Monición Jornada Mundial de las Misiones 19/oct/2014 ciclo A


MONICION PARA EL DOMINGO XXIX DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A

Construir la comunión eclesial, clave de la misión…

JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES

M.R. Pág. 1073 [751] 

 

MONICION DE ENTRADA

(Saludo) Este Domingo celebramos la Jornada Mundial de las Misiones. En esta celebración encomendamos
especialmente a todos los misioneros, que trabajan para el Señor dando a conocer su evangelio en los lugares más apartados. Dispongámonos a participar con gozo de esta Santa Eucaristía.

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Hoy estamos invitados a pedir por las misiones.Esta es una tarea trascendental para el presente y para el futuro de nuestra Iglesia. Pidamos con fe al Señor que la luz de su Hijo Jesucristo ilumine a toda la humanidad.

LITURGIA DE LA PALABRA

Primera Lectura: Is 56, 1. 6-7

Salmo  66

Segunda Lectura: Tim 2, 1-8

Evangelio: Mt 28, 16-20

MONICION A LAS LECTURAS

 

PRIMERA LECTURA

La promesa de salvación alcanza también a todos los extranjeros que lleguen a poner su confianza en Dios

SEGUNDA LECTURA

San Pablo nos pide orar por todos los hombres. Esta oración debe estar en sintonía con la salvación que en Él se ha ofrecido a todos los hombres.

EVANGELIO

En este evangelio escucharemos como queda descrita la misión universal que Jesús llama a cumplir  sus discípulos.

MONICION A LAS LECTURAS (UNICA)

Somos una Iglesia misionera enviada por Cristo a llevar su mensaje de Salvación a todos las naciones; todos los pueblos alabemos a Dios por su gran bondad y misericordia.

MONICION A LAS OFRENDAS

Estos dones de pan y vino al ser transformados en cuerpo y sangre de Cristo, sean prenda de salvación para todos lo que queremos poner el mensaje de Cristo al centro de nuestras vidas.

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Los dones que como su familia presentamos en el altar, se transformarán en una continua alabanza al Padre. Él quiere estar siempre con nosotros, dándonos la fuerza transformadora de su Espíritu

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Estos dones de pan y vino transformados en el Cuerpo y  Sangre de Cristo, son salvación para todos lo que queremos seguirle y dejar  que su palabra sea guía de nuestras vidas.

MONICION A LA COMUNION

Más fuerte que nuestras debilidades y desánimos, es la gracia que el Señor desea comunicarnos en esta santa Comunión. Que alimentados con este divino manjar, podamos serle siempre fieles.

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Agradezcamos al Señor el don de ser sus discípulos. Al participar de la mesa eucarística, tengamos presentes en nuestras oraciones a todos los que no lo conocen y a los misioneros que les predican el Evangelio.

MONICION DE SALIDA

A la luz de la fe, esforcémonos seriamente en la transformación de las realidades temporales… Que, por nuestro compromiso cristiano, sea mejor cada día ese mundo concreto en donde nos ha tocado vivir.

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Como miembros de una Iglesia Misionera vayamos a dar testimonio de Cristo en todas partes. Que con nuestro empeño apostólico la fuerza del Evangelio pueda transformar a fondo nuestro mundo.

ORACION DE LOS FIELES  /  ORACION UNIVERSAL

Oremos a Dios Padre, por medio de Jesucristo, su Hijo, que se entregó por la salvación de todos:

1.- Para que los pastores y los fieles sean para el mundo anuncio claro y Sacramento eficaz de la salvación que Dios prepara a todos los pueblos, roguemos al Señor.

2.- Para que los hombres de todos los pueblos, religiones y culturas, en su esfuerzo por encontrar a Dios, descubran con gozo que el Señor no está lejos de cada uno de ellos, roguemos al Señor.

3.- Para que los pueblos que sufren por la pobreza, el hambre o las guerras obtengan un mayor desarrollo y gocen de la paz, y así puedan recibir con mayor facilidad el anuncio del Evangelio, roguemos al Señor.

