Santoral del 20 de Marzo


Autor: . | Fuente: Archidiócesis de Madrid
Martín Dumiense, Santo
Obispo, Marzo 20
Martín Dumiense,  Santo
Martín Dumiense, Santo

Apóstol de los suevos

Martirologio Romano: En Braga, en Portugal, san Martín de Dumio o Martin Dumiense, obispo, que siendo oriundo de Panonia, rigió primero la sede de Dumio y después la de Braga, y con su celo y predicación los suevos abandonaron la herejía arriana y abrazaron la fe católica.

Etimológicamente: Martín = Referente al Dios Marte, es de origen latino.San Martín de Braga, también conocido como Martín de Dumio o Martín Dumiense. Obispo, teólogo y escritor eclesiástico hispano de origen panónico, llamado el «Apostol de los suevos» (Panonia, hacia 510-520 – Braga, 579-580).

Dumio, situado geográficamente cerca de Braga – la capital del reino de los suevos-, distingue del otro Martín de Francia a nuestro Martín. Fue el apóstol de los suevos a los que convirtió al catolicismo.

El testimonio de san Isidoro de Sevilla señala el 560 como fecha de la conversión. Eran los suevos un pueblo indomable y el terror de Roma; atravesaron las Provincias y pasaron sus fronteras; se trasladaron de las riberas del Rhin a las del Miño; arrasaron a los francos y pasaron el Pirineo; luego se reparten las tierras de Galecia y ponen su capital en Braga; llegaron a bajar hasta la Bética y conquistaron Sevilla en las tierras llanas. Transcurre la vida del santo en el siglo VI.

San Martín Dumiense, según conocemos por el epitafio de su tumba que escribió él mismo, era oriundo de Panonia, en la actual Hungría. Debió nacer entre el 510 y el 520. Quiso vivir el don de la fe en las mismas fuentes. Peregrina a Palestina con la avidez de conocer, pisar, besar y tocar la tierra de Cristo; allí aprovecha su tiempo entre oración, mortificación, y el estudio del griego que le contacta con los santos Padres primeros. Luego pasa por Roma, donde murió y vive Pedro. Atraviesa el reino de los francos donde se encuentra con los suevos y aprovecha la oportunidad de hacer apostolado con este pueblo.

Karriarico, rey suevo arriano -habían caído los suevos en el arrianismo por la actividad del gálata Ayax, enviado por Teodorico- mandó embajada noble para pedir en la afamada y milagrosa tumba de san Martín de Tours el portento de la curación de su hijo. Era ya la segunda vez que lo hacía, la primera misión no dio el resultado apetecido; ahora manda la ofrenda del peso de su hijo en oro y plata y presenta la promesa de conversión si obtiene del santo de Tours lo que humildemente pide. Y se cura el vástago del rey suevo. Es la ocasión para dejar el arrianismo. San Gregorio de Tours narrará, como testigo presencial, -dejando en el relato el polvo de la leyenda- el ruego de la doble embajada y la posterior conversión del bravo pueblo suevo.

Así fue como pasó el presbítero húngaro Martín a Galecia, de mano de sus casi paisanos, los belicosos emigrantes centroeuropeos. En Dumio funda un monasterio para la alabanza divina, la oración, el recogimiento, la difusión de la fe y la atención del pueblo ¡Bien conocida tiene la necesidad de la oración para extender el Evangelio! Quizás conoció el estilo

Martín Dumiense,  Santo
Martín Dumiense, Santo

de Arlés y posiblemente tuvo referencias de la regla de san Benito, pero aquí los monjes se gobiernan al ritmo que marca el abad -y ya obispo- Martín de Dumio.

Regula la vida del clero formándoles según los cánones y los acuerdos de los concilios españoles y africanos; atiende celoso al campesinado donde abundan las supersticiones paganas, célticas y germánicas. Encarga a su monje Pascasio la traducción de “Las palabras de los ancianos” y él mismo traduce “Las sentencias de los Padres egipcios”; escribe para los suyos otras sabrosas obras de piedad, ascéticas y doctrinales, – Formula vitae honestae y De correctione rusticorum- como tratados cortos y monográficos que rezuman sabiduría humana al estilo de Séneca y espíritu cristiano.

Contribuyó a la conversión de los suevos al catolicismo. En el concilio de Braga del 561 -como un precursor de san Ildefonso en el III de Toledo- se ha logrado la conversión del rey y del pueblo, se establece la unidad y se tiene el gozo de escuchar la fórmula del bautismo “en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”.

Murió en el año 580.

Los suevos fueron un pueblo germánico procedente del norte de Europa. Su asentamiento primitivo se encuentra en la zona del mar Báltico, llamado por los romanos Mare Suebicum. Tácito los menciona, aunque llama suevos a todos los pueblos germánicos del este (marcomanos, quados, turingios y alamanos).

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Autor: . | Fuente: Vatican.va
María Josefa del Corazón de Jesús, Santa
Fundadora, Marzo 20
María Josefa del Corazón de Jesús,  Santa
María Josefa del Corazón de Jesús, Santa

Fundadora de la Congregación
de las Hermanas Siervas de Jesús

Martirologio Romano: En Bilbao, del País Vasco, en España, santa María Josefa del Corazón de Jesús Sancho de Guerra, virgen, que fundó la Congregación de las Hermanas Siervas de Jesús y las formó especialmente para el cuidado de los enfermos y de los pobres (1912).

Etimológicamente: María = eminencia, excelsa. Es de origen hebreo.

Una vida entregada a los enfermos

I
VIDA Y OBRAS
Santa María Josefa del Corazón de Jesús, hija primogénitade Bernabé Sancho, sillero, y de Petra de Guerra, ama de casa, nació en Vitoria (España) el 7 de septiembre de 1842, y fue bautizada al día siguiente. Según la costumbre vigente entonces, fue confirmada dos años más tarde, el 10 de agosto de 1844. Huérfana de padre a la edad de siete años, la madre la preparó para la Primera Comunión, que recibió a los diez años. A los quince años, fue enviada a Madrid a casa de algunos parientes para completar su educación y formación. Características de su infancia y niñez, fueron: una fuerte piedad hacia la Eucaristía y la Virgen María, una inclinación y sensibilidad hacia los pobres y los enfermos y una inclinación al retiro.

Regresa a Vitoria a los 18 años y manifiesta a su madre el deseode entrar en un monasterio, por sentirse atraída hacia la vida claustral.

De adulta, Santa M Josefa, solía repetir: «Nací con la vocación religiosa». Solo que, a juzgar por las circunstancias, se deduce que pasó por varias experiencias, no sin distintas sugerencias de prudentes eclesiásticos antes de encontrar la forma definitiva de su vocación. De hecho, estuvo a punto de entrar entre las Concepcionistas contemplativas de Aranjuez en 1860, pero se lo impidió una grave enfermedad de tifus. Su madre la ayudó a superar la desilusión.

En los meses siguientes, le pareció comprender que el Señor la llamaba a un género de vida religiosa activo. De este modo se decidió a entrar en el Instituto de las Siervas de María, fundado recientemente en Madrid por Santa Soledad Torres Acosta. Al acercarse el tiempo de la profesión, fue asaltada por graves dudas e incertidumbres sobre su efectiva llamada en aquel Instituto. Confió su alma a distintos confesores y le dijeron que se había equivocado de vocación.

Los contactos con el santo Arzobispo Claret y los coloquios serenos con la misma Santa Soledad Torres Acosta, fueron madurando paulatinamente la decisión de salir del Instituto de las Siervas de María para dar vida a una nueva familia religiosa, que tuviera por finalidad exclusiva la asistencia a los enfermos en los hospitales y en sus domicilios. Compartían este mismo ideal otras 4 Siervas de María, que con el permiso del Cardenal Arzobispo de Toledo, salieron junto con ella con la misma finalidad.

La nueva fundación se hizo en Bilbao en la primavera de 1871, cuando María Josefa contaba 29 años. Desde entonces, y por 41 años seguidos, fue Superiora del nuevo Instituto de las Siervas de Jesús.Se comprometió en difíciles viajes para visitar las distintas Comunidades, hasta que una larga enfermedad la confinó en la casa de Bilbao. Obligada a permanecer acostada o en una butaca, seguía los acontecimientos de las varias Casas de España y de fuera de ella, mediante una copiosa y preciosa correspondencia. A su muerte, acontecida después de largos años de sufrimiento, el 20 de marzo de 1912, eran 43 las Casas fundadas y más de un millar sus religiosas.

Su santa muerte causó gran conmoción en Bilbao y en numerosas localidades donde era conocida a través de las Casas de su Instituto. También sus funerales tuvieron una resonancia extraordinaria. Fue enterrada en el cementerio municipal de Bilbao. Pero en 1926, al crecer su fama de santidad, sus restos mortales fueron trasladados a la Casa Madre del Instituto, y sepultados en la capilla donde aún reposan.

II
ESPIRITUALIDAD
Los escritos y los testimonios oculares ponen de evidencia los puntos centrales de la espiritualidad de Santa María Josefa:

1) Gran amor a la Eucaristía y al Sagrado Corazón.

2) Profunda adoración al misterio de la Redención e íntima participación al dolor de Cristo y a su Cruz.

3) Completa dedicación al servicio de los enfermos en un contexto de espíritu contemplativo. He aquí algunas expresiones significativas, tomadas de sus escritos:

«La caridad y el amor mutuo, forman aún en esta vida el cielo de las Comunidades. Sin Cruz no hemos de estar, dondequiera que vayamos, la vida religiosa es vida de sacrificio y de abnegación.El fundamento de la mayor perfección es la caridad fraterna»(Don Pablo B. Aristegui, Beata Maria Giuseppa del Cuore di Gesù, Mensajero, 1992, p. 97).

«No crean, Hermanas, que la asistencia a los enfermos consiste solo en dar las medicinas y los alimentos al enfermo, hay otra clase de asistencia que nunca deben olvidar, y es la del corazón, procurando acomodarse a la persona que sufre, saliendo al encuentro de sus necesidades» (ib., p. 97)

«Formemos en el Corazón Divino de Jesús nuestro centro de comunicaciones con Él. Podemos hacerlo con la frecuencia que lo deseemos, sin temor de molestar a nadie; sólo con Jesús será nuestra intimidad» (Consejos y Máximas de nuestra Venerada Madre Fundadora, Madrid, Imprenta Juan Bravo, 1994, p. 15).

III
EL CARISMA DE SERVIR
A LOS ENFERMOS
La huella particular impresa por M Josefa al Instituto de las Siervas de Jesús refleja su experiencia interior de alma consagrada al servicio caritativo del prójimo, especialmente a los enfermos, en un clima de espíritu contemplativo. Encontramos bien explicada su idea en el Directorio de Asistencias, escrito por ella misma, donde llega a afirmar que la Sierva de Jesús proporciona al enfermo, que acompaña hasta la puerta de la eternidad, un bien mayor que el del misionero que con su predicación llama a los extraviados al recto camino de la vida.

«De esta manera —escribe— las funciones materiales de nuestro Instituto, destinadas a procurar la salud corporal de nuestros prójimos se elevan a una gran altura y hacen nuestra vida activa más perfecta que la contemplativa, como enseñó el angélico maestro Santo Tomás que dice de los trabajos dirigidos a la salud del alma que vienen de la contemplación» (Directorio de Asistencias de la Congregación Religiosa Siervas de Jesús de la Caridad, Vitoria, 1930, p. 9).

Con este espíritu, las Siervas de Jesús, desde la muerte de su Madre M Josefa y hasta hoy, han continuado su servicio a los enfermos, con una generosa oblación de vida que recuerda a la desu Fundadora.

Además, de acuerdo al progreso de los tiempos y a las necesidades de la vida moderna, a la primitiva finalidad de asistencia a los enfermos, de asistir a personas ancianas en residencias y de acoger y asistir niños en las guarderías, han añadido otros como: comedores para indigentes, centros de acogida para enfermos de sida, centros de día para personas mayores, pastoral de la salud y otras obras de beneficencia y caridad, sobre todo en los países pobres de América Latina y Asia.

Hoy, en la actualidad, las 1050 Religiosas del Instituto de las Siervas de Jesús están presentes, además de España, en Italia, Francia, Portugal, Chile, Argentina, Colombia, México, Ecuador, Perú, República Dominicana, Paraguay, Filipinas.

IV
ITINERARIO DE LA CAUSA
Pocos años después de la muerte de la Madre María Josefa, el Instituto de las Siervas de Jesús proyectaba empezar la Causa de Canonización, pero por circunstancias adversas, entre las que estuvo la guerra civil española de 1936 y la segunda guerra mundial, se pudo llevar a la práctica sólo después de casi treinta años.

a) El 31 de mayo de 1951, comenzó el Proceso Ordinario Informativo en Bilbao.

b) El 7 de enero de 1972, el Decretum super introductione Causae.

c) El 7 de septiembre de 1989 se promulgó el Decretum super Virtutibus

d) El 27 de septiembre de 1992 fue solemnemente beatificada por nuestro Santo Padre Juan Pablo II en la Plaza de San Pedro.

e) El Consistorio tuvo lugar el día 10 de marzo de 2000 donde S.S. Juan Pablo II fijó la fecha de su Canonización, para el día 1 de octubre de 2000.

Reproducido con autorización de Vatican.va

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Autor: . | Fuente: ACI Prensa
Juan Nepomuceno, Santo
Presbítero y Mártir, Marzo 20
Juan Nepomuceno, Santo
Juan Nepomuceno, Santo

Mártir

Martirologio Romano: En Praga, en Bohemia, san Juan Nepomuceno, presbítero y mártir, que por defender la Iglesia sufrió muchas injurias por parte del rey Venceslao IV y, expuesto a tormentos y torturas, aún respirando fue arrojado al río Moldava (1393).

Etimológicamente: Juan = Dios es misericordia, es de origen hebreo.Nació en Bohemia (Checoslovaquia) hacia el año 1250, en un pueblo llamado Nopomuc, de ahí el sobrenombre Nepomuceno. El apellido de su familia era Wolfin.

Fue párroco de Praga y obtuvo el doctorado en la Universidad de Padua. Después ocupó el alto puesto de Vicario General del Arzobispado.

El rey de Praga, Wenceslao, se dejaba llevar por dos terribles pasiones, la cólera y los celos y dicen las antiguas crónicas que siendo Juan Nepomuceno confesor de la reina, se le ocurrió al rey que el santo le debía contar los pecados que la reina le había dicho en confesión, y al no conseguir que le revelara estos secretos, se propuso matarlo. Luego el rey tuvo otro gran disgusto, consistió en que el monarca se proponía apoderarse de un convento para regalar las riquezas que allí había a un familiar. El Vicario Juan Nepomuceno se opuso a esto rotundamente, ya que evidentemente esos bienes pertenecían a la Santa Iglesia.

El rey mandó matar al padre Juan; lo ataron doblado, con la cabeza pegada sobre los pies, y luego, fue lanzado al río Moldava. Esto ocurrió en el año 1393. Los vecinos recogieron el cadáver para darle santa sepultura.

En 1725, más de 300 años después del suceso, una comisión de sacerdotes, médicos y especialistas encontarron que la

Juan Nepomuceno, Santo
Juan Nepomuceno, Santo

lengua del mártir se encontraba incorrupta, aparentemente seca y gris. De repente, en presencia de todos empezó a tomar apariencia de ser la de una persona viva. Todos se pusieron de rodillas ante este milagro. Fue el cuarto milagro que realizó el santo antes de ser proclamado oficialmente como tal.

San Juan Nepomuceno fue considerado patrono de los confesores, porque prefirió morir antes que revelar los secretos de la confesión. En Praga, en el puente desde el cual fue echado al río, se conserva una imagen de este gran santo, y muchas personas, al pasar por allí le rezan devotamente.

San Juan Nepomuceno es patrono de Bohemia y Moravia, y del secreto de confesión. También es considerado patrono de la fama y el buen nombre. Sus reliquias se guardan en Praga, en la iglesia metropolitana de San Vito.

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Autor: . | Fuente: EWTN
Daniel, Santo
Profeta del A.T., Marzo 20
Daniel, Santo
Daniel, Santo

Profeta del Antiguo Testamento

Etimológicamente: Daniel = Aquel que Dios es su juez, es de origen hebreo.Los datos acerca de este santo los sabemos por el libro de Daniel, en la S. Biblia.

Pertenecía a una familia importante de Jerusalem. Era muy inteligente y estudioso y de agradable presencia. Cuando el rey Nabucodonosor invadió a Jerusalem se lo llevó prisionero a Babilonia junto con otros jóvenes. Al darse cuenta de las cualidades de este adolescente, Nabucodonosor lo hace instruir en todas las ciencias políticas y sociales de su país.

Siendo este profeta todavía muy joven, unos jueces quisieron hacer pecar a una mujer casada y como ella no aceptó las infames pretensiones de ellos, la calumniaron inventando que la habían visto pecar con un joven. La gente creyó la calumnia y la llevaban para matarla a pedradas, cuando apareció Daniel. Llamó a los dos jueces y los interrogó uno por uno, por separado, y les preguntó: “¿Dónde estaba Susana cuando ella cometió la falta?” Uno respondió: “Debajo de una acacia”. Y el otro dijo: “Debajo de una encina.” Entonces Daniel les dijo: “Ustedes estaban acostumbrados a hacer pecar a mujeres sin fe y sin valor, pero ahora se encontraron a una mujer que cree y es valiente. Su hermosura los sedujo y creyeron poder hacer que ella ofendiera a Dios, pero no lo lograron. Ahora tendrán el pago de su delito”. Y el pueblo condenó a muerte a estos dos impuros calumniadores y alabó a Dios por la

Daniel, Santo
Daniel, Santo

sabiduría que le había concedido a Daniel.

Los enemigos de la religión acusaron a Daniel porque tres veces cada día se arrodillaba en la azotea de su casa a adorar y rezar a Dios. En castigo fue echado al foso donde había leones sin comer. Pero Dios hizo el milagro de que los leones no lo atacaran, y esto hizo que el rey creyera en el verdadero Dios.

El joven se abstenía de tomar bebidas alcohólicas y de consumir alimentos prohibidos por la Ley de Moisés, y Dios en cambio le concedió una inmensa sabiduría, con la cual logró escalar los más altos puestos de gobierno hasta llegar a ser primer ministro bajo los gobiernos de Nabucodonosor, Baltasar, Darío y Ciro. A su gran sabiduría, a su habilidad para gobernar y a su santidad debe él que a pesar de los cambios de gobierno lograra conservar su cargo durante el reinado de cuatro reyes.

Daniel recibió de Dios la gracia de revelar sueños y visiones. Soñó Nabucodonosor que estaba viendo una estatua inmensa con cabeza de oro, pecho de plata, piernas de hierro y pies de barro y que una piedrecita se desprendía del monte e iba creciendo hasta llegar y chocar con la estatua y volverla polvo. Y Daniel le explicó que este sueño significaba que vendrían varios reinos en el mundo, uno muy rico, como de oro, otro menos rico, como de plata, y un tercero muy fuerte como de hierro y otro más débil como de barro, y que la verdadera religión, que al principio sería muy pequeña, iría creciendo hasta lograr dominar todos los reinos. Esto se ha cumplido con la religión de Cristo que empezó siendo tan pequeñita y ahora está extendida por todo el mundo y es más poderosa que cualquier reino de la tierra.

Dios anunció que al rey Nabucodonosor por haber cometido maldades y ser orgulloso, lo iba a volver loco. Nabucodonosor le pidió a Daniel que le rogara a Dios que le cambiara el castigo por alguna obra buena, y el Señor le dijo que para librarse de los castigos tenía que dar limosnas a los pobres.

El rey Baltasar cometió el pecado de emplear los cálices sagrados del altar de Dios para tomar licor en una fiesta, y estando en esto apareció una mano misteriosa que escribía tres palabras en la pared: Mene, Tequel, Uparsin. El rey se asustó mucho y el profeta Daniel le explicó: “Mene significa pesado. Es que Dios ha pesado sus obras y han resultado faltas de peso para recibir premios. Tequel significa medido. Dios midió sus obras y no dan la medida para recibir gloria. Uparsin significa dividido. Es que su reino será dividido y pasado a otros”.

Y esa misma noche llegaron los enemigos del reino y mataron a Baltasar y dividieron su reino y lo pasaron a los persas.

Daniel fue un profeta tan estimado que pudo corregir a los mismos jefes de gobierno de su tiempo y sus correcciones fueron recibidas con buena voluntad. Ante el pueblo apareció siempre como un hombre iluminado por Dios y de una conducta ejemplar y como un creyente de una profunda piedad y devoción.

En algunos santorales su fiesta se la señala para el 21 de julio, en otros para el 20 de marzo.

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Autor: . | Fuente: ACI Prensa
Ambrosio Sansedoni, Beato
Presbítero Dominico, Marzo 20
Ambrosio Sansedoni, Beato
Ambrosio Sansedoni, Beato

Presbítero Dominico

Martirologio Romano: En Siena, en la Toscana, beato Ambrosio Sansedonio, presbítero de la Orden de Predicadores, que fue discípulo de san Alberto Magno, y aunque eximio en doctrina y predicación, se mostró al mismo tiempo sencillo para con todos (1287).

Etimológicamente: Ambrosio = Aquel que es de naturaleza divina, es de origen griegoNació en Siena, el 16 de Abril de 1220, de la familia noble de Sansedoni , murió en el año 1286.

Cuando tenía un año Ambrosio fue curado de una deformidad congénita, en la iglesia dominica, de Santa María Magdalena. Mientras era niño y joven se notó su amor a la caridad, ejercitada especialmente hacia los peregrinos, los enfermos en los hospitales, y prisioneros. Entró al noviciado del convento Dominico en su ciudad natal a la edad de diecisiete años, fue enviado a París para continuar sus estudios filosóficos y teológicos bajo Alberto el Grande, y tuvo como compañero allí a Santo Tomás de Aquino. En 1248 fue enviado con Santo Tomás a Colonia donde enseñó en las escuelas Dominicas.

En el año 1260 fue uno de los misioneros del grupo de gente que evangelizaron Hungría. En 1266 Siena fue puesta bajo una interdicción por haber apoyado la causa del Emperador Federico II, luego la enemistad con la Santa Sede. Los sienenses pidieron a Ambrosio que defienda su causa ante el Pontífice Soberano, y lo hizo de manera tan exitosamente que obtuvo para su ciudad natal el perdón completo y la renovación de todos sus privilegios.

Los sienenses pronto deshicieron su alianza, una segunda vez Ambrosio obtuvo el perdón para ellos. El trajo una reconciliación entre el Emperador Conrado de Alemania y el Papa Clemente X. Cerca de esta época fue elegido obispo de su ciudad natal, pero rechazó el cargo. Por un tiempo, se dedicó a predicar sobre la Cruzada, y luego, a pedido del Papa Gregorio X, motivó los estudios, los cuáles los últimas guerras habían prácticamente suspendido para ser reanudados en el convento Dominico en Roma.

Después de la muerte del Papa Gregorio X, Ambrosio se retiró a uno de los conventos de su Orden de donde fue convocado por Inocencio V y enviado como Legado Papal a Toscaza. Restauró la paz entre Venecia y Génova, y entre Florencia y Pisa. Su nombre fue incluido en el Martirologio Romano en 1577. Sus biógrafos exhiben su vida como una de humildad perfecta. Él amaba la poesía, y muchas leyendas se cuentan sobre sus victorias acerca de tentaciones carnales. Fue renombrado como predicador apostólico. Su oratoria, simple más que elegante, era más convincente y efectiva. Sus sermones, aunque una vez fueron recopilados, ahora no existen.

¡Felicidades quien lleve este nombre!

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Autor: . | Fuente: Ocarm.org
Francisco de Jesús María y José Palau y Quer, Beato
Sacerdote Carmelita, Marzo 20
Francisco de Jesús María y José  Palau y Quer, Beato
Francisco de Jesús María y José Palau y Quer, Beato

Presbítero Carmelita

Martirologio Romano: En Tarragona, en España, beato Francisco de Jesús, María y José Palau y Quer, presbítero de la Orden de Carmelitas Descalzos, que en el ministerio soportó graves persecuciones y, acusado falsamente, fue relegado a la isla de Ibiza y abandonado por todos (1872).

Etimológicamente:Francisco Palau y Quer nació el 29 de diciembre de 1811 en Aitona, Lérida (España).

En el 1828 entró en el seminario de Lérida. Completado el trienio de estudios filosóficos y concluído el primer curso de teología, en el 1832 pasó a la Orden de los Carmelitas Descalzos donde al año siguiente emitió los votos. Obligado por las circunstancias políticas a vivir como exclaustrado, pudo recibir la Ordenación Sacerdotal en Barbastro en el 1836. Después de un largo período de permanencia en Francia (1840 – 1851), regresó a España y se dedicó al ministerio de la predicación y de las misiones populares, especialmente en Barcelona y en las islas Baleares.

Aquí fue donde por los años de 1860 – 1861 se ocupó de la organización de algunos grupos femeninos dando origen a lo que hoy llamamos Hermanas Carmelitas Misioneras Teresianas y Hermanas Carmelitas Misioneras. También fundó una familia de Hermanos de la Caridad, hoy extinguida. Murió en Tarragona el 20 de marzo de 1872.

¡Felicidades a quienes lleven este nombre!

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Autor: . | Fuente: Ocarm.org
Bautista Spagnoli, Beato
Presbítero Carmelita, Marzo 20
Bautista Spagnoli, Beato
Bautista Spagnoli, Beato

Presbítero Carmelita

Martirologio Romano: En Mantua, en Lombardía, beato Bautista Spagnoli, presbítero de la Orden de los Carmelitas, que fomentó la paz entre los príncipes y reformó la misma Orden, de la cual fue nombrado prepósito por el papa León X (1516).

Etimológicamente: Bautista = Aquel que puede bautizar, es de origen griego.Nace en Mantua el 17 de abril de 1477 de padre de origen español (de aquí el apellido). Entró en los Carmelitas de Ferrara, profesando los votos religiosos en 1464. Maestro de teología en Bolonia (1475), desempeñó numerosos cargos en diversos conventos y por seis veces ejerció el oficio de Vicario General de su Congregación de reforma (llamada Mantuana) y al final de su vida fue Prior General de toda la Orden (1513-16).

Su actividad no se limitó a la familia carmelita. En 1513 fue invitado a participar en el Concilio Lateranense; y en 1515 encargado por el Papa León X de la misión diplomática para restablecer la paz entre el rey de Francia y el duque de Milán. Se distinguió esencialmente por el espíritu y por la denuncia de la galopante corrupción de su tiempo, y expresó su ansia reformadora con óptimos recursos literarios y con un vibrante discurso en 1489 en la basílica vaticana delante del Papa y de los cardenales. Todo esto no lo separaba de su vida interior y de la especial devoción a María.

Fue amigo de insignes humanistas y de ilustres personajes de la época, participando en el mundo de la cultura. Proclamado por Erasmo el “Virgilio cristiano” (más de cincuenta mil son sus versos latinos, además de otras obras en prosa) debe ser incluído entre los mejores poetas de su tiempo; esto es también confirmado por las numerosísimas ediciones de sus escritos.
Murió en Mantua el 20 de marzo de 1516. El cuerpo, incorrupto, se conserva en la iglesia catedral de esta ciudad. El culto del beato fue confirmado por León XIII el 17 de diciembre de 1885.

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Autor: . | Fuente: ACI Prensa
Hupólito (Ippolito) Galantini, Beato
Laico fundador, Marzo 20
Hupólito (Ippolito) Galantini, Beato
Hupólito (Ippolito) Galantini, Beato

Fundador de la Congregación
de la Doctrina Cristiana de Florencia.

Martirologio Romano: En Florencia, en la Toscana, beato Hipólito Galantini, fundador de la Cofradía de la Doctrina Cristiana, que realizó una egregia labor en la instrucción catequética de los niños y de la gente sencilla (1619).

Etimológicamente: Hipólito = Aquel que doma caballos, es de origen griego.Nació en Florencia, de obscuro parentezco, el 12 de octubre de 1565; murió el 20 de marzo de 1619.

Cuando era niño, una milagrosa cura hizo que sus pensamientos se enfocaran hacia el servicio de Dios y se hizo devoto de las enseñanzas de la verdad de la religión cristiana en la iglesia jesuita de Florencia. Tenía solamente 12 años cuando llamó la atención del Arzobispo Alejandro de Medici (después sería León XI), quien le dio la iglesia de Santa Lucía en Prato, a fin de que realizara allí su trabajo.

Distribuyó su tiempo entre su comercio de seda tejida y la instrucción religiosa de niños y adultos pobres. A los 16 años sintió el impulso de fundar una sociedad para este propósito. Llegó a vencer la oposición que generó su solicitud por los pobres, por medio de su maravillosa paciencia. La ayuda de generosos benefactores hicieron posible la construcción de un oratorio, al cual Clemente VIII dedicó en honor de San Francisco en 1602, y en cual se continuó el trabajo iniciado en Santa Lucía.

La fundación fue llamada la Congregación de la Doctrina Cristiana bajo la invocación de San Francisco y Santa Lucía. Se dividió en quince clases, de conformidad con la edad y el conocimiento religioso de los alumnos. Cada clase estaba gobernada por normas especiales y asistía en la instrucción de las clases inferiores. Los miembros de la primera clase fueron admitidos en la congregación, después de una buena confesión.

Ippolito fue infatigable en su trabajo, reuniendo recursos de los ricos florentinos, los que distribuía entre los pobres, fundando y reorganizando las ramas de su congregación, la cual se extendió en Volterra, Lucca, Pistoia, Modena, etc. Él introdujo la práctica de la adoración nocturna a fin de atraer personas del teatro y de las diversiones pecaminosas.

En Florencia, los miembros de su congregación, en función de modestia, fueron llamados Van Cheteni. Ippolito fue víctima de una persecución violenta, envidia y malicia, habiendo sido acusado de compartir los errores de Lutero, de introducir nuevas normas y reformas. Uno de sus hijos espirituales lo acusó ante el Papa y el Gran Duque de Cosimo, de severidad excesiva, pero los cargos no se sostuvieron, y la congregación de Ippolito fue declarada para la Gloria de Dios y el bienestar público.

Poco antes de la muerte del santo, el gran duque fundó una seccional permanente de la orden. Ippolito hizo un peregrinaje a Loreto, a fin de colocar su fundación bajo la protección de la Santísima Virgen. Los estatutos de la Congregación fueron aprobados por la Congregación de Obispos y Reguladores, y confirmados por León XII, en un decreto del 17 de septiembre de 1824.

El fundador fue beatificado por el mismo Pontífice, el 13 de mayo de 1825. Sus trabajos ascéticos, escritos para el gobierno y dirección de su congregación, habían sido aprobados por Benedicto XIV en 1747, y fueron publicados en Roma en 1831, junto con un breve relato de la vida del santo por canónico Antonio Santelli.

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Autor: . | Fuente: ar.geocities.com/misa_tridentina01
Cutberto, Santo
Obispo, Marzo 20
Cutberto, Santo
Cutberto, Santo

Obispo

Martirologio Romano: En la isla de Farne, en Northumbria, tránsito de san Cutberto, obispo de Lindisfarne, que en el ministerio pastoral se distinguió por la diligencia que antes demostró en el monasterio y en el eremo, armonizando pacíficamente las austeridades y género de vida de los celtas con las costumbres romanas (687).

Etimológicamente: Cutberto = Aquel que está cultivado, es de origen germánicoSan Cutberto, después de haber sido pastor y soldado, entró en el monasterio de Melrose, donde se distinguió por sus austeridades. Llegó a ser prior y se consagró, en seguida, a convertir y a consolar espiritualmente a los campesinos de Normandía.

No contento con enseñarles las verdades de la fe, alivió sus sufrimientos por medio de numerosos milagros. Después de haber sido prior también en Lindisfarne, fuese retirando a yermos cada vez más solitarios.

El rey Egfrido fue personalmente a buscarlo a Farne para persuadirlo a que aceptara el episcopado.

Murió en el año 687.

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Autor: . | Fuente: Martirologio Romano
Otros Santos y Beatos
Completando el santoral de este día, Marzo 20
Otros Santos y Beatos
Otros Santos y Beatos

San Arquipo, santo del NT
Conmemoración de san Arquipo, compañero en los combates del apóstol san Pablo, que lo recuerda en las cartas a Filemón y a los Colosenses (s. I).

Santos Pablo, Cirilo y otros, mártires
En Antioquía, de Siria, santos Pablo, Cirilo y otros, mártires (s. inc).

San Urbicio, obispo
En Metz, en la Galia Bélgica, san Urbicio, obispo (c. 450).

San Vulframno, monje y obispo
En el monasterio de Fantanelle, en Neustria (hoy Francia), sepultura de san Vulframno, el cual, siendo monje, fue elegido obispo de Sens y se dedicó a evangelizar a los frisios. Finalmente, vuelto al citado monasterio, allí descansó en paz (c. 700).

San Nicetas, obispo y confesor
Conmemoración de san Nicetas, obispo de Apolonia, en Macedonia, que por dar culto a las santas imágenes fue desterrado por el emperador León el Armenio (733).

Santos Veinte santos monjes de San Sabas, monjes y mártires
En la laura de San Sabas, en Palestina, martirio de veinte santos monjes, que fueron ahogados con humo en la iglesia de la Madre de Dios por los sarracenos que habían invadido el monasterio (797).

Beata Juana Véron, virgen y mártir
En Erenée, en la región de Mayenne, en Francia, beata Juana Véron, virgen y mártir, que se entregó al cuidado de niños y enfermos, y por haber ocultado de los perseguidores a sacerdotes durante la Revolución Francesa, fue guillotinada (1794).

Santoral del 19 de Marzo


Autor: P. Ángel Amo | Fuente: Catholic.net
José, Santo
Esposo de la Virgen María, Marzo 19
José, Santo
José, Santo

Esposo de la Virgen María

Martirologio Romano: Solemnidad de san José, esposo de la bienaventurada Virgen María, varón justo, nacido de la estirpe de David, que hizo las veces de padre al Hijo de Dios, Cristo Jesús, el cual quiso ser llamado hijo de José y le estuvo sujeto como un hijo a su padre. La Iglesia lo venera con especial honor como patrón, a quien el Señor constituyó sobre su familia.

Etimológicamente; José = Aquel al que Dios ayuda, es de origen hebreo.
Las fuentes biográficas que se refieren a san José son, exclusivamente, los pocos pasajes de los Evangelios de Mateo y de Lucas. Los evangelios apócrifos no nos sirven, porque no son sino leyendas. “José, hijo de David”, así lo llama el ángel. El hecho sobresaliente de la vida de este hombre “justo” es el matrimonio con María. La tradición popular imagina a san José en competencia con otros jóvenes aspirantes a la mano de María. La elección cayó sobre él porque, siempre según la tradición, el bastón que tenía floreció prodigiosamente, mientras el de los otros quedó seco. La simpática leyenda tiene un significado místico: del tronco ya seco del Antiguo Testamento refloreció la gracia ante el nuevo sol de la redención.

El matrimonio de José con María fue un verdadero matrimonio, aunque virginal. Poco después del compromiso, José se percató de la maternidad de María y, aunque no dudaba de su integridad, pensó “repudiarla en secreto”. Siendo “hombre justo”, añade el Evangelio -el adjetivo usado en esta dramática situación es como el relámpago deslumbrador que ilumina toda la figura del santo-, no quiso admitir sospechas, pero tampoco avalar con su presencia un hecho inexplicable. La palabra del ángel aclara el angustioso dilema. Así él “tomó consigo a su esposa” y con ella fue a

José, Santo
José, Santo

Belén para el censo, y allí el Verbo eterno apareció en este mundo, acogido por el homenaje de los humildes pastores y de los sabios y ricos magos; pero también por la hostilidad de Herodes, que obligó a la Sagrada Familia a huir a Egipto. Después regresaron a la tranquilidad de Nazaret, hasta los doce años, cuando hubo el paréntesis de la pérdida y hallazgo de Jesús en el templo.

Después de este episodio, el Evangelio parece despedirse de José con una sugestiva imagen de la Sagrada Familia: Jesús obedecía a María y a José y crecía bajo su mirada “en sabiduría, en estatura y en gracia”. San José vivió en humildad el extraordinario privilegio de ser el padre putativo de Jesús, y probablemente murió antes del comienzo de la vida pública del Redentor.

Su imagen permaneció en la sombra aun después de la muerte. Su culto, en efecto, comenzó sólo durante el siglo IX. En 1621 Gregorio V declaró el 19 de marzo fiesta de precepto (celebración que se mantuvo hasta la reforma litúrgica del Vaticano II) y Pío IX proclamó a san José Patrono de la Iglesia universal. El último homenaje se lo tributó Juan XXIII, que introdujo su nombre en el canon de la misa.

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Autor: . | Fuente: ACI Prensa
Marcel o Marcelo Callo, Beato
Mártir Laico, Marzo 19
Marcel o Marcelo Callo, Beato
Marcel o Marcelo Callo, Beato

Mártir

Martirologio Romano: En el lugar de Mauthausen, en Austria, beato Marcelo Callo, mártir, que siendo un joven oriundo de la región de Rennes, en Francia, durante la guerra confortaba en la fe, con cristiano ardor, a los compañeros de cautiverio, que se hallaban agotados por los duros trabajos, y por este motivo se le hizo morir en un campo de exterminio (1945).

Etimológicamente: Marcelo = Nacido en Marzo, relativo al dios Marte, es de origen latino.El Beato Marcel Callo nació en Rennes, Francia, el 6 de Diciembre de 1921, es el segundo de nueve hijos, fue bautizado dos días después en la Iglesia de Nuestra Señora de la Buena Nueva.

Cuando tenía 12 años, se convirtió en aprendiz de imprenta y tomó el rol de hijo mayor cuando su hermano mayor entró al seminario.

Era miembro de la Cruzada Eucarísica, que enseñaba a los jóvenes a vivir una oración ininterrumpida poniendo a la Eucaristía en el corazón de su vida. También era un Scout.

Se convirtió en militante del movimiento Juventud de Obreros Católicos, ya que buscaba vivir su fe en el mundo secular del trabajo. Con la ocupación nazi de Francia, la vida cambió radicalmente para todos, especialmente para los católicos practicantes. Por ejemplo, se prohibieron oficialmente las actividades de las asociaciones cristianas, y las ramas del movimiento de Juventud de Obreros Católicos tuvo que pasar a la clandestinidad. La gente se refería a ellos como los Juventud de Obreros Católicos de las Catacumbas.

En 1943, una de las hermanas de Marcel murió durante el bombardeo. En ese momento, también se vio obligado a realizar servicios de trabajos forzados. Estaba comprometido para casarse en ese tiempo; sin embargo, aceptó realizar los trabajos forzados porque temía por lo que le podía pasar a su familia si se negaba. También veía el servicio de trabajo como una oportunidad para evangelizar.

En Zelha-Melhis, a donde lo enviaron a trabajar, experimentó períodos de angustia y desaliento. Sin embargo, encontró la fuerza para organizar de manera clandestina la vida cristiana de los trabajadores.

El 19 de abril de 1944 lo arrestaron por ser “demasiado católico”. Primero, lo enviaron a la prisión en Gotha y luego a los campos de concentración en Flossenburg y Mauthausen.

Marcel y los otros detenidos sufrieron de manera terrible con el régimen de los nazis.
Testigos supervivientes declararon, que aunque en el cautiverio, Callo siguió encabezando a los prisioneros en las oraciones y la instrucción religiosa. Igual que a los otros, lo obligaron a trabajar y a alimentarse con papas podridas y agua arenosa. Durante los seis meses últimos de su vida, se encontraba tan débil que lo dejaban en una cama, que compartía con varios cadáveres. Finalmente murió el 19 de marzo de 1945, después de fuertes dolores de estómago.

En su viaje de fe y en el camino a la santidad, no estaba solo. De hecho, la familia de Marcel, la Diócesis de Rennes, el movimiento de Juventud de Obreros Católicos todos tuvieron un rol en el camino a la santidad de este joven.

El 4 de octubre de 1987, el Papa Juan Pablo II beatificó a Marcel Callo.

“Marcel no se convirtió en un hombre del Evangelio por si solo”, dijo el Papa cuando beatificó a Marcel. “Lleno de talento y buena voluntad, también luchó contra este mundo, él mismo, y contra las presiones de los demás. Abierto por completo a la gracia, dejó que el Señor lo guiara, incluso hasta el martirio.

“Las pruebas hicieron madurar su amor a Cristo. Desde la prisión escribió a su hermano, quien hacía poco tiempo había sido ordenado sacerdote: ´Afortunadamente, Él es un amigo que nunca me abandona y sabe cómo consolarme. Con Él, siempre puedo superar los peores momentos. Cuánto agradezco a Cristo por haberme conducido al lugar donde me encuentro ahora.

“Sí, Marcel encontró la Cruz. Separado de su familia y de su novia, a quien amaba tierna y castamente, se fue a Alemania, donde restableció el Movimiento de la Juventud de Obreros Católicos. Muchos de sus amigos del movimiento también murieron como testigos fieles de Jesucristo. Perseguido por la Gestapo, Marcel fue un testigo hasta el final. Como el Señor, amó a su prójimo hasta el extremo y toda su vida se convirtió en la Eucaristía…

“Nos recuerda a todos, laicos, religiosos, sacerdotes, obispos, el llamado universal a la santidad y a la espiritualidad juvenil que nuestro mundo tanto necesita para poder continuar proclamando el Evangelio.”

Beato Marcel Callo, danos el coraje para seguir tu ejemplo de santidad.

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Autor: P. Felipe Santos
Sibilina (Sibila) Biscossi de Pavia, Beata
Terciaria Dominica, Marzo 19
Sibilina (Sibila) Biscossi de Pavia, Beata
Sibilina (Sibila) Biscossi de Pavia, Beata

Terciaria Dominica

Martirologio Romano: En Pavía, en Lombardía, beata Sibilina Biscossi, virgen, la cual, ciega a los doce años, transcurrió sesenta y cinco recluida junto a la iglesia de la Orden de Predicadores, alumbrando con su luz interior a muchos que acudían a ella (1367).

