Santoral del 26 de Enero


Autor: . | Fuente: Archidiócesis de Madrid
Timoteo y Tito, Santos
Obispos y Discípulos de San Pablo, 26 de enero
Timoteo y Tito, Santos
Timoteo y Tito, Santos

Obispos y Discípulos de San Pablo

Martirologio Romano: Memoria de los santos Timoteo y Tito, obispos y discípulos del apóstol san Pablo, que le ayudaron en su ministerio y presidieron las Iglesias de Éfeso y de Creta, respectivamente. Les fueron dirigidas cartas por su maestro que contienen sabias advertencias para los pastores, en vista de la formación de los fieles (s. I).

Etimología: Timoteo = Aquel que siente amor o adoración a Dios, es de origen griego.

Tito = Aquel que es protegido y honrado, es de origen latino.San Pablo nombró obispos a Timoteo y Tito, sus discípulos y colaboradores.

Los Santos Timoteo y Tito vivieron en la órbita del grande apóstol de las Gentes, y el nuevo calendario los coloca después de la fiesta de la “conversión” de San Pablo.

Timoteo es la imagen del discípulo ejemplar: obediente, discreto, eficaz, valiente. Por estas cualidades Pablo quiso que fuera su compañero de apostolado, en vez de Juan Marcos, durante el segundo viaje misionero en el año 50.

Había nacido en Listra, en donde Pablo lo encontró durante el primer viaje, y fue de los primeros convertidos al Evangelio; había sido educado en la religión hebrea por la abuela Loida y por la madre Eunice. Desde su encuentro con Pablo, siguió su itinerario apostólico; lo acompaña a Filipos y a Tesalónica.

Después los encontramos juntos en Atenas, en Corinto, en Éfeso y finalmente en Roma durante el primer cautiverio de Pablo. Fue un infatigable “viajero enviado” por el apóstol de las Gentes, y mantuvo los contactos entre Pablo y las jóvenes comunidades cristianas fundadas por él.

A menudo le llevaba las cartas y le daba noticias respecto de las mismas comunidades. Entre el 63 y el 66, cuando recibió la primera carta que le envió Pablo, Timoteo era el jefe de la Iglesia de Éfeso. Desde Roma Pablo le escribió una segunda carta, invitándolo a visitarlo antes del invierno. Es conmovedora la petición del anciano apóstol al “hijo” Timoteo, para que le llevara el abrigo que había dejado en Tróade, pues le servía para el frío en la cárcel de Roma. Timoteo estuvo presente en el martirio de Pablo; después regresó definitivamente a la sede de Éfeso, en donde, según una antigua tradición, murió mártir en el año 97.

El segundo fiel colaborador de Pablo fue San Tito, de origen pagano. Convertido y bautizado por el mismo apóstol, que lo llama “hijo mío”, se encuentra en compañía de Pablo en Jerusalén, en el año 49. Hizo con él el tercer viaje misionero y fue Tito quien llevó la “carta de las lágrimas” de Pablo a los fieles de Corinto, entre los cuales restableció la armonía y organizó la colecta para los pobres de Jerusalén.

Después del cautiverio de Roma, Pablo, de paso por Creta, dejó ahí a Tito con la misión de organizar la primera comunidad cristiana. Aquí recibió la carta de Pablo. Es un documento muy importante, porque nos informa sobre la vida interna de la Iglesia apostólica. Después Tito fue a Roma donde su Maestro, que lo mandó probablemente a evangelizar a Dalmacia, en donde todavía hoy está muy difundido su culto. Una antigua tradición, históricamente no confirmada, dice que Tito murió en Creta, de edad muy avanzada.

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Autor: Antonio Borrelli | Fuente: santiebeati.it
Miguel Kozal, Beato
Obispo y Mártir, 26 de enero
Miguel Kozal, Beato
Miguel Kozal, Beato

Obispo y Mártir

Martirologio Romano: Cerca de la ciudad de Munich, en Alemania, beato Miguel Kozal, obispo auxiliar de Wloclawek, en Polonia, y mártir, que bajo el régimen nazi, por defender la fe y la libertad de la Iglesia, pasó con gran paciencia tres años en el campo de concentración de Dachau, hasta consumar su martirio (1943).

