El que siembra con mezquindad, cosecha con mezquindad


Publicado en web el 27 de Diciembre, 2012

Licenciada Lupita:

Me siento sola y dolida. Mis amigas y cuñadas se alejan de mí por prejuicios y chismes. Yo veo que ellas me critican y me ven como poca cosa. Desde hace años que las trato con respeto y educación, y nada más. Ya no soy como antes, porque de verdad no quiero recibir todavía menosprecios y descalificaciones. El caso es que veo que ellas siguen igual y no van a cambiar. Me siento hipócrita al ir a sus reuniones. Quisiera algo mucho mejor.

Ma. Eugenia M.

Querida Maru:

12005357-los-estudiantes-rechazados-de-sus-amigosEs un hecho que no podemos tener el aprecio de todas las personas que conocemos. Coloquialmente decimos que “no somos moneditas de oro”; pero es necesario examinarnos cuando tenemos dificultades con varias de ellas. Un principio que puede aportar mucho a la solución de tu conflicto es el siguiente:
“Si ves que alguien hace algo bien, felicítalo. Si ves que alguien hace algo mal, analízate”. Tú estás observando en tus amigas y cuñadas una mala pre-disposición hacia ti. Consideras que te juzgan sin tener la verdad y que no te valoran adecuadamente. En este caso, ellas están haciendo algo “mal”. ¿Qué significa? Pues debes analizarte. Pregúntate: ¿Esto que ellas hacen, lo hago yo?; ¿de alguna forma estaré devaluándolas también?; ¿ellas sentirán mi desprecio como yo siento el suyo?; ¿no estaré prejuzgándolas?
Habitualmente, lo que criticamos es algo que nosotros mismos tenemos, pero nos resulta angustiante reconocerlo. Entonces, por un mecanismo de defensa emocional, lo proyectamos en los demás.
San Pablo nos enseña, en su Segunda Carta a los Corintios: El que siembra con mezquindad, cosechará también con mezquindad; el que siembra en abundancia, cosechará también en abundancia.
En cierta medida, has sembrado con mezquindad tus relaciones personales. Dices que las tratas con respeto y educación, y “nada más”. Estás dando menos de lo necesario para cultivar una amistad. Intenta dar lo mejor de ti. Olvida si la otra persona se lo merece. ¡Tú te lo mereces! Eres un hermoso proyecto de Dios y fuiste creada para tener vida, y vida en abundancia (Jn. 10,10). Empieza por no juzgarlas, sino comprenderlas.
Cada ser humano es fruto de su historia, y piensa y actúa de acuerdo a ella. No interpretes con tu propia historia pensamientos o acciones ajenos. Procura ser menos complicada en tu mente, y evita calificar las acciones de los demás. La verdad es que no conoces las intenciones de nadie; puedes imaginarlas y luego creértelas; puedes hacer toda una película que no necesariamente va con la verdad… Y, te diré con certeza, que estará equivocada.
Elige ser buena tú; da lo mejor que tienes al mundo. No te amargues la existencia por considerar que los demás no son buenos, o al menos no son como tú quisieras que fuesen. Acepta la realidad como es: cada ser humano es un sueño de Dios, está diseñado para crecer en virtud; si alguien lo hace así, no dudes en felicitarlo e imitarlo, y si otro no lo hace así, ora por él y analízate. No sea que estés señalando con un dedo el error del otro, olvidándote que al mismo tiempo tres dedos te señalan a ti.
¡Siembra en abundancia tu cariño y amistad, y así cosecharás!

Lupita Venegas Leiva/Psicóloga www.valoraradio.org Twitter: @lupitavenegasdc Face: Lupita Venegas Oficial

¡Es Navidad!… ¿Ganará el odio o el amor?


Publicado en web el 20 de Diciembre, 2012

Lupita:

Mis hijos quieren que vuelva a casa en esta Navidad, y lloro por dentro porque eso es lo que más deseo. Desde mi corazón te digo, nunca le he sido infiel físicamente a mi esposa, pero sí he platicado con mujeres en conversaciones muy atrevidas, y lo que me da mucha tristeza es que desde chico nunca tuve alguna persona que me dijera no hacer eso. Estoy muy arrepentido; pero de qué sirve, si ella me odia. Me desprecia tanto, que estoy cansado de rogarle. Soporté muchas humillaciones, y a veces siento que también crece en mí el odio.

Alberto P.

