Monición para el Domingo XXII Tiempo Ordinario Ciclo C


Monición para el Domingo XXII del Tiempo Ordinario – Ciclo C
 
LA GRANDEZA DE LA HUMILDAD

M.R. Pag. 250  /  Lecc II Pag. 262

Monición de entrada:

Reunidos y convocados por Dios, pidamos al Señor que nos enseñe a ser humildes de corazón, con un amor sincero por nuestros hermanos. Iniciemos esta celebración.

LITURGIA DE LA PALABRA:

Primera Lectura: Eclesiástico (Sirácide) 3, 19-21 . 30-31

Salmo  67

Segunda Lectura: Hebreros 12, 18-19 . 22-24

Evangelio: Lucas 14, 1. 7-14

Monición a las Lecturas (única)

La humildad es la medida que Dios quiere que utilicemos en nuestras vidas. Escuchemos estas lecturas que hoy nos hablan sobre esta cualidad que todos debemos poseer.

Monición a las Lecturas (Individual)

Primera Lectura

Esta Lectura nos da una enseñanza muy profunda sobre el valor de la humildad, escuchemos.

Salmo 67

Este Salmo es un cantico de alegría porque Dios en su infinita misericordia se apiada de todos aquellos justos y humildes de corazón, liberándolos de la opresión. Cantemos juntos: Dios da libertad y riqueza a los cautivos

Segunda lectura
El acercarnos a Jesús nuestro mediador es elegir el camino correcto hacia la salvación que Dios nos ofrece.

Evangelio

Jesús a través de una parábola nos enseña que la humildad debe regir siempre nuestros actos.

 

ORACION UNIVERSAL

 

Pidamos hermanos, al Señor que dé oídos a las súplicas de su pueblo:

 

1.- Tengamos presente, hermanos, en nuestras oraciones a la Iglesia santa, católica y apostólica, para que el Señor la haga crecer en la fe, la esperanza y la caridad.

 

2.-  Oremos por los pecadores, por los encarcelados, por los enfermos y por los que están lejos de sus hogares, para que el Señor los proteja, los libere, les devuelva la salud y los consuele.

 

3.- Oremos también por las almas de todos los difuntos, para que Dios, en su bondad, quiera  admitirlos en el coro de los santos y de los elegidos.

 

4.-  Pidamos también por los que nos disponemos a celebrar la Eucaristía, para que el Señor perdone las culpas de los que vamos a participar de sus sacramentos, otorgue sus premios a los que ejercerán los diversos ministerios y dé la salvación a todos aquellos por los que ofrecemos nuestro sacrificio.

 

Dios nuestro, que invitas a pobres y pecadores al banquete alegre de la nueva alianza, escucha nuestras oraciones y haz que sepamos honrar a tu Hijo en los enfermos y en los humildes, a fin de que, alrededor de tu mesa, nos reconozcamos mutuamente como hermanos. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Procesión de Ofrendas

Recordemos que la mejor ofrenda es nuestro ser y nuestra vida misma. Junto con el pan y el vino, presentamos también los esfuerzos nuestros de cada día como un sacrificio agradable al Señor.

Monición al Padre Nuestro

Con alegría por ser todos hermanos, hijos del único Dios, elevemos nuestra oración como él mismo nos ha enseñado: Padre Nuestro

 Monición a la Comunión

Con un espíritu humilde y contrito acerquémonos a recibir a Jesús presente en este misterio eucarístico.

Para después de Comulgar

Letanías de la Humildad
del Cardenal Merry del Val

-Jesús manso y humilde de Corazón, …Óyeme.

-Del deseo de ser estimado*,…Líbrame Jesús (se repite)
-Del deseo de ser alabado,
-Del deseo de ser honrado,
-Del deseo de ser aplaudido,
-Del deseo de ser preferido a otros,
-Del deseo de ser consultado,
-Del deseo de ser aceptado,
-Del temor de ser humillado,
-Del temor de ser despreciado,
-Del temor de ser reprendido,
-Del temor de ser calumniado,
-Del temor de ser olvidado,
-Del temor de ser puesto en ridículo,
-Del temor de ser injuriado,
-Del temor de ser juzgado con malicia,

-Que otros sean más estimados que yo,…Jesús dame la gracia de desearlo (se repite)
-Que otros crezcan en la opinión del mundo y yo me eclipse,
-Que otros sean alabados y de mí no se haga caso,
-Que otros sean empleados en cargos y a mí se me juzgue inútil,
-Que otros sean preferidos a mí en todo,
-Que los demás sean más santos que yo con tal que yo sea todo lo santo que pueda,

ORACIÓN
Oh Jesús que, siendo Dios, te humillaste hasta la muerte, y muerte de cruz, para ser ejemplo perenne que confunda nuestro orgullo y amor propio. Concédenos la gracia de aprender y practicar tu ejemplo, para que humillándonos como corresponde a nuestra miseria aquí en la tierra, podamos ser ensalzados hasta gozar eternamente de ti en el cielo. Amén.

Monición de Despedida

Seamos sencillos. La sencillez da felicidad porque demostramos que confiamos en el hermano. Vayamos a nuestros hogares a practicar lo que hoy hemos escuchado.

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