Para combatir la violencia


Publicado en web el 17 de enero, 2013

Lupita:

¡Me siento tan abrumada cuando escucho las noticias! Matanzas en Estados Unidos y muertes violentas en nuestro querido México. En el pueblo donde vivo tenemos miedo constante. Y lo peor es que estoy transmitiéndoles a mis hijos estas inseguridades y los veo asustadizos. Yo actúo gritándoles y, a veces, golpeándolos (de lo cual me arrepiento mucho), cuando quiero advertirles del peligro. Ellos, a su vez, se manifiestan agresivos también. En ocasiones creo que ésta es la verdadera condición humana y que no vamos a cambiar. Estoy frustrada, no creo que esto mejore; más bien, al revés. Necesito sentir esperanza, pero no en algo falso, sino en algo real y positivo.

María.

Hermana mía:

BANNER JORNADA PAZ BLANCO para webPuedo decirte que, de alguna manera, me alegra que te afecte toda la avalancha de noticias violentas que convulsionan al mundo actual. Me alegra porque ya son muchas las conciencias adormecidas a las que no se les mueve ni un pelo. Viven con total apatía en medio de esta vida turbulenta.
La Iglesia ha celebrado recientemente la 46ª Jornada Mundial de la Paz. El Papa Benedicto XVI nos ha dado el lema: “Bienaventurados los que trabajan por la paz”, y nos ha convocado para que este nuevo año nos esforcemos por construir un mundo más fraterno y justo. Pero pronunció, además, unas palabras que hacen esta misión muy práctica: “La misión de Jesús es abatir el muro de la enemistad. Los operadores de la paz son los que cada día buscan vencer al Mal con el Bien, con la fuerza de la verdad, con las armas de la oración y del perdón, con el trabajo honesto y bien hecho, con la búsqueda científica al servicio de la vida, con las obras de misericordia corporales y espirituales”.
En alguna ocasión apareció un espectacular mostrando violencia explícita con imágenes, y una excelente reflexión con palabras: La violencia que hoy vemos en las calles, empezó en casa. Combatamos, pues, la violencia, convirtiéndonos tú y yo en “operadores de la paz”.
Puedes decirme que esta solución te parece utópica o fantasiosa; sin embargo, es la única. Recuerdo el desenlace de la Novela “La Isla del Tesoro”, cuyo autor, Stevenson, resuelve toda una guerra a través del protagonista, Jim Hawkins, el único joven de la tripulación que no experimentaba la ambición desmedida de todos los hombres curtidos, aguerridos y esclavizados a sus pasiones, que navegaban con él. Siempre será la virtud la que derrote al vicio.
Llevando esto al terreno de tu propio hogar, ahí, en tu desesperación, agredes a tus propios hijos y ellos están aprendiendo de ti esta conducta violenta. Si te empeñas en desarrollar la virtud contraria a tu vicio, triunfarás. ¿Eres desesperada?, practica la esperanza; ¿eres miedosa?, cultiva la valentía; ¿hay guerra en tu familia?, transfórmate en operadora de la paz.
Puedes argumentar que esto no es fácil, y tienes razón. Si seguimos viviendo de sentimientos y pasiones, nos encontramos en proceso de animalización, y esto es muy fácil. Pero si elegimos vivir de convicciones y voluntad, lo cual requiere esfuerzo, entonces cobraremos dignidad humana, nos divinizaremos.
Es muy sencillo decir: “Que ya no vendan armas”, pero mucho más difícil es ser auténticos operadores de paz en nuestra propia casa, evitando gritos, revanchas, resentimientos, perdonando las ofensas, cultivando buenos hábitos, etc.
Gandhi decía magistralmente: “No hay camino para la paz; la paz es el camino”…

Lupita Venegas Leiva/Psicóloga www.valoraradio.org Twitter: @lupitavenegasdc Face: Lupita Venegas Oficial

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