Etimológicamente: Sibilina = Sibila = Aquella que es capaz de adivinar el futuro, es de origen griego.Se le suele llamar indistintamente Sibilina o Sibila.

Nació en Pavía, Italia, en el año 1287. Murió en el año 1367.

Toda su existencia transcurrió en Pavía. Desde los 12 años, se quedó ciega para el resto de su vida.

A los quince ingresó a la Terciaria orden dominica, donde vivió hasta su muerte, enclaustrada en una estrecha celda, cerca del templo de los dominicos en Pavía. Su habitación tenía dos ventanas, una daba hacia el templo y la otra a la calle; a través de la primera recibía la Eucaristía, por la segunda brindaba sabios y prudentes consejos a los numerosos fieles que acudían a ella y enseñaba catecismo a los niños.

Cada día encontraba fuerzas para vivir santa y elegantemente participando de la Eucaristía.

Conocía bien a cualquiera que hablaba con ella, le daba buenas orientaciones y consejos para vivir bien la preciosa vida que Dios nos ha dado.

Nada le impedía hacer el bien. Era el lema de su vida.

Poseía un grado tal de amor y de caridad que nunca se agotaba. Cuando se le presentaba alguna dificultad, acudía a sus fuentes interiores , para desde ellas, sacar el agua necesaria que le quitase la sed o la dificultad que podía atormentarla.

Los santos no nacen. Se hacen cuando viven el Evangelio y su novedad de vida.

¡Felicidades a quien lleve este nombre!

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Autor: . | Fuente: Franciscanos.net
Marcos de Montegallo, Beato
Creador del Monte de Piedad, Marzo 19
Marcos de Montegallo, Beato
Marcos de Montegallo, Beato

Crador del Monte de Piedad

Martirologio Romano: En Vicenza, en el territorio de Venecia, beato Marcos de Marchio de Montegallo, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, que creó la obra llamada Monte de Piedad, para aliviar la indigencia de los pobres (1496).

Etimológicamente: Marcos = Aquel que procede de Marte, con relación a Marte dios de la guerra en la mitología romana, es de origen latino.Sacerdote de la Primera Orden Franciscana(1425‑1496). Su culto fue aprobado por Gregorio XVI el 20 de septiembre de 1839.

Marcos nació en 1425 en Fonditore, poblado del común de Montegallo, donde su padre, Claro de Marchio, se había retirado hacía algunos años para huir de las feroces facciones que azotaban a Ascoli Piceno. Regresó a esta ciudad para facilitar los estudios a Marcos, que pronto pasó a la Universidad de Perusa y de aquí a Bolonia, donde se doctoró en Leyes y Medicina. En Ascoli ejerció un tiempo la profesión de médico. Para satisfacer los deseos de su padre, en 1451 se casó con Clara Tibaldeschi, noble mujer, con la cual vivió en continencia. A la muerte de su padre, al año siguiente, de común acuerdo los esposos abrazaron la vida religiosa, ella acogida entre las clarisas del monasterio de Santa Clara de las Damas Pobres en Ascoli, él en el convento de los Hermanos Menores de Fabriano.

Hecho el noviciado en Fabriano, fue superior en San Severino, luego comenzó la misión de predicador, bajo la guía del gran cohermano y coterráneo San Jaime de la Marca. Las principales llagas de su siglo eran las guerras civiles y la usura.

Lleno de compasión por el pobre que caía en las garras de los usureros, Marco estableció casas donde los que no tenían dinero podían obtener prestado el que necesitaran, con una pequeña garantía y a veces sin ella. Para fundar un banco semejante en Vicenza, predicó con tal elocuencia, que el dinero requerido se colectó en un día y la oficina se construyó y empezó a funcionar en un año. Esa institución es lo que nosotros conocemos ahora como los Montes de Piedad.

Marco con fervorosa predicación llevó la paz y la concordia y calmó las facciones en Ascoli, Camerino, Fabriano y en otras ciudades. Contra el abuso de los hebreos instituyó Montes de Piedad en Ascoli (1458), Fabriano (1470), en Fano (1471), en Acervia (1483), en Vicenza (1486), en Ancona, Camerino, Ripatransone y en Fermo (1478).

En 1480, junto con otros cohermanos, fue nombrado por Sixto IV predicador y colector para la cruzada. También fue director espiritual de la Beata Camila Bautista Varano. Encontró tiempo para escribir también algunas obras, entre ellas «La Tavola della Salvezza», que imprimió en Florencia en 1494.

El 19 de marzo de 1496 en Vicenza, donde estaba predicando, fue sorprendido por la muerte y fue sepultado en la iglesia franciscana de San Biagio Vecchio, donde fue objeto de culto público. En Ascoli Piceno hay en la iglesia franciscana una pintura del beato, fechada en 1506. En Montegallo se erigieron altares en su honor. No mucho después de su muerte fue compuesta una alabanza rítmica latina que exalta su vida santa.

Marcos de Montegallo pertenece al numeroso grupo de predicadores del Evangelio y de la penitencia del estilo, inalcanzable por su equilibrio sobrenatural, de San Bernardino de Siena. Ellos produjeron una primavera de vida cristiana, una florescencia extraordinaria de santidad.

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Autor: . | Fuente: ar.geocities.com/misa_tridentina01
Andrés Gallerani, Beato
Laico Fundador, Marzo 19
Andrés Gallerani, Beato
Andrés Gallerani, Beato

Fundador de la Sociedad Laical
Hermanos de la Misericordia

Martirologio Romano: En Siena, de la Toscana, beato Andrés Gallerani, que visitó y consoló con diligencia a enfermos y afligidos y congregó a los Hermanos de la Misericordia, laicos sin votos, para atender a pobres y enfermos (1251).

Etimológicamente: Andrés = Aquel que es un Hombre viril, es de origen griegoEl beato Andrés de Gallerani fue un aguerrido soldado que llevó a los sieneses a la victoria contra los orvietanos.

Al dar muerte a un hombre que abiertamente blasfemó de Dios, fue obligado a huir de la justicia o de la venganza de los amigos de su víctima, y se retiró a una propiedad de su familia en la costa. Cuando regresó a Siena, se dedicó enteramente a las obras buenas.

Fundó en aquella ciudad la Sociedad de la Misericordia para la asistencia a los enfermos y un hospital.

El resto de su vida lo dividió entre actividades de caridad y la oración. Su sociedad, cuyos miembros usaban una especie de capa con una cruz y la letra M, continuó hasta el año de 1308, cuando se fusionó con la orden dominicana.

Se atribuyeron muchos milagros al Beato Andrés. En cierta ocasión, sanó un pie que ya comenzaba a gangrenarse; otra vez, caminó a pie enjuto y sin mojarse con la lluvia por las calles de Siena, mientras caía un violento aguacero; en otra oportunidad, al regresar bien entrada la noche después de realizar una misión de caridad en un lugar distante, el portal y las puertas de su casa se abrieron por sí solas.

Murió en el año 1251.

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Autor: . | Fuente: Franciscanos.org
Narciso Turchan, Beato
Mártir, Marzo 19
Narciso Turchan, Beato
Narciso Turchan, Beato

Mártir Franciscano

Martirologio Romano: Cerca de Munich, en Baviera, de Alemania, beato Narciso Turchan, presbítero de la Orden de Hermanos Menores y mártir, que deportado a causa de la fe desde Polonia, que estaba sometida a un régimen malvado, a los campos de concentración de Dachau, allí murió agotado por las torturas (1942).

Etimológicamente: Narciso =Aquel que produce sopor, es de origen griego y hace referencia al fuerte aroma de la flor.Nació en Biskupice, Polonia, el 19 de septiembre de 1879.

Sacerdote profeso, que había ingresado en la Orden el año 1895. Fue Guardián del convento de Wloclaweck; celoso pastor, predicador y catequista. Arrestado el 6 de noviembre de 1940, lo llevaron al campo de concentración de Dachau, donde murió el 19 de marzo de 1942, agotado por las torturas.

Para ver más sobre los 108 mártires Polacos durante la segunda guerra mundial haz “click” AQUI

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Autor: . | Fuente: ar.geocities.com/misa_tridentina01
Isnardo de Chiampro, Beato
Presbítero Dominico, Marzo 19
Isnardo de Chiampro, Beato
Isnardo de Chiampro, Beato

Presbítero Dominico

Martirologio Romano: En Pavía, de Lombardía, beato Isnardo de Chiampo, presbítero de la Orden de Predicadores, que en esta ciudad fundó un convento de su Orden (1244).Isnardo nació en Chiampo, un poblado cerca de Vicenza.

Siendo todavía joven parece haber caído bajo el hechizo de la elocuencia de Santo Domingo, por lo que ingresó en la Orden de Predicadores, donde recibió el hábito de manos del santo fundador hacia el año 1219, junto con el Beato Guala Romanoni.

A pesar de que Isnardo había llevado una vida extremadamente ascética, era muy corpulento, por lo que se le dificultaba cualquier clase de actividad física.

Sin embargo nada podía disminuir su energía como predicador y, su persuasión y erudición eran tales, que logró muchas conversiones.

En una ocasión, un burlón, ridiculizando la corpulencia del predicador, gritó: “Me sería tan difícil creer en la santidad de una vieja marsopa como el hermano Isnardo, que creer en que aquel barril saltara por sí mismo sobre mis piernas.” Al punto, se dice, el barril cayó sobre él y le rompió una pierna.

Isnardo fue uno de los primeros dominicos que predicaron en Pavía y, cuando se fundó ahí una casa de la orden en 1240, fue elegido prior. En esta casa murió en 1244, acreditándosele varios milagros antes y después de su muerte.

Su culto fue confirmado en 1919.

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Autor: . | Fuente: ar.geocities.com/misa_tridentina01
Juan Buralli de Parma, Beato
Franciscano, Marzo 19
Juan Buralli de Parma, Beato
Juan Buralli de Parma, Beato

Séptimo Superior General de los Franciscanos.

Martirologio Romano: En Camerino, del Piceno, en Italia, beato Juan de Parma Buralli, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, a quien el papa Inocencio IV envió como legado a los griegos, para restaurar su comunión con los latinos (1289).

Etimológicamente: Juan = Dios es misericordia, es de origen hebreo.Nació en Parma en 1209 y ya se encontraba enseñando lógica cuando, a la edad de veinticinco años, entró a la orden franciscana.

Fue enviado a París para proseguir sus estudios y, después de haber sido ordenado, se le envió a enseñar y predicar en Bolonia, Nápoles y Roma. Su elocuencia arrastraba multitudes a sus sermones y grandes personajes se congregaban para escucharle.

Se ha afirmado que en 1245, cuando el Papa Inocencio IV convocó el primer Concilio general de Lyon, Juan fue designado para representar a Crescencio, el superior general, quien debido a sus enfermedades estaba incapacitado para ir, pero esto es inexacto: el fraile que fue al concilio se llamaba Buenaventura de Isco. Juan, por su parte, aquel mismo año viajó a París para enseñar “Sentencias” en la Universidad, y en 1247, fue elegido superior general de la orden.

La tarea que tenía ante sí era excesivamente difícil, pues muchos abusos y un espíritu de rivalidad se habían introducido, debido a la relajada observancia del hermano Elías. Afortunadamente, poseemos una descripción de primera mano de las actividades del Beato Juan, escrita por su conciudadano, el hermano Salimbene, quien estuvo ligado íntimamente a él durante largo tiempo.

Sabemos que era fuerte y robusto, de manera que podía soportar grandes fatigas, de apariencia dulce y atrayente, de modales educados y lleno de caridad. Fue el primer superior general que visitó toda la orden, y siempre viajó a pie. Fuera de los conventos no permitió que nadie conociera su identidad y era tan humilde y modesto que, al llegar a una casa, con frecuencia ayudaba a los hermanos a lavar verduras en la cocina.

Amante del silencio y recogimiento, nunca se le oyó una palabra ociosa y cuando estaba moribundo, admitió que él tendría que dar mayor cuenta de su silencio que de sus palabras.

Comenzó su visita general por las casas de Inglaterra y cuando el rey Enrique III supo que se encontraba en palacio a presentarle sus respetos, se levantó de la mesa y salió a la puerta para abrazar al humilde fraile. En Francia, Juan fue visitado por San Luis IX, quien la víspera de su partida a la Cruzada, se detuvo en Sens a pedirle sus oraciones y bendiciones para la empresa. El rey que llegó en ropas de peregrino y báculo en mano, impresionó al hermano Salimbene por su apariencia delicada y frágil. Comió con los hermanos en el refectorio, pero no pudo persuadir a Juan de Parma para que se sentara a su lado.

Burgundia y Provenza recibieron la siguiente visita del beato. En Arlés, un monje de Parma, Juan de Ollis, vino a pedirle un favor. ¿Se dignaría el superior enviarle a él y a Salimbene a predicar?, Juan, sin embargo no iba a mostrar favoritismo con sus compatriotas. “En verdad, aunque fuereis mis hermanos carnales”, respondió, “no obtedríais de mí esta misión, sin un examen previo”.

Juan de Ollis no se desanimó fácilmente. “Si debemos ser examinados, ¿llamaréis al hermano Hugo para que nos examine”?, Hugo de Digne, el anterior provincial se encontraba entonces en la casa. “¡No!”, dijo el superior rápidamente. “El hermano Hugo es vuestro amigo y podría ser indulgente con vosotros; llamad mejor al catedrático e instructor de la casa”.

El hermano Salimbene no puede resistirse a informarnos que él pasó el examen, pero que Juan de Ollis fue enviado a estudiar un poco más.

Poco después del regreso de Juan de Parma de una misión como legado papal ante el emperador oriental, los problemas estallaron en París, adonde él había enviado a Buenaventura como uno de los mejores estudiantes de los frailes menores. Guillermo de Saint Amour, un doctor seglar de la universidad, había levantado una tormenta contra las órdenes mendicantes, atacándolas en un provocativo libelo.

El Beato Juan fue a París y, se dice que habló a los profesores universitarios en términos tan persuasivos y humildes, que todos quedaron convencidos y que el doctor que debía responder, solamente pudo decir: “¡Bendito seas y benditas sean tus palabras!”. Calmada la tormenta, el superior general se entregó a la restauración de la disciplina. Aun antes de su partida para el oriente, ya había tenido un capítulo General en Metz, donde se habían tomado medidas para asegurar la exacta observancia de las reglas y constituciones y para insistir en que se apegaran estrictamente al breviario y al misal romano. Obtuvo varias bulas papales que lo apoyaban; el Papa Inocencio IV entregó a la orden el convento de Ara Coeli en Roma, que se convirtió en la residencia del superior general.

A pesar de todos sus esfuerzos, el Beato Juan encontró amarga oposición, en parte causada por sus tendencias joaquimistas. Llegó a convencerse de que no era capaz de llevar hasta el final las reformas que creía eran esenciales. No está claro si actuó espontáneamente o por obediencia a la presión ejercida sobre él por la curia papal, pero él renunció a su cargo en Roma, en 1257, y cuando se le pidió que nombrara un sucesor, escogió a San Buenaventura.

Fue una elección feliz y se habla a veces de San Buenaventura, como del segundo fundador; pero el camino le había sido preparado por el firme gobierno de su predecesor. Juan se retiró entonces a la ermita de Greccio, lugar donde San Francisco había preparado el primer Nacimiento. Estuvo los últimos treinta años de su vida en el retiro, del que solamente salió dos o tres veces, llamado por el Papa. Cuando Juan, ya un anciano de ochenta años, supo que los griegos habían caído nuevamente en el cisma, suplicó que se le permitiera ir otra vez a discutir con ellos. Obtuvo la anuencia del Papa y partió, pero al entrar en Camerino se dio cuenta de que iba a morir y dijo a sus compañeros: “Este es el lugar de mi descanso”. Fue a recibir su recompensa en el cielo el 19 de marzo de 1289 y, muy pronto empezaron a obrarse muchos milagros en su tumba.

Su culto fue aprobado en 1777, siendo Papa Pío VI.

Juan de Panna desempeñó un papel tan considerable en el desarrollo de los problemas que culminaron en la revuelta de los “fraticelli”, que su nombre figura más o menos prominentemente en una multitud de libros que tratan del movimiento franciscano.

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Autor: . | Fuente: ar.geocities.com/misa_tridentina01
Juan, Santo
Abad, Marzo 19
Juan, Santo
Juan, Santo

Abad

Martirologio Romano: En Spoleto, en la Umbría, san Juan, abad de Parrano, que fue padre de muchos siervos de Dios (s. VI).

Etimológicamente: Juan = Dios es misericordia, es de origen hebreo.Durante los disturbios monofisitas en el oriente, un sirio, llamado Juan dejó su tierra natal, se dirigió al occidente y se estableció no lejos de Espoleto. Allí construyó una abadía, de la cual llegó a ser superior, y también fundó otra casa religiosa cerca de Pésaro.

Una leyenda no muy digna de confianza nos informa que cuando el santo estaba por abandonar Siria, su patria, oró de esta manera: “Señor, Dios de los cielos y de la tierra, Dios de Abraham, Isaac y Jacob, te suplico a Ti que eres la luz verdadera, que me ilumines, ya que espero de tí que hagas prosperar el camino que tengo delante y que sea para mí señal del lugar de mi descanso donde la persona a quien le preste mi salterio, no me lo devuelva ese mismo día”.

Desembarcó en Italia y viajó hasta los alrededores de Espoleto, donde encontró a una sierva de Dios, a quien le prestó su salterio. Cuando le pidió que se lo devolviera, ella dijo, “¿a dónde vas, siervo de Dios? Quédate aquí y emprende tu camino mañana”. Juan accedió a pasar allí la noche y, recordando su oración, se dijo, “esto es ciertamente lo que le pedí al Señor: aquí me quedaré”. A la mañana siguiente, recibió de nuevo su salterio y, no había caminado la distancia de cuatro tiros de flecha, cuando apareció un ángel que lo condujo a un árbol, bajo el cual le pidió que se sentara para anunciarle que era la voluntad de Dios que se quedara en aquel lugar y que allí tendría una gran congregación y encontraría el descanso deseado.

Era el mes de diciembre y la tierra estaba endurecida por el hielo; pero el árbol, bajo el cual se hallaba sentado Juan, estaba en flor, como en primavera. Algunos cazadores que pasaron por allí le preguntaron de dónde venía y qué hacía. El santo les contó toda su historia y quedaron llenos de asombro, especialmente por la forma en que vestía, pues nunca habían visto cosa parecida. “Por favor no me causen daño, hijos míos”, dijo Juan: “pues sólo he venido aquí al servicio de Dios”. La súplica era innecesaria, pues los cazadores ya se habían fijado en el árbol florecido y reconocieron que el Señor estaba con aquel hombre. Lejos de querer hacerle daño, partieron entusiasmados a anunciar su llegada al obispo de Espoleto, quien se apresuró a ir a saludarlo, y lo encontró orando bajo el árbol.

Los dos lloraron de alegría cuando se encontraron y todos los presentes dieron alabanzas a Dios. En aquel lugar, Juan edificó su monasterio y allí vivió por cuarenta y cuatro años más, hasta que se durmió en paz y fue sepultado con himnos y cánticos.

Santoral del 18 de Marzo


Autor: P. Ángel Amo | Fuente: Catholic.net
Cirilo de Jerusalén, Santo
Obispo y Doctor de la Iglesia, Marzo 18
Cirilo de Jerusalén, Santo
Cirilo de Jerusalén, Santo

Obispo y Doctor de la Iglesia

Martirologio Romano: San Cirilo, obispo de Jerusalén y doctor de la Iglesia, que a causa de la fe sufrió muchas injurias por parte de los arrianos y fue expulsado con frecuencia de la sede. Con oraciones y catequesis expuso admirablemente la doctrina ortodoxa, las Escrituras y los sagrados misterios (444).

Etimológicamente: Cirilo = Aquel que es un gran Rey, es de origen griego.Desde el periodo apostólico hizo su aparición la herejía en la Iglesia; pero sin causar en las comunidades eclesiales esas profundas heridas producidas por el arrianismo y el nestorianismo en los siglos IV y V.

Pero si este pulular de herejías frenó un poco la evangelización de los paganos, suscitó también grandes figuras de pastores, de teólogos, de predicadores, de escritores que con sus obras, por medio de una catequesis sistemática, las homilías y los sermones, lograron exponer claramente la doctrina cristiana y penetrar en el mismo ambiente pagano. La defensa de la ortodoxia hizo más consciente y vívida la fe en el pueblo cristiano. Una de las figuras más representativas de este período de apasionadas batallas teológicas es la del obispo de Jerusalén, san Cirilo, que dirigió esa Iglesia desde el 350 hasta su muerte, en el 386.

Cirilo nació de padres cristianos en el año 315. Tuvo alguna simpatía por los arrianos; pero se separó de ellos muy pronto y se adhirió a los semiarrianos homoiusianos, esto es, a esa orientación teológica que se inclinaba a los convenios, que proponía el término “homoi-ousios” (de naturaleza semejante) en vez de “homo-ousios” (de la misma naturaleza, es decir, el Verbo de la misma naturaleza que el Padre): se trataba sólo de añadir una letra, pero era suficiente para eliminar la idea de la consubstancialidad entre el Padre y el Hijo. Cirilo abandonó también a los semiarrianos y se adhirió

Cirilo de Jerusalén, Santo
Cirilo de Jerusalén, Santo

a la doctrina ortodoxa de Nicea. Por esto fue varias veces desterrado, bajo los emperadores Constancio y Valente. El primer concilio ecuménico de Constantinopla, en el que participó Cirilo, reconoció la legitimidad de su episcopado.

Las primeras incertidumbres de su pensamiento teológico demoraron, en Occidente, el reconocimiento de su santidad. En efecto, su fiesta fue instituida sólo en 1882. El Papa León XIII le concedió el título de doctor de la Iglesia por las 24 Catequesis que Cirilo compuso probablemente al comienzo de su episcopado y que él dirigía a los catecúmenos que se preparaban para recibir los sacramentos. De las primeras 19, trece están dedicadas a la exposición general de la doctrina, y cinco, llamadas mistagógicas, están dedicadas al comentario de los ritos sacramentales de la iniciación cristiana.

Las Catequesis de San Cirilo nos llegaron gracias a la transcripción de un estenógrafo, en la íntegra naturalidad y sencillez con que el santo obispo las comunicaba a la comunidad cristiana en los tres principales santuarios de Jerusalén, es decir, en los mismos lugares de la redención, en los que, según la expresión del predicador, no sólo se escucha, sino que “se ve y se toca”.

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Autor: . | Fuente: ar.geocities.com/misa_tridentina01
Anselmo II de Lucca, Santo
Obispo, Marzo 18
Anselmo II de Lucca, Santo
Anselmo II de Lucca, Santo

Patrono de Mantua

Martirologio Romano: En Mantua, en Lombardía, tránsito de san Anselmo, el cual, siendo obispo de Lucca, en la controversia de las investiduras, fidelísimo a la Sede de Roma, puso en manos del papa san Gregorio VII el anillo y el báculo pastoral que, de mala gana, había recibido de manos del emperador Enrique IV, y expulsado de la sede por los canónigos que rechazaban la vida comunitaria, fue enviado a Lombardía como legado del Papa, de quien fue un valiente colaborador (1086).

Etimológicamente: Anselmo = Aquel que tiene la protección divina, es de origen germánico.San Anselmo nació en Mantua en el año 1036, y ya en 1073 su tío, el Papa Alejandro II, lo nombró candidato al obispado de Lucca, que había quedado vacante cuando el Pontífice ocupó el trono de San Pedro. Siguiendo la lamentable costumbre de su tiempo, el Papa mandó a Anselmo a recibir de manos del emperador Enrique IV el báculo pastoral y el anillo. Anselmo estaba tan convencido de que un poder secular no podía conferir dignidades eclesiásticas, que no aceptó recibir la investidura del emperador y regresó a Italia.

Más tarde, durante el papado del sucesor de Alejandro, el Papa San Gregorio VII, aceptó el báculo y el anillo de manos de Enrique el cruzado, y aún así lo hizo con escrúpulos de conciencia. Estas dudas le hicieron dejar su diócesis y entrar a una congregación de monjes cluniacenses en Polirone.

Era difícil encontrar un sucesor para este hombre que poseía puntos de vista tan claros, por lo que el Papa Gregorio lo llamó de su retiro y lo envió a Lucca para hacerse cargo, por segunda vez, de su diócesis. Era celoso en la observancia de la disciplina. Se esforzó en hacer cumplir entre sus canónigos la vida común ordenada por el Papa San León IX. Los canónigos se negaron a obedecer, a pesar de haber sido puestos en entredicho por el Papa y después excomulgados.

La condesa Matilde de Toscana se comprometió a expulsarlos, pero levantaron una revuelta y, ayudados por el emperador Enrique, expulsaron al obispo de la ciudad, en el año 1079. San Anselmo se retiró a Canossa, donde fue director espiritual de la condesa Matilde. Restableció el orden entre los monjes y canónigos que estaban en su jurisdicción. Decía que prefería que la Iglesia careciese de ellos y no que hubiese muchos con vida indisciplinada. Era muy austero y pasaba varias horas del día en oración; nunca tomaba vino y siempre encontraba algún pretexto para evitar manjares delicados y mesas bien servidas.

Aunque decía la santa misa diariamente, se conmovía hasta las lágrimas mientras la celebraba. Vivía en presencia de Dios tan continuamente, que ningún asunto secular le impedía olvidarla.

Fue muy perseguido por haberse contado entre los más fervientes partidarios del Papa Gregorio. Colaboró con el Pontífice en la supresión de las investiduras, que en aquel tiempo eran de importancia capital para el gobierno de la Iglesia. Este abuso se había incrementado gradualmente hasta que llegó a ser un escándalo, principalmente en Alemania. Todo se había originado en el sistema feudal. Los obispos y abades eran propietarios de tierras y a veces hasta de ciudades; naturalmente pagaban un impuesto al soberano, y recibían en cambio autoridad temporal sobre las tierras que gobernaban. En consecuencia, poco después se negociaban vergonzosamente las dignidades eclesiásticas y se vendían al mejor postor.

En su lucha contra este abuso, Gregorio no pudo encontrar apoyo más vigoroso que el de San Anselmo de Lucca, que también se oponía a tal situación. Después de la muerte de Gregorio, el Papa siguiente nombró a Anselmo legado en Lombardía, un puesto que abarcaba la administración de varias diócesis que habían quedado vacantes a consecuencia de la disputa sobre las investiduras. Anselmo era visitador apostólico, pero nunca llegó a ser obispo de Mantua, como algunos de sus biógrafos han dicho. Era hombre de gran saber; hizo un estudio especial de la Biblia y de los comentaristas. Si se le preguntaba sobre el sentido de alguno de los pasajes de la Biblia, gran parte de la cual sabía de memoria, podía citar los comentarios hechos por los Padres de la Iglesia. Entre sus escritos se puede mencionar una importante colección de cánones y un comentario sobre los Salmos que comenzó a petición de la condesa Matilde, pero que no terminó.

El santo obispo murió en su ciudad natal, Mantua, donde se le honra como patrono.

¡Felicidades a quien lleve este nombre!

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Autor: Xavier Villalta
Eduardo el Martir, Santo
Rey de Inglaterra, 18 de marzo
Eduardo el Martir, Santo
Eduardo el Martir, Santo

Rey de Inglaterra

Martirologio Romano: En Wareham, en Inglaterra, san Eduardo, rey, que, todavía adolescente, fue asesinado dolosamente por los criados de la madrastra (978).

Etimológicamente: Eduardo = Aquel que es un glorioso guardián, es de origen germánico.Eduardo el Mártir nació en el año 962, siendo el primogénito de Edgar el Pacífico, rey de Inglaterra, y de su primera esposa Ethelfleda, hija del caballero Ordmaer.

A la muerte de su padre (8 de julio de 975) le sucede en el trono pese a la oposición de su madrastra Elfrida, la cual defendía los derechos de su hijo Etelredo alegando que había nacido de una reina ungida, mientras que la madre de Eduardo nunca fue coronada. Pero gracias al apoyo de Dunstan, logra ser finalmente proclamado rey por la Witenagemot.

Su política se orienta, apoyado por Dunstan, en defender los derechos de la Iglesia, menguados en los reinados anteriores. Por ello, muchos nobles deseaban poner en su lugar al joven Eduardo.

El 18 de marzo de 978, se encontraba cazando con sus perros y algunos caballeros en Wareham, Dorset, cuando decide visitar a su medio-hermano en el castillo de Corfe, cerca a Wareham, donde vivía junto a su madre. Separado del grupo que le acompañaba, llega solo al castillo. Aun montado en su caballo, su madrastra Elfrida le ofrece desde la parte alta del castillo una copa de vino, y cuando estaba por alcanzarla, fue acuchillado por la espalda por uno de los esbirros de la reina.

Según la leyenda, inmediatamente después del asesinato, hicieron que su caballo arrastrara el cuerpo deslizado de la silla de montar y con un pie en el estribo, cayendo en la base de la colina sobre la cual el castillo de Corfe se encontraba ubicado. La reina entonces ordena que se oculte el cuerpo en una choza cercana. Dentro de la choza, sin embargo, vivía una mujer ciega de nacimiento que la reina ayudaba por caridad. Durante la noche, una luz maravillosa apareció y llenó la choza entera y con gran temor, la mujer gritó: -”¡Señor, ten misericordia!”- recibiendo repentinamente la vista. Entonces descubrió a cuerpo del rey.

La iglesia de St. Edward en el castillo de Corfe ahora está construida sobre el sitio de este milagro. Al amanecer la reina supo de lo ocurrido, y asustada, recoge el cuerpo, y lo entierra un lugar de acuerdo a su rango cerca de Wareham. Un año después del crimen apareció un pilar del fuego sobre el lugar en donde el cuerpo había sido ocultado, encendiéndose encima del área entera. Esto fue visto por algunos de los habitantes de Wareham, que sacaron el cuerpo de la sepultura dada por la reina. Un brote claro de agua se originó inmediatamente en ese lugar, siendo conocida desde entonces como agua curativa. Acompañado por una muchedumbre de campesinos, el cuerpo fue llevado la iglesia de la Santa Madre de Dios de Wareham y enterrado en el extremo este de la iglesia. Esto ocurrió el 13 de febrero de 980.

Al año siguiente (13 de febrero de 981) el cuerpo fue trasladado a la abadía de Shaftesbury, en Dorset. En el camino de ser llevado el cadáver del rey a la abadía, ocurre otro milagro: dos jorobados que seguían el cortejo son increíblemente curados.

Eduardo fue finalmente canonizado en un concilio inglés en el año 1008, presidido por Alpagio, arzobispo de Canterbury -luego martirizado por los daneses en 1012-, y el rey Etelredo ordena que sus festividades sean de 3 días: el 18 de marzo (día de su muerte), el 13 de febrero (día de su milagrosa sepultura en Wareham) y el 20 de junio (en ese día, en el año 1001, sus restos fueron inhumados y se vio que estaba incorrupto). La abadía de Shaftesbury fue rededicada a La Virgen María y a Eduardo. Muchos milagros siguieron sucediendo en su sepulcro en los siglos venideros, incluyendo la cura de la lepra y la devolución de la vista a los ciegos.

En el siglo XVI, durante el reinado de Enrique VIII, cuando ocurre la destrucción en masa de monasterios y conventos, el cuerpo de Eduardo es escondido para salvarlo de la furia del rey. En 1931, las reliquias fueron recuperadas por el señor Wilson Claridge-Claridge durante una excavación arqueológica; su identidad fue confirmada por el Dr. T.E.A. Stowell, un osteologista. En 1970, examinaciones realizadas en las reliquias, sugerían que el joven había sido acuchillado en la parte posterior mientras montaba su caballo y después había sido arrastrado a lo largo de la tierra por el animal aterrorizado con su pie cogido en un estribo. En 1982, el señor Claridge-Claridge donó las reliquias a la iglesia ortodoxa rusa, que las puso en una iglesia en el cementerio de Brookwood, en Woking, Surrey. Organizaron a la fraternidad de monjes de la orden de Eduardo para custodiarlo allí. La iglesia ahora se llama Iglesia Ortodoxa de Eduardo el Mártir.

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Autor: . | Fuente: Franciscanos.org
Salvador de Horta, Santo
Franciscano Profeso, Marzo 18
Salvador de Horta, Santo
Salvador de Horta, Santo

Religioso Franciscano

Martirologio Romano: En Cagliari, en Cerdeña, san Salvador de Horta Grionesos, religioso de la Orden de los Hermanos Menores, que para la salvación de cuerpos y almas se hizo humilde instrumento de Cristo (1567).

Etimológicamente: Salvador = Aquel que salva, es de origen latino.A principios del siglo XVI vivían en la aldea de Bruñola, de la diócesis de Gerona, dos esposos jóvenes, propietarios de una masía llamada Masdevall, y regularmente ricos y buenos cristianos. El porvenir se presentaba a sus ojos apacible y lleno de esperanzas; pero por circunstancias que ignoramos, los dos esposos se vieron completamente arruinados, y de allí a poco hubieron de ser admitidos por caridad, enfermos y sin recursos, en el hospicio de Santa Coloma de Farnés.

Sin embargo, como dice el apóstol San Pablo, a los que aman a Dios todo les viene a parar en bien; las pruebas cristianamente sobrellevadas se convierten en un manantial de riquezas eternas para el cielo, y hasta pueden, si así lo permite el Señor, atraer bendiciones en esta tierra.

Habiendo recobrado la salud los dos enfermos, pidieron a las autoridades de Santa Coloma que les permitieran consagrarse al servicio del hospital. Concedióseles este favor y se dedicaron a ayudar a los pobres y a los enfermos con alegría y con ejemplar caridad cristiana. Por entonces, es decir, hacia 1520, les concedió el Señor un hijo de bendición, al que pusieron por nombre Salvador, el cual, andando el tiempo, obraría incontables milagros. Diéronle cristianísima educación y el niño se mostró desde su infancia modelo de obediencia y de piedad.

Aprendiz de zapatero. Vocación religiosa

Llegado a la edad de la adolescencia, Salvador fue enviado a Barcelona con su hermana Blasa y fue colocado como aprendiz de zapatero, pero ignoramos si llegó a aprender completamente el oficio. Sintiendo en el fondo de su corazón la voz de Dios que le inspiraba el deseo de dejar el mundo, fue a suplicar a los franciscanos del convento de Santa María que le recibiesen en la comunidad en calidad de hermano converso.

Con gran alegría suya fue recibido y revestido del hábito de San Francisco. Pusiéronle de ayudante del hermano cocinero, religioso de mucha virtud, que se encargó de formar al recién venido en los ejercicios de la obediencia. Su tarea era fácil. Con una docilidad incansable, fray Salvador se entregaba a los más humildes oficios, encendía el fuego, fregaba los platos, limpiaba las ollas y hacía todo lo que le mandaba el hermano cocinero. Amigos del silencio, no salían de sus labios otras palabras que los dulces nombres de Jesús y María, a quienes invocaba durante el trabajo.

Los padres franciscanos, al ver la virtud de este joven hermano, novicio aún, decían que había de ser sin duda más tarde, por su santidad, una de las glorias de su Orden.

Un día, sin embargo, cayó en falta, pero muy a pesar suyo. Ocurrió esto con motivo de una de las fiestas patronales del convento. El canciller del reino, excelente cristiano y muy devoto de los franciscanos, les había anunciado que iría a comer con ellos, acompañado de varios personajes notables, amigos suyos. Todo el mundo sabe que los hijos de San Francisco viven de limosnas; así es que el inteligente canciller había cuidado de enviar de antemano abundantes provisiones, de forma que el hermano cocinero tuviera con qué preparar un buen festín.

Desgraciadamente, durante la noche, este buen hermano fue acometido de una recia calentura y encargó a fray Salvador que avisase al padre guardián; pero después de la comunión quedó absorto en una larga acción de gracias, a modo de éxtasis que duró varias horas.

Llegaba entretanto la hora de la comida y el padre guardián fue a la cocina para ver si todo estaba preparado con arreglo a sus órdenes. ¡Qué sorpresa! Ni siquiera estaba abierta la puerta. Envió inmediatamente a buscar al hermano cocinero, a quien encontraron enfermo en la cama; el pobre hermano se excusó diciendo que desde el oficio de media noche había encargado a fray Salvador que avisase al padre guardián y le entregase las llaves.

El padre guardián, indignado, corrió a la iglesia, hizo salir a Salvador, lo abrumó con los más humillantes reproches y declaró que semejante afrenta hecha a toda la comunidad y a sus nobles huéspedes merecía que lo echasen del convento. Arrebatándole las llaves, fue él mismo a abrir la cocina. Apenas hubo entrado, se ofreció a sus ojos un maravilloso espectáculo. Todo lo que habían mandado la víspera estaba muy bien preparado, sin que hubiese nada que desear. Era seguro, sin embargo, que nadie había podido entrar en la cocina. Dios había querido revelar la santidad de su joven servidor y, guardándole para sí mismo toda aquella mañana, había suplido su ausencia por medio de los ángeles, o de otro modo milagroso.

Fray Salvador no fue, pues, despedido del convento y aprovechó admirablemente el caso para practicar más y más la obediencia y la humildad. Cumplido el año de noviciado, fue admitido a pronunciar los votos solemnes.

Portero y hermano limosnero en Tortosa

El padre provincial lo envió a Tortosa, al convento de Santa María de Jesús, cuyos religiosos tenían fama por su observancia y austeridad. Fray Salvador continuó allí la vida de oración, penitencia y humildad que había empezado en Barcelona. Todas las noches azotaba cruelmente su cuerpo, quebrantado ya por el ayuno. Todas las mañanas se confesaba y comulgaba. Portero y limosnero sucesivamente, brillaron sus virtudes a los ojos de los habitantes de Tortosa, que pronto le conocieron y le veneraron como a un santo y se encomendaban a sus oraciones.

Por su cargo de portero había de recibir a los pobres que se presentaban y darles limosna. Su caridad era tan generosa que la comunidad llegó a asustarse y el padre guardián reprendió al Hermano. «Padre -respondió fray Salvador-, ¿por ventura no hay que dar limosna a los desventurados que nada tienen? Repare su reverencia que, con haber dado tanto, a nosotros no nos ha faltado nunca lo necesario».

Uno de los principales habitantes de la ciudad tenía un hijo gravemente enfermo. Viendo pasar a fray Salvador, que iba a pedir limosna, fue a echarse a sus pies, suplicándole que pidiese a Dios la curación de su hijo. Conmovido hasta derramar lágrimas, el buen Hermano entró en la casa, bendijo al niño, rezó por él un Avemaría y se retiró. Antes de que acabase el día observaron los padres que el niño estaba curado.

En la aldea de Galera -cerca de Tortosa- curó a una niña que padecía cuartanas, tocándola con su rosario y rezando un Avemaría.

La fama de santidad de fray Salvador y las gracias que se obtenían por sus oraciones, llevó muy pronto a la puerta del convento de los franciscanos tan gran número de personas que querían verle y encomendarse a él, que los Padres vieron en esta afluencia continua un peligro para la paz del claustro y para el mismo Hermano. En consecuencia, suplicaron al padre provincial que enviase a fray Salvador a otro convento.

El santo fraile de Horta

A unas seis millas al norte de Tortosa, perdida entre los montes, se hallaba una aldea pobre y solitaria llamada Horta. En otro tiempo los Templarios, dueños del lugar, habían erigido allí una capilla en honor de la Santísima Virgen. Esta capilla había sido dada más tarde a los Hermanos Menores, y algunos vivían allí en un pequeño convento casi a modo de ermitaños. Aquel lugar parecía un retiro muy seguro para conservar a fray Salvador en la oscuridad y la soledad. Por orden del padre provincial, el Hermano dejó la ciudad de Tortosa y fue a ocultarse en Horta. Esto ocurría en 1559.

Pero Dios, que quiere servirse de instrumentos humildes para hacer resplandecer su gloria, no permitió que menguase ni en un punto el brillo de la santidad de su siervo ni aun a los ojos de los hombres; y esta aldea de Horta, oculta y desconocida hasta entonces, fue pronto célebre en toda España.

Un día las autoridades de la aldea tuvieron el pensamiento de pedir al humilde Hermano que rogase por ellos y por sus convecinos. Salvador, movido por una inspiración divina les respondió:

– Preparad una gran hospedería con muchos alojamientos y víveres en abundancia, porque Dios quiere glorificar a su Madre que se venera aquí y obrar maravillas por su intercesión. La afluencia de gente será muy grande.

Retiráronse las autoridades harto pensativas e indecisas sobre lo que habían de hacer; unos daban crédito a la profecía y otros no, de modo que no prepararon nada. Algún tiempo después, se vio llegar a una multitud de unas dos mil personas, entre las que había muchos cojos, sordos, jorobados, paralíticos y gran número de enfermos que allí llevaban a pesar de las dificultades del camino. «¿Dónde está -preguntaron- aquel hombre santo que hacía tantos milagros en Tortosa?».

Los habitantes les enseñaron el convento de Santa María, y los peregrinos fueron a llamar a la puerta, pidiendo a gritos por fray Salvador. Hubiera sido peligroso no acceder a su petición; fray Salvador se presentó, pues, ante la multitud y dijo a los peregrinos que se confesasen, que comulgasen y que invocasen a la Santísima Virgen María.

Cuando hubieron cumplido este mandato, el Hermano apareció de nuevo, bendijo a la multitud en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, y todos los enfermos quedaron curados, excepto un paralítico.

– No olvidéis -añadió Salvador, al despedir a la multitud-, no olvidéis de mostraros agradecidos a Dios por los favores que acaba de concederos por intercesión de su Santísima Madre.

– Y yo -preguntó el paralítico-, ¿por qué no he sido curado como los demás?

– Porque no te has confesado ni tenías confianza como ellos -respondió Salvador.

– Quiero confesarme ahora -dijo el enfermo con humildad-, y pido perdón a Dios de todos mis pecados.

– Si así es, levántate -repuso el hermano franciscano-, levantáte y ve a confesarte.

El enfermo obedeció, se levantó y fue por su pie a confesarse: estaba curado.

