de la Barbie pero con labios carnosos y sensuales, ojos que hechizan a cualquiera y vestimenta que seduce, le dicen a nuestras niñitas: mira, así somos las mujeres hoy, 5 libras de más y olvídate, pues no pasarás la prueba.

Necesidad de despertar y actuar.

¿Hasta cuándo seguiremos durmiendo y apoyando todo esto, nosotras mujeres que hacemos y defendemos la cultura? ¿Le parece amigo lector que son estos modelos la noción de feminidad que queremos transmitir a las niñas? ¿Cómo evitar caer en estas trampas que inclusive muchas de nosotras como mujeres nos hemos creído? ¿Quién se animará a reinventar las muñecas? Supongamos que es cada una de nosotras la que trabaja para proveer a nuestras hijas y nuestras mujercitas una nueva mirada hacia lo que realmente significa ser mujer y estar a la moda.

¿Mujer o género?

La mujer es más que un género. ¿Y qué es el género? Es el vocablo utilizado que no contiene en sí mismo el significado de ser mujer. Este vocablo se queda corto para expresar lo que la mujer es en toda su profundidad. Por su constitución ontológica, la persona es una unidad substancial de cuerpo y espíritu. La naturaleza humana existe de dos modos distintos como varón y como mujer, de aquí que ambos posean la misma dignidad. La mujer es un ser sexuado. Cuando hablamos de sexualidad hablamos de la totalidad de la persona como hombre o mujer. Es por esto que la mujer debe defender esa dignidad propia que radica en ella, siendo muy celosa y cuidadosa a la hora de vestirse.

Cuando la persona nace, nace desnuda y de inmediato se la cubre, pues se quiere proteger su intimidad. Profundizar en torno a esto con nuestras hijas es muy necesario, pues ayudará a la joven a comprender el porqué es importante vestirse y ser cuidadosa en cuanto a la moda que se lleva, pues si la mujer quiere que se la ame por el significado profundo de ser persona-mujer y por su dignidad, será necesaria la educación de una misma como mujer y madre en cuanto a la forma que se mira y se lleva la moda, pues ésta puede ayudar o ser obstáculo para alcanzar el fin que cada una tiene como mujer.

Dicen que en la moda, hoy, todo se vale. Sin embargo, yo no estoy de acuerdo con esto. No se vale caer en el permisivismo y en el acomodamiento de porque esta de moda y porque todo el mundo lo lleva hay que hacerlo. No se vale que permitamos que a nuestras hijas y niñas no se les inculque el celo por lo moral y por la belleza de su dignidad femenina debido a la falta de formación en una misma. ¡Piénsalo!

Misión de mujer: ser madre


Sheila Morataya-Fleishman

“Años se han ido sin ti – ¿cuántos años?…
Sobre tu blanca tumba
¡Oh Madre!, mi amada desaparecida,
Para este hijo lleno de amor,
Una oración: Descansa eternamente.”

Con esta conmovedora poesía a su desaparecida madre Emilia, iniciaba el autor Karol Wojtyla su carrera como escritor. Perdió a su madre cuando tenía ocho años de edad y sólo a través de la escritura pudo expresar propiamente el sentido de su dolor y pérdida. ¡Cuán importante es tener una madre! Y cuando cumple su misión metida en la criatura o criaturas que esta formando, muchas veces sin pensar en ella, como nos marca para siempre el sello de su amor, como le paso a Nuestro Santísimo Padre Juan Pablo II. ¿Estaremos conscientes las madres cristianas de hoy de tan grande trabajo? ¿Se nos escapará en gran medida de que es un trabajo para glorificar a Dios?¿Qué esperará nuestro Creador de nosotras como mujeres-madres en estos tiempos de agitado consumismo y pérdida de valores y tradiciones?

¿Está de moda la generosidad maternal?

