Monicion para la misa del 100 aniversario del nacimiento de Madre Teresa de Calcuta


MONICION PARA LA MISA DEL 100 ANIVERSARIO DEL NATALICIO DE LA MADRE TERESA DE CALCUTA

04 DE SEPTIEMBRE DEL 2010

MONICION DE ENTRADA

Bienvenidos hermanos a esta celebración Eucarística, en la que recordamos especialmente a la Madre Teresa de Calcuta a 100 años de su nacimiento. Pidámosle a Dios que nos ayude a ver en ella el de  ejemplo de amor, entrega, humildad y servicio por el necesitado.

LITURGIA DE LA PALABRA

MONICION A LAS LECTURAS (UNICA) (SIN LECTURAS ESPECIFICAS)

La palabra de Dios es viva y eficaz, siempre actual. Dispongámonos a escuchar el mensaje que el Señor tiene para nosotros preparado, el día de hoy.

MONICION A LAS LECTURAS (UNICA) (LECTURAS DEL DIA)

Recordemos que como cristianos cumplimos obedeciendo el mandato de Cristo, siendo fieles a su palabra.  Y él cuida y protege a quien ama.   

MONICION A LAS LECTURAS

Primera Lectura Cor 4,6-15

Ser discípulo de Cristo no es fácil. Se es insultado, humillado y tantas cosas mas, pero Dios cuida, protege y guía a quien es fiel al Evangelio.

Salmo

Este Salmo 144 nos recuerda lo grande y misericordioso que es Dios. Siempre dispuesto a ayudar a quien se le acerca con sinceridad. Respondamos todos: El Señor cuida de quienes lo aman.

Evangelio Lc 6,1-5

Este evangelio es un recordatorio de que el Hijo del hombre es dueño y señor de todo cuanto existe, no debemos cuestionar a aquel que es todo.

PRESENTACION DE OFRENDAS

Ofrezcamos al Señor estos dones de pan y vino, fruto de nuestro trabajo que ofrecemos también hoy.

COMUNION

Acerquemonos a recibir a Cristo rey salvador nuestro, ahora presente en este sacramento eucarístico.

PARA DESPUES DE COMULGAR

En estos momentos de oración e intimidad con Dios, pidámosle que nos ayude a ser mejores cada dia, y nos de la fuerza de imitar a la Madre Teresa de Calcuta. Oremos en silencio

DESPEDIDA

Al partir a nuestros hogares, tengamos presente que el amor y servicio desinteresado son agradables a Dios y reconforta nuestra alma. Vayamos a practicar esto que hoy hemos aprendido.

Madre Tersa de Calcuta: Todos Saben que es Santa


Entrevista a la hermana Mary Prema en el centenario del nacimiento de la beata

ROMA, miércoles 25 de agosto de 2010 (ZENIT.org).- “Todos hablan de una aceleración en el camino hacia la canonización” de Madre Teresa con motivo del centenario de su nacimiento, que se celebra este jueves, pero ésta no es la prioridad para la hermana Mary Prema, superiora general de la congregación fundada por la beata, las misioneras de la Caridad.

“Yo no creo que esto sea tan importante -declara, en una entrevista publicada por la agencia Fides-. Todos saben que es santa”.

Según la religiosa, ni los hindúes ni los cristianos, en Calcuta y en la mayor parte en los que están presentes las Misioneras de la Caridad, ponen en duda la santidad de Madre Teresa.

“Todos esperan un milagro -explica, en referencia al milagro que la Iglesia debe aprobar todavía para canonizarla-, pero la misma Madre Teresa era el milagro para el mundo y para la humanidad”.

Escucha de Jesús

La religiosa, de origen alemán, explica que las enseñanzas de Madre Teresa a las Misioneras de la Caridad se resumen en ponerse a la escucha de Jesús y confiarse a la Providencia.

La fundadora “nunca nos dio indicaciones sobre los programas futuros”, revela la Madre Prema, pero “su continua exhortación” era que nos empeñáramos “siempre en ser cada vez más santas”.