Los peregrinos se volvieron publicando por todas partes las maravillas de que habían sido testigos. A partir de aquel momento, y durante varios años, no pasó día en que no se viesen llegar a Horta centenares y aun millares de personas. El número de éstas aumentaba en la Semana Santa y en las festividades de la Santísima Virgen; un año, en la fiesta de la Asunción, llegaron a seis mil los peregrinos. Como la aldea no podía bastar para albergar a tantos forasteros, muchos acampaban bajo los árboles o en tiendas de campaña. Gracias a una providencia visible, nunca faltaron víveres a estas muchedumbres; los habitantes de la comarca llevaban de todas partes provisiones en tiempo útil y las vendían a los peregrinos.

Todos los días el santo religioso obtenía de la Santísima Virgen la curación de gran número de enfermos de toda especie. Las almas ganaban aún más, puesto que el Santo empezaba por pedir a los peregrinos que se confesasen y comulgasen.

El Inquisidor de Aragón y Fray Salvador

Hallándose en Alcañiz un dignatario de los principales de la Inquisición Real, había visto multitud de enfermos que partían para Horta, y quedó asombrado de verlos volver curados. En su calidad de Inquisidor resolvió abrir informe. Reuniendo a los que habían sido curados, les hizo prestar juramento de decir la verdad, y les ordenó que declarasen cómo habían obtenido la curación. Todos respondieron:

– El santo Fraile de Horta nos mandó que purificásemos nuestra alma de todo pecado por medio de la confesión y recibiésemos el cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo. Después nos bendijo y quedamos sanos.

En virtud de esta declaración, el Inquisidor se decidió a ir a Horta para ver lo que allí pasaba. Salió secretamente, vestido de pobre cura de aldea. A su llegada vio una multitud de peregrinos que le pareció no bajaría de dos mil. Púsose entre la multitud, observando todo con ojo atento; de esta suerte penetró en la iglesia del convento, se escondió en un rincón detrás de la gente y aguardó la entrada del «milagrero».

Al fin apareció el Santo e inmediatamente el pueblo se arrodilló para recibir su bendición. Pero Salvador, en lugar de bendecir a los peregrinos como de costumbre, les dijo:

– Levantaos y dejadme pasar.

Apartáronse y él fue derecho al rincón de la iglesia en donde se ocultaba el Inquisidor. Le saludó, le besó la mano doblando la rodilla y le dijo:

– ¿Viene aquí su Señoría a ver los milagros que obra Dios por mediación de la Santísima Virgen?

– Equivocado está, Hermano, que no soy Señoría ni merezco tal honor -respondió el forastero-, ¿no ve que no soy más que un pobre cura de pueblo?

– No me equivoco -repuso fray Salvador-. Su Señoría es el Inquisidor de Aragón, venido aquí para ver lo que pasa y examinar los milagros que obra la Santísima Virgen. Su Señoría tiene derecho a un puesto más respetable.

Dicho esto le llevó al presbiterio muy cerca del altar mayor. Volviéndose en seguida al pueblo, dijo como de ordinario:

– Hermanos míos, arrepentíos de vuestros pecados y pedid perdón a Dios.

Después bendijo a los asistentes, y todos los que estaban enfermos fueron curados. El Inquisidor quedó lleno de admiración y permaneció varios días en el convento de los franciscanos.

El siervo de María. Humillación

Un día los peregrinos, en número de unos dos mil, reclamaban en vano al santo lego; éste había huido a una empinada sierra de los alrededores, para hacer oración con más sosiego, lejos de la multitud.

– ¡Santísima Virgen María, soberana y patrona nuestra, haced que encontremos a vuestro siervo!

De pronto se vio bajar del monte una nube muy densa, pero de extraordinaria blancura. Llegada a Horta, disipóse la nube y dejó ver a fray Salvador. Éste dio su bendición, y los enfermos quedaron sanos.

A veces era difícil al buen Hermano librarse del entusiasmo indiscreto de la multitud; arrancábanle jirones de su hábito, como reliquias, y en cierta ocasión, si los Padres no hubiesen acudido a tiempo, lo hubieran dejado medio desnudo.

Libró a muchos posesos, en particular a una joven que le llevaron atada y encadenada. No pudiendo lograr los que la llevaban que entrase en la iglesia, fueron a suplicar al Santo que hiciese el favor de salir a donde se hallaba la endemoniada; ésta, llena de furia, rompió inmediatamente las cadenas y se escapó de las manos de sus guardianes, que no supieron dar con ella. Fray Salvador les dijo: «Id a tal sitio y la hallaréis bajo una pila de leña». Halláronla, en efecto, donde les dijo el Santo, y no podían explicarse cómo no había muerto bajo un peso semejante.

–Espíritus inmundos -dijo entonces Salvador-, en el nombre de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, os mando que salgáis de esa criatura.

–No saldremos -respondieron los demonios.

El fraile repitió la orden, y Dios obligó a los demonios a obedecerle y a dejar libre a la joven.

– Ya estás curada, hija mía -le dijo Salvador-; mira cómo sirves a Dios en adelante, y evita cuidadosamente el pecado, si no quieres que los enemigos recobren su imperio sobre ti.

Al cabo de algunos años, los Padres del convento de Horta, como los de Tortosa, acabaron por cansarse de la incesante afluencia de gente. El padre provincial, estando de visita, fue del mismo parecer, aparte de que quería estar seguro de si la santidad de fray Salvador era de buena ley, probándola en una piedra de toque que nunca falla: la de la obediencia y la humildad.

Habiendo, pues, reunido a la comunidad en capítulo, el padre provincial habló en los siguientes términos:

– Esperaba encontrar en este convento regularidad, silencio y paz, y ¿qué es lo que encuentro? Un mal religioso que trae aquí a las gentes del mundo y todo lo trastorna y desordena. A vos me refiero, fray Salvador. ¿De dónde os ha venido esa idea de hacer cosas tan extrañas y tan poco conformes con la humildad de un hermano lego? Y ¿cómo, sabiendo que sois tan mal religioso, podéis tolerar que la gente os llame el Santo de Horta? Es preciso que en adelante no se oiga siquiera vuestro nombre: desde este momento lo cambio por el de fray Ambrosio; como penitencia recibiréis la disciplina y muy de madrugada partiréis con el mayor sigilo para el convento de Reus.

El buen fraile se sometió a todo sin replicar: a las censuras, a la disciplina y a la partida. El convento de Reus distaba bastante de allí, pues se hallaba a tres leguas de Tarragona.

Un milagro a gran distancia. Su muerte

En los días que siguieron a la salida de San Salvador fue grande el dolor de los peregrinos. Un pobre paralítico, que se hacía llevar con gran trabajo desde Castilla, supo al llegar a Fuentes, villa de Aragón, que era inútil continuar el viaje, porque el santo religioso había salido de Horta. Desconsolado, mandó que lo llevasen a la iglesia del pueblo e hizo la siguiente oración:

– ¡Oh santo hombre, Fray Salvador!, dondequiera que os halléis en este momento, tened piedad de mí y rogad a la Santísima Virgen que me cure.

Después se durmió y al despertar se encontró curado.

En Reus se renovaron las maravillas de Horta y empezaron a afluir peregrinos de todas las partes de España, contentos con haber descubierto la nueva residencia del santo lego. Salvador tuvo que ir a Barcelona para comparecer ante el Tribunal de la Inquisición. Su viaje fue una serie no interrumpida de milagros, y la sencillez del buen lego acabó por conquistar el ánimo de los jueces, que se encomendaron a sus oraciones.

Por último, el Comisario general de los Franciscanos en España resolvió alejar a fray Salvador de este reino y se lo llevó a Cagliari, en la isla de Cerdeña. Los dos años que San Salvador vivió allí fueron de felicidad para aquella ciudad, y murió en ella el día 18 de marzo del año 1567.

Los milagros continuaron en su sepulcro, y, cuando treinta y tres años después fue abierto con motivo del proceso de beatificación, se halló el cuerpo incorrupto. Fue beatificado por el papa Clemente XI el 29 de enero de 1711, y Benedicto XIII, el 15 de julio del año 1724, concedió que se celebrase su oficio con rito de doble en el día 18 de marzo, no sólo en toda la Orden franciscana, sino también en Cagliari, en Santa Coloma de Farnés y en Horta. La solemne ceremonia de su canonización tuvo lugar en Roma el 17 de abril de 1938, durante el pontificado de Pío XI.

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Autor: . | Fuente: Escolapios.es
Celestina de la Madre de Dios (Mariana) Donati, Beata
Fundadora, Marzo 18
Celestina de la Madre de Dios (Mariana) Donati, Beata
Celestina de la Madre de Dios (Mariana) Donati, Beata

Fundadora de la Congregación de las Hijas Pobres de San José de CalasanzEtimológicamente: Celestina = Aquella que es caida del cielo, es de origen latino.Nació el 26 de Octubre de 1848 en Florencia, Italia.

Mariana Donati desde jovencita había consagrado su corazón a Dios y al servicio de la Iglesia. En Florencia encontró al P Celestino Zini, escolapio, Provincial de Toscana, que fue su director espiritual y le ayudó a orientar su vida. A los 40 años, imbuida de espíritu calasancio, inició definitivamente su obra que se llamaría Congregación de las Hijas Pobres de San José de Calasanz, dedicada a atender a niños abandonados y de familias desestructuradas para educarlos “con corazón de madre”.

Al fundar la nueva Congregación en 1889, Mariana tomó el nombre de Celestina de la Madre de Dios; sus compañeras comenzaron a llamarla afectuosamente «madrina» y así siguen nombrándola hoy las Calasancianas cuando hablan de su Fundadora. En el mismo año León XIII consagró personalmente como obispo al F Zini en la Basílica de San Pedro, nombrándole arzobispo de Siena. Cuando murió a los tres años, otros escolapios apoyaron la naciente Congregación: Mario Ricci, Giovanni Giovanozzi, Alfonso ML´ Mistrangelo…

Monseñor Zini dirigió numerosos escritos a las religiosas calasancianas. Después de su
muerte, Madre Celestina los estructuró y completó preparando un precioso libro que se titula «Manuale Calasanziano» y que es como un amplio comentario espiritual de las primeras Constituciones. En dicho libro la Madre Fundadora describe así el carisma de su Instituto: «Las Hijas Pobres de San José de Calasanz, reunidas a la sombra del Tabernáculo, unidas entre sí con el vínculo sagrado de la caridad, teniendo un solo corazón y una sola alma, consideran como un deber sagrado edificar a quienquiera se les acerque, santificarse personalmente y dedicarse con celo a la educación de las niñas necesitadas que el Señor les confíe, uniendo a las riquezas de la contemplación las de una santa entrega».

Celestina fue una verdadera alma contemplativa entregada a hacer el bien a los pequeños, como Jesús. Escribió un libro de meditaciones sobre la Pasión del Señor, recientemente reeditado, y escribió páginas de gran riqueza espiritual en el «Manual» citado, en otro libro para sus religiosas titulado «Devote pratiche giornaliere» y en numerosas cartas. Ella instauró en 1900, en la iglesia de la casa madre de Florencia, la Adoración Eucarística cotidiana como forma de oración continua calasancia para sus religiosas y niñas. Un siglo después continúa diariamente esta plegaria a Jesús eucarístico, expuesto en el altar mayor, en cuyos laterales están enterrados respectivamente Madre Celestina y Monseñor Zini.

El 18 de Marzo de 1925 fué acogida santamente en el seno de Nuestro Señor.

Beatificada el 30 de Marzo de 2008 por su Santidad Benedicto XVI.

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Autor: . | Fuente: santiebeati.it
Marta (Amada Adela) Le Bouteiller, Beata
Religiosa, Marzo 18
Marta (Amada Adela) Le Bouteiller, Beata
Marta (Amada Adela) Le Bouteiller, Beata

Religiosa

Martirologio Romano: En el cenobio Saint-Sauveur-le-Vicomte, de Normandía, en Francia, beata Marta (Amada) Le Bouteiller, virgen de las Hermanas de las Escuelas Cristianas de la Misericordia, que, apoyándose sólo en Dios, cumplió los más humildes oficios siempre con toda paciencia (1883).

Etimológicamente: Amada = Aquella que es amada o deseada, es de origen latino.

Etimológicamente: Adela = Aquella de gran nobleza, es de origen germánico.

Etimológicamente: Marta = Señora, es de origen arameo.Amada Adela Le Bouteiller nació el 2 de diciembre de 1816 en Percy, Francia, fue la tercera de los cuatro hijos de Andrés Le Bouteiller y Maria Francesca Morel, ellos eran propietarios de una pequeña parcela de tierra, labradores y tejedores de telas.

En la escuela tuvo como educadora a la Terciario carmelita sor Maria Farcy; quien fuera maestra por 48 años y figura clave en la formación de la juventud de la parroquia y ciertamente inspiradora de la vocación religiosa de Amada Adela.

El 1 de septiembre de 1827 murió su padre, con tan sólo 39 años, desaforadamente morir a tan corta edad era cosa frecuente en aquella época, cuando bastaba una simple infección o una dudosa tuberculosis para provocar el fin de una joven vida; la madre quedó sola con los cuatro hijos, tuvo que criarlos y proveer su sustento con la ayuda de los hijos mayores, Amada que casi tenía once años, continuó los estudios y el resto del tiempo ayudaba en los quehaceres domésticos.

Los dos hermanos mayores se casaron en 1837, Amada con un poco más de 20 años, entró a trabajar como domestica para ganar que vivir.

Con sor Farcy, organizadora de la parroquia, cada año fue en romería a Chapelle-sur-Vire a unos 15 Km. de Percy y en esta localidad entró en contacto con la Congregación de las “Monjas de las Escuelas Cristianas de la Misericordia”, fundada en el 1804 por Santa Maria Magdalena Postel, 1756 -1846, para la educación de la juventud.

Atraída por la espiritualidad de esa congregación, a los 25 años, el 19 de marzo de 1841, decide consagrarse totalmente a Dios y entró en la abadía de Saint Sauveur-le-Vicomte, acogida por la octogenaria fundadora, quien pese a su edad tenía gran vitalidad y dones del cielo.

Amada tuvo como maestra de novicias a la beata Plácida Viel, 1815 -1877, quien será la sucesora a la muerte de la Fundadora, llevando a la Congregación a un desarrollo asombroso.

Cuando Amada llegó, las cincuenta monjas estaban empeñadas en la construcción de la iglesia de la abadía y en la reparación de los antiguos edificios, que los habían encontrado en ruinas cuando llegaron; la vida era austera teniendo en cuenta los años de carestía que se vivieron, pero eso no asustó a Amada, acostumbrada a las estrecheces económicas de su familia después de la muerte prematura del padre.

El 14 de septiembre 1842 recibe el hábito religioso con el nombre de sor Marta; en el invierno siguiente siendo ya novicia, fue enviada, por decisión de la Madre Pastel, a la Casa de La Chapelle-sur-Vire, que sor Marta conocía bien, para ayudar en los servicios materiales de aquella comunidad.

Un día mientras lavaba la ropa en las aguas heladas del río Marquerand, la corriente arrebató de su mano una sábana, en la tentativa de retomarla resbaló en el agua helada lo que le causó un principio de parálisis en las piernas, por ello tuvo que regresar a la abadía.

Aquí tuvo un coloquio con madre Magdalena Postel que lo aseguró que no la tenía pensado regresarla a su casa, más bien apoyándole las manos sobre la rodilla le prometió que rezaría por ella; poco después Marta se curó y atribuyó su curación a la Madre.

El 7 de septiembre de 1843 hizo su primera profesión en la Abadía Casa-matriz de la Congregación; Marta se fue asignada a la cocina, al trabajo en los campos y luego al sótano, tarea que tuvo por unos cuarenta años hasta a la muerte; hizo todo con espíritu de obediencia, tanto que se ha dicho hizo de modo grande las pequeñas cosas.

Su vida de monja transcurrió al servicio de Dios y de sus hermanas de hábito, siempre simple y jovial realizando los servicios más humildes; entregada a la oración y la meditación, alimentó su espiritualidad con la lectura de autores de la así llamada “Escuela francesa de espiritualidad”.

Se ocupó de los criados y de los obreros que facilitaron su mano de obra, además de los huéspedes de paso; también distribuyó el vino a 250 personas por día y durante la guerra ese número llegó a 500 personas.

Se cuenta que durante la guerra entre Francia y Alemania, cuando los suministros alimenticios de la abadía se agotaron espantosamente, entonces sor Marta colgó de la pared una imagen de Madre Magdalena, fallecida hace tiempo y rogó intensamente y desde aquel momento los suministros de ‘sidra’ (el vino), y de los demás comestibles no se agotaron.

En el invierno del 1875-76, sor Marta ya sesentona, cayó y se fracturó una pierna, la larga convalecencia, sumado a la muerte de la querida sor Plácida, su confidente, fueron para ella grandes pruebas que soportó fielmente. Siguió interesándose en la despensa, incluso sustentándose con un bastón, pero su decadencia fue evidente.

El 18 de marzo de 1883, Domingo de Ramos, mientras regresaba a la cocina las botellas después de la cena nocturna, cayó una primera vez y luego una segunda, golpeada por una congestión cerebral, se apagó después de haber recibido los Sacramentos, tenía cerca de 67 años.

Fue enterrada en el cementerio de la misma Abadía de Saint Sauveur-le-Vicomte; la causa por su beatificación inició en el 1933 y el 4 de noviembre de 1990 el papa Juan Pablo II la proclamó beata.

responsable de la traducción: Xavier Villalta

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Autor: . | Fuente: Martirologio Romano
Otros Santos y Beatos
Completando el santoral de este día, Marzo 18
Otros Santos y Beatos
Otros Santos y Beatos

San Alejandro, obispo y mártir
Conmemoración de san Alejandro, obispo y mártir, que, yendo de Capadocia a Jerusalén, recibió el encargo pastoral de la Ciudad Santa, donde fundó una preciosa biblioteca y abrió una escuela, y cuando destacaba por la venerable y longeva edad, fue conducido a Cesarea durante la persecución bajo Decio, completando con un glorioso martirio su confesión de Cristo (c. 250).

San Frigidiano, obispo
En Lucca, en la Toscana, san Frigidiano, obispo, el cual, oriundo de Irlanda, reunió clérigos en un monasterio, desvió el río Sérculo por otro cauce para bien del pueblo, logrando un nuevo fértil territorio, y convirtió a la fe católica a los lombardos que habían irrumpido en su jurisdicción (c. 588).

San Leobardo, eremita
En Tours, de Neustria, san Leobardo, que, recluido en la celda llamada Mayor cercana a un monasterio, brilló por su admirable abstinencia y humildad (c. 593).

San Braulio, obispo
En Zaragoza, en la Hispania Tarraconense, san Braulio, obispo, que siendo amigo íntimo de san Isidoro, colaboró con él para restaurar la disciplina eclesiástica en toda Hispania, siendo su semejante en elocuencia y ciencia (651)

Santos Juan Thules y Rogerio Wrenno, mártires
En Lancaster, en Inglaterra, santos Juan Thules, presbítero, y Rogerio Wrenno, oriundos de esa misma región, mártires de Cristo en tiempo del rey Jacobo I (1616).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Santoral del 17 de Marzo


Autor: . | Fuente: Corazones.org
Patricio, Santo
Obispo y patrón de Irlanda, Marzo 17
Patricio, Santo
Patricio, Santo

Obispo

Martirologio Romano: San Patricio, obispo, que, siendo joven, fue llevado cautivo desde Gran Bretaña a Irlanda, y después, recuperada la libertad, quiso ser contado entre los clérigos y regresar a la misma isla, donde, hecho obispo, anunció con vehemencia el Evangelio y organizó con firmeza la Iglesia, hasta que en la ciudad de Down se durmió en el Señor (461).

Etimológicamente: Patricio = Aquel que es un patricio o noble, es de origen latinoNacido en Gran Bretaña (Bennhaven Taberniae (pueblecito de Escocia que hoy no se encuentra en los mapas) hacia el 385, muy joven fue llevado cautivo a Irlanda, y obligado a guardar ovejas. Recobrada la libertad, abrazó el estado clerical y fue consagrado obispo Irlanda, desplegando extraordinarias dotes de evangelizador, y convirtiendo a la fe a numerosas gentes, entre las que organizó la Iglesia. Murió el año 461, en Down, llamado en su honor Downpatrik (Irlanda).

No se conoce con exactitud los datos cronológicos del Apóstol de Irlanda. Por lo que el santo dice de si mismo, se supone que era de origen romano-bretón. Su padre Calpurnio era diácono y oficial del ejercito romano; su madre era familia de San Martín de Tours; su abuelo había sido sacerdote ya que en aquellos tiempos no se había impuesto aún la ley del celibato sacerdotal en todo el occidente.

Se afirma que fue alrededor del año 403, a la edad de 16 años, que cayó prisionero de piratas junto con otros jóvenes para ser vendido como esclavo a un pagano del norte de Irlanda llamado Milcho. Lo sirvió cuidando ovejas. Trató de huir varias veces sin éxito.

La Divina Providencia aprovechó este tiempo de esclavitud, de rudo trabajo y sufrimiento, para espiritualizarlo, preparándolo para el futuro, ya que el mismo dijo que hasta entonces “aún no conocía al verdadero Dios”, queriendo decir que había vivido indiferente a los consejos y advertencias de la Iglesia.

Se cree que el lugar de su cautiverio fue en las costas de Mayo, al borde del bosque de Fochlad (o Foclut). De ser así, el monte de Crochan Aigli, que fue escenario del famoso ayuno de San Patricio, también fue el lugar donde vivió los tristes años de su juventud.

Lo mas importante es que para entonces, como el lo dice: “oraba de continuo durante las horas del día y fue así como el amor de Dios y el temor ante su grandeza, crecieron mas dentro de mí, al tiempo que se afirmaba mi fe y mi espíritu se conmovía y se inquietaba, de suerte que me sentía impulsado a hacer hasta cien oraciones en el día y, por la noche otras tantas. Con este fin, permanecía solo en los bosques y en las montañas. Y si acaso me quedaba dormido, desde antes de que despuntara el alba me despertaba para orar, en tiempos de neviscas y de heladas, de niebla y de lluvias. Por entonces estaba contento, porque lejos de sentir en mi la tibieza que ahora suele embargarme, el espíritu hervía en mi interior”.

Después de seis años en tierra de Irlanda y de haber rezado mucho a Dios para que le iluminara sobre su futuro, una noche soñó que una voz le mandaba salir huyendo y llegar hasta el mar, donde un barco lo iba a recibir. Huyendo, caminó mas de 300 kilómetros para llegar a la costa. Encontró el barco, pero el capitán se negaba rotundamente a transportarlo. Sus reiteradas peticiones para que le dejasen viajar gratis fueron siempre rechazadas, hasta que al fin, después de mucho orar con fervor, el capitán accedió a llevarlo hasta Francia. La travesía fue aventurada y peligrosa. Después de tres días de tormenta en el mar, tocaron tierra en un lugar deshabitado de la costa, caminaron un mes sin encontrar a nadie y hasta las provisiones se agotaron. Patricio narra esa aventura diciendo:
“llegó el día en que el capitán de la nave, angustiado por nuestra situación, me instaba a pedir el auxilio del cielo. ´¿Cómo es que nos sucede esto, cristiano? Dijiste que tu Dios era grande y todopoderoso, ¿por qué entonces no le diriges una plegaria por nosotros, que estamos amenazados de morir por hambre? Tal vez no volvamos a ver a un ser humano…´ A aquellas súplicas yo respondí francamente: ´Poned toda vuestra confianza y volved vuestros corazones al Señor mi Dios, para quien nada es imposible, a fin de que en este día os envíe vuestro alimento en abundancia y también para los siguientes del viaje, hasta que estéis satisfechos puesto que El tiene de sobra en todas partes´. Fue entonces cuando vimos cruzar por el camino una piara de cerdos; mis compañeros los persiguieron y mataron a muchos. Ahí nos quedamos dos noches y, cuando todos estuvieron bien satisfechos y hasta los perros que aún sobrevivían, quedaron hartos, reanudamos la caminata. Después de aquella comilona todos mostraban su agradecimiento a Dios y yo me convertí en un ser muy honorable a sus ojos. Desde aquel día tuvimos alimento en abundancia.”

Finalmente llegaron a lugar habitado y así Patricio quedó a salvo a la edad de veintidós o veintitrés años y volvió a su casa. Con el tiempo, durante las vigilias de Patricio en los campos, se reanudaron las visiones y, a menudo, oía “las voces de los que moran mas allá del bosque Foclut, mas allá del mar del oeste y así gritaban todas al mismo tiempo, como si salieran de una sola boca, estas palabras: ´Clamamos a ti, Ho joven lleno de virtudes, para que vengas entre nosotros nuevamente´ “. “Eternas gracias deben dársele a Dios, agrega, porque al cabo de algunos años el Señor les concedió aquello por lo que clamaban”.

No hay ninguna certeza respecto al orden de los acontecimientos que se produjeron desde entonces.

Los primeros biógrafos del santo dicen que Patricio pasó varios años en Francia antes de realizar su trabajo de evangelización en Irlanda. Existen pruebas firmes de que pasó unos tres años en la isla de Lérins, frente a Canes, y después se radicó en Auxerre durante quince años mas. También hay sólidas evidencias de que tenía buenas relaciones personales con el obispo San Germán de Auxerre. Durante este tiempo le ordenaron sacerdote.

Algunos historiadores sostienen, que en esa época hizo un viaje a Roma y que, el Papa Celestino I fue quien le envió a Irlanda con una misión especial, ya que su primer enviado Paladio nunca logró cumplir porque a los doce meses de haber partido murió en el norte de Britania. Para realizar esa misión encomendada por el Pontífice, San Germán de Auxerre consagró obispo a Patricio.

Puesto que dependemos de datos confusos, legendarios y muchas veces contradictorios, de sus primeros biógrafos, es materialmente imposible obtener detalles del heroico trabajo en las tierras donde había estado cautivo. La tradición afirma que trabajó en el norte, en la región de Slemish, que dicen fue la misma donde Patricio cuidaba el ganado y oraba a Dios cuando era un joven esclavo. Una anécdota que antiguamente la tenían por auténtica en Irlanda relata que cuando el amo se enteró del regreso de Patricio convertido en venerado predicador, se puso tan furioso que prendió fuego a su propia casa, pereciendo en medio de las llamas.

Se afirma que, a su arribo a tierras irlandesas, San Patricio permaneció una temporada en Ulster, donde fundó el monasterio de Saúl y que con la energía que lo caracterizaba se propuso la tarea de conquistar el favor del “Gran Rey” Laoghaire, que vivía con su corte en Tara, de la región de Meath.

Utilizaba un lenguaje sencillo al evangelizar. Por ejemplo, para explicarles acerca de la Santísima Trinidad, les presentaba la hoja del trébol, diciéndoles que así como esas tres hojitas forman una sola verdadera hoja, así las tres personas divinas, Padre, Hijo y Espíritu Santo, forman un solo Dios verdadero. Todos lo escuchaban

Patricio, Santo
Patricio, Santo

con gusto, porque el pueblo lo que deseaba era entender.

San Patricio y sus enemigos

Sus acérrimos opositores fueron los druidas, representantes de los dioses paganos. También sufrió mucho a manos de los herejes pelagianos, que para arruinar su obra recurrieron inclusive a la calumnia. Para defenderse, Patricio escribió su Confessio. Por fortuna poseemos una colección bastante nutrida de esos escritos, que nos muestra algo de el mismo, como sentía y actuaba.

Circulaba entre los paganos un extraño vaticinio, una profecía, respecto al santo, que Muirchu, su historiador nos transmite textualmente así: “Cabeza de azuela (referencia a la forma aplanada de la cabeza tonsurada) vendrá con sus seguidores de cabezas chatas, y su casa (casulla o casuela, es decir casa pequeña) tendrá un agujero para que saque su cabeza. Desde su mesa clamará contra la impiedad hacia el oriente de su casa. Y todos sus familiares responderán, Amén, Amén”. Los augurios agregaban esto todavía: “Por lo tanto, cuando sucedan todas estas cosas, nuestro reino, que es un reinado de idolatría, se derrumbará”.

En la evangelización, San Patricio puso mucha atención en la conversión de los jefes, aunque parece ser que el mismo rey Laoghaire no se convirtió al cristianismo, pero si, varios miembros de su familia. Consiguió el amparo de muchos jefes poderosos, en medio de muchas dificultades y constantes peligros, incluso el riesgo de perder la vida (mas de cinco veces) en su trato con aquellos bárbaros. Pero se notaba que había una intervención milagrosa de Dios que lo libraba de la muerte todas las veces que los enemigos de la religión trataban de matarlo. En un incidente que ocurrió en misión, su cochero Odhran, quizás por algún presentimiento, insistió en reemplazar al santo en el manejo de los caballos que tiraban del coche, por consiguiente fue Odhram quien recibió el golpe mortal de una lanza que estaba destinada a quitarle la vida a San Patricio.

No obstante los contratiempos, el trabajo de la evangelización de Irlanda, siguió firme. En varios sitios de Irlanda, construyó abadías, que después llegaron a ser famosas y alrededor de ellas nacieron las futuras ciudades. En Leitrim, al norte de Tara, derribó al ídolo de Crom Cruach y fue uno de los lugares donde edificó una de las iglesias cristianas. En la región de Connaught, realizó cosas notables. En la población de Tirechan se conservó para la posteridad la historia de la conversión de Ethne y Fedelm, hijas del rey Laoghaire. También existen las narraciones de las heroicas predicaciones de San Patricio en Ulster, en Leinster y en Munster.

Por su santidad, manifiesta en su carácter su lenguaje sencillo al evangelizar y por el don de hacer milagros, San Patricio logró muchas victorias sobre sus oponentes paganos y hechiceros. Ese triunfo le sirvió para que los pobladores de Irlanda se abrieran a la predicación del cristianismo. De hecho hacen referencias en los textos del Senchus Mor (el antiguo código de las leyes irlandesas) a cierto acuerdo concertado en Tara entre los paganos y el santo y su discípulo San Benigno (Benen). Dicen esos libros que “Patricio convocó a los hombres del Erin para que se reunieran todos en un sitio a fin de conferenciar con él. Cuando estuvieron reunidos, se les predicó el Evangelio de Cristo para que todos lo escucharan. Y sucedió que, en cuanto los hombres del Erin escucharon el Evangelio y conocieron como este daba frutos en el gran poder de Patricio demostrado desde su arribo y al ver al rey Laoghaire y a sus druidas asombrados por las grandes maravillas y los milagros que obraba, todos se inclinaron para mostrar su obediencia a la voluntad de Dios y a Patricio”.

Hay muchas fantasías sobre las confrontaciones de San Patricio con los magos druidas pero también hay relatos que tienen un trasfondo sin duda histórico. Dicen que un Sábado Santo, cuando nuestro santo encendió el fuego pascual, se lanzaron con toda su furia a apagarlo, pero por más que trataron no lo lograron. Entonces uno de ellos exclamó: “El fuego de la religión que Patricio ha encendido, se extenderá por toda la isla”. Y se alejaron. La frase del mago se ha cumplido; la religión católica se extendió de tal manera por toda Irlanda, que hoy sigue siendo un país católico, iluminado por la luz de la religión de Cristo, y que a su vez a dado muchos misioneros a la Iglesia.

El Sínodo

Hay muchas y buenas razones para creer que San Patricio convocó a un sínodo, seguramente en Armagh, no se mencionó el sitio. Muchos de los decretos emitidos en aquella asamblea, han llegado hasta nosotros tal como fueron redactados, aunque no cabe dudas que a varios de ellos se le hicieron añadiduras y enmiendas. En esa época San Patricio era ya un anciano con la salud quebrantada por el desgaste físico de sus austeridades y de sus treinta años de viajes de evangelización. Probablemente el sínodo haya tenido lugar cuando los días del santo ya estaban contados

Vida de Santidad

Solo llegaremos a comprender el hondo sentimiento humano que tenía el santo y el profundo amor a Dios que lo animaba, si estudiamos detenidamente sus escritos contenidos en las “Confesiones”, la Lorica y la carta a Coroticus de San Patricio. Conoceremos el secreto de la extraordinaria impresión que causaba a los que lo conocían personalmente. Patricio era un hombre muy sencillo, con un gran espíritu de humildad. Decía que su trabajo misionero era la simple actuación de un mandamiento divino y que su aversión contra los pelagianos se debía al absoluto valor teológico que él atribuía a la gracia. Era profundamente afectuoso, por lo que vemos en sus escritos referirse tantas veces al inmenso dolor que le produjo separarse de su familia de sangre y de su casa, a la que le unía un gran cariño. Era muy sensible, le hacía sufrir mucho que digan que trabajaba en la misión que había emprendido para buscar provecho propio, por eso insistía tanto en el desinterés que lo animaban a seguir trabajando.

De sus Confesiones: “Incontables dones me fueron concedidos con el llanto y con las lágrimas. Contrarié a mis gentes y también, contra mi voluntad, a no pocos de mis mayores; pero como Dios era mi guía, yo no consentí en ceder ante ellos de ninguna manera. No fue por mérito propio, sino porque Dios me había conquistado y reinaba en mí. Fue El quien se resistió a los ruegos de los que me amaban, de suerte que me aparté de ellos para morar entre los paganos de Irlanda, a fin de predicarles el Evangelio y soportar una cantidad grande de insultos por parte de los incrédulos, que me hacían continuos reproches y que aun desataban persecuciones contra mí, en tanto que yo sacrificaba mi libertad en su provecho. Pero si acaso se me considera digno, estoy pronto a dar hasta mi vida en nombre de Dios, sin vacilaciones y con gozo. Es mi vida la que me propongo pasar aquí hasta que se extinga, si el Señor me concede esa gracia”.

La santidad da frutos

El buen éxito de la misión de San Patricio se debe ante todo a su fe por la que se disponía a cualquier sacrificio y a la inteligente organización que supo crear en esa isla, carente de ciudades y dividida en muchas tribus o clanes, dirigidos por un jefe independiente cada una. El supo adaptarse a las condiciones sociales del lugar, formando un clero local, consagró obispos y sacerdotes y fundo monasterios y pequeñas comunidades cristianas dentro del mismo clan, sin rechazar usos ni costumbres tradicionales. Tuvo la feliz idea de que el obispo de cada región fuera al mismo tiempo el Abad o superior del monasterio más importante del lugar, así cada obispo era un fervoroso religioso y tenía la ayuda de sus monjes para enseñar la religión al pueblo. Las vocaciones que consiguió para el sacerdocio y la vida religiosa fueron muchísimas.

La obra de evangelización pudo progresar rápidamente gracias también a que San Patricio atrajo muchos discípulos fieles, como Benigno quién estaba destinado a sucederle. Siempre fue muy fiel a la Iglesia y, a pesar de la distancia, el santo se mantenía en contacto con Roma. En el año 444 se fundó la iglesia catedral de Armagh (hoy Armoc), la sede principal de Irlanda, dato que está asentado en los “Anales de Ulster”. Es probable que no haya pasado mucho tiempo antes que Armagh se convirtiera en un gran centro de educación y administración.

San Patricio, en el transcurso de 30 años de apostolado, convirtió al cristianismo a “toda Irlanda”. El propio santo alude, mas de una vez, a las “multitudes”, a los “muchos miles” que bautizó y confirmó. “Ahí”, dice San Patricio, “donde jamás se había tenido conocimiento de Dios; allá, en Irlanda, donde se adoraba a los ídolos y se cometían toda suerte de abominaciones, ¿cómo ha sido posible formar un pueblo del Señor, donde las gentes puedan llamarse hijos de Dios? Ahí se ha visto que hijos e hijas de los reyezuelos escoceses, se transformen en monjes y en vírgenes de Cristo”. Sin embargo, como es lógico pensar, el paganismo y el vicio no habían desaparecido por completo. En las “Confesiones”, que fueron escritas hacia el fin de su vida, dice el santo: “A diario estoy a la espera de una muerte violenta, de ser robado, de que me secuestren para servir como esclavo, o de cualquier otra calamidad semejante”. Pero más adelante agrega: “Me he puesto en manos del Dios de misericordia, del Todopoderoso Señor que gobierna toda cosa y, como dijo el profeta: ´Deja tus cuidados con el Señor y El proveerá la manera de aliviarlos”. En esta confianza estaba, sin duda su incansable valor y la firme decisión de San Patricio a lo largo de su heroica carrera. Su fortaleza de no permitir a los enemigos del catolicismo que propagaran por allí sus herejías, fue una de las razones para que Irlanda se haya conservado tan católica.

La obra del incansable misionero dio muchos frutos con el tiempo: Lo vemos en el maravilloso florecimiento de santos irlandeses. Logró reformar las leyes civiles de Irlanda, consiguió que la legislación fuera hecha de acuerdo con los principios católicos, lo cual ha contribuido a que esa nación se haya conservado firme en la fe por mas de 15 siglos, a pesar de todas las persecuciones.

Según un cronista de Britania, Nennius, San Patricio subió a una montaña a rezar y hacer ayuno y “desde aquella colina, Patricio bendijo al pueblo de Irlanda y, el objeto que perseguía al subir a la cima, era el de orar por todos y el de ver el fruto de sus trabajos…Después, en edad bien avanzada, fue a recoger su recompensa y a gozar de ella eternamente. Amén”. Patricio murió y fue sepultado en el año 461, en Saúl, región de Stragford Lough, donde había edificado su primera iglesia.

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Autor: P. Ángel Amo | Fuente: Catholic.net
Juan Sarkander, Santo
Sacerdote y Mártir, Marzo 17
Juan Sarkander, Santo
Juan Sarkander, Santo

Presbítero y Mártir

Martirologio Romano: En Olomuc, en Moravia, san Juan Sarkander, presbítero y mártir, que, siendo párroco de Holesov, por negarse revelar el secreto de confesión fue sometido al suplicio de la rueda y, arrojado a la cárcel cuando aún respiraba, falleció apenas un mes más tarde (1620).

Etimológicamente: Juan = Dios es misericordia, es de origen hebreo.Jan Sarkander, sacerdote diocesano y mártir de la fidelidad al servicio ministerial, y en particular, al secreto del sacramento de la confesión, nació el 20 de diciembre de 1576 en la ciudad de Skoczbw, en Silesia, entonces en el principado de Cieszyn, que desde 1291 formaba parte del reino de Bohemia. Fue hijo de Gregorio Matias Sarkander y de Elena Gorecka.

En 1593 ingresó en el colegio de los jesuitas en Olomouc para realizar los estudios superiores y de filosofía, que terminó en 1602 en Praga, con la consecución del titulo de Magister. Fue ordenado sacerdote en Brno, el 22 de marzo de 1609.

Sucesivamente, desempeñó su ministerio sacerdotal en la cura de almas en diversos lugares de la diócesis de Olomouc. Desde 1616 hasta su muerte, fue párroco en la ciudad de Holesov, sede del lugarteniente de Moravia, Ladislao Popel de Lobkovic, de quien fue consejero y confesor.

Su programa de renovación de la vida católica de la parroquia encontró grandes dificultades, sobre todo después de la insurrección de los nobles de Bohemia, en su mayor parte protestantes, contra el imperio de Austria.

El príncipe de Moravia, Wenceslao Bitovsky, protestante, lo mandó encarcelar en Olomouc con la acusación de traición a la patria. Se trataba de un pretexto de carácter político, porque en realidad lo hacia por odio a la fe católica.

El proceso se desarrolló del 13 al 18 de febrero de 1620. En calidad de confesor y consejero de Lobkovic, fue acusado de estar al tanto de la invasión militar de Moravia. Él se defendió diciendo que nada de eso le fue revelado en confesión, pero que, si hubiera sabido algo en la administración de ese sacramento no lo habría revelado de ninguna manera.

En los interrogatorios lo sometieron a numerosos tormentos, entre ellos el potro y la aplicación de antorchas encendidas.

Herido e inconsciente fue arrojado a un calabozo húmedo y oscuro. Allí, después de un mes de sufrimientos a causa de los suplicios, murió el 17 de marzo de 1620. La noticia de una muerte tan cruel se difundió rápidamente y dio origen a una veneración que se ha mantenido hasta nuestros días, especialmente en Moravia, Silesia y en todas las regiones del ex imperio de Austria.

El proceso de beatificación fue introducido en 1715, pero las vicisitudes históricas poco favorables no permitieron concluirlo antes del 11 de septiembre de 1859. El Papa Pio IX lo proclamó beato, el 6 de mayo de 1860.

El domingo 21 de Mayo de 1995, en Olomouc (República Checa) Su Santidad Juan Pablo II lo canonizó.

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Autor: P. Felipe Santos
Gertrudis de Nivelles, Santa
Abadesa, Marzo 17
Gertrudis de Nivelles, Santa
Gertrudis de Nivelles, Santa

Abadesa

Martirologio Romano: En Nivelles, en Brabante, santa Gertrudis, abadesa, la cual, nacida de muy preclara estirpe, recibió de san Amadeo el sagrado velo de las vírgenes, presidió sabiamente el monasterio construido por su madre y, asidua en la lectura de las Escrituras, consumió su vida con la austeridad de vigilias y ayunos (659).

Etimológicamente: Gertrudis = Aquella que es una defensora fiel, es de origen germánico.Nació en Bravante (Bélgica) en el año 626, murió en Ivi el 17 de Marzo de 659.

Esta joven belga vivió y nació en el siglo VII. Era hija de Pipino de Landen, un señor noble de mucho prestigio y emparentado con Carlomagno.

Cuando murió su padre, pensó en hacerse monja juntamente con su madre Ita.

Para ello fundaron dos conventos: uno para hombres y otro para mujeres, pero ambos estaban gobernados por la madre abadesa, que, en este caso, fue Ita hasta su muerte.

Después le sucedió Gertrudis, aunque todos los asuntos administrativos se los encargó a un hermano.

Su gran deber consistió en entregarse a dar cultura a aquella gente ignorante. Era la época de las grandes supersticiones.

Por eso, le pidió a los obispos y abades de Irlanda que enviasen monjes para culturizar a su tierra, Brabante.

Lo mismo hizo con Roma. Quería que, o bien vinieran, o bien dejaran ir a la ciudad eterna a aprender liturgia y la forma de rezar.

Su fama crecía a pasos agigantados no sólo por la santidad de vida, sino también porque se convirtió en una excelente diplomática.

