Santoral del 21 de Enero


Autor: P. Ángel Amo. | Fuente: Catholic.net
Inés, Santa
Mártir, 21 de enero
Inés, Santa
Inés, Santa

Mártir

Martirologio Romano: Memoria de santa Inés, virgen y mártir, que siendo aún adolescente, ofreció en Roma el supremo testimonio de la fe, consagrando con el martirio el título de la castidad. Obtuvo victoria sobre su edad y sobre el tirano, suscitó una gran admiración ante el pueblo y adquirió una mayor gloria ante el Señor. Hoy se celebra el día de su sepultura (s. III/IV).

Etimología: Inés = aquella que se mantiene pura, es de origen griego.Hay muy buenos documentos sobre la existencia de esta mártir que vivió a comienzos del siglo IV y que fue martirizada a los doce años, durante la feroz persecución de Diocleciano.

Su popularidad y su devoción hacen pensar que no son improbables las leyendas que se nos han transmitido de boca en boca y también con escritos. Basado en una tradición griega, el Papa Dámaso habla del martirio de Santa Inés sobre una hoguera.
Pero parece más cierto lo que afirma el poeta Prudencio y toda la tradición latina, es decir, que la jovencita, después de haber sido expuesta a la ignominia de un lugar de mala fama por haberse negado a sacrificar a la diosa Vesta, fue decapitada.

Así comenta el hecho San Ambrosio, al que se le atribuye el himno en honor de Agnes heatae virginis: “¿En un cuerpo tan pequeño había lugar para más heridas? Las niñas de su edad no resisten la mirada airada de sus padres, y las hace llorar el piquete de una aguja: pero Inés ofrece todo su cuerpo al golpe de la espada que el verdugo descarga sobre ella”.

Alrededor de su imagen de pureza y de constancia en la fe, la leyenda ha tejido un acontecimiento que tiene el mismo origen de la historia de otras jóvenes mártires: Agata, Lucia, Cecilia, que también encuentran lugar en el Canon Romano de la Misa. Según la leyenda popular, fue el mismo hijo del prefecto de Roma el que atentó contra la pureza de Inés. Al ser rechazado, él la denunció como cristiana, y el prefecto Sinfronio la hizo exponer en una casa de mala vida por haberse negado a rendirle culto a la diosa Vesta. Pero Inés salió prodigiosamente intacta de esa difamante condena, porque el único hombre que se atrevió a acercarse a ella cayó muerto a sus pies.

Pero el prefecto no se rindió ante el prodigio y la condenó a muerte. Un antiguo rito perpetúa el recuerdo de este ejemplo heroico de pureza. En la mañana del 21 de enero se bendicen dos corderitos, que después ofrecen al Papa para que con su lana sean tejidos los palios destinados a los Arzobispos. La antiquísima ceremonia tiene lugar en la iglesia de Santa Inés, construida por Constantina, hija de Constantino, hacia el 345.

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Autor: . | Fuente: Archidiócesis de Madrid
Fructuoso, obispo, Augurio y Eulogio, diáconos, Santos
Mártires, 21 de enero
Fructuoso, obispo, Augurio y Eulogio, diáconos, Santos
Fructuoso, obispo, Augurio y Eulogio, diáconos, Santos

Mártires

Martirologio Romano: En Tarraco (hoy Tarragona), ciudad de la Hispania Citerior (hoy España), pasión de los santos mártires Fructuoso, obispo, Augurio y Eulogio, sus diáconos, los cuales, en tiempo de los emperadores Valeriano y Galieno, después de haber confesado su fe en presencia del procurador Emiliano, fueron llevados al anfiteatro y allí, en presencia de los fieles y con voz clara, el obispo oró por la paz de la Iglesia, consumando su martirio en medio del fuego, puestos de rodillas y en oración (259).En el Peristephanon del calagurritano Aurelio Prudencio está presente como una de las glorias cristianas de la Tarraconense aún romana. El sexto himno hecho de cincuenta y cuatro estrofas de tres versos de once sílabas escritos en los albores del siglo V, cuando el poeta decide según su propia confesión abandonar los honores mundanos para dedicarse al canto de la gloria de Dios hecho en poema latino, al exponer la vida de los que sin excesivo apego a ella la dieron por Jesucristo.

Fructuoso fue obispo de Tarragona y murió mártir, condenado a ser quemado en la hoguera, acompañado por algunos de sus ministros dos de los cuales eran diáconos y con los nombres conocidos de Augurio y Eulogio.

