Elige sabiamente tus reacciones


Publicado en web el 25 de Octubre, 2012

Lic. Lupita:
Tengo 7 años de casado y dos hijos de 7 y 5 años, pero el carácter de mi esposa es muy explosivo y nos la pasamos discutiendo. Tengo recuerdos muy tristes de ver los pleitos de mis padres, y prefiero vivir solo a repetir estas escenas con mis propios hijos ahora. Ella es tan grosera y difícil, que a veces me dan ganas de darle unos buenos “ch..@*!”; pero, antes de llegar a eso, pienso que sería mejor separarnos.

Adolfo J.

Estimado en Cristo, Adolfo:
7488677-empresario-afligido-con-la-ayuda-de-la-banda-en-su-boca-aislado-en-blancoEn verdad me alegra que te tomes el tiempo de consultar si lo que has pensado es lo mejor. Creo que el hecho de recordar el ambiente de guerra en tu hogar cuando eras pequeño te hace temer que ese patrón conductual se repita irremediablemente.
Uno de los fines del matrimonio es la ayuda mutua. Es decir, que nos hemos casado para superarnos juntos. Cada uno ayudará al otro en donde tenga alguna debilidad. Tú quieres que tu esposa cambie su mal carácter, y no has sabido ayudarla; tal vez haz hecho lo contrario, y ahora se encuentran encerrados en un círculo vicioso. Tú puedes influir en ella de tres formas:
a) Imponiéndote. b) Modelando lo que quieres. c) Provocando que ella internalice los valores que la harán mejor persona como mujer, como esposa y madre.
La primera forma vamos a descartarla, pues sus resultados, aunque son aparentemente inmediatos, generan resentimientos y venganza. Es un método reprobado. La segunda forma requiere esfuerzo, autodominio y capacidad para elegir tus reacciones. Tú cambias para bien, y ella modifica su relación contigo.
La tercera es la mejor, en el sentido de que la otra persona actuará en base a sus verdaderas convicciones. Sabemos que nadie aspira a lo que no conoce, y por ello es necesario prepararse. Motívala a asistir a un Curso de Iglesia, en donde se hable de desarrollo humano, emocional y espiritual.
Me parece que no eres un cobarde. Sólo los cobardes son capaces de golpear a una mujer. Tirar la toalla y decir que te vas, es una solución práctica, pero engañosa. Con ello, no sólo te perjudicarás, sino que lastimarás a tus hijos. Tampoco debes quedarte a seguir igual. Tu familia te necesita; decídete a dar el primer paso hacia un ambiente de paz.
Te comparto esta reflexión que circula en Internet, comentada por varios autores:

El dueño de una empresa gritó al administrador porque estaba enojado en ese momento. El administrador llegó a su casa y gritó a su esposa, acusándola de gastar demasiado. Su esposa gritó a la empleada porque rompió un plato. La empleada dio una patada al perro porque la hizo tropezar. El perro salió corriendo y mordió a una señora que pasaba por la banqueta. Esa señora fue al hospital y gritó al joven médico porque le dolió la vacuna al serle aplicada. El médico llegó a su casa y gritó a su madre porque la comida no era de su agrado. Su madre le acarició sus cabellos, diciéndole: “Hijo querido, prometo que mañana haré tu comida favorita. Tú trabajas mucho, estás cansado y precisas una buena noche de sueño. Voy a cambiar las sábanas de tu cama por otras bien limpias, para que puedas descansar. Mañana te sentirás mejor”. Bendijo a su hijo y abandonó la habitación. En ese momento, se interrumpió el círculo del odio porque chocó con la tolerancia, la dulzura, el perdón y el amor.

Lupita Venegas

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