Sí, es cierto. Durante aquellos años había muchas guerrillas y luchas entre distintas familias señoriales.

Mediante su intervención logró llevar a todos la reconciliación y el perdón.

Murió muy joven, y su culto se extendió en seguida por todos sitios.

Había un relicario del siglo XIII, pero un bombardeo de la Segunda Guerra Mundial lo destruyó.

¡Felicidades a quien lleve este nombre!

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Autor: Xavier Villalta
Gabriel Lalemant, Santo
Mártir jesuita, Marzo 17
Gabriel Lalemant, Santo
Gabriel Lalemant, Santo

Mártir Jesuita

Martirologio Romano: En la región de los hurones, en Canadá, pasión de san Gabriel Lalemant, presbítero de la Compañía de Jesús, que con celo valeroso difundió la gloria de Dios en el mismo idioma de los pueblos de aquel lugar, antes de que él mismo fuese torturado por los idólatras. Su memoria se celebra, con la de sus compañeros, el día diecinueve de octubre (1649).

Etimológicamente: Gabriel = Aquel que es el varón de Dios, es de origen hebreo.Nació en París, Francia, el 3 de octubre de 1610.

Fue mártir en América del Norte, ayudante de San Juan de Brebeuf.

En 1630 se unió a la Compañía de Jesús y en 1632 hizo voto de misionero. Sin embargo, estuvo por 14 años como profesor en diversos colegios jesuitas, como el Colegio de Moulins de 1632 a 1635, y en otros tres colegios. Estudió filosofía y teología en el Colegio de Bourges de 1635 a 1639. Viajó a Canadá, llegando a Quebec en 1646. Su tío jesuita Jerónimo Lalemant era en esos momentos el padre provincial de Canadá. Llegó a Canadá en 1646 y trabajó en la misión de San Ignacio en 1649.

El 16 de marzo, Gabriel y San Juan de Brebeuf fueron tomados prisioneros por los Iroquies.

Ellos eran asesinados con tomahawk al día siguiente.

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Autor: . | Fuente: Vatican.va
Juan Nepomuceno Zegrí y Moreno, Beato
Presbítero y Fundador, Marzo 17
Juan Nepomuceno Zegrí y Moreno, Beato
Juan Nepomuceno Zegrí y Moreno, Beato

Presbítero y Fundador
de la Congregación de las Hermanas de la Caridad
de la Santísima Virgen María de la Merced

Martirologio Romano: En la ciudad de Málaga, en España, beato Juan Nepomuceno Zegri y Moreno, presbítero, que consagró su vida en el ministerio al servicio de la Iglesia y de las almas, y, para procurar mejor la gloria de Dios Padre en Cristo, fundó la Congregación de las Hermanas de la Caridad de la Santísima Virgen María de la Merced (1905).

Etimológicamente: Juan = Dios es misericordia, es de origen hebreo.Juan Nepomuceno Zegrí y Moreno, fundador de la Congregación religiosa de las Hermanas Mercedarias de la Caridad, nació en Granada, el 11 de octubre de 1831, en el seno de una familia cristiana. Sus padres, don Antonio Zegrí Martín y doña Josefa Moreno Escudero, le dieron una esmerada y cuidada educación. Forjaron su rica personalidad en los valores humano‑evangélicos, haciendo de él un verdadero cristiano, comprometido con la causa de Jesucristo y de los pobres, desde su juventud. Fue un excelente estudiante y una gran persona. Cursó estudios de humanidades y de jurisprudencia, destacando por su inteligencia, pero, sobre todo, por su gran humanidad y por una intensa vida cristiana: dedicado a la oración y a la caridad con los pobres.

Dios Padre, que llama a los que quiere para realizar sus grandes obras, le llamó a participar del sacerdocio de Jesucristo para servir a los seres humanos el Evangelio de la caridad redentora. Cursó sus estudios en el Seminario de San Dionisio de Granada, siendo ordenado sacerdote en la catedral de Granada el día 2 de junio de 1855. Ser sacerdote de Jesucristo fue su gran vocación, de tal manera que estaba dispuesto a los mayores sacrificios, con tal de realizar este sueño, alimentado desde su temprana juventud.

Como sacerdote estuvo en las parroquias de Huétor Santillán y de San Gabriel de Loja (Granada). En ambas parroquias desarrolló su vocación de pastor, a ejemplo del Buen Pastor, que da la vida por sus ovejas. Cuando tomó posesión de una de estas parroquias, dijo lo que quería ser para los demás desde la vocación que había recibido: como buen pastor, correr tras las ovejas descarriadas; como médico, curar los corazones enfermos a causa de la culpa y derramar sobre todos la esperanza; como padre, ser la providencia visible para todos aquellos que, gimiendo en la orfandad, beben el cáliz de la amargura y se alimentan con el pan de la tribulación. Su vida sacerdotal estuvo presidida por una profunda experiencia de Dios; un profundo amor a Jesucristo Redentor, con quien se configuró, aprendiendo desde el sufrimiento la obediencia; un gran amor a María, su sin igual Madre y protectora; una vida intensa de oración, fuente de caridad; una pasión grande por el Reino en sus pobres, y un intenso amor a la Iglesia, viviendo la comunión con ella, a pesar de la oscuridad de la fe y de los sufrimientos que le llegaron desde el seno de la misma Iglesia.

Fue un evangelizador infatigable. Le gustaba orar, reflexionar y escribir sus sermones. No decía lo que no oraba, y proclamaba lo que estaba en el centro de su corazón, inflamado por el amor de Dios. Anunciaba lo que creía. Su palabra invitaba a todos a vivir la vida cristiana con radicalidad y los sagrados vínculos de la religión cristiana. Toda su vida fue Eucaristía, pan partido para ser comido; celebración del amor de Dios en la entrega de su propia existencia. Y fue, también, reconciliación. Celebró el sacramento del perdón haciéndose perdón, misericordia y compasión para todos, especialmente para sus enemigos y para aquellos que le calumniaron.

Ostentó cargos importantes, pero él vivió la maravillosa humildad de Dios, revelada en el himno de la carta a los Filipenses 2,5. Fue examinador sinodal en las diócesis de Granada, Jaén y Orihuela; juez sinodal y secretario en oposiciones a curatos en la diócesis de Málaga; Canónigo de la catedral de Málaga y visitador de religiosas. También fue formador de seminaristas, predicador de su Majestad la Reina, Isabel II, y capellán real.

Impactado por los problemas sociales y por las necesidades de los más desfavorecidos, se sintió llamado a fundar una Congregación religiosa para liberar a los seres humanos de sus esclavitudes. La funda bajo la protección e inspiración de María de la Merced, la peregrina humilde de la gratuidad de Dios, en Málaga, el 16 de marzo de 1878. El fin: Practicar todas las obras de misericordia espirituales y corporales en la persona de los pobres, pidiendo a las religiosas que todo cuanto hicieran fuera en bien de la humanidad, en Dios, por Dios y para Dios. La Congregación, en pocos años, se extiende por muchas diócesis españolas bajo la exigencia de la dinamicidad de su inspiración carismática: Curar todas las llagas, remediar todos los males, calmar todos los pesares, desterrar todas las necesidades, enjugar todas las lágrimas, no dejar, si posible fuera en todo el mundo, un solo ser abandonado, afligido, desamparado, sin educación religiosa y sin recursos. El P. Zegrí, inflamado en el amor de Dios, llegó a decir que la caridad es la única respuesta a todos los problemas sociales y que no concluirá mientras haya un solo dolor que curar, una sola desgracia que consolar, una sola esperanza que derramar en los corazones ulcerados; mientras haya regiones lejanas que evangelizar, sudores que verter y sangre que derramar para fecundar las almas y engendrar la verdad en la tierra.

Probado como oro en el crisol, y enterrado en el surco de la tierra, como el grano de trigo, pues fue calumniado y apartado de la obra por él fundada, primero por la Iglesia, y después, por las mismas religiosas, muere un 17 de marzo de 1905 en la ciudad de Málaga, solo y abandonado, como él había decidido morir; a ejemplo del Crucificado, fijos los ojos en el autor y consumador de nuestra fe. Muere como fiel hijo de la Iglesia, y bajo el signo de la obediencia de la fe, como los grandes testigos y los grandes creyentes.

Elaboró una rica espiritualidad en la que hoy bebemos las religiosas, los mercedarios de la caridad y tantos laicos que, impactados por su vida, por la caridad que derramó en los pobres y por la forma en que decidió morir, quieren hacer camino de vida cristiana desde su inspiración carismática. Los ejes fundamentales de la misma son:

— la caridad redentora, para hacer beneficios a la humanidad y servir a los pobres el Evangelio del amor y de la ternura de Dios, pues la caridad, que es Dios, se manifiesta enjugando lágrimas, socorriendo infortunios, haciendo bien a todos y dejando a su paso torrentes de luz

— el amor y la configuración con Jesucristo Redentor, en su misterio pascual, pues el rasgo de amor místico que casi identifica con Jesucristo el corazón del hombre, desprendido de toda recompensa, es el sublime ideal de la caridad

— el amor a María de la Merced, pues Ntra. Sra. de las Mercedes es de todos y para todos, ya que no hay título más dulce, invocación más suave, nomenclatura más amplia que la merced y misericordia de María.

Vivió e hizo suyas todas las virtudes cristianas de manera heroica, sobre todo la fe, la esperanza y la caridad, y todas aquellas virtudes humanas que dan elegancia a la caridad y la hacen entrañable en las relaciones: humildad, afabilidad, dulzura, ternura, misericordia, bondad, mansedumbre, paciencia, generosidad, gratuidad y benevolencia. También se distinguió por su prudencia, por su fortaleza en el sufrimiento, por su transparencia en la búsqueda de la verdad y por el sentido de la justicia que tuvieron todos sus actos y decisiones. La Iglesia reconoció sus virtudes heroicas proclamándolo Venerable el día 21 de diciembre del año 2001.

Dios Padre, por su intercesión, realizó un milagro, en la persona de Juan de la Cruz Arce, en la ciudad de Mendoza, Argentina, que la Iglesia ha considerado de segundo grado, restituyéndole el páncreas, que se le había extirpado totalmente en una intervención quirúrgica.

Su vida es un desafío para todos los que seguimos su espiritualidad, no tanto por lo que hizo, sino porque supo amar a la manera de Dios, sirviendo el Evangelio de la caridad a los más necesitados. Él nos reveló que la ternura y la misericordia de Dios se hacen realidad en el corazón de los seres humanos por el misterio de la redención del Hijo y haciendo camino con Él. El P. Zegrí hizo camino de discipulado entregándose total y exclusivamente a Jesucristo crucificado, como podemos leer en su testamento espiritual, viviendo sus mismas actitudes y sentimientos, ofreciéndose totalmente a Él para bien de la humanidad; perdonando a quienes le calumniaron, no teniendo en cuenta el mal y creando lazos de comunión, de encuentro y de relación; construyendo humanidad nueva en aras de la caridad más exquisita y amando a María, la mujer nueva, que sostuvo su existencia en la fe y su fe anclada en el misterio de Dios.

Su beatificación, (realizada el 9 de noviembre de 2003), nos introduce a todos en la merced de Dios, en ese espacio de gratuidad en la que el Señor es jaris permanente, gracia liberada y redención de todo lo que oprime a los hombres y mujeres de hoy. A este testigo de la caridad de Dios nos encomendamos para que el Espíritu Santo transforme nuestra vida en fuego de amor, de tal manera que en nuestro camino de discipulado, y cargando sobre nuestros hombros los dolores de la humanidad, nos asemejemos a un astro que ilumina sin quemar, a una ráfaga que purifica sin destruir, a un arroyo que fecunda sin inundar.

Si usted tiene información relevante para la canonización del Beato Juan Nepomuceno Zegrí y Moreno, contacte a:
Hermanas Mercedarias de la Caridad
C/ Serrano, 132
28006 Madrid, ESPAÑA

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Autor: . | Fuente: icmsec.webnode.com
María Bárbara de la Santísima Trinidad Maix, Venerable
Fundadora, 17 de marzo
María Bárbara de la Santísima Trinidad Maix, Venerable
María Bárbara de la Santísima Trinidad Maix, Venerable

Fundadora de la Congregación
de las hermanas del Inmaculado Corazón de María

En Catumbi, Rio de Janeiro, Brasil, Venerable María Bárbara de la Santísima Trinidad (en el siglo Bárbara Maix), fundadora de la congregación de las hermanas del Inmaculado Corazón de María ( 1873)Nació en Viena, Austria el 27 de junio de 1818, hija de José Maix y Rosalía Mauritz.

Los registros históricos nos dicen que José Maix era empleado público. Encontramos a su padre en el año 1782, trabajando como ayudante de cocina para el príncipe José Luis Lischtein. Poco después, en el año 1786, pasa a trabajar en el Palacio de Schönbrunn , en la función de ordenanza y luego chambelán del emperador.

Las muertes en la familia Maix eran frecuentes y la enfermedad una constante. Bárbara, la menor de 9 hijos del segundo matrimonio, tuvo su infancia y adolescencia marcada por muchas dificultades que le causaron debilidad en su organismo.

De hecho, fue muy difícil para el padre José Maix trabajar en el palacio donde se realizaban muchas fiestas, llenas de elegancia y lujo, y ver morir a sus hijos, uno tras otro, por no poder vencer, con el fruto de su trabajo, el hambre y la enfermedad. Vivían junto al palacio, en la casa número uno de los empleados.

En esta atmósfera de los contrastes entre el lujo y la abundancia del palacio con la pobreza y el dolor en su familia, se fue formando la personalidad de Bárbara. Hereda de sus padres la fe cristiana, el espíritu de lucha y resistencia, la tenacidad constante para resistir lo que tocara vivir, el coraje para enfrentar el imperio del lujo ante las apremiantes necesidades de la familia. Es el amor sin los límites por la vida lo que la hace fuerte, intrépida, llena de energía. Ella aprende de los sufrimientos diarios a no dejarse vencer frente a las dificultades, por más grandes que estas sean.

Desde temprana edad, manifiesta un espíritu misionero y profético frente a los desafíos de la realidad:

En tiempos de guerra, en los que el estado prohíbe la fundación de congregaciones religiosas, reúne jóvenes y con ellas inicia el proyecto de las Hermanas del Inmaculado Corazón de María.

Ante una situación social de desempleo en la que el mayor número de nacimientos correspondián a madres solteras, abre una casa de huéspedes para albergar a empleadas domésticas, dándoles orientación y asistencia, evitando que cayeran en la prostitución y otras desigualdades sociales.

Perseguida por el contexto político-económico de Viena y ante la necesidad de salir del país, planea ir a América del Norte, mas las circunstancias hacen que junto a 21 compañeras viaje a Brasil, país del que no conoce ni su cultura ni su geografía. Escribiendo a una compañera le dice: “Llegamos a Río de Janeiro el 9 de noviembre (1848), sin dinero, sin conocer a nadie, sin conocer el idioma, con mucha hambre, pero llenas de confianza en Dios y en Nuestra Señora”.

En una época en que las mujeres no tenían participación social, acceso a los conocimientos y a la educación escolar, se convirtió en educadora y permitió el estudio a las niñas, especialmente a las huérfanas y pobres.

Atenta a los hechos, percibe otras necesidades de la época: asilos y pensionados. Ante las epidemias de cólera y fiebre amarilla y por la Guerra con Paraguay, se hace cargo de las actividades en dispensarios y hospitales.

Frente a una sociedad que mantiene el sistema de la esclavitud, María Bárbara no acepta que las personas que trabajan junto a las Hermanas lo hagan en condiciones de esclavitud, todos realizan los mismos servicios y tienen los mismos derechos en una relación de total igualdad y colaboración.

En un contexto en el que las órdenes religiosas eran de estilo puramente contemplativa, María Bárbara hace una innovación: una forma de Vida Consagrada forjada para el trabajo profano y social. Este modelo de la Vida Religiosa era nuevo tanto para la Iglesia como para el gobierno. Ella fundó el 8 de mayo de 1849 la primera congregación femenina de vida activa en Brasil.

Con inteligencia, abre nuevos caminos, vence los obstáculos y se enfrenta firmemente los problemas de orfandad, opresión y autoritarismo de la época.

María Bárbara, mujer de fe, discierne la realidad, toma decisiones, como la de no realizar aquellas tareas que no ayuden al estilo de vida exigido en el Proyecto de la Congregación. “… Yo no creo que haya autoridad en la tierra que me obligaría a hacer nada en contra de mi conciencia. No somos esclavos, Señor Administrador. Somos libres por la misericordia de Dios”.

Su vida dedicada toda a Dios y a los hermanos, especialmente a los más necesitados, fue señalada por muchos sufrimientos, enfermedades, pobreza y luchas. Siguiendo el ejemplo de la Virgen María, se entregó totalmente a la Voluntad del Padre, María Bárbara respondió que sí a la llamada del Señor.

Murió el 17 de marzo de 1873, dejando en herencia “LA BÚSQUEDA CONTINUA DE LA VOLUNTAD DE DIOS, ATENTAS A LOS APELOS DE LA IGLESIA EN CADA MOMENTO HISTORICO”, el perdón, la vivencia fraterna, escuchar la palabra de Dios, el coraje, la osadía y la defensa de la dignidad humana..

Sus restos mortales se conservan en la Capilla de S. Rafaele, Rua Riachuelo, 508, Porto Alegre, RS – Brasil.

El sábado 27 de marzo de 2010, S.S. Benedicto XVI firmó el decreto referente a un milagro atribuido a la intercesión de la Venerable María Bárbara de la Santísima Trinidad, ahora sólo faltaría se señale la fecha para su beatificación.

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Autor: . | Fuente: Martirologio Romano
Otros Santos y Beatos
Completando el santoral de este día, Marzo 17
Otros Santos y Beatos
Otros Santos y Beatos

Santos Mártires de Alejandría, mártires
Conmemoración de muchos santos mártires en Alejandría, de Egipto, que en tiempo del emperador Teodosio, al crecer el número de los cristianos, los adoradores de Serapis apresaron a muchos de ellos, los cuales, por rechazar este culto, fueron muertos con gran crueldad (c. 392).

San Agrícola, obispo
En Chalons, en Burgundia, de la Galia, san Agrícola, obispo, que durante casi diez lustros rigió esta Iglesia y la robusteció con varios concilios (580).

San Pablo, monje mártir
En la isla de Chipre, san Pablo, monje, que fue quemado vivo por defender el culto de las santas imágenes (c. 770).

Beato Conrado, eremita
En Modugno, cerca de Bari, en la Apulia, beato Conrado, que en Palestina llevó vida eremítica, habitando en una mísera cueva hasta la muerte (c. 1154).

 

Santoral del 16 de Marzo


Autor: . | Fuente: ar.geocities.com/misa_tridentina01
Abraham Kidunaia de Edesa, Santo
Anacoreta, Marzo 16
Abraham Kidunaia de Edesa, Santo
Abraham Kidunaia de Edesa, Santo

Anacoreta

Martirologio Romano: En Edesa, en la antigua Siria, San Abraham, anacoreta, cuya vida fue descrita por el diácono San Efrén.

Etimológicamente: Abraham = Aquel que es padre de muchos pueblos.

El admirable varón san Abraham, cuya vida nos dejó escrita san Efrén, nació en las cercanías de Edesa en la Mesopotámica, de padres muy ricos, los cuales le amaban tiernísimamente, y fue tanta la instancia que le hicieron para que se casase, y tantas las lágrimas que derramó la madre, que sólo por no contristarlos dijo que se casaría.
Preparáronse las fiestas y bodas, y habiendo durado seis días el regocijo, el séptimo, al tiempo que toda la casa estaba ocupada en convites, músicas, bailes y danzas, salióse Abraham secretamente de ella y fue a encerrarse en una gruta que distaba a más o menos una legua del lugar.

Halláronle allí al cabo de diecisiete días, y el santo habló a sus padres con tanto espíritu de Dios, que hasta recabó de su esposa que consintiese en una perpetua separación. Todo cuanto poseía en la tierra era una túnica de pelo de cabra, un manto, una escudilla para comer y beber, y una estera de juncos para acostarse.

En esta vida había pasado ya algunos años cuando el obispo de Edesa le mandó que se ordenase de sacerdote y evangelizase una población de gentiles muy obstinados que había en la diócesis. Tres años gastó el santo en la obra de convertirlos: le apedrearon, le dejaron por muerto, le arrastraron tres veces por las calles; pero finalmente se rindieron, y se echaron .a sus pies para que les bautizase.

Volvióse después Abraham a su antiguo encerramiento, y en esta sazón una sobrina suya llamada María quedó huérfana a los siete años de su edad, y la llevaron al santo; el cual la puso en una celda inmediata a la suya y allí por una ventanilla la instruía en las cosas de Dios.
Pero como a los pocos años de su recogimiento viniese la doncella a perderse por la tentación de un mozo que en hábito de monje fue a visitar al santo, en lugar de arrepentirse de su pecado, se fue a una ciudad, que estaba de allí a dos jornadas, y con hábito de seglar, galano y lascivo se entró en un mesón para perderse del todo.

Tuvo Abraham revelación de la caída de su sobrina, y deseoso de sacar aquella alma de las garras del dragón infernal y restituirla a Jesucristo, buscó un caballo, y vestido de soldado, se fue a la ciudad y al mesón donde María vivía, a la cual habló con tan tiernas palabras, que compungida y llena de confusión se deshizo en lágrimas,

Sin osar mirar la cara de su tío. «No te desesperes, hija, -le dijo el santo- porque no hay llaga tan incurable que con la sangre de Cristo no se pueda curar». Volvió luego María a su antigua morada, donde se dio de tal suerte a la penitencia, que fue un perfecto retrato de la santidad de su tío, y finalmente compañera de su gloria en su dichoso tránsito.

ORACIÓN
Oh Dios,
que cada año nos alegras con la fiesta,
de tu confesor,
el bienaventurado Abraham,
danos tu gracia para que
celebrando la nueva vida
de que goza en la gloria,
imitemos sus virtuosas acciones en la tierra.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

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Autor: Xavier Villalta
Benedicta de Asís, Beata
Abadesa, Marzo 16
Benedicta de Asís, Beata
Benedicta de Asís, Beata

Ingresó a las Clarisas de Asís en 1214, sucedió a Sta. Clara en el govierno del monasterio de San Damiano, permaneciendo en ese cargo hasta 1260.

Pudo asistir a la construcción de la basílica en honor de Santa Crala, y al traslado de las Clarisas desde el local anexo a la vieja iglesia de San Jorge.

Murió de causas naturales en el año 1260.

Sus restos se encuentan en la Basílica de Santa Clara de Asís.

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Autor: . | Fuente: Enciclopedia Católica
Heriberto de Colonia, Santo
Obispo, Marzo 16
Heriberto de Colonia, Santo
Heriberto de Colonia, Santo

Obispo

Martirologio Eomano: En Colonia, en Alemania, san Heriberto, obispo, que, siendo canciller del emperador Otón III, fue elegido a la fuerza para la sede episcopal, desde donde iluminó constantemente al clero y al pueblo con el ejemplo de sus virtudes, que también recomendaba en la predicación (1021).

Etimológicamente: Heriberto = Aquel que es temido en la batalla, es de origen germánico.Nació en Worms, en el año 970, murió el 16 de Marzo de 1021 en Colonia.

Fue arzobispo de Colonia, canciller del emperador Otón III y fundador de la abadía de Deutz.

Heriberto era hijo del duque Hugo de Worms. Tras estudiar en la escuela de la catedral de Worms, su ciudad natal, pasó algún tiempo en el monasterio benedictino de Gorza, situado en el ducado de Lorena.

Después de este periodo fue nombrado rector de la catedral de Worms.

En 994 fue ordenado sacerdote. Ese mismo año el rey Otón III le nombró canciller para Italia y cuatro años más tarde, también para Alemania, cargo que mantuvo hasta la muerte del emperador en 23 de enero de 1002.

Como canciller, Heriberto se convirtió en el consejero más importante de Otón III, a quien acompañó a Roma en 996 y 997. Todavía estaba en Italia cuando en 999 fue elegido arzobispo de Colonia.

Recibió la investidura eclesiástica y el palio de parte del papa Silvestre II el 9 de julio de 999 en la ciudad italiana de Benevento, siendo consagrado en la Catedral de Colonia en día de Navidad de ese mismo año.

El año 1002 estuvo presente en el lecho de muerte del emperador en Paterno.

Caundo regresaba a Alemania con los restos del emperador y la insignia imperial, fue hecho prisionero por un tiempo por el futuro rey Enrique II, a cuya candidatura Heriberto se había opuesto inicialmente.

Tan pronto como Enrique fue elegido nuevo rey, el 7 de junio de 1002, cambió de postura para pasar a reconocer al nuevo rey y servirlo fielmente, acompañándolo a Roma en 1004 y mediando entre el monarca y la Casa de Luxemburgo entre otras obras.

Sin embargo Heriberto nunca se ganó la total confianza de Enrique II hasta el año 1021, cuando el rey reconoció su error y pidió perdón al arzobispo, el mismo año de la muerte del santo.

Heriberto fundó el monasterio benedictino y la iglesia de Deutz, al que hizo generosos donativos y donde se encuentra su tumba. Heriberto fue considerado santo ya en vida.

El papa Gregorio VII lo canonizó entre 1073 y 1075. Su fiesta se celebra el mismo día de su fallecimiento, el 16 de marzo.

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Autor: . | Fuente: iberopuebla.edu.mx
Juan de Brébeuf, Santo
Mártir, Marzo 16
Juan de Brébeuf, Santo
Juan de Brébeuf, Santo

Mártir Jesuita

Martirologio Romano: En la región de los hurones, en Canadá, pasión de san Juan de Brébeuf, presbítero de la Compañía de Jesús, que enviado desde Francia a la misión del Hurón, murió por Cristo después de ingentes trabajos, atormentado con gran crueldad por algunos paganos del lugar. Su memoria, con la de los compañeros, se celebra el día 19 de octubre (1649).Es el patrono de los jesuitas del Canadá y uno de los más insignes misioneros de la Compañía de Jesús.

Nacimiento y patria
Juan nace el 25 de marzo de 1593, en Condé sur Vire, en la Normandía oriental, Francia.

Pertenece a una familia de terratenientes y granjeros. Sus padres son ricos, y bien considerados dentro de su clase, y en toda la región. Son católicos decididos, a pesar del predominante calvinismo de Normandía.

Su formación

El maestro de la escuela, o tal vez el sacerdote de la parroquia de Condé sur Vire, le enseña a leer y a escribir.

Debido a la posición de la familia, Juan estudia después en la Academia de la vecina ciudad de Saint Lô. Más tarde da comienzo a los estudios humanísticos en la Universidad de Caen.

Con los jesuitas

Juan de Brébeuf tiene 16 años cuando la Compañía de Jesús abre un Colegio en la ciudad de Caen. El se inscribe allí para los estudios de filosofía.

El Colegio es clausurado al año siguiente, en 1610, pero los jesuitas mantienen una Residencia en la ciudad. Juan continúa bajo la guía espiritual de sus antiguos maestros.

De nuevo en la Universidad de Caen, termina la filosofía y hace unos cursos de teología moral. No tiene aún determinado si debe ofrecerse como seminarista al obispo de Bayeux o ingresar a la Compañía de Jesús.

En 1614 hace su discernimiento vocacional. Tiene entonces 21 años. Se decide por la Compañía de Jesús pero posterga su ingreso por asuntos familiares.

Regresa a Condé sur Vire para dirigir y administrar las fincas de su familia. Tres años después, a los 24 de edad, pide formalmente la admisión en la Compañía de Jesús.

El noviciado

A primeros de noviembre de 1617, Juan de Brébeuf llega a Rouen montando a caballo.

La primera impresión del Maestro de novicios es la de tener ante sí a un normando de los viejos tiempos. La edad es mayor que la de los otros. La estatura es excepcional, una cabeza más alto. Es muy enjuto de carnes, ancho de espaldas y bien proporcionado. Tiene facciones muy normandas: nariz prominente, labios gruesos, pómulos elevados y unos ojos que miran de frente y sin temor.

El 8 de noviembre, termina la Primera probación y se incorpora a la vida de la comunidad. Sus compañeros, unos cincuenta, son menores que él, y casi todos son normandos.

Hace el mes de Ejercicios espirituales, y se acaban las dudas de si debe ser sacerdote o hermano.
El 8 de noviembre de 1619, pronuncia los votos perpetuos de pobreza, castidad y obediencia en la Compañía de Jesús.

El magisterio

Como Juan ha terminado los estudios humanísticos y de filosofía antes de su ingreso, no es enviado al Colegio de La Flèche con los demás jesuitas de su clase.

Es destinado al Colegio de Rouen para la experiencia del magisterio. El Colegio se halla al doblar la esquina del mismo Noviciado. Sus alumnos son los del curso de Gramática inferior, todos de doce años. Con enorme paciencia, enseña bien y cuida la conducta de esos niños inquietos.

Al año siguiente, 1620, con los mismos niños, Juan de Brébeuf empieza a dictar el curso de Media Gramática. Pero se enferma muy seriamente, con fiebres periódicas, toses violentas y depresión. No es capaz, por consiguiente, de dar sus clases.

La ordenación sacerdotal

El Provincial, entonces, juzga aconsejable que sea ordenado sacerdote antes de morir. Para ello, señala a un sacerdote del Colegio para que le dé los cursos de Teología, Sagrada Escritura y Derecho canónico que le faltan.

En septiembre de 1621, en un tosco carruaje viaja a Lisieux a recibir el Subdiaconado. El 18 de diciembre del mismo año, recibe el diaconado en la Catedral de Bayeux. El 19 de febrero de 1622, en Pontoise, se ordena de presbítero.

Su primera Misa la dice en la fiesta de la Anunciación. Es su cumpleaños, pero por ser Viernes Santo, la fiesta se traslada al 4 de abril.

Con la ordenación sacerdotal, la mejoría de Juan de Brébeuf se acentúa notablemente. Ese mismo año es Ayudante del Ecónomo en el Colegio de Rouen. Al año siguiente es el Ecónomo titular. No es un cargo fácil. El Colegio tiene 600 alumnos y todavía deben hacerse construcciones nuevas.

La vocación al Canadá

En Rouen, Juan tiene la oportunidad de conocer a dos sacerdotes franciscanos que han regresado de Nueva Francia, desde América del Norte.

El normando se interesa. La petición oficial de los franciscanos a la Compañía de Jesús para ser ayudados en las misiones del Canadá no es ningún secreto.

Juan se ofrece para la primera expedición. El Provincial no le da ninguna seguridad de hacer el viaje, pero lo deja inscrito en el gran registro de las peticiones.

Y Juan es elegido, casi sin tener esperanzas. Siente entonces un profundo gozo y un agradecimiento inmenso a Dios. Con él, son tres sacerdotes y dos Hermanos. Como Superior va designado el P. Carlos Lalement, director de estudios en el Colegio de Clermont de París. Son los últimos días de marzo de 1625.

Preparativos

La flota hacia Nueva Francia debe zarpar desde el puerto de Dieppe a mediados de abril. Hay que llevar de todo: alimentos, ropa, colchones, sábanas, útiles de cocina, herramientas, medicinas, vasos sagrados, libros… En Nueva Francia no hay casi nada.

Si olvidan algo, deberán esperar al año siguiente, cuando la flota haga otro viaje. En los últimos días hay dificultades, pero no impiden la partida de los jesuitas.

El mundo americano

El 24 de abril de 1625, zarpa la flota de tres barcos. La travesía dura siete semanas.

El 16 de junio, los veleros llegan al fondeadero de Moulin Baude y esperan la corriente y la marea favorables para seguir al interior de la caleta de Tadoussac.

Juan de Brébeuf contempla maravillado ese nuevo mundo. Alrededor del barco hay muchas canoas con remeros esnudos, de piel rojiza. Cantan y marcan el ritmo. En las orillas pululan los indígenas, hombres, mujeres y niños. Casi todos están semidesnudos. Algunos van pintados, con grasa azul, roja, negra o blanca. Es toda una algarabía de voces, profundamente guturales, como graznidos de cuervos. El paisaje es hermoso. Brébeuf queda fascinado con los bosques, los pájaros y los rayos del sol sobre el río.

En chalupas remontan el río San Lorenzo. Todo es cada vez más asombroso. Cinco días y sus hermosas noches llenan a los misioneros de profundo consuelo.

Quebec

Por fin oyen el grito tan esperado: ¡Quebec, Quebec! Es el 15 de julio de 1625.

Pero la Compañía Montmorency, responsable de la colonia francesa, prohibe el desembarco de los jesuitas. Los franciscanos los defienden valientemente y, después de mucho parlamentar, logran el desembarco y reciben a sus amigos jesuitas en su pequeño convento de Quebec.

Por los franciscanos, conocen toda la dificultad de la nueva misión. La Compañía Montmorency no se preocupa sino de sus intereses comerciales. En Quebec viven 51 residentes franceses, de los cuales 33 son empleados de la Compañía comercial.

Eso es todo.

Las construcciones son miserables barracas, excepto el almacén y la casa del gobernador. Los franceses casi todos son hugonotes, o malos católicos. Los indígenas algonquines, que comercian en Quebec, son nómades y no se muestran dispuestos a escuchar la doctrina cristiana. Ningún recoleto franciscano ha podido aprender la lengua.

Los franciscanos les hablan también de los indígenas hurones, en el lejano oeste. Son sedentarios, cultivan el trigo y viven en casas permanentes, agrupadas tras una empalizada. Se han mostrado amistosos y buscan ayuda para defenderse de sus enemigos los iroqueses. Tal vez allí, podría instalarse una Misión.

Hacia una Misión entre los hurones

Dos semanas después, Juan de Brébeuf y un franciscano remontan el río San Lorenzo, hacia el país de los hurones.

Empaquetan lo necesario para pasar allá un invierno: galleta de barco, alimentos, carpas y ropa de abrigo, lo que necesitan para celebrar misa, algunos libros, hachas, cuchillos, ollas y baratijas. Lo más valioso es una lista de palabras y frases en dialecto hurón, recopiladas por los franciscanos.

Por semanas remontan el río en unas canoas. En el lugar denominado Trois Rivières, deben unirse a los comerciantes de la Compañía Montmorency para poder continuar. En el cabo Victoria los franceses tienen la costumbre de esperar a los hurones, de río arriba, para traficar con ellos.

En ese lugar Juan de Brébeuf los contempla por primera vez. Algunos usan el pelo formando una especie de moño en la coronilla, y el resto del cráneo está rapado. Otros tienen el cabello engrasado, pegado a las orejas y al cuello. Muchos ostentan franjas de pelo, de dos o tres dedos de ancho, alternando con trozos rapados, desde la frente hasta el cuello. Todos los rostros están embadurnados. Tienen una franja negra de oreja a oreja, con círculos blancos en los ojos y en la boca. El pecho, el vientre, los brazos y la espalda relucen con grasa de color. Usan collares de conchas, pulseras en los brazos y cinturones. Algunos tienen pendientes en las orejas y en la nariz.

Los franceses de Trois Rivières deciden no permitir el viaje a los misioneros. Un franciscano, el P. Nicolás Viel, ha perecido ahogado el año anterior, después de haber pasado dos inviernos con los hurones. Las explicaciones de los jefes hurones, por cierto, no parecen claras. Más bien, dejan en los franceses la impresión de un crimen.

Los misioneros, sin embargo, traban amistad con algunos jefes. A Juan de Brébeuf lo miran con cierta admiración: por su altura y corpulencia. Lo empiezan a llamar “Echon”, al no poder pronunciar el nombre francés de Juan.
Los dos misioneros insisten en seguir. Hay un largo parlamento. Al fin, los hurones, ante las sospechas, pretextan no tener sitio en las canoas. Entonces, todos los franceses regresan a Quebec.

La misión de los algonquines

En Quebec, Juan de Brébeuf y sus compañeros se dedican a la construcción de la Residencia jesuita, junto al río San Carlos, a unas dos millas de la aldea. Y desde allí, empiezan la dura tarea de evangelizar a los algonquines. Es muy poco lo que pueden hacer.

Juan obtiene del P. Lalement, por insistencia de ruegos, la licencia para incorporarse a un grupo de algonquines, que acepta su compañía en su vivir nómade de pleno invierno.

Con ellos camina, navega en canoas, atraviesa bosques, participa en la caza del oso y del castor. Sube montañas, sufre la nieve. Comparte muchas veces el hambre. Lo más duro es la convivencia promiscua en los campamentos, junto al fuego. Pero aprende mucho, costumbres y palabras de su lengua extraña.

De nuevo hacia los hurones

El 14 de julio de 1626, llegan a Quebec, desde Francia, otros tres jesuitas. Con uno de ellos y un sacerdote franciscano, Juan de Brébeuf inicia nuevamente la expedición hacia los hurones. En el cabo de la Victoria los encuentran, igual que el año anterior.

Hay muchos regateos, muchos rechazos, insistencias y ruegos. Por fin, Echon se embarca en una canoa hurona. Debe remar, llevar cargas, atravesar cascadas con la canoa a cuestas, remontar el cenagoso río Ottawa.

A las tres semanas, llegan al lago de los indios nipissingos, aliados de los hurones. Allí descansan dos días. Continúan. Es una sucesión interminable de rápidos y el agua es negra. Navegan otros cuatro días a través de canales traidores.

Por fin, llegan a la Bahía Georgia en el Lago Hurón. Reman noventa millas y arriban al extremo sur. Un poco más arriba queda la aldea hurona de Toanché, de quince casas.

De rodillas, Juan de Brébeuf da gracias a Dios. Los hurones, las mujeres y los niños lo miran con asombro.

Entre los hurones

Durante el invierno, Juan aprende a vivir como un hurón. Su alimentación es el maíz, el pescado y la carne de castor, de oso y de antílope.

En junio de 1627, su compañero jesuita, el P. Anne Nouë, regresa a Quebec. No puede acostumbrarse.

Juan visita, una tras otra, las 25 aldeas del pueblo hurón. Poco a poco, empieza a querer a ese pueblo que Dios le ha puesto en su camino. El aprendizaje del idioma es, sin duda, lo más duro.

En el mes de junio de 1628, también lo abandona el compañero franciscano. Juan queda, entonces, totalmente solo.
En el tercer invierno, trabaja duramente en un diccionario, en una gramática y en la traducción del Catecismo Ledesma. No quiere bautizar a nadie en esos tres años.

Solamente es un amigo del pueblo hurón.

Expulsado del nuevo mundo

En junio de 1629, también él debe abandonar Toanché. Por obediencia, se le pide regresar con maíz. En Quebec la población muere de hambre. Los ingleses están cerca y es necesaria su ayuda.

Pocos días después de llegar, atacan los ingleses y Quebec se rinde. La población francesa y con ella, los franciscanos y los jesuitas, pasan a Tadoussac para regresar a Francia.

En Francia

El P. Juan de Brébeuf y sus cinco compañeros jesuitas llegan a Calais los últimos días de octubre de 1629. En París entrega al Provincial informes escritos y verbales sobre la Nueva Francia. En todos los ambientes es admirado y, con gran curiosidad, quieren conocer sus experiencias entre los “salvajes”.

La Compañía Montmorency es reemplazada por la de los Cien Asociados, decisión tomada por el Cardenal Richelieu, de acuerdo con los recoletos y los jesuitas.

La Tercera Probación

Juan de Brébeuf entra entonces al curso de Tercera Probación bajo la tutela del famoso P. Luis Lalement. Hace el mes de Ejercicios, y el 20 de enero de 1630 pronuncia los últimos Votos en la Compañía de Jesús.

Conservamos el mejor de sus propósitos. Sea yo destrozado antes de violar oluntariamente una disposición de las Constituciones. Nunca descansaré, jamás he de decir: basta”.

El regreso al Canadá

En 1632, el Cardenal Richelieu ordena el regreso a Nueva Francia. Ha obtenido la restitución de parte de Inglaterra y ha dispuesto la organización de un imperio para Francia.

Pero esta vez, la evangelización queda sólo bajo la responsabilidad de la Compañía de Jesús. Excluye, así, a los franciscanos recoletos, con gran pesar de todos.

En la primera expedición, no es incluido el P. Juan de Brébeuf, y debe quedarse en Francia con profunda pena. En ella parte su amigo el Padre Antonio Daniel.

Pero el 23 de marzo de 1633, se embarca en el buque insignia del ahora Virrey Samuel Champlain. Es una vuelta en gloria y majestad.

El 25 de mayo de 1633 está nuevamente en Quebec. Juan de Brébeuf baja aprisa y corre hasta Nuestra Señora de los Angeles para abrazar, emocionado, a sus compañeros.

La Misión de Ihonatiria

A principios de julio de 1633, llegan los hurones y prometen llevar con ellos a Echon, el próximo verano. Irán tres: los PP. Antonio Daniel, Ambrosio Davost y él. Además, seis franceses les ayudarán en las construcciones.

El 4 de julio de 1634, Brébeuf viaja en dirección a los hurones y bendice la fundación del Fuerte de Trois Rivières, la futura ciudad. Y de nuevo viene el viaje extenuante. “Hemos llevado a cuestas nuestras canoas 35 veces y las hemos remolcado, por lo menos, cincuenta”.

Se establece esta vez en Ihonatiria, adonde se han trasladado los hurones de Toanché. Con sus amigos construye la casa de la Misión de San José y se da, con entusiasmo, al trabajo apostólico.

En 1635 los jesuitas se atreven a bautizar a dos ancianos. Visitan con gran sacrificio todas las aldeas huronas. Son bien recibidos. Juan ya puede decir en lengua hurona casi todo lo que quiere y, por cierto, ésa es la mejor de sus ventajas. Día a día adquiere autoridad y crédito ante el pueblo.

El 13 de agosto de 1635, llegan a su lado los PP. Francisco Le Mercier y Pedro Pijart. En 1636, envía a 12 jóvenes hurones a Quebec para ser educados en la Misión de Nuestra Señora de los Angeles.

El 13 de agosto de 1636, llegan a la Misión el padre Carlos Garnier y otro jesuita y, el 11 de septiembre, Isaac Jogues y un joven francés.