Etimología: Miguel = Dios es justo, es de origen hebreo

Fecha de beatificación: 14 de junio de 1987 por el Papa Juan Pablo II.El Beato Miguel Kozal es uno de los muchos hijos de Polonia, que testimoniaron con su fe fuerte, su identidad de católicos, muriendo por millares en los tristemente celebres campamentos alemanes de concentración y de exterminio. El Papa Juan Pablo II lo beatificó en Varsovia el 14 de junio de 1987, durante una de sus primeras peregrinaciones a su patria: Polonia.

Michael Kozal nació el 25 de septiembre de 1893 en un pequeño pueblo llamado Nowy Folwark, de la parroquia de Krotoszyn, en la arquidiócesis de Poznan en Polonia. Sus padres fueron John Kozal y Marianna Placzek.

Creció y fue educado en una familia numerosa que era pobre pero muy religiosa. Fue un alumno ejemplar en la escuela elemental, demostrando una afición innata para todo aquello que era sagrado. El 27 de abril de 1905 entró al gimnasio Krotoszyn al que asistió por nueve años, siendo siempre el primero de la clase.

En este período conoció la organización católica clandestina denominada “Asociación Tomás Zen”, misma que se oponía a la política de “alemanización” de la educación en las escuelas y de la que en los últimos años de estudió llegó a ser su presidente.

Después de su graduación en 1914, Michael Kozal ingresó al seminario Leonium de Poznan, sus estudios fueron afectado por el estallido de la Primera Guerra Mundial, por lo que los terminó en Gniezno, siendo entonces ordenado como presbítero el 23 de febrero de 1918 en ceremonia realizada en la catedral.

En los años siguientes él tuvo varias asignaciones pastorales en algunos pueblos, cuyos nombres son muy difíciles de pronunciar y leer para nosotros, siendo muy reconocido por el celo y dedicación con que efectuaba su labor, todo mientras completaba sus estudios teológicos con excelentes resultados.

El Cardenal Edmundo Dalbor arzobispo de Gniezno, el 29 de septiembre de 1922 lo nombró prefecto de la escuela católica femenina de humanidades de Bydgoszcz, y en 1927 nombró el director espiritual del Seminario Mayor de Gniezno.

Su obra sacerdotal y su guía espiritual, tuvo tanto éxito que el 25 de septiembre de 1929 fue nombrado rector del seminario, a pesar del hecho que entre todos los maestros él era el único que no tenía un título académico.

Habían transcurrido casi diez años, marcados por una dirección prudente y ejemplar a los estudiantes, cuando el 12 de junio de 1939 el Papa Pío XII lo nombró obispo auxiliar de Wloclawek con el título de obispo titular de Lappa, fue consagrado en la Catedral de la ciudad el 13 de agosto de 1939.

Unos días después, el 1 de septiembre, las tropas nazis invadieron Polonia y estalló la Segunda Guerra Mundial, que tantos horrores y devastación trajo al mundo entero. El Obispo Kozal se volvió un punto de referencia y de esperanza para las asustadas personas de Wloclawek, y pese a la insistente invitación de las autoridades a que se marcharse, él decidió permanecer junto a los feligreses y administrar la diócesis, dado que el 6 de septiembre Monseñor Radonski, obispo titular, abandonara la ciudad.

Su servicio pastoral duró apenas 22 meses; los alemanes entraron en la ciudad el 14 de septiembre, e inmediatamente iniciaron un sistemático desmantelamiento de la actividad eclesial, las publicaciones católicas fueron suprimidas, se confiscaron edificios que pertenecían a iglesias e instituciones religiosas, y se arrestó al clero arrestó.

Enfrentando al terror liberado por los nazis, el obispo Kozal presentó a las autoridades invasoras una vigorosa protesta por el abuso contra la Iglesia, misma que cayó en oídos sordos. Esto trajo como consecuencia una orden para presentarse ante la Gestapo. En esta reunión le indicaron, entre otras cosas, que sus homilías debían ser en alemán, y dado que él no estuvo de acuerdo se ordenó de arresto.

De hecho, el 7 de noviembre de 1939, fue arrestado junto a otros sacerdotes, y llevado a la cárcel de la ciudad donde fue torturado y aislado. El 16 de enero de 1940, junto a otros sacerdotes y seminaristas del instituto Salesiano, fue transferido a Lad bajo arresto domiciliario, donde él podrá secretamente contactar con la diócesis y podrá reorganizar el seminario.

Desde su ventana, él podía ver pasar a multitud de deportistas, pero no se hacía ilusiones sobre su destino, incluso decidió ofrecerle su vida a Dios para la salvación de la Iglesia y de su querida Polonia.