4.- Para que nosotros y los fieles de nuestra comunidad seamos luz del mundo y sal de la tierra, y así la gente que nos rodea al ver nuestras buenas obras dé gloria también al Padre del Cielo, roguemos al Señor.

Señor Dios, que amas a todos los hombres y quieres que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad, escucha nuestra oración y haz que el Evangelio de tu Hijo sea proclamado por todos los cristianos y recibido, con gozo, por todos los hombres de buena voluntad. Por Jesucristo nuestro Señor.

Mensaje del Papa Francisco para esta Cuaresma 2014


MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
PARA LA CUARESMA 2014

Se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza (cfr. 2 Cor 8, 9)

 

Queridos hermanos y hermanas:

Con ocasión de la Cuaresma os propongo algunas reflexiones, a fin de que os sirvan para el camino personal y comunitario de conversión. Comienzo recordando las palabras de san Pablo: «Pues conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el cual, siendo rico, se hizo pobre por vosotros para enriqueceros con su pobreza» (2 Cor 8, 9). El Apóstol se dirige a los cristianos de Corinto para alentarlos a ser generosos y ayudar a los fieles de Jerusalén que pasan necesidad. ¿Qué nos dicen, a los cristianos de hoy, estas palabras de san Pablo? ¿Qué nos dice hoy, a nosotros, la invitación a la pobreza, a una vida pobre en sentido evangélico?

La gracia de Cristo

Ante todo, nos dicen cuál es el estilo de Dios. Dios no se revela mediante el poder y la riqueza del mundo, sino mediante la debilidad y la pobreza: «Siendo rico, se hizo pobre por vosotros…». Cristo, el Hijo eterno de Dios, igual al Padre en poder y gloria, se hizo pobre; descendió en medio de nosotros, se acercó a cada uno de nosotros; se desnudó, se “vació”, para ser en todo semejante a nosotros (cfr. Flp 2, 7; Heb 4, 15). ¡Qué gran misterio la encarnación de Dios! La razón de todo esto es el amor divino, un amor que es gracia, generosidad, deseo de proximidad, y que no duda en darse y sacrificarse por las criaturas a las que ama. La caridad, el amor es compartir en todo la suerte del amado. El amor nos hace semejantes, crea igualdad, derriba los muros y las distancias. Y Dios hizo esto con nosotros. Jesús, en efecto, «trabajó con manos de hombre, pensó con inteligencia de hombre, obró con voluntad de hombre, amó con corazón de hombre. Nacido de la Virgen María, se hizo verdaderamente uno de nosotros, en todo semejante a nosotros excepto en el pecado» (Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. Gaudium et spes, 22).

La finalidad de Jesús al hacerse pobre no es la pobreza en sí misma, sino —dice san Pablo— «…para enriqueceros con su pobreza». No se trata de un juego de palabras ni de una expresión para causar sensación. Al contrario, es una síntesis de la lógica de Dios, la lógica del amor, la lógica de la Encarnación y la Cruz. Dios no hizo caer sobre nosotros la salvación desde lo alto, como la limosna de quien da parte de lo que para él es superfluo con aparente piedad filantrópica. ¡El amor de Cristo no es esto! Cuando Jesús entra en las aguas del Jordán y se hace bautizar por Juan el Bautista, no lo hace porque necesita penitencia, conversión; lo hace para estar en medio de la gente, necesitada de perdón, entre nosotros, pecadores, y cargar con el peso de nuestros pecados. Este es el camino que ha elegido para consolarnos, salvarnos, liberarnos de nuestra miseria. Nos sorprende que el Apóstol diga que fuimos liberados no por medio de la riqueza de Cristo, sino por medio de su pobreza. Y, sin embargo, san Pablo conoce bien la «riqueza insondable de Cristo» (Ef 3, 8), «heredero de todo» (Heb 1, 2).