Las epidemias

Pero con los nuevos misioneros, llega también la gripe que hace ya estragos en Quebec y Trois Rivières. En la Misión hurona de San José, todos los jesuitas y gran parte de los franceses caen enfermos y quedan al borde de la muerte. Solamente Juan de Brébeuf escapa al contagio y puede dedicarse con gran sacrificio a sus súbditos y hermanos.

Poco después, la aldea hurona entera se contagia y Echon pasa a ser el principal médico que desafía a los hechiceros. Sólo en febrero de 1637, la epidemia empieza a ceder.

El fundador de misiones

El 8 de junio de 1637, Juan de Brébeuf funda la Misión
de Nuestra Señora de la Concepción, en Ossosané, la capital hurona de la nación del Oso.

La epidemia de fiebre ecrudece en julio en toda Huronia. Ahora se sospecha que los “sotanas negras” son los causantes. Todos los misioneros están entonces en peligro de muerte.

Juan logra la conversión de uno de los jefes, Chihwatenhwa, a quien ha cuidado con enorme cariño durante las fiebres. Pero el peligro de la vida es evidente. Se han multiplicado las miradas de odio.

El voto del martirio

Juan escribe, entonces, su voto de martirio, para pronunciarlo todos los días en la misa.

“Formulo mi voto en presencia Tuya, del Padre Eterno y del Espíritu Santo. En resencia de tu Madre y de San José, ante los ángeles, apóstoles y mártires, ante mi padre San Ignacio y San Francisco Javier. Formulo mi voto formal, y lo dedico a Ti, Jesús. Si la gracia del martirio se me ofrece, por tu infinita misericordia, no dejaré pasar esta gracia.

Hago este voto por el resto de mi vida. A Ti, Señor Jesús, te ofrezco con placer mi sangre, mi cuerpo y mi alma, desde este día, y me ofrezco con gozo a morir por Ti, si así lo deseas Tú que moriste por mí”.

La cosecha del misionero

El 1 de febrero de 1638, Juan de Brébeuf es nombrado solemnemente jefe hurón. Es el mayor honor que puede obtener un misionero.
Las conversiones continúan. Tiene el consuelo de bendecir el primer matrimonio en tierra hurona, el de José Chihwatenhwa y de María su esposa.

El 25 de junio de 1638, decide trasladar la Misión de San José desde Ihonatiria a Teanaustayé, la capital hurona de la nación de la Cuerda. Deja allí a Isaac Jogues y a Pedro Chastellain.

Un nuevo Superior

El 26 de agosto de 1638, llegó a Huronia el P. Jerónimo Lalement, con el cargo de Superior.

De inmediato el P. Lalement, secundado por Juan de Brébeuf, decide organizar definitivamente la Misión. Acepta las ideas de Echon y juntos echan las bases de la institución de los “donados” en la Compañía. Se necesitan muchos misioneros. La mies es demasiado grande.

Los donados serán laicos en servicio de las obras de la Compañía. Vivirán como religiosos, pero solamente con votos privados. Ellos tendrán la gran responsabilidad de las construcciones, la catequesis y todo lo material de las misiones.

La guerra con los iroqueses

Juan de Brébeuf es trasladado a la Misión de Teanaustayé, la que poco después se divide en dos. Todo parece sonreír.

Pero la tradicional guerra de los hurones y los iroqueses recrudece ese año. En una redada hurona, caen prisioneros 80 iroqueses. Según la ley hurona, son condenados a torturas y muerte. Echon, como jefe hurón, tiene acceso a los concilios y puede convertir a un buen número de ellos. Ellos desean tener, después de la muerte, una ida feliz en la otra que se les promete.

También las conversiones, en los poblados de la Misión, aumentan con la alegría profunda de los misioneros. En 1638, el número de cristianos llega a 50. En 1639, en las tres Misiones se cuentan 96.

La Misión de Santa María

A fines de agosto de 1639, el P. Jerónimo Lalement decide agrupar a los misioneros de toda la Misión hurona en un solo sitio. Funda, así, la Misión de Santa María, relativamente cerca de la antigua aldea de Toanché.

Pero muy pronto llega a los poblados hurones la epidemia de la viruela. Nuevamente, la mortandad es de los indios y el peligro para los misioneros. ¿Por qué no mueren los sotanas negras? Pueden ser los causantes porque no desean sanar a los hurones.

La Misión entre los indios neutrales

El 2 de noviembre de 1639, el padre Juan de Brébeuf es destinado por su superior a fundar una Misión entre los indios neutrales, al sur de Huronia. El nombre de “neutrales” lo reciben porque viven en paz con los hurones y también con los iroqueses del lado sur del lago Erie.

Juan, con un compañero jesuita, dos donados y un joven hurón, avanza hacia el sur. Al séptimo día llegan al poblado de Kanducho. El idioma es un dialecto parecido al hurón, con marcadas diferencias de pronunciación. Todos los neutrales usan tatuajes. Las caras, los cuerpos, los brazos y las piernas muestran franjas negras, círculos y dibujos.

Juan de Brébeuf comienza el recorrido de todas las aldeas. Pero no es bien recibido. En todas ellas hay prevención en su contra. Los jefes neutrales creen que con el misionero puede venir la peste. Algunos hurones enemigos divulgan esos rumores.

En la misión emplea un año y cuatro meses. Es un tiempo difícil. Soporta peligros y amenazas y no obtiene conversiones. Por fin, al iniciarse marzo de 1641, emprenden Juan y su compañero el regreso a Santa María.

Pero al cruzar un arroyo, resbala y se da un golpe contra el hielo. A duras penas, debe admitir que se ha quebrado la clavícula del lado izquierdo.

El día 19 de marzo, con gran trabajo, los dos jesuitas llegan a Santa María para celebrar de inmediato la Misa, en honor del santo patrono de la Misión.

Un descanso en Quebec 

El P. Jerónimo Lalement decide enviar a Juan de Brébeuf a la ciudad de Quebec, con las canoas que viajan en el mes de mayo. La clavícula quebrada no puede ser tratada en la Misión y los dolores de Brébeuf parecen muy intensos. Después de siete años consecutivos entre los hurones, bien puede recuperar las fuerzas en Quebec.

Con hondo desconsuelo en Santa María, lo despiden. Todos lo aprecian, sacerdotes, hermanos, donados y obreros. Lo quieren hondamente, por su humildad, inagotable paciencia, caridad y valor indomable.

El 20 de junio de 1641, las canoas llegan a Trois Rivières, con admiración de todos, a causa de las incursiones iroquesas alrededor de la ciudad. Pocos días después, los misioneros están en Quebec.

Juan visita, fascinado, la nueva Misión de los jesuitas en el poblado de los algonquines cristianos de Sillery. Poco después, recorre el hospital fundado por las religiosas de Dieppe y también el Colegio de las Ursulinas para muchachas algonquinas.

Juan es nombrado Superior de Sillery. Desde allí, siempre inquieto, participa en la fundación de la ciudad de Montreal y apoya, con todos los medios a su alcance, a su querida misión entre los hurones.

Un dolor que desgarra 

En julio de 1642, recibe en Trois Rivières a Isaac Jogues que acompaña a los hurones en el viaje anual de comercio. En el mes de agosto, Juan decide el destino del joven donado y hábil cirujano René Goupil como compañero de Isaac.

Más que otras veces, sufre con ese viaje de sus amigos, pues él quisiera acompañarlos. Pero su decisión de guiarse por la obediencia le devuelve la paz.

Al atardecer de ese mismo día, Juan conoce, con horror, que Isaac, René y los hurones han caído en manos iroquesas.  Siente desgarrársele el corazón, pero una vez más debe cumplir la voluntad de Dios. Llora como un hombre y encomienda a sus amigos.

Poco después,  Juan bautiza en Quebec a seis hurones, todos jóvenes. Incansable, sigue con sus trabajos en Sillery y Trois Rivières.

Noticias alarmantes

El 12 de junio de 1643, llegan a Trois Rivières dos hurones.
Con emoción, Juan de Brébeuf reconoce, en esos rostros torturados, a José y a Pedro, los dos hermanos de Chihwatenhwa. Pertenecen al grupo de los prisioneros capturados por los iroqueses en el pasado mes de agosto.

Ellos relatan los tormentos, cómo fueron pasados por el fuego, despedazados y la vida de esclavitud durante el invierno. Narran también la muerte de René Goupil. Juan llora casi sin consuelo.

El 15 de agosto, llegan a Trois Rivières varias canoas iroquesas. Los franceses permiten que atraque una sola y con un solo iroqués. Este entrega a Juan una carta de Isaac, en latín, francés y hurón:

“Esta es la cuarta carta que escribo desde que estoy con los iroqueses. Los holandeses han tratado de rescatarnos, pero ha sido en vano. Estoy resuelto a seguir aquí hasta que Dios lo quiera. No pienso huir, aunque se me presente la ocasión de hacerlo”.

Otro año de angustia 

Un año más Juan de Brébeuf debe quedarse en Quebec, Sillary y Trois Rivières.

El 27 de abril de 1644, después de haberla preparado, despide a la expedición del P. Francisco Bressani, joven jesuita italiano, con sus seis hurones cristianos y un donado francés.

Dos semanas más tarde, el 14 de mayo, recibe con profundo dolor la noticia de que los hurones han perecido y que el P. Bressani es esclavo de los iroqueses.

Después, Juan de Brébeuf es llamado a Quebec para celebrar conferencias con el Gobernador y el P. Vimont, el Superior jesuita de Nueva Francia. Es urgente lograr la paz con los iroqueses. De lo contrario, todos los esfuerzos hechos con los algonquines, hurones y neutrales podrán perderse.

Una sorpresa increíble

En junio de 1644, llega a Quebec la flota que viene de Francia. La sorpresa de Juan es enorme cuando ve descender desde los veleros a su querido amigo Isaac Jogues. Antes de preguntar nada se confunden en un abrazo.

Isaac cuenta a sus amigos la tremenda odisea. Los iroqueses han sido en verdad muy duros. Los jesuitas miran, sorprendidos, las manos mutiladas y la paz del amigo. Ha podido huir con la ayuda de los holandeses.
Llegó a Francia para Navidad. Obtuvo permiso para regresar. Ahora lo ven nuevamente feliz.

En el mes de julio, Juan y su amigo Isaac viajan juntos a Trois Rivières. A los pocos días, llegan a la ciudad doce canoas huronas, con el P. Pedro Pijart y algunos donados.

Los hurones declaran que no vienen a comerciar sino que viajan en lucha guerrera contra los iroqueses. Juan de Brébeuf cree ver, entonces, una nueva oportunidad para él. El P. Pijart puede quedarse en Trois Rivières y él dirigirse de nuevo al país hurón.

Se apresura y va a Quebec a pedir la autorización del P. Vimont. Este asiente y le entrega los últimos documentos llegados de Francia. El P. Jerónimo Lalement debe regresar a Quebec, pues es el nuevo Superior de la Misión de Nueva Francia. El P. Pablo Raguenau ha sido designado como Superior en la Misión hurona. Juan de Brébeuf será el encargado de comunicar los cambios.
Por tercera vez en Huronia

De Quebec Juan viaja, feliz, con su tercer destino hacia los hurones. Con él van otros dos jóvenes misioneros, Natal Chabanel y  Leonardo Garreau.

El 7 de septiembre de 1644 llegan a Santa María, después de 30 días de viaje. A Echon los hurones y los jesuitas, lo reciben tumultuosamente. Primero, los gritos de sorpresa, después vienen las risas y los abrazos. En la capilla de troncos, todos entonan el vibrante Te Deum de acción de gracias.

Los recién llegados responden las miles de preguntas. Sí, el viaje ha resultado fácil. No, no han visto a los iroqueses. Isaac Jogues está en Quebec. Ha regresado con las huellas de sus torturas.

Todos se alegran. Como buenos jesuitas, aceptan confiados los cambios de Superiores. El P. Jerónimo Lalement es para todos un verdadero padre, muy querido, y se felicitan de tenerlo como Superior principal en Quebec. Desde allí velará con dedicación por la Misión hurona. El P. Pablo Raguenau se parece mucho a Brébeuf y es como su sombra. Es un buen religioso, inteligente y de una caridad a toda prueba. “Aondechate” como lo llaman los hurones es otro Echon.

La nueva Misión de Santa María

La comunidad tiene ahora dieciséis jesuitas. De ellos, catorce son sacerdotes y dos son hermanos. También se cuentan once donados.

Santa María ha progresado mucho en los tres años de ausencia de Brébeuf. Ahora es casi una fortaleza, con empalizadas hasta el río. En el recinto hay cinco edificios, talleres y almacenes.

La casa de la comunidad tiene dos pisos, dos chimeneas, doce aposentos, sala de estar, comedor y cocina. La Capilla tiene 15 metros de longitud y 8 de ancho, un altar de piedra, imágenes talladas por los hurones, hermosos ornamentos y cuadros. Hay una casa para los donados, y otra para los huéspedes. Dentro del recinto hay un pozo de agua, una fragua, y corrales para las gallinas y los cerdos.

Juan de Brébeuf no sale de su asombro. Con profunda alegría, visita las construcciones junto a la Misión, la Capilla de los hurones, el pequeño hospital y el cementerio. En el campo hay sembrados.

Por todo el país se extiende la noticia del regreso de Echon. Los hurones vienen a Santa María, desde todos los poblados, de Ossossané y Teanaustayé y de los más alejados. Uno de Ossossané le dice: “Pronto todo nuestro poblado será cristiano”.

Juan queda destinado a Santa María. Desde allí, en largas excursiones, debe atender a las aldeas huronas de Santa Ana, San Luis, San Dionisio, San Juan y San Francisco Javier.

Noticias de los iroqueses

En septiembre de 1645, ante la sorpresa y alegría de Juan  y de todos los habitantes de Santa María, llega en una canoa el P. Francisco Bressani.

Nada se sabía de él desde que había sido capturado por los iroqueses en abril del año anterior. El cuenta su tortura y cómo fue rescatado por los holandeses y enviado por ellos a Francia en el mes de octubre.

Echon contempla con dolor las cicatrices que cubren el cuello, la cara, los brazos, las piernas y las manos del P. Francisco. De éstas, los iroqueses le amputaron algunos dedos y otros los arrancaron a mordiscos, dejándole sólo los muñones. Juan piensa que el P. Francisco es un mártir y reza profundamente para merecer iguales sufrimientos y, si Dios lo quiere, una muerte sangrienta.

En noviembre, Juan hace un viaje de seis días, remando con un donado, para visitar a un grupo de hurones que ha huido más allá del lago Nipissing. A su regreso, continúa sus recorridos entre los poblados hurones.

Noticias de su amigo Isaac Jogues

En uno de los poblados, Juan se entera de las muertes de Isaac Jogues y de Juan de La Lande a manos de los iroqueses mohawks. Para él es la noticia más triste de su vida. Desconsolado, llora amargamente por sus dos amigos y también por los iroqueses mohawks.

Admira la labor de Isaac Jogues. Sin desmayar, él inició las tentativas de paz con los onondagas, los cayugas y los oneidas, las tres naciones centrales de los iroqueses. Los senecas se negaron. Ahora también los mohawks están en implacable guerra contra los hurones.

El martirio de Antonio Daniel

En septiembre de 1647, el P. Pablo Raguenau, el Superior de la Misión hurona, decide ampliar los horizontes misioneros hacia los petuns, los algonquines del norte y volver a los neutrales. Juan queda en Santa María, con sus mismas aldeas huronas.

A principios de junio de 1648, tiene el consuelo de recibir en la Misión de Santa María al P.  Antonio Daniel. Los hurones lo llaman Antwen. El ha llegado para hacer, en la casa principal de la Misión, los Ejercicios espirituales de año. Con su amigo hace nuevos planes.

Antonio Daniel regresa a su puesto de Teanaustayé el 2 de julio. Los iroqueses atacan la aldea el día 4, queman y matan. La noticia del martirio de su amigo le llega a Juan el mismo día. Corre a Teanaustayé y sólo encuentra cenizas.

La continuación del trabajo

En 1649, además de los poblados hurones a su cargo, Juan se
encarga de la aldea de San Ignacio que reemplaza al destruido poblado de Teanaustayé, a unos 8 kilómetros de Santa María.

El nuevo pueblo ha sido construido bajo las indicaciones de Juan. Recibe como compañero al Padre Gabriel Lalement, misionero llegado recién el año anterior.

Con Gabriel, llamado ahora Atironta, recorre todas las aldeas. En todas recibe una buena cosecha espiritual.

De nuevo los iroqueses

En la mañana del lunes 15 de marzo de 1649, Juan de Brébeuf y Gabriel Lalement parten desde Santa María para el recorrido usual de sus Misiones.

Pasan el día en San Luis, ubicado a 4 kilómetros, con sus cuatrocientos hurones. Alojan en la pequeña cabaña. Poco después del alba, del día 16, dicen sus Misas. Ese mismo día tienen pensado dirigirse a la aldea de San Ignacio, a otros 4 kilómetros de distancia.

A las seis de la mañana, cuando están terminando la acción de gracias, son sorprendidos por los gritos de los hurones: “¡Los iroqueses están en San Ignacio! ¡Los iroqueses están degollando a los hurones de San Ignacio! “.

Juan piensa, horrorizado: No tardarán de presentarse en este pueblo de San Luis.

Sobreponiéndose al griterío de los hombres y a los aullidos desesperados de las mujeres y los niños, prepara la defensa. Los hombres van a las empalizadas y las mujeres con los niños son obligados a huir hacia el bosque.

Después ambos, Echon y Atironta, corren a las empalizadas. El jefe hurón les insta a huir con las mujeres. Echon contesta
que su puesto está ahí, para cuidar a los guerreros.

Muy pronto los iroqueses llegan a la empalizada. Silban las flechas y suenan los disparos de los mosquetes iroqueses. El primer ataque es rechazado. En un segundo ataque masivo, la aldea es capturada.

Las torturas

Los prisioneros son fuertemente atados. A empellones los iroqueses los obligan a salir del poblado. Los agrupan como a un rebaño. Saquean y matan. Aullando en frenética danza, celebran la victoria.

Después, queman las construcciones. A los prisioneros los obligan a cantar y, en trote agotador, los llevan a San Ignacio.

En el bosque, los iroqueses arrancan las ropas a Echon y a Atironta. Los dejan desnudos como van ellos.

Al llegar a la aldea de San Ignacio, los iroqueses se ponen en dos filas paralelas y obligan a los prisioneros a pasar entre ellas. Con palos y porras, aullando, los golpean hasta que puedan llegar al otro extremo. Echon, con el cuerpo  magullado, queda al fin acurrucado junto a sus amigos los hurones.

Juan y Gabriel, en cuchillas, hacen su oración y ofrecimiento. Echon dice a Atironta que probablemente él, Gabriel, va a quedar con vida y va a ser llevado a los poblados iroqueses como esclavo.
En tal caso, le aconseja, deberá huir, como Isaac y el P. Francisco Bressani.

El uno al otro se oyen en confesión y se absuelven mutuamente.

Poco después son obligados a ponerse de pie. Se les ordena que bailen y entonen el canto de la muerte.

En la danza, los iroqueses saltan sobre Echon. A mordiscos le rompen los huesos de las manos. Le arrancan las uñas y mascan sus dedos. Lo arrastran a un poste. Lo amarran y empieza el tormento del fuego.

Echon conoce el código de los iroqueses. Sabe lo que esperan de él. Por eso, pide fuerzas a Dios para no expresar ni temor, ni proferir quejas. Mientras lo queman, no grita.

Reza y consuela a los hurones que mueren con él. Juan grita: Jesús, ten misericordia”. Los hurones contestan:
“Echon, ruega por nosotros”.

Los iroqueses hacen callar a Echon apretándole una tea encendida dentro de la boca. Después lo empiezan a quemar entero. Todavía vivo, le echan sobre la cabeza y las heridas agua hirviente, como una burla del bautismo. “Echon, te bautizamos, para que puedas
ser feliz”.

A duras penas, Echon dice: Jesús, ten misericordia“. Y en lengua hurona agrega: “Jesús, taiteur”. Uno de los iroqueses le coge la nariz y la arranca de un tajo. Otro le hiere el labio superior, tira la lengua y le corta un pedazo. Un tercero le quema la boca con un tizón encendido.

La muerte

Entonces, el enorme cuerpo de Echon, al quemarse las ataduras, cae a las brasas. Sus ojos que todavía están abiertos, son vaciados con una tea encendida. Lo sacan del fuego. Todavía estávivo. Ponen su cuerpo en un tablado.

El jefe iroqués, con su afilado cuchillo, le arranca el cuero cabelludo. Ese es su trofeo. Después hunde su largo cuchillo de guerra, en el costado, y le arranca el corazón. Chupa la sangre, lo asa, y se lo come con avidez.

Los otros jefes iroqueses también comen lonjas de carne asada y beben sangre. Un jefe descarga el hacha sobre la cabeza y la parte en dos. Después, queman todo.

Son las cuatro de la tarde del día 16 de marzo de 1649. Atironta, en oración, espera su turno.

La glorificación

San Juan de Brébeuf fue canonizado el 26 de junio de 1930, conjuntamente con San Isaac Jogues, San René Goupil, San Juan de La Lande, San Antonio Daniel, San Gabriel Lalement, San Carlos Garnier y San Natal Chabanel.

Todos ellos son los patronos de la evangelización de América del Norte

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Autor: . | Fuente: ar.geocities.com/misa_tridentina01
Juan Amias y Roberto Dalby, Beatos
Mártires, Marzo 16
Juan Amias y Roberto Dalby, Beatos
Juan Amias y Roberto Dalby, Beatos

Presbíteros y Mártires

Martirologio Romano: En York, en Inglaterra, beatos Juan Amias y Roberto Dalby, presbíteros y mártires, que bajo la reina Isabel I fueron condenados a la pena capital por ser sacerdotes, aceptando con alegría el suplicio (1589).

Juan Amias y Roberto Dalby eran de Yorkshire. Después de sus estudios en el Colegio de Douai en Reims, fueron ordenados sacerdotes y partieron a la misión de Inglaterra, donde murieron en 1589. Amias, que era viudo y monje trapense, misionó por siete u ocho años en Inglaterra antes de ser capturado; Dalby, que había sido ministro protestante, hacía un año que había regresado a Inglaterra, cuando fue aprehendido.

No muchos detalles de sus labores parecen ser exactos, pero tenemos una descripción gráfica de sus muertes en el manuscrito del Dr. Champney citado por Challoner. Este dice: “El dieciséis de marzo de este año, Juan Amias y Roberto Dalby, sacerdotes del seminario de Douai, fueron ejecutados en York, acusados de alta traición, por el crimen de ser sacerdotes ordenados por la autoridad de la Sede de Roma y haber regresado a Inglaterra a ejercer su ministerio para beneficio de las almas de sus vecinos. Tenía yo veinte años, cuando fui testigo ocular del glorioso combate de estos santos hombres. A la vista de la constancia y mansedumbre de ellos, regresé a casa convencido de la fe católica, en la que he permanecido por la gracia de Dios… porque era visible en esos santos servidores de Dios tanta mansedumbre unida a tan singular constancia, que uno hubiese fácilmente dicho que eran ovejas llevadas al matadero”.

Después de describir la ejecución de Juan Amias y Roberto Dalby agrega: “Los guardias estaban muy atentos para impedir que alguno de los que se habían reunido a ver la ejecución se llevase alguna pertenencia o sangre de los mártires. Aun así, una persona, que me pareció una gran dama, no sin dificultad, abriéndose paso entre la multitud, llegóse al lugar donde yacían sus cuerpos despedazados, juntó sus manos y levantó los ojos al cielo, lo que conmovió hondamente a los presentes. Dijo también unas palabras que yo no pude oír debido al tumulto y ruido. Inmediatamente se elevó un clamor en contra de ella, como idólatra y fue retirada de ahí; pero no pude saber si fue llevada a prisión o no”.

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Autor: . | Fuente: Martirologio Romano
Otros Santos y Beatos
Completando el santoral de este día, Marzo 16
Otros Santos y Beatos
Otros Santos y Beatos

Santos Hilario, obispo, y Taciano, mártires
En Aquileia, en el territorio de Venecia, santos Hilario, obispo, y Taciano, mártires (s. inc.).

San Papas, mártir
En Seleucia, en Persia, san Papas, oriundo de Licaonia, que, tras muchos tormentos, afrontó el martirio por la fe de Cristo (s. IV).

San Julián, mártir
En Anazarbo, en Cilicia, san Julián, el cual, atormentado por largo tiempo, fue metido con serpientes en un saco y precipitado al mar (s. IV).

Santa Eusebia, abadesa
En Artois, de Neustria, santa Eusebia, abadesa de Hamay, que, tras la muerte de su padre, con su santa madre Rictrude se retiró a la vida monástica y, todavía adolescente, fue elegida abadesa después de su abuela santa Gertrudis (c. 680).

San Juan Sordi o Cacciafronte, monje, obispo y martir
En Vicenza, en el territorio de Venecia, beato Juan Sordi o Cacciafronte, obispo y mártir, el cual, siendo abad, fue exiliado por su fidelidad al papa, y elegido después obispo de Mantua y trasladado a la sede de Vicenza, murió en defensa de la libertad eclesiástica, asesinado por un sicario (1181).

 

 

Santoral del 15 de Marzo


Autor: . | Fuente: Corazones.org
Luisa de Marillac, Santa
Patrona de la Asistencia Social, 15 de marzo
Luisa de Marillac, Santa
Luisa de Marillac, Santa

Fundadora, con San Vicente de Paúl,
de la Hijas de la Caridad.

Martirologio Romano: En París, en Francia, santa Luisa de Marillac, viuda, que con el ejemplo formó el Instituto de Hermanas de la Caridad para ayuda de los necesitados, completando así la obra delineada por san Vicente de Paúl (1660).

Fecha de canonización: 11 de marzo de 1934 por el Papa Pío XI

Etimológicamente: Luisa = Aquella que es famoso en la guerra, es de origen germánico.Nació en París en 1591, Hija de Louis de Marillac, señor de Ferrieres. Perdió a su madre desde temprana edad, pero tuvo una buena educación, gracias, en parte, a los monjes de Poissy, a cuyos cuidados fue confiada por un tiempo, y en parte, a la instrucción personal de su propio padre, que murió cuando ella tenía poco más de quince años. Luisa había deseado hacerse hermana capuchina, pero el que entonces era su confesor, capuchino él mismo, la disuadió de ello a causa de su endeble salud. Finalmente se le encontró un esposo digno: Antonio Le Gras, hombre que parecía destinado a una distinguida carrera y que ella aceptó. Tuvieron un hijo. En el período en que Antonio estuvo gravemente enfermo, ella lo cuidó con esmero y completa dedicación.. Desgraciadamente, Luisa sucumbió a la tentación de considerar esta enfermedad como un castigo por no haber mostrado su agradecimiento a Dios, que la colmaba de bendiciones, y estas angustias de conciencia fueron motivos de largos períodos de dudas y aridez espiritual. Tuvo, sin embargo, la buena fortuna de conocer a San Francisco de Sales, quien pasó algunos meses en París, durante el año 1619. De él recibió la dirección más sabia y comprensiva. Pero París no era el lugar del santo.

Un poco antes de la muerte de su esposo, Luisa hizo voto de no contraer matrimonio de nuevo y dedicarse totalmente al servicio de Dios. Después, tuvo una extraña visión espiritual en la que sintió disipadas sus dudas y comprendió que había sido escogida para llevar a cabo una gran obra en el futuro, bajo la guía de un director a quien ella no conocía aun. Antonio Le Gras murió en 1625. Pero ya para entonces Luisa había conocido a “Monsieur Vicente”, quien mostró al principio cierta renuncia en ser su confesor, pero al fin consintió. San Vicente en aquel tiempo estaba organizando sus “Conferencias de Caridad”, con el objeto de remediar la espantosa miseria que existía entre la gente del campo, para ello necesitaba una buena organización y un gran numero de cooperadores. La supervisión y la dirección de alguien que infundiera absoluto respeto y que tuviera, a la vez, el tacto suficiente para ganarse los corazones y mostrarles el buen camino con su ejemplo.

A medida que fue conociendo más profundamente a “Mademoiselle Le Gras”, San Vicente descubrió que tenía a la mano el preciso instrumento que necesitaba. Era una mujer decidida y valiente, dotada de clara inteligencia y una maravillosa constancia, a pesar de la debilidad de salud y, quizás lo más importante de todo, tenía la virtud de olvidarse completamente de si misma por el bien de los demás. Tan pronto como San Vicente le habló de sus propósitos, Luisa comprendió que se trataba de una obra para la gloria de Dios. Quizás nunca existió una obra religiosa tan grande o tan firme, llevada a cabo con menos sensacionalismo, que la fundación de la sociedad, que fue conocida como “Hijas de la Caridad” y que se ha ganado el respeto de los hombres de la más diversas creencias en todas partes del mundo. Solamente después de cinco años de trato personal con Mlle. Le Gras, Monsieur Vicente, que siempre tenía paciencia para esperar la oportunidad enviada por Dios, mandó a esta dama devota, en mayo de 1629, a hacer lo que podríamos llamar una visita a “La Caridad” de Montmirail. Esta fue la precursora de muchas misiones similares y, a pesar de la mala salud de la señorita, tomada muy en cuenta por San Vicente, ella no retrocedió ante las molestias y sacrificios.

En 1633, fue necesario establecer una especie de centro de entrenamiento o noviciado, en la calle que entonces se conocía como Fosses-Saint-Victor. Ahí estaba la vieja casona que Le Gras había alquilado para sí misma después de la muerte de su esposo, donde dio hospitalidad a las primeras candidatas que fueron aceptadas para el servicio de los pobres y enfermos; cuatro sencillas personas cuyos verdaderos nombres quedaron en el anonimato. Estas, con Luisa como directora, formaron el grano de mostaza que ha crecido hasta convertirse en la organización mundialmente conocida como Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl. Su expansión fue rápida. Pronto se hizo evidente que convendría tener alguna regla de vida y alguna garantía de estabilidad. Desde hacía tiempo, Luisa había querido

Luisa de Marillac, Santa
Luisa de Marillac, Santa

ligarse a este servicio con voto, pero San Vicente, siempre prudente y en espera de una clara manifestación de la voluntad de Dios, había contenido su ardor. Pero en 1634, el deseo de la santa se cumplió. San Vicente tenía completa confianza en su hija espiritual y fue ella misma la que redactó una especie de regla de vida que deberían seguir los miembros de la asociación. La sustancia de este documento forma la médula de la observancia religiosa de las Hermanas de la Caridad Aunque éste fue un gran paso hacia adelante, el reconocimiento de las Hermanas de la Caridad como un instituto de monjas, estaba todavía lejos.

En la actualidad, la blanca cofia y el hábito azul al que sus hijas han permanecido fieles durante cerca de 300 años, llaman inmediatamente la atención en cualquier muchedumbre. Este hábito es tan sólo la copia de los trajes que antaño usaban las campesinas. San Vicente, enemigo de toda pretensión, se opuso a que sus hijas reclamaran siquiera una distinción en sus vestidos para imponer ese respeto que provoca el hábito religioso. No fue sino hasta 1642, cuando permitió a cuatro miembros de su institución hacer votos anuales de pobreza, castidad y obediencia y, solamente 13 años después, obtuvo en Roma la formal aprobación del instituto y colocó a las hermanas definitivamente bajo la dirección de la propia congregación de San Vicente. Mientras tanto, las buenas obras de las hijas de la caridad se habían multiplicado aceleradamente. En el desarrollo de todas estas obras, Mlle. Le Gras soportaba la parte más pesada de la carga. Había dado un maravilloso ejemplo en Angers, al hacerse cargo de un hospital terriblemente descuidado. El esfuerzo había sido tan grande, que a pesar de la ayuda enorme que le prestaron sus colaboradores, sufrió una severa postración que fue diagnosticada erróneamente, como un caso de fiebre infecciosa. En París había cuidado con esmero a los afectados durante una epidemia y, a pesar de su delicada constitución, había soportado la prueba. Los frecuentes viajes, impuestos por sus obligaciones, habrían puesto a prueba la resistencia de un ser más robusto; pero ella estaba siempre a la mano cuando se la requería, llena de entusiasmo y creando a su alrededor una atmósfera de gozo y de paz. Como sabemos por sus cartas a San Vicente y a otros, solamente dos cosas le preocupaban: una era el respeto y veneración con que se le acogía en sus visitas; la otra era la ansiedad por el bienestar espiritual de su hijo Miguel.

En el año de 1660, San Vicente contaba ochenta años y estaba ya muy débil. La santa habría dado cualquier cosa por ver una vez más a su amado padre, pero este consuelo le fue negado. Sin embargo, su alma estaba en paz; el trabajo de su vida había sido maravillosamente bendecido y ella se sacrificó sin queja alguna, diciendo a las que la rodeaban que era feliz de poder ofrecer a Dios esta última privación. La preocupación de sus últimos días fue la de siempre, como lo dijo a sus abatidas hermanas: “Sed empeñosas en el servicio de los pobres… amad a los pobres, honradlos, hijas mías, y honraréis al mismo Cristo”. Santa Luisa de Marillac murió el 15 de marzo de 1660; y San Vicente la siguió al cielo tan sólo seis meses después. Fue canonizada en 1934.

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Autor: . | Fuente: ar.geocities.com/misa_tridentina01
Lucrecia de Córdoba, Santa
Mártir, 15 de marzo
Lucrecia de Córdoba, Santa
Lucrecia de Córdoba, Santa

Mártir

Martirologio Romano: En la ciudad de Córdoba, en la región hispánica de Andalucía, santa Lucrecia (Leocricia), virgen y mártir, que, nacida de familia musulmana, ocultamente abrazó la fe de Cristo y, detenida en casa junto con san Eulogio, cuatro días después del martirio de éste pasó a la gloria eterna al ser degollada (859).Santa Lucrecia, fue una doncella cordobesa, hija de padres musulmanes.

Habitaba por entonces en Córdoba San Eulogio, varón famoso por su sabiduría, sus dotes de prudencia, y cuando era preciso su arrojo y valentía. A Lucrecia le fascinaba la idea de un Dios entregado enteramente a los hombres por amor, con un amor de benevolencia, es decir, amor de gratuidad absoluta. Queriendo instruirse en el cristianismo, acudió al santo.

San Eulogio se encargó con todo cariño de su educación cristiana. Sabía a lo que se exponía con esta labor de catequista. Pero nunca tuvo miedo en su corazón. Era consciente de que los padres de Lucrecia se oponían a que dejara la religión musulmana.

Cuando Lucrecia vio que no podía vivir con sus padres porque éstos le hacían la vida imposible, se fue a casa de san Eulogio, quien la recibió con gran caridad, y como tenía muchas ocupaciones pastorales, se la entregó a su hermana Amilona.

Los padres de Lucrecia empezaron a buscar a su hija, cuya desaparición ya habían denunciado a los jueces. Al encontrarla, como ella se negara a abjurar del cristianismo, le dieron muerte decapitándola y la arrojaron al río Guadalquivir. Los cristianos, enterados de su ejecución, recogieron sus restos y los enviaron a Oviedo.

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Autor: . | Fuente: Vatican.va
Artemide Zatti, Beato
Médico, 15 de marzo
Artemide Zatti, Beato
Artemide Zatti, Beato

Religioso de la Saciedad
de San Francisco de Sales

Martirologio Romano: En la ciudad de Viedma, en la República Argentina, beato Artémides Zatti, religioso de la Sociedad de San Francisco de Sales, que se distinguió por su celo misionero y, estableciéndose en la Patagonia, pasó toda su vida en un hospital de esa región, ayudando con fortaleza de ánimo, paciencia y humildad a los necesitados (1951).

Fecha de canonización: Por Su Santidad Juan Pablo II el 14 de Abril de 2002.Artémide Zatti nació en Boretto (Reggio Emilia) el 12 de octubre de 1880. No tardó en experimentar la dureza del sacrificio, tanto que a los nueve años ya se ganaba el jornal como peón. Obligada por la pobreza, la familia Zatti, a principios del 1897, emigró a Argentina y se estableció en Bahía Blanca. El joven Artémides comenzó enseguida a frecuentar la parroquia dirigida por los Salesianos, encontrando en el párroco don Carlos Cavalli, hombre piadoso y de extraordinaria bondad, su director espiritual. Fue éste quien lo orientó hacia la vida salesiana. Tenía 20 años cuando entró en el aspirantado de Bernal.

Asistiendo a un joven sacerdote enfermo de tbc, contrajo esta enfermedad. La paternal solicitud del P. Cavalli – que lo seguía de lejos – hizo que le buscaran la Casa salesiana de Viedma, de clima más propicio, y donde, sobre todo, había un hospital misionero con un estupendo enfermero salesiano que hacía prácticamente de «médico»: P. Evasio Garrone. Este invitó a Artémides a rezar a María Auxiliadora para obtener la curación, sugiriéndole hiciera esta promesa: «Si Ella te cura, tu te dedicarás toda la vida a estos enfermos». Artémides hizo de buen gusto tal promesa; y se curó misteriosamente. Más tarde dirá «Creí, prometí, curé». Estaba ya trazado su camino con claridad y él lo comenzó con entusiasmo. Aceptó con humildad y docilidad el no pequeño sufrimiento de renunciar al sacerdocio. Emitió como hermano coadjutor su primera Profesión el 11 de enero de 1908 y la Perpetua el 8 de febrero de 1911. Coherente con la promesa hecha a la Virgen, se consagró inmediata y totalmente al Hospital, ocupándose en un primer momento de la farmacia aneja, pero después, cuando en 1913 murió el P. Garrone, toda la responsabilidad del hospital cayó sobre sus espaldas. Fue en efecto vicedirector, administrador, diestro enfermero apreciado por todos los enfermos y por todo el personal sanitario, que poco a poco le fue dando mayor libertad de acción.

Su servicio no se limitaba al hospital sino que se extendía a toda la ciudad, y hasta a las dos localidades situadas en las orillas del río Negro: Viedma y Patagones. En caso de necesidad se movía a cualquier hora del día y de la noche, sin preocuparse del tiempo, llegando a los tugurios de la periferia y haciéndolo todo gratuitamente. Su fama de enfermero santo se propagó por todo el Sur y de toda la Patagonia le llegaban enfermos. No era raro el caso de enfermos que preferían la visita del enfermero santo a la de los médicos.

Artémides Zatti amó a sus enfermos de manera verdaderamente conmovedora. Veía en ellos a Jesús mismo, hasta tal punto que cuando pedía a las hermanas ropa para otro muchacho recién llegado, decía: «Hermana, ¿tiene ropa para un Jesús de 12 años?». La atención hacia sus enfermos alcanzaba rasgos muy delicados. Hay quien recuerda haberlo visto llevarse a la espalda hacia la cámara mortuoria el cuerpo de algún acogido muerto durante la noche, para sustraerlo a la vista de los otros enfermos: y lo hacía recitando el De Profundis. Fiel al espíritu salesiano y al lema dejado como herencia por D. Bosco a sus hijos – «trabajo y templanza» – desarrolló una actividad prodigiosa con habitual prontitud de ánimo, con heroico espíritu de sacrificio, con despego absoluto de toda satisfacción personal, sin tomarse nunca vacaciones ni reposo. Hay quien ha dicho que sus únicos cinco días de descanso fueron los que transcurrió…¡en la cárcel! Sí, conoció también la prisión por la fuga de un preso recogido en el Hospital, fuga que se la quisieron atribuir a él. Salió absuelto y su vuelta a casa fue un triunfo.

Fue hombre de fácil relación humana, con una visible carga de simpatía, alegre cuando podía entretenerse con la gente humilde. Pero sobre todo, fue un hombre de Dios. Artémides Lo irradiaba. Un médico más bien incrédulo del Hospital, decía: «Cuando veía al señor Zatti, vacilaba mi incredulidad». Y otro: «Creo en Dios desde que conozco al señor Zatti».

En 1950 el infatigable enfermero cayó de una escalera y fue en esa ocasión cuando se manifestaron los síntomas de un cáncer que él mismo lúcidamente diagnosticó. Continuó sin embargo cuidando de su misión todavía un año más, hasta que tras sufrimientos heroicamente aceptados, se apagó el 15 de marzo de 1951 con total conocimiento, rodeado del afecto y del agradecimiento de toda la población.

Reproducido con autorización de Vatican.va

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Autor: . | Fuente: ACI Prensa
Clemente María Hofbauer, Santo
Presbítero Redentorista, 15 de marzo
Clemente María Hofbauer, Santo
Clemente María Hofbauer, Santo

Presbítero

Martirologio Romano: En Viena, en Austria, san Clemente María Hofbauer, presbítero de la Congregación del Santísimo Redentor, que trabajó admirablemente por la propagación de la fe y la reforma de la disciplina eclesiástica. Preclaro tanto por su ingenio como por sus virtudes, impulsó a entrar en la Iglesia a no pocos varones prestigiosos en las ciencias y en las artes ( 1820)

Fecha de canonización: 20 de mayo de 1909 por el Papa Pío XNació en Tasswitz, Moravia, el 26 de diciembre de 1751; murió en Viena el 15 de marzo de 1821. El nombre de familia de Dvorak era mejor conocido por su equivalente alemán. Fue el más joven de doce niños, e hijo de un carnicero. Tenía seis años cuando su padre murió.

Su gran deseo fue ser sacerdote, pero su familia siendo incapaz para darle la educación necesaria, forzó a que fuera ayudante de panadero; consagrando todo su tiempo de descanso al estudio.

Era sirviente en el monasterio de premonstratensiano de Bruck, en el período de 1771 a 1775. Vivió durante algún tiempo como ermitaño.

Cuando el Emperador José II abolió a los hermitaños en Viena, fue a trabajar una vez más como panadero.

Luego de dos peregrinaciones a Roma fue nuevamente un ermitaño (1782-3); este tiempo estuvo bajo la protección de Barnaba Chiaramonti, Obispo de Tivoli, quien después sucedería al Papa Pío VII; él tomó el nombre de Clemente, por el que fue mejor conocido.

Una vez que retornó a Viena, la generosidad de los benefactores hizo posible que regresara a la universidad y completara sus estudios.

En 1784 realizó una tercera peregrinación a pié a Roma, fue con amigo, Thaddäus Hübl, y ambos fueron recibidos en el noviciado redentorista de San Giuliano en el Esquilino.