Actualmente, la superiora general comparte con otras tres religiosas la dirección de la orden. En esa tarea “he tenido que aprender mucho de nuestra fundadora”, confiesa.

En este sentido, explica que Madre Teresa realizaba en dos fases el proceso de toma de decisiones: “la primera era la de deliberar y conocer todas las posibilidades y las consecuencias (decision making); luego tocaba decidir (decision taking)”.

“Madre Teresa se hacía aconsejar muy cuidadosamente, seguidamente se retiraba y luego tomaba la decisión”, añade.

“Las misioneras de la caridad parecen una gran organización, pero nosotros no hacemos programas para los próximos 10 años -destaca-. Buscamos seguir abiertas a lo que Dios nos pida”.

“Sólo Jesús nos dirá cuál es el próximo paso -continúa-. Por ello, siguiendo el espíritu de la Madre, no soy yo quien ejerce el control: es Dios quien toma las decisiones”.

Sacar provecho del sufrimiento

En la entrevista, la religiosa habla sobre el tema del sufrimiento, bien conocido por una orden dedicada a los enfermos y los más pobres.

“El sufrimiento no puede ser un castigo; sin embargo, Dios lo permite -indica-. Nosotros podemos sacar provecho del sufrimiento para acercarnos a Él y pedirle la gracia de soportar y saber vivir ese sufrimiento”.

“El sufrimiento no pocas veces es consecuencia de nuestras decisiones, pero es también una consecuencia de la naturaleza caída y frágil del ser humano”, constata.

Puede estar provocado también por cosas que están fuera de nuestro alcance, añade, destacando como ejemplos el terremoto de Haití y las inundaciones de Pakistán.

Y concluye: “Dios permite el sufrimiento porque éste tiene la capacidad de convertirnos en hombres y mujeres mejores y más profundos”.

“Así nos volvemos capaces de entender que este mundo y esta vida no son la meta suprema, sino que existe algo más: la vida del alma que –cuando acepta verdaderamente el sufrimiento– es purificada”.

Sobre la manera de enfrentar el sufrimiento, la religiosa recuerda la distinción que Madre Teresa hacía del sufrimiento físico y el espiritual.

“Al sufrimiento del alma podemos reaccionar sobre todo con nuestra oración -indica-. Es importante que la gracia divina toque a las personas que viven en el sufrimiento”.

Y añade: “Y es también importante para nosotras rezar por ello: cada día nos detenemos en una hora de oración frente a la Eucaristía”.

“Para nuestro trabajo esto es fundamental: en efecto, no se trata de un compromiso social, sino de un verdadero compromiso misionero”, explica.

La vocación de Madre Teresa

La hermana Mary Prema se detiene en la manera de ser y el pensamiento de Madre Teresa. “Mantenía siempre un oído abierto a los problemas del mundo”, recuerda, y “era muy generosa con Dios y con quien sufría”.

“La Madre Teresa deseaba que todos conociesen y amasen a Jesús -explica-. Estaba convencida de que cada alma desea la salvación de Jesús, independientemente de que fuese consciente o no”.

“La obra de la conversión, sin embargo, es siempre una obra de Dios, observa, y afirma que “la Madre Teresa entendió su propia vida como la tarea de amar a Jesús y transmitir ese amor a todas las personas en torno a ella”.

“Madre Teresa pensaba que Dios la había llamado a cumplir un servicio auténtico y desinteresado al hombre, y a tener una atención absoluta frente a la persona que sufre”.

“Estaba siempre presente al 100% y con el corazón abierto frente a cualquier persona que se cruzase en su camino”.

“No estuvo jamás interesada en las cosas grandes, no se ocupaba de hacer publicidad o cosas semejantes -resume-. En el primer plano estaba siempre el encuentro directo con la persona individual”.

La religiosa fue testigo de cómo Madre Teresa, “a través de su vida, su trabajo, su fuerza atractiva, acercaba a las personas a Dios”.

