Manual para Monitores


1.- IMPORTANCIA DEL MONITOR.

 

El servicio que un monitor realiza en la celebración es muy antiguo, aunque el nombre sea actual. El monitor guía con sencillez al pueblo en la celebración.

Tres clases de intervención de un monitor.

*.- INDICATIVAS: Señala las posturas corporales, el modo de realizar una procesión.

*.- EXHORTATIVAS: Desde qué actitud espiritual podemos cantar un salmo responsorial.

*.- EXPLICATIVAS: Ambientar una lectura desde su contexto histórico.

Las monisiones la puede realizar un laico preparado.

El monitor ha de iniciar con palabras breves, humanas y espirituales en donde trata de motivar la celebración que comienza, conectarla con la vida, con la fiesta, o las circunstancias específicas del día.

2.- OBSERVACIONES IMPORTANTES.

La monición no se trata de un homilía adelantada, crear la conciencia de que todos formamos una comunidad celebrante y que se prepara para lo que va a ser en común.

3.- MONICIONES ANTES DE LAS LECTURAS.

Antes de las lecturas caben varios modos de realizar las moniciones.

*.- Se puede hacer una en conjunto, si hay unidad entre sí; como en las grandes fiestas o una a cada lectura.

*.- No debe ser una homilía anticipada o un resumen de la lectura misma.

*.- No se trata de adelantar el contenido, sino de preparar la escucha despertar el interés.

*.- A veces es útil presentar el contexto histórico de una lectura, de una época, de un profeta o una circunstancia.

4.- PARA QUE SIRVE EL MONITOR.

Debe coordinar de acuerdo con el presidente los varios momentos de una celebración.

De él depende la belleza, la sencillez y el orden de la celebración.

Lleva el ritmo de la celebración, no se adelante ni se retrase.

Su servicio a la comunidad requiere un lugar adecuado, visible, delante de todos, no voz anónima, sin subirse al ambón, el ambón es el lugar reservado para el anuncio de la palabra.

Que sea un lugar no tan destacado como el ambón o la cede del presidente.

La presencia del monitor ayuda a la comunidad a captar dónde está en cada momento de la celebración.

*.- Se requiere que esté atento a la celebración y no esté distrayendo a la comunidad, buscando hojas de cantos o moniciones.

Lo más importante de su trabajo lo hace antes de la celebración.

*.- Póngase de acuerdo con el presidente antes de la celebración sobre todo lo que se tiene preparado, llevar en orden todo el material.

*.- Reparta con tiempo las lecturas y el salmo para que se preparen los lectores.

*.- El monitor debe tener una buena formación litúrgica.

*.- Un monitor no puede dirigir una celebración si no conoce su estructura.

*.- Debe estar bien preparado y presentado ya que esta a la vista de la asamblea.

*.- Debe recibir de buen modo los comentarios que le hagan después de su participación.

*.- No debe desanimarse por las críticas.

5.- CUALIDADES DE UNA BUENA MONICION.

BREVES: Llevar bien preparados sus comentarios, con una sobriedad que los haga asimilables.

CLARAS: Que las palabras sean eficaces, pensadas de antemano, evitando las exageraciones y que digan solamente lo necesario.

DISCRETAS. No hace falta que se hagan todas las posibles, sino las que parezcan más convenientes y que no siempre sean las mismas.

PEDAGOGICAS: Deben producir el efecto deseado, despertar el interés y suscitar un diálogo interior con Dios.

PREPARADAS: Normalmente por escrito y en coordinación con el presidente.

UNIDAD: Es conveniente que las diga la misma persona, para dar una unidad al conjunto de la celebración.

ADECUADAS: Las moniciones que ofrecen las hojas pastorales o los libros las tiene que considerar el monitor y no como un material que tiene que utilizarse a la fuerza.

APOYO: La monición no esta llamada a utilizarse siempre.