Después de un corto período de prueba, hicieron su profesión el 19 de marzo de 1785, y fueron ordenados sacerdotes unos días más tarde.

Fueron enviados a fines de esse mismo año, a fundar una casa al norte de los Alpes, San Alfonso, quien todavía estaba vivo profetizando con éxito. Fue imposible, bajo el mandato de José II, fundar una casa en en Viena, por ello, Clemente y Thaddäus volvieron a Varsovia. Allí el rey Estanislao Poniatowski, a requerimiento del nuncio, hizo que existiera un lugar en San Benno, la iglesia nacional alemana, a disposición de ellos.

Aquí, en 1795, ellos vieron el fin de la independencia polaca. Los trabajos realizador por Clemente y sus compañeros en Viena, de 1786 a 1808, fueron increíbles. Además de San Benno, otra iglesia grande fue reservada para ellos, donde se predicaron sermones en francés, y había clases diarias de instrucción para protestantes y judíos.

Además de esto, Clemente fundó un hospicio y una escuela para muchachos. Su asistente principal, Thaddäus Hübl, murió en 1807. Al año siguiente fueron suprimidas con base en órdenes de París, la casa en Varsovia y tres otras casas que Clemente había fundado. Los redentoristas fueron expulsados del Gran Ducado. Clemente junto a uno de sus compañeros, fue a Viena, donde durante los últimos doce años de su vida sirvió como capellán y director de un convento ursulino.

Durante esos años ejerció un verdadero apostolado que se extendió hacia todas las clases sociales en la capital, desde el Emperador Franciso. Incapaz para fundar una casa regular para su congregación, la que sin embargo se estableció (inmediatamente luego de su muerte) tal y como había predicho, se dedicó a las conversiones y a la capacitación de hombres jóvenes. “Yo sé de tres hombres con energía sobrehumana”, había dicho su amigo, Werner, “Napoleon, Goethe, y Hofbauer Clemente”. “la Religión en Austria”, dijo Pío VII, “ha perdido su apoyo principal”. De hecho Clemente Hofbauer fue el factor calave, más que cualquier otro, para la desaparición del josefinismo.

Fue beatificado por León XIII, el 29 de enero de 1888. Canonizado el 20 de Mayo de 1909.

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Autor: . | Fuente: Vatican.va
Juan Adalberto Balicki, Beato
Sacerdote, 15 de marzo
Juan Adalberto Balicki, Beato
Juan Adalberto Balicki, Beato

Presbítero

Martirologio Romano: En Przemysl, ciudad de Polonia, beato Juan Adalberto Balicki, presbítero, que se dedicó con ardor al ejercicio de su ministerio en favor del pueblo de Dios, demostrando una especial disposición para predicar el Evangelio y asistir a las jóvenes descarriadas.( 1948)

Fecha de beatificación: 18 de agosto de 2002 por el Papa Juan Pablo IIJuan Adalberto Balicki nació el 25 de enero de 1869 en Staromiescie, Polonia (hoy el distrito de Rzeszow). Murió de pulmonía y TBC en Przemysl el 15 de marzo de 1948.

Educación

Juan Adalberto vió la luz en el seno de una familia profundamente religiosa y, aunque materialmente pobre, eran ricos en honestidad y virtud. De 1876-1888 asistió a las escuelas de Rzeszow bajo la guía de educadores de alto nivel y con amor por la cultura polaca. En Septiembre de 1888 entró en el Seminario diocesano de Przemysl. Después de cuatro años de estudio preparación espiritual, el 20 de julio de 1892 fue ordenado.

El obispo lo envió a que fuera pastor auxiliar en la parroquia de Polna. Fue apreciado como un hombre de oración, confesor paciente y predicador dotado. Después de aproximadamente un año, lo enviaron a Roma para seguir su formación en la Pontificia Universidad Gregoriana. Durante sus cuatro años de estudio (1893-1897), era consciente de su doble responsabilidad: como sacerdote, para continuar haciendo progresos en la perfección Cristiana, y como estudiante, para completar sus estudios.

Su acercamiento espiritual a la teología fue fruto posterior a su período de aprendisaje. Escuchaba las conferencias por la mañana. Por la tarde leía a los autores de referencia y, sobre todos, a Santo Tomás de Aquino. Entonces iba a la capilla para orar sobre lo que había estudiado. Usó su tiempo libre en Roma para visitar las urnas de los Apóstoles y los cuartos de los santos. Era una manera concreta de aprendizaje sobre la fe.

Profesor de teología, prefecto de estudios.

En el verano de 1897, reresó a su diócesis, donde fué colocado como profesor de teología dogmática en el seminario. Era un convencido de que la Teología no sólo es la ciencia relativa a Dios, sino que es la ciencia que ayuda al hombre a encontrar a Dios. Sus lecciones constituían verdaderas meditaciones sobre los misterios divinos y tenían una buena influencia en la formación moral de sus estudiantes. A partir de 1900, Fr. Balicki también fue prefecto de estudios.

Rector del seminario

En 1927, en espíritu de obediencia, aceptó el puesto de vice-rector del seminario y un año después asumió el rectorado. Se preocupaba por la formación espiritual de los sacerdotes. Antes de que presentar los candidatos al obispo, estudiaba los informes y oraba pidiendo iluminación para tomar la decisión apropiada.

Dirección espiritual y confesión

En 1934 fue forzado a dejar su cargo de rector y de profesor de teología debido a pobre estado de salud, pero continuó viviendo al seminario. De 1934-1939 podría sólo sólo confesiones y dar dirección espiritual. Muchos de sus penitentes testificaron que él tenía un don extraordinario para penetrar en la profundidad de sus almas. Como confesor tenía un corazón abierto para todos quines se acerban con sinceridad. Siempre estaba disponible para recibir confesión a pesar de pobre salud. No era tan sólo un juez justo o un “dador de absoluciones”, hacía todo lo que podía para motivar a sus penitentes para que crecieran espiritualmente. Dió también dirección espiritual a través de cartas.

Segunda Guerra Mundial: restricciones y deterioramiento de salud.

En Septiembre de 1939, Polonia se sumergió en la tragedia de la Segunda Guerra Mundial. En seguida la ciudad de Przemysl quedó dividida en dos partes: la sección vieja ocupada por tropas soviéticas, y el resto de la ciudad ocupada por los alemanes. Aunque los sacerdotes, el obispo y sus colaboradores podían moverse libremente hacia el lado Alemán, Fr Balicki permanecía en la zona soviética en la espera de iniciar nuevamente la actividad de formación en el Seminario. Al final, fue obligado a trasladarse a un cuarto en la casa obispal temporal.

En Octubre de 1941, las peleas en la zona terminaron y la barrera artificial que dividía la ciudad fue demolida. Fr Balicki permaneció allí en su cuarto temporal en el obispado.

En la segunda mitad de Febrero de 1948, se puso gravemente enfermo y se le diagnosticó pulmonía bilateral y tuberculosis en fase avanzada. Fue admitido en el hospital donde murió el 15 de Marzo de. Fue considerado por todos un “sacerdote santo” y “la humildad personificada”.

Después de su muerte, la fama de su santidad se extendió a lo largo y más allá de Polonia a través de los emigrantes polacos. Luego las personas empezaron a informar a las autoridades las respuestas a sus oraciones en las que ellos pedían a Juan Adalberto que intercediera por ellos.

Modelo de Sacerdote Diocesano
El 22 de Diciembre de 1975, el entonces Cardenal Wojtyla escribió a Pablo VI pidiéndole que sea reconocidocomo un modelo para los presbíteros de nuestro tiempo.

Reproducido con autorización de Vatican.va

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Autor: Lamberto de Echeverría, Bernardino Llorca y José Luis Repetto Betes | Fuente: AÑO CRISTIANO Edición 2003
Plácido Riccardi, Beato
Monje Benedictino, 15 de marzo
Plácido Riccardi, Beato
Plácido Riccardi, Beato

Presbítero

Martirologio Romano: En Roma, junto a San Pablo, en la vía Ostiense, beato Plácido Riccardi, presbítero de la Orden de San Benito, quien, a pesar de sentirse afectado por fiebres continuas, enfermedades y parálisis, abrazó incansablemente la observancia de la Regla y la oración. ( 1915)

Fecha de beatificación: 5 de diciembre de 1954 por el Papa Pío XII.Tomás Riccardi nació el 24 de junio de 1844 en Trevi, pequeña ciudad de Umbria. Su padre fabricaba aceite de oliva y tenía un comercio de especias; gozaba de una gran fortuna, que le permitió poner a su hijo en el convento para nobles de Trevi, donde estudió humanidades. Tomás era un buen alumno; le gustaba el teatro y la música; se confesaba regularmente, pero en su piedad no había nada excesivo.

En 1865, fue a Roma para estudiar filosofía en el Angélico, célebre colegio de los dominicos. Aunque él declaró que no tenía vocación religiosa, ciertamente por este lado era por donde buscaba orientar su vida. Conoció y admiró a los dominicos y a los jesuitas, pero, poco atraído por el apostolado activo y menos aún por la agitación de la ciudad, se presentó a la abadía de San Pablo Extramuros, que, situada en pleno campo, le ofrecía la soledad, el recogimiento, y la vida de oración que deseaba.

Ingresó en la abadía el 12 de noviembre de 1866 y tomó el hábito benedictino y el nombre de Plácido, el 15 de enero de 1867. Desde un principio, mostró una gran asiduidad a la oración. Tuvo, por el contrario gran repugnancia por la claridad de conciencia que contradecía completamente su independencia de carácter; sin embargo, lejos de obstinarse ante las instancias de su padre maestro, reflexionó, se humilló, y animosamente intentó practicar esta ascesis tan poco atractiva. Y fue fiel a esta práctica toda su vida, primero con su padre maestro, y después con los abades sucesivos. Plácido Riccardi, durante todo su noviciado, se acomodó muy bien a esta vida austera casi eremítica, y la comunidad se regocijó de las cualidades del recluta. Hizo su profesión el 19 de enero de 1868.

Volvió a estudiar la filosofía y después, con mayor placer, la teología, a la que se entregó con amor. Nunca cesó de repasar sus conocimientos religiosos, calmadamente, a la manera de los monjes antiguos. Pronto le disgustaron los manuales, que no había abierto más que por deseo de prepararse terminan por obstaculizar la conducta que los confesores deben seguir con los penitentes. Más que del espíritu de bondad del Salvador, parecen estar llenos de los principios sutiles de los antiguos rabinos. A los modernos expositores, prefería los autores antiguos; leía asiduamente a Cornelio a Lápide, las “Mora les” de San Gregorio, San Bernardo, San Agustín, y de los Padres de la Iglesia. Frecuentaba algunos libros más recientes: los “Sufrimientos de Jesús”, del padre Tomás de Jesús; las obras de Catherine Emmerich, del padre Faber, de Mons. Gay… y, por el contrario, descartaba deliberadamente todos los libros profanos, considerándolos no sólo inútiles, sino dañosos para un monje.

El 26 de abril de 1868, Plácido Riccardi recibió de su abad la tonsura y las órdenes menores; fue ordenado subdiácono el 7 de abril de 1870, diácono el 4 de septiembre de 1870, tres días después de haber entrado el ejército piamontés en Roma. El no había cumplido su servicio militar, lo que le valió ser arrestado como desertor, el 5 de noviembre, y ser condenado a un año de prisión en Florencia. Puesto en libertad el mismo año, fue enviado al 57 regimiento de infantería en Liborno. Fue dado de baja en Pisa, el 26 de enero de 1871: el ejército italiano perdió un soldado, pero la abadía de San Pablo encontró con alegría a su monje, que fue admitido a la profesión solemne ello de marzo de 1871 y ordenado sacerdote, el 25 de marzo.

Don Plácido fue empleado, al principio, en la escuela de la abadía. Cuándo contaba los recuerdos de esta época, los comentaba con un proverbio: “a quien los dioses odian, lo hacen pedagogo”. Vigilar a infantes turbulentos era un suplicio para un hombre miope y amante de la paz y del silencio. Los chicos le preparaban sorpresas demasiado extrañas al reglamento. El clima malsano de Roma acabó de quebrantar su frágil salud; tuvo crisis de paludismo, que, a pesar de algunos calmantes, nunca cesaron completamente.

Su abad, sin embargo, se preocupó en darle un oficio más adaptado a sus gustos: lo nombró ayudante del maestro de novicios, confesor de las monjas de Santa Cecilia en Roma, después, el 22 de agosto de 1864, lo envió como vicario abacial a las monjas de San Magno D´ Amelia. La comunidad, abusando de la debilidad de una anciana abadesa, se había relajado un poco. Don Plácido lo tomó muy a mal: no contento con multiplicar sus exhortaciones públicas y privadas, entró a los detalles de la observancia, suprimió las pláticas inútiles y las habladurías, y revisó con cuidado el horario del día. No tenía cuidado de su enfermedad y jamás intentó acortar las confesiones prolijas; preparaba además con cuidado sus sermones. Bien pronto, las hermanas, cuyos defectos había que atribuir principalmente a su falta de formación, mostraron un fervor digno de su excelente maestro.

El nombramiento de Don Plácido en Amelia se justificaba por su capacidad para desempeñar el cargo; sin embargo, tenía otro motivo: había entonces en San Paulo Extramuros un novicio, en quien se tenían grandes esperanzas, quien al cabo de algún tiempo fue favorecido por gracias místicas extraordinarias. Todo el mundo pudo ver sus estigmas y escucharle narrar sus visiones; el abad, el padre maestro y muchos otros vacilaban en confiar en él; Don Plácido, a quien se pidió al principio su opinión por deferencia, pronto se dio cuenta de que este novicio, aparentemente místico, ignoraba la humildad y la mortificación. Lo invitó a ir a pasar con él algunas horas de la noche delante del Santísimo Sacramento. Mientras Don Plácido permanecía de rodillas delante del altar, como lo hacía frecuentemente cuando estaba solo, el novicio se instaló del coro. Don Plácido no llevaba en Roma una vida distinta de aquella que él tanto amaba en Sanfiano y en Farfa.

La salud de Don Plácido decaía cada día más, y su abad le envió para que lo ayudara a un monje alemán, que se consideró también como el superior. Los campesinos de Sabine no tenían costumbres delicadas e intentaron desembarazarse del encumbrado personaje, colocando arriba de la puerta del santuario una viga que debía caerle sobre la cabeza cuando entrara; el atentado fracasó, pero la iglesia se vio abandonada por los fieles. Don Plácido se afligió sobre manera al ver aniquilada su obra, su salud sufrió por ello y su desarreglo intestinal se agravó, al punto de que le fue completamente imposible celebrar la misa.

El 17 de noviembre de 1912, cuando subía una escalera, un ataque de parálisis, acompañada de convulsiones, lo tiró por tierra y lo hizo rodar por los escalones de mármol. Su estado pareció tan grave, que se le administró inmediatamente la extremaunción; sin embargo, soportó la prueba y se le pudo conducir de nuevo a la abadía de San Pablo Extramuros, el 23 de diciembre siguiente.

Quedó paralítico del lado derecho; sus piernas se encogieron, después se arquearon, y no podía permanecer ni siquiera recostado sobre la espalda. Acaba do físicamente, hizo de sus días una oración perpetua y no se quejaba jamás, ni reclamaba nada, atento solamente a no molestar o contrariar a aquellos que se ocupaban de él. Durante este penoso período, tuvo la alegría de ver con frecuencia a su lado al joven y fiel amigo Don Ildefonso Schuster, quien lo había dirigido por los caminos de la perfección monástica. Liturgista, arqueólogo, historiador, excelente administrador, Schuster, el futuro cardenal, arzobispo de Milán tenía gustos y aptitudes absolutamente opuestas a las de su viejo maestro; sin embargo, tenían en común un amor a Dios, sincero y profundo, y el atractivo por una vida ascética seria y severa. Don Plácido mostró su confianza al discípulo escogiéndolo como confesor; Don Schuster obtuvo para su maestro el favor que podía agradarle más: Pío X autorizó la celebración de una misa, cada se- mana, en la celda del enfermo.

Don Plácido, murió dulcemente mientras Don Schuster velaba cerca de él el 15 de marzo de 1915.

AÑO CRISTIANO Edición 2003
Autores: Lamberto de Echeverría (†), Bernardino Llorca (†) y José Luis Repetto Betes
Editorial: Biblioteca de Autores Católicos (BAC)
Tomo III Marzo ISBN 84-7914-663-X

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Autor: . | Fuente: ACI Prensa
Zacarías, Santo
XCI Papa, 15 de marzo
Zacarías, Santo
Zacarías, Santo

XCI Papa

Martirologio Romano: En Roma, san Zacarías, papa, que gobernó la Iglesia de Dios con sumo desvelo y prudencia, pues frenó el ímpetu de los lombardos, indicó el recto orden a los francos, proveyó de iglesias a los germanos y procuró el entendimiento con los griegos. ( 752)Reinó del 741 al 752. Se desconoce el año de su nacimiento. Murió en marzo de 752.

Zacarías provenía de una familia griega que vivía en Calabria. Su padre- según el “Liber Pontificalis”- se llamaba Policronio. Muy probablemente Zacarías era un diácono de la Iglesia Romana y con ese carácter firmó los decretos del Concilio Romano del 732. Sepultado su predecesor, Gregorio III, el 29 de noviembre de 741, enseguida fue electo por unanimidad, consagrado y elevado al trono de Pedro el 5 de diciembre del mismo año. Su biógrafo en el “Liber Pontificalis” lo describe como un hombre afable y de temperamento conciliatorio, caritativo para con el clero y todos los demás.

El nuevo Papa siempre se mostró hábil y conciliatorio en sus acciones y fue por ello que siempre tuvo éxito en lo que emprendió. Poco después de su elección mandó informar de ello a Constantinopla. Es de notar que su synodica (carta) no iba dirigida al patriarca iconoclasta Anastasio, sino a la Iglesia de Constantinopla. Los enviados del Papa también llevaban una carta para el emperador. Constantino V Copronimo había sucedido a León III a la muerte de éste (18 junio, 741). Sin embargo, el cuñado de Constantino, Artabasdo, en 742 se levantó en contra del nuevo emperador y se estableció en Constantinopla, de modo que cuando el enviado papal llegó a esa ciudad, ya encontró a Artabasdo como gobernante. Hasta el año 743 las cartas papales se fechaban de acuerdo al año del reinado de Constantino V, pero a partir del 744 comenzaron a apegarse al reinado de Artabasdo. No obstante, los enviados papales nunca establecieron relaciones cercanas con el usurpador en Constantinopla, a pesar de que este último restableció el culto a las imágenes. Luego que Constantino V recuperó el trono los enviados del Papa le entregaron las cartas en las que Zacarías lo exhortaba a restablecer la doctrina y la práctica de la Iglesia con relación al culto a las imágenes. El emperador recibió amigablemente a los nuncios y entregó a la Iglesia de Roma las poblaciones de Nimfa y Norbia, en Italia, cuyos territorios se extendían hasta el mar.

Al ascender Zacarías al papado, la situación de la ciudad y el ducado de Roma era muy delicada. Luitprando, rey de los lombardos, estaba preparando una nueva incursión al territorio romano. El Duque Trasamundo de Espoleto, con quien el Papa Gregorio III se había aliado en contra de Luitprando, no respetó su palabra de ayudar a los romanos a reconquistar las ciudades que habían sido tomadas por los lombardos. Como consecuencia, Zacarías abandonó la alianza con Trasamundo y trató de proteger los intereses de Roma y de su territorio usando su influencia personal con Luitprando. Para ello viajó a Terni para entrevistarse con el rey lombardo, quien lo recibió con todos los honores posibles. Zacarías obtuvo que Luitprando devolviera las ciudades de Ameria, Horta, Polimartium y Blera, y todo el patrimonio de la Iglesia Romana que los lombardos se habían llevado como botín durante los treinta años anteriores. También logró una tregua de veinte años entre el Ducado de Roma y los lombardos. Se edificó, además, a nombre de Luitprando, una capilla dedicada al Salvador en la iglesia de San Pedro, en la que se depositaron los documentos que amparaban dichos compromisos. De regreso en Roma, el Papa, al frente del pueblo realizó una solemne procesión a la Iglesia de San Pedro para agradecer a Dios por los resultados exitosos de su empresa. A lo largo de todo ese asunto, el papa siempre aparece como el gobernante secular de Roma y del territorio romano. Al año siguiente, Luitprando se preparó para atacar el territorio de Rávena. El Exarca bizantino y el arzobispo de Rávena pidieron al Papa Zacarías que interviniera. Éste primero envió mensajeros ante el rey lombardo, pero como no tuvieron éxito, decidió viajar personalmente a Rávena, y luego a Pavía, para hablar con Luitprando. El Papa llegó a Pavía en la víspera de la fiesta de los santos Pedro y Pablo. En esa ciudad celebró la vigilia y la fiesta de los Apóstoles y logró convencer al emperador de que abandonase sus planes de ataque y devolviera el territorio que le pertenecía a la ciudad. Poco después murió Luitprando, y Ratchis se convirtió en el nuevo rey lombardo al derrocar al sucesor de aquél, Hildebrando. Zacarías tenía buenas relaciones con Ratchis, rey de los longobardos quien en 749 ratificó el tratado de paz con el Ducado de Roma. Ese mismo año abdicó Ratchis para, junto con su esposa e hija, hacer votos ante el Papa y tomar la vida monacal.
El año 743 el Papa Zacarías realizó en Roma un sínodo al que asistieron 60 obispos. En él se publicaron catorce cánones referentes a diversos temas de disciplina eclesiástica. El Papa abordó el asunto del impedimento matrimonial cuando se da un parentesco en cuarto grado, respecto al cual los germanos decían tener una dispensa otorgada por el Papa Gregorio II. Ya el año anterior el Papa había escritos cartas al respecto a los obispos y reyes de esa provincia. Zacarías y San Bonifacio mantuvieron una nutrida correspondencia. Este último había celosamente organizado la Iglesia en los territorios germanos, siempre manteniéndose en conexión con la Santa Sede. Al inicio del 742, poco después de su elección, Zacarías había recibido una carta de Bonifacio en la que el santo expresaba su obediencia al ocupante de la Silla de Pedro y solicitaba la confirmación de tres obispados de reciente creación: Würzburgo, Buraburgo y Erfurt. También solicitaba Bonifacio autorización para llevar a cabo un sínodo en Francia encaminado a suprimir algunos abusos en la vida del clero. El Papa confirmó las tres diócesis y comisionó a Bonifacio para asistir como legado papal al sínodo franco, también deseado por Karlmann. En una carta posterior Zacarías confirmó a los metropolitanos de Rouen, Reims y Sens, que habían sido ya designados por Bonifacio. También condenó las herejías de Adalberto y Clemente. Zacarías y Bonifacio también discutieron por carta algunos asuntos en los que discrepaban. El sínodo franco, convocado por Pipino y Carlomán, se realizó en 745. En él se aprobaron algunos decretos en contra de religiosos indignos, y se reiteró la condena de los herejes Clemente y Adelberto. Bonifacio envió un sacerdote franco a Roma para informar al Papa, quien, a su vez, celebró otro sínodo en el palacio lateranense el 25 de octubre de 745. En este, luego de una investigación exhaustiva, se pronunció un anatema en contra de los dos herejes. Zacarías envió a Bonifacio las actas del sínodo, acompañándolas de una carta personal. Pipino y los obispos francos enviaron al Papa Zacarías una lista de preguntas concernientes a la disciplina del clero y de los fieles cristianos. La respuesta, en la que se tocan las decisiones correspondientes a los diversos puntos, fue enviada en 746 y comunicada a Bonifacio, para que éste las hiciera saber a todos en un sínodo franco. El año siguiente, 747, Carlomán renunció al trono y al mundo, y viajó a Roma, donde fue admitido por Zacarías en una orden monástica. Al principio vivió en el monasterio de Soracte, luego en Montecasino. Gracias a los esfuerzos de San Bonifacio, todos los obispos francos aceptaron obedecer a la Sede de San Pedro. Zacarías también mandó cartas a los Obispos de la Galia y Germania, y otras más a Bonifacio, como delegado papal en esa región. Bonifacio siempre estuvo en contacto con Roma por carta o a través de embajadores, y sometía al Papa todas las decisiones importantes. Una señal importante del reconocimiento que los francos sentían por la gran autoridad moral del papado es la llamada que se hiciera a la autoridad del Papa en ocasión del derrocamiento de la dinastía merovingia. Los embajadores de Pipino, el obispo Burkard de Würzburg, y el capellán Folrad, de San Denis, remitieron la pregunta a Zacarías de si era correcto que alguien que no tenía genuino poder real podía ser rey. El Papa declaró que ese asunto no le gustaba del todo y basado en la autoridad del Papa Pipino consideró que estaba justificado el que él se hubiera declarado rey de los francos (Cf. SAN BONIFACIO y PIPINO EL BREVE). La actividad eclesial del Papa se extendió también a Inglaterra. Gracias a su esfuerzo se realizó el sínodo de Cloveshove el año 747, para reformar la disciplina de la Iglesia, siguiendo el consejo del Papa y a imitación de la Iglesia romana.

Zacarías trabajó celosamente en la restauración de los templos de Roma, a los que hizo cuantiosos donativos. También restauró el Palacio Lateranense y estableció grandes terrenos como posesión (domus cultoe) de la Iglesia romana. Trasladó la cabeza del mártir San Jorge, que había sido encontrada al reparar el Palacio de Letrán, al templo de San Jorge en Velabro. Era muy caritativo con los pobres, para los que periódicamente destinaba limosnas que eran distribuidas desde el recinto papal. Enterado de que algunos mercaderes venecianos compraban esclavos en Roma para venderlos a los sarracenos en África, el Papa los compró todos, para que ningún cristiano fuera posesión de los paganos. En una época conflictiva el Papa Zacarías demostró ser un sucesor de Pedro capaz, excelente, enérgico y caritativo. También realizó estudios teológicos y tradujo al griego los Diálogos de Gregorio Magno, dado que dicha lengua era común entonces en el Oriente. A su muerte, Zacarías fue sepultado en San Pedro.

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Autor: Xavier Villalta
Pío Conde Conde, Beato
Sacerdote y Mártir, Marzo 15
Pío Conde Conde, Beato
Pío Conde Conde, Beato

Pío Conde nació en Portela, provincia de Ourense, España el 4 de Enero de 1887 y fue bautizado al día siguiente.

Hizo el noviciado en Barcelona realizando su profesión religiosa siendo ordenado el 3 de Febrero de 1906.

Realizó su apostolado en colegios de Madrid, Valencia, Salamanca, Santander, Béjar, Sarria, siendo director en algunos de ellos.

Iniciada la revolución, fue víctima de los milicianos por su condición de sacerdote siendo arrestado y enviado pára ser juzgado en un tribunal de Valencia, pero fue asesinado en el viaje. Era el 15 de Marzo de 1937.

Beatificado por Su Santidad Benedicto XVI el 28 de Octubre de 2007, junto a otros 497 mártires de la persecución contra la fe en Madrid y Sevilla.

 

 

 

 

Santoral del 14 de Marzo


Autor: . | Fuente: Corazones.org
Matilde, Santa
Reina, 14 de marzo
Matilde, Santa
Matilde, Santa

Reina

Martirologio Romano: En Quedlinburg, Sajonia, en Alemania, santa Matilde, esposa fidelísima del rey Enrique I, la cual, conspicua por la humildad y la paciencia, se dedicó a aliviar a los pobres y a fundar hospitales y monasterios.( 968)Matilde era descendiente del célebre Widukind, capitán de los sajones en su larga lucha contra Carlomagno, como hija de Dietrich, conde de Westfalia y de Reinhild, vástago de la real casa de Dinamarca. Cuando la niña nació en el año 895, fue confiada al cuidado de su abuela paterna, la abadesa del convento de Erfut. Allí, sin apartarse mucho de su hogar, Matilde se educó y creció hasta convertirse en una jovencita que sobrepasaba a sus compañeras en belleza, piedad y ciencia, según se dice. A su debido tiempo se casó con Enrique, hijo del duque Otto de Sajonia, a quien llamaban “el cazador”. El matrimonio fue excepcionalmente feliz y Matilde ejerció sobre su esposo una moderada, pero edificante influencia. Precisamente después del nacimiento de su primogénito, Otto, a los tres años de casados, Enrique sucedió a su padre en el ducado. Más o menos a principios del año 919, el rey Conrado murió sin dejar descendencia y el duque fue elevado al trono de Alemania. No cabe duda de que su experiencia de soldado valiente y hábil le resultó muy útil, puesto que su vida fue una lucha constante en la que triunfó muchas veces de manera notable.

El mismo Enrique y sus súbditos atribuyeron sus éxitos, tanto a las oraciones de la reina, como a sus propios esfuerzos. Esta seguía viviendo en la humildad que la había distinguido de niña. A sus cortesanos y a sus servidores, más les parecía una madre amorosa que su reina y señora; ninguno de los que acudieron a ella en demanda de ayuda quedó defraudado. Su esposo rara vez le pedía cuentas de sus limosnas o se mostraba irritado por sus prácticas piadosas, con la absoluta certeza de su bondad y confiando en ella plenamente. Después de veintitrés años de matrimonio, el rey Enrique murió de apoplejía, en 936. Cuando le avisaron que su esposo había muerto, la reina estaba en la iglesia y ahí se quedó, volcando su alma al pie del altar en una ferviente oración por él. En seguida pidió a un sacerdote que ofreciera el santo sacrificio de la misa por el eterno descanso del rey y, quitándose las joyas que llevaba, las dejó sobre el altar como prenda de que renunciaba, desde ese momento, a las pompas del mundo.

Habían tenido cinco hijos: Otto, más tarde emperador; Enrique el Pendenciero; San Bruno, posteriormente arzobispo de Colonia; Gerberga que se casó con Luis IV, rey de Francia y Hedwig, la madre de Hugo Capeto. A pesar de que el rey había manifestado su deseo de que su hijo mayor, Otto, le sucediera en el trono, Matilde favoreció a su hijo Enrique y persuadió a algunos nobles para que votaran por él; no obstante, Otto, resultó electo y coronado. Enrique no aceptó de buena gana renunciar a sus pretensiones y promovió una rebelión contra su hermano, pero fue derrotado y solicitó la paz. Otto lo perdonó y, por la intercesión de Matilde, le nombró duque de Baviera. La reina llevó desde entonces una vida de completo auto-sacrificio; sus joyas habían sido vendidas para ayudar a los pobres y era tan pródiga en sus dádivas, que dio motivo a críticas y censuras. Su hijo Otto la acusó de haber ocultado un tesoro y de mal gastar los ingresos de su corona; le exigió que rindiera cuentas de todo cuanto había gastado y envió espías a vigilar sus movimientos y registrar sus donativos.

Su sufrimiento más amargo fue descubrir que Enrique instigaba y ayudaba a su hermano en contra de ella. Lo sobrellevó todo con paciencia inquebrantable, haciendo notar, con un toque de patético humor, que por lo menos la consolaba ver que sus hijos estaban unidos, aunque sólo fuera para perseguirla. “Gustosamente soportaré todo lo que puedan hacerme, siempre que lo hagan sin pecar, si es que con ello se conservan unidos”, solía decir, según se afirma.

Para darles gusto, Matilde renunció a su herencia en favor de sus hijos y se retiró a la residencia campestre donde había nacido. Pero poco tiempo después de su partida, el duque Enrique cayó enfermo y comenzaron a llover los desastres sobre el Estado. El sentimiento general era que tales desgracias se debían al trato que los príncipes habían dado a su madre; Edith, la esposa de Otto, lo convenció para que fuera a solicitar su perdón y le devolviera todo lo que le habían quitado. Sin que se lo pidieran, Matilde los perdonó y volvió a la corte, donde reanudó sus obras de misericordia. Pero no obstante que Enrique había cesado de importunarla, su conducta continuó causándole gran aflicción. El nuevamente se volvió contra Otto y, posteriormente castigó una insurrección de sus propios súbditos en Baviera con increíble crueldad; ni aun los obispos escaparon a su cólera.

En 955, cuando Matilde lo vio por última vez, le profetizó su próxima muerte y lo instó a arrepentirse, antes de que fuera demasiado tarde. En efecto, al poco tiempo, murió Enrique y la noticia causó un dolor muy profundo en la reina.

Emprendió la construcción de un convento en Nordhausen; hizo otras fundaciones en Quedlinburg, en Engern y también en Poehlen, donde estableció un monasterio para hombres. Es evidente que Otto jamás volvió a resentirse porque su madre gastara los ingresos en obras religiosas, pues cuando él fue a Roma para ser coronado emperador, dejó el reino a cargo de Matilde.

La última vez que Matilde tomó parte en una reunión familiar fue en Colonia, en la Pascua de 965, cuando estuvieron con ella el emperador Otto “el Magno”, sus otros hijos y nietos. Después de esta reaparición, prácticamente se retiró del mundo, pasando su tiempo en una y otra de sus fundaciones, especialmente en Nodhausen. Cuando se disponía a tratar ciertos asuntos urgentes que la reclamaban en Quedlinburg, se agravó una fiebre que había venido sufriendo por algún tiempo y comprendió que pronto iba a llegar su último momento. Envió a buscar a Richburg, la doncella que la había ayudado en sus caridades y que era abadesa en Nordhausen. Según la tradición, la reina procedió a hacer una escritura de donación para todo lo que hubiera en su habitación, hasta que no quedó nada más que el lienzo de su sudario. “Den eso al obispo Guillermo de Mainz (que era su nieto). El lo necesitará primero que yo”. En efecto, el obispo murió repentinamente, doce días antes de que ocurriera el deceso de su abuela, acaecido el 14 de marzo de 968. El cuerpo de Matilde fue sepultado junto con el de su esposo, en Quedlinburg, donde se la venera como santa desde el momento de su muerte.

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Autor: . | Fuente: P. Felipe Santos
Eva de San Martín de Lieja, Beata
Monja de claustro, 14 de marzo
Eva de San Martín de Lieja, Beata
Eva de San Martín de Lieja, Beata

Monja de Claustro

Martirologio Romano: En Lieja, en la actual Bélgica, beata Eva del Monte Cornelio, recluida junto al cenobio de San Martín, que con santa Juliana, priora del mismo cenobio, trabajó mucho para que el papa Urbano IV instituyese la fiesta del Cuerpo de Cristo. (1265)

Fecha de beatificación: El Papa León XIII confirmo su culto el 22 de abril de 1902Etimológicamente significa “la que da vida”. Viene de la lengua hebrea.

Este nombre, que llevan tantas chicas de cualquier cultura, aparece, de una forma más clara, en el libro titulado “Vida de la beata Juliana”, su amiga íntima.

Eran tan amigas que todo se lo confiaban. De ellas surgió la celebración de la fiesta del Corpus.

Vino al mundo en 1205. El ambiente en el que se educó no era el más propicio para alimentar una profunda vida cristiana. Era un mar de dudas.

Poco a poco, sin embargo, Juliana le fue aclarando todo su rico manantial -aunque inexplorado– de su alma estupenda.

La amistad sincera ayuda en momentos cruciales de la existencia. Guiada, pues, por su amiga entró en el convento de san Martín de Lieja (Bélgica).

Tuvo la fortuna de que la visitara a menudo su amiga. Le confiaba el gozo que sentía de haber fundado un instituto dedicado a la glorificación del Sacramento de la Eucaristía.

Por diversas circunstancias, Juliana tuvo que salir para estar junto a su amiga Eva en el mismo convento. Aquí fue donde Eva constató personalmente los arrebatos místicos de su amiga.

Al principio dudaba de que los tuviera. Se convenció más tarde del alto grado de santidad de su amiga y de los éxtasis con que Dios le regalaba.

Gracias a las dos, el Papa Urbano IV publicó la Bula en la que anunciaba la fiesta de la institución de la fiesta del Corpus para toda la Iglesia.

Esta Bula es un documento importante de la fecha de la institución, en agosto- septiembre del año 1264.

Justamente, al año siguiente moría en olor de santidad. Se le da de forma indistinta el título de santa o beata.

Sus restos mortales por una u otras razones han ido de aquí para allá hasta el 18 de diciembre de 1746, fecha en la que se colocaron en el altar de san Martín. Su popularidad va siempre unida a Juliana.

¡Felicidades a quien lleve este nombre!

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Autor: . | Fuente: P. Felipe Santos
Arnaldo, Beato
Abad, 14 de marzo
Arnaldo, Beato
Arnaldo, Beato

Abad de Santa Justina de Padua
No incluido en el actual Martirologio Romano

Etimológicamente Arnaldo = fuerte y valiente”. Viene de la lengua alemana.Dios confía a todos una o varias personas. Más o menos, todos han recibido un don pastoral para escuchar a otro y llegar a captar lo que le hace mal. Escuchar, para allanar el terreno y preparar los caminos de Cristo.

Desde muy joven entró en el monasterio de santa Justina, al lado de Padua.

Tanta era su devoción, su austeridad de vida y su ejemplo viviente para los hermanos, que lo eligieron abad a los 24 años.

Era una persona muy inteligente y, como tal, se dedicó a defender los derechos de los monasterios reivindicando antiguos privilegios.

Uno de estos privilegios era que el abad tenía derecho a participar en la elección del obispo.

También restauró el monasterio e hizo otros nuevos.

Cuando el rey Ezelino de apoderó de Padua en el año 1237, metió en la cárcel al abad del otro monasterio. Arnaldo huyó.

En 1238 el rey Federico II devolvió el monasterio a los monjes e incluso se quedó con ellos durante dos meses.

Pero la historia es cosa distinta de la vida religiosa. Apenas se marchó el emperador, Ezelino arrestó a Arnaldo y lo encerró en una fortaleza comiendo pan y agua.

De esta forma, lentamente fue perdiendo la salud, hasta que murió el diez de febrero de 1246.

Apenas se fue el rey, sus restos se trasladaron a santa Justina.

¡Felicidades a quien lleve este nombre!

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Autor: Xavier Villalta
Giacomo Cusmano, Beato
Sacerdote y Fundador, 14 de marzo
Giacomo Cusmano, Beato
Giacomo Cusmano, Beato

Sacerdote y Fundador

Martirologio Romano: En Palermo, en la región de Sicilia (Italia), beato Giacomo Cusmano, presbítero, que fundó la Congregación de Siervos y Siervas de los Pobres, y se destacó por su caridad hacia los necesitados y enfermos. ( 1888)

Fecha de beatificación: 30 de Octubre de 1983 por Su Santidad Juan Pablo II.El Beato Giacomo Cusmano nació el día 15 de marzo del año 1834 en la ciudad de Palermo, Italia.

Quedó huerfano de madre cuando tenía apenas 3 años de edad, es educado por monjas Vicentinas. Desde su niñez mostró una gran sensibilidad al sufrimiento de los demás.

Terminados sus estudios superiores en el Universidad Jesuita Máximo, se inscribió en la facultad de medicina y cirugía, graduándose a los 21 años de edad. Por su generosidad y desinterés se volvió “doctor de los pobres”.

Pero la voz de Dios, cada vez más imperiosa, empuja al jóven doctor a completar y enriquecer su noble profesión con la dedicación y consagración total a Dios y, por amor a Él, a los pobres. Abrozó su vocación eclesiástica y se ordenó sacerdote el 22 de Diciembre de 1860.

El 12 de Febrero de 1867 se fundó la Associazione del Boccone del Povero, conformada por sacerdotes y hombres y mujeres laicos, bajo la presidencia de Monseñor Naselli, Arzobispo de Palermo, quien bendice la obra, recibiendo luego la bendición papal, instituyéndose canonicamente en 1868.

El 23 de Mayo de 1880, fiesta de la Santísima Trinidad, entrega el hábito a las primeras monjas. El 4 de Octubre de 1884 entrega el habito a los primeros fraternos y el 21 de Noviembre de 1887 se reune la Comunidad Misionera que ya llebava algún tiempo sirviendo a los pobres, fundándose así oficialmente las Congregaciones de las Siervas y los Siervos de los Pobres.

Abre hospitales, casas para ancianos pobres y abandonados y para huérfanos. Lo llamadan el “Padre de los Pobres”.

Muere, con fama de santidad, el 14 de Marzo de 1888 en Palermo, extrañado por todos, sin distingo de clases sociales, ideológicas o partidistas.

La obra fundada por él se extiendía -hasta la fecha de publicación de este artículo- por Italia, Rumania, Estados Unidos, México, Brazil, Camerún, Uganda, República Democrática del Congo, Filipinas e India.

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Autor: . | Fuente: Vatican.va
María Josefina de Jesús Crucificado, Beata
Carmelita, 14 de marzo
María Josefina de Jesús Crucificado, Beata
María Josefina de Jesús Crucificado, Beata

Virgen

Martirologio Romano: En Nápoles, Italia, beata María Josefina de Jesús Crucificado (Josefina Catanea), virgen de la Orden de las Carmelitas Descalzas. ( 1948)

Fecha de beatificación: 1 de junio de 2008 por S.S. Benedicto XVINació en Nápoles el 18 de febrero de 1894, en el seno de una familia de nobles, los marqueses Grimaldi. Desde su niñez mostró una predilección particular por los pobres y los más necesitados, destinándoles el dinero que le daban para juguetes o para merendar, y ayudando a dos viejecitas que vivían solas.

El testimonio ejemplar de su abuela y de su madre fue la escuela donde aprendió a conocer a Jesús y a enamorarse de él. Tuvo particular devoción a la Eucaristía y a la Virgen María, especialmente con el rezo del rosario.

Después de realizar estudios de comercio, el 10 de marzo de 1918, superando la oposición de su madre y de sus familiares, entró en el Carmelo de Santa María, en “Ponti Rossi”, lugar así llamado porque allí se encontraban los restos de un acueducto romano.

Allí aprendió a amar a Cristo en medio del sufrimiento, ofreciéndose como víctima por los sacerdotes. Supo aceptar la voluntad de Dios, aunque implicara gran dolor físico: se vio afectada por una forma grave de tuberculosis en la espina dorsal, con dolores en las vértebras, que la paralizó completamente. El 26 de junio de 1922 se curó milagrosamente, de forma instantánea, después del contacto con el brazo de san Francisco Javier, que le llevaron a su celda.