“Ella no predicaba pero con su vida daba testimonio -asegura-. Aún hoy en día muchos me cuentan de su primer encuentro con Madre Teresa”.

“Tal vez habían estado con ella no más de cinco minutos en la terraza de nuestra casa madre -explica-. Pero ese único momento cambió sus vidas para siempre”.

Transmitir Amor de Cristo


ROMA, 26 Ago. 10 (ACI).- La Superiora General de las Misioneras de la Caridad, Madre Mary Prema, destacó la vida de la Madre Teresa de Calcuta y afirmó que la Beata entendió su vida “como la tarea de amar a Jesús y transmitir ese amor a todas las personas en torno a ella. Este era su único objetivo”.

Al celebrarse cien años del nacimiento de la Beata este 26 de agosto, la religiosa afirmó a la agencia Fides que la transmisión de la experiencia de Jesús “es la herencia que (la fundadora) nos ha dejado”, porque a través de su vida acercaba a las personas a Dios. “Ella no predicaba pero con su vida daba testimonio”, señaló.

La Superiora dijo que muchas de las personas que se acercaron a la Madre Teresa son hindúes, y aunque no se convirtieron al cristianismo luego del encuentro con la Beata, “han comenzado a ver la vida y su trabajo con otros ojos y se han vuelto otras personas, que viven de una manera distinta, según el amor y la misericordia, al interior de sus familias. Hay muchísimos ejemplos”.

Asimismo, indicó que la Madre Teresa también les dejó la enseñanza de dejar que Dios tome las decisiones de por dónde debe ir la congregación.

“Nosotros no hacemos programas para los próximos 10 años. Buscamos seguir abiertas a lo que Dios nos pida. Sólo Jesús nos dirá cuál es el próximo paso. Por ello, siguiendo el espíritu de la Madre, no soy yo quien ejerce el control: es Dios quien toma las decisiones”, afirmó, y añadió que la Beata más bien exhortó a las religiosas a ser cada vez más santas.

Asimismo, sobre los desafíos del nuevo milenio, la Madre Prema puso como ejemplo la experiencia de la fundadora en el caso del VIH/Sida.

“Abrió en New York una casa para las víctimas de esta enfermedad. Era central el acompañamiento a los enfermos en la fase terminal. Entonces no existían aún medicinas para tener bajo control el virus. ¡Qué sufrimiento! Madre Teresa a su tiempo escuchó a Jesús y mantenía siempre un oído abierto a los problemas del mundo. De este modo también nosotros debemos escuchar a Jesús y ser generosas. Ella era muy generosa con Dios y con quien sufría. En esto queremos imitarla”, afirmó.

En la extensa entrevista, la Madre Prema también se refirió al tema del sufrimiento y reafirmó que este no es un castigo, aunque Dios lo permite para que los seres humanos puedan sacarle provecho y acercarse a Él “y pedirle la gracia de soportar y saber vivir ese sufrimiento”.

“Así nos volvemos capaces de entender que este mundo y esta vida no son la meta suprema, sino que existe algo más: la vida del alma que –cuando acepta verdaderamente el sufrimiento– es purificada”, afirmó.

Finalmente, dijo que la canonización no es tan importante, pues “todos saben que es santa. Tanto para hindúes como para cristianos, aquí en Calcuta y en la mayor parte de lugares en los que estamos presentes esto no se pone en duda”.

“Todos esperan un milagro…pero la misma Madre Teresa era el milagro para el mundo y para la humanidad”, afirmó.

El Amor a los Hermanos


Un día le dijo un señor a la Madre Teresa de Calcuta: – El trabajo que tú haces, yo no lo haría ni por todo el oro del mundo”. A lo que Teresa de Calcuta le respondió: “ -Yo tampoco: tomamos fuerza de la adoración a Jesús Sacramentado”. Esta anécdota se cuenta tanto de la Madre como de alguna de sus hijas, y expresa un hecho: la entrega por amor, sin condiciones, que da felicidad.