*.- La monición no es un elemento constitutivo de la celebración, sino un subsidio a la misma.

*.- La monición debe hacerse únicamente si lo exige o por lo menos lo aconseja.

APROVADAS: Que la monición tenga su aprovación del que preside dándoles un carácter de oficialidad y eclesialidad.

ORIENTADORAS: Las moniciones deben servir para ubicar el texto que se va a leer.

FIELES AL TEXTO: Cada pasaje tiene su propio tono y cada gesto ritual su finalidad.

SENCILLAS: Evitar que la monición invada excesivamente el ambiente celebrativo y convierta la monición en nuesva homilía.

OPORTUNAS: El monitor debe saber dar los adecuados silencios para una mejor asimilación de la palabra.

BIEN DICHAS: Las moniciones puieden leerse o desirse de memoria.

PUNTUALES: Las moniciones deben estar a tiempo a si como el monitor.

*.- El monitor no tiene que leer las lecturar ni viseversa.

N.B.- Hay que distinguir lo que es palabra nuestra y lo que es palabra de Dios.

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Objetivo de las Moniciones Liturgicas

Las moniciones en la Misa son una motivación a participar y vivir el Misterio de Cristo celebrado en la Eucaristía.

No se trata de una introducción, ni resumen de las lecturas o de impartir una profunda catequesis. Simplemente su finalidad es ambientar e invitar, con comentarios breves, concisos y claros.

Momentos de Monición

Entrada –Es una invitación a la Asamblea a participar de manera consciente, activa y fructuosa de la Santa Misa. Se puede hacer mención particular del momento litúrgico, fiesta o solemnidad en referencia al mensaje central del mensaje evangélico.

Eje: Hoy celebramos la Resurrección del Señor. Cristo es nuestra Pascua, pues ha muerto y resucitado, dando ese paso para darnos vida y vida en abundancia. Nos disponemos a Participar llenos de gozo de esta Santa Eucaristía.

(La Monición de entrada puede hacerse antes de la Antífona o Canto de Entrada o después del Saludo del Celebrante).

Antes de las Lecturas y del Evangelio –Se hace un breve comentario del mensaje central de cada lectura y del Evangelio, instando a escuchar atentamente la Palabra de Dios.

Eje: El apóstol Pablo exhorta a la comunidad cristiana de Efeso a desarraigar el hombre viejo y revestirse del hombre nuevo, según Dios.

Eje: En el Evangelio Jesús se muestra como el Buen Pastor que da la vida por sus ovejas.

(Se puede hacer una Monicion antes de cada lectura y del Evangelio, todo de acuerdo con el sacerdote de la Parroquia).

Liturgia Eucarística –Se realiza en el momento de la Presentación de Ofrendas invitando al pueblo a entregarse totalmente junto a la ofrenda del pan y del vino.

Ejem: En cada Misa se realiza el Milagro de la Eucaristía: el pan y el vino se convierten en el cuerpo y la sangre de Cristo. Presentémonos como ofrenda viva junto a estos dones, para ser también transformados en el Señor.

Antes de la Comunión –Es una invitación a participar del Banquete Eucarístico con la debida preparación y disposición.

Eje: Los discípulos de Emaus reconocieron a Jesús en la Fracción del Pan. Al participar de este Banquete Eucarístico podemos también reconocerle, porque El aquí esta.

Despedida –Es una breve exhortación a hacer vida lo que hemos celebrado.

Ejem: Vayamos a anunciarles a todos, que Cristo vive ¡Ha resucitado!

(Se puede hacer antes o después de la Bendicion)

Criterios para monitar

-Redacción de Moniciones. Muchos equipos de Liturgia toman las moniciones de organismos de la Iglesia de Pastoral Litúrgica. Sin embargo también pueden hacerse y ese es el motivo de este pequeño tratado: el de orientar para la redacción de las moniciones bajo el asesoramiento de un sacerdote o de alguna persona experta que ha sido puesta para asesorar la Animación Litúrgica Parroquial.
Las moniciones hechas por el coordinador de Liturgia, o en equipo o por una persona designada, siempre antes de hacerse en Misa deben presentarse al sacerdote para que el las autorice e indique como hacerse.

