Examen de Conciencia en Año Nuevo


Publicado en web el 30 de Diciembre, 2010

Lupita:

Llevo dos años separada de mi esposo. Yo sé que mis hijos están pagando lo que ellos no deben, sino nosotros, y creo que no es justo. Estoy tratando de regresar sólo por ellos. Los veo sufrir y se me parte el corazón. Pero yo… la verdad es que no puedo perdonar. Son muchos los malos recuerdos, las palabras hirientes, las veces que él me ha dejado completamente sola, me ha corrido de la casa, argumentando que ya no puede con mi carácter, ante lo cual yo me pregunto si él creerá que tiene muy buen carácter, cuando en realidad ¡se enoja horrible! Así pues, ¿qué esperaba? ¿que yo me pusiera a llorar? Yo aprendí a responderle y a no dejarme, porque él me obligó.

Mi pregunta es: ¿Cómo regresar y olvidar? Él sí está dispuesto a volver también, por nuestros hijos.
Rebeca

Querida Rebeca:
Eres una mujer extraordinaria. Estás dispuesta a renunciar a tu propio gusto por amor a tus hijos; estás buscando más el bien del otro que el propio. Pero no te equivoques, el desafío es amar. No se trata de “regresar por los hijos”, sino de volver a amar de forma auténtica; si no es por esta razón, nada los beneficiará realmente.
Amar no significa estar al lado de quien te hace feliz o de aquél que te hace sentir bien. Amar es el compromiso de buscar el bien del ser amado, especialmente cuando eso te resulta difícil. No permaneces al lado del otro porque se te ha olvidado el pasado, sino porque, aun recordándolo, actúas como si lo hubieses olvidado.

Los seres humanos fallamos. Encontrar a quien nunca nos defraudará sólo puede suceder con Cristo. Es muy importante tomar esta realidad en cuenta dentro del matrimonio. Los esposos se conocen bien, y es sabio aceptar las sugerencias, peticiones o correcciones que pide el cónyuge. Abrirse al diálogo, ceder un poco y tomarse de la mano caminando y mirando en la misma dirección, eso es mantener vivo el amor; es decir, madurar en el amor.

Haz un examen de conciencia. Más que mirar los defectos de carácter de tu esposo, mírate a ti misma. ¿Eres la esposa ideal? ¿Te esmeras en hacer que tu marido disfrute su hogar? ¿Eres respetuosa tú con él? ¿Te has dado cuenta de que vives en el pasado, recordando todas las ofensas recibidas?

El reciente tiempo de Adviento preparó nuestras almas para la segunda venida de Cristo. Hoy nos hace falta pensar en la vida eterna y aprender a vivir nuestros días procurando ganarnos el Cielo. Nace un año nuevo y algunos solemos decir: Año nuevo, vida nueva.

Sé que es difícil, pero creo sinceramente que tu esposo cambiará si tú cambias para bien. Los malos modos, el resentimiento y los deseos de venganza no aportan sino amargura y desesperación.

El escritor Francisco Fernández Carvajal nos hace meditar sobre estos temas: “Cada día nuestro está lleno de posibilidades de hacer el bien, en cualquier circunstancia en la que nos encontremos. Sería triste que nuestra vida fuera como una gran avenida de oportunidades desperdiciadas; y todo por haber dejado que penetraran en nosotros la negligencia, la pereza, la comodidad, el egoísmo, la falta de amor”.
Hacer familia es tu misión. Que los primeros pasos sean buscando tu crecimiento personal a través de un Taller de manejo de emociones, además de un encuentro con Cristo vivo.

¡Feliz año nuevo!
Lupita Venegas/Psicóloga

http://www.valora-ac.org

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