40 dias para amar

Publicado en web el 23 de Febrero, 2012

Lupita:

¿Cómo tener fe cuando “llueve sobre mojado”? Mi esposo se quedó sin empleo hace cuatro meses, y nosotros vivimos al día. Estamos endeudándonos con las tarjetas y estoy muy angustiada. Empecé con un dolor de cadera, y ni quiero ir al médico porque sé lo que cuesta la consulta y luego los tratamientos. Mi vecina nos demandó “porque estacionamos el coche en su banqueta”. Nos llamaron de la escuela porque mi hijo se comporta muy violento. Voy a Misa y no puedo concentrarme. Busco al Padre, y siempre está ocupado; te busco, y que “tú no puedes atenderme”. En este momento todas las puertas se cierran, y ya dudo si existe Dios.
Ana Lucía

Lucy:

Todo este torbellino ocurre justo antes de la Cuaresma. Seguir y vivir los tiempos litúrgicos de la iglesia es fuente de madurez espiritual.Hay una frase popular, que expresa una reveladora verdad: “No le digas a Dios cuán grande es tu problema; dile a tu problema cuán grande es Dios”.
Tienes 40 días para ofrecer a Dios lo único que es realmente tuyo: tu dolor. En efecto, todo lo que tenemos es don. Todo nos ha sido regalado por el Creador a nosotros, y si Él lo toma, está bien. Es de Él. Agradece por el tiempo que te lo dio. Bienes materiales y espirituales. A Dios se le ama sin condiciones. No le amamos porque nos da todo, sino porque es Dios.  ¡Es grande, bueno, omnipresente, omnisciente, omnipotente, perfecto, infinito, inmutable, soberano, justo, Santo!
Cristo nos enseñó a amar con fidelidad total, incluso en el momento en que se sintió abandonado por Él. Fue fiel en el amor… un amor incondicional a su Padre, un amor que no dependía de sentirse querido, acompañado, protegido. Esta Cuaresma nos da la oportunidad de hacer penitencia; de ofrecer nuestras dificultades, y hacerlo con la mejor cara, confiando en que Dios está ahí siempre y que sólo permite pruebas que podemos pasar con su ayuda.
A veces, las penas son el único medio a través del cual el Señor logra hacer que nuestros ojos le miren. Es hora de limpiar el alma. Te propongo un ayuno especial, publicado por las Siervas de los Corazones traspasados de Jesús y de María:
Ayuna de juzgar a otros; descubre a Cristo que vive en ellos.
Ayuna de palabras hirientes; llénate de frases sanadoras.
Ayuna de descontento; llénate de gratitud.
Ayuna de enojos; llénate de paciencia.
Ayuna de pesimismo; llénate de esperanza cristiana.
Ayuna de preocupaciones; llénate de confianza en Dios.
Ayuna de quejarte; llénate de aprecio por la maravilla que es la vida.
Ayuna de las presiones que no cesan; llénate de una oración que no cesa.
Ayuna de amargura; llénate de perdón.
Ayuna de darte importancia a ti mismo; llénate de compasión por los demás.
Ayuna de ansiedad sobre tus cosas; comprométete en la propagación del Reino.
Ayuna de desaliento; llénate del entusiasmo de la fe.
Ayuna de pensamientos mundanos; llénate de las verdades que fundamentan la santidad.
Ayuna de todo lo que te separe de Jesús; llénate de todo lo que a Él te acerque.
Serénate y vive tu fe. Encárgate de estas cosas durante la Cuaresma, y Dios te promete en su Palabra encargarse de las tuyas (Mt.6,33).

 

semanario.com.mx

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