-Moniciones en tiempos Especiales o Fiestas. Por ejemplo en la Celebración de Sacramentos dentro o fuera de Misa, en tiempos fuertes de la Liturgia como la Semana Santa donde puede haber monicion antes del Gloria el Jueves Santo, en el momento de la Cruz el Viernes Santo o para el Pregón Pascual en la Vigilia del Sábado…

-El Monitor.

Cualidades humanas: Capacidad de animar, que sensibilice lo que esta diciendo de manera equilibrada y de excelente presentación física (bien vestido).

Cualidades técnicas: Arte de tomar el micrófono, saber como estar de pie, que sepa modular la voz.

Cualidades espirituales: Persona que sea enamorada de la Eucaristía, de vida orante capaz de transmitir esa presencia de Dios a los demás y que esté en proceso de conversión (testimonio de vida).
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Fiat mihi secundum verbum tuum LUCAM I.XXXVIII

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Como decir las moniciones


Sobre la manera concreta de realizar las moniciones bastará recordar unas pistas bien sencillas:

–          Es conveniente que las moniciones de una celebración las diga la misma persona: para dar unidad al conjunto. Es decir que el que inicie la celebración monitando, sea el mismo que  termine monitando, que no haya cambio de monitor en el transcurso de la misa.

–          El que proclama la lectura no debe ser el que también dice la monicion: es mejor distinguir claramente lo que es “palabra nuestra”, más o menos explicativa, y lo que “Palabra de Dios”.

–          Las moniciones no se tienen que hace desde el ambón: lo decía ya el Misal (IGMR 68 y 272) y lo repite el Leccionario (OLM 33). La razón es sencilla: el  ambón se reserva a la proclamación de la palabra revelada; por tanto habrá que establecer otro lugar desde el que decir las moniciones.

–          Las moniciones es mejor decirlas, aunque estén escritas. También es verdad que algunas personas saben muy bien decir aunque estén leyendo. La monición pide una comunicatividad especial.

–          Las moniciones que ofrecen los libros o las hojas pastorales las tiene que considerar el monitor (o el equipo que prepara la celebración) como sugerencias, como material que tendrá seguramente mucho de aprovechable, pero no como dogmáticas. A partir de lo que allí se dice, con sentido litúrgico y sintonía con la comunidad, deben llegar al lenguaje más válido de una monición.

Cualidades de una Buena Monicion


Es interesante la evolución que se nota en los varios documentos sobre las moniciones litúrgicas. A medida que pasa el tiempo, son más insistentes las recomendaciones de brevedad y de discreción.

En el documento conciliar se pedía ya que fueran “breves” y “sólo en los momentos más oportunos, con las palabras prescritas u otras semejantes” (SC 35).

Luego el Misal, en 1969, recomienda al comentador que “lleve bien preparados sus comentarios, con una sobriedad que los haga asimilables” (IGMR 68).

Al año siguiente, en la instrucción de 1970, y como si la experiencia hubiera aportado un cierto grado de escarmiento, se dice que “estas palabras sean breves y eficaces, pensadas de antemano… evítese toda exageración y diga sólo lo que verdaderamente es necesario” (3).

El nuevo Leccionario, de 1981, insiste en las cualidades de una buena monicón. La lista de adjetivos y matices es significativa: “breves y apropiadas…. Sencillas, fieles al texto, breves(por segunda vez en el mismo número), preparadas minuciosamente y adaptadas al matiz propio del texto al que deben introducir” (OLM 15). Se advierte que no es fácil acertar con el tono de estas intervenciones: “hay que atender con mucho cuidado al género literario de estas moniciones” (OLM15). Más tarde se siguen pidiendo cualidades para estas moniciones “Breves” (OLM 19), “unas explicaciones y moniciones oportunas, claras, diáfanas por su sobriedad, cuidadosamente preparadas, normalmente escritas y aprobadas con anterioridad por el celebrante” (OLM 57).

