Misterios y Letanias Guadalupanas


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Primer Misterio
La Aparición
La Virgen de Guadalupe se presenta a San Juan Diego.

“Sabe y ten entendido, tú, el más pequeño de mis hijos, que soy yo la siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios por quien se vive; del Creador, en quien está todo; y es Señor del cielo y de la tierra. Deseo vivamente que se me erija aquí un templo para en él mostrar y dar todo mi amor, compasión, auxilio y defensa, pues yo soy su piadosa Madre”

Segundo Misterio
La Humildad
San Juan Diego comparte a La Virgen su humildad.

“Te ruego encarecidamente, Señora y niña mía, que alguno de los principales, conocido, respetado y estimado, le encargues que lleve tu mensaje para que le crean, porque yo soy un hombrecillo, soy un cordel, soy una escalerilla de tablas, soy cola, soy hoja, soy gente menuda.”

Tercer Misterio
La Sencillez
La Virgen escogió a Juan Diego por su sencillez..

“Oye hijo mío, el más pequeño, ten entendido que son muchos mis servidores y mensajeros a quienes puedo encargar que lleven mi mensaje y hagan mi voluntad, pero es de todo punto preciso que tú mismo solicites y ayudes y con tu mediación, que se haga mi voluntad.”

Cuarto Misterio
La Sanación
La Virgen María cura a Juan Bernardino.

“Oye y ten entendido, hijo mío el más pequeño, que es nada lo que te asusta y aflige; no se turbe tu corazón; no temas a esa enfermedad ni alguna otra angustia. ¿No estoy yo aquí que soy tu Madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy yo tu salud? ¿No estás por ventura en mi regazo? ¿Qué más has menester? No te apene ni te inquiete otra cosa, no te aflija la enfermedad de tu tío, que no morirá ahora de ella. Está seguro de que ya sanó.”

Quinto Misterio
Las Rosas
Las Rosas de la Virgen María.

“Juan Diego trajo a la Señora del Cielo las diferentes rosas que fue a cortar; las que, así como las vio, cogió con sus manos y se las echó en el regazo diciendo: “Hijo mío, el más pequeño, esta diversidad de rosas es la prueba y señal que llevarás al obispo, le dirás en mi nombre que vea en ella mi voluntad y que él tiene que cumplirla. Tú eres mi embajador, muy digno de confianza.”

 

LETANIAS

Contestamos: “Ruega por nosotros“

Madre del Dios verdadero.

Madre del Dios por quien se vive.

Madre del Dios de la intimidad.

Madre de la Iglesia en América.

Madre de México.

Madre de los moradores de esta tierra mexicana.

Madre compasiva con el que sufre.

Madre defensora contra las injusticias.

Madre defensora de la vida de los niños mexicanos.

Madre llena de amor a los indígenas.

Madre que escucha nuestros lamentos.

Madre que remedia nuestras miserias.

Madre que consuela nuestras penas.

Madre que alivia nuestros dolores.

Morenita del Tepeyac

Contestamos: “Intercede por nosotros“

Reina de los mexicanos.

Reina de las familias mexicanas.

Reina de los marginados.

Reina de los pobres.

Reina de los trabajadores.

Reina de los campesinos.

Reina de los explotados.

Contestamos: “Ayúdanos, Señora“

Virgen de Guadalupe ayúdanos a dar testimonio de la fe.

Virgen de Guadalupe ayúdanos a salir de la ignorancia.

Virgen de Guadalupe ayúdanos a salir de la apatía.

Virgen de Guadalupe ayúdanos a salir de la pobreza.

Virgen de Guadalupe ayúdanos a manifestarnos como hermanos.

Virgen de Guadalupe ayúdanos a desarrollarnos como personas.

Virgen de Guadalupe ayúdanos a dejar el alcoholismo.

Virgen de Guadalupe ayúdanos a dejar la drogadicción.

Virgen de Guadalupe ayúdanos a vencer la maldad.

Virgen de Guadalupe ayúdanos a vencer la indiferencia.

Virgen de Guadalupe ayúdanos a vencer la negligencia.

Virgen de Guadalupe ayúdanos a vencer la infidelidad en nuestros

matrimonios.

Virgen de Guadalupe ayúdanos a vencer la violencia intrafamiliar.

Virgen de Guadalupe ayúdanos a construir nuestras familias.

Virgen de Guadalupe ayúdanos a dar buen ejemplo a nuestros hijos.

Virgen de Guadalupe ayúdanos a respetar a nuestro prójimo.

Virgen de Guadalupe ayúdanos a respetar sus bienes.

Virgen de Guadalupe ayúdanos a difundir valores.

Virgen de Guadalupe ayúdanos a progresar como personas.

Virgen de Guadalupe ayúdanos a desarrollarnos como país.

Virgen de Guadalupe ayúdanos a profundizar en nuestra fe.

Virgen de Guadalupe ayúdanos a buscar el progreso de nuestra patria.

Virgen de Guadalupe ayúdanos a construir caminos de justicia y de paz.

Virgen de Guadalupe ayúdanos a servir a nuestros hermanos con

profundo amor.

Oración Final

El Milagro

La Virgen nos regala su imagen.

“Así, instruido por la Virgen, Juan Diego fue a visitar al obispo, entregando el encargo de María Santísima tal y como se lo habían pedido. Al desplegar la tilma, la imagen de Nuestra Señora quedó grabada sobre la burda tela. El obispo cayó de rodillas y sólo así creyó en Juan Diego.”

ORACION PARA TODOS LOS DIAS

Oh! Purísima virgen de Guadalupe a quien amo tiernamente como a mi dulcísima y verdadera madre dígnate admitirme ante tu sagrada presencia.  Aquí vengo a ofrecerte en unión de los ángeles y de los santos uno de los cuarenta y seis rosarios con que deseo honrarte, este numero debe serte muy agradable, puesto que lo has escogido para que sea el de las estrellas que adornan tu regio manto.

 También vengo hoy soberana señora a pedirte el remedio de las necesidades publicas y particulares que me aquejan

 (Se hace la petición)

 ¿A quien he de recurrir si no es a ti que eres mi madre? Muéstrame la suave compasión que mostraste a juan diego, verdad es que no lo merezco porque no tengo las virtudes de aquel piadoso indio; mas espero tu misericordia que me darás un corazón puro y amante como el suyo para saber agradarte entonces podre oír en el fondo de mi alma que alivias mis penas con aquellas mismas dulcísimas palabras que le dijiste:

 “Hijo mío no te aflijas, ¿por ventura no estoy yo aquí que soy tu madre? ¿Por ventura o estas acogido bajo mi amparo? ¿Se te ofrece otra cosa?

 Si madre mía dulcísima, si se me ofrece otra cosa, además de la gracia que te estoy pidiendo te suplico bendigas a toda tu nación mexicana, para que venga a ella el reinado de Jesucristo; de un modo especial protege a los que te son mas devotos para que formando tu familia intima en esta vida tengamos la dicha de formar tu corte predilecta allá en el cielo, donde contigo alabaremos eternamente al padre al hijo y al Espíritu Santo, amen.

Natividad de La Virgen María 8 de Septiembre


Hoy, fiesta del nacimiento de la Virgen María
Reflexiones María

Sentimos inmensa alegría, felicitamos a la Virgen María en la fiesta de cumpleaños.

Por: Don Ángel Moreno de Buenafuente | Fuente: http://www.la-oracion.com

Hoy, fiesta del nacimiento de la Virgen María, Estrella de la mañana, como la invoca San Bernardo, quiero poner nombres a la constelación celeste que corona a la Mujer vestida de sol y que tiene a la luna por pedestal, la dispuesta por Dios para ser madre suya.

María es la Inmaculada, la concebida sin pecado. Dios podía liberar a quien iba a ser madre de su Hijo de toda mancha de pecado, lo quiso y lo realizó. Ella es la sin-pecado.

María es la colmada de gracia, la amada de Dios; así la llama el ángel Gabriel como nombre propio, y esa identidad configura esencialmente la vida de la Nazarena.

María es la mujer creyente, la que se fía de Dios; así la saluda su prima Isabel: “Dichosa tu, que has creído”. Ella es nuestra madre en la fe.

María es , que abandona su propio proyecto por el que le revela el Ángel de Dios: “Hágase en mí según tu Palabra”.

María es la madre del Verbo encarnado: “Concebirás en tu vientre y darás a luz un Hijo”, el Hijo de Dios. Es la madre de Jesús de Nazaret, Dios y hombre verdadero, es también verdadera Madre de Dios.

María es la contemplativa por excelencia, ella “guardaba todas estas cosas en su corazón”. Maestra en acoger la Palabra, meditarla y alumbrarla.

María es la mujer servicial: “Subió deprisa a la montaña a servir a su prima”. Ella se tiene por esclava, servidora del Señor, y de cuantos tengan necesidad de su ayuda.

María es la mujer agradecida, sensible a los dones recibidos. No se cree con derechos y reconoce a quien es la causa de su privilegio: “Proclama mi alma la grandeza del Señor”.

María es mujer solidaria, sensible, social. La vemos actuar en el marco de una boda de manera comprometida cuando le dice a su Hijo: “No tienen vino”.

María es la mujer fuerte, no se arredra frente a la dificultad. “Junto a la Cruz estaba María, su madre”.

María es la mujer orante; dialogó con el Ángel, acudió al templo con angustia buscando a su Hijo, se reunió con los discípulos a la esperan del don del Espíritu Santo.

María es la mujer ensalzada, gloriosa, colocada junto a su Hijo en el cielo.

Por todos estos motivos, a la vez que sentimos inmensa alegría, felicitamos a la Virgen María en la fiesta de cumpleaños.

Por el nacimiento de María se enciende nuestra esperanza, el sentido de nuestra peregrinación. Ella, Medianera de todas las gracias, permanece en el desierto como mujer entrañable.

La virgen María se adora o se venera?


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Pregunta un sectario enardecido y cegado por el odio: ¿Los católicos adoran a la Virgen María?

Respuesta:
Pbro. Modesto Lule Zavala
Sacerdote Misionero del Instituto Servidores de la Palabra

Esta pregunta proviene regularmente de quienes no profesan la fe católica o de quienes no están informados sobre nuestra Doctrina.
Y a ella hay que responder de manera directa: en la Iglesia Católica se adora exclusivamente a un solo Dios en sus Tres Divinas Personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Es verdad que ciertas manifestaciones populares de culto, que seguramente habrán observado los que hacen esa pregunta, podrán parecer exageraciones que se presten a ser mal interpretadas. Por eso mismo, es muy importante conocer más de nuestra fe para no caer en tales excesos.

Yo, como sacerdote, invito a los católicos con los que comparto la Misa o algún tema, a que nunca dejen de evangelizarse sobre ese tema o cualquiera otro correspondiente a nuestra religión. Y con esto no quiero que me mal interpreten esos impugnadores que piensan que hablar de evangelización es regresar a los tiempos de la Conquista. No, me refiero a la Nueva Evangelización que propuso el Beato Juan Pablo II( ahora santo); una evangelización renovada en conocimientos, en ardor, métodos y expresiones, pues nunca vamos a poder conocer cabalmente a Dios, y por eso necesitamos de un constante adoctrinamiento y nueva evangelización.

Recta interpretación

Mas, volviendo al tema inicial, quiero decirles a quienes han visto a algunos católicos caer en exageraciones en sus manifestaciones de fervor, y por lo cual los han juzgado de idólatras, que eso no corresponde a la enseñanza de la Iglesia Católica.

La palabra latina “adoratio” designaba en su origen la simple genuflexión ante un ser considerado como divino, o también ante cualquiera de sus representaciones o imágenes. No obstante, en el sentido estricto que la palabra tomó después, se designó el homenaje tributado a Dios como tal, y que no debía rendirse a nadie más.