Muy estimado Alberto:

HOMBRE SOLOEl verdadero arrepentimiento exige una reparación. No sólo nos enfrentamos a las consecuencias naturales de nuestros actos; por eso se dice que “en el pecado llevamos la penitencia”, sino que, además, deberemos enfrentar con gallardía las dificultades que se nos presenten por el dolor que causamos.
Pide perdón sin miedo. Acude a tu familia y reconoce que te equivocaste. Puedes expresar sin justificarte, pero invitándolos a comprenderte, que hiciste algo malo pensando que no lo era tanto.
Muchos nos equivocamos por la misma razón: ignorancia. No se nos ha enseñado la Ley de Dios con todas las letras, ni se nos ha inculcado la diferencia entre el Bien y el Mal. Todo lo contrario, hoy existe una terrible confusión y nos presentan los males disfrazados de bienes.
Habla a los tuyos de tu arrepentimiento y tu deseo sincero de cambiar. Platícales que has aprendido tu lección del modo más doloroso que existe. Exprésales, desde el fondo de tu alma, que no quieres perderlos. Arriésgate a amarlos, porque es poniendo amor en donde no lo hay, como podemos cosecharlo.
Tal vez ahora tu mujer te odia. Así lo ha expresado porque se siente lastimada, humillada, engañada. A ti te corresponde ahora amarla.
¿Cómo es que triunfa el odio? Osvaldo Cuadro, en su Libro “Puedo ser feliz”, nos invita a seguir esta lógica:
“Si yo odio a quien me odia, me rebajo a ser como eso que desprecio: también yo odio. Si yo odio a quien me odia, merezco la misma mala suerte y desgracia que él. Si lo odio, no tengo nada mejor que él; soy como él.
“Si lo odio, en esta disputa ganó el odio, no el amor, porque el odio se salió con la suya: me obligó a no amar, me indujo a odiar. Y si yo odio, no amo. Si no amo, no soy feliz. Así es como triunfa el odio: consigue que yo no sea feliz”.
Conserva la actitud de un hombre feliz para recuperar a tu familia; persevera en el amor. Ama a pesar de todo; piensa en lo que tus hijos necesitan, y dales lo mejor de ti; comprende el dolor moral de tu mujer y mantente firme en la conquista de su amor. La mayoría de aquellos que no son felices, no lo son porque no se sienten amados, y la mayoría de aquellos que no se sienten amados, no lo son porque no aman.
Cristo vino a modelar el amor sin límites. ¡Para eso nació entre nosotros! Y llegó humilde, pequeñito, dependiente. Así es como quiere que todos empecemos a reinar. No hay verdadera Navidad sin perdón. ¡Vuelve a casa!

Lupita Venegas Leiva/Psicóloga www.valoraradio.org Twitter: @lupitavenegasdc Face: Lupita Venegas Oficial

fuente:semanario.com.mx

Valor para ir como Él, contra corriente


Publicado en web el 13 de Diciembre, 2012

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Lupita:

No me cabe la menor duda de que se dio un hecho histórico en la Feria Internacional del Libro, pues no recuerdo que en alguna ocasión anterior se hayan reunido seis escritores católicos a presentar seis diferentes trabajos, enfocados al crecimiento humano en la Fe y los valores cristianos. Mucho menos recuerdo que al final de alguna presentación en un salón de la FIL se haya elevado una oración, como la que salió de labios de Juan Alberto Echeverry, y nunca el que un Sacerdote católico haya impartido la Bendición en nombre de Dios a todos los presentes.
Gracias al Señor que la anti-delincuencia también está organizada. A los que asistimos nos toca extender su esfuerzo en nuestras trincheras. ¡Él les bendiga!

En Cristo, Julián Flores.

Querido Julián:

¡Cuánto me alegran tus palabras!
Este acontecimiento, enmarcado en el Año de la Fe, me hace recordar lo externado por el Papa Pío XII: “Nuestro tiempo exige hombres y mujeres que huyan de la mediocridad y busquen la santidad”. La apatía por lo divino existía cuando él pronunciaba esta frase, y existe hoy de manera virulenta.

En el Documento Porta Fidei el Papa Benedicto XVI nos invita a los cristianos a hacer vida nuestra Fe: “Lo que el mundo necesita hoy de manera especial es el testimonio creíble de los que, iluminados en la mente y el corazón por la Palabra del Señor, sean capaces de abrir el corazón y la mente de muchos al deseo de Dios y de la vida verdadera; ésa que no tiene fin”.

Y, en este hecho que narras, hay un ejemplo de lo que es cristianizar las Sociedades. La santidad consiste en vivir para Cristo en la profesión, oficio o circunstancia en donde nos encontremos, buscando unirnos cada vez más a Él y cumpliendo la divina voluntad del Padre en todo.

Santidad es salir de la apatía, del sinsentido, de las vidas ociosas, sin ideales ni esperanzas, y vivir convencidos de que Dios se hizo hombre en Cristo. La Constitución Gaudium et Spes (Alegría y Esperanza) declara: “La razón más alta de la dignidad humana consiste en la vocación del hombre a la unión con Dios. Y sólo puede decirse que vive en la plenitud de la verdad cuando reconoce libremente ese amor y se confía por entero a su Creador”.