Las Actas de su martirio están reconocidas por los estudiosos como de las pocas que pueden ser consideradas fieles hasta el punto de considerar a Fructuoso como “el protomártir hispano justificado ante la historia” por su autenticidad.
Fue en el tiempo del emperador Valeriano; los cónsules eran Baso y Emiliano.

Fue al despuntar de un día de enero. Llamaron a la puerta del obispo los enviados por las autoridades que querían verle y juzgarle por su fe cristiana ya que se dedicaba a dar instrucción a los fieles y a extender aquella religión. Abrió la puerta cuando llamaron, aún estaba con las sandalias sin atar. Lo llevaron a la cárcel con sus discípulos hasta que se constituyera el tribunal; fue una semana en la que les atendieron los de la “fraternidad” que no abandonaban las puertas de la cárcel; para ellos no había peligro, los romanos sólo buscaban suprimir las cabezas de los jefes o responsables. Al final, la cita con el cónsul Emiliano tiene lugar con la sencillez y resolución de la muerte en la hoguera de los tres cristianos confesos de su condición de creyentes en Cristo y obstinados en rechazar cualquier otra divinidad.

Se ejecutó la condena en el anfiteatro. Entre llamas dieron testimonio firme ante una multitud de paganos vociferantes y muchos cristianos que lloraban su muerte.

El relato es sobrio, sin adornos, escueto. Las palabras del cónsul que iban al grano y las respuestas firmes que no admiten retorno quedaron plasmadas para siempre en testimonio fijo. Casi tan fijo como el premio.

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Autor: . | Fuente: Franciscanos.net
José Nascimbeni, Beato
Presbítero y Fundador, 21 de enero
José Nascimbeni, Beato
José Nascimbeni, Beato

Presbítero y Fundador
del Instituto de la Hermanitas de la Sagrada Familia

Martirologio Romano: En Castelletto di Brenzone, junto al lago de Garda, en Italia, beato José Nascimbeni, presbítero, fundador del Instituto de la Hermanitas de la Sagrada Familia (1922).

Fecha de beatificación: 17 de abril de 1988 por el Papa Juan Pablo II.José Nascimbeni nació en Torri del Benaco (diócesis y provincia de Verona) el 22 de marzo de 1851, hijo de Antonio y Amadea Sartori.

Su padre era carpintero y su madre ama de casa. Familia modesta económicamente, pero religiosamente rica.

Estudió las primeras letras en su pueblo natal, luego en el Colegio de los Jesuitas de Verona, finalmente en el Seminario diocesano. Ordenado Sacerdote el 9 de agosto de 1874.

Nombrado maestro y vicario cooperador en San Pedro di Lavagno, luego en Castelletto, de donde vino a ser párroco en 1885. Durante 37 años ejerció como párroco de dicho lugar, desempeñando una intensa actividad pastoral y social, sobre todo a favor de los jóvenes, los enfermos y los pobres. Tuvo especial cuidado de los moribundos, a quienes auxiliaba con los sacramentos.

Obtuvo para su población los servicios de correo, telégrafo y acueducto. Durante la primera guerra mundial se prodigó en la asistencia a los soldados. Para atender a las necesidades del pueblo con “las obras de caridad espiritual y corporal”, fundó el 4 de noviembre de 1892 las Hermanitas de la S. Familia, con la colaboración de la sierva de Dios María Dominga Mantovani, para colaborar en las actividades parroquiales y en la asistencia a los enfermos.

El 31 de diciembre de 1916, mientras celebraba la Eucaristía, sufrió una hemiplejía izquierda, enfermedad que sobrellevó con admirable paciencia y fe, hasta el 21 de enero de 1922, fecha de su muerte. Tenía 71 años de edad. Sus últimas palabras fueron: “!Viva la muerte porque es el principio de la vida!”.

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Autor: . | Fuente: Corazones.org
Nuestra Señora de la Altagracia
Advocación Mariana, 21 de enero
Nuestra Señora de la Altagracia
Nuestra Señora de la Altagracia

Patrona de República Dominicana

Tiene la República Dominicana dos advocaciones marianas:
Nuestra Señora de la Merced, proclamada en 1616, durante la época de la colonia, y la Virgen de la Altagracia (imagen de la izquierda), Protectora y Reina del corazón de los dominicanos. Su nombre: “de la Altagracia” nos recuerda que por ella recibimos la mayor gracia que es tener a Jesucristo Nuestro Señor. Ella, como Madre, continua su misión de mediadora unida inseparablemente a su Hijo. Los hijos de Quisqueya la llaman cariñosamente “Tatica, la de Higüey”.