Otros clérigos eran deportados a varios campos de concentración, pero Monseñor Miguel Kozal, junto con siete sacerdotes y un diácono, permanecía todavía en Lad, hasta que, pese a los esfuerzos de la Santa Sede por salvarlos, el 3 de abril de 1941, fueron llevados al campo de concentración de Inowroclaw, donde el obispo reportó lesiones a sus piernas y toda la oreja izquierda, por la tortura infligida por los nazis.

El 25 de abril de 1941, ellos fueron transferidos al famoso campo de Dacha en la que el obispo Kozal recibió el número 24544; allí las torturas eran una constante periódica, especialmente para los sacerdotes católicos, además hubo una epidemia de tifo que cayo sobre gran parte de los deportados.

Mons. Kozal fue golpeado por la enfermedad en forma severa, 25 de enero de 1943, junto con un primo de su padre Ceslao Kozal, fue transferido a una cabaña llamada “Revier”, al día siguiente fue visitado por un grupo de doctores, su líder le aplicó una inyección en el brazo derecho y a los pocos minutos Mons. Kozal expiró. El testimonio de su pariente sería crucial, ya que este alcanzó a oír que alguien del grupo de médicos decía: “Así será más fácil el camino a la eternidad”. Se desconoce el veneno que le fue inyectado, su cuerpo fue incinerado en el crematorio de Dacha el 30 de enero de 1943.

En la catedral de Wloclawek fue colocada en 1954 una lápida monumental que conmemora el martirio de Obispo Miguel Kozal y otros 220 sacerdotes de la diócesis que se murieron en Dachau. El día de la celebración litúrgica del Beato Miguel Kozal es el 26 de enero.

Si usted tiene alguna información relevante para la cononización del Beato Miguel, contacte a:
Kuria Diecezjalna
ul. Gdanska 2, 87-800
Wloclawek, POLAND

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Autor: . | Fuente: Martirologio Romano
Otros Santos y Beatos
Complentando el santoral de este día, 26 de enero
Otros Santos y Beatos
Otros Santos y Beatos

SAN JENOFONTE Y 
SU FAMILIASantos Jenofonte y María, Juan y Arcadio, monjes
En Jerusalén, santos Jenofonte y María, con sus hijos Juan y Arcadio, los cuales, renunciando a la dignidad senatorial y a todas las posesiones, abrazaron la vida monástica en la Ciudad Santa con gran devoción (s. VI).

San Teógenes, mártir
En la ciudad de Hipona, en Numidia (hoy Argelia), san Teógenes, mártir, acerca del cual san Agustín predicó un sermón (c. 257).

Beata María de la Dive, mártir
En la región de Anjou, en Francia, beata María de la Dive, mártir, que, siendo viuda, fue degollada por su fidelidad a la Iglesia durante la Revolución Francesa (1794).
BEATA MARÍA DE LA 
DIVE

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Autor: . | Fuente: Corazones.org
Paula, Santa
Patrona de las Viudas, 26 de enero
Paula, Santa
Paula, Santa

Patrona de las Viudas

Martirologio Romano: En Belén, de Judea, dormición de santa Paula, viuda, la cual pertenecía a una noble familia senatorial y, renunciando a todo, distribuyó sus bienes entre los pobres, retirándose con su hija, la beata virgen Eustochio, junto al pesebre del Señor (404).Santa Paula nació el 5 de mayo de 347. Por parte de su madre, tenía parentesco con los Escipiones, con los Gracos y Paulo Emilio. Su padre pretendía ser descendiente de Agamenón. Paula tuvo un hijo, llamado Toxocio como su marido y cuatro hijas: Blesila, Paulina, Eustochio y Rufina.

Paula era muy virtuosa como mujer casada y con su marido edificaron a Roma con su ejemplo. Sin embargo ella tenía sus defectos, particularmente el de cierto amor a la vida mundana, lo cual era difícil de evitar por su alta posición social. Al principio Paula no se daba cuenta de esta secreta tendencia de su corazón, pero la muerte de su esposo, ocurrida cuando ella tenía 33 años, le abrió los ojos. Su pena fue inmoderada hasta el momento en que su amiga Santa Marcela, una viuda romana que asombraba con sus penitencias, la persuadió de que se entregara totalmente a Dios. A partir de entonces, Paula vivió en la mayor austeridad.