¿Vamos a quedarnos con este tesoro sin compartirlo? Uno de los efectos naturales de la Fe es el ansia y deseo de transmitirla a los demás.
Recuerdo la ocasión en que el Secretario de Salud de Croacia develaba una escultura que defendía la vida, y la defensa de la pureza que hacía un jugador de football americano, asegurando que la vivía porque era cristiano; también recuerdo la presentación de la Película “La Cristiada”, que un productor católico apoyó, arriesgando su propio patrimonio… todos ellos están santificando su ambiente. Ejercen violencia, pero no contra otros, sino contra sí mismos, al elegir enfrentar sus miedos e ir contra corriente.

Gracias por querer sumarte a este esfuerzo. ¡Te necesitamos!
¿El plan?: ¡Llevar a Cristo a todas partes!

Lupita Venegas Leiva/Psicóloga www.valoraradio.org Twitter: @lupitavenegasdc Face: Lupita Venegas Oficial

fuente: semanario.com.mx

No cambien a mi Párroco, ¡es mío!


No cambien a mi Párroco, ¡es mío!

Publicado en web el 6 de Diciembre, 2012

Querida Lupita:

Tú que estás cerca de los Sacerdotes y de los Obispos, ayúdanos a los de la Parroquia N… para que no nos cambien a nuestro señor Cura ni a su Vicario. Yo creo que deben escucharlos y saber lo que están haciendo. Hay muchos planes que se quedarán en el tintero si ellos se van. A nosotros no nos parece justo que hagan esto con los Sacerdotes. Los mueven sin ton ni son, y cuando queremos hablar con las Autoridades Eclesiásticas resulta que no tienen tiempo para atendernos. Me invitaron a hacer un “plantón” en el Arzobispado; no quise ir, pero me quedo con la sensación de que nosotros no importamos. ¿Puedes ayudarnos?

Ma. Concepción G.

Muy estimada en Cristo, Conchita:

IMG 0602Permíteme decirte que estos cambios tienen más ton y son del que puedas imaginarte. Comprendo tu frustración al ver que se te va un Sacerdote o varios, que han hecho un enorme bien en tu comunidad, tal vez en tu propia familia. Esto es toda una pérdida, y manejarla implica un prolongado proceso de aceptación.
Tanto para los fieles como para los Padres, los movimientos parroquiales implican dolor y crisis; pero, a la vez, son fuente de bendiciones abundantes. Me alegra que no hayas acudido al “plantón”. Por supuesto que podemos presentarnos a las Autoridades Eclesiásticas y, con todo respeto, expresar nuestras observaciones y puntos de vista sobre el curso de una Parroquia. Pero de esto, a manifestarse contra las decisiones del Obispo en forma insolente, hay una enorme distancia.
Esta rebeldía contra los cambios disfraza el egoísmo del corazón humano, que dice: “A mí me hace bien este Sacerdote; no se lo lleven”. Esto es lo mismo que decir: “Este Sacerdote me ha servido y no quiero que vaya a servir a otros; aquí está bien”.
¿Por qué consideras que un Cura debe quedarse a tu lado por siempre? ¿Por qué no piensas en el bien que puede hacer a muchos más? ¿Por qué no agradeces a Dios por el don de haber podido contar con este servidor suyo en tu comunidad durante los años que te lo concedió?
Los Presbíteros son eminentemente misioneros. Ellos prometen obediencia a su Obispo y ven en sus lineamientos la voluntad de Dios. Pueden, desde luego, hablar con su Superior si lo consideran necesario. En la Exhortación Apostólica post-sinodal de Juan Pablo II, Pastores gregis, en su Número 47, leemos: “El Obispo ha de tratar de comportarse siempre con sus Sacerdotes como padre y hermano que los quiere, escucha, acoge, corrige, conforta, pide su colaboración y hace todo lo posible por su bienestar humano, espiritual, ministerial y económico.”
Debemos tener la certeza de que un Obispo observa las necesidades de su Diócesis y conoce las aptitudes de sus Clérigos. Sabe cuándo y cómo conviene reubicarlos, para bien de ellos y de la feligresía. Él observa todo el conjunto; tú y yo sólo vemos nuestra Parroquia. Por cierto, la Parroquia se define como una comunidad de fieles, confiados a las atenciones pastorales de un Párroco, bajo la autoridad del Obispo (Christus Dominus, 28, Canon 515).
El Arzobispo Piacenza nos invita a que pidamos a María la gracia de una obediencia filial, alegre y pronta, que nos libere del protagonismo y muestre, a la Humanidad entera, que los Sacerdotes son puente al Cielo, destinados al desapego total de las cosas del mundo, obteniendo su fortaleza en su entrega total a Cristo.