– Se insiste, pues, en que sean breves. Todos tenemos experiencia de cómo unas intervenciones largas dan al conjunto de la celebración un tono pesado, escolástico y farragoso.

– Que sean sencillas, diáfanas. Se trata de ayudar a captar mejor el contenido de los ritos o de las lecturas. Eso no se logra con frases alambicadas, a base de oraciones subordinadas, queriendo decirlo todo.

– Que san fieles al texto. Cada pasaje tiene su propio tono y cada gesto ritual su finalidad: la monición debe ayudar a escuchar la lectura desde la actitud justa (sin manipular su interpretación, dejándola abierta) y a realizar el gesto simbólico (por ejemplo, el gesto de la paz) exactamente dentro de su identidad y finalidad.

– Que sean discretas: discretas en número (no hace falta que se hagan todas las posibles, sino las que parezcan más convenientes, y no siempre las mismas). El monitor –así como el diácono o presidente en sus intervenciones libres – deben evitar la tentación de la palabrería. A veces se les nota una verdadera obsesión didascálica, una vez que se han apoderado del micrófono. Eso hace que las moniciones, en vez de ayudar y crear ambiente, lo que hacen es agotar y aturdir a los fieles.

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**Nota de la pagina la verdadera liberdad:  como ven aqui publicamos muchas moniciones,para una sola celebracion, esto no quiere decir que hay que utilizarlas todas. de hecho en la parroquia nosotros solo usamos 5: Entrada, la única de las lecturas, ofertorio, comunion y salida.

Las demás han ido surgiendo de acuerdo a los comentarios, peticiones y sugerencias de nuestros lectores.

Continuemos con el documento…… ____________________________________________________________________

Las moniciones se espera que sean pedagógicas, o sea, que produzcan con sus palabras y sugerencias el efecto deseado: despertar el interés por la lectura, suscitar la actitud interna desde la que cantar un canto o realizar un gesto.

Todo esto supone que estén bien preparadas. Ya hemos oído cómo insisten en ello los documentos. Normalmente por escrito (ese “normalmente” ya dice también el margen de flexibilidad de estas normas) y además en coordinación con el presidente: es importante que haya confluencia de direcciones entre el presidente con su homilía, el que hace las moniciones y el que escoge y dirige los cantos. Todos tienen una única finalidad: ayudar a que la comunidad escuche y cante y celebre mejor. Si en vez de unir, dispersan la atención, se les hace un flaco servicio a los fieles.

Monicion para Solemnidad de la Asuncion de Maria 15 de agosto


LA ASUNCION DE LA SANTISIMA VIRGEN MARIA

“Me llamarán dichosa”

 

M.R. Pag 527  /  Lecc. II Pag. 1107

MONICION DE ENTRADA:

Hoy celebramos la Asunción de María. que fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del Cielo. Iniciemos nuestra celebración.

LITURGIA DE LA PALABRA

Primera Lectura: Ap 11,19. 12,1-6 .10

Salmo 44

Segunda Lectura Cor 15, 20-27

Evangelio Lc 1, 39-56

MONICION A LAS LECTURAS (Unica)

Las lecturas nos hablaran de Maria, la elegida desde siempre, para ser la madre de aquel que vino a salvarnos.  Que su ejemplo nos impulse a trabajar con amor y humildad.

MONICION A LAS LECTURAS (Individual)

Primera Lectura

La Mujer adornada de luz y estrellas, en la lucha contra el mal  resulta triunfadora y engendra al  salvador prometido.

Salmo 44

Un bello himno es este salmo, donde reconocemos y damos homenaje a María nuestra madre. Respondemos todos: De pie, a tu derecha, está la reina.

