¿Qué es el tiemo de adviento?


¿Qué es el Tiempo de Adviento?

En éste video lo explicamos. Da clic en la imagen.

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Oh Emmanuel


DÍA 23 DE DICIEMBRE


OH ENMANUEL,
Rey y Legislador nuestro,
esperanza de las naciones
y salvador de los pueblos,
ven
a salvarnos,
Señor Dios nuestro


Emmanuel.jpg (73930 bytes)La situación del hombre es dramática y la situación del mundo es desesperada. Confiamos a veces en nuestros propios medios, en nuestra ciencia o en nuestros poderosos medios técnicos, pero nuestros progresos son ridículos.

Volvemos la mirada a nuestros grandes hombres y a las importantes organizaciones internacionales, pero pronto nos desilusionan. Los problemas son tan complejos y los intereses creados son tantos, que no se llega nunca a las soluciones radicales.

Por eso, necesitamos que venga un Dios a nosotros y que se quede con nosotros. Un Dios que se ponga a nuestro alcance, que recorra nuestros caminos y conduzca nuestros pasos. Un Dios que sienta como nosotros, que conozca nuestras debilidades y nos transmita la fuerza para superarlas. Un Dios que se haga cercano y amigo, dispuesto a cargar con nuestros fardos y capacitado para curar nuestras heridas. Un Dios que nos enseñe palabras de vida, que hable al corazón, Legislador que meta su ley en el pecho, promotor de la nueva cultura, la civilización del amor, el reino de la verdad.

Ese será nuestro Enmanuel, nuestro Dios-con-nosotros.

Pues, deja el trono de tu gloria y ven.
Rasga definitivamente el cielo y ven.
Salva la distancia que nos separa y ven.
Revístete de nuestra carne y ven.
Ven, oh Rey nuestro,
Señor y Dios nuestro,
Vida y Salvación nuestra.
Enmanuel nuestro, ven.

RAFAEL PRIETO RAMIRO
VEN… ADVIENTO Y NAVIDAD 1993
CARITAS,  págs. 118-125

fuente:mercaba.org

Oh Rey de las Naciones


DÍA 22 DE DICIEMBRE


OH REY
de las naciones
y deseado de los pueblos,
Piedra angular de la Iglesia,
que haces de los dos pueblos uno solo,
ven
y salva al hombre
que formaste del barro de la tierra

Rey.jpg (65543 bytes)Todas las naciones quisieran integrarse, no en un imperio dominador y unificador, sino en una organización unitaria, pero respetuosa, que se construya desde la solidaridad y la subsidiariedad. Las Naciones Unidas no han llegado todavía a satisfacer las aspiraciones y necesidades de los pueblos. Vivimos en un mundo roto, desgarrado por fuerzas muy diversas. Existen bloques antagónicos, naciones prepotentes, abismos entre unos pueblos y otros. Hay por todas partes guerras y conflictos, tensiones totalitarias y luchas tribales. No se llega a la unidad verdadera, ni siquiera dentro mismo de un Estado, esa unidad que respete la justa autonomía y la necesaria solidaridad, que favorezca la rica diversidad sin llegar a la desintegración.

Miramos con emoción a ese Rey y Deseado de las naciones, que hace de dos pueblos uno solo; que es capaz de destruir todos los muros y murallas que separan y aíslan a los pueblos; que consigue hacer que se entiendan y hablen la misma lengua los antiguos constructores de torres babilónicas. No sólo hace de dos pueblos uno, sino que es capaz de unificar a todos los pueblos; pero una unidad que no mata la diferencia, una unidad armoniosa, pluriforme y liberadora.

Es capaz de hacer de todos los pueblos y razas una sola familia, en la que todos se sientan como hermanos verdaderos.

Como anticipo de esta realidad, como maqueta de este ambicioso proyecto, como semilla del mundo deseado, este Deseado construyó un edificio precioso, pequeño pero emblemático, del que él mismo es la Piedra angular. Lo llamamos Iglesia, pueblo de Dios, familia integrada por miembros distintos y distantes pero que se sienten misteriosamente unidos por un mismo aliento espiritual.

Animados por estas realidades,
aunque no llegan a ser todavía perfectas,
imploramos tu venida,
oh gran Deseado,
para que nos enseñes los caminos de la unidad.
Ven, Piedra angular,
a unir más fuertemente a tu Iglesia
y reparar las brechas que se han producido a lo largo del tiempo. Ven, Rey de Reyes,
a coser nuestro mundo roto
con los hilos del diálogo y de la solidaridad.
Ven a salvar al hombre quebradizo,
hecho de barro de la tierra
pero capacitado para convertirse en piedra preciosa
o en recipiente de tu espíritu de amor.

fuente:mercaba.org

Oh Sol


DÍA 21 DE DICIEMBRE


OH SOL,
que naces de lo alto,
Resplandor de la luz eterna,
Sol de justicia,
ven
ahora a iluminar
a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte


 

Muchos pueblos primitivos adoraban al sol, como padre de vida y fuente de energía. Muchos romanos, no tan primitivos, celebraban a finales de diciembre, cuando los días empiezan a ser más largos, el nacimiento del sol invicto, siempre triunfador del frío y las tinieblas. Nosotros mismos admiramos la fuerza y la belleza del sol, que tanto se necesita. Pero hoy necesitamos otros dioses solares. Hoy necesitamos otras fuentes, más poderosas que nuestro sol, de luz y energía. A pesar de este sol espléndido, a pesar de toda nuestra iluminación artificial y de nuestras cómodas calefacciones, el mundo sigue en tinieblas y el mundo muere de frío.

