Estoy bien conmigo para estar bien contigo


Publicado en web el 9 de Agosto, 2012

Lic. Lupita:
La saluda la Sra. Sonia, desde Ecuador:
Estoy viendo por tercera vez una Jornada para Matrimonios, vía Web “Sanando Heridas en el Matrimonio”, y hoy me he animado a escribirle porque mi matrimonio, de casi uno y medio años de vida, está hundiéndose cada vez más.
Presumo que ambos nos casamos por motivos equivocados. Cada vez más seguido, mi esposo me falta el respeto; y yo, para coronar la situación, ya empecé con lo mismo.
Sugiéranos algo al respecto; algo que pueda ayudarnos a lograr el respeto y comprensión que ambos necesitamos.

Muy estimada Sonia:
Cuando admiramos el colorido y belleza de una mariposa, no imaginamos su estampa unos días antes de su primer vuelo. Era un gusano envuelto en su crisálida; algo desagradable a la vista. Este gusano luchó hasta el cansancio por salir de aquel encierro, tal vez sin saber que el fruto de su lucha sería la fortaleza necesaria para poder volar.
La vida es un vaivén de buenos y malos momentos. Dice la Palabra que hay un tiempo para todo, un tiempo para plantar, otro para cosechar; un tiempo para llorar y otro para reír (Ec.3).
Estás al principio de tu vida matrimonial, y te toca luchar para salir del capullo que el egoísmo produce en quienes quieren ser felices sin sacrificio. La lucha te fortalecerá en virtud y verás resurgir un amor mucho más maduro y sólido. La enseñanza cristiana te recordará siempre que la forma de vencer un vicio es ejercitando la virtud contraria. Así, aprendimos que:
Contra soberbia, humildad
Contra avaricia, generosidad
Contra lujuria, castidad
Contra ira, paciencia
Contra gula, templanza
Contra envidia, caridad
Contra pereza, diligencia
Durante la 5ª Cruzada Matrimonial tuvimos oportunidad de escuchar muchos testimonios de vida. Uno de los expositores planteaba la situación de su matrimonio justo al año y medio de casado. Dijo que no se soportaban mutuamente y querían romper la relación. Pero su esposa asistía a un Grupo de Oración, y en algún momento crítico él acudió a dicho Grupo para encontrarse con la Verdad de Dios y verificar un cambio profundo en su mente y corazón. Sintió el llamado a practicar las virtudes, y su matrimonio se sostuvo, al punto en que ya están cumpliendo 27 años de feliz unión.
Te recomiendo vivamente un encuentro con Cristo, que te llevará a reconocer tu capacidad para ser mejor. Tomada de su mano, puedes hacer su Voluntad y vivir conforme a sus criterios. Lejos de Él, imposible. Con Él, ¡vencemos!
Puedes elegir salir de esa crisálida, como sucedió a una oruga cansada que fue ayudada por alguien y la liberó del capullo sin que ella se esforzara. El resultado: nunca fue capaz de volar. Quien no se esfuerza en la dificultad, languidece frente a la vida y perece en el intento de ser feliz.
Nacimos para amar. Y amar sin sacrificio es una fantasía. Sacrificarse es renunciar un poco a tu gusto por hacer el gusto de Dios. Él nos quiere santos; es decir, imitándolo. Él es el hombre maduro por excelencia. Nos enseña a no dejarnos gobernar por emociones, sino por la convicción de que se cumpla la Voluntad del Padre en todo momento. Tú puedes lograrlo buscando tu propia mejora personal antes que pedir la de otro. Y enseguida, por supuesto, puedes y debes pedir cambios positivos en quien amas.
¿Quieres un mejor hombre sin intentar luchar por ser una mejor mujer? Primero debes estar bien contigo misma, de cara a Dios, para poder entrar en armonía con los demás.

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Lupita Venegas

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