Segunda Lectura

Se nos recuerda en esta lectura, que Cristo ha vencido a la muerte y por su resurrección nos ha redimido.

Evangelio

Escucharemos en el evangelio, el canto de alegria y agradecimiento que María dirige a Dios llena de fe.

Oración de los fieles

Oremos, hermanos al Señor, que en el día de hoy ha querido ensalzar a la Virgen María por encima de los coros de ángeles y de santos, y pidámosle que escuche nuestra oración: Respondemos juntos: ___________________

1.- Para que todos los hijos de la Iglesia, unidos a la gloriosa y santa María, Madre de Dios, proclamen la grandeza del Señor y se alegren en Dios, su salvador,. Roguemos al Señor

2.- Para que la misericordia del Señor llegue a sus fieles de generacion en generacion, y todos los pueblos feliciten a aquella en la cual Dios ha hecho obras grandes, Roguemos al Señor

3.- Para que el Señor, con las proezas de su brazo, enaltezca a los humildes, colme de bienes a los pobres y euxilie a Israel, como lo había prometido a los antiguos padres. Roguemos al Señor.

4.- Para que Cristo, el rey que ha coronado a María como reina, cuando entregue la creación al Padre, nos conceda a nosotros, como a María, la posesion del reino preparado desde la creación del mundo. Roguemos al Señor.

Dios nuestro, que constituiste a la Madre de tu Hijo Madre y Reina nuestra, escucha nuestra oración y haz que, ayudados por la intercesión de Maria, participemos un día de la felicidad eterna. Por Jesucristo, Nuestro Señor

PRESENTACION DE OFRENDAS

Unidos al pan y el vino presentemos al Señor nuestras intenciones de imitar constantemente a su madre Santísima.

MONICION AL PADRE NUESTRO

Hermanos, Jesús y Maria son un claro ejemplo de oración constante, unidos a una sola voz, digamos con fe y esperanza esa oración que nuestro Salvador nos enseño: Padre nuestro……

MONICION A LA COMUNION

De la mano de Maria acerquémonos a recibir este cuerpo y sangre que el mismo Jesús nos ofrece y el cual es para nosotros salvación y vida.

PARA DESPUES DE LA COMUNION

  MEDITACIÓN:INVOCACIÓN A LA VIRGEN

(Juan Pablo II)

María, hija de Israel, tú has proclamado la misericordia ofrecida a los hombres, de edad en edad, por el amor misericordioso del Padre.

María, Virgen Santa, Sierva del Señor, tú has llevado en tu seno el fruto precioso de la Misericordia divina.

María, tú que has guardado en tu corazón las palabras de salvación, testimonias ante el mundo la absoluta fidelidad de Dios a su amor.

María, tú que seguiste a tu Hijo Jesús hasta el pie de la cruz con el fiat de tu corazón de madre, te adheriste sin reserva al servicio redentor.

María, Madre de misericordia, muestra a tus hijos el Corazón de Jesús, que tú viste abierto para ser siempre fuente de vida.

María, presente en medio de los discípulos, tú haces cercano a nosotros el amor vivificante de tu Hijo resucitado.

María, Madre atenta a los peligros y a las pruebas de los hermanos de tu Hijo, tú no cesas de conducirles por el camino de la salvación.

MONICION DE DESPEDIDA

Vayamos a nuestros hogares recordando que donde esta Jesús, también esta María para ayudarnos en nuestras actividades diarias, no dejemos de solicitar su ayuda en todo momento

Moniciones: Tambien el Salmo Responsorial


TAMBIEN EL SALMO RESPONSORIAL

 

En general antes de los cantos no se suelen hacer moniciones. Y sin embargo la comunidad canta con mayor conciencia y gusto si alguna vez la motivamos diciéndole por qué cantamos este canto y desde que actitud interior.