Su comida era muy sencilla, y no bebía vino; dormía en el suelo, sobre un saco; renunció por completo a las diversiones y a la vida social; y repartió entre los pobres todo aquello que le pertenecía y evitó lo que pudiera distraerla de sus buenas obras.

En una ocasión ofreció hospitalidad a San Epifanio de Salamis y a San Paulino de Antioquía, cuando fueron a roma. Ellos le presentaron a San Jerónimo, con quien la santa estuvo estrechamente asociada en el servicio de Dios mientras vivió en Roma, bajo el Papa San Dámaso.

Santa Blesila, la hija mayor de Santa Paula, murió súbitamente, cosa que hizo sufrir mucho a la piadosa viuda. San Jerónimo, que acababa de volver de Belén, le escribió una carta de consuelo, en la que no dejaba de reprenderla por la pena excesiva que manifestaba sin pensar que su hija había ido a recibir el premio celestial. Paulina, su segunda hija, estaba casada con San Pamaquio, y murió siete años antes que su madre. Santa Eustoquio, su tercera hija, fue su inseparable compañera. Rufina murió siendo todavía joven.

Cuanto mas progresaba Santa Paula en el gusto de las cosas divinas, mas insoportable se le hacía la tumultuosa vida de la ciudad. La santa suspiraba por el desierto, y deseaba vivir en una ermita, sin tener otra cosa en que ocuparse más que en pensar en Dios. Determinó, pues, dejar su casa, su familia y sus amigos y partir de Roma. Aunque era la más amante de las madres, las lágrimas de Toxocio y Rufina no lograron desviarla de su propósito. Santa Paula se embarcó con su hija Eustoquio, el año 385; visitó a San Epifanio en Chipre, y se reunió con San Jerónimo y otros peregrinos en Antioquía. Los peregrinos visitaron los Santos Lugares de Palestina y fueron a Egipto a ver a los monjes y anacoretas del desierto. Un año más tarde llegaron a Belén, donde Santa Paula y Santa Eustoquio se quedaron bajo la dirección de San Jerónimo.

Las dos santas vivieron en una choza, hasta que se acabó de construir el monasterio para hombres y los tres monasterios para mujeres. Estos últimos constituían propiamente una sola casa, ya que las tres comunidades se reunían noche y día en la capilla para el oficio divino, y los domingos en la Iglesia próxima. La alimentación era escasa y mala, los ayunos frecuentes y severos.

Todas las religiosas ejercían algún oficio y tejían vestidos para sí y para los demás. Todos vestían un hábito idéntico. Ningún hombre podía entrar en el recinto de los monasterios. Paula gobernaba con gran caridad y discreción. Era la primera en cumplir las reglas, y participaba, como Eustoquio, en los trabajos de la casa. Si alguna religiosa se mostraba locuaz o airada, su penitencia consistía en aislarse de la comunidad, colocarse la última en las filas, orar fuera de las puertas y comer aparte, durante algún tiempo. Paula quería que el amor a la pobreza se manifestase también en los edificios e iglesias, que eran construcciones bajas y sin ningún adorno costoso. Según la santa, era preferible repartir el dinero entre los pobres, miembros vivos de Cristo.

Paladio afirma que Santa Paula se ocupaba de atender a San Jerónimo, y le fue a éste de gran utilidad en sus trabajos bíblicos, pues su padre le había enseñado el griego y en Palestina había aprendido suficiente hebreo para cantar los salmos en la lengua original. Además, San jerónimo la había iniciado en las cuestiones exegéticas lo bastante para que Paula pudiese seguir con interés su desagradable discusión con el obispo Juan de Jerusalén sobre el origenismo. Los últimos años de la santa se vieron ensombrecidos por esta disputa y por las preocupaciones económicas que su generosidad había producido. Toxocio, el hijo de Santa Paula, se casó con Leta, la hija de un sacerdote pagano, que era cristiana. Ambos fueron fieles imitadores de la vida de su madre y enviaron a su hija Paula a educarse en Jerusalén al cuidado de su abuela. Paula, la joven, sucedió a Santa Paula en el gobierno de los monasterios. San Jerónimo envió a Leta algunos consejos para la educación de su hija, que todos los padres deberían leer. Dios llamó a sí a Santa Paula a los 56 años de edad. Durante su última enfermedad, la santa repetía incansablemente los versos de los salmos que expresaban el deseo del alma de ver la Jerusalén celestial y de unirse con Dios.