Lupita Venegas  Valora ac

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No te compliqes, maneja los sentimientos a tu favor


Publicado en web el 29 de Noviembre, 2012

Nuevo libro de Lupita Venegas

Años de terapias y de apoyo a las familias, motivaron a la autora a escribir este libro, que tiene la finalidad de ayudar a las personas a manejar sus emociones en su propio beneficio.

Mónica Livier Alcalá Gómez

Después de 27 años de consulta privada, Lupita Venegas Leiva pudo detectar que el origen de todos los conflictos emocionales y de relaciones humanas está en cómo interpreta cada persona la realidad; es decir, cómo maneja sus sentimientos: “La forma en que alguien se cuente su realidad a sí mismo, afecta sus sentimientos. Por ejemplo, puedo tener un hijo enfermo y verlo como un castigo de Dios o verlo como alguien especial, un regalo de Dios. Ambas visiones afectan nuestros sentimientos; uno de forma negativa, y otro, positiva”, compartió para Semanario.

Antes de cada sentimiento hay un pensamiento

Lupita Venegas hizo notar que, como máxima del libro, podrá encontrarse que para sentir algo, primero hay que pensarlo; por lo tanto, ella quiera invitar a las personas a pensar de modo diferente: “El libro presenta siete claves para manejar tus sentimientos a tu favor. Todos vamos por la vida con sentimientos que nos acompañan, y hay que permitirles vivir. Sin embargo, es necesario explicarnos la realidad del modo más positivo posible”.
“Detrás de todo esto, puede adoptarse una visión de Fe, afirmó la autora, pues existe un Dios que ama y que quiere lo mejor para cada uno; Él sabe lo que conviene a cada persona y sabe sacar bienes de los males: Quiero llevar a la mente de todas las personas que todo lo que sucede es para bien de los que aman al Señor. Puede ser que en este momento haya una dificultad en mi vida, pero voy a enfrentarla de tal manera que yo saque frutos, crezca y sea feliz, incluso en medio de mis problemas”.

Gánese el Libro
“¡No te compliques!”,
de Lupita Venegas
Las dos primeras personas que llamen para decirnos los Títulos de los tres últimos temas de la Sección “Desde el corazón”, (ediciones 823 a la 825)
de Semanario, podrán
obtener este libro.
Centro Católico
de Comunicaciones:
30-02-64-70.

El primero de una colección

La también Conferencista aclaró que este libro es el primero de una Colección “de bolsillo” que pretende editar precisamente para ayudar a las personas a superarse en el día a día. Serán ediciones prácticas, sencillas, pero con mucho contenido y sugerencias de superación personal.
“Son ideas muy simples y fáciles de llevar a la acción. Por ejemplo, una de las claves que presento es cómo eliminar ideas tóxicas; tú siempre puedes decidir qué pensamientos se quedan en tu mente y cuáles eliminas. Otra muy interesante es: si ves que alguien hace algo bien, felicítalo; si hace mal, analízate. Es importante, porque no es bueno estar interpretando las acciones de los demás. Muchas veces puedo pensar que el otro tiene malas intenciones”. Lupita deduce que si uno interpreta, va a sufrir mucho, por lo que es mejor analizarse uno mismo cuando note intenciones o actitudes negativas en los demás.
“Yo los invito a ser felices, pues la felicidad no está en las circunstancias. Pongo de ejemplo en mi libro a Jessica Cox, una mujer que no tiene brazos, o gente que podríamos decir que no tiene las circunstancias ideales, pero que es muy feliz”.

Ser positivos no es un autoengaño

En la última parte de su obra, la escritora se hace esta pregunta: Analizar todo de manera positiva, ¿no es autoengañarse? Y es aquí donde plantea la cosmovisión cristiana: “Cuando examinas cada situación en tu vida, te das cuenta de que Dios lo permite y, finalmente, es algo que te conviene, es un peldaño para superarte y ser mejor… Si tenemos problemas, ¡benditos problemas, nacimos para resolverlos!
La clave está en recordar que existe un Dios que ama a cada uno y que es infinitamente más Sabio que yo: Yo no me dirijo a Dios como a alguien lejano, sino como Padre. Nuestra Fe a eso nos invita, a sentirnos hijos de un Padre amoroso que nos cuida y nos protege”.
Finalmente, Venegas Leiva dijo sentirse motivada: “La más grande satisfacción que podemos tener los padres es ver que nuestros hijos son hombres y mujeres de Bien; que pueden ser ciudadanos del Cielo. Mis hijas han aprendido todos estos conceptos a lo largo de nuestra vida y saben manejar sus sentimientos a su favor. Por lo tanto, les pedí escribir el Prólogo de mi libro, y eso es algo muy hermoso, pues permite hacer equipo en familia. Sé que cuento siempre con ellos -mis dos hijas y mi hijo- y, por supuesto, con mi esposo, de quienes recibo tanto cariño, tanto apoyo, que me facilita hacer mucho por los demás”.

