Benedicto XVI realiza su Cuaresma dolorosa


Publicado en web el 14 de febrero, 2013

semanario.com.mx

El Papa da un paso al costado
A Benedicto XVI no lo mueve el poder

En Rueda de Prensa, ante la dimisión del Santo Padre, el Cardenal Francisco Robles dijo sentirse emocionado por la honestidad y coherencia del Sumo Pontífice: “El Papa no ama el poder; es un trabajador humilde y sencillo de la Viña del Señor”.

Sonia Gabriela Ceja Ramírez

El Cardenal José Francisco Robles Ortega, Arzobispo de Guadalajara, durante una Conferencia de Información se refirió, la mañana del lunes 11 de febrero, a la dimisión al pontificado que el Santo Padre Benedicto XVI diera a conocer durante la celebración del Consistorio para las Causas de Canonización que se verificó en Roma.
El Arzobispo dijo que la noticia “ha causado gran impacto, sorprendiendo a la Iglesia y a la Sociedad, dado que es un acontecimiento que, por siglos, no había vivido la Iglesia”.
Luego invitó a los fieles católicos, y en general a las personas de buena voluntad, a “acoger esta decisión del Papa Benedicto en el espíritu con que él la tomó y nos la participó; es decir, en espíritu de Fe, de un grande amor y lealtad a la Iglesia, en conciencia plena de una decisión madurada en estos ocho años de fructífero pontificado”.

Una determinación de acuerdo a la Fe

semanario 021Si bien la decisión sorprende, “se da en la coherencia y verdad con la que el Papa ha ejercido el servicio petrino. Su pontificado se ha caracterizado por querer servir a la Iglesia con toda transparencia y en toda verdad”.
Nuestro Pastor Diocesano recordó las palabras con las que Benedicto XVI saludó a la multitud congregada en la Plaza de San Pedro el día en que asumió el pontificado, cuando se definió a sí mismo como “un humilde trabajador en la Viña del Señor. En esa conciencia, el Papa ha percibido con toda honestidad que le faltan las fuerzas, ya que su edad es avanzada para seguir trabajando en este encargo de ser el Sucesor de San Pedro”.
Explicó, asimismo, que pese a todo, Benedicto XVI seguirá laborando en su condición de hombre consagrado a la oración, para que la Iglesia siga adelante.
Enseguida, el también Presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, CEM, afirmó que personalmente acoge la noticia “con mucho agradecimiento al Papa por su generosidad en estos años de pontificado. Agradeciéndole a Dios porque lo eligió para este momento crucial de su Iglesia, y le pedimos a Nuestro Señor que le premie como Él lo sabe hacer con los trabajadores de su Viña. Que lo premie con mucha fortaleza y mucha paz interior; con grande alegría de haber servido a su Iglesia en tiempos difíciles”.
El Cardenal Robles Ortega consideró que el hecho de que este acontecimiento se dé en el Año de la Fe, decretado por el propio Papa Benedicto XVI, es muestra de “una Fe profunda y sincera del Santo Padre”.

Nuevo Pontífice, antes de la Semana Santa

semanario 011Rememoró también la visita que el Vicario de Cristo hiciera a México en marzo de 2012, y dijo que seguramente llevará a nuestro país en su recuerdo y en su oración.
Por otra parte, dejó en claro que la Iglesia es guiada por Dios con “la fuerza de su Espíritu, y sólo por la mediación de sus Pastores. La Iglesia no quedará a la deriva. La Iglesia tiene prevista incluso la posibilidad de que el Papa renuncie -según está estipulado en su legislación-, y también está pronosticado que en un corto tiempo se elegirá al nuevo Sumo Pontífice.
De igual modo, está previsto que no pasen 20 días después de que queda la Sede vacante para que, el que está revestido de autoridad, convoque al Colegio Cardenalicio al Cónclave”. El Cardenal Robles prevé que probablemente conoceremos al nuevo Santo Padre antes de la Semana Santa.
Hizo notar que, por su investidura como Cardenal, es su derecho y obligación asistir al Cónclave, aunque no ha sido oficialmente convocado, y adelantó que, seguramente, los Cardenales electores (todos los menores de 80 años) se darán tiempo para “afinar el perfil del nuevo Pontífice de acuerdo al momento que está viviendo la Iglesia Universal, a la que sirve el Papa.
“Si el Cónclave se realiza en marzo, el Cardenal Juan Sandoval Íñiguez, el Cardenal Norberto Rivera y su servidor, los tres mexicanos, podríamos participar”. Una vez que el señor Sandoval cumpla los 80 años, el 28 de marzo, ya no podría concurrir como votante.
El Cardenal Francisco Robles detalló que los Cardenales entran en un período de mayor oración e invocación al Espíritu Santo para elegir a quien Dios, en sus designios, ya tendrá escogido.