¿Qué es, pues, esta pobreza con la que Jesús nos libera y nos enriquece? Es precisamente su modo de amarnos, de estar cerca de nosotros, como el buen samaritano que se acerca a ese hombre que todos habían abandonado medio muerto al borde del camino (cfr. Lc 10, 25ss). Lo que nos da verdadera libertad, verdadera salvación y verdadera felicidad es su amor lleno de compasión, de ternura, que quiere compartir con nosotros. La pobreza de Cristo que nos enriquece consiste en el hecho que se hizo carne, cargó con nuestras debilidades y nuestros pecados, comunicándonos la misericordia infinita de Dios. La pobreza de Cristo es la mayor riqueza: la riqueza de Jesús es su confianza ilimitada en Dios Padre, es encomendarse a Él en todo momento, buscando siempre y solamente su voluntad y su gloria. Es rico como lo es un niño que se siente amado por sus padres y los ama, sin dudar ni un instante de su amor y su ternura. La riqueza de Jesús radica en el hecho de ser el Hijo, su relación única con el Padre es la prerrogativa soberana de este Mesías pobre. Cuando Jesús nos invita a tomar su “yugo llevadero”, nos invita a enriquecernos con esta “rica pobreza” y “pobre riqueza” suyas, a compartir con Él su espíritu filial y fraterno, a convertirnos en hijos en el Hijo, hermanos en el Hermano Primogénito (cfr Rom 8, 29).

Se ha dicho que la única verdadera tristeza es no ser santos (L. Bloy); podríamos decir también que hay una única verdadera miseria: no vivir como hijos de Dios y hermanos de Cristo.

Nuestro testimonio

Podríamos pensar que este “camino” de la pobreza fue el de Jesús, mientras que nosotros, que venimos después de Él, podemos salvar el mundo con los medios humanos adecuados. No es así. En toda época y en todo lugar, Dios sigue salvando a los hombres y salvando el mundo mediante la pobreza de Cristo, el cual se hace pobre en los Sacramentos, en la Palabra y en su Iglesia, que es un pueblo de pobres. La riqueza de Dios no puede pasar a través de nuestra riqueza, sino siempre y solamente a través de nuestra pobreza, personal y comunitaria, animada por el Espíritu de Cristo.

A imitación de nuestro Maestro, los cristianos estamos llamados a mirar las miserias de los hermanos, a tocarlas, a hacernos cargo de ellas y a realizar obras concretas a fin de aliviarlas. La miseria no coincide con la pobreza; la miseria es la pobreza sin confianza, sin solidaridad, sin esperanza. Podemos distinguir tres tipos de miseria: la miseria material, la miseria moral y la miseria espiritual. La miseria material es la que habitualmente llamamos pobreza y toca a cuantos viven en una condición que no es digna de la persona humana: privados de sus derechos fundamentales y de los bienes de primera necesidad como la comida, el agua, las condiciones higiénicas, el trabajo, la posibilidad de desarrollo y de crecimiento cultural. Frente a esta miseria la Iglesia ofrece su servicio, su diakonia, para responder a las necesidades y curar estas heridas que desfiguran el rostro de la humanidad. En los pobres y en los últimos vemos el rostro de Cristo; amando y ayudando a los pobres amamos y servimos a Cristo. Nuestros esfuerzos se orientan asimismo a encontrar el modo de que cesen en el mundo las violaciones de la dignidad humana, las discriminaciones y los abusos, que, en tantos casos, son el origen de la miseria. Cuando el poder, el lujo y el dinero se convierten en ídolos, se anteponen a la exigencia de una distribución justa de las riquezas. Por tanto, es necesario que las conciencias se conviertan a la justicia, a la igualdad, a la sobriedad y al compartir.