Escribir a las mujeres sobre generosidad hoy, es tan pero tan difícil. Es un reto, un desafío, un llamado intenso a observar el propio corazón. Pues para ser generosos hoy, se necesita descubrir primero como anda el mismo. El corazón es considerado como el resumen y la fuente, la expresión y el fondo último de los pensamientos, de las palabras, de las acciones. Un hombre vale lo que su corazón vale decía el Beato Josemaría Escrivá de Balaguer. Una mujer es madre de acuerdo a lo que en su corazón haya permitido dar entrada. Te invito a pensar mucho en tu corazón este día. Tómate unos minutos, unas horas y escribe en un papel todo aquello que te esta impidiendo ser generosa a la hora de educar a tus hijos. Los hijos siempre amarán a los otros de acuerdo a la forma en que hayan observado en nosotros dar el amor. Nuestra sociedad esta tan necesitada de un amor auténtico de mujer, de madre, de apertura a la verdadera sensibilidad femenina. Mujeres que cada vez son más pocas, pues todo lo que se ve y se lee nos orienta a perseguir el individual bien, olvidándonos casi siempre de la necesidad tan enorme que tienen esos pequeños y jóvenes de hoy de vivir y saborear la verdadera generosidad humana.

El resumen y la fuente

Sacrifico, el resumen; amor, la fuente. Sacrificio y amor es lo que necesita la madre de hoy para educar. ¿Cuáles son los sacrificios que la madre moderna de hoy tiene que hacer para tener hijos resplandecientes y equilibrados que amen y prefieran a Dios sobre todas las cosas? ¿En verdad quieres saberlo?.

-Sacrifica tu propia comodidad y cuida tu misma. Tengo amigas que a la hora de tener a sus hijos, tienen una enfermera de planta a su lado. La enfermera se encarga de alimentar al bebé en las horas más pesadas para que la madre descanse y se reponga. Hay otras que no tienen los medios para contratar personal especial para esos días pero si para tener hasta dos muchachas de servicio. La madre amamanta y la muchacha pasea al bebé, lo cambia y pone a dormir. En las visitas al médico es quien lo carga, mientras la madre hace sus llamadas telefónicas por el celular. Hay otras que en el último de los casos nos llevamos a nuestras propias madres a nuestras casas para que nos acompañen en esos primeros y durísimos meses.

¿Se puede con todas estas ayudas interiorizar en el sentido más profundo lo que es el sacrifico y la entrega generosa en medio del dolor físico? ¿No es totalmente imprescindible que el recién nacido mame de nuestra entrega sin quejas y reblandecimientos lo que es la generosidad y el amor que no mira, sino ama el sacrificio? ¿Por qué nos cuesta tanto entenderlo y vivirlo? Es necesario detenerse y descubrir lo que hay en el propio corazón y las exigencias que nos hacemos a nosotras mismas.

-Sacrifica tus propias ambiciones profesionales. Esto si que es doloroso. ¿Cuántas madres modernas se respaldan tras el emblema “calidad de tiempo y no cantidad”.

¿Serás tu una de ellas? Estar con un hijo en la casa las 24 horas del día es tremendamente agobiante y desgastante cuando no se tiene un plan, un proyecto. Entonces la cantidad se vuelve rutina y es preferible, por supuesto, hablar de calidad. Es necesario volver al trabajo profesional, además la vida esta muy cara y yo quiero darles un futuro mejor a mis hijos,-expresan.

¿Será que te sientes incapaz de sacrificar tus sueños individuales para donarte completamente a tus hijos? Es maravilloso y gratificante ser mujer profesional. Se siente muy bien cuando tu nombre suena a algo, a importante, a éxito. Aunque tengas que pasar hasta 18 horas lejos de tus hijos y darles tres horas de calidad de tiempo. ¡Ah, y después de esas tres horas, sentarte frente al computador, y ponerles una película mientras tú tranquilamente sigues desde tu casa trabajando y realizándote. ¿Sabes que por eso mismo hoy la carrera de Psicología es una de las más estudiadas? Hay tantos adolescentes que necesitan orientación, que son los psicólogos los únicos que tienen tiempo para escucharlos. ¿No será tiempo de re-pensar en nuestro profesionalismo como madres? ¿Qué les estamos dando verdaderamente a nuestros hijos? ¿Cómo nos aseguramos de que no se sienten frustrados ante nuestra falta de verdadera entrega, de estar para ellos? ¿Cuánto silencio hay en tu vida para permitirte descubrir las piezas de tu propio egoísmo y así dar paso a la fuente que es el amor? ¿Has dejado que esa fuente se tape con toneladas de egoísmo? ¿Prefieres no pensarlo?

