Monición para el Segundo Domingo de Adviento Ciclo C


 

MONICION PARA EL SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO CICLO C

Una palabra que mueve e inspira la historia

M.R. Pág. 8  /  Lecc I Pág. 239

MONICION DE ENTRADA

En ésta segunda semana del tiempo de adviento, la Iglesia, nos invita a continuar nuestra preparación para la venida del Señor. Preparemos con nuestras obras diarias un camino recto para recibirlo.

LITURGIA DE LA PALABRA

Primera Lectura: Bar 5, 1-9

Salmo: 125

Segunda Lectura: Fil 1, 4-6.8-11

Evangelio: Lc 3, 1-6

 

MONICION A LAS LECTURAS (Única)

La Palabra de Dios, es la buena noticia que nos prepara para la venida  de Cristo Jesús; cuando la justicia y el amor se manifestaran a plenitud.

 

MONICION A LAS LECTURAS (Individual)

 

Primera Lectura

El profeta Baruc transmite un mensaje lleno de consolación y esperanza.

 

Segunda Lectura

San Pablo da gracias a Dios por la disposición de difundir el evangelio y pide que crezca continuamente la caridad mientras nos preparamos para la venida de Cristo

 

Evangelio

Juan el Bautista con su vibrante llamado a un cambio radical, nos sigue exhortando a prepararle el camino al Señor.

 

 

PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS

Con el pan y el vino, preparamos la mesa que nos reunirá mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro salvador Jesucristo.

 

MONICION A LA COMUNIÓN

La Eucaristía es signo de que Dios viene a nosotros y es también una exigencia de preparar sus caminos viviendo de acuerdo a sus enseñanzas.

MONICION DE DESPEDIDA

Mientras caminamos por el desierto de la vida, nuestro testimonio diario debe dar a todos los que nos rodean la luz para ver la salvación que viene para todos.

 

ORACION DE LOS FIELES  /  ORACION UNIVERSAL

 

 

Salgamos al encuentro del Señor, que se acerca a nosotros, y presentémosle confiados nuestra plegaria:

 

1.- Para que la Iglesia viva alegre, sin inquietarse por nada, y llena de esperanza crea que el Señor está cerca de ella, roguemos al Señor

 

2.- Para que nuestro tiempo con la ayuda de Dios goce de seguridad, de alegría y de paz, roguemos al Señor

 

3.- Para que el Señor, con su venida conforte los corazones abatidos y fortalezca las rodillas que se doblan, roguemos al Señor

 

4.- Para que creamos firmemente en los dones que Dios nos promete y ayudados por la gracia divina nos dispongamos a recibir los auxilios que Él nos envía, roguemos al Señor

 

Señor Dios, que llamas a los humildes al esplendor de tu Reino, endereza nuestro camino hacia ti y abaja los montes elevados de nuestra soberbia, para que celebremos con fe ardiente la venida de Jesucristo, t Hijo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos

 

Una respuesta

  1. 25:14 Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. 25:15 A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos. 25:16 Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos 25:17 Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos. 25:18 Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor. 25:19 Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos. 25:20 Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos. 25:21 Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. 25:22 Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos. 25:23 Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. 25:24 Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; 25:25 por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo. 25:26 Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí. 25:27 Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses. 25:28 Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos. 25:29 Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. 25:30 Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.

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