No es menos preocupante la miseria moral, que consiste en convertirse en esclavos del vicio y del pecado. ¡Cuántas familias viven angustiadas porque alguno de sus miembros —a menudo joven— tiene dependencia del alcohol, las drogas, el juego o la pornografía! ¡Cuántas personas han perdido el sentido de la vida, están privadas de perspectivas para el futuro y han perdido la esperanza! Y cuántas personas se ven obligadas a vivir esta miseria por condiciones sociales injustas, por falta de un trabajo, lo cual les priva de la dignidad que da llevar el pan a casa, por falta de igualdad respecto de los derechos a la educación y la salud. En estos casos la miseria moral bien podría llamarse casi suicidio incipiente. Esta forma de miseria, que también es causa de ruina económica, siempre va unida a la miseria espiritual, que nos golpea cuando nos alejamos de Dios y rechazamos su amor. Si consideramos que no necesitamos a Dios, que en Cristo nos tiende la mano, porque pensamos que nos bastamos a nosotros mismos, nos encaminamos por un camino de fracaso. Dios es el único que verdaderamente salva y libera.

El Evangelio es el verdadero antídoto contra la miseria espiritual: en cada ambiente el cristiano está llamado a llevar el anuncio liberador de que existe el perdón del mal cometido, que Dios es más grande que nuestro pecado y nos ama gratuitamente, siempre, y que estamos hechos para la comunión y para la vida eterna. ¡El Señor nos invita a anunciar con gozo este mensaje de misericordia y de esperanza! Es hermoso experimentar la alegría de extender esta buena nueva, de compartir el tesoro que se nos ha confiado, para consolar los corazones afligidos y dar esperanza a tantos hermanos y hermanas sumidos en el vacío. Se trata de seguir e imitar a Jesús, que fue en busca de los pobres y los pecadores como el pastor con la oveja perdida, y lo hizo lleno de amor. Unidos a Él, podemos abrir con valentía nuevos caminos de evangelización y promoción humana.

Queridos hermanos y hermanas, que este tiempo de Cuaresma encuentre a toda la Iglesia dispuesta y solícita a la hora de testimoniar a cuantos viven en la miseria material, moral y espiritual el mensaje evangélico, que se resume en el anuncio del amor del Padre misericordioso, listo para abrazar en Cristo a cada persona. Podremos hacerlo en la medida en que nos conformemos a Cristo, que se hizo pobre y nos enriqueció con su pobreza. La Cuaresma es un tiempo adecuado para despojarse; y nos hará bien preguntarnos de qué podemos privarnos a fin de ayudar y enriquecer a otros con nuestra pobreza. No olvidemos que la verdadera pobreza duele: no sería válido un despojo sin esta dimensión penitencial. Desconfío de la limosna que no cuesta y no duele.

Que el Espíritu Santo, gracias al cual «[somos] como pobres, pero que enriquecen a muchos; como necesitados, pero poseyéndolo todo» (2 Cor 6, 10), sostenga nuestros propósitos y fortalezca en nosotros la atención y la responsabilidad ante la miseria humana, para que seamos misericordiosos y agentes de misericordia. Con este deseo, aseguro mi oración por todos los creyentes. Que cada comunidad eclesial recorra provechosamente el camino cuaresmal. Os pido que recéis por mí. Que el Señor os bendiga y la Virgen os guarde.

Vaticano, 26 de diciembre de 2013

Fiesta de San Esteban, diácono y protomártir

 

FRANCISCO

Fuente: vatican.va

Moniciones Dominicales Ciclo A


Hola amigos. Espero que todos estén bien. Esta entrada es para poner a su disposición todas las moniciones dominicales del ciclo A. Ya están todas en la página solo es cuestión de saberlas encontrar. Pero para mayor facilidad y comodidad para todos aquí les dejo la lista y así tengan mejor acceso a ellas….

 

Tambien está la opción del video donde vienen las moniciones, las lecturas y la oracion universal en el orden de la misa.