Ante esto, tal vez ahora algunos se pregunten: ¿Entonces por qué se arrodillan los católicos ante las imágenes de los santos. Lo explico:
En la Iglesia Católica se adora la Humanidad de Cristo, pero en cuanto que su Persona es también Divina; también se adora al Santísimo Sacramento de la Eucaristía, donde están el Cuerpo y la Sangre de Cristo.
Con esto queda claro que al único que se adora en la Iglesia Católica es a Dios, culto denominado en lenguaje teológico como “latría”, que es superior al culto de “dulía” y que es rendido tanto a la Virgen María como a los Santos, a sus reliquias y a sus imágenes, a todos los cuales se les venera, mas no se adora.

Y el ponerse de rodillas ante estas representaciones no quiere decir adorarlas, sino constituye un signo de humildad ante alguien que tiene el grado de santidad o sabemos que está en el Cielo.

Y, a pesar de todos los privilegios con que Dios la creó y la dotó, la Santísima Virgen María no debe, pues, ser adorada por nadie; ella es sólo una criatura. El lugar que le corresponde a su culto no está al nivel del de la adoración que, repito, se tributa exclusivamente a Dios. Sin embargo, debido a su maternidad divina, y por las Gracias especiales que en Ella lleva implícitas, la Virgen María superó a todas las demás criaturas y, por lo tanto, el culto que los católicos le rinden a la Madre de Dios, tiene que distinguirse del que se tributa a cualquier otro santo, y estar a un nivel más alto que el de cualquiera de éstos. Por eso se le denomina con este nombre especial: “hiperdulía”.

Quienes ignoran o no entienden el significado de estos conceptos o su sentido teológico, pueden pensar lo que quieran. Pero la realidad es que en la Iglesia Católica sólo se adora a Dios, y se venera especialmente a la Virgen María, y luego a los Santos. Y si se dan exageraciones de parte de algunos fieles, éstas no corresponden a la auténtica Doctrina de nuestra fe cristiana.

Con todo esto, invito a los lectores a conocer mejor nuestra religión, a rezar el Rosario y a pedir la intercesión de la Virgen María para poder llegar a la santidad.

http://www.semanario.com.mx/ps/2011/05/¿los-catolicos-adoramos-a-la-virgen-maria/

¿ES VERDAD QUE LOS CATOLICOS ADORAMOS A MARIA?

AUTOR: GUIDO ROJAS. LICENCIADO EN CIENCIAS RELIGIOSAS.

INTRODUCCION: ¡Cuántas veces no hemos escuchado a los evangélicos y demás cristianos acusar a los católicos de adorar a María como si fuera una “Diosa”!. Desobedeciendo así el primer mandamiento de la ley de Dios dado a Moisés en el monte Sinaí, que dice: “No tendrás otros Dioses a parte de mí” (Éxodo 20, 3).

1. QUE ENSEÑA LA IGLESIA CATOLICA.

Existen tres clases de culto sagrado:

ADORACION (LATRIA): Es exclusividad de Dios:

– “Escucha, Israel: el Señor nuestro Dios es el único Señor” (Deuteronomio 6,4).
– “Está escrito: Al Señor tu Dios adorarás, sólo a él darás culto” (Mateo 4,10).

VENERACION ESPECIAL (HIPERDULIA): Se le da a la Virgen María:

– “El ángel entró en el lugar donde ella estaba, y le dijo: -¡Te saludo, favorecida de Dios! El Señor está contigo” (Lucas 1,28).
– “- ¡Dios te ha bendecido más que a todas las mujeres, y ha bendecido a tu hijo!” (Lucas 1,42).
– “Porque Dios ha puesto sus ojos en mí, su humilde esclava, y desde ahora siempre me llamarán bienaventurada todas las generaciones” (Lucas 1,48).

VENERACION (DULIA): A los Santos(as).

– “Al hombre bueno se le recuerda con bendiciones” (Proverbios 10,7).
– “El que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” (1 Juan 2,17).

2. QUE RELACION EXISTE ENTRE MARIA Y LAS TRES PERSONAS DE LA TRINIDAD.

María es la única criatura humana que tiene una estrecha unión con las tres personas de la Trinidad (Lucas 1,30-35). Ella es:

– Hija de Dios Padre
– Esposa de Dios Espíritu Santo
– Madre de Dios Hijo.

3. QUE CUALIDADES MENCIONA LA BIBLIA DE MARIA.

– La humildad, al contestar al celestial mensajero, la voluntad del Dios Altísimo: “Entonces María dijo: -Yo soy la esclava del Señor; hágase en mí según su palabra” (Lucas 1,38).

– El privilegio de haber sido la mujer escogida para llevar en su seno al Unigénito de Dios: “Porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas” (Lucas 1,49). De hecho, la primera persona en reconocer tan gran designo fue su prima Santa Isabel, cuando proclama llena del Espíritu Santo: “¿Quién soy yo, para que venga a visitarme la madre de mi Señor? Pues tan pronto como oí tu saludo, mi hijo se movió de alegría en mi vientre. ¡Dichosa tú por haber creído que han de cumplirse las cosas que el Señor te ha dicho!” (Lucas 1,43-45).

– El haber guardado en su corazón durante treinta y tres años, la fatídica profecía que el anciano Simeón predijo, cuando su pequeño Hijo fue presentado por sus padres en el templo de Jerusalén: “Entonces Simeón les dio su bendición, y dijo a María, la madre de Jesús: – Mira, este niño está destinado a hacer que muchos en Israel caigan o se levanten. El será una señal que muchos rechazarán, a fin que las intenciones de muchos corazones queden al descubierto. Pero todo esto va a ser para ti como una espada que atraviese tu propia alma” (Lucas 2,34-35). Presagio que se cumplió en el santo sacrificio en el monte Calvario, cuando “Junto a la cruz de Jesús estaba su madre” (Juan 19, 25).
– La obediencia a Jesucristo, cuando en las bodas de Caná, les dice a los que están sirviendo el vino: “- Hagan todo lo que él les diga” (Juan 2,5).

4. COMO LE ORABAN LOS PRIMEROS CRISTIANOS A MARIA.

Una de las más antiguas oraciones que los fieles católicos le tributan a la Madre de Dios, fue encontrada en un “ostrascon”, es decir, un tiesto de terracota egipcio del siglo III:

“¡Oh Virgen Inmaculada, madre de Dios y llena de gracia,
Aquel a quien tú llevaste es el Emmanuel, el fruto de tu seno.
Tú, Oh María, sobrepasas toda alabanza!
¡Yo te saludo, María, madre de Dios y gloria de los ángeles,
Porque tú sobrepasas en plenitud de gracia
A todos los anuncios de los profetas!
El Señor está contigo: tú has dado a luz al salvador del mundo”.

http://sanjoseenlinea.mex.tl/1243154_-Los-Catolicos-Adoramos-a-Maria-.html

Viva la Virgen de la Asunción


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Hoy 15 de Agosto, una vez más se nos presenta ante la comunidad cristiana la figura de esa gran mujer llamada María, la Madre de Jesús (Lc.1,31) y madre nuestra, por gracia de Jesús (Jn.19,26-27).

En verdad que María es la “bienaventurada”, “la bendita entre todas las mujeres”, como le llamó su prima Isabel (Lc.1,42), “la llena de gracia,” “la que tiene a Dios de su parte”, como le saludaría el ángel (Lc.1,28). María, para todos aquellos que creemos en Jesús, es y seguirá siendo ese imán que siempre nos atrae y nos llena de gozo.

María creyó en un Dios que siempre llama al corazón (Lc.1,28-37) y sabía que ese Dios buscaba también una respuesta y ella siempre se la dio: “Aquí está la esclava del Señor” (Lc.1,38). El Dios de María es el Dios siempre cercano a los más pequeños (Lc.1,48), a los humildes (Lc.1,52), a los pobres (Lc.1,53). Por eso, en su canto del Magnificat, María, “estalló de alegría.”

La fe de María no fue una fe de dogmas, ni de teorías, fue una fe arraigada hasta lo último en su vida terrena. En todo momento y en toda circunstancia buscó la voluntad de Dios para hacerla realidad en su vida. Su fe tenia siempre un objetivo: cumplir con la voluntad de Dios: “He aquí la esclava del Señor; Hágase en mí según tu palabra.” (Lc.1,38).

Sólo su fe explica su forma de afrontar la vida: No fue una fe ciega; quiere siempre esa luz a través de la cual pueda sentir, en verdad, la voluntad de Dios; por eso, le pide al ángel que le explique la razón de su propuesta (Lc.1,35). Y, una vez que el ángel se la explica, ella dice: “Aquí está la esclava del Señor” (Lc.1,38).

La fe de María, fue como la fe de su Hijo, una fe probada en las duras y en las maduras, en los momentos fáciles de la vida y en las pruebas en las que se hace difícil hasta creer. Necesariamente el ángel no podía sino decirle: “Dios está de tu parte” (Lc.1,28). Y su prima Isabel, al ver a María, no podía sino decirle también aquella bella alabanza: “Feliz tú porque has creído” (Lc.145).

En verdad, María siempre se fió y se abandonó a Dios y siempre confió en él. El Papa Pio IX decía: “La Virgen es como un milagro de Dios, mejor dicho, el vértice de todos los milagros”. Su gran fe mantenía a María siempre, en las duras y en las maduras, con esa alegría de la que siempre gozan quienes han descubierto al Dios de los pobres y los sencillos: “Alaba mi alma la grandeza del Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador porque ha puesto los ojos en la pequeñez de su esclava” (Lc.1,46-47). Su prima Isabel, por ello, le dice: “Feliz tú” (Lc.1,45).

En la fiesta de la Asunción de María, todos tenemos que confesar que María no sólo vivió siempre junto a Dios sino que sigue y seguirá viviendo junto a Dios y su Hijo por toda la eternidad. Amén

P. Óscar

Las letanias del Rosario, ¿son biblicas?


La mayoría de las definiciones sobre las letanías las describe como una “serie de alabanzas y súplicas ordenadas, repetidas y concordes entre sí, por las que seruega a Dios y su madre Santa María.” Si aún así no quedara claro, la definición más sencilla que se puede dar de las letanías es que son un poema dirigido a la Virgen, como cuando un hijo le dedica un poema a su madre. Son un conjunto de halagos dedicados a la Virgen María, tal como un hijo halagaría a su madre.