El mes de octubre tiene un sabor a solidaridad: el día del Domund, la beatificación de Teresa de Calcuta nos lo recuerda. Hay quien dice que mejor que dar un pez a un pobre hay que enseñarle a pescar, que no basta con ayudar a un pobre sino que hay que cambiar el mundo; esto es verdad pero no basta con hablar, hay que actuar, ¿yo qué hago por los demás?

Hay mucho que hacer, pero atender las necesidades del necesitado es el primer paso para construir una civilización del amor, y esto es lo que ha hecho la madre Teresa. Ese “mandamiento nuevo” del que habló Jesús y que sigue siendo “nuevo” y que distingue a sus seguidores. Ante un mundo de la eficacia, ¿qué decir de una vida gastada en servicio a los demás? “Dios sólo exige que le sea fiel, decía la Madre Teresa. A los ojos de Dios no son los resultados lo que cuenta. Lo importante para él es la fidelidad”. Y esto significa tener la humildad de sentirse instrumentos: “yo soy un lápiz en las manos de Dios. Un trozo de lápiz con el cual Él escribe lo que quiere”.

Fue una persona fiel, en el servicio a Cristo presente en los pobres. Es muy fácil hablar, pero amar significa llorar con los que lloran. Decía así: “antes mucha gente hablaba sobre los pobres, pero ahora cada vez más gente está hablando con los pobres. Esta es la gran diferencia… los pobres deben sentirse queridos y aceptados. Son Jesús para mí”. Son 53 años de vida de las Misioneras de la Caridad, que así se llama la congregación fundada por la Madre Teresa de Calcuta, con ya miles de religiosas y centenares de sacerdotes que siguen esta espiritualidad al servicio de los pobres. El 7 de octubre de 1950 la Madre Teresa, de origen albanés, nacida en Skopje, Macedonia, comenzó esta aventura espiritual.

En sólo 6 años de su muerte Teresa de Calcuta ha sido beatificada, después de que se probara el milagro de la curación inexplicable y repentina de una mujer de Raiganj (Bengal, India) que tenía un tumor en el abdomen. Hay también otras dos curaciones: una mujer francesa en los Estados Unidos se rompió numerosas costillas en un accidente de tránsito, pero quedó curada milagrosamente por llevar en su cuello una medalla de la Madre Teresa. Y una joven palestina que sufría de cáncer afirmó que quedó curada luego de que la Madre Teresa se le apareció en sueños y le dijo: “Niña, estás curada”. La nueva beata, esa mujer pequeñita y llena de arrugas, con una sonrisa que lo llenaba todo y una fuerza de amor inmensa, queda como intercesora de caridad y amor. “El cristiano es alguien que se dona; que se da a sí mismo” decía la madre; así, la vida es darse. “Dios se dona en su Hijo –decía-, María nos dona a su Hijo, y Jesús, el Hijo, se nos dona en la Eucaristía. Esta donación de sí es el amor y hay que amar hasta que duela, porque si no, no es amor”. Amar hasta que duela, así hay que dar y preguntarse ¿yo qué doy? ¿Doy hasta que “me duele”, especialmente a los más necesitados? ¿En qué colaboro para construir un mundo mejor? Y para esto no hay que ir a la India, ahí donde estoy, en mi casa: hijos, cónyuge, vecino, compañero de trabajo, amigo… “No dejes que nadie llegue jamás a ti sin que al irse se sienta mejor y más feliz. Sé la expresión viviente de la bondad de Dios; bondad en tu rostro, bondad en tus ojos, bondad en tu sonrisa, bondad en tu cálido saludo”, decía tambien. Recordaban estos días en alguna publicación el famoso “cuestionario” de la Madre:

