¿Te ha tocado un matrimonio difícil?


“La vida de misionera es una vida dura con un claro impulso evangelizador y una profunda creencia en la fuerza de acción presidida por la compasión”
Madre Teresa de Calcuta.

¿Te has encontrado alguna vez frente a uno de esos casos en donde aconsejar a las amigas se vuelve extraordinariamente difícil por lo complejo de la situación que algunas veces te exponen? Y cuando aconsejas a tus amigas, ¿lo harás tomando en cuenta tu compromiso como Hija de Dios, tu llamado a crear unión, o más importante, está el amor de Dios presente en medio de tus consejos?

Tal vez te extrañará que te haga estas preguntas, pero a veces cuando aconsejamos a una amiga se nos pasa por alto que tenemos una fe que nos empuja y no pide en cada pasaje de las escrituras perseguir todo lo que es bueno, y que nos invita siempre a ser sabias, misericordiosas y compasivas. También tenemos esos valores de mujer que nos piden profundizar en la forma en que estamos amando, creer en la bondad de las personas y ayudarlas a construir una vida persiguiendo su plenitud humana. Por todo lo anterior es que cuando mi amiga Dudas me visita para pedir me ayuda y consejo procuro tomar todo esto en cuenta. Aconsejar así te lleva a dar respuestas y aliento de una forma diferente.

 

A veces las ilusiones nos sorprenden

Estoy segura de que si eres una mujer casada sabes de primera mano lo difícil que es llevar un matrimonio. Especialmente se te hace extenuante en los primeros años pues es un “aprender” a acoplar tus deseos, metas y opiniones con las de tu esposo. Para algunas mujeres los primeros años de casada son los más hermosos e inolvidables, para otras una verdadera batalla, un reto, la prueba de fuego de sus convicciones y valores. Para muchas, representa la forma en que Dios les llama a descubrir todo el potencial que reside en sus corazones para amar sin condiciones. Mi amiga Dudas es de las últimas. Desde recién casada se encontró con que todo aquello con lo cual soñaba e ilusionaba una vez casada no era. Cuando vino a platicar conmigo se le veía angustiada, confundida, e inmensamente triste. –No sé que hacer- me decía no se cómo manejar esta situación…me siento tan desorientada.

Toma siempre en cuenta tu fe

La vida, decía Viktor Frankl es una tarea. Es un descubrir y encontrar un sentido detrás de todo aquello que nos pasa y realizarlo. Por supuesto, tenemos ese maravilloso regalo de la libertad para llevar a cabo esa tarea o dejarla a un lado. Le di a mi amiga Dudas los siguientes consejos: – Haz una instrospección cuidadosa en torno a tu fe y la forma en que la vives. ¿Es una fe viva? ¿es tu vida interior lo suficientemente sólida como para iluminarte y llenarte de fortaleza cada día?

 

– Piensa que tu problema matrimonial puede ser tu misión, tu único y personal llamado. La tarea para ayudar a ese compañero de tu vida con el especial talento para dar amor que como mujer tienes a crear significado, pues hay un momento en que te decides por medio de la fe que te sostiene a amar sin condiciones, a olvidarte de ti, a donarte. Esto, en esta época tan moderna y confusa en la que vivimos puede parecerte ridículo y hasta loco. Pero para quien tiene la experiencia de vivir “un matrimonio diferente” representa un verdadero sendero hacia el conocimiento de sí misma, pues te lleva a preguntarte ¿porqué quiero luchar por este matrimonio? ,¿qué significado tiene para mí el hacerlo o no hacerlo? , ¿me siento llamada a responderle a la vida y a mi propia fe?

 

La llamada dentro de la llamada

“Muchos matrimonios ya no conversan, no por falta de tiempo, sino por haberle cerrado al otro la puerta del corazón”. Jutta Burggraf

El camino matrimonial es una de las vocaciones a la vida más retadora, apasionante, educadora, fascinante. Pero dentro de la especial vocación a la llamada matrimonial, hay una llamada más para ti como mujer , en palabras de Juan Pablo II es la feminidad realizando lo “humano”, tanto como la masculinidad pero con una modulación directa y complementaria. Tener conciencia de esto ayuda a la hora de trabajar sobre un matrimonio difícil.

Por otro lado Edith Stein, la gran filósofa alemana convertida al catolicismo habla de que compartir la vida de otro ser humano y participar en todo lo que le afecta, en lo más grande y en lo más pequeño, en las alegrías y en los sufrimientos, pero también en los trabajos y problemas constituye su don y felicidad. La mujer según Stein, es capaz de penetrar empática y reflexivamente en ámbitos que a ella de suyo le quedan lejos y de los cuales jamás se hubiera preocupado si no hubiese puesto en juego al respecto un interés personal. Cuando como mujer te decides a “poner amor donde no hay amor”(San Juan de la Cruz), estas ejerciendo precisamente tus habilidades únicas de mujer, sigues ese instinto que ha nacido contigo y que te hace la llamada dentro de la llamada, “jamás te rindas, nunca te detengas” y sobre todas las cosas ten presente a Dios en todo lo que decidas y hagas.

Para Jutta Burggraf, una de las pensadoras actuales más brillantes, el amor matrimonial representa un verdadero “desafío”, pues la convivencia matrimonial puede ser muy bonita pero también agotadora y desgastante cuando no es ideal. Pero detrás de esto, exhorta a descubrir la “oportunidad” que hay para la mujer para aprender a madurar e ir ganando en profundidad en el amor. Cada tormenta es una oportunidad de renovación. Cada decepción dentro de tu matrimonio puede servirte para descubrirte, para revolucionarte a ti misma haciéndote una auto-invitación a amar que muchas veces va en contra de lo que la mayoría piensa. En palabras de Burgraff, con los años voy amando más y más porque quiero amar, porque me he decidido por el otro como cónyuge y estoy dispuesta a soportar desilusiones. Sin embargo quiero agregar acá que para soportar esas desilusiones en donde a veces puede parecerte que eres tu sola luchando contra los defectos, neurosis o groserías de tu esposo tengas siempre en cuenta que tu madurez emocional es crítica y tu vida espiritual representará tu comida diaria para que descanses pero no renuncies nunca.

Entonces, ¿qué harás con tu matrimonio difícil? Amiga, te diré lo que también le recomendé a mi amiga Dudas: Esfuérzate por descubrir a través de ese matrimonio tu propia individualidad. Vívete como “más mujer”, decídete a “hacer crecer”. Desarrolla un tipo de creatividad diferente, original, ambiciosa, sobrenatural. No te quedes en lo que se suele hacer en estos casos o en lo que todos piensan. Tu, puedes ir más lejos y responder con un sí a una llamada diferente. Pues es un echo que cada una de nosotras es un “original”. Con sueños, deseos y ganas de ser muy amada. Hay una mujer especial que puede ser tu compañera de batalla, tu gran motivadora, a la Santísima Virgen María le encantara que la tengas como amiga favorita.

El matrimonio es un proceso complicado en el que a veces las cosas no son color de rosa. Aprende cómo superar las crisis con tu esposo y renovar tu amor.

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