Existen documentos históricos que prueban que en el año de 1502, en la Isla de Santo Domingo, ya se daba culto a la Virgen Santísima bajo la advocación de Nuestra Señora de la Altagracia, cuyo cuadro pintado al óleo fue traído de España por los hermanos Alfonso y Antonio Trejo, que eran del grupo de los primeros pobladores europeos de la isla. Al mudarse estos hermanos a la ciudad de Higüey llevaron consigo esta imagen y más tarde la ofrecieron a la parroquia para que todos pudieran venerarla. En el 1572 se terminó el primer santuario altagraciano y en el 1971 se consagró la actual basílica.

La piedad del pueblo cuenta que la devota hija de un rico mercader pidió a este que le trajese de Santo Domingo un cuadro de Nuestra Señora de la Altagracia. El padre trató inútilmente de conseguirlo por todas partes; ni clérigos ni negociantes, nadie había oído hablar de esa advocación mariana. Ya de vuelta a Higüey, el comerciante decidió pasar la noche en una casa amiga. En la sobremesa, apenado por la frustración que seguramente sentiría su hija cuando le viera llegar con las manos vacías, compartió su tristeza con los presentes relatándoles su infructuosa búsqueda.

Mientras hablaba, un hombre de edad avanzada y largas barbas, que también iba de paso, sacó de su alforja un pequeño lienzo enrollado y se lo entregó al mercader diciéndole: “Esto es lo que usted busca”. Era la Virgen de la Altagracia. Al amanecer el anciano había desaparecido envuelto en el misterio. El cuadro de Ntra. Sra. de la Altagracia tiene 33 centímetros de ancho por 45 de alto y según la opinión de los expertos es una obra primitiva de la escuela española pintada a finales del siglo XV o muy al principio del XVI. El lienzo, que muestra una escena de la Natividad, fue exitosamente restaurado en España en 1978, pudiéndose apreciar ahora toda su belleza y su colorido original, pues el tiempo, con sus inclemencias, el humo de las velas y el roce de las manos de los devotos, habían alterado notablemente la superficie del cuadro hasta hacerlo casi irreconocible.

Sobre una delgada tela aparece pintada la escena del nacimiento de Jesús; la Virgen, hermosa y serena ocupa el centro del cuadro y su mirada llena de dulzura se dirige al niño casi desnudo que descansa sobre las pajas del pesebre. La cubre un manto azul salpicado de estrellas y un blanco escapulario cierra por delante sus vestidos.

María de la Altagracia lleva los colores de la bandera Dominicana anticipando así la identidad nacional. Su cabeza, enmarcada por un resplandor y por doce estrellas, sostiene una corona dorada colocada delicadamente, añadida a la pintura original. Un poco retirado hacia atrás, San José observa humildemente, mirando por encima del hombro derecho de su esposa; y al otro lado la estrella de Belén brilla tímida y discretamente.

El marco que sostiene el cuadro es posiblemente la expresión más refinada de la orfebrería dominicana. Un desconocido artista del siglo XVIII construyó esta maravilla de oro, piedras preciosas y esmaltes, probablemente empleando para ello algunas de las joyas que los devotos han ofrecido a la Virgen como testimonio de gratitud.

La imagen de Nuestra Señora de la Altagracia tuvo el privilegio especial de haber sido coronada dos veces; el 15 de agosto de 1922, en el pontificado de Pío XI y por el Papa Juan Pablo II, quien durante su visita a la isla de Santo Domingo el 25 de enero de 1979, coronó personalmente a la imagen con una diadema de plata sobredorada, regalo personal suyo a la Virgen, primera evangelizadora de las Américas. Juan Pablo II también visitó a la Virgen en su basílica en Higüey

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Autor: . | Fuente: laverdadcatolica.org
Josefa María de Santa Inés, Beata
Religiosa Agustina, 21 de enero
Josefa María de Santa Inés, Beata
Josefa María de Santa Inés, Beata

Agustina Descalza

Martirologio Romano: En el monasterio de Benigamin, en la región de Valencia, en España, beata Josefa María de Santa Inés, virgen, de la Orden de las Descalzas de San Agustín (1696).

Fecha de beatificación: 21 de febrero de 1888 por el Papa León XIII.Nació en Benigánim, Valencia, en España, el 9 de enero de 1625. Fue bautizada con el nombre de Josefa Teresa. Sus padres eran humildes campesinos católicos. Se sabe que aún niña quedó huérfana de padres.

