Signos de la Pascua



por Aderico Dolzani
Sacerdote de la Sociedad de San Pablo

La Pascua exalta la victoria de la vida sobre la muerte. A veces, esto nos parece más una afirmación teórica o espiritual que concreta. Sin embargo, a lo largo de nuestra historia personal, encontramos signos que tienen una significación muy profunda y, muchas veces, no tenemos la capacidad para interpretarlos.

La Pascua Judía celebra el paso de Dios para liberar al pueblo. La Pascua de Jesús es el pacto de la Nueva Alianza, y, cuando la celebramos, en la medida en que nuestra vida refleja y actualiza la vida de Jesús, volvemos a firmar el acuerdo que nos habilita para vencer a la muerte.

Hay muchos signos en la sociedad que nos recuerdan los signos de la Pascua:

El signo de la palabra que nos permite llamar a las cosas por su nombre, en la sociedad y en la Iglesia. El Evangelio solicita que nuestro lenguaje sea verdadero, audaz y valiente, para proclamar la justicia que merecemos, gracias a su pasión, muerte y resurrección.

El signo de la luz que vence a las tinieblas: Jesús es la luz que no se agota, que recibimos, la ofrecemos y la transmitimos a los demás. Solamente la persona que recibe la Luz de Jesús puede iluminar a los demás. ¿Qué situaciones de nuestra vida cotidiana necesitamos iluminar? ¿Qué situaciones familiares, comunitarias y sociales requieren luz?

El signo del pan y el vino: compartir una comida es una de las expresiones que más se repite en todos los pueblos como signo unión y júbilo. Un plato y un vaso compartidos con las personas a las que se estima, ayuda a crear un ambiente de alegría. Compartir entre nosotros el alimento es un gesto de servicio, de perdón, de ayuda, de tolerancia y de amistad.

El signo de ser Pueblo de Dios que tiene una Alianza con él: Está en nosotros descubrir los símbolos en los que la vida nos pide vencer el mal. Los signos de nuestras celebraciones solamente tienen sentido, si los vivimos como pueblo de Dios, como Iglesia, porque somos una comunidad que refleja la vida de Jesús.
Así como hay signos pascuales de vida, hay signos de pecado y muerte: el silencio frente al mal y el no proclamar la Buena Noticia. El signo del individualismo que no nos permite dar y darnos a los otros.

La Pascua, paso de Dios por nuestra vida, se realiza definitivamente en cada uno de nosotros y nos constituye como pueblo de Dios, que trasciende los estrechos límites sociales, políticos y culturales en que nos quieren encerrar.

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pascuaderesurreccion.org
 
SIGNOS DE PASCUACada signo tiene un significado profundo, que muchas veces se nos escapa. Vamos a tratar de acercarnos a algunos de los signos de la Pascua, pero antes de ello, tenemos que caer en la cuenta de que cada signo nos está hablando de Jesús, nos sitúa ante su presencia real en cada uno de nosotros, en la comunidad reunida en su nombre, en el sacerdote que preside la celebración, en la palabra que se proclama, en el pan y el vino que se nos regala como alimento….

Para prepararnos a participar con mayor intensidad en la Pascua, intentaremos recordar y reconocer algunos de los signos que vivimos en cada Eucaristía y que nacen fundamentalmente de la Pascua de Jesús.

Pascua significa el paso de Dios que libera al pueblo. Es el compromiso de Dios con su pueblo, su alianza y contrato. Jesús se une a esta historia y la supera: establece un nuevo pacto, una alianza nueva y definitiva. Es la Pascua de Jesús, es la Nueva Alianza, es la Luz y la Vida para todos. A nosotros, que nos consideramos seguidores de Jesús, se nos invita a unirnos a El, a optar definitivamente por El.

Celebramos la Pascua en la medida en que nuestra vida sea reflejo y actualización de la vida de Jesús. Nuestro seguimiento a Jesús ha de actualizar dos dimensiones: nuestra opción y adhesión personal a Jesús y nuestro compromiso por realizar lo que El hizo: crear la fraternidad. Y este camino lo hacemos como Iglesia. No somos islas separadas, somos una comunidad que refleja la vida de Jesús. Los signos de nuestras celebraciones solamente tienen sentido si los vivimos como pueblo de Dios, como Iglesia.

 

EL SIGNO DE LA PALABRA

 

Las personas se comunican de muchas formas y en ellas se comprometen. La Palabra es, quizás, la expresión más humana de comunicación. Dios se quiere hacer comprensible para nosotros y nos habla con palabras que sean accesibles a nuestra realidad. Jesús es la Palabra de Dios, es el modo de hablar de Dios.

Las lecturas que se proclaman en cada Eucaristía expresan la historia de esa Palabra de Dios, se nos presentan estas lecturas para que abramos nuestros ojos al proyecto de acción de Dios entre los hombres. Acudimos a la Palabra para descubrir y notar qué dice Dios y, sobre todo, qué quiere decirnos hoy y ahora. Porque la Palabra de Dios es una Palabra viva y eficaz hoy. Lo que dice se cumple: crea, da paz, ofrece esperanza….

La Palabra de Dios nos invita a acogerla con una actitud especial: apertura, escucha, respeto. De ese modo ponemos los medios necesarios para que esa Palabra entre en nuestro corazón y dé su fruto.