-Sacrifica tu propio temperamento. Y ama con amor dadivoso. Yo no dudo que ames a tus hijos, pero a veces con apenas un añito he visto a madres perder la paciencia. Sus ojos no parecen infundir ternura, sino reclamo, enojo y frustración.

He visto como madres con hijos de sólo tres años destruyen su auto-estima con actitudes de rechazo hacia sus juegos y travesuras. Madres que anteponen lo que sienten, enojos y hasta amarguras a la salud mental y espiritual de sus hijos. Madres, que acogieron sólo los primeros meses pero que a medida crecen los hijos empiezan a gritar, insultar y hasta pellizcar a su pequeños. Todo eso, los rasga, los mutila, los destruye. ¿Cuántos dejamos que domine el temperamento a la hora de formar a nuestros hijos? ¿Cuánto corazón mostramos al aceptarlos como son? ¿Cuánto nos preocupamos más por las opiniones de los otros cuando no se expresan como nosotros queremos? ¿Cómo estamos verdaderamente enseñando lo que es el cariño, auténtico catalizador de las relaciones humanas?

Para una reflexión profunda….

“Humilla tu cara en el polvo, hermana madre, y deja de pensar en nada que sea barro, que sea criatura, que sea mundo, que seas tú. Sueña y piensa y duerme en Él”.*

Para dejar de pensar en nada que no sea yo misma y todo aquello que merezco, se necesita tener un corazón a la semejanza de Aquel que se dio por amor a los hombres. Se necesita también tener un corazón que viva constantemente metido en Él, como vivía la Madre María. Como católica moderna no es fácil dejarse transformar por el poder del Espíritu Santo para ser una madre diferente que es profesional y está a la moda pues el ambiente esta cargado de superficialidad. A veces parece imposible vivir metida en Dios y ser del mundo. Pero cuando se deja de pensar en nada que sea barro, que sea mundo, que sea uno mismo Dios mismo da la gracia y levanta y perfecciona y enseña a amar a los demás con amor de dádiva el cual es la configuración suprema del amor. Que tu corazón hoy se arrodille y piense una vez en la bendita misión de la maternidad.

Quieres ser una Buena Mamá??


De Rosario Prieto

Si quieres ser buena mamá, se una mamá feliz

Este título es verdaderamente impactante y revelador… He de confesar que no es de mi autoría… lo leí en una de aquellas interminables visitas a la dentista de mi hija de seis años…  en la espera, rodeada de chicos y chicas aburridos esperando su turno, con revistas del año del caldo y con todo el tiempo del mundo…  ya que por las prisas para llegar olvidé mi libro, mi computadora, el ipod y hasta el celular;  me senté por fin y respiré profundamente… no de tan buen humor, sé que más de una me comprenderá…  ya descansando del estrés  para llegar a tiempo…  ya saben…  el tráfico del colegio a casa, comer rápidamente, cambiarse,  lavarse los dientes  y muy bien lavados eh… no sólo una, sino dos veces porque la visita lo ameritaba… le iban a revisar los dientes a la pequeña…

Mientras tomaba aire, en esa peculiar sala de espera, me imaginé la carita de mi muñeca, la inocente casi ni habló de tan ajetreada que la traía y todo para que fuera la primera cita de la tarde y no tuviéramos que esperar…  Recordarla me dio una ternura que ganas no me faltaron de ir a abrazarla… Me remordía la conciencia, reflexionando que mal momento le hice pasar al grado de alzar la voz para que se apurara, hasta le dije “Si no te apuras no te dará tiempo de comer”, “Si no te alistas no vamos a llegar”, “Si no te lavas bien los dientes la dentista te va a regañar”…  Me la traje amenaza, tras amenaza, perseguida y apurada… Y así, pensando en ella, en lo alegre y vivaz, en lo tierna y hermosa que es y en lo obediente y prudente que fue… ante mi estrés (Cabe aclarar que no soy histérica o neurótica, aunque tengo mi carácter y simplemente fue el momento de la prisa) me sentí culpable y concluí que puedo esforzarme para ser una mejor mamá.

Después de todo esto y agradeciendo el espacio para mi catarsis, no me quedó más que observar el lugar por enésima vez… y cuál fue mi sorpresa que vi un cuadro amarillo, medio mal pintado para mi gusto, pero con un letrero que se grabó en mi mente y se tatuó en mi corazón: ¿Quieres ser una buena mamá? Sé una mamá feliz.