Cuando perdió el habla, Santa Paula hacía la señal de la cruz sobre sus labios. Murió en la paz del señor, el 26 de enero del año 404.

Santa Paula, ruega por nosotros.

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Autor: . | Fuente: misa_tridentina.t35.com
Alberico, Santo
Abad, 26 de enero
Alberico, Santo
Alberico, Santo

Abad

Martirologio Romano: En el monasterio de Cister, en Borgoña (hoy Francia), san Alberico, abad, que, siendo monje en Molesmes, fue uno de los primeros religiosos que fundaron el nuevo monasterio y, habiendo sido elegido abad, dirigió el cenobio sobresaliendo por su celo en procurar la formación de sus monjes, como verdadero amante de la Regla y de los hermanos (1109).Los esfuerzos de San Alberico por encontrar un instituto religioso que correspondiese a sus aspiraciones de gran perfección arrojan una luz que nos hace temblar, sobre el temperamento de acero de los monjes del siglo XII. No sabemos nada de la niñez de Alberico. Cuando oímos hablar de él por primera vez, formaba parte de un grupo de siete ermitaños que vivían en el bosque de Collan, no lejos de Chatillon-sur-Seine. Ahí habitaba cierto abad Roberto, hombre de buena familia y muy reputado por su virtud. A pesar de que había fracasado anteriormente en el gobierno de una comunidad de monjes revoltosos, los ermitaños lograron con cierta dificultad que Roberto aceptase ser su superior, y en 1075, emigraron a las cercanías de Molesmes, donde construyeron un monasterio. Roberto era el abad y Alberico el prior. Pronto empezaron a llover regalos al monasterio; la comunidad aumentó, pero el fervor decayó. Durante cierta época, un grupo de monjes se rebeló contra la disciplina religiosa. Roberto, desalentado, se retiró del monasterio. Alberico ocupó su lugar e intentó restablecer el orden; pero los monjes le golpearon y le encerraron finalmente. Alberico y un inglés llamado Esteban Harding, no pudiendo ya soportar tal estado de cosas, abandonaron también el monasterio. Probablemente cuando el pueblo se enteró de la rebelión, las limosnas empezaron a escasear y entonces los rebeldes prometieron enmienda. Roberto, Alberico y Esteban re tornaron al monasterio. Pero pronto reaparecieron los síntomas de la relajación, y Alberico parece haber lanzado la idea de partir con un grupo de los más fervorosos a fundar aparte una comunidad más observante.

Así se hizo y, en 1098, veintiún monjes se establecieron en Cister, un poco al sur de Dijón, a unos cien kilómetros de Molesmes. Tales fueron los principios de la gran Orden Cisterciense. Roberto, Alberico y Esteban fueron elegidos abad, prior, y subprior, respectivamente. Pero poco después, San Roberto retornó a la comunidad de Molesmes, y Alberico le sucedió en el cargo de abad, de manera que a él deben atribuirse con toda probabilidad, algunas de las principales características de la reforma cisterciense. Se trataba de una restauración de la primitiva observancia benedictina, pero con mucho más austeridad. Una de las manifestaciones externas del cambio fue la adopción del hábito blanco, con escapulario negro y capucha, para los monjes de coro. Según la leyenda, este cambio se debió a un deseo que comunicó la Santísima Virgen a San A1berico en una aparición. Una modificación más profunda fue la institución de una clase especial de “fratres conversi” o hermanos legos, a los que se confió el trabajo casero y, sobre todo, la explotación de las granjas distantes del convento. Sin embargo, todos los monjes estaban obligados en alguna forma al trabajo manual. El coro fue simplificado y abreviado; y se dejó más tiempo para la oración privada.

Alberico no gobernó durante mucho tiempo, y probablemente muchos de los rasgos característicos en la organización definitiva del Cister se deben a su sucesor, San Esteban. Fue él quien nos dejó la noticia más personal sobre San Alberico, en una exhortación que pronunció con motivo de la muerte de éste, ocurrida el 26 de enero de 1109: “A todos nos afecta igualmente esta gran pérdida -dijo-, y difícilmente podré consolaros yo, que necesito de consuelo tanto como vosotros. Vosotros habéis perdido a un padre y a un director de vuestras almas; yo no sólo he perdido a un padre y un guía, sino también a un amigo, a un compañero de armas, a un valiente soldado del Señor, a quien nuestro venerable padre Roberto había educado con ciencia y piedad admirables, desde los primeros días de nuestro instituto monástico… Ha quedado entre nosotros el cuerpo de nuestro amado padre como una forma de su presencia, y él nos ha llevado consigo al cielo en su corazón… El guerrero ha triunfado, el atleta ha recibido el premio merecido, el vencedor ha ganado su corona; dueño ya del triunfo, pide que también a nosotros no sea concedida la palma de los vencedores… No lloremos por el soldado que descansa ya; lloremos más bien por nosotros que seguimos en el frente de batalla, y transformemos en oraciones nuestras palabras de tristeza, rogando a nuestro padre triunfante que no permita que el león rugiente y el feroz enemigo nos derroten”.