Los temas difíciles afrontados

12760Nuestro Arzobispo Metropolitano aseveró que el Papa Benedicto XVI ha actuado a fondo en los problemas o temas cruciales o escabrosos de la Iglesia: “Él ha servido a la Iglesia en un esquema de absoluta claridad, nitidez, verdad y coherencia”.
Dijo que los Obispos mexicanos fueron los primeros en ser recibidos en Visita Ad Limina por el Santo Padre una vez que asumió el pontificado en el año 2005: “Apenas en el presente año cerró el ciclo de haber recibido a todas las Conferencias Episcopales del mundo, con retraso, pues se prevé que el ciclo sea de cinco años, así que había la esperanza de que si él hubiera continuado pudiéramos ser los siguientes; pero, merced a este cambio, esperaremos a que haya nuevo Pontífice y las indicaciones que nos dé”.
El Cónclave será convocado por el Decano del Colegio Cardenalicio, que en este momento es el Cardenal italiano Angelo Sodano. “Para otros asuntos de la conducción de la Iglesia lo hará el Camarlengo, que es el Cardenal Tarcisio Bertone, también Secretario de Estado de la Santa Sede”.
El Cardenal Robles Ortega admitió sentirse emocionado al conocer la grandeza de espíritu del Papa Benedicto XVI, y que esta decisión, en lo personal, le da una lección de vida.

“Benedicto XVI nos da un mensaje: ¡No es el poder! El que ama el poder se aferra a él a como dé lugar. El Papa no ama el poder; es un trabajador humilde y sencillo de la Viña del Señor, y lo está demostrando. Bendigo al Señor porque nos ha dado un Pontífice como él en este momento de la Iglesia”, resumió el Arzobispo de Guadalajara.

Noticia que conmociona y entristece
Un proceso inédito que aún no se ha definido del todo

Ante un acto heroico, como se ha calificado la dimisión del Papa Benedicto XVI, se nos pide, como Iglesia, rezar, ahora más que nunca, por nuestros Sumos Pontífices.

Dulce Natalia Romero Cruz

image content medium 207381 20130211151825El Santo Padre anunció su renuncia, y lo hizo libremente; esto quiere decir que él, cómo Sumo Pontífice, renunció al cargo en plena libertad y en pleno uso de sus facultades mentales. Así lo comunicó recientemente, pero se hará efectivo, según lo dijo, hasta el 28 de febrero a las 20 horas. A partir de ese momento, la Iglesia estará en Sede vacante.
“Esto lo indica el Código de Derecho Canónico; pero el tema de la dimisión también se rige por una Ley particular, que es la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis”, conforme explicó el Presbítero Miguel Ángel Rodríguez Díaz, Vicario Judicial Adjunto del Tribunal Eclesiástico de la Arquidiócesis de Guadalajara.
Y abundó: “En esta Constitución, promulgada por el Papa Juan Pablo II, se estableció en 1996 la dimisión de los Sumos Pontífices, aunque al final del Documento se motiva a que se mantengan lo más sacrificados que sea posible hasta que Dios los llame. Sin embargo, ahora el Papa presenta su dimisión porque considera que sus capacidades físicas le impiden seguir con el pontificado, y no porque no quiera seguir. Y una vez que se cumpla el plazo, a no ser que antes Dios llame al Santo Padre, estaría la Iglesia Universal en Sede vacante”.

¿Qué sigue?