El libro de Lupita Venegas puede adquirirse en Librerías de prestigio o en Valora, A.C.:
Isla Sazán # 3164 Col. Villa Vicente Guerrero, Sector Juárez.
Teléfono: 31243929 y 33434992
Lunes a Viernes, de las 8 a las 14 Hrs., y de las 16 a las 19 Hrs.
Sábados, de las 9 a las 14 Hrs.

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Dos pilares de amor en el Matrimonio


Publicado en web el 22 de Noviembre, 2012

Lupita:

Ya va para ocho meses que descubrí una infidelidad de mi esposo. Él no quiere irse porque no quiere deshacer a la familia. Yo me puse como loca cuando me enteré, y cometí muchos errores también. Acudí a ayuda de brujería porque me dijeron que él iba a estar a mis pies ‘así de rápido’. No me funcionó y, por el contrario, todo fue complicándose mucho. Fui y golpeé a la mujer con la que andaba. Les dije a mis hijos que fueran a ver con quién andaba su papá. Bueno, son muchas cosas de las que me arrepiento.
Ahora quiero estar en el camino de Dios. Escuché una de tus Conferencias, y quiero saber si podría cambiar después de tanta tontería.

Evangelina F.

Querida hermana en Cristo, Eva:

IMG 0611Todo es posible para el que ama.
Las crisis son invitaciones a nuestro crecimiento personal. Son oportunidades para madurar, para considerar y reconsiderar el sentido de la vida. Cuando una persona reconoce, sin ambages, que ha cometido muchos errores, está acertando. Dice la Palabra de Dios: “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros”. (I Juan 1, 8).
Es tiempo de estudiar el sentido del Matrimonio. Nos hemos casado para crecer juntos y formar una familia. Si además lo hicimos recibiendo el Sacramento, debemos saber que por él obtenemos cinco Gracias. Se trata de dones sobrenaturales concedidos por Jesús para fortalecer el amor de la pareja y el vínculo que los une.

GRACIA DE CURACIÓN: Sana las heridas provocadas por el egoísmo mutuo, fortaleciendo a la pareja frente a las tentaciones.

GRACIA DE UNIDAD: Para resolver los problemas de la convivencia matrimonial.

GRACIA DE LA PATERNIDAD: Ayuda a engendrar y educar a los hijos.

GRACIA DE ELEVACIÓN: Para que los esposos EN y POR el Matrimonio sean santificados y santificadores.

GRACIA DE IRRADIACIÓN: Para que los esposos sean apóstoles en el ambiente que les toque actuar.
Recibir todas estas Gracias será sencillo si edificamos nuestra relación sobre dos pilares firmes. Antes que hablar de fidelidad y de otros valores, debemos partir de estas dos cualidades elementales: paciencia y bondad.
Podemos revertir las secuelas de una mala relación si empezamos por aquí. Ser paciente significa no ceder al impulso de agredir y violentar a una persona o situación. Es esperar confiados en que las cosas estén mejor y evitar, a toda costa, la ira, el maltrato, las ofensas verbales, etc.
Ser bondadoso implica procurar actos de amor, aun cuando no “los sientas”. Estas acciones virtuosas son el verdadero amor. Dista mucho del sentimentalismo; se trata de un verdadero compromiso que lleva a tu voluntad a hacer lo que es bueno para el ser con quien decidiste compartir tu vida.
Si antes has reaccionado en forma arrebatada y buscando una venganza en la violencia, es que no has permitido que el amor actúe. Pide a Dios en oración que por las Gracias que te ha concedido en el Sacramento del Matrimonio te dé la capacidad de amar en toda la extensión de la palabra, para salvar lo que más vale: tu familia.
En palabras de Alex Kendrick, “paciencia es la manera en que el amor reacciona, y bondad es la manera en que el amor actúa”.

Somos lo que leemos


Somos lo que leemos

Publicado en web el 15 de Noviembre, 2012

Lic. Lupita:

Hace pocos días traje a casa un libro que se anunciaba como la novela británica más vendida de todos los tiempos. Ya había oído comentarios de personas que me decían: “está muy bueno”, así que, sin pensarlo, mucho lo compré. Fue sorprendente para mí llegar al punto en que se describe una escena de sexo explícito depravado; por primera vez tuve el impulso de tirar aquella lectura, con una sensación de náusea aflorando en mi vientre y garganta. “Esto es una porquería”, concluí.
Después me enteré de que mi vecino tuvo un pleito con su esposa, quien le pidió que festejaran su aniversario de bodas contratando a una sexoservidora para los dos. ¡Ella me había recomendado aquella lectura! ¿Cómo podemos ser más selectivos con lo que dejamos entrar a nuestras mentes?… Lupita, en verdad me duele lo que le está pasando a esta Sociedad.

