Para defender a la Iglesia hay que conocerla, y conociéndola, amarla


Publicado en web el 1 de marzo, 2013

Muy estimada Lupita:

Acabo de conocer a una persona que me contó, con tristeza, que tiene una crisis de Fe que le es difícil resolver. Yo soy Catequista desde hace diez años, pero ante esto me siento sin la capacidad suficiente para llegar al corazón de esa familia, y así evitar que abandone nuestra querida Iglesia.
Lamentablemente, se encontraron con personas que no dieron testimonio de su religión, y ante estas evidencias están viendo alternativas. Deseo orientar a esta persona que abrió su corazón conmigo. No quiero pecar de omisión. Gracias, ojalá puedas ayudarme.

Guadalupe T.

Querida tocaya:

AdoradoresEs conocida la frase: “Católico ignorante, futuro protestante”. Son muchas las almas que dejan la Iglesia Católica por malos testimonios. Aquellos que somos parte de ella y hemos sido bendecidos con algo de formación y concientización de la belleza y verdad de nuestra Fe, debemos esforzarnos por vivirla de forma congruente para evitar que, por nuestra causa, otra alma se aleje de la Iglesia que Cristo fundó.
Sin embargo, un católico auténtico no abandonaría su Fe por ningún motivo. A pesar de los malos testimonios de otros, a pesar de las divisiones que hay en el interior de la Iglesia, a pesar de la corrupción de algunos Sacerdotes, a pesar de que existan Teólogos y Obispos que no son fieles al Papa, el Laico comprometido es fiel a Cristo, verdadero Dios y verdadero Hombre.
Estos son los tesoros a los que renuncia un católico que los desconoce:
+ La Eucaristía: Presencia real de Cristo en la Hostia Santa. Verdadero alimento del alma, prenda de vida eterna.
+ María: Madre de Dios y Madre nuestra, a quien veneramos y tratamos tal como Jesucristo su Hijo lo hizo, y de quien recibimos abundantes favores, siendo Ella la máxima intercesora nuestra ante Dios.
+ Los Sacramentos: signos sagrados eficaces que nos confieren la Gracia. Además de la Eucaristía, la Reconciliación, el Orden Sacerdotal, el Matrimonio, la Confirmación, la Unción de los enfermos. Nacemos a la vida divina por el Bautismo, y aun cuando existen ritos bautismales en otras denominaciones, no se elevan al nivel que Cristo quiso asignarle como Sacramento.
+ El Magisterio y la Tradición. Nuestra Iglesia es milenaria en el conocimiento de la naturaleza humana. Es Madre y Maestra sabia que nos ilumina sin error en materia moral y dogmática. En su historia podemos encontrar luces y sombras, pero las primeras superan por mucho lo recriminable. Está de pie, a pesar de ser la única Institución atacada desde sus orígenes. No está para agradar al pensamiento reinante según la época, sino para custodiar, defender y proponer la Verdad por todo lo alto. No modificará un ápice la Revelación que Cristo ha hecho, porque es fiel a su Misión; lo es, lo ha sido y lo será. No ha sido destruida ni siquiera desde dentro, en donde lo mejor ha sido corrompido. Ésta es la promesa del Señor: “Y yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella” (Mt. 16, 18).
Hermana mía, haz oración confiada por esa persona que mencionas; pero, al mismo tiempo, toma un buen Curso de Apologética, en el que aprenderás a defender la Fe por la razón. Recuerda que las dificultades son retos que debemos enfrentar y, al hacerlo, crecemos todos.

Lupita Venegas Leiva/Psicóloga www.valoraradio.org Twitter: @lupitavenegasdc Face: Lupita Venegas Oficial

fuente: semanario.com.mx

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