“Pasada la fecha que dio el Obispo de Roma para hacer efectiva su dimisión, el Colegio Cardenalicio tomará el mando (por decirlo de alguna manera) -manifestó el Padre Rodríguez Díaz-, pero sin modificar nada; no pueden emitirse nuevas Leyes ni pueden nombrarse nuevos Obispos; todo eso se queda estacionado. Se respetan las Leyes que existen, aunque esté vacante la Sede”.
Entre el mismo Colegio de Cardenales hay un Decano, y otro es el Camarlengo, quien ahora es el Cardenal Tarsicio Bertone; éste desempeñará el cargo de Jefe de Estado, en funciones, de la Ciudad del Vaticano, mas no como un Pontífice. “Él se hará cargo de la organización del Cónclave, siguiendo con la misma estructura y ejerciendo este nombramiento de forma temporal, solamente para encabezar y llevar a cabo esta encomienda.
“El hecho de que la Iglesia Universal esté, después del 28 de febrero, en Sede vacante, no quiere decir que no tengamos cabeza, porque está al frente el Colegio Cardenalicio; teológicamente hablando, la cabeza eclesial la conforma la comunión de los Obispos.
“Después del 28 de febrero, una vez validada la renuncia del Papa Benedicto XVI, se convocará al Cónclave sin que haya fecha específica en la que se deba tener el nombre del siguiente Papa, aunque la Universi Dominici Gregis señala que esta elección no debe prolongarse demasiado. A este respecto, parece ser que el Papa Benedicto XVI, previó un tiempo prudente (casi toda la Cuaresma) como suficiente para que se elija un nuevo Papa antes de la Pascua de Resurrección”, finalizó diciendo el Vicario Judicial Adjunto.

Colegio Cardenalicio

El Sacro Colegio de Cardenales fue instituido en su forma actual en el año de 1150, y lo encabezan un Decano y un Camarlengo, quienes administran los bienes de la Iglesia cuando la Sede de Pedro está acéfala. El Decano se elige de entre los Cardenales del Orden Episcopal que tienen el Título de una Iglesia Suburbicaria (Canon 352, Párr. 2) -de las siete Diócesis más cercanas de Roma: Albano, Frascati, Ostia, Palestrina, Porto-Santa Ruffina y Velletri-Segni.
Desde 1059, los Cardenales han sido los únicos electores del Papa, a quien eligen en Cónclave secreto, siguiendo hoy las últimas orientaciones de la mencionada Constitución Apostólica de Juan Pablo II, Universi Dominici Gregis.
Durante el período de “Sede vacante”, el Colegio Cardenalicio desempeña una importante función en el Gobierno general de la Iglesia y, tras los Pactos Lateranenses de 1929, también en el Gobierno del Estado de la Ciudad del Vaticano.

Fuente: ACI Prensa

Cartón Benedicto

Inicio del ritual para elegir nuevo Pontífice

Comienza con la destrucción del anillo del Papa, tal como indica la Constitución Apostólica de la Iglesia Católica conocida como Universi Dominici Gregis.
Según el Portal Lainformacion.com, que recoge información de Rome Reports, una vez que el Papa se convierta en el Cardenal Joseph Aloisius Ratzinger, el 28 de febrero, el protagonismo recaerá en el purpurado Tarcisio Bertone, nombrado Cardenal Camarlengo (Funcionario de la Corte Papal), que tiene como primera labor destruir el anillo del Papa con un martillo, así como su sello oficial. Sin embargo, todavía no se resuelve qué se hará con el anillo de Benedicto XVI.
La siguiente tarea del Cardenal con oficio de Camarlengo será cerrar las puertas que dan acceso a los aposentos privados del Papa, ante los Cardenales Prefectos y el Secretario de Estado.
Posteriormente, comunicará la noticia de que ya no hay Papa. A partir de este momento, comienza el período denominado Sede vacante, en que tendrá que definirse la fecha del Cónclave que determinará la elección de una nueva autoridad papal.