Patricia.

Querida Paty:

top 10 mejores libros 2011 portadaEn la opinión de Úrsula K. Le Guin, escritora estadunidense, considerada “la dama de la ciencia ficción mundial”, los autores occidentales están obsesionados con el sexo. Si lo dice una feminista abierta y de tendencia izquierdista, no suena tan criticable como si lo sostuviera un autor conservador. La novela a la que haces referencia ha sido calificada por algunas Editoriales como “pornografía para mamás”; un verdadero fenómeno de ventas. El quid no está tanto en lo que se escribe, sino en lo que se lee. La Sociedad en la que vivimos consume estiércol verbal. Y, ¿qué puede venir al corazón de una mujer que alimenta su imaginación con basura? Jorge Luis Borges asentó alguna vez esta frase: uno no es lo que es por lo que escribe, sino por lo que ha leído.
Ser selectivos con nuestras lecturas es una decisión inteligente ante la enorme variedad de opciones que el mundo actual ofrece.
Por fortuna, existen autores contemporáneos dispuestos a ir contra-corriente. En ocasión de la Feria Internacional del Libro, a verificarse en Guadalajara, permíteme recomendarte todas las publicaciones de Editorial SER. Autores con reconocido liderazgo de opinión como Adriana Corona, Juan Alberto Echeverry, Francisco González, Guillermo Dellamary y Gabriel Herrán, lanzarán una serie de títulos con el fin de “despertar conciencias”. Ellos son escritores unidos por una causa común: construir una cultura de valores éticos para el desarrollo integral de las personas.
Hablar de amor verdadero, de heroísmo, de voluntad, de dignidad y éxito legítimo no parece tener rating en nuestros días; sin embargo, estos autores están demostrando lo contrario. No rehuyen al tema sexual, desde luego; pero lo hacen con altos vuelos, desde una mirada libre y no esclavizada a algo fugaz y sin valor.
Sumérgete en sus palabras. Con títulos sugerentes y estilos atractivos, tratan temas que tocan la esencia humana con sabiduría. Escucha el llamado de San Pablo de Tarso, que nos recomienda: Hermanos, piensen en todo lo que es digno de respeto, en todo lo recto, en todo lo puro, en todo lo agradable. En todo lo que tiene buena fama, en toda clase de virtudes, en todo lo que merece alabanza. (Fil.4,8).
Nos preguntamos por qué hay tanto desorden moral, por qué se ha destruido el sentido de la sexualidad humana. En cierto modo, somos lo que leemos. La verdad es que nosotros vivimos como si Dios no existiera.¡Ay, si lo leyéramos a El!
¡Cuán distantes son los criterios de Cristo a los del mundo!

Lupita Venegas Leiva/Psicóloga www.valoraradio.org Twitter: @lupitavenegasdc Face: Lupita Venegas Oficial

Ellos y ellas tienen necesidades emocionales distintas


Ellos y ellas tienen necesidades emocionales distintas

Publicado en web el 8 de Noviembre, 2012

 

Lupita:

 

¿Cómo seguir en una relación de matrimonio que con 23 años me ha dejado más recuerdos amargos que dulces? Tú dices que hay que luchar; pero, ¿si ya no hay amor y lo único que nos une es la rutina?… Tuvimos dos hijas que ya se casaron, y estoy considerando separarme de él. ¿Para qué seguimos juntos? Nuestro día es una colección de malos modos, malas palabras, malos humores. ¿Esto puede cambiar, a estas alturas?

 

Flor.

 

Querida Flor:

 

7356052-hombre-y-mujer-caminando-a-lo-largo-de-la-playaPuedo sentir tu cansancio y hastío. Estoy segura de que me has escrito tras un momento muy desagradable que te ha hecho enojar. Ante la impotencia de no poder cambiar las cosas, quisieras terminar todo; Pero no quieres, en realidad, acabar con tu matrimonio, sino con tus problemas.

Si cada día es, como dices, una colección de malos modos, malas palabras y malos humores, entonces tu sensación cambiaría si vivieses todo lo contrario: buenas maneras y buenas actitudes.

El terapeuta Willard Harley escribió un excelente libro que puede ser esa herramienta poderosa para hacer los cambios que tu matrimonio requiere: “Lo que él necesita, lo que ella necesita”. La tesis de la que parte es que hombres y mujeres tenemos diferentes necesidades emocionales básicas, y si cada uno se preocupa de satisfacer las necesidades del otro, el clima matrimonial cambia muy favorablemente.

