Una nueva etapa, de la mano de Jesús


Una nueva etapa, de la mano de Jesús

Publicado en web el 29 de Diciembre, 2011

Año Nuevo

Dispongámonos, en este inicio de año, a hacer un verdadero cambio interno, individual, y comencemos cada uno por nosotros mismos. Hagamos un análisis del año que concluye y, en base a ello, propongamos cómo será el año que comienza, siempre en compañía de Dios, pues sólo así lograremos la felicidad que tanto anhelamos.

31Fuente: autorescatolicos.org

Llegamos al término de un año y al inicio de otro, y como todos los seres humanos, que somos cíclicos por naturaleza, esta etapa significa muchas cosas. Para algunos es la nostalgia de un año que se va; las personas que no volveremos a ver; el trabajo o el estudio que dejamos atrás; quizás un amor perdido, o tal vez, un año más en que no hicimos algo productivo con nuestras vidas.

Para otros, sin embargo, puede ser la recapitulación de un año de logros; del nacimiento de nuevas amistades y consolidación de otras; de renovación con la familia; de crecimiento intelectual, espiritual, físico o emocional. Incluso puede ser el año en que encontramos al verdadero amor, el año en que superamos enfermedades, crisis económicas, conflictos familiares, problemas emocionales, situaciones de estudio, de trabajo o de apostolado.

Depositemos la confianza en Dios

Extrañamente, no todos nos damos cuenta de ello, y creemos que nuestros logros son por mérito propio, o incluso, que pudimos lograrlo por supercherías o amuletos Conozco a cierta familia (y abundan, ciertamente) que, año con año, en la víspera del Año Nuevo, saca las maletas y le da vueltas a su casa para “garantizar” que salgan de vacaciones en el año. ¿De qué sirve tanta parafernalia? ¿Cómo esperan experimentar el amor y la paz, si depositan su confianza en supersticiones?

Otra cosa que también acostumbramos, erróneamente, es hacer propósitos de Año Nuevo que no solamente no cumpliremos, sino que, al final de año, ni siquiera recordaremos. El clásico “tengo que bajar de peso”, o “tengo que conseguir un mejor trabajo”, o “me haré de un carro o de una casa nueva”. Pero, ¿qué hay de la parte familiar, espiritual y emocional? ¿Por qué no prometemos cosas tangibles, como compartir tiempo de calidad con la familia, o tal vez orar juntos?

Por tanto, ¿por qué no?, como parte de nuestros propósitos de Año Nuevo nos propondremos los siguientes doce puntos, y al final del calendario revisaremos qué tanto cumplimos con ellos, para saber dónde fallamos y dónde tenemos que trabajar más, así como para ver qué puntos no contemplados en esta lista tampoco pudimos satisfacer:

1.Conocer a Dios a través de la oración
2.Agradecer por todo lo bueno de nuestra vida y consagrarlo a Dios (familia, amigos, trabajo, estudio, noviazgo, etc.).
3.Ofrecer todo lo malo de nuestra vida (enfermedades, problemas económicos, legales, etc.) y buscar un acompañante espiritual que nos guíe hacia Dios.
4.Orar junto con la familia todos los días, para agradecer, alabar o pedir algo a Dios.
5.Acercarse más a la Eucaristía y a la Confesión, pero no por obligación, sino por convicción.
6.Unirse más a María Santísima en la oración, para que Ella nos lleve a su Hijo Jesús.
7.Conocer un poco más sobre nuestra fe a través de algún Curso, Taller o Plática en alguna Parroquia o Centro de Evangelización.
8.Anunciar a un Dios vivo y maravilloso en todos lados con nuestras actitudes de servicio y apoyo (familia, trabajo, amistad, noviazgo, etc.).
9.Iniciarnos en algún apostolado, grupo, comunidad o movimiento, para servir por medio de éste a Dios y a nuestros hermanos.
10.Orar por las necesidades de los demás; de los jóvenes, para que conozcan a Jesús, y en especial, pedir por nuestros Sacerdotes y Religiosos, que tanto lo necesitan.
11.Hacer alguna obra de caridad; contribuir con la Cooperación Diocesana; apoyar a algún orfanato, asilo o misión, pero no por deber, sino por amor.
12.Y el más importante con todo esto y con nuestro testimonio de vida: amar a Dios sobre todas las cosas.
Dice el dicho: “Año Nuevo, vida nueva”, pero sólo Jesús ha venido para darnos vida y vida en abundancia. Es Él quien puede liberarnos del pecado y de la muerte. ¿De qué sirve un nuevo año, con los mismos pecados? Propongámonos, en este inicio de año, hacer un cambio, un verdadero cambio interno, individual. Comencemos cada uno por nosotros mismos. Hagamos un análisis y, en base a ello, propongamos cómo será el año venidero, pues sólo así lograremos la felicidad que tanto anhelamos. ¡Feliz 2012!

 

semanario.com.mx

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s