Abdicaciones papales

Pbro. Tomás de Híjar Ornelas
Cronista de la Arquidiócesis de Guadalajara

Papa CelestinoEl 16 de abril de 1927 nace Jo-seph Aloisius (José Luis) Ratzinger en la Región de Baviera, Alemania. El 19 de abril de 2005, el Cardenal Joseph Ratzinger se convierte en Benedicto XVI. El 28 de abril de 2009, en la Basílica de Nuestra Señora de Collemaggio, en L’Aquila, el Papa coloca sobre la urna donde se veneran las reliquias de su predecesor San Celestino V (1215-1296) -el único Pontífice Romano de la Historia que ha renunciado-, el palio que recibió junto con su encomienda como Supremo Pastor. El 4 de julio de 2012, de Visita Apostólica en Sulmona, también en los Abruzzos, en el marco de la ceremonia denominada “El perdón de Celestino V”, recuerda este gesto. El 11 de febrero de 2013, Benedicto XVI, en un Consistorio Cardenalicio (donde da a conocer, entre otras cosas, la fecha de la Canonización de la beata María Guadalupe García Zavala, jalisciense), da lectura al breve y claro texto a través del cual renuncia a seguir ciñendo la mitra de Obispo de Roma. Su decisión es irrevocable a partir del 28 de febrero siguiente.

Sobre aviso no hay engaño

Aunque el estupor y el impacto de la medida sean muy grandes, el Código de Derecho Canónico prevé esta posibilidad en el Canon 332 § 2: “Si el Romano Pontífice renunciase a su oficio, se requiere, para la validez, que la renuncia sea libre y se manifieste formalmente, pero no que sea aceptada por nadie”.
En repetidas ocasiones, su Santidad Benedicto XVI ha manifestado su deseo de renunciar o abdicar -según se lea en términos meramente canónicos o estrictamente jurídicos- a su cargo de Sumo Pontífice, Vicario de Cristo, Sucesor de Pedro, Patriarca de Occidente, Obispo de Roma, Siervo de los siervos de Dios…
Otro tanto hizo su antecesor inmediato, Juan Pablo II, pero sin llevarlo a cabo. A consecuencia de ello, los últimos cinco años de vida sostuvo un entramado en el que se cumplió cabalmente lo dicho por el Señor en el Evangelio de San Juan: “Cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero cuando llegues a viejo, extenderás tus manos y otro te ceñirá y te llevará adonde tú no quieras” (21,18).
Si alguien vivió de cerca el doloroso epílogo del largo pontificado del hoy Beato, fue el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Si algún Cardenal tenía indicios de quién sucedería a Juan Pablo II, era Joseph Ratzinger. Si alguien calculaba la trayectoria y el fin de su pontificado, eran sólo Dios y él.
No ha querido el Santo Padre dejar al mero decurso del tiempo que haga en él y en la delicada tarea a su cargo los estragos que suelen sobrevenir en la última parte de gestiones dilatadas. La suya ha sido fecunda y concisa: claridad de pensamiento, firmeza en las medidas disciplinares, humildad para reconocer y poner remedio a las situaciones escabrosas y acumuladas de un período largo, en el que se omitió ventilar, arguyendo ‘razones de Estado’, lo tocante a la aceptación de abominables desórdenes consumados por ministros sagrados, metamorfoseados en lobos. En los últimos meses ha sobrellevado de pie la tormenta desatada por la infidencia de algunos colaboradores estrechos, en el caso Vatileaks.
Se retira cuando, según los cálculos de la Prefectura de la Casa Pontificia, en los ocho años de Pontificado, 20’544,970 personas han participado en encuentros con él: Audiencias generales y particulares, Celebraciones litúrgicas, Ángelus y Regina Coeli en El Vaticano y en Castel Gandolfo, Visitas Apostólicas a Roma, Italia y el mundo.

¿Qué sigue?