Las voy a ir actualizado conforme vayan pasando los días, pero por lo pronto aquí están:

TIEMPO DE ADVIENTO

Primer Domingo  o Video 

Segundo Domingo o Video

Tercer Domingo o Video

Cuarto Domingo o Video

TIEMPO DE NAVIDAD

Misa de Noche Buena o Video

Misa del 25 de Diciembre o Video

Fiesta de la Sagrada Familia

Solemnidad de Santa María Madre de Dios o Video

Misa de Acción de Gracias de Fin de Año

La Epifanía del Señor o Video

Fiesta del Bautismo del Señor

TIEMPO ORDINARIO

Domingo II  o  Video

Domingo III o Video

La Presentación del Señor 02 de Febrero

Domingo IV

Domingo V

Domingo VI

Domingo VII

Domingo VIII

Domingo IX

Domingo X

Domingo XI

Domingo XII

Domingo XIII

Solemnidad de San Pedro y San Pablo

Domingo XIV

Domingo XV

Domingo XVI

Domingo XVII

Domingo XVIII

Domingo XIX

Domingo XX

Domingo XXI

Domingo XXII

Domingo XXIII

Domingo XXIV

Domingo XXV

Domingo XXVI

Domingo XXVII

Domingo XXVIII

Domingo XXIX

Jornada Mundial de las Misiones (19/Oct/2014)

Domingo XXX

Domingo XXXI

Domingo XXXII

Domingo XXXIII

TIEMPO DE CUARESMA

Primer Domingo

Segundo Domingo

Tercer Domingo

Cuarto Domingo

Quinto Domingo

SEMANA SANTA

Domingo de Ramos Ciclo A

Celebración Jueves Santo (institución de la Eucaristía)

Celebración Viernes Santo (La Pasión del Señor)

Celebración de la Vigilia Pascual (Sabado Santo)

PASCUA

Domingo de La Resurrección del Señor (Primer Domingo)

Segundo Domingo

Tercer Domingo

Cuarto Domingo

Quinto Domingo

Sexto Domingo

FIESTAS

Solemnidad de la Ascención del Señor

Vispera de Pentecostés

Solemnidad de Pentecostés

Solemnidad de la Santisima Trinidad

Solemnidad de Corpus Christi

 Solemnidad de Cristo Rey del Universo

Solemnidad de todos los santos  01 de noviembre

Conmemoración de Todos los difuntos  02 de noviembre

Monicion para la Solemnidad de Cristo rey del universo Ciclo A


MONICION SOLEMNIDAD DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO CICLO A

M.R. Pág. 268  /  Lecc II Pág. 92

Una Singular y exigente realeza

 

MONICION DE ENTRADA

(Saludo) Hoy celebramos la fiesta de Jesucristo rey del universo.  Proclamemos con gozo que Jesús es nuestro Señor, el único que nos trae la salvación y nos marca el camino recto hacia la casa del Padre.

 

LITURGIA DE LA PALABRA

Primera Lectura: Ez 34, 11-12

Salmo: 22, 1-2ª . 2b-3 . 5-6

Segunda Lectura: 1Cor 15, 20-26 . 28

Evangelio: Mt 25, 31-46

 

MONICION A LAS LECTURAS (única)

Jesús fue constituido rey desde siempre, Él con su poder y autoridad vendrá a juzgarnos, lleno de de gloria. Estamos invitados a estar preparados para ese día cumpliendo con las obras de misericordia.

 

MONICION A LAS LECTURAS (Individual)

 

Primera Lectura

Ezequiel nos presenta a Dios como el verdadero Pastor de su pueblo.. No hay motivo para la desesperación, puesto que Él es un Dios bueno y fiel.

 

Segunda Lectura

Escucharemos una reflexión de San Pablo sobre la íntima relación que hay entre la resurrección de Cristo y la resurrección de nosotros.

 

Evangelio

Jesús nos dice que al final de los tiempos cada uno será juzgado por lo que haya hecho o dejado de hacer para con los más necesitados

 

MONICION A LAS OFRENDAS

Al que es nuestro rey y pastor, llevémosle los frutos de nuestro trabajo representados con este pan y vino, junto con el sincero propósito de ocuparnos  de las necesidades del hermano.

 

MONICION AL PADRE NUESTRO

Llenos del amor que Dios nos da y con la confianza de ser hijos de Dios, digamos todos juntos: Padre nuestro…..