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Autor: . | Fuente: Santiebeati.it
Agustín Erlandsön, Santo
Obispo, 26 de enero
Agustín Erlandsön, Santo
Agustín Erlandsön, Santo

Obispo

Martirologio Romano: En la ciudad de Nidaros (hoy Trondheim), en Noruega, san Agustín (Eystein) Erlandsön, obispo, que rigió la Iglesia que le había sido encomendada como primer obispo, procurando su crecimiento y defendiéndola ante los príncipes (1188).Agustín (Eystein) Erlandssön es conocido en la historia a medieval Noruega como un obispo que se esforzó con celo por el progreso de la Iglesia.

Perteneció a una familia muy estimada y conocida en la Noruega del siglo XII, fue capellán de la corte del rey Inge “Krokrygg” (Krokygg = el jorobado), quien en 1157 lo nombró arzobispo de Nidaros, siendo consagrado algún tiempo después.

Parte de su existencia se desarrolló a la sombra del trono noruego de aquellos tiempos; coronó rey al joven Magnus V, hijo de Erling Stakke, y mantuvo buenas relaciones con sus partidarios, pero no se puede decir lo mismo de sus relaciones con el rey Sverre Sigurdsson (1151-1202) quien en 1182 derrocó a Magnus V para hacerse con la corona; este cambió le obligó a vivir fuera de su patria por tres años, hasta que se reconcilió con el rey Sverre.

En este punto hace falta indicar su función de obispo durante el reinado de los hijos del rey Harald IV: Sigur Mund, Inge Krokrygg y Eystein II, quienes gobernaron juntos. Fue en esta etapa que se organizó la Iglesia noruega; en 1152 los susodichos reyes negociaron un acuerdo con el Legado Pontificio el Cardenal Niccolò di Albano, erigiendo la sede Arzobispal de Nidaros (la ciudad actualmente se llama Trondheim), nombrando al primer arzobispo de la nueva provincia eclesiástica, que hasta ese momento pertenecía a la Arquidiócesis de Land.

La iglesia preexistente en Nidaros, construida en estilo románico, con una sola nave, por el rey Olaf Kyrre (1093); resulto ser ya muy pequeña para las celebraciones y queriendo Noruega tener una catedral más bella, se inició la construcción de una nave transversal, obra que no se había aun terminado en 1161.

Cuando Agustín Erlandssön volvió de su destierro en 1183, empezó una completa reconstrucción de la catedral pero en estilo gótico; en 1188 acaecida la muerte de este santo obispo, la imponente obra todavía no había sido concluida.

Agustín enseguida fue venerado como santo por las virtudes de su vida y por el celo que prodigó en la defensa los derechos de la Iglesia ante las prepotencias y abusos de los reyes y de los jefes feudales.

responsable de la traducción: Xavier Villalta

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Autor: Seminario de Córdoba – Argentina | Fuente: seminariocordoba.org.ar
José Gabriel del Rosario Brochero, Venerable
Sacerdote, 26 de enero
José Gabriel del Rosario Brochero, Venerable
José Gabriel del Rosario Brochero, Venerable

Martirologio Romano: En Villa del Transito, Córdoba, Argentina, Venerable José Gabriel del Rosaro Brochero, sacerdote diocesano ( 1914)
José Gabriel del Rosario Brochero nació el 16 de marzo de 1840 en Santa Rosa de Río Primero, Córdoba.