Fue sirvienta en casa de un tío, del que soportó malos tratos. Era analfabeta, y no aprendió otra lengua además del valenciano. Padecía epilepsia, y de aquí que era mal vista por el pueblo.

Desde los catorce años tuvo visiones que continuarían de por vida; en la primera vio a Jesús Nazareno, por lo que anheló ser monja; después de varios intentos se incorporó a las Agustinas Descalzas de la Purísima Concepción y San José, en su tierra natal.

Desempeñó labores como hermana lega, dedicada a labores domésticas; cursó el noviciado en 1643; al profesar, en 1645, se le otorgó el nombre de Josefa María de Santa Inés, por la pureza de la mártir romana. A causa de su inocencia, era llamada con cariño “la niña”.

Destacó por su espiritualidad, extrema obediencia al realizar los servicios en la cocina o el jardín, entre otros. En su arduo trabajo diario, estaba inmersa en Jesucristo; tenía continuos éxtasis y frecuentes revelaciones. Dios la favoreció con gran sensibilidad para el prójimo; oraba por quien se lo solicitaba; sus plegarias por las ánimas del purgatorio eran permanentes, pues decía que ella llevaba sus “cargamentos” y les ofrecía sus penitencias.

Murió en su convento el 21 de enero, celebración de la mártir Inés de Roma.

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Autor: . | Fuente: ar.geocities.com/misa_tridentina01
Juan Bautista Turpín du Comier y compañeros, Beatos
Mártires, 21 de enero
Juan Bautista Turpín du Comier y compañeros, Beatos
Juan Bautista Turpín du Comier y compañeros, Beatos

Mártires

Martirologio Romano: En la ciudad de Laval, en Francia, beatos presbíteros Juan Bautista Turpín du Comier y otros trece compañeros, mártires, que, por su constante fidelidad a la Iglesia católica, fueron degollados durante la Revolución Francesa (1794).

Sus compañeros: beatos Juan Bautista Triquerie, de la Orden de los Hermanos Menores Conventuales, Juan María Gallot, José Pellé, Renato Luis Ambroise, Julián Francisco Morvin de la Gérardière, Francisco Duchesne, Jacobo André, Andrés Dudiou, Luis Gastineau, Francisco Migoret Lambardière, Julián Moulé, Agustín Manuel Philippot y Pedro Thomas.

Fecha de beatificación: 19 de junio de 1955 por el Papa Pío XII.El 19 DE junio de 1955, el Papa Pío XII beatificó a los 19 mártires ejecutados durante la revolución francesa en el departamento de la Mayenne, región que pertenecía entonces a la diócesis de Mans. El más notable de todos fue Juan Bautista Turpín de Comier. Nacido en Laval el 8 de septiembre de 1732, ordenado sacerdote en 1756, bachiller en teología por la Universidad de Anvers, después de varios ministerios fue nombrado, en 1783, párroco de la Trinidad de Laval (la catedral actual). Juan había rehusado prestar el juramento de supremacía; sus vicarios y muchos otros sacerdotes debían a su ejemplo y a sus consejos su firmeza ante la persecución. Habiéndose hecho sospechoso a las autoridades, fue encerrado en el antiguo convento de Cordéliers, desde el 20 de julio de 1772. En la Patience utilizó toda su influencia y su prestigio para alentar a sus hermanos. Fue considerado como el jefe, tanto por ellos como por sus carceleros. Los meses pasaron largos y monótonos. En octubre, el ejército de la Vendée, que había atravesado el Loira, se aproximaba a Laval. Asustadas las autoridades republicanas, evacuaron a Rambouillet a todos sus prisioneros, excepto a los 14 sacerdotes, a quienes se consideraba incapaces de soportar este desplazamiento. Los revolucionarios entraron a la ciudad y liberaron también a los “buenos sacerdotes”. No mucho tiempo después, la armada republicana volvió a tomar el puesto, los revolucionarios fueron expulsados y, apenas repuestas en su lugar, las autoridades del departamento obligaron a los sacerdotes a volver a entrar en la Patience.