 

MONICION A LA COMUNION

Sintámonos dichosos por ser invitados una vez más a la mesa del Señor… Participar en la eucaristía es la mejor garantía y el más precioso anticipo de esa vida plena y feliz a la que todos aspiramos.

 

MONICION DE DESPEDIDA

Habiendo recibido el mensaje que Cristo nos ha entregado, vayamos ahora a ponerlo en práctica.

 

ORACION DE LOS FIELES  /  ORACION UNIVERSAL

 

Dirijamos nuestras súplicas a Cristo, supremo Señor de la vida y de la muerte, y Rey de todas las creaturas del cielo y la tierra:

 

1.- Para que los pastores y los fieles de la Iglesia se esfuercen en reconciliar el universo con Dios y en pacificar por la sangre de Cristo a todas las creaturas, roguemos al Señor

 

2.- Para que la semilla evangélica germine y se manifieste, y todos los hombres reconozcan que Cristo es el Señor, para gloria de Dios Padre, roguemos al Señor

 

3.- Para que quienes aún viven bajo el dominio de la ignorancia, el pecado o el sufrimiento, sean trasladados al Reino de Cristo y encuentren el fin de sus penas, roguemos al Señor

 

4.- Para que los que hoy celebramos la solemnidad de Cristo, Señor supremo del universo, participemos un día en la herencia del pueblo santo, en el Reino de la luz, roguemos al Señor

 

Dios todopoderoso y eterno, que has constituido a tu Hijo Rey único y Pastor universal de todos los hombre, escucha nuestras oraciones y afianza en nosotros la certeza de que llegará el día en que Cristo, tu Hijo someterá a ti su Reino y Tú serás todo en todos. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Monicion para el Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario Ciclo A


MONICION PARA EL DOMINGO XXXIII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A

Responsables de los dones recibidos

M.R. Pág. 261  /  Lecc. II Pág. 88

 

 

MONICION DE ENTRADA.

Sabiendo que tenemos un padre amoroso, rodeados de la mesa dispongamos nuestro corazón, pidiendo humildemente el auxilio del Espíritu Santo, para participar dignamente de esta celebración eucarística.

 

LITURGIA DE LA PALABRA

Primera Lectura: Prov. 31, 10-13 . 19-20 . 30-31

Salmo 127, 1-2 . 3 . 4-5

Segunda Lectura: 1Tes 5, 1-6

Evangelio: Mt 25, 14-30

 

MONICION DE LECTURAS (Única).

Hoy el Señor nos enseña con su palabra que debemos trabajar los dones que el nos da para mayor gloria suya poniéndolos al servicio de los de mas. Escuchemos con atención.

 

MONICION A LAS LECTURAS (Individual)

 

Primera Lectura

Escucharemos el elogio a la esposa ideal. Está basado en el trabajo creativo y generoso, en una fe firme en el Señor

 

Segunda Lectura

Esta lectura es una exhortación a vivir en vigilante espera, pues el momento fina es inminente, pero al mismo tiempo imprevisible

 

Evangelio

La parábola que hoy nos cuenta Jesús insiste en la necesidad de permanecer en estado de espera. No hemos de comportarnos como dueños, sino como administradores.

 

MONICION DE OFRENDAS.

Presentemos al Señor nuestros dones de pan y de vino fruto de nuestro trabajo. El, con su infinito amor, los convertirá en cuerpo y sangre de su  amadísimo hijo, Presencia sacramental de Jesucristo vivo entre nosotros.

 

MONICION AL PADRE NUESTRO

Agradecidos con Dios Padre por los talentos recibidos de Él, dirijamos nuestra voz y pidámosle nos permita estar preparados para recibirle, diciendo: Padre nuestro…..

 

MONICION DE COMUNION. 

Una vez reconciliados con Cristo y habiendo participado del Sacrificio Santo del altar, comamos el alimento que el mismo Jesucristo nos da y que es su propio cuerpo para poder participar un día con el de la vida eterna.

 

MONICION DE DESPEDIDA.