La energía del espíritu es mucho más necesaria y mucho más poderosa que el sol y que todas nuestras centrales nucleares. De estas energías espirituales son de las que el mundo está más necesitado. La fe es, por ejemplo, una energía espiritual que mueve montañas y hace milagros, una luz capaz de disipar todas las tinieblas de la noche. Y el amor, sobre todo el amor, es el verdadero sol de la tierra, es la hoguera que todo lo enciende, todo lo enardece, todo lo anima, todo lo alegra, todo lo vivifica.

Echamos de menos -¡qué tristeza!- la fuerza de este sol en tantas regiones de nuestros espíritus. Nos envuelven las tinieblas del odio, de la insolidaridad, de la división. Nos enfrían cada vez más los vientos helados de la violencia y el resentimiento.

El amor es también la vitamina más completa para alimentar nuestra vida. Hoy padecemos un formidable debilitamiento anímico, por falta de esta vitamina, y nos encontramos en situaciones agónicas.

Desde nuestra noche y nuestro frío,
desde nuestro debilitamiento vital,
te pedimos, oh Sol resplandeciente,
que vengas a iluminarnos y llenarnos de vida.
Tú eres llama viva,
desprendida de esa hoguera infinita que es Dios;
tú resplandeces con esa gloria bondadosa de la luz eterna;
tú estás cargado con la energía inmensa del Amor vivificante.

Ven a disipar las tinieblas de nuestra noche
y a calentar el frío de nuestro invierno;
ven a poner un poco de tu fuego en la tierra;
ven a rescatarnos de nuestras agonías y nuestras muertes.
Oh Sol-Amor, ven.

 

fuente:mercaba.org

Oh Llave de David


DÍA 20 DE DICIEMBRE


OH LLAVE DE DAVID
y Cetro de la casa de Israel,
que abres y nadie puede cerrar,
cierras y nadie puede abrir,
ven
y libra a los cautivos
que viven en tinieblas y sombra de muerte

Llave.jpg (61686 bytes)Todavía no hemos llegado a ese estado ideal, utópico sin duda, de «an-arquía», en el que cada uno sea su propio rey y su propio juez, en el que no se necesiten gobernantes, ministros, jueces, guardias ni policías, porque cada uno sigue los dictados de su conciencia rectamente formada, porque todos se dejan guiar por la ley del corazón.

El cetro y las llaves son signo del poder y de la autoridad judicial. ¿Quién tiene hoy las llaves de la ciencia y la tecnología; las llaves de las finanzas y la economía; las llaves del armamento nuclear; las llaves de la comunicación, de la palabra y de la imagen; las llaves de la justicia y del derecho? ¡Llaves poderosísimas! ¿Cómo se usan esas llaves?

Hay quien las utiliza para dominar, para conseguir intereses propios o partidistas, para el enriquecimiento o glorificación personal. Recordad el caso de Sobna, que suena a soborno y corrupción (cf. Is 22,19). Hay quien utiliza el poder de las llaves para oprimir y matar.

De momento, echamos de menos una verdadera autoridad, que sea limpia y segura, que no engañe ni se corrompa, que piense en el bien del pueblo y no en su propio interés. Que sus modos y estilos de gobernar sean humildes y cercanos. Que sus decisiones sean firmes y oportunas. Que se gane el aprecio y la confianza del pueblo.

Y lo mismo digamos de la justicia. Si ha de haber jueces, que sean hombres dignos, capaces, independientes. Jueces que no quisieran juzgar, que les duela en el alma cada sentencia condenatoria. Jueces sensibles y humanos. Jueces que miren por los desvalidos, a quienes nadie hoy escucha, y que no miren tanto a los poderosos. Jueces que nunca, en ningún sentido y por nada, se vendan.

Por eso se nos van los ojos hacia aquel que camina con un Cetro gracioso en su mano, que lleva colgado al hombro unas Llaves misteriosas, una se llama Justicia y otra Amor, que «lleva escrito un nombre en su manto y en su muslo: Rey de Reyes y Señor de Señores» (Ap 19, 16). Es un rey, pero que no viene a ser servido, sino a servir; que no se sienta en tronos, sino que camina con los humildes. Sus palabras son sentencias, pero que no condenan, sino que salvan. No ha venido a condenar, sino a salvar. Es un juez que quita cargas y que inspira confianza.

Ven, Príncipe divino,
sácanos de este loco y sombrío laberinto en que nos encontramos,
y condúcenos al reino de la verdad y de la libertad.
Ven a imponer el derecho y la misericordia con tu divino Cetro.
Ven a abrir todas las cárceles,
las de la ciudad y las del alma,
con tus Llaves prodigiosas.
Ven a hacernos libres.
Ven a hacernos reyes.
Ven, Señor, que das señorío.
Ven, Llave que abres todos los corazones.