A veces una frase de la Biblia te ha iluminado un aspecto de tu propia vida, ¿recuerdas alguna en particular? ¿Qué palabras de vida necesita hoy el mundo en que vives?. Imagínate que es Dios quien siembra y que tú eres la tierra que acoge la semilla: ¿qué frutos puedes ofrecer a los demás?

 

EL SIGNO DE LA LUZ-TINIEBLAS

 

Descubrimos la necesidad de la luz cuando no la tenemos. De noche encendemos las luces para ver, si estamos en el monte la linterna para guiarnos y entrar en la tienda, cuando pasamos por un túnel los focos del coche nos orienta. Si vemos a un ciego que no percibe la luz caemos en la cuenta de su necesidad: alguien le ha de llevar de la mano.

Pero no solamente se ve con los ojos. La vida de pecado, es decir, la vida alejada de los demás y de Jesús es una vida en tinieblas, sin horizonte, sin claridad. A veces decimos esto no lo veo claro, no veo lo que quieres decir… En todos esos momentos somos ciegos, necesitamos que alguien nos ponga en el corazón una luz para iluminar nuestro futuro, nuestro camino.

Jesús se nos presenta como la luz que ilumina nuestra tiniebla, la esperanza que da sentido a la sinrazón de muchas decisiones equivocadas. Es una luz que no se agota que la recibimos y la transmitimos a los demás, como cuando encendemos nuestra vela y la ofrecemos a los demás. Solamente la persona que recibe la luz de Jesús puede iluminar a los demás.

Piensa en algunas circunstancias de la vida que te rodea en que sientas falta de claridad y de luz. Contempla y agradece a Jesús cuando nos dice: “Yo soy la Luz del mundo, quien me siga no caminará en tinieblas, antes tendrá la luz de la vida” (Juan 8, 12)

 

EL SIGNO DEL AGUA

 

Desde hace algunos años vivimos en algunos paises y zonas del planeta una situación climatológica rara: una gran sequía y fuertes inundaciones. El agua, que es necesaria para la vida, falta. El agua, cuando se desborda, puede destruir, romper proyectos….

El antiguo pueblo judío busca la libertad de Egipto y rompe con esa situación atravesando el Mar Rojo. El paso por esa agua se convierte en un signo: refleja la muerte a una esclavitud y abre el nuevo camino de la libertad. Jesús, con su vida y su muerte, inicia la historia de un nuevo pueblo, la Iglesia, la comunidad de sus seguidores. De ahí que el agua del Bautismo sea para los seguidores de Jesús el signo del paso de la muerte a la vida, del egoísmo al amor, del yo al nosotros.

Probablemente habrás asistido al bautizo de algún hermano, familiar,… ¿Te has acordado de que una vez fuiste tú también bautizado? ¿Qué has sentido al recordarlo?

Recuerda también alguna de las siguientes experiencias: confirmación, pascuas, bautismo de algún familiar. ¿Has vivido ese momento como renovación de tu propio Bautismo?

 

EL SIGNO DEL PAN Y EL VINO

 

Cualquier celebración de fiesta, de aniversario, tiene siempre una expresión concreta en torno a la mesa: compartir una comida es una de las expresiones que más se repite en todos los pueblos como signo de alegría, gozo y unión. Un plato y un vaso tomados junto a las personas que se ama y se estima ayuda a crear un ambiente y una atmósfera realmente sinceros.

En su deseo de hablar un lenguaje que los hombres pudiéramos entender, también Dios quiso que en torno a una mesa se juntaran sus seguidores y compartieran una comida de fiesta. Con ello celebraban el Paso del Señor, la Pascua. Jesús deseó celebrar con sus amigos más íntimos esta Cena, su última cena entre los hombres, no sólo para compartir lo que habían vivido, sino también para ofrecer un nuevo camino, una nueva comida. Jesús quiso quedarse entre ellos como comida: “Esto es mi cuerpo, esta es mi sangre”. Por estas palabras se hace alimento para que acudamos a El y tomemos fuerza para seguir Su camino.

Compartir entre nosotros el alimento de Jesús no es solamente asistir a la Eucaristía y comulgar el pan de la Eucaristía. Ciertamente es “eso y algo más”: es compartir los gestos de Jesús, es hacer realidad su actitud de servicio, de perdón, de ayuda, de tolerancia….

Jesús nos dice que hemos de unirnos a El, hemos de comer su cuerpo y beber su sangre para que tengamos vida, una vida que no acaba, una vida que se transmite a los demás. Y en el día a día hemos de actualizar su presencia y sus gestos, conscientes de que la celebración de la Misa es la expresión más profunda de su Amor por todos los hombres.

Piensa en los momentos en que el pan y el vino se hacen presentes en la Misa. ¿Recuerdas algunas de las palabras que acompañan a estos signos?

Jesús comparte su Vida y Amor a través del pan y el vino. ¿Cuáles son los signos con los que compartes tu vida? ¿Con quién lo haces? ¿Puedes concretar un gesto de compartir en cada uno de los siguientes aspectos de tu vida:

  • ·        Parroquia.
  • ·        Familia.
  • ·        Amigos.
  • ·        Estudio / trabajo.
  • ·        Descanso.

 

¿Te acuerdas realmente, y no sólo de memoria, de los que tienen poco, de los pobres, de los marginados….? ¿Cuándo?

Toda la Vida de Jesús fue un gesto de compartir. ¿Y tu vida? ¿Compartes de vez en cuando, cuando te recuerdan una campaña o, por el contrario, toda tu vida es una actitud de entrega?

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