Sé una mamá feliz

Suena tan sencillo, es tan cortita la fórmula.  Pero más de una estará de acuerdo conmigo… ¿Feliz? ¿Qué es ser una mamá feliz? En estos tiempos que todo es exigencia, competencia, materialismo, individualismo, hedonismo…

Podríamos empezar por decir que ser una mamá feliz es ser una mamá capaz de sonreír, de valorarse y valorar a las personas que tiene a su lado, empezando por su esposo, por sus hijos; ser una mamá feliz es ser una mamá que sabe priorizar y que no se deja guiar por el qué dirán, ni por la moda del momento, que sabe disfrutar a su familia y pasar tiempo juntos, es ser una mamá capaz de encarnar el sacrificio en su vida y no enfocarlo como lo peor que puede suceder sino como parte de su tarea en la vida, aunque ello implicara renunciar a ciertas aspiraciones profesionales y económicas, ser una mamá feliz es aceptar a cada quien como es con sus defectos y virtudes sin la terrible comparación, ser una mamá feliz es ser una mamá orgullosa de serlo y de dedicarse a ello, estando segura de estar cumpliendo con su llamado a dar vida en plenitud cada día.

Ser una mamá feliz es ser una mamá que reconoce en los hijos la dignidad que tienen.  Y les trata de acuerdo a esa dignidad, siendo capaz de poner límites con amor cuando es necesario y siendo capaz de corregir, ser una mamá feliz es ser una mamá sin miedo que se abandona en los brazos de Dios y que sabe rezar por sus hijos.

Ser una mamá feliz es ser una mamá capaz de Amar.

Ser una mamá feliz es haber descubierto en su ser la misión trascendente para la cual fue creada y asumirla con el alma para cada día traducirla en la esperanza que sus hijos necesitan para llenar su corazón sabiendo que se puede y se debe vivir en el mundo de un modo específico para alcanzar la eternidad.

Es vivir en el día a día tomando conciencia  de la maravilla de ser mamá.

¿Tratarla peor para que sea mejor?

A veces con las obligaciones de cada día y el estrés de vivir de prisa no nos detenemos a pensar en cómo estamos tratando a nuestros hijos. ¿Estamos siendo nosotras un ejemplo de amor, de paciencia,  de tolerancia, de caridad, de generosidad, en una palabra de virtud…? O al contrario, de cualquier cosa gritamos, refunfuñamos, nos desesperamos porque se nos hace tarde, o porque algún hijo derramó el agua sobre la alfombra o porque se le olvidó el suéter, o porque la tarea no sale…

Pensemos realmente como podemos educar o mal educar con nuestra actitud, con nuestro lenguaje  verbal (aquellas palabras y tonos de voz) y el no verbal (aquellas miradas que nos dicen tanto… aquellos gestos…) ante cualquier suceso de la vida.

Tú como mujer eres esencialmente bella y formadora de virtudes, así que debes comportarte a la altura y asumir esta difícil pero hermosa tarea.

Las mujeres, como madres estamos llamadas a dar vida en todo momento, también en el ámbito de la educación, de la afectividad, en el modo de tratar a nuestros hijos… que hermoso que cada situación, cada incidente lo aprovechemos para formar y no para gritar… Necesitamos ser dueñas de nosotras mismas, de nuestros pensamientos  de nuestras emociones y no dejarnos llevar: ni por el cansancio, ni por la falta de virtud.

Que…¡Qué fácil es decirlo! (bueno, en este caso ¡escribirlo!) Si, así es, pero lo tarea de la vida es ésta: ser consciente de nosotros mismos para con nuestra inteligencia conocer el bien y con nuestra libertad elegir lo mejor ordenando nuestra voluntad hacia ese bien que descubrimos. Entonces, de acuerdo estamos, en que vivir de acuerdo a nuestra dignidad no es fácil, pero es nuestra misión particular y personal. Si te esfuerzas, te garantizo que tan solo con ese extraordinario ejemplo tus hijos aprenderán lo más importante en la vida y se esforzarán también por cada día ser mejores.

Los hijos no traen instructivo

¡Qué enorme responsabilidad!