El tribunal revolucionario de Laval quería vengarse de los fracasos sufridos por las ideas nuevas en el departamento. El 21 de enero de 1794, hacia las 8 de la mañana, los 14 sacerdotes fueron conducidos al tribunal, junto con algunos otros sospechosos.
Juan Bautista Turpin de Comier fue el primero en ser interrogado:
-¿Has prestado el juramento de soberanía exigido por la ley? -No. ,1 -¿Por qué no lo has prestado?
-Porque ataca mi religión y va contra mi conciencia.
-¿Has ejercido tu ministerio desde que te rehusaste a prestar el juramento y has celebrado la misa?
-SÍ.
-¿ Has aconsejado a tus sacerdotes, en la conversación o en la confesión, a que no lo presten?
-Ciudadano, cuando se nos exigió el juramento, nos reunimos y, después de haber discutido sobre el asunto, nos dimos cuenta de que nuestra conciencia no nos lo permitiría de ninguna manera.
-Pero este juramento no es otra cosa que obedecer la ley. ¿Dónde han tenido esa reunión?
-En la sala del presbiterio, lugar ordinario de las deliberaciones eclesiásticas, con el permiso del ciudadano Enjubault Boessay de la Roche.
-¿Entonces, has sido tú quien ha impedido a los sacerdotes prestar el juramento? ¿Quieres prestar hoy el juramento de libertad e igualdad?
-Ni ahora, ni después; siempre se oponen a la ley de Dios.

Desde su promulgación, el juramento de libertad e igualdad levantó entre los sacerdotes fieles al Papa largas polémicas. Es necesario reconocer que las interpretaciones dadas, le hicieron a veces aceptable, a veces imposible. En Laval, el padre Gallot, a quien se interrogó en segundo lugar, recibió una respuesta que resolvía todas las dudas. El fiscal le preguntó:
-¿Has prestado el juramento de libertad e igualdad?
-Ser fiel a la república, no profesar ninguna religión, ni aun la católica.
Después de haber sido interrogados todos los sacerdotes en forma semejante, y convencido el tribunal de su firmeza en la fe, finalmente el fiscal pidió contra los catorce sacerdotes: “exijo que todos sufran la pena de muerte y que Turpin de Comier, ex párroco de esta comunidad, sea ejecutado el último por haber fanatizado a su clero”.

Los sacerdotes se confesaron mutuamente y prepararon a morir a los cinco rebeldes condenados a ser guillotinados con ellos. Hacia medio día, fueron conducidos a la plaza del palacio. Uno de los sacerdotes dijo a los curiosos: “Nosotros os hemos enseñado a vivir, nosotros os mostraremos cómo morir”.

Fueron enterrados en la Croix-Batalle. El 6 de agosto de 1816, sus cuerpos fueron exhumados y depositados con honor en la iglesia de Avesnieres.

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Autor: . | Fuente: Martirologio Romano
Otros Santos y Beatos
Completando el santoral de este día, 21 de enero
Otros Santos y Beatos
Otros Santos y Beatos

SAN PUBLIOSan Publio, obispo y mártir
Conmemoración de san Publio, obispo de Atenas, en Grecia, que dio testimonio de Cristo con su martirio (s. II).

San Patroclo, mártir
En la ciudad de Troyes, en la Galia Lugdunense (hoy Francia), san Patroclo, mártir (c. s. III).

San Epifanio, obispo
En Pavía, ciudad de la Liguria (hoy Italia), san Epifanio, obispo, que en tiempo de las invasiones bárbaras trabajó esforzadamente a favor de la reconciliación de los pueblos, en la redención de los cautivos y en la reconstrucción de la ciudad arruinada (496).

SAN MEINRADOSan Meinrado, monje eremita
En las montañas que rodean el lago de Zürich, entre los helvecios (hoy Suiza), san Meinrado, presbítero, que llevó primero vida cenobítica y después eremítica, siendo asesinado por unos ladrones (c. 861).

San Zacarías, el “Angélico”, abad
En el monte Mercurio, en la Lucania (hoy Italia), san Zacarías, apodado “Angélico”, maestro de la vida cenobítica (c. 950).

Beatos Eduardo Stransham y Nicolás Wheeler, presbíteros y mártires
En la ciudad de Londres, en Inglaterra, beatos Eduardo Stransham y Nicolás Wheeler, presbíteros y mártires, que, reinando Isabel I, fueron condenados a muerte por ser sacerdotes y sufrieron el martirio en Tyburn (1586).

San Juan Yi Yun-il, mártir
En la aldea de Daegu, en Corea, san Juan Yi Yun-il, mártir, que, siendo padre de familia, campesino y catequista, hubo de soportar azotes y luxación de todos sus miembros, manteniéndose constante en la fe cristiana, con lo que alcanzó con buen ánimo el martirio al ser degollado. Fue la última víctima de la gran persecución en esta nación (1867).