“¿Cuál es el día más bello? Hoy
¿Cuál es la cosa más fácil? Equivocarse
¿Cuál es el obstáculo más grande? El miedo
¿Cuál es el mayor error? Abandonarse
¿Cuál es la raíz de todos los males? El egoísmo
¿Cuál es la distracción más bella? El trabajo
¿Cuál es la peor derrota? El desaliento
¿Quiénes son los mejores profesores? Los niños
¿Cuál es la primera necesidad? Comunicarse
¿Qué es lo que hace más feliz? Ser útil a los demás
¿Cuál es el misterio más grande? La muerte
¿Cuál es el peor defecto? El mal humor
¿Cuál es la persona más peligrosa? La mentirosa
¿Cuál es el sentimiento más ruin? El rencor
¿Cuál es el regalo más bello? El perdón
¿Qué es lo más imprescindible? El hogar
¿Cuál es la sensación más grata? La paz interior
¿Cuál es el resguardo más eficaz? El optimismo
¿Cuál es el mayor satisfacción? El deber cumplido
¿Cuál es la fuerza más potente del mundo? La fe
¿Quiénes son las personas más necesarias? Los padres
¿Cuál es la cosa más bella de todas? El amor”.

Autor: P. Llucià Pou Sabaté
http://www.catholic.net

 
 

Madre Teresa de Calcuta: La Madre de los Pobres


Considerada una de las mujeres más influyentes del siglo XX, la Madre Teresa de Calcuta dedicó su vida “a los más pobres de entre los pobres” con el lema “amar hasta que duela”. Ahora se celebra en todo el mundo el 100 aniversario de su nacimiento.

Juan Pablo II
Beatificación Madre Teresa. 19/10/2003

“Que el ejemplo de madre Teresa acreciente vuestro amor al Señor e inspire un servicio cada vez mayor a los necesitados”.

Su nombre original era Agnes Gonxha Bojaxhiu. Nació el 26 de agosto de 1910 en la actual Spokje, en la República de Macedonia, entonces Albania.

Con 18 años ingresó en el convento de las Hermanas de Loreto, en Irlanda, donde tomó el nombre de Teresa, por santa Teresita de Lisieux. En 1929 partió a Calcuta donde hizo sus votos y enseñó en el colegio de Santa María. Llego a ser la directora del centro.

El 10 de septiembre de 1946, mientras iba a sus ejercicios espirituales, recibió lo que ella calificó como la “llamada dentro de la llamada”.

Y así empezó su obra, acogiendo en su casa a una moribunda enferma de tuberculosis y atendiendo a niños, ancianos y pobres que vivían en la calle.

El 7 de octubre de 1950 nació la nueva congregación de las Hermanas Misioneras de la Caridad. Su hábito sería un shari blanco con rayas azules. Sus primeras seguidoras fueron sus propias alumnas.

El trabajo de Madre Teresa fue extendiéndose por el mundo. En sus casas acogió a personas de todas las procedencias y religiones. Primero fue Venezuela, después Roma y Tanzania e incluso abrió una casa en cada uno de los países comunistas. Para Madre Teresa lo importante no es lo que se hace, sino “el amor que se pone”.

Pero su incansable obra por los pobres siempre fue acompañada de una intensa vida de oración.

Benedicto XVI
Vigilia oración fin Año Sacerdotal 10/06/2010

“Madre Teresa suponía siempre como primera condición de una fundación suya la presencia de un sagrario. Sin la presencia del amor de Dios que se da no habría sido posible realizar ese apostolado, no habría sido posible vivir en ese abandono de sí mismos”.

La admiración por la Madre Teresa y su trabajo se extendió por el mundo. En 1979 recibió el Premio Nobel de la Paz. Su discurso fue una fuerte fuerte crítica contra el aborto. Se ofreció a acoger a los niños que fueran a ser abortados.

Madre Teresa también vivió fuertes dificultades. Desde que fundó la congregación pasó por lo que ella llamó ‘noche oscura’. Es decir, no sentía la cercanía de Dios. Pero nunca contó su sufrimiento y siguió trabajando por los más abandonados de la sociedad hasta el 5 de septiembre de 1997, día de su muerte.

Juan Pablo II, gran amigo y admirador de Madre Teresa, la beatificó en un tiempo record, seis años después de su muerte. Los miles de seguidores de la beata continúan en todo el mundo, la labor que un día comenzó con una moribunda.

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