Ver a tu hijo o hija por primera vez, tan chiquitín, tan frágil, tan dependiente… que pareciera que se va a romper…

Pero no, no se rompe, al contrario se va fortaleciendo en el cuerpo y en el alma con los cuidados de mamá y los cuidados de papá; y todo el amor que le dan.

A veces no sabemos ni como, pero los hijos van creciendo… eso es porque tal vez no somos los más doctos, nadie nos enseña a ser padres y aunque hoy más que nunca es preciso informarse y formarse, lo que nunca falla es el amor.

Maternidad

Palabra que evoca dulzura, ternura, bondad, respeto, entrega, espera, milagro… Es un estado que debe permanecer a lo largo de la vida de toda madre, no solo los nueve meses en los que la nueva persona inicia su vida desde la concepción hasta que está completamente formado y preparado para vivir fuera del vientre de mamá.

La maternidad una vez entendida por la mujer se extiende y amplía al modo de ser mujer, es decir, a llevar vida a cada rincón de la tierra. Mujer no dejes de ser mujer y busca dentro de tu alma el secreto de la maternidad que te desvelará el secreto de la vida, el sentido de la existencia misma y te llevará a decidir entregar tu vida a favor de la humanidad, desde tu casa, tu lugar de trabajo, tu comunidad, la sociedad, el mundo entero.


Nuestras hijas y nuestros hijos merecen una mamá feliz

Si, así de simple; solo piénsalo. No es que por voluntad nos fijemos esa meta y punto. Es realmente descubrir la esencia de ser mujer. La vida solo se vive una vez y la historia de cada uno de nosotros inicia en el corazón y en el seno de una mujer.

Afortunados  quienes tenemos la seguridad de una madre que nos ama, que nos amó desde el principio y nos amará por toda la eternidad.


Hijos sin instructivo, Mamás con un gran ejemplo: María ejemplo de amor

Retomando aquello de que los hijos no traen instructivo, quisiera terminar este artículo dando gracias a Dios por la Madre que nos ha dado a todos, tenemos en ella el ejemplo de lo que la mujer está llamada a ser. Conozcamos Su Vida, la entrega amorosa a su Hijo Amado y pidamos parecernos cada día más a ella en virtud y en la búsqueda constante por hacer vida aquellas palabras: Hágase en mí según Tu Voluntad.

35 Actos de AutoEstima


Sheila Morataya-Fleishman

¿Has tenido alguna vez la oportunidad, amiga, de maltratarte tu sola frente al espejo…?