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Autor: . | Fuente: santiebeati.it
Albano Roe, Santo y Tomás Green, Beato
Sacerdotes y Mártires, 21 de enero
Albano Roe, Santo y Tomás Green, Beato
Albano Roe, Santo y Tomás Green, Beato

Sacerdotes y Mártires

Martirologio Romano: En Londres, Inglaterra, san Albano (Alban Bartolomé) Roe, de la Orden de San Benito, y beato Tomás Green, presbíteros y mártires, los cuales, ya ancianos, durante el reinado de Carlos I dieron su vida por Cristo, siendo ahorcados en Tyburn después de haber pasado en la cárcel diecisiete años el primero y catorce el segundo (1642). 

San Albano Bartolomé (en la imágen)

Fecha de canonización: 25 de Octubre de 1970 por el Pope Paulo VI.

Fue uno de los numerosos mártires de entre clérigos y laicos de toda condición, (del simple cura o fraile al alto prelado, del humilde pueblerino al adinerado aristócrata), que padecieron por la fe católica en la Inglaterra de los siglos XVI y XVII, aunque en honor a la verdad hay que indicar que el martirologio inglés ciertamente no tiene su inicio en la persecución azuzada por Enrico VIII desde 1535 con el cisma de Inglaterra ni tampoco concluye al final del reinado de Carlo II en el 1681, realmente da inicio en el tiempo de Diocleciano y se acrecienta durante las invasiones de los anglosajones y los normandos.

El «Acta de Supremacía» de 1534 hace definitiva la separación de Inglaterra de Roma; proclamado por lo tanto al rey como único jefe de la iglesia inglesa, al mismo tiempo se legisló para que quienquiera que se negase a reconocer la supremacía espiritual del rey pudiera ser culpable de alta traición y como tal ser condenado a morir, buscando de ese modo esconder el motivo religioso bajo el móvil político. Así tuvo inicio un largo baño de sangre de la Inglaterra católica que duró casi siglo y medio.

Los primeros mártires fueron un grupo de cartujos londinenses ejecutados el 4 de mayo de 1535 por cuanto prefirieron subir sobre el cadalso antes que renegar la fe de sus padres y negar obediencia espiritual al romano pontífice.

Albano Bartolomé Roe nació en Suffolk en el 1585 y realizó sus estudios en Cambridge. Fue convertido al catolicismo por las respuestas de un preso católico que él quiso convertir al protestantismo. Entonces dejó el suelo patrio y se licenció en teología en el Colegio Inglés de Douai en Francia, que el futuro cardenal Guillermo Allen fundó en la 1568 con la intención de formar jóvenes sacerdotes que luego regresarían a su patria para intentar convertir de nuevo a los que abrazaron el anglicanismo; con la misma intensión fue transformado, en 1578, el antiguo Colegio Inglés de Roma, siempre bajo el auspicio de Allen, y que mereció ser conocido como “Seminarium martyrum”: todos sabían que a el retorno de aquellos jóvenes presbíteros a Inglaterra equivalía a una sentencia de muerte.

Emitida la profesión en el 1612 y ordenado sacerdote, Bartolomé Roe volvió a su patria, pero fue detenido muy poco tiempo después. Estuvo cinco años en la cárcel siendo liberado en 1623 gracias a la intervención del embajador de España, pero fue desterrado. No se dio por vencido, y después de pocos meses volvió a Inglaterra. Traicionado, fue encarcelado de nuevo, ejerció el ministerio sacerdotal entre los compañeros de prisión. Después de algún tiempo le fue concedido el permiso de salir libremente de la prisión lo que él aprovechó para realizar su apostolado. Fue descubierto y condenado a muerte. Subió al cadalso el 21 de enero1642. En el monasterio de Downside se mantiene un paño mojado con su sangre.
Reproducido con autorización de Santiebeati.it

responsable de la traducción: Xavier Villalta

Beato Tomás Green

Fecha de beatificación: 15 de diciembre de 1929 por el Papa Pío XI.

Tomas Reynolds Green nace alrededor del año 1562 en Oxford, Inglaterra. Estudió en Reims (Francia) y en Valladolid y Sevilla (España). Recibió la ordenación sacerdotal el año 1592 y regresó a Inglaterra con el ministerio de lograr la conversión de los ingleses al catolicismo, pero fue capturado y exiliado en 1606. Retornó a su patria y trabajó en secreto hasta que fue nuevamente arrestado en el año 1628. Pasó catorce años en prisión hasta que fuera ahorcado y luego descuartizado el 31 de enero de 1642.

 

 

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