Entró al Seminario Mayor de Córdoba “Nuestra Señora de Loreto”, el 5 de marzo de 1856, cuando tenía 16 años. Un amigo suyo escribió: “Muchas veces le he oído contar [a Brochero] que la constante preocupación de su juventud fue el sacerdocio… No sabía qué vocación seguir: la laical o la sacerdotal… Su espíritu fluctuaba y su corazón sufría con esta indecisión. Un día, dominado por esta preocupación, asistió a un sermón en que se bosquejaron las exigencias y sacrificios de una y otra… y apenas concluyó de escucharlo, la duda ya no atormentaba su alma, y ser sacerdote era para él una resolución inquebrantable” (CÁRCANO, RAMÓN J., José Gabriel Brochero, en: Periódico Los Principios, Córdoba, 30 de enero de 1916.)

Es ordenado presbítero el 4 de noviembre de 1866 por el Obispo Vicente Ramírez de Arellano. El 10 de diciembre del mismo año celebra su primera misa en la capilla del Colegio Seminario “Nuestra Señora de Loreto”, cuando ésta se encontraba en la casa detrás de la Catedral, donde hoy se encuentra la Plazoleta del Fundador.

En diciembre de 1869 asume el Curato de San Alberto, siendo San Pedro la villa que hacía de cabecera en aquel departamento. Por aquel tiempo el extenso Curato de San Alberto (de 4.336 kilómetros cuadrados) contaba con poco más de 10.000 habitantes que vivían en lugares distantes sin caminos y sin escuelas, desperdigados por las Sierras Grandes de más de 2.000 metros de altura. Era triste el estado moral y la indigencia material de la gente. El corazón apostólico de Brochero no se desanima, sino que desde ese momento dedicará su vida toda no sólo a llevar el Evangelio sino a educar y promocionar a sus habitantes.

Al año siguiente de llegar, comenzó a llevar a hombres y mujeres a Córdoba, para hacer los Ejercicios Espirituales recorriendo unos 200 kilómetros cruzando las sierras. Dicha travesía requería tres días a lomo de mula y las caravanas muchas veces superaban las quinientas personas. Más de una vez fueron sorprendidos por fuertes tormentas de nieve. Al regresar, luego de nueve días de silencio, oración y penitencia sus feligreses iban cambiando de vida, siguiendo el Evangelio y buscando el desarrollo económico de la zona.

En 1875, con la ayuda de sus feligreses, comenzó la construcción de la Casa de Ejercicios de la entonces Villa del Transito (localidad que hoy lleva su nombre). Fue inaugurada en 1877 con tandas que superaron las 700 personas, pasando por la misma, durante el ministerio parroquial del Siervo de Dios, más 40.000 personas. También construyó la casa para las religiosas, el Colegio de niñas y la residencia para los sacerdotes.

Con sus feligreses construyó más de 200 kilómetros de caminos y varias iglesias, fundó pueblos y se preocupó por la educación de todos. Solicitó ante las autoridades y obtuvo mensajerías, oficinas de correo y estafetas telegráficas. Proyectó el ramal ferroviario que atravesaría el Valle de Traslasierra uniendo Villa Dolores y Soto para sacar a sus queridos serranos de la pobreza en que se encuentran, “abandonados de todos pero no por Dios”, como solía repetir.

“Un sacerdote que vivió una verdadera pasión por el evangelio que testimonió y transmitió en medio de una considerable transformación cultural en nuestro país después de los acontecimientos de la organización nacional. Sin ingenuidad, pero también sin ceder a lamentos o enfrentamientos estériles se dedicó con empeño y con espíritu constructivo a la maravillosa tarea de la evangelización. De su pasión por el evangelio brotaba también su pasión por sus hermanos y el deseo de brindarles las condiciones de una vida digna. Por eso trabajó incansablemente por levantar templos o capillas, la casa de ejercicios espirituales en la Villa del Tránsito, escuelas y otras obras que aseguraran a todos una existencia que mereciera el título de humana y cristiana.” (Mons. Carlos Ñáñez, homilía Misa Crismal 1º de abril de 2010).

Pocos días después de su muerte, el diario católico de Córdoba escribe: “Es sabido que el Cura Brochero contrajo la enfermedad que lo ha llevado a la tumba, porque visitaba largo y hasta abrazaba a un leproso abandonado por ahí”. Debido a su enfermedad, renunció al Curato, viviendo unos años con sus hermanas en su pueblo natal. Pero respondiendo a la solicitud de sus antiguos feligreses, regresó a su casa de Villa del Transito, muriendo leproso y ciego el 26 de enero de 1914.

S.S. Benedicto XVI firmó el 20 de diciembre de 2012 el decreto con el cual se reconoce un milagro gracias a la intercesión del Venerable José Brochero, lo cual permitirá su próxima beatificación.

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