¿Cuántas veces antes de salir a una fiesta te has mirado y repetido: “ Si tan sólo tuviera las piernas más finas…
si mi cabello fuera más lacio, si no fuera tan crespo…
si mis manos no fueran tan huesudas…
si mi pecho más grande…
si mi derriere más firme, si mi nariz no tan grande…?
¡Qué fea me veo!
Y así, sintiéndote disgustada has salido a la calle envuelta en una seguridad que es falsa, que por dentro más bien esta frustrada porque desea ser mejor de lo que es y se pelea constantemente con ella misma. “Hay tantas mujeres mucho más bonitas que yo allá fuera y con una personalidad mucho más interesante…”
He conocido muchas jóvenes así, mujeres que llegan a los 50 y siguen peleándose con el color de su cabello, con las formas de sus cuerpos, con sus piernas, con su pecho, con su nariz, con sus ojos, con su propio temperamento, “si tan sólo luciera y fuera diferente” – suspiran-. ¿Sabes que es lo peor que puede sucederle a una mujer que no se gusta, acepta y ama ella misma? Que vive cada día de su vida queriendo ser otra aunque ella misma no sea consciente de ello.
Por supuesto que no todas las mujeres tenemos problemas de auto-estima y en lo personal admiro muchísimo a aquellas que siempre han estado contentas con su apariencia y sus talentos. Sobre todo, admiro la auto-estima de aquellas que se sienten muy hijas de Dios y caminan con una seguridad que no tiene nada de artificial y postizo pues nace de la conciencia absoluta de saberse amada y creada por amor, para vivirse a sí misma como una mujer única, inteligente e irrepetible.
Sin embargo, hay muchas que necesitamos un re-encuentro con el amor y los sentimientos de ternura hacia la propia y personal belleza–temperamento, por eso quiero compartir contigo estos 35 actos de auto-estima para que te ejercites en su conquista y vivas contenta de ser como eres diciéndole adiós a los miedos y complejos.
1- Mírate todos los días como un verdadero milagro.
2- Recuerda que eres hermosa, aunque muchas veces tengas que ahogar una voz interior que te dice: no, no lo eres. Recuerda que eres hija del Amor de Dios
3- Ama profundamente tu identidad única y conoce que lo que haces nunca podrá reproducirse.
4- Tú verdadera belleza saldrá a la luz cuando ames con sinceridad a la mujer en ti y contribuyas con tu vida a la sanación del mundo.
5- Debes confiar en que sí puedes tomar decisiones por ti misma.
6- No le tengas miedo a fracasar o fallar. Recuerda que si nunca fracasas no tendrás la oportunidad de descubrir la fortaleza y el valor que residen en ti.
7- Cuando las cosas no vayan como tu las tenías planeadas, permítete sentirte defraudada pero nunca inferior o ridiculizada.
8- Procura no ponerte a la defensiva cuando seas criticada o se te llame la atención por algo que esta mal.
9- No pierdas tu tiempo pensando si eres lo suficientemente buena para esta o aquella tarea. Haz lo mejor que puedas hacer y siéntete satisfecha.
10- Ese pensamiento que te hace pensar que no puedes pasar una materia, aprender un instrumento o conquistar un paso de baile. ¡Elimínalo!
11- Nunca pienses que tu valor radica en tu belleza o títulos. Si has perdido tu trabajo no permitas que te haga sentir que eres una fracasada. Trabaja en recuperarte emocionalmente cuanto antes y sigue adelante.
12- Si en tu lugar de trabajo te hacen la vida de cuadritos por algún motivo, no dejes que nazca la maleza de la inseguridad.
13- Si aspiras a un puesto mejor dentro de tu organización y no aplicas porque no sientes que puedes ser elegida, date cuenta que tu misma te bloqueas. Actúa sin temor.
14- Si fuiste a una entrevista de empleo y no lo conseguiste no pienses que es el fin del mundo. Recrea en tu mente el proceso y descubre en dónde pudiste haber fallado.
15- Si las modelos que ves en la revistas te inquietan, no las mires más.
16- Si tuviste alguna experiencia traumática de niña que te dejo con la seguridad de ser fea, gorda, o poco inteligente, identifica eso que te molesta y trabaja diligentemente para sanar tu trauma.
17- Si has identificado que te inhibes o retraes en situaciones sociales diversas, rétate a ti misma a comportarte de la manera opuesta.
18- No temas a los cambios, confía que estos siempre serán para beneficio del desarrollo de tu personalidad.
19- Si te comparas constantemente con alguien, empieza a observar un poco más tus propios logros.
20- Si piensas que la suerte no está de tu lado porque tuviste una niñez dolorosa, es hora de que lo superes. La fuerza del espíritu humano puede todo.
21- Pensar bien sobre ti misma quiere decir aceptar el regalo de la vida que Dios Padre te dio al crearte. Agradécelo.
22- Cuando hagas algo mal no te insultes a ti misma con expresiones como tonta o inútil. El inconsciente tiene una capacidad enorme para creérselo. Corrígete.
23- Si el chico que te gusta no se fija en ti no pienses que es porque no eres suficientemente atractiva. Algo mejor te espera. Sé paciente.
24- ¿No te ríes de tus propios errores? Aprende a hacerlo y verás que libertad sientes.
25- Es bueno estar rodeada de gente que te aprecie y respete, pero si alguna vez no lo hacen no pienses que eso disminuye tu valor.
26- Tu cuerpo es el instrumento para la acción. Respétalo y cuídalo.
27- Maya Angelo la escritora afroamericana, tuvo la más cruel de las infancias. Lo superó escribiendo. Sus libros son muy populares.
28- Hay un tipo de hambre más fuerte que la de pan. Es el hambre por amor, solía decir la Madre Teresa. Ama quien eres para poder darlo a cantaradas y sin complejos.
29- La primera responsabilidad del ser humano, expresaba Henry Winkler, es darse la mano el mismo. Hazlo.
30- Si eres madre, tu hija aprenderá a relacionarse de acuerdo a lo que vea en tu propio desarrollo.
31- La auto-estima es una de las fundaciones humanas más importantes. Es amor incondicional. Que tus hijos sean testigos de ello.
32- Disciplina a tus hijos, pero así mismo elógialos cuando hagan las cosas bien.
33- Los primeros 3 años para un niño sirven para asegurar la seguridad de ser amado, acogido y respetado. Descansa bien por la noche para que estés viva el siguiente día para ellos.
34- Si tu hijo no va bien en el colegio, antes de sentirte defraudada, indaga las causas de su rendimiento y entonces actúa.
35- Enseña a tus hijos que está bien que fracasen, porque sin el fracaso no podrías saber qué es el triunfo.