Fuente:mercaba.org

Oh Raiz de Jessé


DÍA 19 DE DICIEMBRE


OH RENUEVO
del tronco de Jesé,
que te alzas como un signo por los pueblos,
ante quien los reyes enmudecen
y cuyo auxilio imploran las naciones,
ven
a librarnos, no tardes más


Renuevo.jpg (71196 bytes)Qué milagro ver las flores y las espigas en cada primavera! ¡Qué milagro que los árboles se carguen de fruto cada año! ¡Qué milagro cada renuevo y cada retoño, cada niño y cada cría! ¡Qué milagro la vida!

Pero si nace un retoño de un tronco viejo ¿qué podemos decir? Eso ya supera las fuerzas de la naturaleza, hay que admirar y alabar. Como lo hizo Abraham, cuando en su ancianidad engendró al hijo de las promesas. Como David, a quien se le prometió una descendencia gloriosa interminable.

Del viejo tronco de Isaí, padre del rey David, brota un Renuevo lleno de gracia y de espíritu. «Reposará sobre él el espíritu de Yahveh, espíritu de sabiduría e inteligencia, espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de ciencia y temor de Yahveh» (Is 11, 2).

Será un líder maravilloso, revestido de justicia y misericordia. Será como un signo favorable para los pueblos, como un arco iris, como un buen horóscopo, anuncio cierto de salvación. Tiene en sus manos el secreto de la ciencia y de la paz. Todos los príncipes y sus consejeros, todos los sabios e investigadores, quedarán pasmados ante él.

Todas «las gentes lo buscarán» (Is 11,10) y todas las naciones solicitarán su visita. Será la admiración del mundo y tendrá millones de “fans” por todas partes.

Y es verdad. Todo el mundo está como esperando un gran Salvador, un líder ideal, que llene de ánimo y de esperanzas. La gente está necesitada de ilusión y de esperanzas. Sufrimos desencanto tras desencanto, decepción tras decepción. Se prometen cosas, y todo queda en palabras y buenas voluntades. Se habla de cambio, para que todo siga igual. Lo que hoy más necesitamos es una esperanza nueva. Necesitamos organizaciones nuevas y políticos nuevos. Necesitamos un hombre divino, pero que sea de nuestra raíz y nuestra raza, que brote de nuestro árbol. 

Por eso,
ven, Renuevo maravilloso del tronco de Jesé,
ven enseguida a librarnos de esta tristeza,
ven, Príncipe ideal.
Ven, Renuevo,
a renovarlo todo,
a hacer un mundo nuevo,
«una tierra nueva, en la que habite la justicia».

fuente: mercaba.org

Oh Adonaí


DÍA 18 DE DICIEMBRE


OH ADONAI
Pastor de la casa de Israel,
que te apareciste a Moisés en la zarza ardiente
y en el Sinaí le diste tu ley,
ven
a librarnos con el poder de tu brazo


Adonai.jpg (72294 bytes)Admiramos esa espléndida manifestación de Dios como fuego y como amor, como pastor y como ley, como fuerza liberadora. Ese Señor-Pastor, que ama a su pueblo, a su rebaño, y que no permitirá que nadie lo someta o lo disperse, que nadie le arrebate una oveja de su mano. Por eso, se manifestará con brazo poderoso para liberar y dirigir a su pueblo.

Se manifiesta a Moisés como llama que enciende y no consume, que purifica y no mata, que ilumina y no ciega, que conduce y no esclaviza. Esa llama se comunicará al profeta para que pueda romper las ataduras que atan a su pueblo y para que pueda conducirlo sabiamente.

Se manifiesta a Moisés como Pastor y Legislador, como norma y camino, como meta y horizonte de vida. Una ley que se inscribe en piedra, pero que terminará escribiéndose en el corazón. Una ley que se irá concretando y reduciendo en palabras tan sencillas y tan vivas como el amor.

Pues ven, Pastor, a conducirnos.
Tú eres nuestro buen Pastor.

Ven, Adonai-Señor, a liberarnos.
Tú eres nuestra Pascua.
Lo pedimos con toda nuestra fuerza,
porque, a pesar de tanta Declaración de Derechos,
de tantas constituciones,
de tanto código y de tanta democracia,
no nos sentimos libres ni seguros;
porque, a pesar de tantos pastores,
líderes y gobernantes,
no nos sentimos bien dirigidos y orientados.

El rebaño anda disperso
y el pueblo no sabe lo que quiere.
Nos dejan pequeñas parcelas de libertad,
para que nos lo creamos,
pero las cosas realmente importantes
no sabemos quién las decide.
Nos entretienen con espectáculos variados
y nos proporcionan la ración diaria de «pescado y de cebollas»,
para que nos conformemos,
pero el alimento que nutre de veras
no está a nuestro alcance. Somos esclavos de la peor condición,
porque no conocemos sus cadenas.
Por eso, Señor,
ven a liberarnos con el poder de tu brazo.

fuente:mercaba.org