La práctica de oraciones litánicas es una de las mas comunes. Se les encuentra ya desde las sinagogas judías, donde se realizaban 18 bendiciones en las que se enumeraban las diferentes categorías sociales de las personas y las necesidades de estas. San Pablo hace alusión a esta costumbre (1 Timoteo 2, 1-2). Antes de adentrarnos en el significado y fundamento bíblico de las mismas, explicaremos fundamento de varios títulos de María que se repiten constantemente en las letanías.
Santa María LC 1, 28
Santa Madre de Dios Lucas 1: 39-43
Santa Virgen de las vírgenes . Isaías 7,14
Madre de Cristo (Lucas 1, 31).
Madre de la divina Gracia LC 1, 28
Madre Purísima (Lucas 1, 28)
Madre castísima (Lucas 1, 28) (Lucas 1, 38).
Madre y Virgen (Lucas 1, 28) (Lucas 1, 38).
Madre santa (Lucas 1, 28) (Lucas 1, 38).
Madre inmaculada (Lucas 1, 28Apocalipsis 22, 14) Éxodo 40, 34-35
Madre digna de ser amada Juan 13:34 (Jn 19, 26-27)
Madre digna de ser admirada Lc 1, 39-56 Lc 1, 46-56
Madre del buen consejo (Juan 2, 5)
Madre del Creador (Génesis 1, 26) (Juan 1, 1)(Colosenses 2, 9) (Filipenses 2, 6) (Juan 1, 14)
Madre del Salvador Lucas 1, 31) (Lucas 2, 11)
Madre de la Iglesia (Lucas 1, 31) (Juan 19, 27) (1 Corintios 12, 27) (Efesios 5, 29-30)
Virgen prudente ( Lucas 1, 34-35) (Lucas 2, 19)
Virgen digna de respeto (Lucas 1, 28) (Lucas 1, 42) (Lucas 1, 48) Ver sección “Santa
Virgen signa de alabanza Lucas 1, 45)
Virgen poderosa (1 Reyes 2, 20) (Juan 2, 3-5)
Virgen fuente de clemencia (1 Timoteo 2, 1) (1 Juan 4, 21) (Lucas 15, 10)
Virgen fiel (Lucas 1, 38) (Juan 19, 25)
Ideal de santidad Lucas 1, 26-38,
Causa de nuestra alegría (Lucas 1, 28) (Salmo 112, 1) (Salmo 119, 1-2)
Templo del Espíritu Santo Lucas 1:35
Honor de los pueblos
Modelo de entrega a Dios Lucas 1, 26-38,
Hermosa como las rosas de Jericó (Cantar 2, 1-2)
Fuerte como torre de David (. Lc 2, 35)
Hermosa como torre de marfil (Cantar 4, 4) (Cantar 7, 4)
Casa resplandeciente Apocalipsis 12:1
Arca de la nueva alianza (Éxodo 25, 10 -16) (Hebreos 9, 4) (2 Samuel 6, 9) (Juan 6, 51) (Hebreos 4, 14) (Juan 1, 14)
Puerta del cielo (Ezequiel 43, 1-7) (Ezequiel 44, 1-2) (Lucas 1, 34-35)
Estrella de la mañana (Malaquías 3, 20) ó (Malaquías 4, 2) (según su versión de la Biblia) (Lucas 1, 78) (Cantar 6, 10) (Apocalipsis 22, 16)
Salud de los enfermos (Cantar 4, 11-15) (Marcos 1, 34)
Refugio de los pecadores (1 Juan 2, 1) (Mateo 11, 28) (Santiago 5, 16)
Consuelo de los afligidos
Auxilio de los cristianos (1 Juan 2, 1) (Mateo 11, 28) (Santiago 5, 16)
Reina del cielo y la tierra apocalipsis 12:1-17
Reina de los ángeles Jer 13:18; Lc 1:32-33; Ap 12:1
Reina de los patriarcas Jer 13:18; Lc 1:32-33; Ap 12:1
Reina de los profetas Jer 13:18; Lc 1:32-33; Ap 12:1
Reina de los apóstoles Jer 13:18; Lc 1:32-33; Ap 12:1
Reina de los mártires Jer 13:18; Lc 1:32-33; Ap 12:1
Reina de los que viven su fe Jer 13:18; Lc 1:32-33; Ap 12:1-17
Reina de los que se conservan puros Jer 13:18; Lc 1:32-33; Ap 12:1
Reina de todos los santosJer 13:18; Lc 1:32-33; Ap 12:1
Reina concebida sin pecado original Jer 13:18; Lc 1:32-33; Ap 12:1
Reina llevada al cielo Jer 13:18; Lc 1:32-33; Ap 12:1
Reina del santo Rosario Jer 13:18; Lc 1:32-33; Ap 12:1
Reina de la paz Jer 13:18; Lc 1:32-33; Ap 12:1
• Madre
En la Biblia encontramos que María es, efectivamente, la madre de Jesús: “Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús” (Lucas 1, 27). Es también la madre de Dios, que es Jesús (Lucas 1, 43), y madre de los creyentes representados en el apóstol Juan (Juan 19, 25-27).
• Virgen
La encarnación de Jesús es de manera virginal, sin ninguna intervención humana, sino por obra del Espíritu Santo (Isaías 7, 14) (Lucas 1, 26-38)
• Santa
María es Santa por ser la Llena de Gracia (Lucas 1, 28). Ahora, vamos a profundizar en lo que realmente significa “Llena de Gracia”, pues este vocablo necesita analizarse despacio.

“Llena de Gracia” en griego -idioma original escrito- es “Kejaritomene” (Κεχαριτομενη) es mucho más profundo de lo que pensamos. Significa “Plenitud de la gracia” y es el único lugar de la Escritura donde encontramos este vocablo, y más aún, “[…] en toda la literatura griega antigua aparece unas doce veces” (Ponce Cuéllar, Miguel; María p.100). María es la plenitud de la gracia por que lleva dentro de sí a la plenitud de la gracia que es Jesús. ¿No es la mayor de las gracias el llevar a Jesús dentro?

La palabra “Kejaritomene” se usa en el texto como un pronombre -palabra que ejerce las misma funciones que el sustantivo- y no como adjetivo, que es una palabra que describe o complementa al sustantivo. Pongamos unos ejemplos gramaticales para su mejor comprensión:

– Usando un pronombre: “Oscar y Kevin son de Venecia, ellos son italianos”. El pronombre (subrayado) se utiliza para no volver a escribir el nombre o nombres de los sujetos mencionados en un inicio. Lo mismo pasa en la Biblia: “«¡Alégrate!,llena de gracia, el Señor está contigo»” (Lucas 1, 28). Aquí el pronombre (subrayado) se utiliza para sustituir al sustantivo o sujeto, y así suplir el decir: “¡Alégrate!, María, el Señor está contigo”.

-Usando un adjetivo: “Antonio, ingenioso, me dio un idea.” El pronombre (subrayado) complementa o describe al sujeto, no lo sustituye. Del mismo modo en la Biblia: “Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y signos en el pueblo.” (Hechos 6,8 ) . Aquí el adjetivo (subrayado) se utiliza para describir o complementar al sujeto, en este caso a Esteban, indicando que estaba lleno de gracia y de poder y no que fuera “el Lleno de Gracia”.

Por esto, cuando a María se le dice “Llena de gracia” (Kejaritomene/ Κεχαριτομενη) indica que ella es la plenitud de la gracia, muy distinto al caso de Esteban que solo estaba, más no era, “el lleno de gracia” (Pleres charito / πληρης χαριτος).
• Reina
Si Jesús es Rey, María tiene que ser Reina, ¿Por qué? La Biblia hace mención que por aquellos tiempos y lugares la reina no era la esposa del rey, sino la madre del rey (Jeremías 13, 18). El mismo caso se da con el rey Salomón, hijo de David, y su madre Betsabé (1 Reyes 2, 19-20). Ahora, como Jesús, también es hijo de David (Lucas 1, 32), su madre, María, también es una Reina Madre, al igual que Betsabé. ¿Cómo podemos asegurarlo?

Si Jesús es Rey (Juan 18, 37), y es mayor que Salomón (Lucas 11, 31), igual María es mayor que Betsabé. Si Jesús es Rey de todo, María también es Reina, de los ángeles, de los santos, de los confesores, etc. Ella también es Reina de los patriarcas, santos, ángeles por qué su papel como madre del Salvador es único. El poder que ejercen Jesús y María no se basa en la autoridad ni en el poder mismo, sino en el amor.

Las Escrituras mencionan que hay que honrar a los padres (Éxodo 20, 12) ¿De que manera lo cumplió Aquél que instituyó esto? Recompensó a la mujer pura que le dió la vida, que tuvo gran fe y que fue fiel seguidora suya, ¿Cómo? Se la llevó a la gloria y la coronó para que reine con él, igual que Betsabé y Salomón pero de una forma más plena en el reino del Padre, de ahí que la Escritura afirme que tiene “una corona de doce estrellas en su cabeza.” (Apocalipsis 12, 1)
• Ruega por nosotros
María, al igual que los santos, puede interceder por nosotros. Ella no está muerta (Lucas 20, 38), sino que “A los ojos de los insensatos parecían muertos” (Sabiduría 3, 2). ¿Cómo podría ella ser mediadora, si solo lo es Jesús? La mediación de Jesús es distinta a la intercesión de María. Jesús es mediador de una Nueva Alianza al morir por nuestros pecados (Hebreos 9, 15), María solo intercede.

Jesucristo es el único juez supremo, pero los cristianos serán jueces en el cielo. (Mateo 19, 28) (Lucas 22, 30) (1 Corintios 6, 2-3)

Jesús es el único Pastor (Juan 10,16), pero El establece pastores (Juan 21,15-17) (Efesios 4,11)

Jesús es el único Rey (Juan 18, 37), pero nosotros Reinaremos con él (Apocalipsis 4,4, 10).

Jesús es el único Mediador, pero en Él, los santos son mediadores (Santiago 5, 16) (Apocalipsis 5,8) (Apocalipsis 6, 9-10) (Apocalipsis 8,3-4) (Apocalipsis 18,18-20)

La Mediación de Jesús es sacerdotal, así lo dice San Pablo en Hebreos capítulo 9, por eso Él es el único, pues es Sacerdote, victima y altar de una Nueva Alianza, pero la Intercesión es de todos los bautizados, incluyendo a María que fue bautizada con el Espíritu Santo en Pentecostes. (Hechos 1, 14) (Hechos 2, 1-4). Ella solo intercede, por eso le decimos “Ruega por nosotros” y no “Ten piedad de nosotros”, por qué solo Dios es fuente de toda gracia y misericordia.

Después de haber analizado estos titulos de María que se repiten constantemente dentro de las letanías, ahora le explicaremos a continuación el significado y fundamento bíblico de cada una de ellas, en el orden por el que aparecen en todos los libros de oraciones.

– Santa María
“«¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo».” (Lucas 1, 28). Ver la sección “Santa”.
“¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!” (Lucas 1, 42). María es la única mujer que ha sido bendecida de manera extraordinario como es el haber sido la Madre del Salvador.

En la Biblia se nos habla de otra mujer, Jael, de quien dice que es “¡Bendita entre las mujeres que habitan en carpas!” (Jueces 5, 24), por qué al enemigo, Sísara “[…] le partió la cabeza, le machacó y le atravesó la sien.” (Jueces 5, 26). Por el contrario, María es bendita no solo entre las mujeres de las carpas, sino entre todas las mujeres, por qué le aplastó la cabeza al enemigo, Satanás, al haber nacido sin mancha para poder albergar en su seno al Santo de los santos.

– Santa Madre de Dios
(Isaías 7,14) (Lucas 1, 26-38) Jesús es Dios (Juan 1, 1) (Lucas 1, 43). No es lo mismo ser Madre de Dios que Creadora de Dios, son dos cosas muy distintas. Véase ¿Es acaso María la Madre de Dios?.

María, al ser la Madre de Jesucristo, es Madre de un perfecto Hombre, pero también del perfecto Dios.

– Santa Virgen de las vírgenes.
(Isaías 7, 14) (Lucas 1, 26-38). Véase la sección “Virgen”.

Además de no conocer varón, lo hizo solo por amor de Dios, lo cual la convierte en Virgen y le da una distinción entre todas las demás. La virginidad de María no es común, es única, perfecta, sublime y que añadió a su Pureza Virginal un sello de consagración y de perpetuidad.

– Madre de Jesucristo.
“Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús”. (Lucas 1, 31).

Cuando María contesta “Hágase en mi, según tu palabra”, Dios Hijo se hace hombre. Desde ese momento Jesucristo ya es hijo de María, y ella su madre.

-Madre de la Divina Gracia.
(Lucas 1, 28) (Lucas 1, 26-38).

Esta letanía significa dos cosas: que es Madre de Cristo (la Gracia Suprema) y que es mediadora de todas las gracias. Cristo, manantial de la divina Gracia. María, Madre de Cristo, Madre de la divina Gracia. Por eso el Ángel Gabriel la llama “Llena de Gracia”.

– Madre Purísima
(Lucas 1, 28). Véase “Llena de Gracia” en la sección “Santa”.

María no conoció varón, tuvo parto virginal. Limpia de corazón. Toda su alma en Dios Padre, todo su cuerpo en Dios Hijo; todo su espíritu en Dios Espíritu Santo.

– Madre Castísima
(Lucas 1, 28) (Lucas 1, 38).

Castidad es ofrecer todo el propio ser al servicio de los planes de Dios. Así lo hizo María cuando acepto la voluntad de Dios y se convirtió en Madre del Salvador.

– Madre intacta o inmaculada
(Lucas 1, 28) Véase “Llena de Gracia” en la sección “Santa”.

Era lógico que el Hijo de Dios se engendrase en una carne sin pecado alguno. A Dios no le puede ver cara a cara sino alguien sin pecado (Apocalipsis 22, 14). Así como la Morada era santa y pura por qué el Señor la cubría con su gloria (Éxodo 40, 34-35), así también era María, cuando Dios Trino descendió plenamente en ella (Lucas 1, 35). Esto aplica también para la letanía de “Madre sin mancha”.

