Día Mundial de las Misiones


Autor: Ma Esther De Ariño | Fuente: Catholic.net
Día Mundial de las Misiones
A vivir este día con plenitud el mandato misionero de Jesús: “Vayan… vayan, prediquen mi Evangelio…”
Día Mundial de las Misiones

No nos podemos quedar indiferentes al saber que millones de hombres redimidos, como nosotros, por la Sangre de Cristo, viven aún sin conocer a fondo el amor de Dios. Es el mandato de Cristo cuando vino a la Tierra.

La Iglesia católica es misionera por naturaleza y por lo tanto la evangelización constituye un deber, un derecho y una obligación de cada uno de sus miembros que somos nosotros, los fieles.

El Señor nos llama a compartir con otros los bienes que poseemos, en primer lugar el tesoro de la fe, que no podemos considerar un privilegio privado sino un Don que hemos de repartir con aquellos que no lo han recibido todavía. De esto se beneficiará también la fe misma, ya que esta se fortalece dándola.

Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros y seréis mis testigos en Jesuralén, en toda Judea y Samaria y hasta los confines de la Tierra (Hech, 1,8).

Las necesidades materiales de las Misiones son muchas y aumentan cada día. Los sacrificios económicos y generosidad de los fieles son indispensables para construir esa Iglesia-Misionera y testimoniar la caridad.

“La esperanza cristiana nos sostiene en nuestro compromiso a fondo para la nueva evangelización, para la misión universal y nos lleva pedir, como Jesús nos ha enseñado: – “Venga tu Reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo” (MATG, 1O) (RM, 86)

Los sacerdotes tienen un arduo y escarpado camino a recorrer para darle a los fieles la enseñanza clara, valiosa y concreta de las verdades de la fe.

Trabajo sin tregua ni descanso nos pide nuestro Papa Benedicto XVI a la Iglesia, la Iglesia que somos nosotros, aunque no seamos sacerdotes, nos corresponde a todos y cada uno extender el Reino de Cristo y llevarlo con nuestro testimonio a donde quiera que vayamos.

Este domingo dedicado a las Misiones vamos a hacer un esfuerzo en nuestra economía y vamos a dar lo más que podamos con el ánimo alegre y generoso, sabiendo que esa aportación servirá para esos misioneros que están en tan lejanas tierras dando su vida, llena de dificultades, necesidades, y gran soledad, con el amor de llevar “hasta los confines del mundo” la palabra de fe y esperanza en el conocimiento de Dios.

Necesitan de nuestras oraciones…. ¡oremos por ellos, no los olvidemos! Pero también ayudemos, con lo que podamos, con mucha generosidad, porque son inmensas sus necesidades materiales cuando están al frente de una misión perdida en lejanas tierras, con personas enfermas y con muy pocos recursos. De esta manera, con todas nuestras comodidades, podemos sentirnos …. “un poco misioneros también “.

A vivir este día con plenitud el mandato misionero de Jesús: “Vayan… vayan, prediquen mi Evangelio… bauticen a las personas… y háganles vivir en el amor…háganles vivir compartiendo sus propios bienes hasta ser comunidades vivas, florecientes, entregadas donde Cristo pueda ser para todos los hombres el PAN DE VIDA, EL PAN QUE SE ENTREGA POR LA SALVACIÒN DE TODOS LOS HOMBRES.

Como Llevar el Evangelio a los Pueblos Indigenas


Cómo llevar el Evangelio a los pueblos indígenas
Obispos y responsables de esta sección pastoral se reunen en México

CIUDAD DE MÉXICO, lunes 14 de junio de 2010 (ZENIT.org – El Observador).- Obispos, secretarias y secretarios Ejecutivos de las Comisiones Nacionales de Catequesis y de la Pastoral de Pueblos Originarios, se reunieron hasta el fin de semana pasado en la ciudad de México, procedentes de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, México y secretarios de los departamentos del CELAM, en atención a la convocatoria de monseñor Rodolfo Valenzuela, obispo de la Verapaz – Guatemala y Responsable de la Sección de Pueblos Originarios del CELAM, junto con el Departamento de Misión y Espiritualidad.

En esta ocasión los responsables de las pastorales de pueblos originarios tuvieron como tema central “ La Catequesis Inculturada”, tema que se exploró en tres momentos: El primer momento fue para compartir experiencias de Catequesis Inculturada; el segundo momento, una iluminación y profundización sobre “ la Inculturación, una mirada desde la pastoral indígena”; “Catequesis Inculturada”, “Jesucristo, símbolos, mitos y ritos indígenas” y “Criterios doctrinales y pedagogía para una catequesis inculturada”. El tercer momento, fue para señalar propuestas para inculturar mejor el Evangelio.

Según dice el comunicado final, “El encuentro se desarrolló en un ambiente de fraternidad, oración, diálogo, libertad, responsabilidad, alegría y esperanza. Los asistentes constataron que hay una diversidad de experiencias, y que urge formar cristianos maduros, que siguiendo a Cristo sean misioneros en sus ambientes, para hacer más y más presente el evangelio en nuestra manera de pensar, sentir y actuar, en la doble fidelidad que supone la verdadera inculturación: a Dios y a nuestras culturas”.

El comunicado continúa diciendo que los asistentes subrayaron algunos aspectos sobre la inculturación y catequesis inculturada que se deben tener muy presentes a la hora de insertar el Evangelio en realidades culturales diferentes, sobre todo, en realidades indígenas:

“1. La importancia de la cultura en la vida de nuestros pueblos, favoreciendo una pastoral encarnada, que entiende y se hace entender (lenguaje simbólico), para hacerle espacio al Dios de la vida en nuestra comunidad.

2. El respeto y acompañamiento que supone este proceso: capacidad de escucha y amor efectivo a las culturas.

3. Favorecer la formación de los laicos y acompañarlos en su misión, para que sean ellos los animadores de la inculturación del Evangelio en su realidad.

4. Hacer memoria de tantos hermanos que han dado su vida por la fe en Cristo y fortalecer a quienes ya están en el servicio.

5. Ser testigos de Cristo Jesús y su Evangelio en nuestra comunidad.

6. La capacidad de saber ser, estar y acompañar al pueblo en su encuentro con Cristo.

7. Servirnos de los medios que la postmodernidad nos ofrece: radio, televisión, prensa, internet, comunicación de todo género, para que Cristo sea más y más conocido.

8. Favorecer el compromiso social, que verifica la autenticidad de nuestra fe en Él”.

A continuación, subraya el comunicado final, se hicieron propuestas para que en las respectivas iglesias se avance hacia una catequesis inculturada, sobre todo en los pueblos indígenas:

“1. Catequesis y pastoral indígena tienen que trabajar muy en comunión.

2. Todos tenemos que empeñarnos en la formación permanente e integral.

3.  Empeñarnos en la valoración de las culturas”.

El mensaje pidió a los obispos “que donde no haya comisión de pastoral indígena, la constituyan y pronto”, también “que la próxima reunión del SEDAC, monseñor Rodolfo Valenzuela informe a los obispos de América Central del camino de la pastoral indígena y les haga la propuesta de hacer una comisión de esta Región Centroamérica”.

También, entre otras cosas, los participantes pidieron “que los obispos se sientan responsables de la pastoral indígena y la acompañen en sus diócesis. Que se planee el trabajo con y desde las diferentes culturas que hay en ellas; que en la formación de los seminaristas tenga como prioridad la pastoral indígena,  y que vivan su experiencia pastoral en las comunidades y que puedan discernir bien qué sacerdotes son aptos para servir a los pueblos indígenas, y a quienes quieran gastar su vida en esos campos, los preparen y envíen para que vivan su vocación”.

El mensaje pide, finalmente, “que las diócesis aseguren recursos económicos a los sacerdotes que están en parroquias indígenas, de manera que ninguna parroquia se cierre por falta de los mismos”.

Recibido Via Mail de Zenit.org

ZS100614

Destinatarios de la Mision


3.        Destinatarios de la Misión

Todos los cristianos son a la vez destinatarios y sujetos de la misión. Es necesario tener en cuenta que el discípulo se forma para la misión y, a la vez, la misión forma al discípulo. Por eso, al realizar la acción misionera, al mismo tiempo que los discípulos se renuevan en la vida de Jesucristo, se preparan también para llevar la Buena Noticia a todos los pueblos.

Etapa 1: Misión con agentes pastorales y evangelizadores.

A fin de que sean los pastores, los animadores y responsables de las comunidades los primeros en asumir este desafío del discipulado misionero.

Se trata de Obispos – Presbíteros – Diáconos permanentes – Vida religiosa y consagrada, incluyendo Vida monástica y contemplativa – Laicos más comprometidos de las distintas áreas pastorales – Dirigentes de movimientos y comunidades – Seminarios y Casas de formación – Consejos pastorales – Dirigentes de grupos, organizaciones, instituciones, colegios, universidades católicos.

Etapa 2: Misión con grupos prioritarios

Exige una conversión personal y pastoral de los miembros de grupos, movimientos y asociaciones para que pasen luego a evangelizar a los diversos sectores de la comunidad.

Dirigido a grupos pastorales prioritarios: a manera de ejemplo nombramos algunos:

Misión en espacios virtuales – Colegios y Universidades Católicas – Educadores, Catequistas – Diversas áreas pastorales – Organizaciones de profesionales católicos – Grupos de Pastoral indígena y afrodescendiente – Cofradías, Hermandades, Movimientos y Comunidades.

Etapa 3: Misión sectorial

Dirigido a los diversos sectores de la sociedad. Nombramos algunos a manera de ejemplo: Académicos – Educadores y mundo de la educación – Jóvenes – Empresarios y trabajadores – Comunicadores y todo el ámbito virtual – Políticos Mundo castrense y policial – Mundo de la salud – Mundo carcelario – Organizaciones de voluntariado

Etapa 4: Misión territorial

Dirigido a la pastoral territorial: Parroquias – Familias – Comunidades eclesiales de base – Pequeñas comunidades – Organizaciones comunitarias civiles: juntas de vecinos, clubes deportivos, ONGs.

En esta etapa es necesario tener en cuenta a los alejados, indiferentes y no creyentes.

4.        Signos y gestos comunes: expresión de comunión y simultaneidad de la Iglesia en la Misión Continental

4.1.    Lanzamiento oficial de la Misión en el CAM3 (Agosto 17 de 2008)

4.2.    Entrega de la Biblia y del Tríptico con breve catequesis sobre su significado, especialmente a modo de un “altar familiar” para cada hogar.

4.3.    Oración para la Misión continental

4.4.    Logotipo (de Aparecida)

4.5.    Elenco de canciones misioneras y eventualmente un Himno basado en la oración oficial, que se puede hacer a través de concursos nacionales.

4.6.    Algunas celebraciones de grandes fiestas litúrgicas con sentido misionero:

  • Epifanía
  • Pascua
  • Pentecostés
  • Fiesta mariana de cada país.

4.7.    Producción e intercambio de subsidios formativos misioneros.

4.8.    Material divulgativo: Poster sobre la misión; Spots televisivos y radiales; Página Web sobre la misión; Videos sobre la Misión (hechos con los tiempos de TV)

4.9.    Un gesto significativo en materia social en cada país.

5. Roles en la Misión Continental

5.1 Rol de las Conferencias Episcopales

–       Dar orientaciones pastorales en clave de misión continental (sintonía y sincronía) para que todas las circunscripciones eclesiásticas se pongan en estado de misión permanente.

–       Crear una comisión central para animar la misión a nivel nacional.

–       Elaborar los subsidios que crea pertinentes para la formación de los agentes pastorales y evangelizadores para la realización del proyecto misionero.

–       Revisar o elaborar las Líneas o Directrices Pastorales Generales a la luz de Aparecida en orden a la formación y acción de discípulos misioneros.

–       Preparar equipos a nivel nacional para dirigir retiros espirituales con base en Aparecida.

–       Crear centros misioneros a nivel nacional.

5.2. Rol de las Diócesis

“La Diócesis, en todas sus comunidades y estructuras, está llamada a ser una comunidad misionera” (DA 168) y, por tanto, el sujeto de la misión.

–       Revisar el plan pastoral a la luz de Aparecida a fin de darle una gran renovación misionera que contemple, como signo de madurez, la misión ad gentes. La misión continental debe abrir a las personas para ir más allá de toda frontera.

–       Crear una comisión central que se encargue de animar la misión diocesana.

–       Elaborar los subsidios que crea pertinentes para la formación de los agentes pastorales y evangelizadores para la realización del proyecto misionero.

–       Ofrecer una propuesta de cursos de preparación y de Ejercicios espirituales para los agentes pastorales y evangelizadores en cada una de las etapas.

–       Realizar un trabajo conjunto con las diócesis vecinas, a nivel de provincias eclesiásticas, con un gran sentido de comunión eclesial.

5.3. Rol del CELAM para la Misión

–       Apoyar la preparación y seguimiento de la misión continental.

–       Ofrecer una propuesta de cursos de preparación y de ejercicios espirituales para agentes pastorales y evangelizadores en cada una de las etapas, en coordinación con el ITEPAL y el CEBIPAL.

–       Disponer de un equipo que pueda ser invitado por las Conferencias Episcopales para la difusión de los contenidos de Aparecida.

–       Difundir subsidios existentes y elaborar otros dirigidos a cada uno de los sectores de agentes pastorales y evangelizadores.

–       Ofrecer información sobre las experiencias misioneras que se hayan llevado a cabo o se estén realizando en el Continente, contando con el apoyo del Observatorio Pastoral.

–       Elaborar los materiales catequísticos y litúrgicos para la misión que sean comunes a la Iglesia de América Latina y El Caribe.


[1] Mt. 28, 20

[2] Documento de Aparecida-DAp 567.

[3] GSp 40.

[4] DA, 548.

[5] DA 213 y 551.

[6] DI 3.

[7] DA, 551.

[8] Cf. Juan Pablo II, NMI 43.

[9] Cf DA 10

[10] RMi 11.

[11] Benedicto XVI, Homilía de inauguración del V CELAM, 13 mayo 2007.

[12] Benedicto XVI, Homilía de inauguración del V CELAM, 13 mayo 2007.

[13] DA 13

[14] DA 549

[15] Cf. DA 246.

[16] DA 247

[17] DA 248

[18] DA 549

[19] DI 3

[20] DA 251

[21] Cf Sacranentum Caritatis

[22] DI 4

[23] DA 252

[24] DA 253

[25] DA 256

[26] Cf RMi 20

[27] DA 379

[28] Cf. Mt 25, 37-40

[29] DA 257

[30] DA 257

[31] NMI 49

[32] Cf DA 399-430

[33] DA 256

[34] cf. DA 278

[35] cf. DA 154 y 156

[36] cf. DA 244, 245, 276, 278

[37] cf. DA 226

[38] DA 264 La misión de la Iglesia es más vasta que la “comunión entre las Iglesias”: ésta, además de la ayuda para la nueva evangelización, debe tener sobre todo una orientación con miras a la especifica índole misionera.

[39] DA 270

[40] cf. DA 267, 270

[41] cf DA 275

[42] DA 550

[43] Benedicto XVI. Homilía a los Obispos de Brasil, 3. Mayo 11 de 2007.

[44] Redemptoris missio 64

[45] DA 551.

[46] Benedicto XVI. Homilía a los Obispos de Brasil, 3. Mayo 11 de 2007.

[47] DA 365

[48] cf. EAm 44

[49] DA 213

[50] cf. DA capítulo 10.

[51] DA 550

[52] DA 567

[53] DA 386

[54] DA 391

[55] DA 276

[56] DA 285

[57] DA 550

[58] NMI 12

[59] DA 370

[60] DA 479

[61] DA 379

[62] DA 12

[63] DA 480

[64] DA 497

[65] DA 497

[66] DA 168

[67] DA 281

[68] DA 293

[69] DA 174

[70] DA 172

[71] DA 173

[72] DA 310

[73] DA 312

// Certifica.com

Itinerario de la Mision


2.        Itinerario de la Misión

La misión se realizará en cuatro etapas, siguiendo los criterios de simultaneidad (pueden sobreponerse), la flexibilidad (según circunstancias locales) e irradiación (se sustentan unas a otras).

Habrá un tiempo introductorio de sensibilización y conversión pastoral de la Iglesia, de profundización de Aparecida a fin de que su contenido sea estudiado, reflexionado y asimilado en todas las instancias eclesiales.

Etapa 1: Sensibilización de los agentes pastorales y evangelizadores

Etapa 2: Profundización con Grupos prioritarios

Etapa 3: Misión sectorial

Etapa 4: Misión territorial

Los misioneros formados en las etapas 1 y 2 son los agentes evangelizadores para la Misión sectorial (Etapa 3) y territorial (Etapa 4).

Sugerencias Pastorales para la Mision Continental


SUGERENCIAS PASTORALES PARA LA MISIÓN CONTINENTAL

  1. Objetivos

1.1. Objetivo general:

Abrirse al impulso del Espíritu Santo para promover la conciencia y la acción misionera permanente de los discípulos mediante la Misión Continental.

1.2.    Objetivos específicos

1.2.1.    Fomentar una formación kerigmática, integral y permanente de los discípulos misioneros que, siguiendo las orientaciones de Aparecida, impulse una espiritualidad de la acción misionera, teniendo como eje la vida plena en Jesucristo.

1.2.2.    Promover una profunda conversión personal y pastoral de todos los agentes pastorales y evangelizadores, para que, con actitud de discípulos, todos podamos recomenzar desde Cristo una vida nueva en el Espíritu inserta en la comunidad eclesial.

1.2.3.    Lograr que las comunidades, organizaciones, asociaciones y movimientos eclesiales se pongan en estado de misión permanente, a fin de llegar hasta los sectores más alejados de la Iglesia, a los indiferentes y no creyentes.

1.2.4.    Comunicar que la vida plena en Cristo es un don y un servicio que se ofrece a la sociedad y a las personas que la componen para que puedan crecer y superar sus dolores y conflictos con un profundo sentido de humanidad.

8.- Lugares de Comunión


LUGARES de COMUNION

Las Conferencias Episcopales como espacios de comunión entre las Iglesias locales necesitan reavivar su identidad y misión, para apoyar especialmente a las Iglesias con menores recursos, motivando la generosidad y apertura.

Cada Diócesis necesita robustecer su conciencia misionera, saliendo al encuentro de quienes aún no creen en Cristo en el ámbito de su propio territorio y responder adecuadamente a los grandes problemas de la sociedad en la cual está inserta. Pero también, con espíritu materno, está llamada a salir en búsqueda de todos los bautizados que no participan en la vida de las comunidades cristianas.

En la diócesis, el eje central deberá ser un proyecto orgánico de formación, aprobado por el Obispo y elaborado con los organismos diocesanos competentes, teniendo en cuenta todas las fuerzas vivas de la Iglesia particular… Se requieren, también, equipos de formación convenientemente preparados que aseguren la eficacia del proceso mismo y que acompañen a las personas con pedagogías dinámicas, activas y abiertas.

La parroquia ha de ser el lugar donde se asegure la iniciación cristiana y tendrá como tareas irrenunciables: iniciar en la vida cristiana a los adultos bautizados y no suficientemente evangelizados; educar en la fe a los niños bautizados en un proceso que los lleve a completar su iniciación cristiana; iniciar a los no bautizados que, habiendo escuchado el kerygma, quieren abrazar la fe. En esta tarea, el estudio y la asimilación del Ritual de Iniciación Cristiana de Adultos es una referencia necesaria y un apoyo seguro.

Los mejores esfuerzos de las parroquias, en este inicio del tercer milenio, deben estar en la convocatoria y en la formación de laicos misioneros.

La renovación de las parroquias, al inicio del tercer milenio, exige reformular sus estructuras, para que sea una red de comunidades y grupos, capaces de articularse logrando que sus miembros se sientan y sean realmente discípulos y misioneros de Jesucristo en comunión.

La renovación misionera de las parroquias se impone tanto en la evangelización de las grandes ciudades como del mundo rural de nuestro continente, que nos está exigiendo imaginación y creatividad para llegar a las multitudes que anhelan el Evangelio de Jesucristo. Particularmente, en el mundo urbano, se plantea la creación de nuevas estructuras pastorales, puesto que muchas de ellas nacieron en otras épocas para responder a las necesidades del ámbito rural.
Señalamos que es preciso reanimar los procesos de formación de pequeñas comunidades en el Continente, pues en ellas tenemos una fuente segura de vocaciones al sacerdocio, a la vida religiosa, y a la vida laical con especial dedicación al apostolado. A través de las pequeñas comunidades, también se podría llegar a los alejados, a los indiferentes y a los que alimentan descontento o resentimientos frente a la Iglesia.

En la vida y la acción evangelizadora de la Iglesia, constatamos que, en el mundo moderno, debemos responder a nuevas situaciones y necesidades. La parroquia no llega a muchos ambientes en las megápolis. En este contexto, los movimientos y nuevas comunidades son un don de Dios para nuestro tiempo, acogen a muchas personas alejadas para que puedan tener una experiencia de encuentro vital con Jesucristo y, así, recuperen su identidad bautismal y su activa participación en la vida de la Iglesia. En ellos, “podemos ver la multiforme presencia y acción santificadora del Espíritu”.

La opción por la Misión Continental y su finalidad de impulsar la misión permanente, otorga a los organismos e institutos misioneros una responsabilidad particularmente importante para dinamizar su labor habitual y ofrecer apoyo subsidiario a los diferentes niveles eclesiales.

Invocación final

Ponemos este proyecto en manos de Nuestra Señora, bajo sus advocaciones de Aparecida y de Guadalupe, conscientes de que quien le abrió el camino al Evangelio en nuestro Continente será quien inspire, ayude y proteja nuestro proyecto misionero. Ella no es sólo la primera discípula y misionera del Evangelio sino aquella que, con un corazón inmensamente materno, goza más que nadie cuando su Hijo es conocido y amado, y le va traspasando a sus nuevos hijos con el “he aquí a tu hijo” característico de su Hora pascual.

7.- Criterios para la Mision


CRITERIOS PARA LA MISION

a.-Conversión personal y pastoral

La misión exige una indispensable conversión pastoral, tanto de las personas como de las mismas estructuras de la Iglesia. Se deben reconocer las estructuras caducas y buscar las nuevas formas que exigen los cambios. “La conversión pastoral de nuestras comunidades exige que se pase de una pastoral de mera conservación a una pastoral decididamente misionera. Así será posible que “el único programa del Evangelio siga introduciéndose en la historia de cada comunidad eclesial”. con nuevo ardor misionero, haciendo que la Iglesia se manifieste como una madre que sale al encuentro, una casa acogedora, una escuela permanente de comunión misionera”.

b.- Atención a los signos culturales: inculturación y presencia en nuevos aerópagos.

Hay que tener en cuenta la compleja y variada realidad de nuestro continente, como es el caso de las megápolis, los ambientes suburbanos y de las grandes periferias, como asimismo de los ambientes campesinos, mineros y marítimos, sin olvidar los hospitales, los centros de rehabilitación y las cárceles, lo mismo que las peculiaridades de las Iglesias en las diversas regiones. La misión, siendo única, deberá ser al mismo tiempo diversa. Por eso, es necesario estar atentos a los signos culturales de la época, de tal manera que las nuevas expresiones y valores se enriquezcan con las buenas noticias del Evangelio de Jesucristo, logrando, “unir más la fe con la vida y contribuyendo así a una catolicidad más plena, no solo geográfica, sino también cultural”.

c.- En el contexto de la acción pastoral normal

La realización de una misión continental debe darle dinamismo a los planes pastorales vigentes, renovando las estructuras que sean necesarias. “Esta firme decisión misionera debe impregnar todas las estructuras eclesiales y todos los planes pastorales de diócesis, parroquias, comunidades religiosas, movimientos, y de cualquier institución de la Iglesia. Ninguna comunidad debe excusarse de entrar decididamente, con todas sus fuerzas, en los procesos constantes de renovación misionera, de abandonar las estructuras caducas que ya no favorezcan la transmisión de la fe”.

“No resistiría a los embates del tiempo una fe católica reducida a bagaje, a elenco de algunas normas y prohibiciones, a prácticas de devoción fragmentadas, a adhesiones selectivas y parciales de las verdades de la fe, a una participación ocasional en algunos sacramentos, a la repetición de principios doctrinales, a moralismos blandos o crispados que no convierten la vida de los bautizados. Nuestra mayor amenaza “es el gris pragmatismo de la vida cotidiana de la Iglesia en el cual aparentemente todo procede con normalidad, pero en realidad la fe se va desgastando y degenerando en mezquindad”.

A todos nos toca recomenzar desde Cristo, reconociendo que no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva.

d.- Con nuevos lenguajes: comunicación

En la misión es necesario tener muy en cuenta la cultura actual, la cual “debe ser conocida, evaluada y en cierto sentido asumida por la Iglesia, con un lenguaje comprendido por nuestros contemporáneos. Solamente así la fe cristiana podrá aparecer como realidad pertinente y significativa de salvación. Pero, esta misma fe deberá engendrar modelos culturales alternativos para la sociedad actual”. Esto ayudará a “comunicar los valores evangélicos de manera positiva y propositiva. Son muchos los que se dicen descontentos, no tanto con el contenido de la doctrina de la Iglesia, sino con la forma como ésta es presentada” y vivida.

En la misión hay que “optimizar el uso de los medios de comunicación católicos, haciéndolos más actuantes y eficaces, sea para la comunicación de la fe, sea para el diálogo entre la Iglesia y la sociedad”.

Será muy importante hacer presente el anuncio misionero en los medios de comunicación en general, así como en los espacios virtuales, cada vez más frecuentados por las nuevas generaciones. Así como en radio y televisión ya existen experiencias de programas educativos en la fe, también un portal interactivo puede ser una opción útil en el desarrollo de la misión.