La “monja santa”, como la llamaba la gente, inició un largo apostolado principalmente en el locutorio del convento, acogiendo a todo tipo de personas enfermas y necesitadas de ayuda tanto material como espiritual, a los que proporcionaba consuelo y consejo, para encontrar el amor de Dios. Incluso realizó milagros.

Su abnegación prosiguió, también cuando llegaron otras enfermedades, obligándola a estar en silla de ruedas, crucificándose con Jesús por la Iglesia y por las almas.

En 1932 la Santa Sede reconoció la casa de “Ponti Rossi” como convento de la segunda orden de Carmelitas Descalzos, y Josefina Catanea recibió el hábito de santa Teresa de forma oficial, tomando el nombre de María Josefina de Jesús Crucificado. El 6 de agosto de ese mismo año hizo la profesión solemne según la Regla carmelitana, que ya vivía desde 1918.

Desde 1934 el cardenal Alessio Ascalesi, arzobispo de Nápoles, la nombró subpriora; luego, en 1945, vicaria; y el 29 de septiembre de ese mismo año, en el primer capítulo general, fue elegida priora de la comunidad, cargo que desempeñó hasta su muerte.

Su espiritualidad, su docilidad amorosa, su humildad y sencillez, le granjearon gran estima durante los años de la segunda guerra mundial. Oraba sin cesar, alimentando así su confianza en Dios, de la que contagiaba a todos los que se dirigían en peregrinación a “Ponti Rossi” para escuchar su palabra de aliento, consuelo y estímulo a superar las pruebas y los dolores de las tristes situaciones debidas a la guerra.

El día de su toma de hábito dijo: “Me he ofrecido a Jesús crucificado para ser crucificada con él”, y el Señor le tomó la palabra. Compartió los sufrimientos de Cristo de forma silenciosa, pero alegre. Soportó durante largos años duras pruebas y persecuciones con espíritu de abandono a la voluntad de Dios. También gozó de carismas místicos extraordinarios.

Por obediencia y por consejo de su director espiritual, escribió su “Autobiografía” (1894-1932) y su “Diario” (1925-1945), así como numerosas cartas y exhortaciones para las religiosas.

Desde 1943 comenzó a sufrir varias enfermedades especialmente dolorosas, que incluyeron la pérdida progresiva de la vista. Convencida de que esas enfermedades eran voluntad de Dios, las acogía como “un don magnífico” que la unía cada vez más a Jesús crucificado. Con una sonrisa en los labios, ofrecía su cuerpo como altar de su sacrificio por las almas. Murió el 14 de marzo de 1948 en su ciudad natal.

Reproducido con autorización de Vatican.va

 

Santoral del 13 de Marzo


Autor: . | Fuente: Archidiócesis de Madrid
Leandro de Sevilla, Santo
Obispo, 13 de marzo
Leandro de Sevilla, Santo
Leandro de Sevilla, Santo

Obispo
En España se celebra su memoria el 13 de noviembre.

Martirologio Romano: En Sevilla, en Hispania, san Leandro, obispo, hermano de los santos Isidoro, Fulgencio y Florentina, que con su predicación y diligencia convirtió, contando con la ayuda de su rey Recaredo, a los visigodos de la herejía arriana a la fe católica (c. 600).¿Qué secreto poseía aquella familia de Cartagena que supo poner en los altares a sus tres hijos? Porque no hay duda de la influencia de los padres en la vida de sus hijos tanto para bien como para mal. Eso no quiere decir que los hijos que han nacido en buena y cristiana familia tengan una póliza de seguro que les garantice la fidelidad a los principios que mamaron ni tampoco que quienes conocieron a unos padres mediocres estén condenados irreparablemente a la desgracia moral. No. Pero, hechas las salvedades y sabiendo que el uso de la libertad es privado y personal, no cabe duda -es testigo la historia- de la impronta que deja en los retoños el estilo de quienes los engendraron y educaron. En este caso, Leandro tuvo otros dos hermanos que están como él en los altares, Isidoro que le sucedió en el arzobispado de Sevilla, y santa Florentina.

Su nacimiento fue en torno al 535. La familia emigra a Sevilla y, cuando tiene la edad, Leandro entra el un monasterio. Es nombrado metropolitano de Sevilla. Funda una escuela de artes y ciencia que la concibe como instrumento para difundir la doctrina ortodoxa en medio de una España que está inficcionada de arrianismo, particularmente en la corte visigoda. Dos hijos del rey arriano Leovigildo están formándose en su escuela, Hermenegildo y Recaredo.

Leovigildo asienta en Toledo la capital del reino visigodo. Su hijo Hermenegildo será su igual en la Bética y residirá en Sevilla; por su ciencia, bondad y celo Hermenegildo se convierte a la fe nicena con el ejemplo y apoyo de su esposa Igunda. Pero en Toledo hay reales aires de grandeza; el rey piensa que el principio de unidad y estabilidad está en la religión arriana; se enciende la persecución contra la fe católica con fuego y espada, incluidos los territorios de la Bética, en la que su propio hijo Hermenegildo morirá mártir.

Leandro ha sido obligado a abandonar su Iglesia y su patria. Aprovecha el destierro para pedir ayuda al emperador de Bizancio. En Constantinopla se encuentra con Gregorio, que ha sido enviado por el papa Pelagio -lo sucederá luego en la Sede romana- con quien traba una gran amistad; le anima a poner por escrito los libros Morales -comentario al libro de Job- que influirán de un modo decisivo en la ascética de todo el Medievo.

Vuelve a Sevilla su Arzobispo al disminuir la tensión del rey Leovigildo y lo verá morir. Leandro, en el 589, convoca el III Concilio de Toledo donde Recaredo, que ha sucedido a su padre en el trono, abjura de los errores arrianos y hace profesión de fe católica lográndose la unidad del reino visigodo y la paz. Sobreviene como esperada consecuencia una renovación en la vida religiosa, un resurgir de las letras y una fresca ganancia en el terreno de las artes.

La conversión paulatina a la fe católica de los arrianos visigodos del reino es sincera y la deseada unidad ha encontrado el vínculo de cohesión en la unidad de la fe. Lo que intuyó el rey Leovigildo, pero con signo contrario; en esta ocasión, triunfó la verdad.

Ahora y hasta su muerte en el año 600, el sabio y santo Arzobispo deja de ser un hombre influyente en la política del reino. Le ocupa el alma el ansia de hacer el bien. Mucha oración, atención a las obligaciones pastorales, estudio de la Sagrada Escritura, penitencia por los pecados de su vida, y la carta que escribe a su hermana Florentina que llega a servir de pauta para la vida monástica femenina hasta el punto de ser llamada «la regla de San Alejandro» le llenaron su tiempo.

Sevilla tiene motivos para mostrar orgullo con un santo así ¿verdad? Hay quien afirma que los santos pertenecen a todos y posiblemente no les falte razón, pero ¿no podrán pertenecer a algunos un poco más?

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Autor: . | Fuente: Bibliotheca hagiographica latina
Rodrigo de Córdoba, Santo
Sacerdote y Mártir, 13 de marzo
Rodrigo de Córdoba, Santo
Rodrigo de Córdoba, Santo

Sacerdote y Mártir

Martirologio Romano: En Córdoba, en Andalucía (España), pasión de los santos Rodrigo, presbítero, y Salomón, mártires. El primero, al negarse a aceptar a Mahoma como el verdadero profeta enviado por el Omnipotente, fue encarcelado. En el cautiverio coincidió con Salomón, que algún tiempo antes había pertenecido a la religión mahometana, y al ser decapitados ambos a la vez, finalizaron gloriosamente el curso de su combate. ( 857)San Rodrigo mártir vivió bajo el reinado de Mohamed I, hijo de Abderramán II, en el emirato de Córdoba.

San Eulogio, obispo de esta ciudad, da cuenta del martirio sufrido por Rodrigo, juntamente con san Salomón, el día tercero de los dias de marzo (día 13) del año 895.

Natural de un pueblo próximo a Egabro (Cabra), cursó en esta ciudad los estudios eclesiásticos y se ordenó sacerdote.

Uno de sus hermanos, fanático de Mahoma, arremetió un día contra él y lo dejó malherido; y habiéndolo instalado en una camilla, lo paseó por la ciudad, explicando que de esta manera quería demostrar su fe musulmana. Pero habiéndose rehecho Rodrigo de sus heridas, logró escapar.

Su hermano, despechado, lo acusó ante el cadí de prevaricador y apóstata. Conducido a prisión, allí conoció a otro mozárabe, Salomón, acusado como él de haber renegado de Mahoma.

Después de numerosos intentos por convertirlos al Islam, el cadí los sentenció a muerte. Fueron degollados, y sus cuerpos, atados a pesadas piedras, fueron arrojados al río. Pero fueron hallados milagrosamente, y enterrados solemnemente, durante una procesión nocturna, precedida por el obispo Saúl.

La fiesta de san Rodrigo y san Salomón se celebra el 13 de marzo.

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Autor: P. Felipe Santos | Fuente: Catholic.net
Salomón de Córdoba, Santo
Mártir, 13 de marzo
Salomón de Córdoba, Santo
Salomón de Córdoba, Santo

Mártir

Martirologio Romano: En Córdoba, en Andalucía (España), pasión de los santos Rodrigo, presbítero, y Salomón, mártires. El primero, al negarse a aceptar a Mahoma como el verdadero profeta enviado por el Omnipotente, fue encarcelado. En el cautiverio coincidió con Salomón, que algún tiempo antes había pertenecido a la religión mahometana, y al ser decapitados ambos a la vez, finalizaron gloriosamente el curso de su combate. ( 857)Etimológicamente significa “pacífico”. Viene de la lengua hebrea.

En esta espera, al que escucha a Dios, de día o de noche, se le responde: paz Tanto si vives solo como con otros, ¿llegará tu casa, o tu única habitación, a ser como una “casa de Nazaret” donde acoger la paz?

San Eulogio es el escritor más importante de los muchos Mártires de Córdoba en tiempos de los musulmanes y sus califas.

De entre esos mártires, los mas típicos y característicos son, sin duda alguna, Salomón y Rodrigo.

Córdoba, la preciosa ciudad andaluza, plagada de monumentos y de historia, tuvo ilustres pensadores en aquellos tiempos. Baste recordar a Séneca, Lucano, Averroes.

En el siglo X vivió su mejor apogeo cultural y artístico antes de que la reconquistara el rey Fernando III de Castilla.

Hubo épocas en las que la convivencia de musulmanes, judíos y cristianos fue ideal. Eso sí, los cristianos no podían hacer gala de su fe con manifestaciones públicas. Sin embargo, sí se les exigía grandes tributos.

Era, en realidad, una paz comprada o silenciosa. No podía durar demasiado tiempo.

Los cristianos más sensibilizados no querían vivir una hibernación religiosa.

Por eso, de vez en cuando, había reacciones contra la dominación musulmana.

Los musulmanes contestaban con persecuciones esporádicas. Este creyente fue uno de los cabecillas de una de las reacciones. Se les unieron Rodrigo y Eulogio.

No hay muchos datos acerca de Salomón antes de que sufriera la prisión y el martirio, que tuvo lugar el 13 de marzo del año 857.

¡Felicidades a quien lleve este nombre!

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Autor: . | Fuente: ACI Prensa
Dulce Lopes Pontes, Beata
Religiosa, 13 de marzo
Dulce Lopes Pontes, Beata
Dulce Lopes Pontes, Beata

Religiosa

Martirologio Romano En Salvador de Bahía, Brasil, Beata Hermana Dulce, religiosa profesa de la Congregación de las Hermanas Misioneras de la Inmaculada Concepción de la Madre de Dios ( 1992)

Fecha de beatificación: 22 de mayo de 2011 durante el pontificadc de S.S. Benedicto XVI.Nacida el 26 de mayo de 1914 en Salvador, capital del estado nororiental de Bahía y bautizada como María Rita Lopes Pontes, la religiosa, de la Congregación de las Hermanas Misioneras de la Inmaculada Concepción de la Madre de Dios, puede convertirse en la primera santa nacida en el Brasil, el país con el mayor número de católicos del mundo.

La Hermana Dulce entregó su vida al servicio de los necesitados y desarrolló una obra social en su natal Bahía donde fundó varios hospitales de caridad y una red de apoyo social que dirigió hasta su muerte, el 13 de marzo de 1992, a los 77 años de edad.

Por su obra, en 1988 fue candidata al Premio Nobel de la Paz y, en octubre de 1991, cinco meses antes de su muerte, recibió en su lecho de enferma la visita del hoy beato Juan Pablo II, durante la segunda visita del pontífice a Brasil.

Las Obras Sociales “Hermana Dulce”, que continúan con el legado de la inminente beata, incluyen el Complejo Roma, una red de hospitales y centros de salud para los más pobres que atiende en Bahía a cinco millones de personas al año y el Centro Educativo San Antonio. Adicionalmente, la organización gestiona varios centros de salud del Municipio de Salvador.

El milagro

El proceso de beatificación de la hermana Dulce comenzó en 1999 y cuatro años después, en 2003, diez médicos brasileños y tres italianos certificaron un “caso extraordinario de cura”, milagro que fue reconocido por unanimidad por la Congregación para las Causas de los Santos.

El milagro ocurrió en enero de 2001 cuando Claudia Santos de Araújo, del estado de Sergipe y devota de la Hermana Dulce, sufrió una grave hemorragia durante un parto y quedó en estado de coma, con lo cual los médicos le dieron sólo horas de vida.

Sin embargo, un sacerdote amigo que sabía de la fe de la mujer en la Hermana Dulce le oró pidiéndole por su salud y en cuestión de horas la parturienta estaba plenamente recuperada. Dos días después recibió el alta del hospital con su bebé, sin que los médicos lograran explicar lo sucedido.

La Hermana Dulce fue declarada venerable por el Vaticano en 2009 y el año pasado, cuando su cuerpo fue exhumado y transferido a la catedral de Salvador, el cadáver estaba intacto, momificado naturalmente, lo que fue interpretado por la Iglesia como una señal de santidad.

“Su caridad fue maternal, tierna. Su dedicación a los pobres tenía una raíz sobrenatural y de lo alto trajo energías y medios para poner en práctica una asombrosa actividad de servicio a los más humildes”, consignó en su voto uno de los teólogos favorables a la apertura de la causa de beatificación.

Si después de la beatificación se comprueba un segundo milagro por su intercesión, la Hermana Dulce puede convertirse en la primera santa nacida en el Brasil, país que hasta ahora sólo tiene en lo más alto de los altares a Frei Antonio de Santa Anna Galvao (1739-1822), canonizado el 11 de mayo de 2007 por el Papa Benedicto XVI durante su visita al Brasil.

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Autor: Lamberto de Echeverría, Bernardino Llorca y José Luis Repetto Betes | Fuente: AÑO CRISTIANO Edición 2003
Francisca Tréhet, Beata
Religiosa y Mártir, 13 de marzo
Francisca Tréhet, Beata
Francisca Tréhet, Beata

Religiosa y Mártir

Martirologio Romano: En Ernée, en la región de Mayenne en Francia, Beata Francisca Tréhet, virgen de la Congregación de la Caridad y mártir, que, entregada con toda diligencia a la instrucción de los niños y al cuidado de los enfermos, durante la Revolución Francesa fue guillotinada, y completó así su glorioso martirio por Cristo. (1794)

Fecha de beatificación: 19 de junio de 1955 por el Papa Pío XII.Nacló en Salnt-Mars-sur-la-Futale (FranCla) el 8 de abril de 1756 en el seno de una familia de granjeros. Llegada a la Juventud ingresó en la Congregación de Hermanas de la Candad, que se dedicaban a la enseñanza de la niñez y a obras de misericordia y a las que por su hábito gris las llamaban las “Hermanas Grises”. Fue destinada a Samt-Pierre-des-Landes, y se acreditó muy pronto por sus virtudes. Era de carácter enérgico y organizaba muy bien las cosas.

Llegada la Revolución, una ley del 17 de abril de 1791 impuso que todos los maestros y maestras tenían que jurar la constitución civil del clero. Francisca se negó, y perdió su cargo de maestra. Pero continuó ejerciendo como catequista y siguió visitando a los enfermos. En la escuela tenía como compañera a la Beata Juana Véron, que sería martinzada poco después que ella. Ambas fueron detenidas a finales de febrero de 1794 y llevadas a Ernée. Francisca pasó a la cárcel y Juana al hospital por estar gravemente enferma. El día 13 de marzo siguiente compareció ante la Comisión Revolucionaria formada por los representantes del pueblo en el departamento de «La Mayenne», la llamada Comisión Clément por el nombre de su presidente. La sesion pública tuvo lugar en Ernée en el «templo de la Razón», un 23 Ventoso del año II de la República (13 de marzo de 1794). Las acusaciones fueron tres• haber acogido a sacerdotes refractarios, haberse negado a Jurar fidelidad a la patria y haber alimentado y protegido a los “chouans”, es decir, a los soldados vandeanos. Francisca rechazó dar vivas a la República y dijo que como cristiana ella ayudaba a todos, porque todos eran sus hermanos en Cristo. Fue condenada a muerte y guillotinada aquel mismo día.

NOTA: Ventoso, en francés Ventôse, es el nombre del sexto mes del calendario republicano francés.

AÑO CRISTIANO Edición 2003
Autores: Lamberto de Echeverría (†), Bernardino Llorca (†) y José Luis Repetto Betes
Editorial: Biblioteca de Autores Católicos (BAC)
Tomo III Marzo ISBN 84-7914-663-X

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Autor: . | Fuente: Franciscanos.net
Agnelo de Pisa, Beato
Presbítero, 13 de marzo
Agnelo de Pisa, Beato
Agnelo de Pisa, Beato

Sacerdote de la Primera Orden (1194‑1236).

Martirologio Romano: En Oxford, en Inglaterra, beato Agnelo de Pisa, presbítero, que enviado por san Francisco a Francia y después a Inglaterra, estableció allí la Orden de los Hermanos Menores y promovió las ciencias sagradas ( c.1236)

Fecha de beatificación: León XIII el 4 de septiembre de 1892 aprobó su culto.Agnelo de Pisa es gloria no sólo de Pisa, su ciudad natal, sino de Oxford, donde murió en 1236.

Recorrer, tras sus pies descalzos su itinerario entre el Arno y el Támesis, es seguir una de las etapas más importantes de la difusión del franciscanismo en Europa.

El joven Agnelo conoció a San Francisco en Venecia, y había sido uno de los muchos atraídos por su palabra y por su ejemplo.

A los 17 años de edad fue recibido en la Orden por el mismo San Francisco. Siguiéndolo descalzo por amor de la Dama Pobreza, pronto mostró sus dotes de óptimo organizador y realizador, a pesar de su modestia de verdadero franciscano, que conservó durante toda su vida. Por esto, muy joven, tenía apenas 23 años, fue enviado a Francia por el mismo San Francisco, con un grupo de hermanos destinados a fundar los primeros conventos franciscanos en París.

Fray Agnelo fue el primer custodio, o superior de las casas allí fundadas por él, dando pruebas de gran celo y de ejemplar sabiduría. Por esto en el capítulo general de 1223, San Francisco le encomendó una tarea todavía más exigente: la conquista espiritual de todo un país, Inglaterra, fundando allí una Provincia Franciscana. Fray Agnelo desembarcó en Dover con ocho compañeros, el 10 de septiembre de 1224.

Para finales de aquel año, ya había fundado dos conventos: uno en Cornhill, cerca de Londres, y el otro en Oxford. En los años siguientes las casas franciscanas se multiplicaron en Inglaterra por sobre toda previsión. Fray Agnelo comprendió la importancia de los estudios y de la enseñanza para el provenir de la Orden y de su Provincia. Oxford, donde él fundó el segundo convento, era – y es todavía hoy – el máximo centro universitario del país. Los Dominicos ya habían abierto allí una casa de estudios; lo mismo hicieron pocos años después los franciscanos con fray Agnelo, que invitó a enseñar teología allí al mismo canciller de la Universidad, Roberto Grossatesta. La escuela franciscana de Oxford pronto adquirió grandísima importancia, y tal siguió siendo en los siglos siguientes.

Toda la provincia franciscana de Inglaterra se hizo admirable por su virtud y su doctrina. Estos éxitos sin embargo no disminuyeron la humildad de fray Agnelo, que no se ensoberbeció ni siquiera cuando fue escogido como consejero del rey Enrique III, ni cuando fue sabio mediador en las controversias políticas y diplomáticas. Por obediencia aceptó la ordenación sacerdotal; como ministro provincial fue a Asís para el capítulo de 1230; luego volvió a Inglaterra, por petición de los obispos del país. Se estableció en el convento de Oxford, por él mismo fundado. Poco después murió, a la edad de 42 años, en Oxford, en 1236. La fama de santidad bien pronto rodeó a este inglés de Pisa, símbolo viviente de la unidad espiritual de los dos países.

Su sepulcro en la iglesia franciscana de Oxford fue destruido durante la persecución de Enrique VIII.

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Autor: Albam Butler | Fuente: La Vida de los Santos
Ansovino de Camerino, Santo
Obispo, 13 de marzo
Ansovino de Camerino, Santo
Ansovino de Camerino, Santo

Obispo

Martirologio Romano: En Camerino, del Piceno (Italia), san Ansovino, obispo. ( 868)Tan pronto como Ansovino, natural de Camerino, en Umbría, recibió la ordenación sacerdotal, se retiró a un lugar solitario de Castel Raimondo, cerca de Torcello, donde no tardó en adquirir renombre por su santidad y los milagros que obraba. A raíz de su fama, el emperador Luis el Piadoso escogió al padre Ansovino como su confesor y luego, promovió su nombramiento para ocupar la sede episcopal de Camerino. El sacerdote se rehusaba a aceptar la dignidad y, cuando al fin consintió, puso la condición de que no había de suministrar soldados para el ejército imperial (un servicio obligatorio para el obispo en los estados feudales), por considerar que ese suministro era inadecuado y contrario a las leyes de la Iglesia.

Desde que asumió el cargo, Ansovino demostró ser un pastor sabio y prudente. Su extraordinaria liberalidad para socorrer a los pobres le procuró el amor de todos y, su fama de obrar curaciones y otros milagros, le valió la veneración general.

Se hallaba en Roma cuando le atacó una fiebre que, desde un principio, él mismo calificó de fatal. Al sentirse enfermo, insistió en volver a su sede para morir con sus fieles. A caballo viajó hasta Camerino y aún pudo impartir su postrera bendición y recibir el viático, antes de expirar serenamente.

VIDAS DE LOS SANTOS Edición 1965
Autor: Alban Butler (†)
Traductor: Wilfredo Guinea, S.J.
Editorial: COLLIER´S INTERNATIONAL – JOHN W. CLUTE, S. A.

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Autor: Lamberto de Echeverría, Bernardino Llorca y José Luis Repetto Betes | Fuente: AÑO CRISTIANO Edición 2003
Eldrado de Novalesa, Santo
Abad, 13 de marzo
Eldrado de Novalesa, Santo
Eldrado de Novalesa, Santo

Abad

Martirologio Romano: En el monasterio de Novalesa, a los pies del Montecenisio en el valle de Susa, en la provincia de Turín (Italia), San Eldrado, abad, que, apasionado del culto divino, revisó el salterio y promovió la construcción de nuevas iglesias. ( c.840)

Fecha de canonización: El 9 de diciembre de 1903 el Papa Pío X confirmó su cultoHijo de una rica familia de Provenza, heredó una gran fortuna que administraba bien, destinando una parte de ella a obras de candad, como el hospital que él mismo edificó y costeaba.

Pero se sentía llamado a vivir la pobreza evangélica y decidió desprenderse de sus bienes, dando una parte de ellos a la Iglesia y otra parte distribuyéndola entre los pobres. Buscando un austero monasterio en el que profesar eligió el de Novalesa en Italia.

Fue un monje observante y ejemplar, s1éndole confiado el cuidado de los jóvenes monjes. Elegido abad años más tarde, fue un abad celoso que procuró en todo el bien del monasterio, levantando nuevas iglesias, revisando el salterio y abriendo hospicios en los pasos de Mont Cenis y Lautaret. Murió en el año 840.

AÑO CRISTIANO Edición 2003
Autores: Lamberto de Echeverría (†), Bernardino Llorca (†) y José Luis Repetto Betes
Editorial: Biblioteca de Autores Católicos (BAC)
Tomo III Marzo ISBN 84-7914-663-X

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Autor: Albam Butler | Fuente: La Vida de los Santos
Pedro II de Cava, Beato
Abad, 13 de marzo
Pedro II de Cava, Beato
Pedro II de Cava, Beato

Abad

Martirologio Romano: En el monasterio de Cava de´Tirreni, en la provincia de Salerno, en Italia, beato Pedro II, abad. ( 1208)

Fecha de beatificación: EL 16 de mayo de 1918, el Papa Pío XI confirmó su culto.Pedro II fue el noveno Abad de Cava, su gobierno duró de 1195 a 1208. El sur de Italia se encontraba entonces en plena agitación política; los herederos de los reyes normandos habían sido arrojados por el emperador germánico Enrique VI, pero los monjes de Cava rehusaron obtener los favores del nuevo amo y no olvidaron los beneficios de la dinastía derrocada. El 24 de septiembre de 1195, el emperador confirmó a la abadía sus bienes y sus privilegios.

No contento con conservar lo que sus predecesores habían establecido, el abad Pedro II recibió nuevas donaciones. Compró en 1201, a la orilla del Golfo de Salerno, el hospicio de Vietri, que, por su situación privilegiada, pronto se convirtió en una de las dependencias más útiles a la orden: el procurador, a cuyo cargo se encontraban los asuntos temporales más importantes, fijó ahí su residencia, y los abades tomaron la costumbre de enviar a este lugar tan agradable a los monjes enfermos o cansados.

Los últimos años de abaciato de Pedro II se vieron ensombrecidos por los conflictos con el arzobispo de Salerno, el obispo de Capaccio y los señores locales, que se aprovecharon de la minoría de edad de Federico II para acrecentar sus posesiones a expensas de las de la Cava. Para evitar en estos tiempos difíciles las luchas a propósito de su sucesor, hizo aclamar como abad al monje Balsamo, quien se mostró digno de su elección. Pedro murió tres días después, el 13 de marzo de 1208. Fue enterrado con sus predecesores.

VIDAS DE LOS SANTOS Edición 1965
Autor: Alban Butler (†)
Traductor: Wilfredo Guinea, S.J.
Editorial: COLLIER´S INTERNATIONAL – JOHN W. CLUTE, S. A.

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Autor: Albam Butler | Fuente: La Vida de los Santos
Geraldo de Mayo, Santo
Abad, 13 de marzo
Geraldo de Mayo, Santo
Geraldo de Mayo, Santo

Abad
Santo Tradicional, no incluido en el actual Martirologio Romano

En el Mayo (Maigh Eo), en Irlanda, San Geraldo, abad. ( 731)

Fecha de beatificación: EL 16 de mayo de 1918, el Papa Pío XI confirmó su culto.San Geraldo era un inglés, originario de Nortumbría, que llegó a monje en Lindisfarne. Después del Concilio de Whitby, que prohibió a los celtas la observancia de la pascua en Nortumbría, San Colman dejó Inglaterra, acompañado por todos los monjes irlandeses y treinta novicios ingleses. En Inishbofin, una isla, frente a la costa de Mayo, fundó un monasterio para su comunidad, pero como los ingleses y los irlandeses no congeniaban, construyó una segunda casa en tierra firme para los monjes ingleses. No se sabe si Geraldo fue uno de los treinta fundadores, o si llegó después, entre los muchos que frecuentaban la escuela de Colman en Mayo de los Sajones, como se llamó al monasterio, pero lo cierto es que el santo apareció como abad de la casa inglesa, que prosperó muchísimo bajo su gobierno.

En ocasiones se habla de él como obispo, especialmente en la lista de santos irlandeses del “Libro de Leinster”, pero es dudoso, puesto que aun en las crónicas de los actos que se le atribuyen como milagros, se le menciona como abad. Se ha sugerido que el título “pontifex”, o director de la casa inglesa que le fue conferido, dio lugar a pensar que tenía dignidad de obispo, aunque probablemente el título sólo significaba que el abad de Mayo tenía ciertos privilegios como protector de sus compatriotas, que eran extranjeros en Irlanda. San Geraldo, que vivió hasta edad avanzada, debe haber sido testigo de la introducción en su abadía de la observancia romana de la Pascua. También se le atribuye, aunque la autoridad es dudosa, la fundación de las abadías de Elytheria o Tempul-Gerald, en Connaught y la de Teagh-na-Saxon, así como la de una comunidad de monjas que se dice puso al cuidado de su hermana Santa Segretia.

VIDAS DE LOS SANTOS Edición 1965
Autor: Alban Butler (†)
Traductor: Wilfredo Guinea, S.J.
Editorial: COLLIER´S INTERNATIONAL – JOHN W. CLUTE, S. A.

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Autor: . | Fuente: ACI Prensa
Eufrasia de Tebalda, Santa
Virgen, 24 de julio
Eufrasia de Tebalda, Santa
Eufrasia de Tebalda, Santa

Virgen

Martirologio Romano: En la Tebaida, en Egipto, santa Eufrasia, virgen, que, siendo de familia senatorial, optó por hacer vida eremítica en el desierto, en humildad, pobreza y obediencia ( s.V)Hija de un pariente del Emperador Teodosio I, al morir su padre, Eufrasia se crió bajo la protección del emperador y al cumplir los cinco años de edad, éste la comprometió en matrimonio con el hijo de un rico senador. La madre de Eufrasia comenzó a ser solicitada en matrimonio con tanta asiduidad, que decidió partir a Egipto y refugiarse en un convento. Eufrasia de siete años, se sintió atraída fuertemente hacia la vida religiosa y rogó a las monjas que le permitieran permanecer con ellas, tomando los hábitos como novicia a la edad de ocho años. Pronto su madre falleció, y la santa permaneció en la soledad del convento creciendo en gracia y hermosura.

Cuando la muchacha cumplió los doce, el Emperador Arcadio recordó la promesa que había hecho a su sucesor de Teodosio I y envió un mensaje al convento de Egipto rogando a Eufrasia que regresara a casarse con el senador a quien había prometido. La santa se negó a abandonar el convento y escribió una carta al emperador suplicando que la dejara en libertad, que vendiese todos los bienes heredados de sus padres para que sean distribuidos entre los pobres así como dejar libres a todos los esclavos de su casa.

El emperador accedió a los deseos de Eufrasia, quien prosiguió su vida habitual en el convento; sin embargo la santa comenzó sufrir tentaciones para lo cual la abadesa, le confió duras y humillantes tareas para distraer su atención. Ya en su lecho de muerte, tanto Julia su compañera de celda y la abadesa le imploraron a la santa que le obtuviera la gracia de estar con ella en el cielo. Tres días después de la muerte de Eufrasia, Julia falleció y poco tiempo después, lo hizo la abadesa.

 

 

 

 

 

 

 

 

Santoral del 12 de Marzo


Autor: . | Fuente: Archidiócesis de Madrid
Inocencio I, Santo
XL Papa, 12 de marzo
Inocencio I, Santo
Inocencio I, Santo

XL Papa

Martirologio Romano: En Roma, en el cementerio de Ponciano, sepultura de san Inocencio I, Papa, que defendió a san Juan Crisóstomo, consoló a san Jerónimo y aprobó a san Agustín. ( 417)Nació en la segunda mitad del siglo IV y parece ser que en Albano, aunque documentalmente no pueda demostrarse con certeza. Fue elegido papa en el año 401, como sucesor de Anastasio I.

Consiguió que se reconociese su autoridad papal en Iliria, región montañosa situada en la región nororiental del Adriático que hoy corresponde a Bosnia y Dalmacia.

Expulsó de la Ciudad Eterna a los perseguidores y detractores de san Juan Crisóstomo, a pesar de la oposición del emperador Arcadio (407). Pero no pudo, a pesar de sus esfuerzos y negociaciones, evitar el saqueo de Roma por Alarico el 24 de agosto del año 410.

A petición de san Agustín, condenó la herejía pelagiana (417).

Con respecto al gobierno que debió ejercer en Hispania, hay que mencionar la carta dirigida a Exuperio, obispo de Tolosa, dándole normas para la reconciliación y admisión a la comunión a los que una vez bautizados se entregaran de modo pertinaz a los placeres de la carne. De alguna

Inocencio I, Santo
Inocencio I, Santo

manera, modera la disciplina, en vigor hasta entonces, contemplada en los concilios de Elvira y de Arlés y propiciada por las iglesias africanas; eran normas un tanto rigoristas extremadamente extrañas para nuestra época, que negaban la admisión a la comunión de este tipo de pecadores incluso en el momento de la muerte, aunque se les concediera fácilmente la posibilidad de la penitencia. Reconoce en su escrito que hasta ese momento ´la ley era más duraª, pero que no quiere adoptar la misma aspereza y dureza que el hereje Novaciano. De todos modos no presume de innovaciones, ni se presenta como detentor de un liberalismo laxo; justifica plenamente las normas anteriores, afirmando que esa praxis era la conveniente en aquel tiempo.

En el 416, cuando quiere recordar a los obispos españoles la autoridad indiscutida del obispo de Roma y la obediencia que le deben desde España, escribe una carta en la que afirma que en toda Italia, Francia, Hispania, África y Sicilia sólo se han instituido iglesias por Pedro o por sus discípulos. Esta carta es empleada como argumento documental muy importante por quienes desautorizan la antiquísima tradición que sostiene la predicación del Apóstol Santiago en España y la conjetura fundada de la visita del apóstol Pablo a este extremo del Imperio.

Interviene también por los años 404-405 para restaurar la paz entre los obispos de Hispania, después de las resoluciones cristológicas antipriscilianistas del concilio de Toledo del año 400; recomienda el reconocimiento de la autoridad y gobierno episcopal de los que fueron ordenados por partidarios de Prisciliano pero que continúan profesando la fe verdadera al aceptar la consubstancialidad del Hijo con el Padre y la unicidad de Persona en Cristo.

Ocupó la Sede de Pedro hasta su muerte el 12 de marzo de 417.

En muchos lugares se lo sigue recordando el 28 de julio, aunque en el nuevo Martirologio Romano su fiesta es el 12 de marzo.

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Autor: Xavier Villalta
José Tshang-Dapeng, Santo
Mártir, 12 de marzo
José Tshang-Dapeng, Santo
José Tshang-Dapeng, Santo

Mártir Laico

Martirologio Romano: En la población de Guiyang, en la provincia de Guangxi, en China, san José Tshang-Dapeng, mártir, el cual, recibida la luz de la fe, apenas bautizado abrió su casa a misioneros y catequistas, y ayudó a pobres, enfermos y niños hasta que, condenado a la crucifixión, derramó lágrimas de alegría por haber sido considerado digno de morir por Cristo. ( 1815)

Fecha de canonización: 1 de octubre de 2000, por el Papa Juan Pablo II.José Tshang-Dapeng (o Zhang-Dapeng) nació en Duyun en la provincia de Guizhou (China) en el año 1754, siendo el primero de tres hijos de una familia taoista, era un muchacho inteligente y curioso.

Persona muy religiosa desde joven, su inquietud espiritual le llevó del budismo al taoísmo. Muy joven marchó a vivir a la capital de su provincia, Guiyang, donde se colocó con un mercader de seda, llamado Guang. Un hijo del mercader se hizo cristiano en Pekín y a su vuelta logró convertir a algunos amigos, interesando a nuestro futuro santo en la religión, de cuya verdad le convenció finalmente un catequista. Pero tenía ya dos esposas -costumbre aceptada en la China de esa época- y esto era un obstáculo para su bautismo. Por fin se separó de la segunda, de la que tenía un hijo, la dotó convenientemente y la casó con otro cristiano.

Pero un tío del hijo del comerciante denunció a ambos como cónstanos y Ouang se vio precisado a comprar a la policía para obtener su libertad. Y entonces prohibió prácticas cristianas en su casa.

Esto obligó a Tshang a establecerse por su cuenta. Hizo el catecumenado, recibió el bautismo en 1800 con el nombre de José y en 1802 la primera comunión. Acusado por su familia y producidos algunos arrestos, José huyó pero volvió pronto. Fue nombrado catequista e hizo un exitoso apostolado. En 1811 volvió a huir cuando arreció la persecución -liderada por el Culto del Loto Blanco-; su hijo se negó a denunciar su paradero, lo que costó al joven el destierro, donde murió al cabo de un año.

Llamado por el obispo retorno a su pueblo y continuó el apostolado, Siendo arrestado -por traición de su cuñado- en 1813. Encarcelado junto a Pedro Wu, también catequista, juntos se dedicaron a evangelizar a sus compañeros de prisión. Se le ofreció la libertad a cambio de que renuncie a la fe, lo cual no aceptó. Fue condenado a muerte, sentencia confirmada por el emperador en enero de 1815. En Guiyang, el 12 de marzo de 1815, fue estrangulado hasta morir el 12 de Marzo de aquel año.

Por su valiente defensa de la fe fue beatificado el 2 de Mayo de 1909 por el Papa Pio X. Su Santidad Juan Pablo II lo canonizpo el 1 de Octubre de 2000 junto a otros 119 mártires chinos.

Bibliografía: AÑO CRISTIANO Edición 2003
Autores: Lamberto de Echeverría (†), Bernardino Llorca (†) y José Luis Repetto Betes
Editorial: Biblioteca de Autores Católicos (BAC)
Tomo III Marzo ISBN 84-7914-663-X

 

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Autor: . | Fuente: P. Felipe Santos
Vicente, Ramiro y Doce Compañeros, Santos
Mártires, 12 de marzo
Vicente, Ramiro y Doce Compañeros, Santos
Vicente, Ramiro y Doce Compañeros, Santos

Mártires

Martirologio Romano: En el monasterio de san Claudio, en la ciudad de León (España), memoria de San Vicente (abad del monasterio), san Ramiro (Prior) y sus doce compañeros, monjes y mártires, que perecieron a manos de los arrianos. ( 630)

Jesús había prevenido a sus discípulos que nunca faltaría en la Iglesia la persecución. “Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán. Si fuerais del mundo, el mundo no os odiaría. Pero, como no sois del mundo, el mundo os perseguirá”. Así se ha cumplido siempre. Después de las persecuciones romanas, los herejes persiguieron a los católicos.

Esto les ocurrió a Vicente, Ramiro y sus compañeros cristianos, en la Galicia del siglo IV. No eran buenos tiempos para los creyentes en Cristo Jesús.

En primer lugar, la región se encontraba en poder de los invasores suevos. Y en segundo lugar, todos ellos vivían y practicaban la herejía de Arrio.

Vicente, en la ruta del camino de Santiago, León, vivía feliz en su monasterio de san Clodio.

Ejercía para el bien de sus hermanos, el cargo de Abad. El, en contra de Arrio, defendía que Jesús era Hijo de Dios.

De manera tentadora aunque engañosa, le hicieron saber a Vicente que iba a tener lugar un conciliábulo para tratar el tema que separaba a los cristianos de los arrianos.

Vicente, con ánimo y aspecto de valiente, no perdió la ocasión de proclamar su fe en Cristo Hijo de Dios. Como no podían convencerlo con palabras y razones, le dieron muerte.

Ramiro, mientras estuvo fuera Vicente, había quedado como superior del monasterio. En el fondo sabía que le tocaría seguir los pasos de su maestro y, por otra parte, quería someter su idea al juicio de los demás monjes.

Estaba dispuesto a ir a proclamar por toda Galicia la doctrina cierta y segura del Concilio de Nicea. Si algunos querían seguirle, que lo dijeran. Los que no quisieran correr igual suerte, podían quedarse en los montes cercanos. Y les dijo: “No os acobarde el furor de los herejes”. Muchos se fueron al monte.

Ramiro con doce intrépidos religiosos se pusieron en oración, dispuestos a dar la vida por su fe en Jesucristo. No se hicieron esperar los herejes. Bien armados y con sed de sangre y llenos de violencia, se presentaron en el monasterio. Los monjes se pusieron a cantar con fervor el símbolo niceno, poniendo especial fervor y entusiasmo en las palabras que afirman la divinidad de Jesucristo. El Señor les fortalecía interiormente a todos ellos.
Esto exasperó más aún a los arrianos. Arremetieron furiosos contra ellos y los mataron a cuchilladas. Así, rezando y cantando, marcharon Jubilosos al paraíso a recoger la gloriosa corona del martirio.

En algunos documentos se señala el 11 de Septiembre como fecha del martirio.

¡Felicidades a quienes lleven estos nombres!

 

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Autor: . | Fuente: Corazones.org
Fina o Serafina de San Geminiano, Santa
Virgen, 12 de marzo
Fina o Serafina  de San Geminiano, Santa
Fina o Serafina de San Geminiano, Santa

Martir

Martirologio Romano: En la ciudad de San Geminiano, en la Toscana (Italia), beata Fina (Serafina), virgen, que desde temprana edad sobrellevó con invicta paciencia, apoyada únicamente en Dios, una prolongada y grave enfermedad. ( 1253)El antiguo pueblo de San Geminiano, en Toscana, conserva con especial veneración la memoria de Santa Fina, una joven cuya causa de canonización se fundó en la perfecta resignación con que aceptó el sufrimiento corporal.

Nació en 1238 de padres que habían caído en la pobreza. La niña era bonita y tenía una inclinación hacia la caridad. A pesar de su pobreza, guardaba la mitad de su escaso alimento para darlo a aquellos mas pobres que ella. Vivía con la mayor humildad cosiendo, hilando durante el día, pero ocupando el tiempo de descanso en la oración.

Parece que su padre murió cuando era ella aun joven y por esa época fue atacada por una serie de males. Su cabeza, manos, ojos, pies y órganos internos se afectaron; sobrevino la parálisis, perdió su belleza. Como crucificada, a imitación de Cristo, permaneció en la misma postura por seis años sobre un tablón, sin moverse. Sólo su madre vivía con ella pero casi siempre estaba ausente, trabajando o pidiendo limosna para comer. A pesar de sus terribles sufrimientos, Fina nunca se quejó; permanecía serena y con sus ojos fijos en el crucifijo repetía: “No son mis llagas las que me hieren, ¡Oh Cristo!, sino las tuyas”.