En tanto baja la marea que la noticia supone, y llega el 28 de febrero, principio de la Sede vacante, a partir de la cual el Cardenal Camarlengo deberá convocar al Cónclave a los electores, los bautizados tendremos la oportunidad de repasar, a grandes zancadas, el ayer y el hoy de una institución divina a cargo de los humanos.
Para ello disponemos de sobrados ejemplos, comenzando por el del único Papa de la Historia que ha renunciado a la tiara: San Celestino V, quien el 13 de diciembre de 1294, cinco meses después de su elección, volvió a ser lo que originalmente era: un Monje y, sin mengua de ello, un fecundo Pastor, toda vez que, “aun llevando una vida de eremita, no se encerró en sí mismo, sino que estaba cogido por la pasión de aportar la Buena Noticia del Evangelio a sus hermanos”, ha dicho Benedicto XVI. Y ahora él mismo, por lo visto, lo pondrá en práctica.
Una circunstancia peculiar resalta para Guadalajara en la elección del nuevo Papa: nunca en la Historia de dos mil años de la Iglesia se había dado el caso de que dos electores y elegibles provinieran de la misma Sede: de los tres Cardenales mexicanos que podrán participar en el Cónclave -pues el cuarto, don Javier Lozano Barragán, radicado en Roma, acaba de cumplir 80 años, edad que lo excluye–, dos son de esta Sede: el Arzobispo don José Francisco Robles Ortega, y el Emérito don Juan Sandoval Íñiguez, a escasas semanas de alcanzar la edad canónica de 80 años que le impediría ser elector.

CEM reconoce la renuncia de Benedicto XVI

Sergio Estrada González
México, D.F.

En el seno de la Conferencia del Episcopado Mexicano, así como para el Nuncio Apostólico, el Arzobispo Christhope Pierre, la renuncia del Papa Benedicto XVI al ministerio petrino fue una sorpresa, luego de haber reflexionado ante Dios y considerando que los últimos meses ha experimentado una reducción en sus fuerzas, por lo que ha determinado libremente su renuncia, según expresó Mons. Eugenio Lira Rugarcía, Secretario General de la CEM, en Conferencia de Medios de Comunicación.
Ante los representantes de los Medios, el Vocero de los Obispos mexicanos explicó que la renuncia entrará en vigor el 28 de febrero a las 20 horas, tiempo local, “cuando se iniciará lo que se denomina ‘Sede vacante’, para que los Cardenales preparen todo para la elección del nuevo Papa”.
“En el Año de la Fe, es muy significativo este anuncio -sostuvo el Prelado- y esta renuncia viene a confirmarnos en la Fe redescubriendo la belleza y la alegría de la Fe en Dios, que ha venido a nosotros a través de Jesucristo”.
Luego exhortó a todos los católicos, así como a los hombres y mujeres de buena voluntad, a que reciban esta decisión del Papa con un espíritu de Fe, y a que nos pongamos en oración para que Dios ilumine a los Cardenales electores y puedan descubrir al que Dios ha elegido como Sucesor de San Pedro y de Benedicto XVI.

Gracias, Papa Benedicto

Mons. Eugenio Lira agradeció a Dios lo que nos ha regalado en estos ochos años del ministerio de Benedicto XVI a través de su rico y valioso magisterio, de sus viajes pastorales y del testimonio de su propia vida cristiana como testigo de la Fe. Resaltó que uno de sus últimos viajes fue a México, en donde vino a confirmarnos en la Fe, en la Esperanza y la Caridad, y a recordarnos que el poder de la Fe y el Amor son fuerza que necesitamos para mejorar este mundo.
Externó que, luego de consultar al Cardenal Francisco Robles Ortega, Arzobispo de Guadalajara y Presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, y al Nuncio Apostólico, se concluyó que lo que dijo el Papa es lo que ha motivado su renuncia al Supremo Pontificado: sentir que las fuerzas físicas han disminuido con el paso de los años.
Mons. Lira calificó a Benedicto XVI como una persona lúcida espiritual, psicológica, mental e intelectualmente; pero que físicamente ya tiene más dificultades. “Más aún, en su Libro ‘La luz del mundo’, el Papa dejó de manifiesto que si un Pontífice ya no se encontraba en plenitud de su capacidad para ejercer el ministerio, debería renunciar.
“Ante esto, concluyó, el Papa posee la plena potestad universal sobre la Iglesia y él es el legislador y tiene toda la autoridad para renunciar sin requerir la aceptación de nadie, para que la renuncia sea válida, como lo marca el Código de Derecho Canónico”.