Jubilosos por haber participado con Cristo Jesús en su banquete, vallamos hermanos a contagiar a los de más de esta alegría que Dios con su gracia, pone en nuestros corazones.

ORACION DE LOS FIELES / ORACION UNIVERSAL

 

Pidamos al Señor que escuche nuestras súplicas y acoja con bondad nuestras peticiones:

 

1.- Para que el Señor multiplique el número de fieles que se consagren exclusivamente a Él en la vida sacerdotal y religiosa, roguemos al Señor

 

2.- Para que Dios conceda a los jefes de las naciones buscar la voluntad divina, temer a Dios en el cumplimiento de su misión y acertar en sus decisiones, roguemos al Señor

 

3.- Para que Dios mire con misericordia a las creaturas que en distintos lugares pasan hambre y les conceda el alimento necesario, roguemos al Señor

 

4.- Para que el Señor nos dé fuerza para amar incluso a nuestro enemigos, y para cumplir su precepto de devolver bien por mal, roguemos al Señor

 

Dios nuestro, que has confiado al hombre los bienes de la creación y de la gracia, haz que siempre estemos atentos y en vela, mientras esperamos el regreso de tu Hijo, de manera que podamos alegrarnos de que nos llame servidores fieles y cumplidores, y entremos así en el gozo de tu Reino. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Moniciones de Jesús González

Monición para el Domingo XXXII del Tiempo Ordinario Ciclo A


MONICION PARA EL
DOMINGO XXXII DELTIEMPO ORDINARIO CICLO A

Desprevenidos, como los que no tienen esperanza…

M.R. Pág. 260  / Lecc. II Pág. 84

 

MONICION DE ENTRADA

(Saludo)Como en  toda celebración eucarística, vivimos con gozo el banquete del reino, el memorial de la cena de el Señor y su resurrección. La mejor manera de participar es pidiéndole a Dios que nunca se apague la luz de la fe.

 

LITURGIA DE LA PALABRA

Primera Lectura: Sb 6, 12-16

Salmo: 62, 2 . 3-4, 5-6 . 7-8

Segunda Lectura: 1Tes 4, 13-18

Evangelio: Mt 25, 1-13

 

MONICION A LAS LECTURAS (Única)

Escucharemos en las lecturas que la confianza, la sabiduría y la vida vigilante y activa en el Señor es lo que nos llevará a compartir con Él la vida eterna en su reino celestial.

 

MONICION A LAS LECTURAS (Individual)

 

Primera Lectura

La sabiduría sale al encuentro de todo aquel que la busca con sinceridad. Busquemos ese precioso regalo que Dios nos da

 

Segunda Lectura

Con una exhortación a la fe y a la esperanza, San Pablo nos recuerda que el destino de nuestros difuntos es resucitar y vivir con Dios por lo cual, nos invita a vivir en la serenidad y confianza.

 

Evangelio

Todos somos invitados a una vigilancia activa, las lámparas encendidas son signo de fidelidad y perseverancia.

 

MONICION A LAS OFRENDAS

Llevemos al altar los dones para el sacrificio. Prenda de nuestro trabajo y deseo de agradarle siempre y en todo.

 

MONICION A LA COMUNION

Con la confianza absoluta en Jesucristo nuestro salvador, acerquémonos a la mesa eucarística a recibir a aquel que nos llena de paz y sabiduría.

 

MONICION DE DESPEDIDA

Vayamos a esforzarnos en las actividades de nuestra vida diaria, iluminados por la fe y el amor que Dios nos dá.

 

ORACION DE LOS FIELES  /  ORACION UNIVERSAL

 

Oremos por todos los hombres y por sus necesidades, para que nunca falte a nadie la ayuda de nuestra caridad:

 

1.- Para que la Iglesia viva en paz, crezca constantemente y persevere con alegría en la presencia del Señor, confortada por el Espíritu Santo, roguemos al Señor.

 

2.- Para que el Señor conceda a los que gobiernan, el espíritu de sabiduría y de prudencia, a fin de que rijan a sus pueblos pensando en el bien y la  prosperidad de sus conciudadanos, roguemos al Señor.