Un nuevo golpe cayó sobre ella. Su madre murió repentinamente y Fina quedó totalmente sola en la miseria. Con excepción de su fiel amiga Beldia, nadie mas la veía y únicamente dependía de las limosnas de los pobres vecinos, los cuales muy poco se acercaban a ella a causa de sus llagas repugnantes.

Los insectos se posaban en las llagas sobre su rostro. No los podía espantar porque sus manos estaban inmóviles. A través de tantas calamidades, Santa Fina recibía a quien le visitara con alegría y agradecimiento. Se consideraba la mas dichosa de las criaturas. Experimentaba éxtasis.

Fina había oído hablar de San Gregorio Magno y de sus sufrimientos, y tenía especial veneración por el. Solía orar para que el, que había sido probado tanto por las enfermedades, intercediera a Dios a fin de que ella tuviera paciencia en su aflicción. Ocho días antes de su muerte, cundo yacía sola como de costumbre, San Gregorio se le apareció y le dijo: “querida niña, en mi festividad Dios te dará descanso”. Así sucedió: el 12 de marzo de 1253 murió y los vecinos declararon que su cadáver estaba sonriente. Al levantar su cuerpo del tablón sobre el que había permanecido tanto tiempo, la madera podrida se encontró cubierta de violetas blancas. Toda la ciudad asistió al entierro y se afirma que se realizaron muchos milagros por su intercesión. Uno de ellos: Estando ya muerta, levantó su mano y, ciñendo el brazo lesionado de su amiga Beldia, lo sanó.

Los campesinos de San Geminiano aun llaman “flores de Santa Fina” a las violetas blancas que florecen aproximadamente por la estación en la que se celebra su festividad.

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Autor: . | Fuente: vatican.va
Luis Orione, Santo
Fundador, 12 de marzo
Luis Orione, Santo
Luis Orione, Santo

Sacerdote italiano
Fundador de la Pequeña Obra de la Divina Providencia
y de la Congregación de las Pequeñas Religiosas Misioneras de la Caridad

Martirologio Romano: En Sanremo, en la región de Liguria, en Italia, san Luis Orione, presbítero, que instituyó la Pequeña Obra de la Divina Providencia, para bien de los jóvenes y de todos los marginados. ( 1940)Luis Orione nació en Pontecurone, diócesis de Tortona, el 23 de junio de 1872. A los 13 años fue recibido en el convento franciscano de Voghera (Pavía) que abandonó después de un año por motivos de salud. De 1886 a 1889 fue alumno de San Juan Bosco en el Oratorio de Valdocco de Turín.

El 16 de octubre de 1889 entró en el seminario de Tortona. Siendo todavía un joven clérigo, se dedicó a vivir la solidaridad con el prójimo en la Sociedad de Mutuo Socorro San Marciano y en la Conferencia de San Vicente. El 3 de julio de 1892, abrió en Tortona el primer Oratorio para cuidar la educación cristiana de los jóvenes. Al año siguiente, el 15 de octubre de 1893, Luis Orione, un clérigo de 21 años, abrió un colegio para chicos pobres en el barrio San Bernardino.

El 13 de abril de 1895, Luis Orione fue ordenado sacerdote y, al mismo tiempo, el Obispo impuso el hábito clerical a seis alumnos de su colegio. En poco tiempo, Don Orione abrió nuevas casas en Mornico Losana (Pavía), en Noto (Sicilia), en Sanremo, en Roma.

Alrededor del joven Fundador crecieron clérigos y sacerdotes que formaron el primer núcleo de la Pequeña Obra de la Divina Providencia. En 1899 inició la rama de los ermitaños de la Divina Providencia. El Obispo de Tortona, Mons. Igino Bandi, con Decreto del 21 de marzo de 1903, reconoció canónicamente a los Hijos de la Divina Providencia (sacerdotes, hermanos coadjutores y ermitaños), congregación religiosa masculina de la Pequeña Obra de la Divina providencia, dedicada a «colaborar para llevar a los pequeños, los pobres y el pueblo a la Iglesia y al Papa, mediante las obras de caridad», profesando un IV voto de especial «fidelidad al Papa».En las primeras Constituciones de 1904, entre los fines de la nueva Congregación aparece el de trabajar «para alcanzar la unión de las Iglesias separadas».

Animado por una gran pasión por la iglesia y por la salvación de las almas, se interesó activamente por los problemas emergentes en aquel tiempo, como la libertad y la unidad de la Iglesia, la «cuestión romana», el modernismo, el socialismo, la cristianización de las masas obreras.

Socorrió heroicamente a las poblaciones damnificadas por los terremotos de Reggio y de Messina (1908) y por el de la Marsica (1915). Por deseo de Pío X fue Vicario General de la diócesis de Messina durante tres años.

A los veinte años de la fundación de los Hijos de la Divina Providencia, como en «una única planta con muchas ramas», el 29 de junio de 1915 dio inicio a la Congregación de las Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad, animadas por el mismo carisma fundacional y, en el 1927, las Hermanas adoratrices Sacramentinas invidentes, a las que se añadirán después las Contemplativas de Jesús Crucificado.

Organizó a los laicos en las asociaciones de las «Damas de la Divina Providencia», los «Ex Alumnos» y los «Amigos». Después tomará cuerpo el Instituto Secular Orionino y el Movimiento Laical Orionino.

Después de la primera guerra mundial (1914-1918) se multiplicaron las escuelas, colegios, colonias agrícolas, obras caritativas y asistenciales. Entre las obras más características, creó los «Pequeños Cottolengos», para los que sufren y los abandonados, surgidos en la periferia de las grandes ciudades como «nuevos púlpitos» desde los que hablar de Cristo y de la Iglesia, «faros de fe y de humanidad».

El celo misionero de Don Orione, que ya se había manifestado con el envío a Brasil en 1913 de sus primeros religiosos, se extendió después a Argentina y Uruguay (1921), Inglaterra (1935) y Albania (1936). En 1921-1922 y en 1934-1937, él mismo realizó dos viajes a América Latina, Argentina, Brasil y Uruguay, llegando hasta Chile.

Gozó de la estima personal de los Papas y de las autoridades de la Santa Sede, que le confiaron numerosos y delicados encargos para resolver problemas y curar heridas tanto dentro de la Iglesia como en las relaciones con el mundo civil. Fue predicador, confesor y organizador infatigable de peregrinaciones, misiones, procesiones, «belenes vivientes» y otras manifestaciones populares de la fe. Muy devoto de la Virgen, promovió su devoción por todos los medios y, con el trabajo manual de sus clérigos, construyó los santuarios de la Virgen de la Guardia en Tortona y de la Virgen de Caravaggio en Fumo.

En el invierno de 1940, intentando aliviar los problemas de corazón y pulmones que sufría, fue a la casa de Sanremo, aunque, como decía, «no es entre las palmeras donde deseo vivir y morir, sino entre los pobres que son Jesucristo». Después de tan sólo tres días, rodeado del afecto de sus hermanos, Don Orione falleció el 12 de marzo de 1940, suspirando «!Jesús! !Jesús! Voy».

Su cuerpo, intacto en el momento de la primera exhumación en 1965, fue puesto en un lugar de honor en el santuario de la Virgen de la Guardia de Tortona, después de que, el 26 de octubre de 1980, Juan Pablo II inscribiera su nombre en el elenco de los Beatos.

Su Santidad Juan Pablo II lo canonizó el 16 de Mayo de 2004.

Reproducido con autorización de Vatican.va

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Autor: . | Fuente: Franciscanos.org
Ángela (Aniela) Salawa, Beata
Virgen Seglar, 12 de marzo
Ángela (Aniela) Salawa, Beata
Ángela (Aniela) Salawa, Beata

Laica

Martirologio Romano: En Cracovia, Polonia, beata Angela Salawa, virgen de la Tercera Orden Regular de San Francisco, que, eligiendo entregar su vida en el servicio doméstico, vivió humildemente entre las criadas, y en suma pobreza descansó en el Señor. ( 1922)

Fecha de beatificación: 13 de agosto de 1991 por el Papa Juan Pablo II.La beata Ángela (Aniela) Salawa, laica, virgen seglar de la Tercera Orden Secular de San Francisco de Asís, nació en Siepraw (Cracovia, Polonia), el 9 de septiembre de 1881 en el seno de una familia piadosa, de escasos recursos económicos. De sus padres aprendió pronto el amor a la oración, al trabajo y al espíritu de sacrificio.

En 1897, a la edad de 16 años, se trasladó a Cracovia para trabajar como empleada de hogar. Dos años después, conmovida por la serena muerte de su hermana Teresa e impulsada por una voz interior, tomó la firme decisión de buscar la santidad en ese tipo de vida humilde y pobre. Por gracia especial del Señor, se sintió llamada a vivir en el estado de castidad virginal.

Ejerció un apostolado activo entre las demás empleadas de hogar, numerosas entonces en la ciudad, para las que fue siempre un modelo y una guía de vida cristiana. Alimentaba constantemente su vida espiritual con la oración, que nunca le impidió el cumplimiento de sus deberes domésticos. «Amo mi trabajo -decía- porque en él encuentro una excelente ocasión de sufrir mucho, de trabajar mucho y de orar mucho; y, fuera de esto, no deseo nada más en el mundo».

Participaba con fe viva en las celebraciones sagradas, especialmente en la Eucaristía y el Vía crucis. Veneraba a la Madre de Dios con un amor filial. Así, pudo cultivar hasta un grado notable la vida teologal de fe, esperanza y caridad hacia Dios y hacía el prójimo, acogido como hermano en Cristo.

El año 1911 sufrió, de forma especial, por una dolorosa enfermedad, y por la muerte de su madre y de la señora para quien trabajaba, las dos personas que más quería. Además, se vio abandonada por sus compañeras, a las que ya no podía reunir en la casa.

En 1912 descubrió que su espíritu de humildad y pobreza tenían una gran afinidad con san Francisco, por lo que decidió profesar la vida de la orden secular franciscana. Durante la primera guerra mundial colaboró, en los ratos libres que le dejaba su trabajo doméstico, en los hospitales de Cracovia, asistiendo y confortando a los soldados heridos, que la llamaban «la señorita santa».

El año 1917 enfermó y se vio obligada a abandonar el trabajo. En una estrechísima habitación alquilada pasó los últimos cinco años de su vida, en medio de sufrimientos continuos, que ofrecía a Dios por la expiación de los pecados del mundo, la conversión de los pecadores, la salvación de las almas y la expansión misionera de la Iglesia.

Expiró serenamente en el Señor el 12 de marzo del año 1922 en Cracovia, y su fama de santidad se difundió rápidamente por toda Polonia.

La beatificó Juan Pablo II el 13 de agosto de 1991, en la misa que celebró en la plaza del Mercado de Cracovia.

En la homilía dijo, entre otras cosas: «Me alegra sobremanera haber podido celebrar en Cracovia la beatificación de Aniela Salawa. Esta hija del pueblo polaco, nacida en el cercano Siepraw, vivió una parte notable de su vida en Cracovia. Esta ciudad fue el ambiente de su trabajo, de sus sufrimientos y de su maduración en la santidad. Vinculada a la espiritualidad de san Francisco de Asís, mostró una sensibilidad insólita ante la acción del Espíritu Santo. Los escritos que nos dejó dan testimonio de ello». En otro momento de la homilía, se refirió a la beata Eduvigis, reina, y a la nueva beata: «Que se unan a nuestra conciencia estas dos figuras femeninas. ¡La reina y la sirvienta! ¿Acaso no se expresa toda la historia de la santidad cristiana y de la espiritualidad edificada según el modelo evangélico en esta simple frase: “Servir a Dios es reinar”? (cf. Lumen Gentium 36). La misma verdad encuentra expresión en la vida de una gran reina y de una sencilla sirvienta».

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Autor: Xavier Villalta
Jerónimo de Recanati, Beato
Sacerdote, 12 de marzo
Jerónimo de Recanati, Beato
Jerónimo de Recanati, Beato

Presbítero

Martirologio Romano: En Recanati, en el Piceno, beato Jerónimo Gherarducci, presbítero de la Orden de Ermitaños de San Agustín, que trabajó por la paz y la concordia de los pueblos. ( 1350)

Fecha de beatificación: Culto confirmado por el Papa Pío VII en el año 1804.Jerome Ghirarducci vivió en el monasterio Agustino de Recanati (Macerata), Italia.

No se tiene mucha información sobre la vida de este beato.

Sabemos que siguió un enérgico apostolado en la Provincia de Picena, a la que pertenecía, dedico su esfuerzo en lograr solucionar las constantes disputas y discordias existentes entre las familias y la ciudad.

Murió en Recanati el 12 de marzo de 1350.

Se le acredita el haber reconciliado las ciudades de Ascoli y Fermo, que se habían declarado la guerra entre ellas por lo que es venerado como un pacificador en la región de Marche (Italia).

Ya en 1369 el pueblo de Recanati celebraba publicamente la fiesta de este beato en el Segundo Domingo de Cuaresma. En estas fechas, hasta tiempos recientes, se escogía a doce pacificadores de entre los ciudadanos, seis hombres y seis mujeres, cuyo responsabilidad era solucionar disputas entre los conciudadanos.

Su culto fue confirmado por Pío VII en el año 1804. Sus restos mortales se veneran en la iglesia de San Augustine en Recanati,

Su memoria es recordada por la Familia Agustina el 12 de marzo.

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Autor: . | Fuente: ar.geocities.com/misa_tridentina01
Pablo Aureliano de León, Santo
Obispo, 12 de marzo
Pablo Aureliano de León, Santo
Pablo Aureliano de León, Santo

Obispo

Martirologio Romano: n la ciudad de Léon (hoy Saint-Paul-de-Léon), en la Bretaña Armórica, san Pablo Aureliano, primer obispo de esta ciudad (s. VI).

Etimológicamente: Pablo = Aquel que es pequeño o débil, es de origen latino.Los bretones tuvieron la fortuna de haber podido escribir en su país, antes de quedar destruido por las invasiones de los nórdicos, la vida de uno de los padres de la cristiandad, con algunos de los detalles peculiares de su autor. Este era un, monje de Landévennec, llamado Wrmonoc, quien conocía bien la región de León. Terminó de escribir su obra en el año 884. El siguiente es el resumen de este documento.

Pablo Aureliano (más tarde conocido como San Pablo de León) fue el hijo de Perplises, jefe británico. Nació en Penychen (o en otro lado), en Gales del Sur. En la escuela monástica a la cual pidió ser enviado, tenía por compañeros a los santos David, Sansón y Gilas: esto sucedía en Ynys Byr, en tiempos de San Illtyd y Pablo estuvo presente en el conocido milagro del ensanchamiento de esa isla. Cuando cumplió 16 años, su patrón le permitió retirar se a un lugar solitario, pero en otro lado (¿Llanddeeusant, en Carmarthenshire?). Pablo se dirigió a un sitio donde construyó unas celdas y una capilla. Allí llevó durante varios años una vida de oración, meditación y estudio; después se ordenó sacerdote y reunió a doce compañeros para llevarlos consigo a vivir en celdas cercanas a la suya. De su retiro fue sacado a un mundo de problemas por el rey Marco, quien le pidió que se trasladara a la “Villa Bannheddos” y evangelizar a su pueblo. Esto lo hizo con tan buen éxito, que todos quisieron elegirlo obispo; pero él rehusaba aceptar y, mientras pensaba en lo que convenía hacer, un ángel se le apareció y le dijo que su vocación se encontraba más allá del mar. El rey Marco estaba poco dispuesto a dejarlo ir y con aspereza se negó a darle como regalo de despedida la campanita que pedía, una de las siete que se tocaban antes de las comidas.

A pesar de todo el santo partió con sus doce compañeros y llegó a la costa de Armónica o Británica. Pero antes de alejarse de la costa, se detuvo en una bahía (¿Cornwall?), donde su hermana llevaba una vida solitaria en compañía de unas cuantas monjas(1). Ella lo convenció para que permaneciera algunos días y, en la víspera de su partida, le rogó llorando que le obtuviera un favor de Dios. El lugar, aunque conveniente a sus propósitos, estaba demasiado cerca de “familiares molestos”. “Es fácil para ti, le dijo, obtener lo que quiero con sólo pedírselo a Dios: pide que el mar se recoja en su lecho y la tierra pueda ser un poco más ancha”. Entonces San Pablo y su hermana se arrodillaron en la orilla a rezar, después de poner dos hileras de piedras a lo largo del límite de las aguas bajas. Inmediatamente, el mar retrocedió, dejando la tierra seca y las piedras crecieron hasta convertirse en poderosas columnas que formaron un dique.

San Pablo y sus discípulos llegaron a la isla de Ushant, al lugar que ahora se llama Porz-Pol. Allí construyeron celdas y vivieron felizmente durante un tiempo, hasta que el ángel que San Pablo había visto antes, le indicó que avanzaran más adelante. Al llegar al continente, se internaron y se establecieron en Ploudalmezeau. Luego Pablo, nuevamente instado por el ángel, se dirigió al señor del distrito, un buen cristiano llamado Withur, quien se hizo amigo suyo y les dio la Isla de Batz, donde se estableció Pablo y construyó un monasterio. Se cuentan relatos maravillosos sobre los beneficios que dispensó el santo. Mató un dragón que había causado grandes daños, enseñó a la gente cómo obtener miel, agrupando a las abejas salvajes y colocándolas en panales, y domesticó a un jabalí, cuyos descendientes permanecieron en León por muchas generaciones.

Un día, cuando Pablo estaba conversando con Withur, un pescador se les acercó a enseñarles un pez que había sacado. En su cabeza tenía encajada una campana que (curiosamente) resultó ser la misma que el rey Marco había rehusado a San Pablo. (Como prueba de la autenticidad de este incidente, los campesinos de León señalan la antigua campana que se guarda en su catedral, hecha con una aleación de cobre y plata. Se le atribuyen propiedades milagrosas).

La gente que había sido beneficiada con las enseñanzas y los milagros de San Pablo, comenzó a pedirlo como obispo. Withur también lo deseaba, pero sabía la indisposición del santo para aceptar tal dignidad y por lo tanto, tuvo que recurrir a una estratagema. Le dio una carta y le pidió que la llevara él mismo a manos del rey Childeberto, en París, ya que contenía asunto de gran importancia. En realidad, era una petición para que designaran obispo a San Pablo. Este protestó con tenacidad, pero el rey lo hizo consagrar y luego lo mandó de regreso a León, donde fue recibido entre aclamaciones. El nombre del “Oppidum” donde se hallaba su sede, se cambió a St-Paul de León, en su memoria. Ahí llevó la misma vida austera de antes, alimentándose sólo de pan y agua, con excepción de los días festivos, en los que comía un poco de pesca do. Parece que Withur le cedió su casa en la Isla de Batz, como monasterio para sus monjes. Ahí gustaba de retirarse el santo obispo para dedicarse a la oración y contemplación. Vivió hasta edad muy avanzada y renunció a su cargo algunos años antes de morir. Terminó sus días en el monasterio de Batz, luego de haber visto morir a dos obispos que él mismo consagró para que le sucedieran. San Pablo gozaba del don de profecía y previó las incursiones de los nórdicos, según Wrmonoc, el testigo que relata los últimos momentos del santo en forma sencilla y emocionante.

Para la discusión de esta narración, que de ninguna manera deberá tomare como válida en toda su extensión, el lector puede remitirse a las obras mencionadas posteriormente. Puede agregarse que existen muchas huellas de San Pablo Aureliano en Gales y en Cornwall, en Paul, cerca de la orilla occidental de Mount´s Bay. Si el pequeño monasterio de su hermana estaba de verdad cerca, en el Lago Gwavas (como creyó Charles Henderson), es una coincidencia interesante, que, cuando la Revolución Francesa lo desterró, el último obispo de León, Juan Francisco de la Marche, arribara a Mount´s Bay en 1791, nueve días antes de la fiesta de San Pablo. Esta fiesta se observa ahora en la diócesis de Quimper y en el monasterio de Caldey.

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Autor: Albam Butler | Fuente: La Vida de los Santos
Maximiliano de Tébessa, Santo
Mártir, 12 de marzo
Maximiliano de Tébessa, Santo
Maximiliano de Tébessa, Santo

Maximiliano

Martirologio Romano: En Tebessa, en Numidia, en la actual Argelia, san Maximiliano, mártir, que, siendo hijo del veterano Víctor y llamado también al ejército, respondió al procónsul Diono que a un fiel cristiano no le era lícito ser soldado y, tras rehusar el juramento militar, fue ajusticiado a espada. ( 295)La “PASIÓN” de San Maximiliano es uno de los más valiosos documentos de una pequeña colección. Es el relato auténtico de un contemporáneo, sin adornos teóricos, del juicio y muerte de uno de los primeros mártires. Se desarrolla como sigue:

Durante el consulado de Tuscus y Anulinus, el 12 de marzo, en Tebessa, Numidia, comparecieron ante la corte Fabio Víctor y Maximiliano. El juez, Pompeyano, abrió el caso con estas palabras: “Fabio Víctor está ante el comisario del César, Valeriano Quintiniano. Exijo que Maximiliano, hijo de Víctor, conscripto apropiado para el servicio, sea medido”.

El procónsul Dion preguntó al joven por su nombre y él contestó: “¿Qué caso tiene responder? No puedo ser anotado en las listas, puesto que soy cristiano”. El procónsul no lo atendió y ordenó que midieran su estatura. Pero el joven insistió: “No puedo servir; no puedo hacer mal a nadie. Soy cristiano”. El procónsul repitió la orden y el ujier informó que Maximiliano medía 1.75 m. Luego el procónsul dijo que se le debería dar el emblema militar, pero Maximiliano persistía: “¡Nunca! No puedo ser soldado”.

Dion: Debes servir o morir.
Maximiliano: Nunca serviré. Pueden decapitarme, pero no seré un soldado de este mundo, ya que soy un soldado de Cristo.
Dion:: ¿ De dónde has sacado esas ideas?
Maximiliano: De mi conciencia y de Aquél que me ha llamado.
Dion:: (A Fabio Víctor): Corrige a tu hijo.
Víctor: El tiene sus ideas y no cambiará.
Dion:: (A Maximiliano): Sé un soldado y acepta el emblema del emperador.
Maximiliano: Nunca. Ya llevo conmigo la marca de Cristo mi Señor.
Dion:: Te enviaré a tu Cristo inmediatamente.
Maximiliano: No puedo pedir nada mejor. Hazlo pronto, que allá está mi gloria.
Dion: (Al oficial de reclutas): Dadle el emblema.
Maximiliano: No lo aceptaré. Si tú insistes, le quitaré la efigie del emperador. Soy un cristiano y no se me permite portar en el cuello ese emblema, puesto que ya llevo la sagrada señal de Cristo, el Hijo de Dios Vivo a quien tú no conoces, el Cristo que sufrió por nuestra salvación y a quien Dios nos entregó para que muriera por nuestros pecados. Es a El a quien todos nosotros los cristianos servimos, a El a quien seguiremos, pues El es el Señor de la Vida y el Autor de nuestra salvación.
Dion:: Únete al servicio y acepta el emblema, o si no, perecerás miserablemente.
Maximiliano: No pereceré: mi nombre está ya desde ahora delante de Dios. Me rehúso a servir.
Dion:: Eres un hombre joven y la profesión de las armas va de acuerdo a tus años. Sé un soldado.
Maximiliano: Mi ejército es el de Dios y no puedo pelear por este mundo; como te digo, soy cristiano.
Dion:: Hay soldados cristianos al servicio de nuestros soberanos Diocleciano y Maximiano, Constantino y Galerio.
Maximiliano: Eso es cosa de ellos. Yo también soy cristiano y no puedo servir.
Dion:: Pero ¿ qué daño pueden hacer los soldados?
Maximiliano: Tú lo sabes bien.
Dion:: Si no haces tu servicio, te condeno a muerte por desacato al ejército.
Maximiliano: No moriré. Si me voy de este mundo, mi alma irá con Cristo mi Señor.
Dion:: Anoten su nombre. ..Tu rebeldía te hace rehusar el servicio militar y serás castigado por ello para escarmiento de los demás.
Procedió entonces a leer la sentencia:
Dion:: Maximiliano ha rehusado el juramento militar por rebeldía. Deberá ser decapitado.
Maximiliano: ¡Alabado sea Dios!

Maximiliano tenía veintiún años tres meses y dieciocho días de edad. De camino al sitio de la ejecución, habló a los cristianos: “Amados hermanos, apresúrense a alcanzar la visión de Dios y a merecer una corona como la mía, con todas sus fuerzas y el más profundo anhelo”. Estaba radiante. Después se dirigió a su padre: “La túnica que me tenías preparada para cuando fuera soldado, dásela al lictor. El fruto de esta buena obra será multiplicado cientos de veces. ¡Déjame que te dé la bienvenida en el cielo y glorifique a Dios contigo! “

Al primer golpe lo decapitaron.

Una matrona llamada Pompeya obtuvo el cuerpo de Maximiliano y lo llevó en su litera a Cartago, donde lo sepultó cerca del de San Cipriano, no lejos del palacio.

Víctor se fue a su casa regocijado, agradeciendo al Señor por permitirle. enviar tal regalo al cielo. No tardó mucho en seguir a su hijo. Amén.

El texto de la “pasión” está en el Acta Sanctorum, marzo, vol. II y Acta Sincera, de Ruinart. Véase Histoire des Persécutions, de Allard, vol. IV; Les Passions des martyrs, de Delehaye, pp. 104-110. En el siglo III, el ejército romano estaba formado principalmente por voluntarios, pero los hijos de los veteranos tenían la obligación de servir. El rechazo de San Maximiliano a esta obligación ha ocasionado controversias entre ciertos escritores (por ejemplo Paul Allard); los puntos de vista de la Iglesia primitiva sobre el servicio militar se pueden examinar convenientemente (sin que sea necesario aceptar todas sus conclusiones) en la obra del escolástico protestante Dr. C. J. Cadoux, The Early Christian Attitude to War. Cf. San Victricius (agosto 7) y San Martín de Tours (noviembre 11). En el Martirologio Romano, San Maximiliano es llamado Maximilianus, y erróneamente se considera a Roma como el lugar de su martirio.

Se cree que el martirio pudo ser en algún lugar cerca de Cartago. para ello se usa como referencia el penúltimo párrafo. La mensión de Tebessa pudo ser un error de transcripción de un copista.

VIDAS DE LOS SANTOS Edición 1965
Autor: Alban Butler (†)
Traductor: Wilfredo Guinea, S.J.
Editorial: COLLIER´S INTERNATIONAL – JOHN W. CLUTE, S. A.

 

 

Santoral del 11 de Marzo


Autor: _ | Fuente: EWTN.com
Eulogio de Córdoba, Santo
Presbítero y Mártir, 11 de marzo
Eulogio de Córdoba, Santo
Eulogio de Córdoba, Santo

Presbítero y Mártir

Martirologio Romano: En Córdoba, en la región de Andalucía, en Hispania, san Eulogio, presbítero y mártir, degollado por su preclara confesión de Cristo. Su memoria litúrgica se celebra el 9 de enero (859).

Etimológicamente: Eulogio = Aquel que habla bien.Dicen que San Eulogio es la mayor gloria de España en el siglo noveno. Vivió en la ciudad de Córdoba, que estaba ocupada por los musulmanes o mahometanos, los cuales solamente permitían ir a misa a los que pagaban un impuesto especial por cada vez que fueran al templo, y castigaban con pena de muerte al que hablara en público de Jesucristo, fuera del templo.

Nació el año 800 de una familia que se conservaba fervientemente católica en medio de la apostasía general cuando la mayoría de los católicos había abandonado la fe por miedo al gobierno musulmán. Este santo será el que logrará renovar el fervor por la religión católica en su ciudad y los alrededores.

Su abuelo, que se llamaba también Eulogio, lo enseñó desde pequeño a que cada vez que el reloj de la torre daba las horas, dijera una pequeña oración, por ejemplo: “Dios mío, ven en mi auxilio, Señor, ven a prisa a socorrerme”.

Tuvo por maestro a uno de los más grandes sabios de su tiempo, al famoso Esperaindeo, el cual lo formó muy bien en filosofía y otras ciencias. Como compañeros de estudios tuvo a Pablo Alvarez, el cual fue siempre su gran amigo y escribió más tarde la vida de San Eulogio con todos los detalles que logró ir coleccionado.

Su biógrafo lo describe así en su juventud: “Era muy piadoso y muy mortificado. Sobresalía en todas las ciencias, pero especialmente en el conocimiento de la Sagrada Escritura. Su rostro se conservaba siempre amable y alegre. Era tan humilde que casi nunca discutía y siempre se mostraba muy respetuoso con las opiniones de los otros, y lo que no fuera contra la Ley de Dios o la moral, no lo contradecía jamás. Su trato era tan agradable que se ganaba la simpatía de todos los que charlaban con él. Su descanso preferido era ir a visitar templos, casas de religiosos y hospitales. Los monjes le tenían tan grande estima que lo llamaban como consultor cuando tenían que redactar los Reglamentos de sus conventos. Esto le dio ocasión de visitar y conocer muy bien un gran número de casas religiosas en España”.

Ordenado de sacerdote se fue a trabajar con un grupo de sacerdotes y pronto empezó a sobresalir por su gran elocuencia al predicar, y por el buen ejemplo de su santa conducta. Dice su biógrafo: “Su mayor afán era tratar de agradar cada día más y más a Dios y dominar las pasiones de su cuerpo”. Decía confidencialmente: “Tengo miedo a mis malas obras. Mis pecados me atormentan. Veo su monstruosidad. Medito frecuentemente en el juicio que me espera, y me siento merecedor de fuertes castigos. Apenas me atrevo a mirar el cielo, abrumado por el peso de mi conciencia”.

Eulogio era un gran lector y por todas partes iba buscando y consiguiendo nuevos libros para leer él y prestar a sus amigos. Logró obtener las obras de San Agustín y de varios otros grandes sabios de la antigüedad (cosa que era dificilísimo en esos tiempos en que los libros se copiaban a mano, y casi nadie sabía leer ni escribir) y nunca se guardaba para él solo los conocimientos que adquiría. Trataba de hacerlos llegar al mayor número posible de amigos y discípulos. Todos los creyentes de Córdoba, especialmente sacerdotes y religiosos se fueron reuniendo alrededor de Eulogio.

En el año 850 estalló la persecución contra los católicos de Córdoba. El gobierno musulmán mandó asesinar a un sacerdote y luego a un comerciante católico. Los creyentes más fervorosos se presentaron ante el alcalde de la ciudad para protestar por estas injusticias, y declarar que reconocían como jefe de su religión a Jesucristo y no a Mahoma. Enseguida los mandaron torturar y los hicieron degollar. Murieron jóvenes y viejos, en gran número. Algunos católicos que en otro tiempo habían renegado de la fe por temor, ahora repararon su falta de valor y se presentaron ante los perseguidores y murieron mártires.

Algunos más flojos

Eulogio de Córdoba, Santo
Eulogio de Córdoba, Santo

decían que no había que proclamar en público las creencias, pero San Eulogio se puso al frente de los más fervorosos y escribió un libro titulado “Memorial de los mártires”, en el cual narra y elogia
Eulogio de Córdoba, Santo

con entusiasmo el martirio de
Eulogio de Córdoba, Santo
los que murieron por proclamar su fe en Jesucristo.

A dos jóvenes católicas las llevaron a la cárcel y las amenazaron con terribles deshonras si no renegaban de su fe. Las dos estaban muy desanimadas. Lo supo San Eulogio y compuso para ellas un precioso librito: “Documento martirial”, y les aseguró que el Espíritu Santo les concedería un valor que ellas nunca habían imaginado tener y que no les permitiría perder su honor. Las dos jóvenes proclamaron valientemente su fe en Jesucristo y le escribieron al santo que en el cielo rogarían por él y por los católicos de Córdoba para que no desmayaran de su fe. Fueron martirizada y pasaron gloriosamente de esta vida a la eternidad feliz.

El gobierno musulmán mandó a Eulogio a la cárcel y él aprovechó esos meses para dedicarse a meditar, rezar y estudiar. Al fin logra salir de la cárcel, pero encuentra que el gobierno ha destruido los templos, ha acabado con la escuela donde él enseñaba y que sigue persiguiendo a los que creen en Jesús.

Eulogio tiene que pasar diez años huyendo de sitio en sitio, por la ciudad y por los campos. Pero va recogiendo los datos de los cristianos que van siendo martirizados y los va publicando, en su “Memorial de los mártires”.

En el año 858 murió el Arzobispo de Toledo y los sacerdotes y los fieles eligieron a Eulogio para ser el nuevo Arzobispo. Pero el gobierno se opuso. Algo más glorioso le esperaba en seguida: el martirio.

Había en Córdoba una joven llamada Lucrecia, hija de mahometanos, que deseaba vivir como católica, pero la ley se lo prohibía y quería hacerla vivir como musulmana. Entonces ella huyó de su casa y ayudada por Eulogio se refugió en casa de católicos. Pero la policía descubrió dónde estaba y el juez decretó pena de muerte para ella y para Eulogio.

Llevado nuestro santo al más alto tribunal de la ciudad, uno de los fiscales le dijo: “Que el pueblo ignorante se deje matar por proclamar su fe, lo comprendemos. Pero Tú, el más sabio y apreciado de todos los cristianos de la ciudad, no debes ira sí a la muerte. Te aconsejo que te retractes de tu religión, y así salvarás tu vida”. A lo cual Eulogio respondió: “Ah, si supieses los inmensos premios que nos esperan a los que proclamamos nuestra fe en Cristo, no sólo no me dirías que debo dejar mi religión, sino que tu dejarías a Mahoma y empezarías a creer en Jesús. Yo proclamo aquí solemnemente que hasta el último momento quiero ser amador y adorador de Nuestro Señor Jesucristo”.

Un soldado le abofeteó la mejilla derecha y nuestro santo le presentó la mejilla izquierda y fue nuevamente abofeteado. Luego lo llevaron al lugar de suplicio y le cortaron la cabeza. Poco después martirizaron también a Santa Lucrecia.

San Eulogio: ¡Consíguenos un gran entusiasmo por nuestra religión!.

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Autor: P. Ángel Amo | Fuente: Catholic.net
Constantino de Escocia, San
Rey y Mártir. 11 Marzo
Constantino de Escocia, San
Constantino de Escocia, San

Rey y Mártir

Constantino es un nombre afortunado y lo demuestra la larga lista de santos que lo llevaron, comenzando por el mismo emperador Constantino, cuyo culto se extendió rápidamente en todo el Oriente y se fijó la fiesta para el 21 de mayo junto con la de su madre, santa Elena. En Occidente su culto se limitó a las regiones de Sicilia, Calabria y Cerdeña, por la influencia bizantina en esos lugares.

Hoy la Iglesia latina celebra la fiesta de otro Constantino, también rey, que coronó su atormentada vida con el martirio.

Su devoción se difundió sobre todo en Gran Bretaña e Irlanda.

Al inicio de su juventud llevaba una vida desarreglada, tanto en público como en privado, manchándose con varias culpas, como asesinatos y sacrilegio; para quedar más libre para sus conquistas amorosas, se había divorciado de su mujer. Pero después, siendo todavía joven, fue tocado por la gracia, se convirtió y cambió radicalmente de vida. En primer lugar abandonó el trono y el poder y, para expiar sus pecados, se retiró al monasterio irlandés de Rathan.

Era la época del gran florecimiento del monaquismo irlandés, que había comenzado con la predicación de san Patricio y continuado en los siglos siguientes gracias al buen número de santos. Bajo la guía de san Columba, el ex-rey Constantino se hizo sacerdote después de siete años de vida penitente y de estudio de la Sagrada Escritura; después regresó a Escocia, no ya con las insignias reales, sino bajo el humilde traje del monje, a predicar el Evangelio.

Fue en este período cuando el país se convirtió al cristianismo, asumiendo el nombre de “Scotia”, que hasta ese tiempo había pertenecido a Irlanda.

Constantino había ido a construir el Reino de Dios en la tierra en donde había cometido tantas maldades, ya borradas por el perdón de Dios y por el gran testimonio de su amor a Cristo. En efecto, Constantino recibió la palma del martirio en Escocia, en donde fue asesinado por algunos paganos fanáticos, por su fe en el Evangelio que iba predicando por las calles y las plazas.

Es considerado el primer mártir de Escocia

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Autor: . | Fuente: P. Felipe Santos
Claudia Russo, Sierva de Dios
Fundadora, 11 Marzo
Claudia Russo, Sierva de Dios
Claudia Russo, Sierva de Dios
Fundadora

Esta laboriosa napolitana no soñaba que un día sería la fundadora de “Las pobres Hijas de la Visitación de María”, cuando vino al mundo en Barra (Nápoles) el 18 de Noviembre de 1889, fue la quinta de diez hijos.

Quien la conoció –ya que murió el 11 de Marzo de 1964– cuenta que era una chiquilla tan sensible y tan intuitiva respecto a los pobres, que cualquier cosa que le hicieran para meterse con ellos o algún que otro desaire, lo sentía como si se lo hicieran a ella misma.

El encuentro con personas de valía personal, siempre aportan riquezas e ideas para emularlas. Claudia tuvo la suerte de conocer en Nápoles a la hoy Beata Catalina Volpicelli.

Tanto influyó en ella el gesto y la amabilidad de aquella fundadora que, desde entonces, le entró, por inspiración divina, el deseo de consagrar su vida serviendo a Dios a traves de los más necesitados.

Como ha ocurrido ya muchas veces a lo largo de la historia de la Iglesia, se unió con varias amigas íntimas y con una vivencia profunda de la vida cristiana.

Entre todas ellas trabajaban y prestaban su asistencia a los pobres del barrio en el que vivían. Para ello pedían limosna, trabajaban incluso de noche en el campo para que ningún pobre se fuera a la cama sin haber comido algo.

Dios, al ver su generosidad y su entrega a la porción evangélica por excelencia, que son los más necesitados, le animó a que fundara la “Casa de los Pobres”.

Al año siguiente, el 20 de Junio de 1926, este grupo de chicas formó la primera comunidad religiosa con siete jóvens como religiosas y doce ancianas como colaboradoras.

Como obra que venía de Dios y no del capricho de estas jóvenes, Dios le dio muchas vocaciones y campos de apostolado en las parroquias y en casas para los pobres.

La Santa Sede aprobó esta congregación nueva el 25 de Febrero del año 1947.

Su proceso de beatificación inició en el año 1971

¡Felicidades a quien lleve este nombre!

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Autor: . | Fuente: ar.geocities.com/misa_tridentina01
Sofronio de Jerusalén, Santo
Patriarca, 11 Marzo
Sofronio de Jerusalén, Santo
Sofronio de Jerusalén, Santo

Sofronio nació en Damasco y desde pequeño estudió tan excesivamente, que estuvo a punto de quedar ciego; pero gracias a eso el santo llegó a ser tan versado en la filosofía griega, que recibió el sobrenombre de “el sofista”.

Junto con su amigo, el célebre ermitaño Juan Mosco, viajó mucho por Siria, Asia Menor y Egipto, donde tomó el hábito de monje, el año 580. Los dos amigos vivieron juntos durante varios años en la “laura” de San Sabas y el monasterio de Teodosio, cerca de Jerusalén.

Su deseo de mayor mortificación los llevó a visitar a los famosos ermitaños de Egipto. Después fueron a Alejandría, donde el patriarca San Juan el Limosnero les rogó que permaneciesen dos años en su diócesis para ayudarle a reformarla y a combatir la herejía. En dicha ciudad fue donde Juan Mosco escribió el “Prado Espiritual”, que dedicó a San Sofronio. Juan Mosco murió hacia el año 620, en Roma, a donde había ido en peregrinación.

San Sofronio retornó a Palestina y fue elegido patriarca de Jerusalén, por su piedad, saber y ortodoxia.

En cuanto tomó posesión de la sede, convocó a todos los obispos del patriarcado para condenar la herejía monotelita y compuso una carta sinodal, en la que exponía y defendía la doctrina católica. Esa carta, que fue más tarde ratificada por el sexto Concilio Ecuménico, llegó a manos del Papa Honorio y del patriarca de Constantinopla, Sergio, quien había aconsejado al Papa que escribiese en términos evasivos acerca de la cuestión de las dos voluntades de Cristo.

Parece que Honorio no se pronunció nunca sobre el problema; su silencio fue muy poco oportuno, pues producía la impresión de que el Papa estaba de acuerdo con los herejes.

Sofronio, viendo que el emperador y muchos prelados del oriente atacaban la verdadera doctrina, se sintió llamado a defenderla con mayor celo que nunca.

Llevó al Monte Calvario a su sufragéneo, Esteban, obispo de Dor y ahí le conjuró, por Cristo Crucificado y por la cuenta que tendría que dar a Dios el día del juicio, “a ir a la Sede Apostólica, base de toda la doctrina revelada, e importunar al Papa hasta que se decidiese a examinar y condenar la nueva doctrina”.

Esteban obedeció y permaneció en Roma diez años, hasta que el Papa San Martín I, condenó la herejía monotelita, en el Concilio de Letrán, el año 649.

Pronto tuvo San Sofronio que enfrentarse con otras dificultades. Los sarracenos habían invadido Siria y Palestina; Damasco había caído en su poder en 636; y Jerusalén en 638. El santo patriarca, había hecho cuanto estaba en su mano por ayudar y consolar a su grey, aun a riesgo de su vida.

Cuando los mahometanos sitiaban la ciudad, San Sofronio tuvo que predicar en Jerusalén el sermón de Navidad, pues era imposible ir a Belén en aquellas circunstancias.

El santo huyó después de la caída de la ciudad y, según parece, murió al poco tiempo, probablemente en Alejandría. Además de la carta sinodal, San Sofronio escribió varias biografías y homilías, así como algunos himnos y odas anacreónticas de gran mérito.

Se ha perdido la “Vida de Juan el Limosnero”, que compuso en colaboración con Juan Mosco; también se perdió otra obra muy voluminosa, en la que citaba 600 pasajes de los Padres para probar que en Cristo había dos voluntades.

 

 

 

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