Hacia los nuevos tiempos

Pbro. Armando González Escoto
Director de Pensamiento Estratégico de la UNIVA

Santo PadreEl Papa Benedicto XVI ha renunciado a su cargo por motivos de edad. El anuncio fue del todo sorpresivo, pues al parecer nadie había dicho nada ni existían rumores ni se observaban signos evidentes de enfermedad o de incapacidad por parte del Sumo Pontífice.
Como es natural, una noticia de esta magnitud ha causado un enorme impacto mundial, pues desde 1415 no acaecía algo semejante. También, como suele ocurrir en nuestro tiempo, los comentarios e interpretaciones de todo tipo de personas no se hicieron esperar, pero todos éstos pueden resumirse en cuestiones como las siguientes:
“Un Sumo Pontífice no debe renunciar”.
“El Papa renuncia porque no pudo con el cargo”.
“La crisis de la Iglesia es la causa de fondo de esta renuncia”.
En verdad no es lo mismo decir que la Iglesia enfrenta situaciones críticas, serias, a decir que toda ella está en crisis y que por esa misma razón el Pontífice prefirió renunciar. Todas las situaciones críticas que se han dado en la Iglesia actual estaban ya presentes desde el pontificado anterior; el Papa Benedicto XVI las conocía a la perfección, y aceptando su elección a la Sede de Pedro con valor y confianza cristiana, durante ocho años estableció bases muy firmes para ofrecer solución a todos los retos que enfrentó. Adicionalmente, si dividimos la Cristiandad en tres sectores: el mundo católico, el mundo protestante y el mundo de la Iglesia Ortodoxa, resulta que donde hay menos crisis es precisamente en el sector católico.
Por lo mismo, no es que no pudiera con la responsabilidad de gobernar la Iglesia en un tiempo difícil; por el contrario, demostró, a lo largo de estos fructíferos años, que sí podía hacerlo no obstante su avanzada edad, pues recordemos que asumió la sucesión del Apóstol Pedro a los 78 años.
Por ende, su decisión inesperada y sorprendente se constituye en este momento como un extraordinario ejemplo de honestidad, de responsabilidad y humildad, que cuestiona y tiene que obligar a reflexionar a un sinnúmero de líderes políticos y sociales que no siempre desarrollan la capacidad de advertir sus limitaciones a la hora de desempeñar su cargo. Un conocido escritor local dijo que los políticos se dividían en dos clases: los que no saben cuándo renunciar, y los que sí lo saben, pero de todos modos no renuncian.

Cuestión de prudencia y coherencia

escudo papal benedicto 16Los argumentos de la edad avanzada son motivos bastante importantes. Cuando el proceso de envejecimiento amenaza con limitar la movilidad, debilitar la capacidad intelectual, afectar la concentración, reducir la capacidad de comprensión y de respuesta, el hombre sensato y honesto lo reconoce; y si además es responsable, advierte las consecuencias que puede traer para una Institución este tipo de limitantes, y sobre todo, prevé el riesgo de que otras personas, aun con la mejor voluntad, acaben por suplir, de hecho, a quien tiene la autoridad de derecho, pero ya no la capacidad para ejercerla plenamente. Entonces, se requiere de verdadera humildad para poder decir, como lo ha dicho Benedicto XVI: “Renuncio”.
Él ya lo había insinuado en una entrevista que le hizo un periódico alemán en 2010: “Si el Papa llega a reconocer con claridad que física, psíquica y mentalmente no puede ya con el encargo de su oficio, tiene el derecho y, en ciertas circunstancias, también el deber, de renunciar”.
No ha sido costumbre que los Papas dejen el cargo. Muchos Pontífices de los primeros tiempos fueron martirizados o exiliados. Posteriormente, otros efectivamente renunciaron, al menos en dos casos, y fueron raras las veces en que un Santo Padre llegara a una edad en que la decrepitud le privara por completo de ejercer sus funciones, con consecuencias devastadoras para la vida de la Iglesia, y abundante provecho para sus detractores.
El Derecho Canónico (que estatuye la normatividad de la vida de la Iglesia Católica), de por sí, admite la renuncia del Papa en diversos casos, y uno de ellos es justamente el que ha presentado el Obispo de Roma como causa de su dimisión.
Por otra parte, esta previsión permite ahora a la Iglesia prepararse con mayor serenidad para el próximo Cónclave, disponiendo la humana naturaleza de la mejor manera posible, para que la Gracia del Espíritu Santo actúe en quienes serán electores del siguiente Sucesor del Apóstol Pedro.

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