Amiga, cada alma viviente ha tenido o tendrá que tener alguna experiencia dolorosa en su pasado o futuro, pero es a través de ellas como vas desarrollando tu personalidad y conquistando un corazón grande para amar.

Recuerda siempre que tu dignidad y valor no proceden de todo lo material que te rodea, la belleza que tengas, lo popular que seas o lo alto que hayas llegado en tu carrera. Su fuente es divina, eterna, hinchada de amor, eres una Hija de Dios y por eso como ninguna otra obra de la creación.

¡TÚ VALES!

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Porque Eres una Gran Mujer


Porque eres una mujer fenomenal…

Siempre ten presente que la piel se arruga,
el pelo se vuelve blanco, los días se convierten en años….
Pero lo importante no cambia; tu fuerza y tu convicción no tienen edad.

Tu espíritu es el plumero de cualquier tela de araña.
Detrás de cada línea de llegada, hay una de partida.
Detrás de cada logro, hay otro desafío.
Mientras estés viva, siéntete viva.

Si extrañas lo que hacías, vuelve a hacerlo.
No vivas de fotos amarillas… Sigue aunque todos esperen que
abandones.
No dejes que se oxide el hierro que hay en ti.
Haz que en vez de lástima, te tengan respeto

Cuando por los años no puedas correr, trota.
Cuando no puedas trotar, camina.
Cuando no puedas caminar, usa el bastón.
¡¡¡Pero nunca te detengas!!!

Madre Teresa de Calcuta

Oracion por la Mujer


Gracias, Dios Padre Bueno, por el amor que nos tienes;
porque nos has creado a tu imagen y semejanza
en la condición de varón y mujer;
para que, reconociéndonos diferentes,
busquemos complementarnos:
el varón como apoyo de la mujer
y la mujer como apoyo del varón.
Gracias, Padre Bueno, por la mujer y su misión en la comunidad humana.
Te pedimos por la mujer que es hija:
que sea acogida y amada por sus padres,
tratada con ternura y delicadeza.
Te pedimos por la mujer que es hermana:
que sea respetada y defendida por sus hermanos.
Te pedimos por la mujer que es esposa:
que sea reconocida, valorada y ayudada por su esposo,
compañero fiel en la vida conyugal;
que ella se respete y se dé a respetar,
para vivir ambos la comunión de corazones y anhelos
que se prolongan en la fecundidad de una nueva vida humana,
participando así en la máxima obra de la creación: el ser humano.
Te pedimos por la mujer que es madre:
que reconozca en la maternidad el florecimiento de su feminidad.
Creada para la relación,
sea sensible, tierna y abnegada en la educación de cada hijo;
con la dulzura y la fortaleza,
la serenidad y la valentía,
la fe y la esperanza
que van forjando la persona, el ciudadano, el hijo de Dios.
Te pedimos por las mujeres buenas y generosas
que han entregado su vida para realizar la nuestra.
Te pedimos por las mujeres que se sienten solas,
por las que no encuentran sentido a su vida;
por las marginadas y usadas como objeto de placer y de consumo;
por las que han sido maltratadas y asesinadas.
Te pedimos, Padre Bueno, por todos nosotros,
varones o mujeres;
que nos sepamos comprender, valorar y ayudar mutuamente,
para que en la relación, amable y positiva,
colaboremos juntos al servicio de la familia y de la vida.
Te lo pedimos por intercesión de la siempre Virgen María de Guadalupe,
Mujer, Esposa y Madre Buena,
llena de fe humilde y valiente,
que nos acompaña, sostiene y conduce
a tu Hijo Cristo Jesús,
el cual vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Autor:

+ Rodrigo Aguilar Martínez, Obispo de Matehuala, Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Familiar