 

Los que ellos necesitan:

 

1. Plenitud sexual. Una mujer dispuesta para él, que pueda enseñarle la ternura que ella necesita con amor, sin exigencias histéricas.

2. Compañía recreativa. Una mujer que sepa acompañar con alegría en las actividades que su esposo disfruta.

3. Esposa atractiva. Una mujer que sabe cuidar su presencia y luce la mejor versión de sí misma para agradarle precisamente a él, su hombre.

4. Paz y quietud. Una mujer que sepa dar espacio a esa paz que requiere su marido al llegar a casa.

5. Admiración. Una mujer que sabe identificar las cualidades de su esposo, las aprecia y las reconoce frente a él.

 

Lo que ellas necesitan:

 

1. Afecto. Un hombre que sabe salir de sí mismo para ser tierno y dar palabras de cariño a su mujer.

2. Conversación. Un hombre que deja lo propio a un lado para escuchar a su mujer sin darle soluciones prácticas; escucharla como un acto de amor.

3. Honestidad y franqueza. Un hombre que sabe compartir su realidad con la mujer de su vida, sin ocultamientos ni verdades a medias.

4. Seguridad financiera. Un hombre que lucha por ser el sostén económico del hogar, y que, contando con el apoyo de su mujer, sepa ver el futuro con optimismo.

5. Que él sea un buen padre. Un hombre que convive con sus hijos y sabe darles los mejores consejos y ejemplos.

La Regla de Oro consiste en escuchar a Jesucristo cuando nos dice: “Traten a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes”. Si quieres cambios, ¡empieza a cambiar tú misma! Harley lo dice de modo práctico: “Satisfaz las necesidades de tu cónyuge como quieres que él (ella) satisfaga las tuyas”.
Rescata los pocos buenos recuerdos que tienes, y con la fuerza de la Fe, arranca al Señor un milagro poniendo tu parte con humildad y confianza.

Lupita Venegas Leiva/Psicóloga www.valoraradio.org Twitter: @lupitavenegasdc Face: Lupita Venegas Oficial

Los tres poderes de los abuelos


Los tres poderes de los abuelos

Publicado en web el 1 de Noviembre, 2012

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Licenciada Lupita:
Tenemos un problema con mi mamá, que se pasa en los casinos casi todos los días. Al principio creímos que era un entretenimiento; pero, al paso del tiempo, ha gastado mucho dinero en eso, ha dejado de ir a Misa, y toda su actividad gira en torno a los casinos. Hay dos amigas con las que se junta para eso, y tienen todas más de 70 años. El problema es que está viviendo una especie de depresión; no se anima a ninguna otra cosa. ¿Debemos preocuparnos o la dejamos?

María Mercedes.

Querida Meche:
Hace poco me tocó escuchar una homilía del Padre Juan Rivas Pozas, quien reflexionaba acerca de las razones por las que hemos perdido la fe en nuestro México Guadalupano, y señaló con precisión, entre otras causas, el hecho de que las abuelitas, que antes acudían a Misa diaria, hoy están en los casinos.
Qué dolor produce el darnos cuenta de que la fe ha sido arrancada de los corazones, a tal grado, que las abuelas y los abuelos olvidaron las respuestas básicas del Catecismo en las que se encuentra el sentido de la vida: amar a Dios y a nuestros hermanos, y con ello ganar el Cielo.
La depresión crece en la medida en que vivir carece de sentido. Los escapes al vacío existencial que se experimentan en nuestros tiempos abarcan una gama de vicios que pretenden ahogar esa sensación del “sinsentido”: alcohol, drogas, sexo banalizado, consumismo, adicciones virtuales y ludopatía, entre otros.
No hay nada de malo en procurarnos un poco de diversión; pero si los juegos de azar afectan la vida y las relaciones con los demás, hay un desorden. La ludopatía es un trastorno de la personalidad que se caracteriza por la falta de control de impulsos. La persona tiene un deseo irreprimible de frecuentar juegos de casino a pesar de ser consciente de sus consecuencias y del deseo de detenerse, sin sentir la capacidad de conseguirlo.
¿Por qué están experimentando esto nuestros abuelos? ¿Será que ya no los consideramos en nuestros planes? ¿Se sienten amados y tomados en cuenta por sus hijos y nietos? ¿Borraron de su mente el hermoso don que pueden darnos al transmitirnos la fe? ¿Se olvidaron del valor de la oración y de la Eucaristía? El mundo global privilegia a los que “producen” y desdeña a los que bendicen, a los que consagran y saben tocar corazones.
Éstos son los tres poderes de los abuelos, que les reto a retomar:
El poder de bendecir a los suyos. ¡Cuánto vale la bendición de un abuelo!; sus oraciones y buenos deseos se traducen en auténtica protección para hijos y nietos.
El poder de consagrar a los suyos. Con cuánta compasión y ternura escuchará nuestro Padre la petición amorosa de un abuelo que quiere consagrar de una vez y para siempre a sus hijos y nietos al Sagrado Corazón de Jesús, a la Virgen de Guadalupe…
El poder de tocar el corazón de los suyos. Cuando el abuelo habla al corazón de un nieto, su voz resuena poderosa porque el nieto se sabe amado por él, y aun cuando parezca no escuchar en aquel instante, con el paso de los años recordará su sabiduría y le bendecirá agradecido.
Abuelitas: las necesitamos para cultivar nuestra fe. No se alejen como lo hemos hecho las generaciones más jóvenes; todo lo contrario, transmítanosla sin miedo. Y padres e hijos: honremos a nuestros abuelos de tal modo que no necesiten “huír” a los casinos por falta de nuestra atención y cariño.

Lupita Venegas Leiva/Psicóloga www.valoraradio.org Twitter: @lupitavenegasdc Face: Lupita Venegas Oficial

Elige sabiamente tus reacciones


Publicado en web el 25 de Octubre, 2012

Lic. Lupita:
Tengo 7 años de casado y dos hijos de 7 y 5 años, pero el carácter de mi esposa es muy explosivo y nos la pasamos discutiendo. Tengo recuerdos muy tristes de ver los pleitos de mis padres, y prefiero vivir solo a repetir estas escenas con mis propios hijos ahora. Ella es tan grosera y difícil, que a veces me dan ganas de darle unos buenos “ch..@*!”; pero, antes de llegar a eso, pienso que sería mejor separarnos.

Adolfo J.

Estimado en Cristo, Adolfo:
7488677-empresario-afligido-con-la-ayuda-de-la-banda-en-su-boca-aislado-en-blancoEn verdad me alegra que te tomes el tiempo de consultar si lo que has pensado es lo mejor. Creo que el hecho de recordar el ambiente de guerra en tu hogar cuando eras pequeño te hace temer que ese patrón conductual se repita irremediablemente.
Uno de los fines del matrimonio es la ayuda mutua. Es decir, que nos hemos casado para superarnos juntos. Cada uno ayudará al otro en donde tenga alguna debilidad. Tú quieres que tu esposa cambie su mal carácter, y no has sabido ayudarla; tal vez haz hecho lo contrario, y ahora se encuentran encerrados en un círculo vicioso. Tú puedes influir en ella de tres formas:
a) Imponiéndote. b) Modelando lo que quieres. c) Provocando que ella internalice los valores que la harán mejor persona como mujer, como esposa y madre.
La primera forma vamos a descartarla, pues sus resultados, aunque son aparentemente inmediatos, generan resentimientos y venganza. Es un método reprobado. La segunda forma requiere esfuerzo, autodominio y capacidad para elegir tus reacciones. Tú cambias para bien, y ella modifica su relación contigo.
La tercera es la mejor, en el sentido de que la otra persona actuará en base a sus verdaderas convicciones. Sabemos que nadie aspira a lo que no conoce, y por ello es necesario prepararse. Motívala a asistir a un Curso de Iglesia, en donde se hable de desarrollo humano, emocional y espiritual.
Me parece que no eres un cobarde. Sólo los cobardes son capaces de golpear a una mujer. Tirar la toalla y decir que te vas, es una solución práctica, pero engañosa. Con ello, no sólo te perjudicarás, sino que lastimarás a tus hijos. Tampoco debes quedarte a seguir igual. Tu familia te necesita; decídete a dar el primer paso hacia un ambiente de paz.
Te comparto esta reflexión que circula en Internet, comentada por varios autores:

El dueño de una empresa gritó al administrador porque estaba enojado en ese momento. El administrador llegó a su casa y gritó a su esposa, acusándola de gastar demasiado. Su esposa gritó a la empleada porque rompió un plato. La empleada dio una patada al perro porque la hizo tropezar. El perro salió corriendo y mordió a una señora que pasaba por la banqueta. Esa señora fue al hospital y gritó al joven médico porque le dolió la vacuna al serle aplicada. El médico llegó a su casa y gritó a su madre porque la comida no era de su agrado. Su madre le acarició sus cabellos, diciéndole: “Hijo querido, prometo que mañana haré tu comida favorita. Tú trabajas mucho, estás cansado y precisas una buena noche de sueño. Voy a cambiar las sábanas de tu cama por otras bien limpias, para que puedas descansar. Mañana te sentirás mejor”. Bendijo a su hijo y abandonó la habitación. En ese momento, se interrumpió el círculo del odio porque chocó con la tolerancia, la dulzura, el perdón y el amor.

Lupita Venegas

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