El Dios de los Cristianos: La Santisima Trinidad (El Dios de Moises y el Exodo: Su Santo Nombre)


4. EL DIOS DE MOISÉS Y DEL ÉXODO: SU SANTO NOMBRE

Los descendientes de Abrahán (los hijos de Jacob), tras largas peripecias, se establecen en Egipto -tierra rica y fértil-, buscando sobrevivir en un momento de hambre en el país de Canaán. Allí, con el pasar del tiempo, terminan siendo esclavos de los egipcios (Gn 37-50. Ex 1). 430 años después (Ex 12, 40), en torno al 1.250 a. C., Moisés tiene una profunda experiencia de Dios en el desierto, que dará lugar al nacimiento del pueblo de Israel. Dios se presenta como «el Dios de Abrahán, Isaac y Jacob», el Dios de los Padres (con las características que se ven en el Génesis: Dios personal, que sale al encuentro del hombre, que busca su amistad, que entra en su historia, que permanece misterioso al mismo tiempo…). Oye el lamento del pueblo, e interviene para liberarlo y para cumplir las promesas hechas a los patriarcas (Ex 2, 23-23). Además, profundiza la revelación que les hizo a ellos, manifestando su Nombre en el Sinaí.

EL NOMBRE DE YHWH (Yavéh): En Ex 3, 1-15 se nos narra la revelación que Dios hizo a Moisés en la zarza ardiendo (el fuego y la palabra). Moisés quiere «conocer» a Dios, su Nombre, y Dios manifiesta algo de sí permaneciendo en su trascendencia. (En Ex 33, 17-23, como en Gn 32, 25-31, se nos manifiesta la incapacidad del ser humano para ver el rostro de Dios, para comprender su misterio: Todo lo que Moisés puede ver es la «espalda» de Dios, algo de su misterio, sin poseerlo totalmente). En Moisés se junta el hablar con Dios «cara a cara» y el no poder «ver su rostro», la revelación de la cercanía de Dios y de su total alteridad.

Al revelar Dios su Nombre, también manifiesta algo de su identidad, al mismo tiempo que permanece escondido, inasible. YHWH es una derivación del verbo hajah, «ser», con unas connotaciones dinámicas, en el sentido de «existir», «vivir». En Ex 3,14 se interpreta como «Yo soy el que soy» (habría que añadir «y estaré contigo» o «seré para ti», por su sentido dinámico y el carácter de promesa del texto). YHWH se revela como el que tiene la existencia (el que es) y la comunica (para ti). Nosotros tenemos el ser, porque lo recibimos de Dios; mientras que él lo tiene en sí mismo y nos lo da. Él se manifiesta como el que da la vida, porque la tiene en sí mismo, no recibida de otro, y le pertenece. Al respecto, es profundamente significativo Oseas 1-2: Cuando Israel se aleja de Dios, deja de ser «su pueblo» y YHWH deja de ser «el que es para ellos»; pero YHWH añade: «Amaré a No Amada y diré a No Mi Pueblo, tú eres Mi Pueblo, y él me contestará Tú Eres Mi Dios».

Para subrayar su trascendencia, cuando en la Biblia se encontraba el Nombre, no se pronunciaba; se sustituía por «Adonai» (Señor mío), «ha Hashem» (el Nombre)… La traducción griega coloca en su lugar «Kyrios» (Señor). Los masoretas colocan juntas las consonantes de «YHWH» y las vocales de «Adonai». Si se unen, resulta la incorrecta pronunciación «Jehová», ya que la original era «Yahvé», como atestiguan los Padres de la Iglesia y el uso de los samaritanos hasta el día de hoy.

EL ÉXODO Y LA ALIANZA: A la revelación del nombre de YHWH (la posesión y donación del ser, su trascendencia) va unida continuamente la referencia a los Patriarcas: Es el que cumple las promesas hechas a los Padres (Ex 3, 6; 6, 1-2). Pero no es un Dios sólo del pasado; también lo es del presente: ve la opresión de su pueblo y actúa para liberarlo (Ex 3, 7-10) y hacer alianza con él (Ex 19-20); y del futuro: promete su asistencia y la conquista de la tierra de Canaán (Ex 3, 17).

Dios se manifiesta, además, superior a los dioses egipcios, con un poder absoluto, por encima de los lugares y de los tiempos (su actuar se extiende también sobre los pueblos extranjeros, en sus mismas tierras y en el desierto…); lo que prepara la revelación de la Unicidad Dios (los otros dioses son sólo apariencia), tal como se intuye en el Decálogo (Ex 20 1-3; Dt 5, 6-7; 6, 4) y se manifiesta plenamente en la predicación profética (1Re 18, 17-40).

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