– Madre amable
(Lucas 1, 36- 39) (Lucas 1, 56) (Juan 2, 3)

Las Escrituras dicen que María se tomó la molestia de ir a casa de su prima Isabel cuando se enteró que esperaba un hijo, y permaneció a su cuidado hasta que Isabel dio a luz. También fue atenta cuando se enteró de que faltaba vino en las bodas de Caná.

La Biblia también dice que “Dios es amor, y el que permanece en el amor permanece en Dios, y Dios permanece en él.” (1 Juan 4, 16). En María también se cumplió esto, pues Dios permaneció en ella, no solo espiritual, sino también físicamente en ella. Ese amor lo demostró también al ser madre.

– Madre del buen consejo
(Juan 2, 5)

María nos da el mejor consejo de todos cuando nos dice: “«Hagan todo lo que él les diga»” (Juan 2, 5). Efectivamente, el mejor consejo es decirnos que hagamos la voluntad de su Hijo, que vivamos sus enseñanzas.

– Madre del Creador
(Génesis 1, 26) (Juan 1, 1) (Colosenses 2, 9) (Filipenses 2, 6) (Juan 1, 14)

Si conocemos bien lo que es la Trinidad, sabremos que Jesús también es Dios, y por tanto el fue el que creó el mundo. Así lo demuestra el Génesis cuando Dios dice en plural “Hagamos” al hombre. Cómo María es madre de Jesús, Dios y hombre, es también Madre del Creador. Si reflexionamos en esto, veremos que se esconde un mensaje muy hermoso: El Creador mismo quiso nacer como una de sus criaturas para entenderlos y salvarlos”.

– Madre del Salvador
(Lucas 1, 31) (Lucas 2, 11)

María fue madre de Jesús, aquél cuya misión era redimir el mundo y devolverle su relación inicial con el Padre que perdieron Adán y Eva.

– Madre de la Iglesia
(Lucas 1, 31) (Juan 19, 27) (1 Corintios 12, 27) (Efesios 5, 29-30)

Eva es considerada la madre de los hombres, María lo es también en grado más perfecto. Ella fue madre del cuerpo físico de Jesús, y por ende también lo es del cuerpo místico de Jesús, a quien la Biblia lo identifica con la Iglesia, la cual somos todos los cristianos católicos. Jesús le da a su madre al apóstol Juan, quien nos representa a todos nosotros. María es por tanto Madre de la familia de Dios, la Iglesia.

– Virgen Prudentísima
( Lucas 1, 34-35) (Lucas 2, 19)

Alguien prudente es alguien reflexivo, alguien que piensa las cosas o analiza detenidamente algún suceso. Prudencia es cautela, es moderación, sensatez, buen juicio … además, es la que dirige y regula todas nuestras acciones. Así era María, cautelosa y reflexiva.

Ante el anuncio de que concebirá al mismo Hijo de Dios, permanece constante en la resolución de su virginidad. Ella no es incrédula como Zacarías, sabe por el Profeta Isaías que el Divino Mesías prometido ha de nacer de una virgen, pero pregunta el cómo, requiere una explicación, ésta es prudencia sobrenatural y divina.

– Virgen Venerable
(Lucas 1, 28) (Lucas 1, 42) (Lucas 1, 48) Ver sección “Santa”.

Veneración es admiración, afecto, anhelo de exaltación. Movimiento del espíritu que dirige el centro del alma al corazón de la persona venerada, de la persona amada. Esto es lo que sentimos los cristianos hacía María. No la adoramos a ella ni a sus estatuas, sino que le rendimos respeto profundo y le damos gran admiración por las obras que Dios hizo en ella (Lucas 1, 49), en esto se cumple la promesa de que todos la llamarían feliz o bienaventurada.

De igual manera es “Virgen Digna de Alabanza”, por qué tuvo gran fe y entrega total a Dios y el cariño que tuvo a los demás. Bien Isabel le dijo: “Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor” (Lucas 1, 45).

– Virgen Poderosa
(1 Reyes 2, 20) (Juan 2, 3-5)

Sólo Dios es poderoso y Todopoderoso por virtud propia, Aquellos (as) a quienes Dios les comunique poder es por voluntad de Él (poder participado). Cuando decimos que María Santísima es poderosa, no la igualamos a Dios, ni decimos que Ella lo sea por sí misma, este poder, del cual Ella está revestida le viene de Dios, le fue comunicado por gracia especial de Dios.

María es poderosa porque su poder se asocia al de su Hijo Jesucristo. Su divina Maternidad es el fundamento principal de su poder. Ella consigue todas las gracias de Jesús, pues si Salomó no se lo negaba a su madre Betsabé, mucho menos Jesús a su madre María.

– Virgen Clemente (o misericordiosa)
(1 Timoteo 2, 1) (1 Juan 4, 21) (Lucas 15, 10)

Ella sabe que Dios quiere perdonar y pide para que él perdone. El amor de Dios, se manifiesta en el amor al prójimo, y este a su vez en la preocupación por los demás. Así es María. Ella se preocupa de todos sus hijos, los seguidores de su hijo Jesús, en especial por los pecadores, por qué quiere que se reconcilien con Jesús y así halla gozo en el cielo.

– Virgen Fiel
(Lucas 1, 38) (Juan 19, 25)

Fiel a la llamada de Dios. Fidelidad sin condiciones. Fiel al pie de la cruz. Fiel en el gozo y en el dolor, en el oprobio y en la gloria, en Nazaret y en Belén, en Judea y en Egipto, durante el triunfo del Hijo y en su muerte sobre la Cruz en el Calvario. La fidelidad es aquella virtud que nos inclina a mantener, a cumplir las promesas hechas. Es una virtud afín a la justicia. María fue fiel a Dios.

– Espejo de Justicia
(Colosenses 1, 15) (Jeremías 23, 6) (Malaquías 3, 20)

Jesús es la imagen de Dios invisible, el reflejo de Dios mismo, que Jeremías describe como “la justicia”. Ese mismo Dios de justicia vendría a salvar a los hombres, como un Sol de Justicia para consumir a los impíos. Ahora, ¿Brilla la Luna por sí misma? No. Refleja la luz del Sol. Entonces María es como la Luna, que refleja la luz del Sol de Justicia, es decir de Dios, de Jesús. Por eso María es un Espejo de Justicia.

– Trono de la Sabiduría
(1 Corintios 2, 7) (Juan 16, 30) (Juan 2, 24-25) (Sabiduría 1, 4)

Jesús, Dios, es el que tiene toda la sabiduría del universo, y la más perfecta. En las Escrituras vemos que los apóstoles reconocían que Jesús sabía todo. En otros textos leemos que está sabiduría de Dios es infinita y que con ella creó este mundo, lo hizo perfecto en un inicio (Génesis 1, 31). Esta misma Sabiduría se hizo hombre y vino a poner su morada en el seno de María. La Biblia dice que la Sabiduría no habita en un cuerpo sometido al pecado.

Si pudo habitar en hombres como Salomón o Daniel, ¡Cuanto más en la Virgen María!, en aquella que nació sin pecado. Se le dice Trono de la Sabiduría, por qué el Dios Sabio pusó su sede en sus entrañas.

– Causa de nuestra alegría
(Lucas 1, 28) (Salmo 112, 1) (Salmo 119, 1-2)

La alegría normal, es aquella que frivola, falsa, breve o basada en bienes materiales. La alegría cristiana es por otro lado la tranquilidad de conciencia, la amistad con Dios, paciencia en las adversidades, esperanza en los bienes eternos y el cumplir con la voluntad de Dios. El cumplir con la voluntad es una fuente de alegría por qué te hace estar bien con Dios y con el prójimo y te da una paz interior en el alma que no se consigue si se hiciera por pura moral o ética.

María supo cumplir con la voluntad de Dios, por eso ella es muy alegre, por qué vivía en amistad con él. Por otra parte, su misión, el ser madre de Dios, fue para ella de gran alegría, no por nada el Ángel la saluda diciendo: “Alégrate”. Esa misma alegría debe tener nosotros, por qué el que ella aceptara la voluntad de Dios, nos trajo la salvación, y debe entonces causa de nuestra alegría.

– Vaso espiritual
(Jeremías 51, 34) (Salmo 2, 9) (Isaías 64,  (Proverbios 25, 4) (Romanos 9, 20-21)

En las Escrituras, enseña Santo Tomas de Aquino, que los hombres son comparados con vasos, de manera metafórica se le llama vasos o recipientes a los hombres. En aquel tiempo los vasos – hechos de barro- eran modelados por el alfarero para darle la forma deseada. Así Dios era comparado con ese alfarero, y los hombres con los vasos, que Dios moldeaba según sus designios.

María fue “modelada” de manera perfecta, para nacer sin mancha y poder albergar en ella a Dios mismo. ¿Quiénes somo para reprochar a Dios por qué nos hace o hace de cierta manera a las personas? Eso dice San Pablo en su carta a los romanos. ¿Quiénes somos para reprochar porqué Dios, alfarero perfecto, quiso modelar de tal manera a María? Ella fue por tanto un vaso perfecto, que esta siempre Lleno de Gracia.

Debido a esta dignidad y a las virtudes que tuvo María por ser Madre de Dios, se le considera un Vaso Espiritual, donde fue a habitar Dios mismo, y por esto mismo también es considerada Vaso Honorable.

– Rosa Mística
(Cantar 2, 1-2)

A María se le relaciona con las flores, en especial con la rosa, por considerarse, la reina de las flores. La rosa nace, crece y se vuelve una hermosa flor, rodeada de espinas. Así María nació, creció y se volvió una hermosa joven santa, que sería después Madre de Dios, pero a la vez sufriría por esas espinas, como lirio entre cardos, como dice el libro del Cantar de los Cantares. Sufrió pobreza, persecución y huida a Egipto, y dolor por la muerte de su Hijo.

Es bella como una rosa, y es Mística por qué su alma esta colmada de la gracia de Dios, y aunado a esto, que la Trinidad descendió sobre ella: El Padre la cubrió con su sombra, el Espíritu Santo descendió sobre ella y el Hijo habitó en ella.

– Torre de David y Torre de Marfil
(Cantar 4, 4) (Cantar 7, 4)

El libro del Cantar de los cantares contiene alusiones a que el cuello de la Amada es como Torre de David, como Torre de Marfil. A esto dice San Antonio María Claret (Siglo XIX): “La razón es muy clara. Nadie se puede salvar sin el auxilio de la gracia que viene de Jesús, como cabeza que es de la Iglesia o cuerpo, y María es como el cuello que junta, por decirlo así, el cuerpo con la cabeza; y así como el influjo de la cabeza al cuerpo ha de pasar por el cuello, así, pues, las gracias de Jesús pasan por María y se comunican al cuerpo o a los devotos, que son sus miembros vivos”. Por eso, estas relaciones del cuello como torre se aplican muy bien a María.

– Casa de Oro y Arca de la Nueva Alianza
(Éxodo 25, 10 -16) (Hebreos 9, 4) (2 Samuel 6, 9) (Juan 6, 51) (Hebreos 4, 14) (Juan 1, 14)

El Arca de la Alianza fue hecha de oro puro por dentro y por fuera, así sería digna de llevar adentro lo más valioso para Israel. Un cofre de oro con el maná, el pan que bajo del cielo, la vara de Aarón, el sumo sacerdote, y las tablas de la Ley, la palabra de Dios escrita, conocidos como los Diez Mandamientos. Cierta vez David no quiso que el Arca entrara en su casa (2 Samuel 6, 9) sino que permaneció en la de Obededom por tres meses (2 Samuel 6, 11) donde bendijo a todo su familia.

María por su parte, fue pura y sin mancha por dentro y por fuera desde su nacimiento, así sería digna de llevar adentro lo más valioso para el mundo. Jesús, el verdadero Pan bajado del cielo, Sumo y Eterno Sacerdote, y Palabra de Dios hecha carne. Cierta vez, María fue a visitar a Isabel, su prima, está se sintió indigna de su visita (Lucas 1, 43), pero aún así la recibió y permaneció tres meses en su casa (Lucas 1, 56) hasta que nació Juan Bautista. Por esto María es el Arca de la Nueva Alianza, la Casa de Oro.

– Puerta del Cielo
(Ezequiel 43, 1-7) (Ezequiel 44, 1-2) (Lucas 1, 34-35)

Los Padres de la Iglesia vieron en la puerta que nos describe el libro de Ezequiel, una figura de María. Ezequiel nos narra que el Señor entró por esa puerta a su Santuario, pero sin abrirla. Dios dio orden de nunca abrirla, y que nadie entraría por ella, por qué el ya había entrado por ella. De igual manera, María es esa puerta, por la que entró Dios a ella, su Santuario, y ahí tomo su cuerpo y se hizo hombre. Dios entró en ella, engendró pero nadie la tocó. Nadie la tocaría ni la mancharía, por qué el ya había entrado en ella.

– Estrella de la Mañana
(Malaquías 3, 20) ó (Malaquías 4, 2) (según su versión de la Biblia) (Lucas 1, 78) (Cantar 6, 10) (Apocalipsis 22, 16)

Las Escrituras comparan a Jesús con el Sol. Así como el Sol surge al amanecer para traer sus rayos para iluminar, y, así Jesús surge en la historia para iluminar a los que están en tinieblas, es decir, en el pecado. Ahora, es un hecho natural que antes del amanecer, existe una llamada “estrella de la mañana” o “lucero del alba” que anuncia la salida del sol. Este astro, que no es más que el planeta Venus, brilla con intensidad tres horas antes del amanecer.

María por tanto anuncia la llegada del verdadero Sol de Justicia. Ella surge como la aurora, dice el libro del Cantar de los Cantares. Dijo en una ocasión el papa Inocencio, como la aurora señala el fin de la noche y el comienzo del día, así María puso fin al pecado al dar a luz a Jesús, el Salvador.

– Salud de los enfermos
(Cantar 4, 11-15) (Marcos 1, 34)

María nos trajo la Salud a los enfermos, por qué nos dio al médico divino, a la medicina perfecta. Jesús en vida pasando curando de muchos males, y lo sigue haciendo en el Cielo. El Cantar de los Cantares hace alusión a María como una mujer que destila miel, como jardín del que brotan frutos exquisitos, del que brota un manantial. San Bernardo dijo: “Jesús es miel en la boca,melodía en el oído, gozo en el corazón. ¿Hay alguno entre nosotros que estén tristes? Que Jesús entre en su corazón, y luego se muestre en su rostro, y he aquí que delante del resplandor que se levanta de su nombre, toda nube se desvanece y regresa la serenidad.” Sin duda todo eso que brota del jardín es Jesús, la medicina física y espiritual perfecta.

– Refugio de los Pecadores, Consuelo de los Afligidos, Auxilio de los Cristianos.
(1 Juan 2, 1) (Mateo 11, 28) (Santiago 5, 16)

Jesús nos da el perdón cuando acudimos a él con arrepentimiento. Él nos promete que nos hará descansar de todas nuestras preocupaciones, tanto física como espiritualmente. María, como madre nuestra, siempre nos alienta a seguir a su hijo. Ella intercede por nosotros, y nos puede alcanzar ese perdón de Jesús y para alcanzarnos el amor de Jesús.

Es un refugio, cuando pensamos que desagradamos a Dios, cuando pensamos que lo hemos defraudado. Como madre que es, ella nos consuela, nos hace ver que Dios esta pronto para perdonarnos. (Isaías 55, 7) Por eso, también es nuestro auxilio, por qué pide por nuestras necesidades a Dios. Siempre nos recuerda que el “hacer lo que Jesús nos diga” es lo mejor que podemos hacer.

– Reina de los Ángeles, profetas, patriarcas, etc.
(Véase la sección, “Reina”)
(Para la letanía, “Reina elevada al cielo”, véase )

LAS LETANÍAS terminan orando a Dios hecho hombre, Jesucristo, bajo el nombre de Cordero. Ya Isaías relaciona a Jesús en la cruz como un “como un cordero llevado al matadero” (Isaías 53, 7). Un cordero como los que eran sacrificados para el perdón de los pecados cada año en el Templo. Jesús en cambio, al morir una vez y para siempre, redimió de los pecados a todos los hombres. Bien San Juan Bautista le llamó “el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.” (Juan 1, 29) Al final le pedimos perdón al Señor y le suplicamos que tenga piedad de nosotros.

Apreciemos verdaderamente esta serie de halagos o elogios a María. El Cantar de los Cantares hace alusión a una Amada. Esa Amada es una figura de María. De ella se dice: “Ella es la única de su madre, la preferida de la que la engendró […]” (Cantar 6, 9). A esta mujer amada, “la felicitan las jóvenes, las reinas y concubinas la elogian.” (Cantar 6, 9). Nosotros como hijos suyos, hermanos de Jesús debemos también de darle el honor que se merece. Sigamos el consejo de San Pablo: “honor, a quien le es debido.” (Romanos 13, 7)

El Escapulario (historia)


El escapulario es signo de la Maternidad Espiritual de María y debemos recordar que ella es madre de todos.

Los carmelitas tienen, entre otros, el mérito de haber llevado esta advocación mariana a todos los estratos del pueblo cristiano.

En el siglo XII algunos eremitas se retiraron al Monte Carmelo, con San Simón Stock.

La Virgen Santísima prometió a este santo un auxilio especial en la hora de la muerte a los miembros de la orden carmelitana y a cuantos participaran de su patrocinio llevando su santo escapulario.

Los Carmelitas han sido conocidos por su profunda devoción a la Santísima Virgen. Ellos interpretaron la nube de la visión de Elías (1 Reyes 18, 44) como un símbolo de la Virgen María Inmaculada. Ya en el siglo XIII, cinco siglos antes de la proclamación del dogma, el misal Carmelita contenía una Misa para la Inmaculada Concepción.

La estrella del Mar y los Carmelitas

Los marineros, antes de la edad de la electrónica, dependían de las estrellas para marcar su rumbo en el inmenso océano. De aquí la analogía con La Virgen María quien como, estrella del mar, nos guía por las aguas difíciles de la vida hacia el puerto seguro que es Cristo.

Por la invasión de los sarracenos, los Carmelitas se vieron obligados a abandonar el Monte Carmelo. Una antigua tradición nos dice que antes de partir se les apareció la Virgen mientras cantaban el Salve Regina y ella prometió ser para ellos su Estrella del Mar. Por ese bello nombre conocían también a la Virgen porque el Monte Carmelo se alza como una estrella junto al mar.

Los Carmelitas y la Virgen del Carmen se difunden por Europa

La Virgen Inmaculada, Estrella del Mar, es la Virgen del Carmen, es decir a la que desde tiempos remotos allí se venera. Ella acompañó a los Carmelitas a medida que la orden se propagó por el mundo. A los Carmelitas se les conoce por su devoción a la Madre de Dios, ya que en ella ven el cumplimiento del ideal de Elías. Incluso se le llamó: “Los hermanos de Nuestra Señora del Monte Carmelo”. En su profesión religiosa se consagraban a Dios y a María, y tomaban el hábito en honor ella, como un recordatorio de que sus vidas le pertenecían a ella, y por ella, a Cristo.

¿Qué es el Escapulario carmelita?

Los seres humanos nos comunicamos por símbolos. Así como tenemos banderas, escudos y también uniformes que nos identifican. Las comunidades religiosas llevan su hábito como signo de su consagración a Dios.

Los laicos no pueden llevar hábito, pero los que desean asociarse a los religiosos en su búsqueda de la santidad pueden usar el escapulario. La Virgen dio a los Carmelitas el escapulario como un hábito miniatura que todos los devotos pueden llevar para significar su consagración a ella. Consiste en un cordón que se lleva al cuello con dos piezas pequeñas de tela color café, una sobre el pecho y la otra sobre la espalda. Se usa bajo la ropa. Junto con el rosario y la medalla milagrosa, el escapulario es uno de los mas importantes sacramentales marianos.

Dice San Alfonso Ligorio, doctor de la Iglesia: “Así como los hombres se enorgullecen de que otros usen su uniforme, así Nuestra Señora Madre María está satisfecha cuando sus servidores usan su escapulario como prueba de que se han dedicado a su servicio, y son miembros de la familia de la Madre de Dios.”

El escapulario es un sacramental

Un sacramental es un objeto religioso que la Iglesia haya aprobado como signo que nos ayuda a vivir santamente y a aumentar nuestra devoción. Los sacramentales deben mover nuestros corazones a renunciar a todo pecado, incluso al venial.

El escapulario, al ser un sacramental, no nos comunica gracias como hacen los sacramentos. Las gracias nos vienen por nuestra respuesta de amor a Dios y de verdadera contrición del pecado, lo cual el sacramental debe motivar.

¿Cómo surgió el escapulario?

La palabra escapulario viene del Latín “scapulae” que significa “hombros”. Originalmente era un vestido superpuesto que cae de los hombros y lo llevaban los monjes durante su trabajo. Con el tiempo se le dio el sentido de ser la cruz de cada día que, como discípulos de Cristo llevamos sobre nuestros hombros. Para los Carmelitas particularmente, pasó a expresar la dedicación especial a la Virgen Santísima y el deseo de imitar su vida de entrega a Cristo y a los demás.

La Virgen María entrega el escapulario el 16 de julio de 1251.

En el año 1246 nombraron a San Simón Stock general de la Orden Carmelita. Este comprendió que, sin una intervención de la Virgen, a la orden le quedaba poco tiempo. Simón recurrió a María poniendo la orden bajo su amparo, ya que ellos le pertenecían. En su oración la llamó “La flor del Carmelo” y la “Estrella del Mar” y le suplicó la protección para toda la comunidad.

En respuesta a esta ferviente oración, el 16 de julio de 1251 se le aparece la Virgen a San Simón Stock y le da el escapulario para la orden con la siguiente promesa:

“Este debe ser un signo y privilegio para ti y para todos los Carmelitas: quien muera usando el escapulario no sufrirá el fuego eterno”

Aunque el escapulario fue dado a los Carmelitas, muchos laicos con el tiempo fueron sintiendo el llamado de vivir una vida mas comprometida con la espiritualidad carmelita y así se comenzó la cofradía del escapulario, donde se agregaban muchos laicos por medio de la devoción a la Virgen y al uso del escapulario. La Iglesia ha extendido el privilegio del escapulario a los laicos.

Explicación de la Promesa:

Muchos Papas, santos como San Alfonso Ligorio, San Juan Bosco, San Claudio de la Colombiere, y San Pedro Poveda, tenían una especial devoción a la Virgen del Carmen y llevaban el escapulario. Santos y teólogos católicos han explicado que, según esta promesa, quien tenga la devoción al escapulario y lo use, recibirá de María Santísima a la hora de la muerte, la gracia de la perseverancia en el estado de gracia (sin pecado mortal) o la gracia de la contrición (arrepentimiento). Por parte del devoto, el escapulario es una señal de su compromiso a vivir la vida cristiana siguiendo el ejemplo perfecto de la Virgen Santísima.

El escapulario tiene 3 significados:

El amor y la protección maternal de María: El signo es una tela o manto pequeño. Vemos como María cuando nace Jesús lo envuelve en un manto. La Madre siempre trata de cobijar a sus hijos.

Envolver en su manto es una señal muy maternal de protección y cuidado. Señal de que nos envuelve en su amor maternal. Nos hace suyos. Nos cubre de la ignominia de nuestra desnudes espiritual.

Vemos en la Biblia:

– Dios cubrió con un manto a Adán y Eva después de que pecaron. (manto – signo de perdón)

– Jonás le dio su manto a David: símbolo de amistad -Elías dio su manto a Eliseo y lo llenó de su espíritu en su partida.

– S. Pablo: revístanse de Cristo: vestirnos con el manto de sus virtudes.

Pertenencia a María: Llevamos una marca que nos distingue como sus hijos escogidos. El escapulario se convierte en el símbolo de nuestra consagración a María.

Consagración: “pertenecer a María” es reconocer su misión maternal sobre nosotros y entregarnos a ella para dejarnos guiar, enseñar, moldear por Ella y en su corazón. Así podremos ser usados por Ella para la extensión del Reino de su Hijo.

– En 1950 Papa Pío XII escribió acerca del escapulario: “que el escapulario sea tu signo de consagración al Inmaculado Corazón de María, lo cual estamos particularmente necesitando en estos tiempos tan peligrosos”. Quien usa el escapulario debe ser consciente de su consagración a Dios y a la Virgen y ser consecuente en sus pensamientos, palabras y obras. Dice Jesús: “Cargad con mi yugo y aprended de mi, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera”. (Mt 11:29). El escapulario simboliza ese yugo que Jesús nos invita a cargar, pero que María nos ayuda a llevar. El escapulario es un signo de nuestra identidad como cristianos, vinculados íntimamente a la Virgen María con el propósito de vivir plenamente nuestro bautismo. Representa nuestra decisión de seguir a Jesús por María en el espíritu de los religiosos pero adaptado a la propia vocación, lo que exige que seamos pobres, castos y obedientes por amor.

Al usar el escapulario constantemente estamos haciendo silenciosa petición de asistencia a la Madre, y ella nos enseña e intercede para conseguirnos las gracias para vivir como ella, abiertos de corazón al Señor, escuchando su Palabra, orando, descubriendo a Dios en la vida diaria y cercanos a las necesidades de nuestros hermanos, y nos está recordando que nuestra meta es el cielo y que todo lo de este mundo pasa. En la tentación, tomamos el escapulario en nuestras manos e invocamos la asistencia de la Madre. Kilian Lynch, antiguo general de la Orden dice: “No lleguemos a la conclusión de que el escapulario está dotado de alguna clase de poder sobrenatural que nos salvará a pesar a pesar de lo que hagamos o de cuanto pequemos…Una voluntad pecadora y perversa puede derrotar la omnipotencia suplicante de la Madre de la Misericordia.”

El suave yugo de Cristo: “Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mi, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana”. (Mt 11:29-30)

– El escapulario simboliza ese yugo que Jesús nos invita a cargar pero que María nos ayuda a llevar.

Quién lleva el escapulario debe identificarse como católico sin temor a los rechazos y dificultades que ese yugo le traiga.

Se debe vivir lo que significa

El escapulario es un signo de nuestra identidad como católicos, vinculados de íntimamente a la Virgen María con el propósito de vivir plenamente según nuestro bautismo. Representa nuestra decisión de seguir a Jesús por María en el espíritu de los religiosos pero adaptado a la propia vocación. Esto requiere que seamos pobres (un estilo de vida sencillo sin apegos materiales), castos y obedientes por amor a Dios.

En momentos de tentación, tomamos el escapulario en nuestras manos e invocamos la asistencia de la Madre, resueltos a ser fieles al Señor.

Ella nos dirige hacia el Sagrado Corazón de su Hijo Divino y el demonio es forzado a retroceder vencido.

Imposición del Escapulario:

El primer escapulario debe ser bendecido por un sacerdote e impuesto por él mientras dice:

“Recibe este escapulario bendito y pide a la Virgen Santísima que por sus méritos, lo lleves sin ninguna mancha de pecado y que te proteja de todo mal y te lleve a la vida eterna”

¿Puede darse el escapulario a quien no es católico?

Sí. El escapulario es signo de la Maternidad Espiritual de María y debemos recordar que ella es madre de todos. Muchos milagros de conversión se han realizado en favor de buenos no-católicos que se han decidido a practicar la devoción al escapulario.

Conversiones

Un anciano fue llevado al Hospital de San Simón Stock en la ciudad de Nueva York, inconsciente y moribundo. La enfermera al ver al paciente con el Escapulario Carmelita llamó a un sacerdote. Mientras rezada las oraciones por el moribundo, éste recobró el conocimiento y dijo: “Padre, yo no soy católico”. “¿Entonces, ¿por qué está usando el Escapulario Carmelita?”, preguntó el sacerdote. “He prometido a mis amigos usarlo”, explicó el paciente. “Además rezo un Ave María diariamente.” “Usted se está muriendo” replicó el sacerdote. “¿Quiere hacerse católico?” ´Toda mi vida lo he deseado”, contestó el moribundo. Fue bautizado, recibió la Unción de los Enfermos antes de fallecer en paz.

Alerta contra abusos:

El escapulario NO salva por sí solo como si fuera algo mágico o de buena suerte, ni es una excusa para evadir las exigencias de la vida cristiana. Mons. Kilian Lynch, antiguo general de la Orden Carmelita nos dice: “No lleguemos a la conclusión que el escapulario está dotado de alguna clase de poder sobrenatural que nos salvará a pesar a pesar de lo que hagamos o de cuanto pequemos… Una voluntad pecadora y perversa puede derrotar la “omnipotencia suplicante” de la madre de la misericordia.”

Los Papas y Santos han muchas veces alertado acerca de no abusar de la promesa de nuestra madre como si nos pudiéramos salvar llevando el escapulario sin conversión. El Papa Pío XI nos advierte: “aunque es cierto que la Virgen María ama de manera especial a quienes son devotos de ella, aquellos que desean tenerla como auxilio a la hora de la muerte, deben en vida ganarse dicho privilegio con una vida de rechazo al pecado y viviendo para darle honor.”

Vivir en pecado y usar el escapulario como ancla de salvación es cometer pecado de presunción ya que la fe y la fidelidad a los mandamientos es necesaria para todos los que buscan el amor y la protección de Nuestra Señora.

San Claude de la Colombiere advierte: “Tu preguntas: ¿y si yo quisiera morir con mis pecados?, yo te respondo, entonces morirás en pecado, pero no morirás con tu escapulario.”

Con María…esperado Pentecostés


Autor: María Susana Ratero | Fuente: Catholic.net
Con María…esperado Pentecostés
¿Cómo reconoceré la Espíritu Santo, Señora? Porque Él te dará la fuerza que necesites para cumplir la Voluntad de Dios.
Con María...esperado Pentecostés

Aquí te espero, Señora mía, en este punto de mi vida y unos días antes de Pentecostés para que tú, Madre querida, me enseñes, me expliques, me acompañes a recibir al que nos ha prometido Jesús…

Quiero encontrarte hoy Señora, mas, ¿dónde te busco?… mi alma comienza a susurrarte amorosamente un Ave María: Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo… Sí, Madre, el Señor es contigo y eres llena de gracia… llena de gracia, esa gracia que enamora al mismo Dios, y ha sido sembrada en tu alma por el Espíritu Santo… tú le conoces bien, Señora, háblanos de El…

Y mi corazón te busca, y tú, siempre atenta, te llegas a mi alma y a mis sueños y me cuentas… me enseñas… me amas…

– Hija querida, para que tu corazón entienda lo que significa albergar al Espíritu Santo, lo primero y mas necesario es que sea un corazón de puertas abiertas… un corazón que espera, un corazón que confía mas allá de los límites, un corazón que pide a Jesús a cada instante “Señor, aumenta mi fe”…

– Es bien cierto Señora, tú has hallado gracia delante de Dios por tu oración silenciosa, perseverante, confiadísima, y por tus virtudes, delicadamente sembradas en el alma de quien debía recibir al Salvador del mundo, y aceptadas por ti con alegría, y vividas con fe, no como carga u obligación, sino como signo de amor… Señora, tú conoces bien al Espíritu… no en vano la Iglesia nos dice que eres su fiel esposa…

– Así es hija, el Espíritu llego a mí el día de la Encarnación como propuesta de amor… Y me inundó el alma… mi vida no fue la misma a partir de aquel día, es que las personas ya no son las mismas luego que El entra en sus almas…

– ¿Cómo es esto, Señora? ¿Cómo sabemos que El ha llegado a nuestra alma?, lo sabemos por fe, sí, que lo hemos recibido en el Bautismo y en la Confirmación, pero… ¿como nos damos cuenta en nuestra vida diaria, en la rutina, de que nos estamos dejando guiar por El o si hacemos oídos sordos a sus consejos, a las santas inclinaciones que sugiere a nuestra alma?

– No eres la primera que me hace esta pregunta… Hace ya tiempo me la hizo Tomas… sí, Tomas, el Mellizo, el Apóstol, el que no había creído cuando Jesús se presentó a sus compañeros…, pero ven, vamos a Jerusalén, así lo ves por ti misma…

Mi corazón cierra los ojos al mundo y te sigue, es una sensación hermosa, seguirte, adondequiera que vayas, seguirte, no hay camino más hermoso, María, no hay camino mas seguro…

Jerusalén se presenta ante nuestros ojos quieto y sin ruido, apenas está por salir el sol, uno que otro habitante va saliendo a sus diarias tareas, entramos las dos a la ciudad sin ser vistas… Llegamos a una construcción de dos plantas, que en nada se diferenciaba del resto de las viviendas… Allí se reunían los Apóstoles y algunas mujeres… Quizás era la misma casa en que se celebró la Ultima Cena, pero no quise preguntar…, era demasiado fuerte toda la situación, preferí seguirte sin preguntas…

Entraste, delicadamente, como entras en las almas de los que te aman, te sigo…, era el día de Pentecostés, la fiesta de la cosecha, la plenitud y la abundancia, habían transcurrido 50 días desde el Domingo de Pascua…, los Apóstoles estaban ya reunidos en oración en el piso superior…Te dedicaste a prepararles unos alimentos, te ayudé en lo poco que yo sabía, en realidad, solo atinaba a mirarte, extasiada… Cuando todo estuvo listo, subiste a alimentar a tus amigos, a tus hijos… y recordé como alimentas a todos tus hijos, proporcionando a tus devotos todo lo necesario para el cuerpo y el alma…

Los hombres habían hecho un alto en la oración y agradecieron tu gesto maternal… Cuando bajaste, noté que te seguía Tomas, el Mellizo… el hombre estaba un poco turbado y sus ojos denotaban una gran preocupación…

Señora mía- te dijo, y su voz rebosaba de amor y respeto- necesito preguntaros algo…

Dime hijo, te escucho…

Señora, bien sabes lo que me ha sucedido con el Maestro, cuando me negué a creer en su Resurrección… cuando se presentó ante mí yo me sentí avergonzado a causa de mi incredulidad y lo que más me dolió fue la expresión de sus ojos cuando me dijo “En adelante no seas incrédulo sino hombre de fe”… su mirada reflejaba dolor por mi falta de fe… Señora, no quiero fallarle de nuevo al Maestro, Él nos dijo que nos enviaría el Paráclito, el Espíritu Santo y yo… yo tengo miedo de no reconocerlo… tu sabes, Madre…

Madre… la palabra revoloteaba en el aire y lo perfumaba, sí Madre, Madre nuestra, Madre de la Iglesia, Madre que escucha y aconseja, Madre que calma y consuela… Madre

Tomas, hijo, no temas…-contestó la llena de gracia- no temas… tu corazón debe tener abierta sus puertas al amor de Dios, confiar… Él conoce tus debilidades, pero también conoce tu amor… solo pide, hijo mío, solo pide a Dios luz para el alma, luz para tu corazón, y el Espíritu te dará todo lo que pides y más, mucho más…

¿Cómo lo reconoceré, Señora?

Porque El te dará la fuerza que necesites para cumplir la Voluntad de Dios…

¿Cómo sabré que es lo que Dios espera de mí?

Hijo, lo que Dios espera de ti es que ames como Jesús te ama… el amor, además de mandamiento es camino, y es mandamiento porque es camino… ama, hijo, pero ama como Jesús te ama, con esa intensidad…. No esperes realizar grandes milagros u obras para sentir que estás cumpliendo la voluntad de Dios…. Se puede cumplir la voluntad del Padre en las cosas más sencillas, y se puede desobedecer al Padre también en las cosas más sencillas… La madre, cumple la voluntad de Dios amando, cuidando, alimentando a sus hijos, siendo su amiga y serena consejera…. El padre, cumple la voluntad de Dios protegiendo a su familia, velando por su unidad, siendo faro en las tormentas del alma, llevando calma y paz… un trabajador cumple la voluntad de Dios siendo fiel en su labor, respetando a los demás, buscando siempre la paz…

Tomas te miró con rostro aliviado, te abrazó con infinita ternura y vi como gruesas lágrimas surcaban el rostro del hombre… qué hermosa imagen me regalabas al corazón, Madre querida, un hombre que se abraza a ti y puede llorar… toda la angustia del alma, se transforma en lágrimas y caen sobre tu manto… Y retornan al hombre hechas consejo y camino…

Subimos nuevamente al piso superior, y Pedro comenzó nuevamente las oraciones… De repente vino del cielo un ruido, como el de una violenta ráfaga de viento, que llenó toda la casa, y aparecieron unas lenguas, como de fuego, que se repartieron y fueron posándose sobre cada uno de ellos… Todos quedaron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía que se expresaran…

Los hombres estaban entre maravillados y emocionados, y comenzó a escucharse el griterío de la gente que había llegado atraída por el ruido del viento y se agolpaba fuera de la casa… Los Apóstoles bajaron y se acercaron a las personas que allí estaban y comenzaron a proclamar las maravillas de Dios en distintos idiomas, así, cada uno de los presentes les escuchaba en su propia lengua nativa…

Tan opuesta esta escena a la de la Torre de Babel, donde el orgullo de los hombres provocó el nacimiento de las distintas lenguas y no podían entenderse… aquí, gracias al Espíritu, las diferentes lenguas no eran obstáculo para el mensaje, sino canal por el que llegar a todo hombre…

Tú, Señora mía, te quedaste arriba… yo te pregunté, tímidamente…

¿Y ahora, Madre?

Pues, acabas de presenciar el nacimiento de la Iglesia… Una Iglesia que proclama el amor de Dios en toda lengua y a toda cultura… Una Iglesia de puertas abiertas y corazón orante… una Iglesia que es cuerpo de Cristo… y, como todo cuerpo, tiene muchos miembros…

Explícame esto, Señora…

Hija, todos acaban de ser bautizados en el único Espíritu, y así lo serán los que vayan creyendo el mensaje de Jesús… pero cada uno tiene un lugar dentro del cuerpo Místico de Cristo… para que entiendas… un cuerpo no es solo ojos, o manos, o pies, eso no seria un cuerpo, un cuerpo esta formado por muchos miembros, unos mas notables, otros menos notables, pero todos igualmente necesarios y dignos… algunas personas piensan que porque no es evidente en ellos alguna habilidad especial, no pueden encontrar la voluntad de Dios para ellos, nada más lejos de la realidad… mira, no se trata de las cosas que se hacen, sino del amor con que se hacen…. Tiene mas mérito a los ojos de Dios una mamá que sirve un plato de arroz a sus hijos con infinito amor en la intimidad del hogar, que una persona que alimenta a diez solo para que los demás vean su generosidad…, no se trata de las escalas del mundo sino de las escalas de Dios ¿puedes entenderlo? Todos los bautizados han recibido un don especial del Espíritu Santo… Encontrar ese don, a veces dormido dentro del alma, es todo un esfuerzo, implica idas y venidas en el interior de uno mismo, pero luego de la búsqueda y del esfuerzo, el don despliega las alas… todas las personas son muy capaces para algo, según los dones del Espíritu, algunos serán favorecidos con el don de la sabiduría, otros de la inteligencia, otros de la fortaleza, otros del consejo, para otros habrá espíritu de ciencia y en otros de piedad, y para otros habrá un santo temor de Dios…, pero encontrar esos dones dentro del alma, supone un esfuerzo, nadie pretenda descubrirlos mágicamente… además, luego de encontrarlos hay que hacerlos dar fruto, pues recuerda lo que dijo Jesús “Al que tiene se le dará más y al no tiene, aun lo poco que posee le será quitado” se refería aquí a los dones del Espíritu…

Te acercas a mí, tu mirada me da paz, mucha paz… bajamos, la gente se agolpa a la puerta de la casa, salimos sin ser vistas… Un hombre reparó en ti y te reconoció, se acercó y te dijo…

Señora… Señora…

Me alejé para que hablaran solos… Cuando te retiraste, el hombre tenía la mirada como iluminada, y una sonrisa llena de paz… Los primeros devotos tuyos, Señora, los primeros sencillos y fieles devotos…

Volvemos juntas a mi realidad de todos los días… se acerca el domingo de Pentecostés, quiero esperarlo en oración y con las puertas de mi corazón abiertas, como tu me enseñaste… Debemos despedirnos…

-Gracias, Madre -susurra mi alma sin ganas de dejarte- gracias… cada vez que mi corazón te encuentra termina fortalecido, gracias…

– Nos vemos, querida, nos vemos en la misa de Pentecostés, te estaré esperando…

Vuelvo a mi realidad, mientras mi corazón te da el último abrazo y se despide de ti…

Tú susurras algo, que no alcanzo a escuchar… Me quedo con la duda ¿Qué dijiste María, que mi apuro no me dejó oír?… Un pensamiento me viene al corazón, quizás dijiste…“Hija, algún día comprenderás que no hay despedidas entre nosotras, que siempre estamos juntas, que siempre estoy a tu lado, aunque muchas veces, tu angustia, tu soledad, tu tristeza, no te permita verme”….

Amigo que lees estas líneas… espero que tengas un hermoso domingo de Pentecostés… que tu corazón se llene de fuerza para multiplicar los hermosos dones con que el Espíritu ha adornado tu alma…

NOTA:

“Estos relatos sobre María Santísima han nacido en mi corazón y en mi imaginación por el amor que siento por ella, basados en lo que he leído. Pero no debe pensarse que estos relatos sean consecuencia de revelaciones o visiones o nada que se le parezca. El mismo relato habla de “Cerrar los ojos y verla” o expresiones parecidas que aluden exclusivamente a la imaginación de la autora, sin intervención sobrenatural alguna.”

  • Preguntas o comentarios al autor
María Susana Ratero.

Carta de María para ti, mujer


Autor: María Susana Ratero | Fuente: Catholic.net
Carta de María para ti, mujer
Una carta de Maria para una mujer, para ti, para mi, para todas…
Carta de María para ti, mujer

Hola, mi querida hija del alma, que la paz del Señor esté contigo…

Mi corazón necesitaba escribirte estas simples líneas que, como pájaro de luz, lleguen de mi corazón al tuyo…le iluminen, disipen dudas y angustias, y te hagan caminar hacia tu verdadero destino : los brazos de mi Hijo…

Sí, querida mía, tu verdadero destino, que no es muchas veces el que te propone el mundo y por el que tantos esfuerzos gastas olvidándote del negocio mas importante que tienes: la salvación de tu alma…

Los problemas, mi querida, son todos camino hacia el Padre, el dolor, la angustia, la soledad… todo va modelando el alma de acuerdo a las respuestas que vayas dando… tú, seguro, me dirás: “¡Pero lo que a mi me pasa es tan duro , Señora!!!” Lo sé, hija, ¿acaso por un momento has pensado que no lo sé? Querida, si lloro con tus lágrimas y río contigo sin que me notes a tu lado…. cómo no saber lo que siente tu alma, si yo misma lo he padecido… bien sé lo que es el dolor, la soledad, la traición…, pero también sé que todo eso, puesto en las manos del Padre, se transforma en camino de Salvación…

Cuando yo vivía entre ustedes, meditaba todas esas cosas y las guardaba en mi corazón, las que comprendía y las que no, las que me alegraban y las que me lastimaban, como perlas de un collar incompleto que, lentamente, con el tiempo, iban tomando su verdadero lugar…

¿Sabes hija? Me gusta mucho caminar en los atardeceres, luego de un largo día de trabajo…, y me encantaría que hoy me acompañases… o mañana, o el sábado, aunque sé que estás un poco cansada… ¿cómo lo sé? Pues verás, estoy contigo cuando abres los ojos y miras el despertador, tirano, que no te regala unos minutos mas, y debes levantarte rápido a preparar el desayuno del marido y los hijos, o el tuyo solo, o el de tu mamá…. mientras se calienta el agua te miro… te amo… luego, voy contigo a levantar los remolones que se empecinan en pelearse con el reloj…. te ayudo a vestirlos, te pongo a mano esa remera que no encontrabas… y me siento con ustedes a desayunar… me gusta como preparas todo, el olorcito rico de tu cocina, luego debemos llevar los chicos al colegio, ir a trabajar para traer el sustento, o volver a casa a la rutinaria (¡pero hermosa!) tarea de mantener limpio el hogar… juntas vamos al supermercado y hacemos que alcance el dinero justito para el almuerzo… hasta a veces hago que te sobre una moneda para un dulce… el postre sorpresa de los hijos…

También lavamos la ropa, el piso, acomodamos todo para que el esposo y los niños encuentren ese remanso de paz que anhelan, el olorcito a ”su casa” que les volverá al alma cuando se sientan tristes, solitarios, nostálgicos… allí recordarán todas las cosas buenas que les enseñaste…

También estoy contigo en el trabajo, ayudándote, aconsejándote, pidiéndote que sonrías siempre, que trates bien a todos, ya que nunca sabes cuanto bien haces con una sonrisa… eres mi embajadora cuando sonríes, cuando eres amable, cuando perdonas… ¡¡cuando perdonas haces sonreír a mi Hijo!!!

Ya estamos a mas de la mitad de la jornada, extrañamos volver a casa ¿verdad?…
Contigo corro a abrazar a los hijos, contigo me siento y les preguntamos juntas cómo les fue (aunque yo ya lo sé, porque los estuve cuidando por ti en el colegio, mientras jugaban, o cuando cruzaban la calle)

También te acompaño cuando debes darles una noticia triste, como que un amigo o un primo enfermo ha partido hacia mi Hijo, estoy contigo para decirles que lo he abrazado fuerte, fuerte y le he llenado de besos cuando ha llegado aquí al cielo, que le tengo a mi lado y damos largos paseos por los jardines celestiales….
Me gusta cuando les ayudas en la tareas, les hablas al alma, les acompañas a la catequesis … a veces te veo preocupada porque parecen distraídos, no te preocupes, mi querida, tú sigue sembrando, que tuyo es el tiempo de siembra y de mi Hijo el de la cosecha…

En fin, ya cae la tarde… ¿qué te parece si nos vamos juntas aunque más no sea hasta el almacén? Sí, dale, vamos a comprar el pan para la cena y así charlamos, sí, de eso que te tiene preocupada… ven, que tengo muchas ganas de tranquilizarte, de acompañarte, de abrazarte en silencio…

Vamos hija, vamos de paseo…

Desde el alma

Tu mamá

María de Nazaret

NOTA DEL AUTOR

Estos relatos sobre María Santísima han nacido en mi corazón y en mi imaginación por el amor que siento por ella, basados en lo que he leído. Pero no debe pensarse que estos relatos sean consecuencia de revelaciones o visiones o nada que se le parezca. El mismo relato habla de “Cerrar los ojos y verla” o expresiones parecidas que aluden exclusivamente a la imaginación de la autora, sin intervención sobrenatural alguna.

Plegaria al dulce y amantísimo corazón de María


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Oh Corazón de María!, el más amable y compasivo de los corazones después del de Jesús, Trono de las misericordias divinas en favor de los miserables pecadores; yo, reconociéndome sumamente necesitado, acudo a Vos a quien el Señor ha puesto todo el tesoro de sus bondades con plenísima seguridad de ser por Vos socorrido. Vos sois mi refugio. mi amparo, mi esperanza; por esto os digo y os diré en todos mis apuros y peligros: ¡Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía!

Cuando la enfermedad me aflija, o me oprima la tristeza, o la espina de la tribulación llegue a mi alma, ¡Oh Corazón de María, sed la salvación mía!