 

3.- Para que Dios Padre libere al mundo de toda hambre y miseria, y auxilie a los que son tratados injustamente, roguemos al Señor.

 

4.- Para que todos nosotros realicemos nuestro trabajo con espíritu cristiano, y consigamos frutos abundantes por nuestras buenas obras, roguemos al Señor.

 

Seños Dios, que miras complacido a los que aman tu sabiduría, haz que seamos dignos partícipes del banquete de bodas de tu Hijo; que no se apague el aceite de nuestras lámparas mientras esperamos su venida, a fin de que podamos entrar con Él en su banquete nupcial, Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

 

Monicion para el Domingo XXXI del Tiempo Ordinario Ciclo A


MONICION PARA EL DOMINGO XXXI DELTIEMPO ORDINARIO CICLO A

Coherencia entre el decir y el hacer

M.R. Pág. 259  /  Lecc. II Pág. 81

 

MONICION DE ENTRADA

Con el gozo de formar parte de la Iglesia, unidos en comunidad venimos a celebrar la Eucaristía dominical. Encomendémonos a Dios y pidámosle que nos conceda tener una vida con mayor coherencia. Iniciemos esta Santa misa.

 

LITURGIA DE LA PALABRA

Primera Lectura: Mal 1, 42-2, 2 . 8-10

Salmo: 130, 1.2.3

Segunda Lectura: 1Tes 2, 7-9 . 13

Evangelio: Mt 23, 1-12

 

MONICION A LAS LECTURAS (Única)

Las lecturas de hoy nos dicen que vivir con Dios nos exige vivir como Él manda. No podemos decir que amamos al Señor e ir en dirección contraria a sus mandamientos. Escuchemos

 

MONICION A LAS LECTURAS (Individual)

 

Primera Lectura

El Señor en voz del  profeta Malaquías nos invita a revisar nuestra conducta, porque podría ser motivo de tropiezo para otros.

 

Segunda Lectura

San Pablo agradece al pueblo de Tesalónica y por ende a nosotros el haber acogido el mensaje que Dios a través de él nos entrega.

 

Evangelio

Jesús pone de manifiesto la incoherencia e hipocresía de algunos y nos invita a que nuestro comportamiento sea diferente al de ellos.

 

MONICION A LAS OFRENDAS

Deseosos de vivir en paz y armonía con nuestro prójimo, llevemos al altar las ofrendas para el sacrificio, el Señor nos concederá alcanzar un amor humilde y una auténtica fraternidad.

 

MONICION A LA COMUNION

La comunión nos fortalece para vivir de acuerdo al mandato de Jesús. Acerquémonos a recibir con verdadera fe y devoción el alimento que nos salva.

 

MONICION DE DESPEDIDA

Purificados e iluminados por la gracia divina, vayamos a manifestar con obras lo que aquí profesamos, sirviendo de verdad y con constancia a quienes viven cerca de nosotros

 

ORACION DE LOS FIELES  /  ORACION UNIVERSAL

 

Pidamos al Señor que escuche nuestras oraciones y nos conceda el auxilio que necesitamos:

 

1.- Para que Dios derrame en su Iglesia el Espíritu de piedad y fortaleza, que suscite numerosos y dignos ministros del altar, roguemos al Señor.

 

2.- Para que Dios infunda en el corazón de los gobernantes la voluntad de promover el bien de sus conciudadanos, a fin de que reinen en el mundo la justicia y la igualdad, roguemos al Señor.

 

3.- Para que el Señor fortalezca a los moribundos, los libre de las tentaciones y no permita que nosotros caigamos en manos del enemigo, roguemos al Señor.

 

4Para que Dios conceda a nuestros familiares y amigos el perdón de sus pecados, una vida próspera y el don de la caridad, roguemos al Señor.

 

Escucha, Señor, nuestras oraciones y haz que no nos limitemos a proclamar el Evangelio, sino que lo vivamos también con nuestras obras, para ser así verdaderos discípulos de tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos.