¿Qué es el tiemo de adviento?


¿Qué es el Tiempo de Adviento?

En éste video lo explicamos. Da clic en la imagen.

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Oh Emmanuel


DÍA 23 DE DICIEMBRE


OH ENMANUEL,
Rey y Legislador nuestro,
esperanza de las naciones
y salvador de los pueblos,
ven
a salvarnos,
Señor Dios nuestro


Emmanuel.jpg (73930 bytes)La situación del hombre es dramática y la situación del mundo es desesperada. Confiamos a veces en nuestros propios medios, en nuestra ciencia o en nuestros poderosos medios técnicos, pero nuestros progresos son ridículos.

Volvemos la mirada a nuestros grandes hombres y a las importantes organizaciones internacionales, pero pronto nos desilusionan. Los problemas son tan complejos y los intereses creados son tantos, que no se llega nunca a las soluciones radicales.

Por eso, necesitamos que venga un Dios a nosotros y que se quede con nosotros. Un Dios que se ponga a nuestro alcance, que recorra nuestros caminos y conduzca nuestros pasos. Un Dios que sienta como nosotros, que conozca nuestras debilidades y nos transmita la fuerza para superarlas. Un Dios que se haga cercano y amigo, dispuesto a cargar con nuestros fardos y capacitado para curar nuestras heridas. Un Dios que nos enseñe palabras de vida, que hable al corazón, Legislador que meta su ley en el pecho, promotor de la nueva cultura, la civilización del amor, el reino de la verdad.

Ese será nuestro Enmanuel, nuestro Dios-con-nosotros.

Pues, deja el trono de tu gloria y ven.
Rasga definitivamente el cielo y ven.
Salva la distancia que nos separa y ven.
Revístete de nuestra carne y ven.
Ven, oh Rey nuestro,
Señor y Dios nuestro,
Vida y Salvación nuestra.
Enmanuel nuestro, ven.

RAFAEL PRIETO RAMIRO
VEN… ADVIENTO Y NAVIDAD 1993
CARITAS,  págs. 118-125

fuente:mercaba.org

Oh Rey de las Naciones


DÍA 22 DE DICIEMBRE


OH REY
de las naciones
y deseado de los pueblos,
Piedra angular de la Iglesia,
que haces de los dos pueblos uno solo,
ven
y salva al hombre
que formaste del barro de la tierra

Rey.jpg (65543 bytes)Todas las naciones quisieran integrarse, no en un imperio dominador y unificador, sino en una organización unitaria, pero respetuosa, que se construya desde la solidaridad y la subsidiariedad. Las Naciones Unidas no han llegado todavía a satisfacer las aspiraciones y necesidades de los pueblos. Vivimos en un mundo roto, desgarrado por fuerzas muy diversas. Existen bloques antagónicos, naciones prepotentes, abismos entre unos pueblos y otros. Hay por todas partes guerras y conflictos, tensiones totalitarias y luchas tribales. No se llega a la unidad verdadera, ni siquiera dentro mismo de un Estado, esa unidad que respete la justa autonomía y la necesaria solidaridad, que favorezca la rica diversidad sin llegar a la desintegración.

Miramos con emoción a ese Rey y Deseado de las naciones, que hace de dos pueblos uno solo; que es capaz de destruir todos los muros y murallas que separan y aíslan a los pueblos; que consigue hacer que se entiendan y hablen la misma lengua los antiguos constructores de torres babilónicas. No sólo hace de dos pueblos uno, sino que es capaz de unificar a todos los pueblos; pero una unidad que no mata la diferencia, una unidad armoniosa, pluriforme y liberadora.

Es capaz de hacer de todos los pueblos y razas una sola familia, en la que todos se sientan como hermanos verdaderos.

Como anticipo de esta realidad, como maqueta de este ambicioso proyecto, como semilla del mundo deseado, este Deseado construyó un edificio precioso, pequeño pero emblemático, del que él mismo es la Piedra angular. Lo llamamos Iglesia, pueblo de Dios, familia integrada por miembros distintos y distantes pero que se sienten misteriosamente unidos por un mismo aliento espiritual.

Animados por estas realidades,
aunque no llegan a ser todavía perfectas,
imploramos tu venida,
oh gran Deseado,
para que nos enseñes los caminos de la unidad.
Ven, Piedra angular,
a unir más fuertemente a tu Iglesia
y reparar las brechas que se han producido a lo largo del tiempo. Ven, Rey de Reyes,
a coser nuestro mundo roto
con los hilos del diálogo y de la solidaridad.
Ven a salvar al hombre quebradizo,
hecho de barro de la tierra
pero capacitado para convertirse en piedra preciosa
o en recipiente de tu espíritu de amor.

fuente:mercaba.org

Oh Sol


DÍA 21 DE DICIEMBRE


OH SOL,
que naces de lo alto,
Resplandor de la luz eterna,
Sol de justicia,
ven
ahora a iluminar
a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte


 

Muchos pueblos primitivos adoraban al sol, como padre de vida y fuente de energía. Muchos romanos, no tan primitivos, celebraban a finales de diciembre, cuando los días empiezan a ser más largos, el nacimiento del sol invicto, siempre triunfador del frío y las tinieblas. Nosotros mismos admiramos la fuerza y la belleza del sol, que tanto se necesita. Pero hoy necesitamos otros dioses solares. Hoy necesitamos otras fuentes, más poderosas que nuestro sol, de luz y energía. A pesar de este sol espléndido, a pesar de toda nuestra iluminación artificial y de nuestras cómodas calefacciones, el mundo sigue en tinieblas y el mundo muere de frío.

La energía del espíritu es mucho más necesaria y mucho más poderosa que el sol y que todas nuestras centrales nucleares. De estas energías espirituales son de las que el mundo está más necesitado. La fe es, por ejemplo, una energía espiritual que mueve montañas y hace milagros, una luz capaz de disipar todas las tinieblas de la noche. Y el amor, sobre todo el amor, es el verdadero sol de la tierra, es la hoguera que todo lo enciende, todo lo enardece, todo lo anima, todo lo alegra, todo lo vivifica.

Echamos de menos -¡qué tristeza!- la fuerza de este sol en tantas regiones de nuestros espíritus. Nos envuelven las tinieblas del odio, de la insolidaridad, de la división. Nos enfrían cada vez más los vientos helados de la violencia y el resentimiento.

El amor es también la vitamina más completa para alimentar nuestra vida. Hoy padecemos un formidable debilitamiento anímico, por falta de esta vitamina, y nos encontramos en situaciones agónicas.

Desde nuestra noche y nuestro frío,
desde nuestro debilitamiento vital,
te pedimos, oh Sol resplandeciente,
que vengas a iluminarnos y llenarnos de vida.
Tú eres llama viva,
desprendida de esa hoguera infinita que es Dios;
tú resplandeces con esa gloria bondadosa de la luz eterna;
tú estás cargado con la energía inmensa del Amor vivificante.

Ven a disipar las tinieblas de nuestra noche
y a calentar el frío de nuestro invierno;
ven a poner un poco de tu fuego en la tierra;
ven a rescatarnos de nuestras agonías y nuestras muertes.
Oh Sol-Amor, ven.

 

fuente:mercaba.org

Oh Llave de David


DÍA 20 DE DICIEMBRE


OH LLAVE DE DAVID
y Cetro de la casa de Israel,
que abres y nadie puede cerrar,
cierras y nadie puede abrir,
ven
y libra a los cautivos
que viven en tinieblas y sombra de muerte

Llave.jpg (61686 bytes)Todavía no hemos llegado a ese estado ideal, utópico sin duda, de «an-arquía», en el que cada uno sea su propio rey y su propio juez, en el que no se necesiten gobernantes, ministros, jueces, guardias ni policías, porque cada uno sigue los dictados de su conciencia rectamente formada, porque todos se dejan guiar por la ley del corazón.

El cetro y las llaves son signo del poder y de la autoridad judicial. ¿Quién tiene hoy las llaves de la ciencia y la tecnología; las llaves de las finanzas y la economía; las llaves del armamento nuclear; las llaves de la comunicación, de la palabra y de la imagen; las llaves de la justicia y del derecho? ¡Llaves poderosísimas! ¿Cómo se usan esas llaves?

Hay quien las utiliza para dominar, para conseguir intereses propios o partidistas, para el enriquecimiento o glorificación personal. Recordad el caso de Sobna, que suena a soborno y corrupción (cf. Is 22,19). Hay quien utiliza el poder de las llaves para oprimir y matar.

De momento, echamos de menos una verdadera autoridad, que sea limpia y segura, que no engañe ni se corrompa, que piense en el bien del pueblo y no en su propio interés. Que sus modos y estilos de gobernar sean humildes y cercanos. Que sus decisiones sean firmes y oportunas. Que se gane el aprecio y la confianza del pueblo.

Y lo mismo digamos de la justicia. Si ha de haber jueces, que sean hombres dignos, capaces, independientes. Jueces que no quisieran juzgar, que les duela en el alma cada sentencia condenatoria. Jueces sensibles y humanos. Jueces que miren por los desvalidos, a quienes nadie hoy escucha, y que no miren tanto a los poderosos. Jueces que nunca, en ningún sentido y por nada, se vendan.

Por eso se nos van los ojos hacia aquel que camina con un Cetro gracioso en su mano, que lleva colgado al hombro unas Llaves misteriosas, una se llama Justicia y otra Amor, que «lleva escrito un nombre en su manto y en su muslo: Rey de Reyes y Señor de Señores» (Ap 19, 16). Es un rey, pero que no viene a ser servido, sino a servir; que no se sienta en tronos, sino que camina con los humildes. Sus palabras son sentencias, pero que no condenan, sino que salvan. No ha venido a condenar, sino a salvar. Es un juez que quita cargas y que inspira confianza.

Ven, Príncipe divino,
sácanos de este loco y sombrío laberinto en que nos encontramos,
y condúcenos al reino de la verdad y de la libertad.
Ven a imponer el derecho y la misericordia con tu divino Cetro.
Ven a abrir todas las cárceles,
las de la ciudad y las del alma,
con tus Llaves prodigiosas.
Ven a hacernos libres.
Ven a hacernos reyes.
Ven, Señor, que das señorío.
Ven, Llave que abres todos los corazones.

Fuente:mercaba.org

Oh Raiz de Jessé


DÍA 19 DE DICIEMBRE


OH RENUEVO
del tronco de Jesé,
que te alzas como un signo por los pueblos,
ante quien los reyes enmudecen
y cuyo auxilio imploran las naciones,
ven
a librarnos, no tardes más


Renuevo.jpg (71196 bytes)Qué milagro ver las flores y las espigas en cada primavera! ¡Qué milagro que los árboles se carguen de fruto cada año! ¡Qué milagro cada renuevo y cada retoño, cada niño y cada cría! ¡Qué milagro la vida!

Pero si nace un retoño de un tronco viejo ¿qué podemos decir? Eso ya supera las fuerzas de la naturaleza, hay que admirar y alabar. Como lo hizo Abraham, cuando en su ancianidad engendró al hijo de las promesas. Como David, a quien se le prometió una descendencia gloriosa interminable.

Del viejo tronco de Isaí, padre del rey David, brota un Renuevo lleno de gracia y de espíritu. «Reposará sobre él el espíritu de Yahveh, espíritu de sabiduría e inteligencia, espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de ciencia y temor de Yahveh» (Is 11, 2).

Será un líder maravilloso, revestido de justicia y misericordia. Será como un signo favorable para los pueblos, como un arco iris, como un buen horóscopo, anuncio cierto de salvación. Tiene en sus manos el secreto de la ciencia y de la paz. Todos los príncipes y sus consejeros, todos los sabios e investigadores, quedarán pasmados ante él.

Todas «las gentes lo buscarán» (Is 11,10) y todas las naciones solicitarán su visita. Será la admiración del mundo y tendrá millones de “fans” por todas partes.

Y es verdad. Todo el mundo está como esperando un gran Salvador, un líder ideal, que llene de ánimo y de esperanzas. La gente está necesitada de ilusión y de esperanzas. Sufrimos desencanto tras desencanto, decepción tras decepción. Se prometen cosas, y todo queda en palabras y buenas voluntades. Se habla de cambio, para que todo siga igual. Lo que hoy más necesitamos es una esperanza nueva. Necesitamos organizaciones nuevas y políticos nuevos. Necesitamos un hombre divino, pero que sea de nuestra raíz y nuestra raza, que brote de nuestro árbol. 

Por eso,
ven, Renuevo maravilloso del tronco de Jesé,
ven enseguida a librarnos de esta tristeza,
ven, Príncipe ideal.
Ven, Renuevo,
a renovarlo todo,
a hacer un mundo nuevo,
«una tierra nueva, en la que habite la justicia».

fuente: mercaba.org

Oh Adonaí


DÍA 18 DE DICIEMBRE


OH ADONAI
Pastor de la casa de Israel,
que te apareciste a Moisés en la zarza ardiente
y en el Sinaí le diste tu ley,
ven
a librarnos con el poder de tu brazo


Adonai.jpg (72294 bytes)Admiramos esa espléndida manifestación de Dios como fuego y como amor, como pastor y como ley, como fuerza liberadora. Ese Señor-Pastor, que ama a su pueblo, a su rebaño, y que no permitirá que nadie lo someta o lo disperse, que nadie le arrebate una oveja de su mano. Por eso, se manifestará con brazo poderoso para liberar y dirigir a su pueblo.

Se manifiesta a Moisés como llama que enciende y no consume, que purifica y no mata, que ilumina y no ciega, que conduce y no esclaviza. Esa llama se comunicará al profeta para que pueda romper las ataduras que atan a su pueblo y para que pueda conducirlo sabiamente.

Se manifiesta a Moisés como Pastor y Legislador, como norma y camino, como meta y horizonte de vida. Una ley que se inscribe en piedra, pero que terminará escribiéndose en el corazón. Una ley que se irá concretando y reduciendo en palabras tan sencillas y tan vivas como el amor.

Pues ven, Pastor, a conducirnos.
Tú eres nuestro buen Pastor.

Ven, Adonai-Señor, a liberarnos.
Tú eres nuestra Pascua.
Lo pedimos con toda nuestra fuerza,
porque, a pesar de tanta Declaración de Derechos,
de tantas constituciones,
de tanto código y de tanta democracia,
no nos sentimos libres ni seguros;
porque, a pesar de tantos pastores,
líderes y gobernantes,
no nos sentimos bien dirigidos y orientados.

El rebaño anda disperso
y el pueblo no sabe lo que quiere.
Nos dejan pequeñas parcelas de libertad,
para que nos lo creamos,
pero las cosas realmente importantes
no sabemos quién las decide.
Nos entretienen con espectáculos variados
y nos proporcionan la ración diaria de «pescado y de cebollas»,
para que nos conformemos,
pero el alimento que nutre de veras
no está a nuestro alcance. Somos esclavos de la peor condición,
porque no conocemos sus cadenas.
Por eso, Señor,
ven a liberarnos con el poder de tu brazo.

fuente:mercaba.org

Oh Sabiduría


DÍA 17 DE DICIEMBRE

OH SABIDURÍA,
que brotaste de los labios del Altísimo,
abarcando del uno al otro confín
y ordenándolo todo con firmeza y suavidad,
ven
y muéstranos el camino de la salvación

Sabiduri.jpg (62108 bytes)Nuestra primera invocación admirativa es a esa dichosa Sabiduría, Palabra pronunciada por el Padre, el Altísimo y el Profundísimo; Palabra viva que no deja de ser pronunciada; Sabiduría personalizada que hunde sus raíces en las entrañas de Dios. Es una Sabiduría que se extiende del uno al otro confín; que todo lo abarca y todo lo penetra; que está en lo más íntimo de cada ser, de cada cosa, de cada ley, de cada movimiento, de cada aliento.

Es la Sabiduría que no se queda mirando en el propio espejo, sino que multiplica los espejos y las imágenes de la Fuente primera, del Amor primero, en el que se renueva a cada instante.

Sabiduría creadora y generosa, que sale de sí para estar en todo y estar en todos; que lo ordena todo con firmeza y suavidad, sabia y prudentemente, sin permitir la anarquía o la angustia; que lo embellece todo con su divino resplandor.

¡Cómo necesitamos la Sabiduría que brota de Dios! ¡Cómo necesitamos de su enseñanza luminosa! Tenemos mucha ciencia, pero poca sabiduría. Conocemos muchas cosas, pero desconocemos la cosa, ese secreto que nos haga felices.

Por eso, Sabiduría divina,
Sabiduría amiga,
ven a enseñarnos ese camino,
ven a alimentarnos con tu palabra,
ven y muéstranos el camino de la salvación.

fuente:mercaba.org

Antífonas de Adviento


Las antífonas de Adviento, también conocidas como antífonas mayores, o antífonas O(por la letra con la que comienzan) son antífonas utilizadas en la oración diaria en las tardes de los últimos días del Adviento en varias tradiciones litúrgicas cristianas.

Cada antífona es uno de los nombres de Cristo, uno de sus atributos mencionados en las Escrituras. Son:

  • 17 de diciembre: O Sapientia (O Sabiduría)
  • 18 de diciembre: O Adonai (O Adonai)
  • 19 de diciembre: O Radix Jesse (O Raíz de Jesé)
  • 20 de diciembre: O Clavis David (O Llave de David)
  • 21 de diciembre: O Oriens (O Amanecer)
  • 22 de diciembre: O Rex Gentium (O Rey de las naciones)
  • 23 de diciembre: O Emmanuel (O Emmanuel)

En la tradición católica romana, las antífonas de Adviento se cantan o se recitan en lasVísperas desde el 17 de diciembre hasta el 23 de diciembre (véase nota a continuación sobre el uso inglés).

En la Iglesia de Inglaterra han sido utilizadas tradicionalmente como antífonas para elMagníficat en la oración vespertina durante este periodo y, aunque no se imprimían en elLibro de Oración Común, han sido desde hace tiempo parte de las fuentes litúrigicasanglicanas secundarias, como en el Libro de himnos inglés. De forma reciente han encontrado un lugar en los documentos litúrgicos principales de toda la comunión anglicana, incluida la liturgia del Culto Común de la Iglesia de Inglaterra.

Las antífonas de Adviento también se utilizan en muchas iglesias luteranas.

El himno O ven, O ven, Emmanuel (en latín, Veni Emmanuel) es un paráfrasis lírica de estas antífonas.

Las primeras letras de los títulos leídas en sentido inverso forman el acróstico latino «Ero Cras», que significa «Mañana, yo vendré», y reflejan el tema de las antífonas.

    • fuente: wikipedia.org

Orígenes

Se desconoce el origen exacto de las antífonas de Adviento. Boecio (480–524/5) hace una breve referencia a ellas, sugiriendo de este modo su existencia en su época. En la Abadía benedictina de san Benito, en Fleury (cerca de Orleans), recitaban estas antífonas el abad y otros superiores de la abadía en rango descendente, y luego se entregaba un obsequio a cada miembro de la comunidad. Ya en el siglo VIII se utilizan en las celebraciones litúrgicas en Roma. El uso de las antífonas de Adviento en los monasterios era tan frecuente que expresiones como «no olvides las O» y «las grandes antífonas de Adviento» formaban parte del habla común. De este modo, podemos concluir que de alguna manera las antífonas de Adviento han sido parte de la tradición litúrgica desde los primeros tiempos de la Iglesia.

Los monjes benedictinos disponían estas antífonas con un propósito definido.1 Si se empieza por el último título y se toma la primera letra de cada una —Emmanuel, Rex, Oriens, Clavis, Radix, Adonai, Sapientia— se forman las palabras latinas “ero cras”, que significan «Mañana vendré». Así Jesús, para cuya venida se han preparado los cristianos durante el Adviento y a quien se dirigen con estos siete títulos mesiánicos, les habla ahora: «Mañana vendré». De este modo, las antífonas de Adviento no sólo infunden intensidad a la preparación del Adviento, sino que lo conducen hacia su alegre fin.

Varias de estas antífonas han sido encontradas en algunos breviarios medievales.2

Análisis

La importancia de las antífonas de Adviento es doble. En primer lugar, cada una representa uno de los títulos del Mesías. En segundo lugar, cada una se refiere a la profecía de Isaías sobre la venida del Mesías. Las antífonas latinas provienen del Breviarium Romanum y las versiones en inglés son de la liturgia del Culto Común de la Iglesia de Inglaterra. Las citas bíblicas están tomadas de la Biblia de Jerusalén.

O Sapientia

sapientia.

Latín:

O Sapientia, quae ex ore Altissimi prodiisti,
attingens a fine usque ad finem,
fortiter suaviterque disponens omnia:
veni ad docendum nos viam prudentiae.

Castellano:

Oh, Sabiduría, que brotaste de los labios del Altísimo,
abarcando del uno al otro confín,
y ordenándolo todo con firmeza y suavidad:
ven y muéstranos el camino de la salvación.

Isaías había profetizado:

  • «Reposará sobre él el espíritu de Yahveh: espíritu de sabiduría e inteligencia, espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de ciencia y temor de Yahveh. Y le inspirará en el temor de Yahveh.» Isaías, 11:2-3
  • «[…] trazar un plan maravilloso, llevar a un gran acierto.» Isaías, 28:29

Compárese también con Eclesiástico 24:3 y Sabiduría 8:1.

Esta profecía también es relevante por el hecho de que describe cómo el Mesías «[…] [brotó] de los labios del Altísimo», lo que resulta muy significativo a la luz de la doctrina cristiana, enraizada en el primer capítulo del Evangelio según San Juan, según el cual Jesucristo, el Mesías, es el verbo encarnado de Dios Padre.

O Adonai

El profeta Isaías.

Latín:

O Adonai, et Dux domus Israel,
qui Moysi in igne flammae rubi apparuisti,
et ei in Sina legem dedisti:
veni ad redimendum nos in brachio extento.

Castellano:

Oh Adonai, Pastor de la casa de Israel,
que te apareciste a Moisés en la zarza ardiente
y en el Sinaí le diste tu ley:
ven a librarnos con el poder de tu brazo.

Isaías había profetizado:

  • «Juzgará con justicia a los débiles, y sentenciará con rectitud a los pobres de la tierra. Herirá al hombre cruel con la vara de su boca, con el soplo de sus labios matará al malvado. Justicia será el ceñidor de su cintura, verdad el cinturón de sus flancos.» Isaías, 11:4-5
  • «Porque Yahveh es nuestro juez, Yahveh nuestro legislador, Yahveh nuestro rey: él nos salvará. Isaías, 33:22

Compárese también con Éxodo, 3:2 y Éxodo, 24:12.

O Radix Jesse

Árbol de Jesé.

Latín:

O Radix Jesse, qui stas in signum populorum,
super quem continebunt reges os suum,
quem Gentes deprecabuntur:
veni ad liberandum nos, jam noli tardare.

Castellano:

Oh Renuevo del tronco de Jesé, que te alzas como un signo para los pueblos;
ante quien los reyes enmudecen,
y cuyo auxilio imploran las naciones:
ven a librarnos, no tardes más.

Isaías había profetizado:

  • «Saldrá un vástago del tronco de Jesé, y un retoño de sus raíces brotará.» Isaías, 11:1
  • «Aquel día la raíz de Jesé que estará enhiesta para estandarte de pueblos, las gentes la buscarán, y su morada será gloriosa.» Isaías, 11:10

Jesé era el padre del rey David, y Miqueas había profetizado que el Mesías provendría de la casa y del linaje de David y que nacería en la ciudad de David, Belén. Miqueas, 5:1. Compárese también Isaías, 45:14, Isaías, 52:15 y Epístola a los romanos, 15:12.

O Clavis David

Samuel ungiendo a David.

Latín:

O Clavis David, et sceptrum domus Israel;
qui aperis, et nemo claudit;
claudis, et nemo aperit:
veni, et educ vinctum de domo carceris,
sedentem in tenebris, et umbra mortis.

Castellano:

Oh Llave de David y Cetro de la casa de Israel;
que abres y nadie puede cerrar;
cierras y nadie puede abrir:
ven y libra a los cautivos
que viven en tinieblas y en sombra de muerte.

Isaías había profetizado:

  • «Pondré la llave de la casa de David sobre su hombro; abrirá, y nadie cerrará, cerrará, y nadie abrirá.» Isaías, 22:22
  • «Grande es su señorío y la paz no tendrá fin sobre el trono de David y sobre su reino, para restaurarlo y consolidarlo por la equidad y la justicia, desde ahora y hasta siempre, el celo de Yahveh Sebaot hará eso.» Isaías, 9:6

Compárese también con Isaías, 42:7.

O Oriens

Amanecer, la Luz del Mundo.

Latín:

O Oriens,
splendor lucis aeternae, et sol justitiae:
veni, et illumina sedentes in tenebris, et umbra mortis.

Castellano:

Oh Sol que naces de lo alto,
Resplandor de la luz eterna, Sol de justicia:
ven ahora a iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte.

Isaías había profetizado:

  • «El pueblo que andaba a oscuras vio una luz grande. Los que vivían en tierra de sombras, una luz brilló sobre ellos.» Isaías, 9:1-2

Compárese también Isaías, 60:1-2 y Malaquías, 3:20.

O Rex Gentium

Príncipe de la Paz.

Latín:

O Rex Gentium, et desideratus earum,
lapisque angularis, qui facis utraque unum:
veni, et salva hominem,
quem de limo formasti.

Castellano:

Oh Rey de las naciones y Deseado de los pueblos,
Piedra angular de la Iglesia, que haces de dos pueblos uno solo:
ven y salva al hombre,
que formaste del barro de la tierra.

Isaías había profetizado:

  • «Porque una criatura nos ha nacido, un hijo se nos ha dado.Estará el señorío sobre su hombro, y se llamará su nombre “Maravilla de Consejero”, “Dios Fuerte”, “Siempre Padre”, “Príncipe de Paz”.» Isaías, 9:5
  • «Juzgará entre las gentes, será árbitro de pueblos numerosos. Forjarán de sus espadas azadones, y de sus lanzas podaderas. No levantará espada nación contra nación, ni se ejercitarán más en la guerra.» Isaías, 2:4

Compárese también Isaías, 28:16 y Efesios, 2:14.

O Emmanuel

María con el niño.

Latín:

O Emmanuel, Rex et legifer noster,
exspectatio Gentium, et Salvator earum:
veni ad salvandum nos, Domine, Deus noster.

Castellano:

Oh Emmanuel, rey y legislador nuestro,
esperanza de las naciones y salvador de los pueblos:
ven a salvarnos, Señor Dios nuestro.

Isaías había profetizado:

  • «Pues bien, el Señor mismo va a daros una señal: He aquí que una doncella está encinta y va a dar a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel.» Isaías, 7:14

(Emmanuel significa «Dios está con nosotros»).

Uso inglés

Aunque las antífonas y las fechas mencionadas más arriba han sido reconocidas universalmente a través de toda la cristiandad occidental, en la Inglaterra medieval surgió una práctica alternativa que consistía en adelantar todas las antífonas un día (empezando así el 16 de diciembre) y añadir una antífona adicional (la octava) el 23 de diciembre, con lo que el acróstico se convertía en Vero cras, «en verdad, mañana». Es la antífona O Virgo virginum («Oh Virgen de vírgenes»), con el siguiente texto:

Latín:

O Virgo virginum, quomodo fiet istud?
Quia nec primam similem visa es nec habere sequentem.
Filiae Jerusalem, quid me admiramini?
Divinum est mysterium hoc quod cernitis.

Inglés:

O Virgin of virgins, how shall this be?
For neither before thee was any like thee, nor shall there be after.
Daughters of Jerusalem, why marvel ye at me?
The thing which ye behold is a divine mystery.

Español:

Oh, Virgen de Virgenes, ¿cómo ha de ser esto?
Ya que nunca antes hubo una como vos, ni la volverá a haber.
Hijas de Jerusalem, ¿por qué os maravillais de mi?
Lo que vosotros admirais es un misterio Divino.

A causa de sus orígenes ingleses, esta alternativa ha sido la versión tradicionalmente utilizada en la Iglesia de Inglaterra (incluso en laCatedral de Canterbury) hasta tiempos modernos, y es también la versión impresa en las fuentes litúrgicas tradicionales de la Iglesia de Inglaterra, en el Libro de Himnos inglés y en el Nuevo Libro de Himnos inglés. Sin embargo, desde el año 2000, la Iglesia de Inglaterra parece haber dado un paso oficial con el fin de alejarse de las prácticas medievales y hacia una norma más universal, puesto que el Culto Común contempla la versión de siete antífonas y no la de ocho.

Antífonas en el Benedictus

Jesús se aparece al apóstol Tomás, de la Maesta de Duccio di Buoninsegna.

Acompañando a las antífonas de Adviento hay dos antífonas que se rezan en los Laudes los días 21 y 23 de diciembre, que también se relacionan con el tema del próximo nacimiento de Cristo. La primera, debido a que la festividad de santo Tomás se celebra el 21 de diciembre, se usaba tradicionalmente para conmemorar esta fiesta. Cuando dicha fiesta se cambia al 3 de julio en el calendario revisado, son de nuevo utilizadas como antífonas en laLiturgia de las Horas. De lunes a sábado, si caen en los días de las antífonas de Adviento, estos días también cuentan con sus propias antífonas para los salmos de los Laudes, en lugar de repetir las antífonas del domingo anterior, como se hace durante el Adviento.

21 de diciembre

Nolite timere: quinta enim die veniet ad vos Dominus noster.

No temáis: por que en el quinto día nuestro Señor vendrá a vosotros.

23 de diciembre

Ecce completa sunt omnia, quae dicta sunt per Angelum de Virgine Maria.

Behold, all things are fulfilled, which were spoken by the Angel to the Virgin Mary.

En español

Observad, todo lo que el Ángel le había anunciado a la Virgen Maria, se ha cumplido.

Arreglos musicales

Marc-Antoine Charpentier completó un grupo de antífonas de Adviento a principios de la década de 1690. En el siglo XX, el compositorestonio Arvo Pärt realizó una traducción al alemán de estas antífonas para coro SATB sin acompañamiento titulada Magnificat Antiphonen. El compositor británico Bob Chilcott es autor de una versión en latín de estas antífonas para coros SSAATTBB sin acompañamiento titulada Advent Antiphons.

 

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fuente:mercaba.org

 

L A S   A N T Í F O N A S   «O»

Las antífonas de la O son siete, y la Iglesia las canta con el Magnificat del Oficio de Vísperas desde el día 17 hasta el día 23 de diciembre. Son un llamamiento al Mesías recordando las ansias con que era esperado por todos los pueblos antes de su venida, y, también son, una manifestación del sentimiento con que todos los años, de nuevo, le espera la Iglesia en los días que preceden a la gran solemnidad del Nacimiento del Salvador.

Se llaman así porque todas empiezan en latín con la exclamación «O», en castellano «Oh». También se llaman «antífonas mayores».

Fueron compuestas hacia los siglos VII-VIII, y se puede decir que son un magnífico compendio de la cristología más antigua de la Iglesia, y a la vez, un resumen expresivo de los deseos de salvación de toda la humanidad, tanto del Israel del A.T. como de la Iglesia del N.T.

Son breves oraciones dirigidas a Cristo Jesús, que condensan el espíritu del Adviento y la Navidad. La admiración de la Iglesia ante el misterio de un Dios hecho hombre: «Oh». La comprensión cada vez más profunda de su misterio. Y la súplica urgente: «ven»

Cada antífona empieza por una exclamación, «Oh», seguida de un título mesiánico tomado del A.T., pero entendido con la plenitud del N.T. Es una aclamación a Jesús el Mesías, reconociendo todo lo que representa para nosotros. Y termina siempre con una súplica: «ven» y no tardes más.

Sapientia = sabiduría, Palabra

Adonai = Señor poderoso

Radix = raíz, renuevo de Jesé (padre de David)

Clavis = llave de David, que abre y cierra

Oriens = oriente, sol, luz

Rex = rey de paz

Emmanuel = Dios-con-nosotros.

Leídas en sentido inverso las iniciales latinas de la primera palabra después de la «O», dan el acróstico«ero cras», que significa «seré mañana, vendré mañana», que es como la respuesta del Mesías a la súplica de sus fieles.

Se cantan -con la hermosa melodía gregoriana o en alguna de las versiones en las lenguas modernas- antes y después del Magnificat en las Vísperas de estos siete días, del 17 al 23 de diciembre, y también, un tanto resumidas, como versículo del aleluya antes del evangelio de la Misa.

J. ALDAZABAL
ENSÉÑAME TUS CAMINOS 1
Adviento y Navidad día tras día
Barcelona 1995, pág. 70 s.

El Adviento es recordatorio y espera


Publicado en web el 29 de Noviembre, 2012

Comienza el Adviento
¡Dios está aquí!

Como señalara el Papa Benedicto XVI al inicio del Adviento de 2009, al comienzo del Año litúrgico vale la pena recordar que “Dios no se ha retirado del mundo, no nos ha dejado solos. Aunque no podamos verlo o tocarlo, como sucede con las realidades sensibles, Él está aquí y viene a visitarnos de múltiples maneras”. Debemos estar preparados, pues, para su venida.

Sonia Gabriela Ceja Ramírez

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¿Qué es el Adviento?

RELOJ de BOLSILLO R-AR-010501El Adviento es el inicio del Año Litúrgico; empieza el domingo más próximo al 30 de noviembre, en este caso el domingo 2 de diciembre, y termina el día 24, Día de la Nochebuena. Son los cuatro domingos anteriores a la Fiesta de la Natividad de Jesús, y forman una unidad con la Navidad y la Epifanía.
El término “Adviento” viene del latín adventus, que significa venida, llegada.
El color usado en la Liturgia de la Iglesia durante este tiempo es el morado. Con el Adviento comienza un Nuevo Año Litúrgico en la Iglesia.
El sentido del Adviento es avivar en los creyentes la espera del Señor.
Las Lecturas bíblicas de este período están tomadas, sobre todo, del Profeta Isaías (Primera Lectura), aunque también se recogen los pasajes más proféticos del Antiguo Testamento, señalando la llegada del Mesías. Isaías, Juan Bautista y María de Nazareth son los modelos de creyentes que la Iglesia ofrece a los fieles para preparar la venida del Señor Jesús.
Se puede hablar de dos partes del Adviento: Desde el primer domingo al día 16 de diciembre, con marcado carácter escatológico, mirando a la venida del Señor al final de los tiempos. Del 17 al 24 de diciembre es la llamada “Semana Santa” de la Navidad, y se orienta a preparar más explícitamente la venida de Jesucristo en la Historia.

Los personajes del Adviento: Esperanza, Conversión y Fe

Las grandes figuras del Adviento son: Isaías, Juan el Bautista y María. Isaías nos llena de esperanza en la venida de Cristo, que nos traerá la Paz y la Salvación. San Juan Bautista nos invita a la penitencia y al cambio de vida para poder recibir en el alma, ya purificada y limpia, al Salvador. Y María, que espera, prepara y realiza el Adviento, y es para nosotros ejemplo de esa Fe, Esperanza y disponibilidad al Plan de Dios en la vida.

Recordar, vivir y preparar

La finalidad del Adviento tiene una temporalidad muy marcada:
– Recordar el pasado: Celebrar y contemplar el Nacimiento de Jesús en Belén. Ésta fue su venida en la carne, lleno de humildad y pobreza. Fue su primera venida.
– Vivir el presente: Se trata de vivir, en el día a día, la “presencia de Jesucristo” en nosotros y, por nosotros, en el mundo. Vivir siempre vigilantes, caminando por los caminos del Señor, en la justicia y en el amor.
– Preparar el futuro: Se trata de prepararnos para la Parusía o segunda venida de Jesucristo “en la Majestad de su Gloria”. Entonces vendrá como Señor y como Juez de todas las Naciones, y premiará con el Cielo a los que han creído en Él. Esperamos su venida gloriosa, que nos traerá la salvación y la vida eterna sin sufrimientos.
En el Evangelio, varias veces nos habla Jesucristo de la Parusía y nos dice que nadie sabe el día ni la hora. Por esta razón, la Iglesia nos invita en el Adviento a prepararnos para este momento.
Revisión: Aprovechando este tiempo para pensar en qué tan buenos hemos sido hasta ahora y lo que vamos a hacer para ser mejores que antes. Es importante saber hacer un Alto en la vida para reflexionar acerca de nuestra vida espiritual y nuestra relación con Dios y con el prójimo. Todos los días podemos y debemos ser mejores.
Proyección: Durante el Adviento debemos hacer un plan para que no sólo seamos buenos en esta temporada, sino siempre. Analizar qué es lo que más trabajo nos cuesta y formular serios propósitos para evitar caer de nuevo en lo mismo.

La Virgen de la espera

Adviento es el tiempo litúrgico mariano por excelencia.

Virgen expectacionHistóricamente, la Memoria de María en la Liturgia ha surgido con la lectura del Evangelio de La Anunciación antes de la Navidad, en el que, con razón, ha sido llamado el “domingo mariano prenatalicio”.
Hoy, el Adviento ha recuperado de lleno este sentido con una serie de elementos marianos de la Liturgia, que podemos sintetizar de la siguiente manera:
– Desde los primeros días del Adviento, hay elementos que recuerdan la espera y la acogida del Misterio de Cristo por parte de la Virgen de Nazareth.
– La Solemnidad de La Inmaculada Concepción (8 de diciembre) se celebra como “preparación radical a la venida del Salvador y feliz principio de la Iglesia, sin mancha ni arruga (“Marialis Cultus”, 3).
– En las Ferias del 17 al 24, el protagonismo litúrgico de la Virgen es muy característico en las Lecturas bíblicas.
En su ejemplaridad hacia la Iglesia, María es plenamente la Virgen del Adviento en la doble dimensión que tiene siempre en la Liturgia su Memoria: presencia y ejemplaridad. Presencia litúrgica en la palabra y en la oración, para una memoria grata de Aquélla que ha transformado la espera en presencia, la promesa en don. Memoria de ejemplaridad para una Iglesia que quiere vivir, como María, la nueva presencia de Cristo con el Adviento y la Navidad en el mundo de hoy.

Un buen Libro para preparar la Navidad

Recuadro 1El martes 20 de noviembre fue presentado, en Roma, “La Infancia de Jesús”, el más reciente Libro de la autoría del Papa Benedicto XVI, último de la trilogía “La vida de Jesús”.
El Cardenal Gianfranco Ravasi, Presidente del Consejo Pontificio para la Cultura, explicó que se basa, ante todo, en 180 Versículos de los Evangelios de San Mateo y de San Lucas.
La obra, detalló el purpurado, tiene varios hilos conductores: los binomios de la Historia y Fe; Historia y Profecía, así como autor y lector; claridad y humildad.
Subrayó que el texto es particularmente accesible y puede ser leído por todos. Y, “no porque se trata de un Niño, quiere decir que es retórica sentimental”.
La Teóloga brasileña María Clara Bingemer, consideró que este Tomo es un don para los creyentes y no creyentes, pues “el Papa, a través de su Libro, nos invita a abrir un espacio preparándonos para celebrar la gran Fiesta de la Navidad”, de manera que el Salvador pueda nacer y manifestarse en un mundo como el nuestro, que tiene tanta necesidad de su Evangelio”.
Los evangelistas Mateo y Lucas narran, al inicio de los Evangelios, la infancia de Jesús, ante lo que el Pontífice se pregunta: “¿Es verdad lo que ha sido escrito? ¿Quién es Jesús? ¿De dónde viene?; o sea, ¿qué querían decir?, y ¿en qué modo me atañe?
En algunos trascendidos del Libro, que cubre la vida desde el Nacimiento de Jesús hasta su comparecencia en el Templo a los 12 años, el Santo Padre, en el apartado “Virgen María, ¿mito o verdad histórica?, reivindica que Jesús nació de una mujer virgen, lo que es una verdad inequívoca de la Fe.
A lo largo de sus páginas explica, además, que no se trata de un mito: “Jesús nació en una época determinada con precisión. Al inicio de la actividad pública de Jesús, Lucas ofrece, una vez más, una fecha detallada y cuidada de aquel momento: es el 15º año del Imperio de Tiberio César”. (ZENIT).

El Adviento, en palabras del Papa

Recuadro 2El Adviento, este tiempo litúrgico fuerte que estamos comenzando, nos convida a detenernos, en silencio, para captar una presencia. Es una invitación a comprender que los acontecimientos de cada día son gestos que Dios nos dirige, signos de su atención por cada uno de nosotros. ¡Cuán a menudo nos hace percibir Dios un poco de su Amor! Escribir -por decirlo así- un “diario interior” de este Amor, sería una tarea hermosa y saludable para nuestra vida.
El Adviento nos invita y nos estimula a contemplar al Señor presente. La certeza de su presencia, ¿no debería ayudarnos a ver el mundo de otra manera?, ¿no debería ayudarnos a considerar toda nuestra existencia como “visita”, como un modo en que Él puede venir a nosotros y estar cerca de nosotros, en cualquier situación? (BENEDICTO XVI, 28 de noviembre de 2009).
El significado de la expresión “Adviento” comprende también el de visitatio, que simplemente quiere decir “visita”. En este caso, se trata de una visita de Dios: Él entra en mi vida y quiere dirigirse a mí. En la vida cotidiana, todos experimentamos que tenemos poco tiempo para el Señor y también poco tiempo para nosotros. Acabamos dejándonos absorber por el “hacer”. ¿No es verdad que con frecuencia es precisamente la actividad lo que nos domina; la Sociedad con sus múltiples intereses lo que monopoliza nuestra atención? ¿No es verdad que se dedica mucho tiempo al ocio y a todo tipo de diversiones? A veces, las cosas nos “arrollan” (BENEDICTO XVI, 28 de noviembre de 2009).

SE ACERCA LA NAVIDAD

¡Ven, Jesús!

ColumnaLa tentación que tengo ahora es pedirte que vengas:
a embrocar a los violentos, a tumbar a los poderosos,
a pisotear a los corruptos,
a cortarles las manos a los que roban,
a ponerles nariz de Pinocho a quienes mienten,
a llevar, hacinados en un tren,
a los que trafican con migrantes y con blancas,
a sabotear los planes de quienes envenenan
el ambiente de nuestro Planeta Azul,
a ventanear a quienes usan los Medios de Comunicación
para socavar los santuarios de la vida…
a desbarrancar a los injustos,
a quemar en el fuego de la duda a los engreídos incrédulos…
a desparramar la ambición
de los que arrejuntan para sí todos los derechos de los pobres…
a quitarles la máscara a los hipócritas,
a echar al mar, con una piedra de molino al cuello,
a los que, con el sexo y las drogas,
inducen al Mal a tus pequeños…

Pero no…
Yo sé que nunca me cumples mis deseos.
Tú vienes a encarnarte,
a asumir nuestra debilidad,
nuestra inconsistencia y levedad,
a traspasar la frágil línea de tu esencia divina
para vestirte de humildad,
a sembrar en nosotros semillas de esperanza
para que florezca una nueva Humanidad.
Por eso, por todo eso, ven, pues.
¡Ven pronto; ven, Jesús,
en esta Navidad!

Pbro. Cándido Ojeda Robles.

 

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