Cuando el mundo, el demonio y mis propias pasiones coaligadas para mi eterna perdición me persigan con sus tentaciones y quieran hacerme perder el tesoro de la divina gracia, ¡Oh Corazón de María, sed la salvación mía!

En la hora de mi muerte, en aquel momento espantoso de que depende mi eternidad, cuando se aumenten las angustias de mi alma y los ataques de mis enemigos, ¡Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía.

Y cuando mi alma pecadora se presente ante el tribunal de Jesucristo para rendirle cuenta de toda su vida, venid Vos a defenderla y a ampararla. y entonces; ahora y siempre, ¡Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía!

Estas gracias espero alcanzar de Vos, Oh Corazón amantísimo de mi Madre a fin de que pueda veros y gozar de Dios en Vuestra compañía por toda la eternidad en el cielo.
Amén.

Con María, caminando la Cuaresma….


Autor: Ma. Susana Ratero | Fuente: Catholic.net
Con María, caminando la Cuaresma….
“Toma tu cruz y sígueme”. Así,”tu” cruz, no la ajena, no la que te gustaría, sino la tuya, la conocida, la que crees no merecer y que, sin embargo, te lleva a la eternidad.
Con María, caminando la Cuaresma....

“Convertios, y creed en el Evangelio”… repetirá una y otra vez, el sacerdote en la imposición de las cenizas. “Convertios”.

– Pero ¿No se supone, Madre querida, que ya estamos convertidos? Digo, estamos aquí, en misa, creemos en tu Hijo, ¿Por qué nos dice esto?.

Miro tu imagen, tu conocida y querida imagen, Señora de Luján, y te pido disculpas por mi ignorancia, pero mi amor a tu Hijo necesita respuestas….

 Hija querida, puedes preguntarme todo, todo lo que no comprendas, porque cada pregunta tuya, cada búsqueda de la verdad es una caricia a mi corazón entristecido. Y nada me hace más feliz que contestarte, mostrarte los caminos a mi Hijo, tomarte de la mano y llevarte a Él, pues muchas veces veo que no te atreves a caminar sola.. 

Es cierto, María, muchas veces me quedo atrapada en mis miedos, mis dudas, mis ignorancias, pero me consuela saber que puedo extender mi mano en la plenísima seguridad de que siempre hallare la tuya.

Para aclarar tu duda te digo que ese “Convertios” que tanto te descoloca es como una puerta para comenzar a caminar tu cuaresma… 

– ¿Mi Cuaresma, Señora?

 Sí, tu Cuaresma… como te hable un día de tu propio camino hacia la Navidad, debo hablarte ahora de tu propio camino de Cuaresma…. 

– Explícame, Señora

Me quedo mirando tu imagen fijamente, me abrazas el alma y me llevas de la mano a los lejanos parajes de Tierra Santa…

“Era invierno” (Jn 10,22). El viento helado cala hasta los huesos, caminamos entre la gente y te sigo, sin saber adónde. De repente nos encontramos frente a las escalinatas del Templo de Jerusalén. Allí “Jesús se había sentado frente a las alcancías del Templo, y podía ver como la gente echaba dinero para el tesoro”(Mc 12,41) Nos vamos acercando lentamente, yo temo de que alguien advierta mi presencia…

– No temas, nadie puede verte, solo Jesús y yo…-Recuerdo muchas veces en que creí que nadie podía verme, y siento vergüenza por todos mis pecados escondidos….

– Señora ¿qué hacemos aquí?.

– Quiero que comiences a caminar tu cuaresma, y que la vivas tan plenamente como te sea posible. 

– Supongo que eso será muy bueno para mí.

– No sólo para ti . Verás, si todo el dolor de esta cuaresma de tu vida, lo depositas en mi corazón, si vives tu tristeza, tu angustia y tu soledad como un compartir la tristeza y soledad de mi Hijo, entonces, querida mía, no sólo será beneficioso para tu alma, sino que yo lo multiplicaré para otras almas…. 

Asombro, esa es la palabra que podría definir todos mis encuentros contigo… asombro; ante la magnitud de tu amor, ante la magnitud de la misericordia tuya y de tu Hijo… Asombro y alegría… una dulcísima alegría de saberme tan amada.

 Mira, hija, el rostro de Jesús…. 

Contemplo el amadísimo rostro. Su mirada está serena, aunque inmensamente triste.

– ¿Por qué esta triste el Maestro, Madre?

– Pregúntaselo hija, vamos anda…. 

Confieso que me tiemblan las piernas y el corazón amenaza con salir de mi pecho pero, increíblemente, una serena paz me inunda el alma….

– Señor- y no encuentro palabras. Sí, todas las palabras que transito diariamente y cuyos rostros y voluntades creo conocer, todas las palabras con la que he justificado mis olvidos, parecen desvanecerse antes de que pueda atraparlas. Vuelan, como pájaros espantados, no se sienten dignas, comprendo entonces que sólo el amor es digno. Por fin, atrapo las más puras…

– Señor, déjame compartir tu tristeza…

Oh, Señora mía, tu Hijo vuelve sus ojos mansos hacia mí y su mano se apoya en mi hombro…. mi alma se estremece ¿Quién soy yo, para merecer tal detalle de amor?

-¿Por qué me pides eso?

– Porque te amo, y no tengo nada digno para darte que te alivie-mi voz es apenas un susurro- Porque me amas y sé que estás pasando todo esto para que yo tenga vida eterna. Tú nos pides que carguemos la cruz y te sigamos, Maestro.. pero yo…¡yo no sé como se hace eso!- Y me deshago en llanto, y me siento pequeña, insignificante, tan pecadora e indigna que quisiera salir corriendo …pero ¿Adónde? Adonde iré, Señor mío, si sólo tú tienes palabras de vida eterna.

– Hermanita del alma-y tu voz mansa calma y disipa mis tempestades -si quieres seguirme, niégate a ti misma, carga con tu cruz de cada día y sígueme.

Jesús me mira y su mirada traspasa todas las corazas con las que intento cada día disfrazar mi corazón. Quisiera que viese el paisaje que Él espera, no el que mi tibieza y olvidos construyeron neciamente. Pero ya es tarde para pretender eso.. o no. Tu misericordia, Señor, es un torrente inagotable que puede sanar el corazón más destruido, el más olvidado, el más solitario.

Unos hombres se acercan. Probablemente sus apóstoles. Jesús se retira y María, que está a pocos pasos escuchando cada palabra, se acerca a mí. Tomándome por los hombros, me lleva a las afueras de la ciudad. Allí, en un reparo tibio doy rienda suelta a mi llanto….

Ella nada dice, sólo me mira con infinita ternura.

– Ay, Madre, Madre, ¡Cómo puedo ser tan torpe!. El Maestro es tan sencillo y claro para hablarme, que se supone debo entender ¡Pero no, no entiendo! ¡No sé como llevar a mi vida de cada día sus preciosísimos consejos! ¡Ayúdame, por piedad!..

Colocas delicadamente mi cabeza en tu hombro…¡Qué remanso para mi alma dolorida!…

 Hija, intentaré explicarte más detalladamente, no sólo para que comprendas sino para que te determines a caminar . 

– Te escucho, Madre, mi corazón tiene tanta sed de tus palabras.

– Bien, comenzaremos por lo primero que te dijo Jesús: “¿Por qué me pides eso?”. Él sabe que tú no le pedirías caminos si no fuese que el Espíritu te ha creado esa necesidad. Tú no amaste a Jesús y Él te escuchó, sino que Él te amó primero. ¿Comprendes la diferencia?. Que tú le busques, le necesites, es una clara señal de que Él te ama. Luego te dijo las condiciones para seguirlo. Veamos esto parte por partes: ”Si quieres seguirme”. No se trata de que te acerques por interés de conseguir algo que deseas, porque te sientes sola y no encuentras nada mejor o porque se supone que debes hacerlo. Nada de eso. Se trata de que “quieras” y ese querer parte de una gracia del Espíritu que tu corazón escucha y acepta. Luego te dijo: “Niégate a ti misma”. Allí te esta pidiendo que cultives, en lo más profundo de ti, la humildad y que la dejes crecer sin ahogarla con tu orgullo y vanidad. 

– Para ello necesitaré mucho oración, supongo…

– Por cierto. Oración, pero oración que no es mera repetición de palabras. Puedes comenzar analizando tu actitud en la oración. ¿Cómo rezas? ¿Como el fariseo?. “Te doy gracias porque no soy como los demás”, creyendo que tu fe es mejor o mas valiosa a los ojos de Dios que la de una simple mujer que reza cada día el rosario en la soledad de la parroquia, con una voluntad y constancia que tú no posees. Hija, intenta rezar como el publicano, que se quedaba atrás y no se atrevía a levantar los ojos al cielo: “Dios mío, ten piedad de mí que soy un pecador”. Renunciar a la tentación del aplauso, del halago. Renunciar a la vanidad de sentirse mejor que otros es difícil hija, mas no imposible. Cuando lo logras, las alas de tu alma se despliegan en vuelo límpido hacia cielos más altos. 

– Madre, madre… cuánto he lastimado el Sagrado Corazón de tu Hijo, cuánto necesito de su misericordia. Continúa, que en este punto ya no quiero el retorno…

 “Toma tu cruz y sígueme”. Así, tal cual, hija. “Tu” cruz, no la ajena, no la que te gustaría, sino la tuya, la conocida, la que crees no merecer y que, sin embargo, te lleva a la eternidad. ”Sígueme” pero ¿Cómo piensas seguirle? ¿Rezongando y protestando por el peso de tu cruz, quejándote de que otros tienen cruces más livianas? ¡Cómo si pudieras tú ver el corazón sangrante o el alma doliente de tu hermano! ¿Le seguirás arrastrando la cruz para que deje marcas en la arena buscando la compasión de los demás?… Hija, debes abrazar tu cruz y amarla… 

– ¿Cómo se ama la cruz, Señora?

– Se ama en aquél que te lastima con su indiferencia, en el que no te escucha, en la que te difama. Se ama construyendo cada día en tu familia aunque sientas que predicas en el desierto. Se ama sembrando, aunque sientas que el viento de la indiferencia arrastra la semilla. Tú nunca sabes si alguna quedó plantada y la misericordia de Dios hará que dé fruto, a su tiempo, cuando menos lo esperes. No temas la dureza del tiempo de siembra, piensa en la alegría de la cosecha… que llega, hija, llega, siempre. 

Tu voz dulce, segura y pura riega la aridez de mi alma, abre puertas cerradas por tanto tiempo y el sol de la luz de Cristo entra a raudales en los más recónditos espacios de mi interior. Caminar la cuaresma, vencerme, cargar la cruz.¿Podré?¿Cuánto tiempo durará en mí este deseo de caminar tras Jesús?

 Tanto tiempo como lo alimentes. La Eucaristía, Jesús mismo, te dará la fuerza, la constancia, la paz. Y yo estaré siempre contigo, para secar tu frente, para enjugar tus lágrimas, aún cuando no me veas, aún cuando me creas lejos. Siempre. 

Cae la tarde y el sol se esconde en el horizonte mientras yo me escondo en tu pecho en apretado abrazo. Cuando abro los ojos el sacerdote está por comenzar la ofrenda del pan y del vino. Miro tu imagen. Me sonríes desde ella. Un viento fresco entra por la ventana, el sol se termina de esconder en el horizonte y, por un exquisito regalo tuyo, siento que me continúas abrazando. Siempre.

Amigo que lees estas líneas. No temas recorrer tu propia Cuaresma, no reniegues de tu cruz. Cuando sientas que caes bajo su peso, levanta los ojos y verás la mano de tu madre, extendida. No le reproches nada, sólo tómala, y veras que tus heridas cicatrizan en medio del mas profundo amor.

NOTA:

“Estos relatos sobre María Santísima han nacido en mi corazón y en mi imaginación por el amor que siento por ella, basados en lo que he leído. Pero no debe pensarse que estos relatos sean consecuencia de revelaciones o visiones o nada que se le parezca. El mismo relato habla de “Cerrar los ojos y verla” o expresiones parecidas que aluden exclusivamente a mi imaginación, sin intervención sobrenatural alguna.”