Cuando recordar es sanar


Publicado en web el 11 de enero, 2013

Querida Lupita:

Soy alcohólico y no he podido vencer el vicio. Perdí a mi mujer y a mis hijos; estoy solo. Quiero advertir a todos que no se dejen engañar, que no se enganchen con el alcohol porque les pasará su factura. Yo empecé a los 12 años con mi propio padre. A él lo recogía de las banquetas ahogado de borracho, y me decía a mí mismo que eso no iba a pasarme y sí iba a poder controlarme. Pero viví muchas cosas muy duras, que prefiero olvidar, y acabé por nunca aceptar ayuda ni reconocer que yo también había caído en la adicción. Hoy, después de firmar el divorcio, pedí perdón a mi mujer. Ella me dijo: “Ya es muy tarde”, y sé que tiene razón.

Augusto J.

Muy estimado Augusto:

tsunami-japon-11-marzo-2011-hombre-llorandoHas recorrido un arduo camino, directo al “sinsentido”. Viviste unas condiciones de infancia totalmente contrarias a tu pleno desarrollo. Tu vida parece haber sido una evasión constante: “Viví muchas cosas muy duras, que prefiero olvidar”, dices.
Sin duda, fueron numerosos los factores que te indujeron al alcoholismo; entre otros, el ejemplo de tu propio padre; el dolor emocional que un niño experimenta cuando vive en un ambiente de alcoholismo; una posible predisposición genética, más la falta de orientación y apoyo para enfrentar esta dura realidad.
La evasión con la que respondiste fue otro desencadenante que robusteció tu dependencia. Al no aceptar la propia realidad, algunos se refugian en el licor u otras opciones que nada resuelven, sino que, por el contrario, empeoran sus circunstancias afectándoles a ellos en primer lugar, y enseguida a los que más aman.
En múltiples ocasiones he invitado a estos individuos a dejar el pasado atrás y a vivir el presente en clave de eternidad. Pero, en casos como el tuyo, es necesario recordar para sanar. En lugar de recurrir a la evasión, debes iniciar un enfrentamiento con los momentos de tu propia historia que te han ido marcando en sentido negativo.
Dentro de algunos Retiros Espirituales, Cursos de Desarrollo Humano o en Terapia Grupal o Individual, los Especialistas realizan los llamados Ejercicios de Visualización. En ellos te llevan a vivir momentos de tu pasado, pero entras ahí de modo dirigido con la intención de comprender y perdonar a quien o quienes te han hecho daño.
Dentro de la Iglesia Católica llevamos también a cabo una práctica de sanación interior que podría serte muy útil ahora. De acuerdo al Padre Nicolás Schwízer, la sanación interior es pedir a Jesús retroceder al tiempo en que fuimos heridos, para que ahora nos libere de marcas, frenos y resentimientos.

Intenta vivir esta experiencia.
Te hará mucho bien.

Víctor Frankl afirmaba que el ser humano puede encontrar el significado de su vida a través de tres medios: el sufrimiento, el amor y el empeño en darle sentido a nuestras circunstancias. Estos tres medios los experimentas ahora. Ofrece tu dolor con amor. No te veas como un derrotado, sino como alguien que ha llegado a la línea de salida para correr la carrera de su futuro. No importa lo que hayas hecho con tu vida, sino lo que quieres hacer ahora con ella. Estás dando un paso gigante al advertir a otros que no tienen que crear dependencia del alcohol para ser felices, y esto significa que te preocupas por los demás y haces de ti una persona especial. Tal vez tuviste que vivir todo esto para poder hacer emerger de ti al hombre que Dios planeó desde toda la eternidad. Busca ayuda y, humildemente, ¡vuelve a empezar!

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