Esto es más interesante en el caso del salmo responsorial: “también pueden ayudar unas breves moniciones en las que se indique el porqué de aquel salmo determinado y de la respuesta y su relación con las lecturas” (OLM19)

Una monición bien pensada puede sugerir los sentimientos y el talante interior que están en la base del salmo. El profeta, por ejemplo, nos invitaba en la lectura a la esperanza (Le invitaba a Israel, pero nosotros hemos asumido para nosotros la invitación). Ahora el salmo nos quiere hacer ejercitar esta esperanza, y por eso vamos a repetir entre las varias estrofas nuestra intervención cantada: “en Dios pongo mi esperanza….”.  Y así en otros salmos con la alabanza eufórica o con el arrepentimiento o con el compromiso de vida moral. El salmo prolonga el mensaje y la actitud que suscitaba la lectura. Muchas veces esta relación es evidente. Pero otras es útil hacerla notar. Es la función de la monición.

Lo que se dice del salmo responsorial en la misa, se tendría que decir de las moniciones a los salmos de la Liturgia de las Horas. Un monitor o guía puede contribuir a que una comunidad cante o recite los salmos desde una actitud espiritual rica, saboreándolos, diciéndolos desde dentro. Si la única “monición” que se oye es que “los salmos de hoy están en tal página, y los diremos a dos coros: los de la izquierda son el primer coro….” Poca ayuda espiritual estamos dándoles a los demás. Mientras que si hemos acertado con el tono de una monición, podemos decir hoy nosotros esta salmo de alabanza o de lamentación o de reflexión sapiencial sobre la vida. La monición ayuda a conectar un salmo con la vida, con Cristo que sigue orando, o con la Iglesia y la humanidad que encarnan hoy los dolores y las alegrías, las esperanzas y los miedos del salmo.

Las Difíciles Moniciones antes de las Lecturas


Excepto en aquellas intervenciones que el Misal atribuye específicamente al presidente, las moniciones las puede realizar un laico preparado, que asume así, sobre todo en ausencia de diácono, este servicio a la comunidad.

Por ejemplo, antes de las lecturas, tanto si se hace una monición global, o bien detallada por cada lectura.

Estas moniciones “podrían ser de gran ayuda para que la asamblea reunida escuche mejor la palabra de Dios, ya que  promueve el hábito de la fe y de la buena voluntad” (OLM 42). Son breves intervenciones del monitor que quieren ayudar a que la comunidad escuche con más atención, despertando su interés, situando la página que se va a escuchar en un contexto que la haga más accesible.

No es fácil el género literario de estas moniciones. No deben ser, por ejemplo, una homilía anticipada, o un resumen de lo que ya la lectura misma va a decir. Al principio, cuando se escuchaban estas lecturas en latín, sí se esperaba que alguien ayudase a los fieles a captar su contenido. Ahora no se trata de adelantar el contenido o de resumirlo, sino de preparar la escucha, motivar la actitud de interés y de “obediencia de fe”.

A veces, por ejemplo, es útil presentar brevemente el contexto histórico de una lectura: una página profética se capta de un modo más concreto si se sabe que está escrita durante el destierro, o bien después de la vuelta, en la época de la restauración de Israel; unas recomendaciones de Pablo se entienden si se recuerda que están escritas desde la cárcel o en unas circunstancias concretas de la comunidad a la que se destinan.

Un monitor, en el caso de la lectura ferial continuada, dice amablemente a sus hermanos que “hoy empieza, para tres semanas, las lecturas del libro de Génesis”, y brevemente sugiere el interés que puede tener para nuestro camino cristiano el ejemplo de Abraham.

Otras veces la monición intenta despertar la atención de la comunidad a partir de las circunstancias que estamos viviendo en la actualidad: las palabras de Pablo o de Cristo las anuncia como respuesta concreta a interrogantes o problemas nuestros. O bien suscita la pregunta: ¿alabaría Cristo nuestro modo de comportarnos en tal situación? ¿se nos podrán aplicar las palabras duras que v a dirigir contra los fariseos? ¿merecen nuestras comunidades las alabanzas que vamos a escuchar de Pablo referías a la comunidad de Roma, o la riña que va a dirigir a la de Corinto? La monición no adelanta todavía cuáles son los motivos o los términos de la alabanza o de la riña: eso lo tiene que traer consigo una buena lectura y luego el comentario y la exhortación de la homilía.

 La monición lo que hace es presentar que la lectura que vamos a escuchar es de interés también para nosotros: “nos abre el apetito”

Moniciones Correspondientes al Presidente o al Diacono


Algunas de estas intervenciones parecen más propias del presidente de la celebración: aquellas que contienen mas mensaje espiritual y que guían a la comunidad en sus actitudes interiores, dejando para otros las que mas bien se refieren a las posturas o a la explicación concreta de un canto o de una lectura.

Así la monición de entrada se concibe más en boca del mismo presidente. Es su primer contacto con la asamblea, además del saludo inicial. Con palabras breves, humanas y espirituales a la vez, trata de motivar próximamente la celebración que empieza, conectarla con la vida, con la fiesta o las circunstancias especiales del día. No se trata de una homilía adelantada a las lecturas y su mensaje ya les llegará su tiempo más tarde. Se trata de que esta monición (junto con el canto y los otros elementos) ayude a conseguir la finalidad última del rito de entrada: crear la conciencia de que todos forman una comunidad celebrante y que se preparen a lo que van a hacer en común (cfr. IGMR 24)

A lo largo de la Eucaristía se invita varias veces a los fieles a la oración: en el acto penitencial, en las oraciones breves (colecta, ofrendas, postcomunión), la Oración Universal, el Padre Nuestro, etc. Esta monición (la mas breve es “oremos”) quiere motivar, crear ambiente de oración. Es propia del presidente. Las “intenciones” que pueden seguir después, en el acto penitencial, en la oración universal, o en las preces de laudes y vísperas, sí pertenecerían a ser posible a otro ministro. También sería más adecuada en sus labios, si se hace, la monición antes de la Plegaria Eucarística, motivando brevemente la actitud de alabanza o de memorial de la Pascua.

Antes de las lecturas caben varios modos de realizar las moniciones. Se puede hacer una en conjunto para todas ellas, sobre todo si tienen unidad entre sí, como en las grandes fiestas. O bien decir una a cada lectura o a alguna de ellas. Si lo prefiere., estas moniciones las puede hacer el presidente: “corresponde al presidente introducir, de vez en cuando, a los fieles mediante unas moniciones, en la liturgia de la palabra, antes de la proclamación de las lecturas” (OLM 42)

Así se hace por ejemplo antes de la serie de lecturas de la vigilia pascual. Pero en seguida añade: “Esta función puede ejercerla por medio de otros, por ejemplo, del diacono o del comentador”.

En todas las moniciones del presidente (para el acto penitencial, el padre nuestro, el gesto de la paz, la comunión, etc.) cabe siempre la posibilidad, que el misal le recuerda (IGMR 11), que no las diga tal como están en el libro, sino que las adapte a las circunstancias del día o de la comunidad.

Al diácono se le encomiendan tradicionalmente otras moniciones más relacionadas con la marcha externa de la Eucaristía: “dense fraternalmente la paz”, “pueden ir en paz”, “de rodillas”, “de pie”….  También son propias del diácono, en principio, las moniciones de la Oración Universal. Estas intenciones, dirigidas normalmente, no a Dios, como si fueran una oración resumida, sino a los fieles, recordándoles las intenciones por las que vale la pena que ore una comunidad cristiana, son como una monición. La oración propiamente dicha no son las intenciones, sin la respuesta que les da la comunidad, que, ella sí, dirige su oración a Dios.