Maldiciones contra escribas y fariseos


Autor: P Clemente González | Fuente: Catholic.net
Maldiciones contra escribas y fariseos
Mateo 23, 13-22. Tiempo Ordinario. ¿Qué puede hacer Dios con alguien que no quiere recibir su amor, su perdón y su misericordia?
Maldiciones contra escribas y fariseos

Del santo Evangelio según san Mateo 23, 13-22

En aquel tiempo, habló Jesús diciendo: ¡Ay de vosotros, letrados y fariseos hipócritas, que cerráis a los hombres el Reino de los Cielos! Ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que quieren. ¡Ay de vosotros, letrados y fariseos hipócritas, que devoráis los bienes de las viudas con pretexto de largas oraciones! Vuestra sentencia será por eso más severa.¡Ay de vosotros, letrados y fariseos hipócritas, que viajáis por tierra y mar para ganar un prosélito, y cuando lo conseguís, lo hacéis digno del fuego el doble que vosotros!¡Ay de vosotros, guías ciegos, que decís: “Jurar por el templo no obliga, jurar por el oro del templo sí obliga”! ¡ Necios y ciegos! ¿Qué es más, el oro o el templo que consagra el oro? O también: “Jurar por el altar no obliga, jurar por la ofrenda que está en el altar sí obliga.” ¡Ciegos! ¿Qué es más, la ofrenda o el altar que consagra la ofrenda? Quien jura por el altar, jura también por todo lo que está sobre él; quien jura por el templo, jura también por el trono de Dios y también por el que está sentado en él.

Oración introductoria

Ven, Espíritu Santo. Dame tu luz porque soy ciego e insensato cuando pretendo vivir alejado de tu gracia. Te pido que esta oración me revele tu verdad y me ayude a ser dócil a tus inspiraciones para experimentar tu amor y el conocimiento vivo de tu Persona.

Petición

Jesús, concédeme un conocimiento personal y profundo de Ti.

Meditación del Papa

Nosotros sabemos que la autenticidad de nuestra fidelidad al Evangelio se verifica también en base a la atención y a la solicitud concreta que nos esforzamos en manifestar hacia el prójimo, especialmente hacia los más débiles y marginados. Así, el servicio caritativo, que puede desarrollarse en una multiplicidad de formas, se convierte en una forma privilegiada de evangelización, a la luz de la enseñanza de Jesús, que considerará como hecho a si mismo cuando hayamos hecho a nuestros hermanos, especialmente al más “pequeño” y desatendido. Para que nuestro servicio no sea sólo acción filantrópica, aunque útil y con mérito, es necesario alimentarlo con la oración constante y la confianza en Dios. Es necesario armonizar nuestra mirada con la mirada de Cristo, nuestro corazón con su corazón. De esta manera, el apoyo amoroso, ofrecido a los demás se traduce en participación y en un compartir consciente de sus esperanzas y sus sufrimientos, haciendo visible, y diría que casi tangible, por una parte la misericordia infinita de Dios hacia cada ser humano, y por otra, nuestra fe en Él. Benedicto XVI, 3 de abril de 2009.

Reflexión

El mensaje de las Bienaventuranzas está dedicado a las personas de corazón sencillo, humilde. Sin embargo, el texto que hoy se nos presenta viene a desvelar la maldad que anida en el interior de los corazones soberbios.

Decía el doctor de la Iglesia, Santo Tomás de Aquino, que entre todos los pecados, el peor es el de la soberbia. Porque los otros alejan de Dios, pero éste lo rechaza.

La soberbia es la actitud del que considera a los demás como inferiores, y a sí mismo como perfecto. Piensa que no necesita ni siquiera de la ayuda de Dios. Entonces, ¿qué puede hacer Dios con alguien que no quiere recibir su amor, su perdón y su misericordia?

Una característica del soberbio es que está ciego ante las inspiraciones del Espíritu Santo y es capaz de vivir en un mundo de “aparente santidad” descuidando lo que realmente importa a Dios.

Por desgracia, todos llevamos algo de soberbia en nuestro interior. Pero no hay que alarmarse. Con calma, debemos detectar en nosotros toda actitud de ese tipo y ser capaces de superarnos un poco cada día. Y pedirle mucho a Dios que nos conceda la gracia de ser humildes.

Propósito

Los talentos que Dios me dio, ¿los uso sólo para mí? Fijarme una meta concreta para poner estos dones al servicio de Dios y de los demás.

Diálogo con Cristo

Gracias, Señor, por redimirme y por este momento de intimidad contigo. Es tan fácil caer en esas actitudes farisaicas que empobrecen o, incluso, envilecen a tal grado mi testimonio de vida, que éste influye para que otras personas se alejen de tu amor. Necesito fortalecer mi fe, llenarme de tu amor para ser un fiel discípulo y misionero, realmente convencido de que sin Ti, sin tu gracia, mi vida está incompleta.

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